Cambio estructural en la seguridad energética global

La guerra entre Estados Unidos e Irán reconfiguró la geopolítica energética del mundo. ¿Cómo afecta a Colombia y a la región?

Por: ANDREA JARAMILLO

El mundo atraviesa un escenario geopolítico fundamentalmente diferente en el que los países ya no pueden depender de acuerdos del pasado ni de sus aliados tradicionales. Este cambio estructural está impulsando un debate sin precedentes sobre todas las fuentes de energía, incluyendo el gas natural licuado (GNL) y el gas licuado del petróleo (GLP), y no se trata de una disrupción temporal.

Así se definió en el panel ‘ Geopolítica energética mundial y el sector del GLP’ durante el Congreso de Gasnova, que se realizó en Bogotá, con la participación de Darryl Rogers, Global Head of NGLs de S&P Global Energy; James Rockall, managing Director de World Liquid Gas Association; y moderado por Luis Pacheco, Nonresident Fellow del Baker Institute de Rice University.

La incertidumbre en los mercados es la nueva normalidad
Las reacciones iniciales ante una crisis como la del Cercano Oriente provocan aumentos en los precios, pero los mercados se ajustan gradualmente a medida que los volúmenes vuelven a circular y se restablece el equilibrio.

Se espera que las disrupciones en el estrecho de Ormuz persistan hasta comienzos de 2027, aunque la destrucción de demanda continuará incluso después de su reapertura. En consecuencia, los precios elevados y los ajustes estructurales del mercado podrían convertirse en características permanentes del nuevo panorama energético.
Como consecuencia, la mayoría de países están priorizando la reducción de su dependencia de proveedores únicos; depender de Estados Unidos no puede ser, por sí solo, una estrategia completa de resiliencia.

Si bien es poco probable que el GLP sea utilizado como un “arma” de guerra, los países que controlan rutas críticas de suministro cuentan con una ventaja geopolítica. Una nación que suministra el 90% de las necesidades energéticas críticas de otra tiene una influencia real, incluso si no la utiliza de manera agresiva.

En ese sentido, la proximidad geográfica de Colombia a Estados Unidos representa una ventaja estratégica para el suministro de propano, pero depender exclusivamente de Estados Unidos no puede constituir una estrategia de resiliencia. Y ahí el almacenamiento estratégico —tanto a nivel nacional como compartido entre países vecinos— surge como una herramienta clave de resiliencia.
La pérdida de aproximadamente el 30 % del suministro mundial de GLP que transita por el estrecho de Ormuz provocará una destrucción de demanda, particularmente en el sector petroquímico.

Los combustibles fósiles siguen siendo críticos
La crisis de Irán ha reforzado la importancia de los hidrocarburos, al tiempo que ha acelerado las inversiones en energías renovables en regiones dependientes de las importaciones de energía, como Europa.

En América Latina, la formación de Vaca Muerta, en Argentina, contiene propano y butano, con nuevos volúmenes que están entrando progresivamente al mercado. Además, el nuevo gobierno de Colombia ha prometido inversiones en exploración y producción (upstream), incluyendo potencialmente proyectos offshore y de fracking, aunque estos volúmenes no se materializarán en el corto plazo.