Okianus, diez años haciendo historia en Colombia

Una idea que nació en 2013 se concretó en 2015 con la construcción de la primera batería de tanques y, al año siguiente, con el inicio de las operaciones portuarias.

El puerto Okianus Terminals, ubicado en la zona de Mamonal en Cartagena, comenzó sus primeras operaciones en 2016, exportando aceites derivados de la palma. Desde entonces, prácticamente no ha pasado un año sin un nuevo proyecto.

Como lo señala su gerente General, Sergio Corena, algunos proyectos han sido el desarrollo de nuevas infraestructuras especializadas, otras han sido ampliaciones existentes y otras, adquisiciones de nuevas áreas. Todo con un mismo propósito: ofrecer servicios especializados de importación y exportación de líquidos a granel. Eso los ha consolidado como un participante esencial en la cadena logística de diferentes industrias.

Uno de esos pasos trascendentales fue la construcción de facilidades de importación de gas licuado del petróleo (GLP), una decisión estratégica y visionaria para ese momento.

Así, de la mano de sus clientes, un consorcio de cinco empresas distribuidoras (Colgas, Montagas, Gas País, Rayogas y Vidagas), hicieron una apuesta visionaria siete años antes de que Colombia comenzara a enfrentar problemas de desabastecimiento.

Las cifras hablan por sí solas. De 11.000 toneladas de GLP importadas en 2017, el 2026 terminará con cerca de 500.000 toneladas, gracias a dos ampliaciones de infraestructura en los últimos 6 años.

Hoy las importaciones de GLP en Colombia representan el 60% de la demanda nacional, y el 90% de esas importaciones ingresa al país por Okianus Terminals.

Además, con la infraestructura para la importación de GLP, en 2017 Okianus se convirtió en el primer terminal portuario privado para uso público del país.

Por su parte, el aceite de palma, el producto con el que comenzó el puerto, pasó de movilizar 6.000 toneladas en 2016 a más de 180.000 toneladas al cierre de 2026.

Hoy, alrededor del 30% de las exportaciones de aceite de palma del país se concentran en esta terminal, de la mano de tres de los principales comercializadores internacionales en Colombia.

Pero no se detiene. Según proyecciones de la Asociación Colombiana de Petróleo y Gas, hacia 2031 las importaciones de otros combustibles podrán llegar al 50% de la demanda nacional de gasolina, el 20% del jet fuel y el 3% de diésel.

Y para eso, de la mano de uno de sus aliados, se ha preparado por más de seis años en el desarrollo de una nueva infraestructura para atender las necesidades de combustibles del país.

Corena resume esta trayectoria de diez años en que se han preocupado por anticiparse a las necesidades del país.