Presentan lineamientos de política para el GLP

  • La Asociación Colombiana del GLP (Gasnova) elaboró un documento para la estructuración e implementación de una política pública para este combustible.

15 de septiembre.   A continuación se presenta un resumen de los principales aspectos del documento ‘Bases de una política pública para el Gas Licuado del Petróleo (GLP), presentado por Gasnova.

El país tiene dos retos principales en materia de hidrocarburos: la pérdida de autosuficiencia en petróleo, gas natural y combustibles fósiles, y la necesidad de avanzar hacia una canasta energética más limpia.

Para atender el segundo reto es fundamental un periodo de transición entre combustibles altamente contaminantes (emisiones de CO2) y energías limpias renovables. Para esa transición es prioritaria la ampliación de la cobertura y el crecimiento del uso de los gases combustibles en el país: gas natural y GLP.

El GLP tiene enormes ventajas por su eficiencia energética, así como por su portabilidad. Esto permite, de una parte, que usuarios de los estratos 1 y 2 accedan a esta fuente de energía en zonas urbanas y rurales, así como diferentes empresarios en los sectores agrícola, industrial, de servicios y de generación eléctrica.

Es particularmente ventajoso el impulso del GLP para las regiones más apartadas del país, dado que no se requieren grandes inversiones en infraestructura para su transporte y distribución.

Así que es prioritario impulsar el crecimiento del mercado del GLP por consideraciones: energéticas, ambientales para disminuir la huella de carbono del país y por su impacto en la deforestación al reemplazar el uso de la leña, y por su impacto en la salud de los usuarios que reemplacen la leña por GLP.

El documento contiene 4 capítulos. Los 3 primeros corresponden a asuntos estructurales del mercado, cuyo desarrollo se considera indispensable para asegurar el abastecimiento y la continuidad en el suministro al servicio público domiciliario de distribución de GLP.

En la propuesta se pone especial énfasis en promover la accesibilidad y asequibilidad del GLP a la población de menores ingresos y ubicada en regiones periféricas o distantes de los centros urbanos.

En el capítulo final se tratan los temas de formalización del sector y control de la ilegalidad que, si bien vienen mostrando positivos avances, requieren una continua y especial atención para lograr resultados eficientes.

Abastecimiento

La demanda de GLP para servicio público domiciliario se atiende mayoritariamente con oferta nacional, a precios inferiores a los del producto importado. Esta oferta ha disminuido a través de los años y, en consecuencia, el sector ha tenido que completar la atención de sus necesidades con importaciones.

Actualmente existen dos instalaciones portuarias habilitadas para importar GLP, ambas en Cartagena. Una es propiedad de Ecopetrol con capacidad para manejar 2.500 toneladas mensuales; la otra es propiedad del consorcio G5, con capacidad para manejar hasta 6.000 toneladas mensuales.

No obstante, esta infraestructura es insuficiente para completar el balance oferta-demanda, aún en el escenario de menor déficit y por lo tanto se requiere infraestructura adicional de importación.

Suministro

La producción de GLP en el país es superior a la demanda por parte del servicio público domiciliario. No obstante, existe un déficit permanente de producto, dado que Ecopetrol destina parte del GLP a la atención de otros usos por consideraciones empresariales.

Este déficit implica la necesidad de aumentar la oferta nacional y, si persiste el déficit, desarrollar la infraestructura para importar, almacenar y transportar el producto para así equilibrar el balance oferta-demanda.

Oferta nacional

La oferta nacional de GLP con destino al servicio público domiciliario cayó de 22,5 miles de barriles diarios (kbpd) en 2006 a 18,8 kbpd en 2016. Las cifras de oferta de 2017 muestran una reducción a 17,4 kbpd, explicadas por una declinación en la oferta de Barrancabermeja, a pesar de aumentos en la producción de Cusiana y TYGAS.

Tarifas de transporte

Comparando las tarifas totales reguladas por ducto de CENIT con las totales por carretera, se obtienen diferencias desde $76/kg hasta $165/kg3, favoreciendo a la opción de transporte por carretera. Esta diferencia económica entre las dos alternativas hace que el sistema por ducto no sea una opción eficiente para transportar el GLP.

De hecho, la estampilla de transporte a San Andrés está teniendo el efecto negativo de que no se esté utilizando la infraestructura de transporte por ducto actual, afectando los precios al usuario final.

Sin perjuicio de la necesaria revisión de la metodología tarifaria para los ductos en el país que genera tarifas altas de transporte, para el caso del GLP el valor de la estampilla, que es un subsidio, debe ser eliminado de la estructura tarifaria de transporte por ducto para que sea competitivo.

Este subsidio debe ser incluido en el Presupuesto General de la Nación, lo que llevará a la reactivación de la infraestructura de transporte de GLP por ductos.

Expansión de la cobertura

El principal reto que afronta el país en materia energética es garantizar el abastecimiento de combustibles en un escenario de pérdida de autosuficiencia en hidrocarburos y en una coyuntura internacional en que debe dar cumplimiento a los compromisos adquiridos según la agenda ambiental (COP 21).

Para cumplir con lo referente a reducción de emisiones de CO2 mediante el uso de energías renovables, se hace necesaria la transitoriedad con combustibles con menores contenidos de carbono, como lo son los gases combustibles (gas natural y GLP).

Dentro de este escenario, el GLP es el combustible que constituye la mejor opción de la canasta energética nacional para la transición hacia las energías renovables en el largo plazo, dadas sus características de eficiencia, versatilidad y beneficios ambientales.

Con base en el nuevo planteamiento energético nacional, la expansión de cobertura del GLP en el sector residencial y para nuevos mercados como el de energía eléctrica y vehicular, es la alternativa más factible para lograr la diversificación de la canasta energética y el cumplimiento gradual de los compromisos ambientales.

Por las razones expuestas, se hace imperativo diseñar mecanismos que permitan ampliar la cobertura actual del GLP y robustecerlo como un combustible confiable para la atención de las necesidades energéticas de un amplio sector de la población.

Estos mecanismos deberán incluir señales para maximizar la producción nacional de GLP que se destina al servicio público domiciliario, cuidando que el precio final al consumidor sea asequible.

Generación eléctrica

En las zonas no interconectadas (ZNI), donde la generación eléctrica se realiza con combustibles líquidos como ACPM o fuel oil, el GLP se posiciona como el sustituto ideal debido a su versatilidad, beneficios ambientales y bajo costo.

Así, el mercado del GLP puede incrementarse de manera importante si se genera con él la energía eléctrica requerida en las ZNI y si se involucra este tipo de generación en campos petroleros que aun usan diésel.

Ahora bien, pese a que el incentivo actual es que este tipo de generación sea con fuentes de energías renovables no convencionales, debe haber un proceso transitorio que asegure la confiabilidad al sistema eléctrico, siendo el GLP la mejor alternativa por su portabilidad.

El potencial de demanda para la generación eléctrica está dado por la UPME en su documento: “Plan Indicativo de cobertura eléctrica 2013-2017”. Este establece que hay aproximadamente 139.300 viviendas sin servicio de energía eléctrica, que representan un potencial de 12,8 GWh/mes.

Autogás

El principal uso de los combustibles líquidos (ACPM y gasolinas) es el de transporte por carretera. Como alternativa para diversificar esta canasta de combustibles para el uso vehicular, años atrás se apoyó el uso del gas natural vehicular (GNV) con varios incentivos tributarios para el cambio de tecnología en el motor de los vehículos.

No obstante, la nueva canasta de combustibles para uso vehicular debe considerar al GLP como una opción técnica y económicamente viable pues el GLP es más eficiente que el gas natural en la medida que su poder calorífico es mayor, por lo que daría un mayor rendimiento y sería más económico que el ACPM y las gasolinas.

Desde la perspectiva del distribuidor mayorista, las instalaciones para el almacenamiento en las estaciones de servicio son de un costo significativamente menor a las de los demás combustibles, lo que lo hace una opción a considerar.

Actualmente, el Ministerio de Minas y Energía está finalizando los reglamentos técnicos para desarrollar el Autogás en el territorio nacional, lo que abriría el camino al uso del GLP en el mercado vehicular.

Es muy importante completar esta iniciativa para poder contar con un marco legal y regulatorio que permita la incorporación del GLP a la canasta de combustibles automotores, dejando en manos de los inversionistas privados la decisión de acometer o no el negocio de la distribución, sin que la falta de reglas constituya un obstáculo para este desarrollo.

Subsidios

La demanda energética del país, en especial la residencial de los estratos 1 y 2, ha encontrado en el GLP un combustible con ventajas importantes, referentes a instalación y movilidad, razón por la cual el GLP se ha posicionado como un combustible importante.

No obstante, no ha alcanzado todo su potencial dentro de la canasta energética debido a la oferta insuficiente y a que combustibles sustitutos como el gas natural tienen subsidios desde hace más de una década, lo cual lo coloca al GLP en posición desventajosa para competir y particularmente para llegar a los sectores de menores ingresos y al rural en regiones aisladas.

Entre estos sectores se encuentra el de sustitución de leña en la población rural, razón por la cual un programa serio de sustitución requiere del aporte de subsidios desde el Presupuesto General de la Nación para darle sostenibilidad, objetivo que es prioritario dentro del diseño de esta política.

Este plan, debe enfocarse en garantizar la asequibilidad del GLP en al menos a un 15% de las familias que consumen leña en el país: 225.000 de un total de 1´500.000 de familias. Para lograr este objetivo se requieren recursos del presupuesto nacional del orden de 100 mil millones de pesos anuales, por un periodo de 5 años. Esto incluye una inversión inicial de $225.000 por familia correspondiente al kit básico de consumo para GLP (cilindro de 33 lbs, estufa y regulador), con base en cálculos del estudio que COSENIT realizó para la UPME en 2017.

Este plan de cobertura debe considerar además una revisión a los subsidios al GLP en cilindros y extenderlo a tanques estacionarios, para así tener acceso a una mayor parte de esta población.

En conclusión, el objetivo general es aumentar la cobertura de GLP para diversificar la canasta energética nacional, haciéndolo asequible a la población de menores recursos y a regiones aisladas.

En el siguiente link se puede descargar el documento: http://www.gasnova.co/wp-content/uploads/2018/08/Documento-de-poli%CC%81tica-pu%CC%81blica-FINAL.pdf

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