Colombia enfrente a un racionamiento simultáneo de electricidad y gas

El sector energético colombiano está transitando por el filo de la navaja. Tanto en gas como en electricidad, los sistemas están al límite.

En materia energética, parece que Colombia se encuentra en el peor de los mundos: déficit de electricidad y gas, en medio de un fenómeno de El Niño, que estresa ambos sistemas, y precios internacionales al alza de los combustibles.

En ese sentido, Sandra Fonseca, moderadora del panel ‘Convergencia energética: avances, oportunidades y retos’, en el marco del XXIII Congreso de Petróleo, Gas y Energía de Acipet en Bucaramanga, preguntó cómo enfrentar un posible doble racionamiento de gas y energía.

Alejandro Castañeda, presidente de ANDEG, llamó la atención sobre el riesgo de apuntarle a una sola tecnología, como lo hizo el anterior gobierno, dedicándose exclusivamente en la energía solar.

“Poner todos los huevos en la misma canasta no es una solución. El gobierno pasado enfocó todos sus esfuerzos hacia las energías renovables, prácticamente hacia la energía solar y sacó de la ecuación todo lo que generaba confiabilidad, seguridad, autoabastecimiento, etcétera”, dijo Castañeda, lo que llevó al país a la situación compleja actual, con el agravante que en el sector energético las inversiones son de largo plazo.

En electricidad, Castañeda mencionó que este sector tiene dos problemas de cara a los próximos cuatro años: el primero es la falta de energía firme.

“Lo que pasó en los últimos cuatro o cinco años es que lo único que entró fue energía solar y pues esa energía no sirve para darnos contratos firmes, y no nos está llenando toda la necesidad”, dijo el dirigente gremial.

El otro problema que mencionó es la falta capacidad de generación. “Capacidad significa cómo atiendo a los usuarios, a la demanda, al consumo del país, entre las seis y las nueve de la noche que es cuando consume más energía eléctrica”, dijo.

Y para solucionarlos señaló que primero se debe generar confianza, que fue lo que se perdió en los últimos cuatro años. “Si quiero volver a tener inversiones en el sector pues tengo que generar confianza, y confianza es que haya una regulación que sea predecible”.

Castañeda estima que en los próximos diez años las inversiones en el sector eléctrico son de entre 20 y 30 billones de pesos. Inversiones que incluyan todas las fuentes: térmicas, hidroeléctricas, energías renovables, solar y eólica, y hasta pensar en la energía nuclear.

“El reto es muy grande, lo que esperamos que suceda en estos cuatro años es volver a generar confianza, generar reglas claras para que vuelvan las inversiones y saquemos el país adelante, no solo desde el punto de vista de energía a los usuarios, sino que sea una energía competitiva para el sector productivo”, concluyó Castañeda.

El gas también en la encrucijada

Desde la industria de gas natural, Camilo Morales, secretario General de Naturgas, dijo que ven varios elementos preocupantes. El primero es la coyuntura internacional, pues con el conflicto del Medio Oriente los precios pasaron de entre 10 y 15 dólares a 25 dólares por millón de BTU en el mercado spot.

Lo peor es que con Europa con unos niveles de almacenamiento reducidos y próxima al invierno, se prevé que los precios del gas alcancen entre 27 y 30 dólares en los próximos meses, justo cuando Colombia enfrenta el fenómeno de El Niño.

Otro problema que enfrenta el país es la situación de Canacol, una empresa que tenía una producción de cerca de 200 millones de pies cúbicos al día, y hoy produciendo solo 50 millones de pies cúbicos.

Ante el proceso de reorganización de la empresa, Morales dijo que esperan tener una renegociación sensata de los contratos, pensando en lo que puedan ofrecer al mercado.

También señaló que la gestión de los embalses va a ser crucial, pues se tienen previstos mantenimientos de El Guavio y Chivor, que va a poner al sistema en una presión alta.

Por eso también señaló que se debe planificar el uso de SPEC, que es la única planta de regasificación que ofrece confiabilidad, pero que hoy opera 360 de los 365 días del año, “y esto es como tener un carro sin llanta de respuesta, en cualquier momento se cae algo y nos quedamos realmente al filo de la navaja”, dijo Morales.