El punto crítico del sistema eléctrico son las líneas de transmisión: UPME

Si Hidroituango no entra a operar pronto, lo más probable es que el sistema eléctrico nacional comience a estresarse, pero los reales problemas no están en la generación, según la UPME.

Por: MARTÍN ROSAS

23 de junio de 2022.   Frente a la estrechez en la oferta de energía eléctrica por el atraso de Hidroituango y la solicitud de algunos gremios del sector de convocar una nueva subasta de cargo por confiablidad, para que en tres o cuatro años no se presenten eventuales riesgos en el suministro, el director de la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME) Christian Jaramillo sostiene que el mayor problema no está en la generación sino en la distribución.

“Hoy vivimos un momento en que no estamos en déficit de energía eléctrica, pero estamos apretados por lo que pasó en Ituango, porque contábamos con esa planta, no llegó, y nos falta esa parte para el balance energético. Esperamos pronto se solucione, pero yo supongo que en algún momento este año o el próximo la Comisión de Regulación de Energía y Gas estará anunciando si necesitamos más plantas a futuro”, dice Jaramillo y agrega:

“Las plantas hoy son más rápidas de construir. Antes eran 4 o 5 años, pero hoy usted puede poner eólicas y solares en dos años, realmente eso no es tan preocupante desde el punto de vista de la expansión, el problema es la construcción de las líneas eléctricas.”

Efectivamente, el funcionario señala que el sistema eléctrico tiene dos grandes componentes: el de generación y el de transmisión, y es en este último donde ve el cuello de botella de la expansión y de posibles restricciones a futuro.

Y es que además de Colectora, que lleva varios años de retraso y está demorando la entrega de energía por parte de los proyectos eólicos y solares de la costa Caribe, Jaramillo señala también demoras en la construcción de dos líneas más que llegan a Bogotá, una que viene de Boyacá y otra del Valle del Cauca.

“Ninguna de ellas ha podido terminarse y ya llevan varios años de atraso; entonces, frente a la necesidad de expandir el sistema, cuál es la ruta crítica, qué es lo que preocupa en el tiempo: la expansión de las líneas eléctricas”, dice.

De acuerdo con el funcionario, el problema de transmisión no lo resuelven las subastas de cargo por confiablidad ni las de largo plazo. “Eso se resuelve con que en la UPME decidamos planear líneas con más tiempo de antelación, ocho años, por decir algo. El problema es que cuando usted va hacer una línea a ocho años no sabe todavía cuál es la planta que se va a conectar, pero eso es lo que vamos a hacer, las líneas con la expectativa de que cuando falten por ahí tres años para llegar la CREG saque una subasta y aparezcan los que construyen las plantas.”

El problema de fondo está en el territorio

Pero más allá de la planeación de líneas de transmisión y de la construcción de plantas de generación, Jaramillo sostiene que ninguna de ellas va a resolver el problema.

“El problema es que no hemos sido muy eficaces en la conversación con el territorio, y entonces el proceso de licenciamiento y las consultas previas en particular, es un proceso que genera incertidumbre en el tiempo. Ese es el problema de fondo.”

Y para morigerar esa situación, desde la UPME están trabajando en tres frentes: El primero es planear con más antelación, aunque Jaramillo señala que es más difícil porque se tiene mas incertidumbre, al no saber exactamente a qué le están apuntando.

El segundo es invertir el orden de los proyectos. Anteriormente se planeaban las plantas y después se contrataban las líneas para conectarlas. Ahora hay que determinar dónde hay un potencial eólico y hacer las líneas hacia allá, sin que todavía se sepa cuáles son las plantas, solo hasta que las líneas vayan llegando se subastarían las plantas.

Y el tercer frente es atender la resistencia en el territorio, donde la UPME a detectado una combinación de factores. “Uno, es que realmente hay gente con muchas necesidades por atender, y ellos ven llegar una empresa y piden todo lo que no tiene y que deberían tener: electricidad, acueducto, escuela, lo que sea, y eso obviamente es difícil para la empresa que llega; la otra cosa es el rechazo a los posibles impactos ambientales, y aunque se puede explicar fácilmente que los proyectos eólicos y solares no generan residuos, lo difícil es que le crean a los funcionarios. Entonces, tenemos que crear confianza para que cuando les contemos ellos crean sinceramente lo que les estamos diciendo y de esa manera la conversación se pueda mejorar”, dice Jaramillo.

La UPME piensa que en el proceso de planear proyectos de expansión energética, la socialización con el territorio se debe comenzar temprano, para que cuando lleguen a construir la conversación sea más fácil. Esa estrategia es la que la Unidad denomina el Enfoque Territorial en la Planeación.

“Una de las posibles consecuencias de eso es que a veces usted planea y dice: yo hubiera hecho la línea por aquí, pero después de haber charlado mejor la hago por otro lado. Es una posibilidad, me cuesta más, pero por lo menos tengo más certeza de cuando va a llegar. Esos son los cambios que estamos haciendo y son aplicables a la electricidad, a los poliductos, a los gasoductos, en general a la planeación de los sistemas con redes”, dice Jaramillo.

Confiabilidad en el suministro de combustibles líquidos

A raíz del paro nacional de 2021 quedó en evidencia la vulnerabilidad del país en materia de abastecimiento de combustibles líquidos (gasolina, ACPM, jet y GLP, principalmente). Por esa razón, el Ministerio de Minas y Energía acaba de adoptar el Plan de Combustibles Líquidos en el Capítulo de Confiabilidad, que es el nombre formal de la segunda parte del Plan de Abastecimiento.

“La primera parte del Plan se refería al crecimiento del sistema para atender el aumento de la demanda, mientras que esta segunda parte trata de cómo asegurar que los combustibles lleguen de manera confiable a todas las regiones del país; que si se presenta un impase: un paro, un daño en una carretera o un bloqueo, el sistema sea capaz de reaccionar; este segundo capítulo se refiere a eso, al plan B”, señala Jaramillo.

En esta parte, la UPME hizo el análisis de toda la infraestructura y modalidades de suministro de combustibles líquidos en el país. Además de la red de poliductos y de tuberías, incluye también la red de distribución por carreteras, donde los combustibles llegan por carrotanque, e incluso un par de lugares del país donde llegan por barco.

La resolución del Ministerio detalla las necesidades de almacenamiento estratégico del país, así: 1,54 millones de barriles de gasolina motor; 1,23 millones de barriles de diésel; 682.000 barriles de jet y 300.000 barriles de GLP.

Jaramillo destaca dos obras de confiabilidad para complementar la red de poliductos, una es Yumbo-Pasto y la otra Galán-Cartago.

También destacó otra necesidad grande del sistema, y es conectar la refinería de Cartagena con Sebastopol para transportar 320.000 barriles diarios de combustibles líquidos que atender el interior del país. 

“Esta conexión puede ser por poliducto como por cabotaje o por otros modos de transporte, hay interesados en hacer un tramo por ferrocarril, pues no necesariamente tiene que ser un poliducto, lo que necesitamos es que haya una manera segura de transportar combustibles y que bajo cualquier circunstancia lleguen al interior del país desde Cartagena”, señala Jaramillo.

Finalmente, hay que señalar que por tratarse de obras de confiabilidad, esas inversiones serán remuneradas por el conjunto del sistema, es decir, con cargo a los tarifas de los combustibles.

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