Contaminación microbiana produce pérdidas a estaciones de servicio

Desde ocho hasta más de 100 millones de pesos anuales pueden perder las estaciones de servicio por causa de la contaminación microbiana.

9 de junio de 2021.   La reducción en los contenidos de azufre en la gasolina y el diésel y su mezcla con biocombustibles redujeron los niveles de contaminación de los combustibles líquidos, pero trajeron consigo la contaminación microbiana.

La contaminación microbiana de los combustibles es un problema que afecta no solo a las EDS sino en general a toda la cadena de distribución y usuarios finales del combustible. Los daños que causan estos microorganismos a los motores, tanques y demás partes internas de los vehículos, así como a las infraestructuras de las EDS, se traducen en grandes pérdidas de dinero.

Los combustibles actuales y más limpios, que tienen mayores contenidos de biocombustibles y mínimos de azufre, han generado nuevos desafíos, entre ellos la contaminación microbial, de tal forma que los métodos y procedimientos tradicionales de mantenimiento y control, deben ser revaluados.

“Técnicamente, a través de pruebas de campo y análisis de laboratorio, hemos demostrado que los métodos tradicionales, como el drenado de fondos, el uso de la pomada reveladora del agua y las sondas de medición en la mayoría de los casos ocultan una realidad, y en el peor de ellos exacerban el problema”, explica Luis Orlando Delgadillo, gerente Técnico de Laboratorios SECOT.

“A través de análisis especializados con un equipo de última generación, nos hemos dado cuenta de que no basta con retirar el agua libre y los lodos del fondo de los tanques para hacer un control eficiente de los microorganismos,” explica Delgadillo.

Los costos anuales de los procedimiento tradicionales de mantenimiento en la cadena minorista de combustibles oscilan entre $4’500.000 y $12’000.000, dependiendo del número de tanques y su condición, costos que año tras año pueden estar ocultando una realidad de daños y deterioro de la infraestructura por la acción corrosiva y de degradación de materiales de las bacterias. Situaciones que, dependiendo del tamaño y grado de colonización que tengan esos tanques, pueden generar mantenimientos correctivos adicionales desde los $8’000.000 y que pueden significar incluso la necesidad de cambio de un tanque, cuya inversión no es inferior a los cincuenta millones de pesos.

Un problema que no afecta solo a las EDS

Es indudable el grave daño económico a las EDS, pero no es el único sector en el que los daños causados por los microorganismos afectan al bolsillo de los colombianos, también pasa en la industria, el sector automotor y de transporte de carga.

Un daño mecánico por contaminación microbiana puede detener un vehículo durante uno o varios días, cada uno de los cuales le genera pérdidas al dueño no solo por la reparación, que dependiendo del vehículo puede rondar entre 750.000 pesos para un vehículo liviano tipo taxi con sistema de inyección Euro II y llegar hasta los 50 millones de pesos en vehículos pesados con tecnologías Euro IV o superior, sino también pérdidas por el lucro cesante.

La contaminación microbiana también afecta a las personas del común. Por ejemplo, y como asegura Delgadillo, la revisión y reparación de las diferentes partes de una camioneta diésel afectado por contaminación microbiana, pueden costar fácilmente 4 millones de pesos, porque los microorganismos no solo afectan el tanque, sino también la bomba de inyección, filtros e inyectores, entre otros elementos, que se deben reemplazar o limpiar, además ocasionan pérdida de potencia y mayor consumo de combustible. Este valor puede ser mayor en vehículos más grandes, en cuyos casos puede ser de hasta 17 millones de pesos.

Para evitar que los vehículos sean afectados por la contaminación microbial y, por tanto, que se gasten millones de pesos en su reparación y mantenimiento, hay que cuidar los tanques, los filtros y los inyectores, entre otros elementos que se ven afectados por los microorganismos.

“Para ello se usan productos que se aplican directamente al tanque de combustible, que desintegran los microorganismos del combustible y los que están adheridos en las superficies de todo el sistema, y limpia los residuos de la descomposición”, finalizó el gerente de Laboratorios SECOT.

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