El GLP se posiciona en la canasta energética del país, creciendo a dos dígitos durante el primer semestre de 2026, favorecido por el déficit de gas natural.
El GLP creció el 17,8% en el primer semestre de 2026. Si se mantiene ese ritmo de crecimiento, al final del año Colombia estaría importando el 70% del gas licado del petróleo (GLP). Así lo señaló Alejandro Martínez, presidente de la Asociación Colombiana del GLP (Gasnova), durante la inauguración del 8° Congreso Internacional del GLP en Bogotá.
De hecho, en la actualidad la oferta nacional de GLP ya no alcanza para cubrir la totalidad de las necesidades del sector residencial, y las importaciones ya alcanzan el 61%.
El Congreso de Gasnova coincide con los albores de una nueva era de crecimiento del GLP en la canasta energética del país y con el inicio de un nuevo gobierno, que ha trazado una hoja de ruta para lograr lo que ha llamado “una regeneración económica que fortalezca la iniciativa privada, la inversión, la confianza y el empleo digno”.

Martínez dijo que esas circunstancias son promisorias para que el GLP fortalezca su desarrollo y posicionamiento en la canasta energética nacional. De hecho, ante la pérdida de la autosuficiencia en gas natural, el 50% de la industria que se vio desabastecida migró al GLP.
“Esta nueva era de crecimiento del GLP, en gran medida, se explica por el actual marco regulatorio y por el incremento en la competitividad del combustible. Dicho marco regulatorio, entre otros pilares, establece el régimen de libertad vigilada, la responsabilidad de marca y la promoción de la competencia, que han estimulado la inversión privada en beneficio del usuario”, señaló Martínez, y agregó:
“La estabilidad en las reglas ha permitido que las empresas distribuidoras tomen decisiones de inversión a riesgo en infraestructura de importación y de transporte”. En ese sentido, el puerto de Okianus ha venido ampliando sus instalaciones en Cartagena, con una capacidad de almacenamiento de 7.000 toneladas, que se suman a las 2.000 toneladas del puerto de Plexaport, también en Cartagena.
“De no haber contado con esta infraestructura, en los últimos dos años el país no habría podido atender a la demanda energética industrial. Esto es una muestra clara de la importancia de la estabilidad jurídica para atender inversiones tanto nacionales como extranjeras”, dijo.
Finalmente, Martínez señaló que “la seguridad energética de un país se basa en lograr la diversificación en energéticos, en fuentes de suministro, en infraestructura y en logística. El GLP ya se consolidó en el país como una alternativa de suministro, que está en franco crecimiento, con grandes retos, y con inversiones millonarias en infraestructura de importación y una logística de distribución que hace posible llegar a casi todo el territorio nacional.”