Diésel: una brecha que crece y cuesta

En pesos colombianos, la referencia internacional subió cerca de 67% entre enero y septiembre, mientras que el precio nacional subió apenas un 3%, lo que ubicó la brecha de precios por encima de los $8.000 por galón.

Por: EQUIPO DE INVESTIGACIÓN DE ANIF.

Durante septiembre de 2026 se registró un repunte significativo en el precio minorista del diésel en Estados Unidos, consolidándose la tendencia de crecimiento que traía desde julio y alcanzando un máximo histórico en términos nominales desde que se tiene registro. La razón detrás del repunte es una restricción de oferta global.

Según informa la Administración de Información Energética (EIA, por sus siglas en inglés), dicha estrechez se debe a la menor actividad de refinación en Rusia, China y Oriente Medio, lo cual encareció los productos derivados del petróleo en el mercado internacional y aumentó, a su vez, la demanda de exportaciones estadounidenses.

Adicionalmente, los inventarios se encuentran 13% por debajo de su promedio estacional, y la capacidad de operación de las refinerías se halla en 97%. Como resultado, el margen comercial de la refinación ha encontrado también una senda ascendente, que se estima que supere los US$ 2 por galón en lo que resta de año, condicionado, claro está, a que se normalice el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz.

Como es usual, Colombia no es ajena a este tipo de eventos internacionales. El gráfico muestra cómo se traduce este choque a pesos colombianos. La referencia internacional analizada pasó de cerca de $11.900 por galón en enero a $19.820 al 28 de septiembre de 2026, un aumento aproximado de 67%. En cambio, el precio nacional pasó de $11.062 a $11.399, un alza de alrededor de 3%.

El desacople obedece a la existencia del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC), que mantiene un subsidio implícito sobre este combustible, evitando que la fluctuación de los precios internacionales se transmita de manera automática y completa a los precios domésticos.

Lo anterior implica que la diferencia entre el precio internacional y el interno sea absorbida por el FEPC, que en la última semana de septiembre alcanzó los $8.400 por galón. Si bien ese valor no debe tomarse como un indicador de subsidio efectivo, pues el precio minorista también incorpora elementos como impuestos, márgenes y fletes, sí es una señal que muestra cómo el FEPC tendrá que hacer un mayor esfuerzo fiscal para mantener los precios internos invariables, al ser esta referencia de diésel una de las contempladas en la fórmula de compensación del mecanismo.

De otro lado, la apreciación del peso también ha jugado un papel fundamental, ubicándose como el principal amortiguador, puesto que reduce mecánicamente el costo del choque, dado que la paridad se expresa en moneda local. Para ilustrarlo, con la tasa representativa del mercado de comienzos de año, la referencia promedio para septiembre hubiese sido $22.065 por galón, es decir, el tipo de cambio estaría ahorrando cerca de $2.900 por galón.

En este contexto, cerrar la brecha exige ajustes de gran tamaño. Las tensiones geopolíticas amenazan con mantener las presiones sobre los precios de los combustibles, lo que aumenta la carga fiscal del mecanismo de compensación del FEPC.

Si se cumple el escenario de la EIA, con una exposición extendida y nuevas presiones sobre el presupuesto de 2027, además de la coyuntura fiscal actual, la necesidad de estructurar una senda de ajustes graduales se hace más apremiante que nunca.