Además de la pérdida de autosuficiencia en gas natural y del déficit creciente en energía eléctrica, a Colombia se le abre otro frente para atender su soberanía energética: evitar que sigan creciendo las importaciones de combustibles líquidos y de petróleo para cargar refinerías.
“Tenemos un sistema frágil. Tenemos demanda creciente en la mayoría de los segmentos: gasolinas, diésel y jet, pero no tenemos un conjunto de políticas públicas que garanticen el abastecimiento y la confiabilidad del sector hacia adelante”, sostuvo Frank Pearl, presidente de la Asociación Colombiana de Petróleo y Gas (ACP), durante la presentación del Informe ‘Combustibles Líquidos: pilar de la seguridad energética’.
Pearl señaló que el resultado de las políticas del gobierno Petro es que Colombia tiene hoy insuficiencia energética, con contratos de exploración y producción paralizados y con un déficit de gas natural, que ha obligado al país a aumentar las importaciones.

“Además, es claro que no solamente tendremos que aumentar las importaciones de gasolina, que están en 43%, sino que tendremos que importar petróleo para alimentar las refinerías. Eso pone en peligro la actividad de los hogares. A eso se le suma que necesitamos que el Estado tome control del territorio, porque tenemos más de 580 atentados a los oleoductos, hay cerca de 500 válvulas ilícitas y cerca de 300 bloqueos al año a las operaciones”, dijo Pearl.
Añadió que a todo eso se le suma una carencia de almacenamiento estratégico de combustibles, lo que lleva a tener inventarios para pocos días, que pone en riesgo el abastecimiento a nivel nacional.
“Por eso, nuestra propuesta para el gobierno que entra es tener una política de Estado de largo plazo para el sector de hidrocarburos. Esto incluye petróleo, gas y distribución de combustibles líquidos, para volver a traer inversión al sector, para resolver los temas de tarifas de transporte, infraestructura, y tener un centro de operaciones que coordine y asegure el abastecimiento y la distribución a nivel nacional”, dijo.
Y es que, hacia 2030, se estima que la demanda de combustibles siga creciendo, aun ritmo de 1,3% en diésel, 1,5% en gasolinas y 3% en jet fuel. Y aunque en jet y diésel Colombia es autosuficiente, en gasolinas ya se importa el 43% de la demanda, pero a partir de 2027 se comenzaría a importar jet y desde 2029, diésel.
A eso se agrega que, si no se reactiva la actividad exploratoria, hacia 2030 el país tendría que importar crudo para cargar las refinerías, en un país donde el 96% del parque automotor se mueve con combustibles líquidos.
Propuestas al nuevo gobierno
El Informe plantea cuatro grandes bloques de propuestas para el entrante gobierno de Abelardo de La Espriella, para fortalecer el abastecimiento y asegurar la confiabilidad.
Dado que los déficits están creciendo, el primer bloque se dirige a tener una estrategia de importación e internación de combustibles, con reglas claras para el manejo del FEPC, habilitar la producción de Jet A por parte de Ecopetrol, que tendría un precio más competitivo y mayores cantidades, y crear el Centro Nacional de Operación.
En el bloque de operación de los agentes, la ACP recomienda una gestión oportuna de la conflictividad; remuneración orientada al libre mercado; reducción de tiempos en trámites tanto para nuevas estaciones de servicio como para los proyectos del Plan Indicativo de Combustibles Líquidos, y reducción de subsidios e igualarlos para quitarle presión al FEPC.
En el ámbito de los almacenamientos estratégicos, definir su operatividad, administración y remuneración, y darle prioridad en la construcción.
Finalmente, para impulsar la transición energética, sugieren incrementar la mezcla de etanol al 15% y hacer los mismo con el diésel de manera voluntarias con mezclas al 20%, y desarrollar el combustible SAF para aviación.