Bogotá será escenario de conversación sobre el futuro del carbón y el coque

Con el apoyo del Bureau de Convenciones de Invest in Bogotá, la capital recibirá la Cumbre Colombiana del Carbón y Coque 2026, encuentro organizado por Fenalcarbón, que se realizará el 28 y 29 de octubre en el Hotel Sheraton.

Con el apoyo del Bureau de Convenciones de Invest in Bogotá, la capital será sede de la Cumbre Colombiana del Carbón y Coque 2026, un encuentro organizado por Fenalcarbón que reunirá a más de 450 asistentes.

La Cumbre contará además con la participación de más de 25 expertos nacionales e internacionales, líderes institucionales como el presidente de la Agencia Nacional de Minería (ANM), y los directores del Servicio Geológico Colombiano (SGC) y la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), así como referentes del mercado, las finanzas y gremios como la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (ANDEG) y la Federación Colombiana de Transportadores de Carga por Carretera (COLFECAR).

La cumbre se realizará el 28 y 29 de octubre en el Hotel Sheraton Bogotá, bajo el lema “De la ideología a la soberanía”. Su agenda abordará, entre otros temas, el futuro de la industria en Colombia, los mercados internacionales, la seguridad energética, la logística exportadora, la tributación, las nuevas tecnologías y la gestión del riesgo.

Más que un foro de discusión, la Cumbre se consolida como una plataforma líder de networking y posicionamiento técnico, en la que se analizan decisiones clave para un sector estratégico para la seguridad energética y la reindustrialización del país.

Para el Bureau de Convenciones de Invest in Bogotá, apoyar este tipo de encuentros es una oportunidad para conectar a la ciudad con conversaciones sectoriales de alcance internacional y promover relaciones entre empresas, especialistas e instituciones.

“La competitividad de la cadena del carbón y el coque exige conectar conocimiento técnico, tecnologías y mercados internacionales. Esta cumbre permitirá abordar retos concretos de logística exportadora, diversificación comercial y modernización productiva, con Polonia como país socio. Desde el Bureau de Convenciones de Invest in Bogotá apoyamos este encuentro para que la ciudad facilite conexiones entre productores, proveedores de tecnología y expertos internacionales que puedan traducirse en oportunidades de negocio”, señaló Isis Durán, directora ejecutiva de Invest in Bogotá.

Polonia, país socio del encuentro

Uno de los componentes internacionales de esta edición será la participación de Polonia como país invitado. La Agencia Polaca de Inversiones y Comercio —PAIH— anunció una misión dirigida a empresas de minería, energía y tecnologías interesadas en explorar oportunidades en Colombia y la región andina.

La iniciativa contempla un stand nacional, encuentros empresariales B2B y contactos con instituciones colombianas. Este componente abre un espacio para acercar la oferta tecnológica polaca a las necesidades del sector y explorar posibilidades de cooperación y desarrollo de negocios.

La programación de la cumbre también incluirá la entrega del Galardón Hechos al Carbón y el Reconocimiento a la Mujer Minera de Cundinamarca.

Bogotá como escenario de conexión empresarial

El apoyo del Bureau se enmarca en su labor de promover a Bogotá-Región como destino de reuniones y eventos. La realización de encuentros sectoriales ofrece oportunidades para visibilizar la capacidad de la ciudad como anfitriona y facilitar conexiones entre actores nacionales e internacionales.

En esta ocasión, la cumbre permitirá que Bogotá sea escenario de conversaciones sobre el futuro de la industria del carbón y el coque, sus mercados y las tecnologías que pueden contribuir a su competitividad.

Gobierno colombiano deroga los Distritos Mineros Especiales

Con la Resolución 40579 de 2026, el Ministerio de Minas y Energía levanta las delimitaciones que cubrían más de 5,3 millones de hectáreas, en 11 departamentos y el litoral Pacífico.

El Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Minas y Energía, expidió la Resolución 40579 del 22 de octubre de 2026, por la cual deroga las 15 resoluciones que delimitaron los Distritos Mineros Especiales para la diversificación productiva.

Con la decisión, el Gobierno Nacional devuelve certidumbre a miles de mineros, empresas y comunidades, y ratifica una política que protege, impulsa y respalda la minería legal, responsable y regenerativa en Colombia.

Los 15 distritos sumaban 5.340.192 hectáreas, cerca del 5% del territorio nacional, en Antioquia, Boyacá, Cauca, Cesar, Chocó, Córdoba, Huila, La Guajira, Nariño, Norte de Santander, Valle del Cauca y el litoral Pacífico. Catorce de ellos fueron declarados en el transcurso de 2026.

“Para el Gobierno Nacional la minería es fundamental en la agenda de reactivación económica. Colombia tiene el potencial de ser un país minero: un país capaz de aportar minerales y energía a la transición del mundo. Los distritos mineros especiales planteaban sustituir una actividad que sostiene a miles de familias sin ofrecerles una alternativa real. Hoy les decimos a los mineros formales de Colombia que tienen reglas claras, que sus derechos están protegidos y que el Gobierno Nacional va a trabajar con ellos para acompañar los procesos de formalización, cerrar brechas y combatir la extracción ilícita”, afirmó la ministra de Minas y Energía, María Nohemí Arboleda Arango.

Entre las razones para derogar los distritos mineros especiales, la cartera planteó las siguientes:

  • Sin resultados. Más de dos años después de la primera delimitación, no hay resultados verificables en diversificación productiva, reconversión laboral, industrialización ni en la calidad de vida de las zonas delimitadas. Los planes estratégicos de gestión nunca se terminaron de formular ni de adoptar.
  • Sustitución sin alternativa. El instrumento apuntaba a la sustitución progresiva de la minería sin acreditar antes alternativas productivas ciertas, financiables y viables, con efectos sobre el empleo, las regalías y el derecho al trabajo de las comunidades.
  • Incertidumbre jurídica. Las delimitaciones no fijaron vigencia, extensión máxima ni reglas de transición, y algunas podían ampliarse a municipios vecinos. Esto desestimulaba nuevos proyectos dentro y fuera de los polígonos.
  • Sin las regiones. Las resoluciones no se armonizaron con los planes de ordenamiento territorial ni se concertaron con gobernaciones y alcaldías, lo que generó superposiciones y confusión sobre las reglas aplicables.

¿Qué gana el país?

  • Seguridad jurídica: Los títulos vigentes y las solicitudes en trámite siguen rigiéndose por el Código de Minas, ahora sin el factor de incertidumbre que pesaba sobre ellos.
  • Más exploración y conocimiento geológico: Se reactiva la búsqueda de minerales, incluidos los minerales estratégicos que el mundo necesita para su transición energética.
  • Más regalías para las regiones: Una minería legal que crece genera más recursos para inversión en salud, educación, vías y agua en los municipios productores.
  • Una diversificación que suma: La minería se integra con el agro, el turismo, el comercio y la industria para ampliar la base económica de los territorios, en lugar de ser reemplazada.
  • Respeto a la autonomía territorial: Las decisiones con impacto en el territorio se construirán de la mano de gobernadores, alcaldes y concejos municipales.

Finalmente, el Ministerio señaló que la derogatoria no afecta los derechos adquiridos, los actos administrativos en firme, las decisiones judiciales ni los acuerdos válidamente celebrados.

En particular, el Ministerio reconoce los procesos de participación y consulta previa adelantados en el Bajo Cauca antioqueño y en el Norte del Cauca, cuyos compromisos con fundamento jurídico propio se mantienen.

Los Data Centers llegan a la minería

En Latam, grandes compañías mineras ya han implementado centros modulares de 40 pies, con respaldo eléctrico, refrigeración y monitoreo remoto para operar en faenas aisladas y bajo condiciones exigentes.

La digitalización de la minería está generando una transformación que va más allá de la incorporación de nuevas aplicaciones y sistemas de automatización.

A medida que aumenta el uso de inteligencia artificial, analítica avanzada, sensores, monitoreo en tiempo real y operación remota, también crece la necesidad de contar con capacidad de procesamiento de datos más cerca del lugar donde estos se generan.

Una señal de esta evolución se observa en el Índice de Transformación Digital de Proveedores Mineros 2025, elaborado por la Corporación Alta Ley y PMG Chile.

El estudio, que consideró a 334 empresas, muestra que el uso declarado de inteligencia artificial entre los proveedores de la minería pasó de 30% en 2020 a 76% en 2025. En el mismo período, el índice de adopción digital aumentó de 70 a 76 puntos.

Este escenario abre nuevas oportunidades para fortalecer la infraestructura digital de las operaciones mineras, especialmente en faenas remotas.

La creciente demanda por procesamiento de datos, disponibilidad, seguridad y eficiencia energética está impulsando soluciones capaces de operar bajo condiciones exigentes. En ese contexto, disponer de capacidad de procesamiento en terreno permite reducir la latencia, mejorar la respuesta de aplicaciones críticas y complementar la infraestructura centralizada.

La relevancia de esta capacidad aumenta en una industria donde la continuidad operacional está expuesta a múltiples variables. En julio de 2026, la actividad económica chilena cayó 1,5% interanual, principalmente por el desempeño de la minería, afectada por menores leyes del mineral, mantenciones y condiciones climáticas adversas, según el Banco Central.

Frente a escenarios como estos, contar con una infraestructura digital robusta permite sostener el monitoreo y las aplicaciones críticas, contribuyendo a una operación más resiliente.

“Los Centros Integrados de Operaciones han permitido concentrar el monitoreo y la toma de decisiones a distancia de las faenas. Este modelo puede seguir evolucionando con capacidad de procesamiento en terreno, especialmente a medida que las aplicaciones basadas en datos requieren mayor velocidad de respuesta y disponibilidad”, explica Martín Jiménez, LATAM Sales Manager Modular Datacenters de Schneider Electric.

Infraestructura que llega hasta la operación

La particular geografía de la minería latinoamericana agrega complejidad a este escenario, ya que parte de las operaciones se desarrolla a gran altura y en lugares donde las condiciones de temperatura, viento, polvo y conectividad hacen que la infraestructura tecnológica deba responder a requerimientos diferentes a los de un centro de datos convencional.

La experiencia de la industria evidencia la magnitud de estos desafíos. Existen proyectos que han requerido infraestructura capaz de operar a 4.800 metros sobre el nivel del mar, mientras otros han debido responder a vientos de hasta 86 km/h y temperaturas de -22 °C.

En este contexto, compañías mineras ya han incorporado Data Centers modulares de 40 pies en faenas remotas, con capacidad para crecer de acuerdo con las necesidades de la operación.

Schneider Electric también cuenta con experiencia en proyectos mineros en Perú, Argentina, México y Australia. Estos Data Centers prefabricados integran en una misma solución respaldo eléctrico, refrigeración, equipamiento TI, protección contra incendios, monitoreo ambiental y gestión remota, lo que permite reducir las intervenciones en terreno y ampliar la capacidad de manera gradual.

Esta evolución también está llevando a las compañías a incorporar la infraestructura digital desde las primeras etapas de planificación de una faena.

“La infraestructura digital debe planificarse con el mismo horizonte que los demás sistemas críticos de una faena. Y, en este sentido, el diseño modular posibilita comenzar con la capacidad necesaria y ampliarla de acuerdo con la evolución de la operación”, concluye Jiménez.

Hidrocarburos en modo 4×4

CAMPETROL presentó el balance petrolero del primer semestre de 2026. El documento plantea cuatro pilares y cuatro habilitadores para impulsar el desarrollo de la industria de hidrocarburos y avanzar hacia la soberanía energética nacional.

La Cámara Colombiana de Bienes y Servicios de Petróleo, Gas y Energía (CAMPETROL) presentó su Balance Petrolero del primer semestre de 2026, en el que propone el 4×4, una estrategia que articula cuatro pilares y cuatro habilitadores para desarrollar el potencial de hidrocarburos del país, fortalecer la soberanía energética y ampliar los beneficios económicos y sociales del sector.

La estrategia contempla cuatro pilares: aumentar la producción de los campos existentes, desarrollar el potencial de gas natural en tierra y costa afuera, materializar el potencial de los yacimientos no convencionales e incrementar la actividad exploratoria.

Para avanzar en estos pilares, CAMPETROL plantea cuatro habilitadores fundamentales: una gestión ambiental y de consulta previa eficiente y predecible; seguridad física, laboral y social; estabilidad jurídica y fiscal, y fortalecimiento institucional.

El potencial de los yacimientos no convencionales (YNC) dimensiona la magnitud de los recursos que Colombia podría desarrollar para fortalecer su soberanía energética.

Los recursos prospectivos recuperables asociados a roca generadora se estiman en 8.234 millones de barriles de petróleo y 167 Terapíes Cúbicos (TPC) de gas natural. Estos volúmenes equivalen a cuatro veces las reservas probadas de petróleo y 97 veces las reservas probadas de gas natural.

Impactode las decisiones hacia 2050

El Balance también recoge los resultados del estudio Futuro de los hidrocarburos en Colombia: una mirada cuantitativa, elaborado por el Centro Regional de Estudios de Energía (CREE) y RGL Consultor EU por encargo de los seis gremios del comité gremial petrolero: ACIEM, ACP, CAMPETROL, ACIPET, ACGGP y NATURGAS.

El modelo compara escenarios de desarrollo de recursos y abastecimiento energético hasta 2050. Sus resultados muestran la magnitud de las diferencias que podrían surgir según el desarrollo de los recursos nacionales y las decisiones que adopte el país.

En el escenario Renacer, la producción de gas natural podría alcanzar 3.040 millones de pies cúbicos diarios (MPCD) en 2040, frente a 205 MPCD en el escenario Marchitamiento.

Para el petróleo, los escenarios contemplan una producción de 1.064 mil barriles diarios en Renacer y de 149 mil barriles diarios en Marchitamiento para ese mismo año.

La diferencia también se refleja en los ingresos públicos. Según el modelo, el aporte fiscal acumulado del sector entre 2025 y 2050 podría oscilar entre $162 billones y $695 billones, dependiendo del escenario de desarrollo. La brecha entre ambos escenarios sería de $533 billones, lo que dimensiona el impacto potencial de las decisiones sobre la actividad de hidrocarburos en los ingresos de la Nación y las regiones.

“Colombia tiene la oportunidad de transformar su potencial energético en desarrollo, inversión, empleo e ingresos para el país. Con el 4×4 queremos plantear una hoja de ruta que permita habilitar el escenario Renacer, aumentando la producción de los campos existentes, desarrollando el potencial de gas natural, materializando los yacimientos no convencionales e incrementando la actividad exploratoria. Para lograrlo, es fundamental contar con las condiciones

ambientales, de seguridad, jurídicas, fiscales e institucionales que permitan llevar estos proyectos a la realidad y avanzar con prontitud hacia la soberanía energética”, afirmó Nelson Castañeda Barbour, presidente Ejecutivo de CAMPETROL.

Venezuela: oportunidades para la industria colombiana

El Balance Petrolero incluye un análisis del sector de hidrocarburos en Venezuela, con énfasis en la evolución reciente de su industria, los cambios regulatorios y las nuevas condiciones para el desarrollo de actividades y proyectos.

El documento examina las modificaciones al marco normativo, los aspectos fiscales y contractuales, y las condiciones regulatorias internacionales que inciden en la participación de empresas extranjeras en ese mercado.

Este análisis permite contextualizar las oportunidades que podrían surgir para Colombia a partir de la reactivación de la industria venezolana, considerando las necesidades de recuperación de activos, reactivación de operaciones y desarrollo de infraestructura. En este escenario, las compañías colombianas pueden aportar su experiencia en ingeniería, operación, mantenimiento, servicios a pozos, logística y otras actividades de la cadena de valor de los hidrocarburos.

Asimismo, el Balance aborda el relacionamiento empresarial entre ambos países y los avances que pueden facilitar la identificación de oportunidades comerciales y de inversión. La materialización de estas oportunidades dependerá de la evolución del marco regulatorio, las condiciones de cada proyecto y el cumplimiento de los requisitos legales y de licenciamiento aplicables.

“Desde CAMPETROL destacamos la importancia de trabajar de manera articulada entre Gobierno, Industria y Territorio para convertir el potencial energético de Colombia en oportunidades de desarrollo para el país. Avanzar en esta agenda requiere construir condiciones que permitan impulsar los proyectos, fortalecer la industria nacional, generar empleo y contribuir al cierre de brechas sociales, de manera que los beneficios de la actividad de hidrocarburos se traduzcan en bienestar para las regiones y sus comunidades”, agregó Castañeda.

Propuestas del sector hidrocarburos para la Ley de Rescate

Los gremios de la industria de los hidrocarburos ACP, ACGGP, ACIEM y CAMPETROL pusieron sobre la mesa un paquete de propuestas para crear condiciones que hagan más atractivo invertir en Colombia.

La primera propuesta de los gremios, y en particular, a la que la Ley de Rescate propuesta por el Gobierno y que puede abordar de forma directa es la competitividad tributaria.

Los gremios plantean eliminar la sobretasa de renta para la extracción de petróleo, que puede sumar hasta 15 puntos porcentuales a la tarifa general de 35%, y crear un régimen de estabilidad jurídica, tributaria y regulatoria para grandes inversiones en energía, hidrocarburos y gas.

La propuesta responde a una característica propia del sector en el que un proyecto de petróleo y gas invierte durante años antes de producir, por lo que conocer de antemano las reglas es parte central de la decisión de inversión.

Para la vigencia 2026 se estima que la tarifa del impuesto sobre la renta aplicable a la actividad alcance el 50%, frente a una tarifa promedio del 21% en América Latina.

“Esa diferencia, así como la inestabilidad de la tarifa que varía anualmente, impacta la capacidad del país para atraer capital de riesgo necesario para desarrollar proyectos de hidrocarburos. La alta carga tributaria puede desincentivar nuevas inversiones, limitar la ejecución de proyectos y profundizar la caída de la producción. Por tanto, eliminar la sobretasa favorece la competitividad, estimula la inversión y permite una mayor producción y más sostenible en el tiempo, sobre la cual se generan aportes fiscales y regalías”, señala los gremios del sector.

Un referente en esta materia es Argentina. En 2024 creó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que otorga estabilidad tributaria, aduanera y cambiaria por 30 años y una tasa de renta de 25%. Al 18 de septiembre de 2026, el RIGI sumaba 23 proyectos aprobados por US$49.766 millones. Frente a ese régimen, la carga de renta en la extracción de petróleo en Colombia es entre 10 y 25 puntos más alta.

Según los gremios, un instrumento colombiano tendría que definir el monto mínimo de inversión, las actividades cubiertas, el plazo y las normas que se estabilizan, una regla de compras locales y un mecanismo de seguimiento a los compromisos. Así, la estabilidad que recibe el inversionista se traduciría en inversión, producción y demanda para las empresas nacionales.

«Colombia necesita fortalecer sus finanzas públicas y aumentar el recaudo fiscal mediante incentivos que impulsen una mayor producción de petróleo y gas. Hoy el país produce 27% menos petróleo y 32% menos gas que en 2015. Además, el gas importado ya representa un tercio del volumen comercializado y Colombia completa más de cuatro años sin firmar un contrato de exploración. En su mejor momento, el sector aportó al Gobierno nacional cerca de $48 billones anuales, a precios de 2025. El año pasado esa contribución fue de $13,6 billones, menos de una tercera parte, sin incluir las regalías que reciben las regiones, que ascendieron a $6,98 billones”, explicó Nelson Castañeda, presidente de Campetrol.

Castañeda reiteró que la “Ley de Rescate representa una oportunidad para recuperar la competitividad del país y establecer un régimen de estabilidad para la inversión de largo plazo, como lo hizo Argentina con el RIGI. Con reglas estables y condiciones favorables para la inversión, Colombia podrá aumentar la producción de sus campos, desarrollar sus recursos de gas, avanzar en proyectos de yacimientos no convencionales y retomar la exploración, de la mano de las empresas de bienes y servicios que generan encadenamientos productivos y empleo en los territorios».

Sanear las finanzas públicas

El punto de partida es el deterioro del aporte fiscal de la industria. En 2025, los ingresos del Gobierno nacional provenientes del sector, que incluyen el impuesto de renta y otros tributos, los dividendos de Ecopetrol y los derechos económicos de la ANH, fueron de $13,6 billones, el 4,5% de sus ingresos totales. En 2013 ese aporte alcanzó cerca de $47,6 billones a precios de 2025, el 20,8% de los ingresos del Gobierno. De acuerdo con estimaciones de la ACP, si la exploración se limita a los contratos vigentes, el país dejaría de recibir cerca de $40 billones entre 2027 y 2035.

“Hoy Colombia tiene el reto de sanear y ordenar sus finanzas públicas y, al mismo tiempo, recuperar las condiciones que le permitan volver a crecer y generar nuevas fuentes de ingreso. El esfuerzo del Gobierno para ajustar el gasto puede complementarse con medidas que ayuden a movilizar inversión, fortalecer la competitividad y generar oportunidades de desarrollo, a través de proyectos estratégicos que requieren altos niveles de capital y que pueden generar empleo, actividad económica, regalías e ingresos fiscales durante varios años”, señaló Frank Pearl, presidente de la ACP.

Pearl agregó que “es necesario contar con mecanismos que brinden mayor estabilidad jurídica, tributaria y regulatoria a las grandes inversiones. Experiencias como el RIGI en Argentina han mostrado cómo otros países de la región han logrado atraer billones de dólares en proyectos de largo plazo, en sectores como energía, hidrocarburos, minería e infraestructura; para los cuales también es necesario avanzar en la optimización de trámites y la garantía de la viabilidad operacional”.

Condiciones para acelerar la inversión


La segunda propuesta se centra en las barreras. Los gremios piden que la ley establezca plazos ciertos para los trámites, con términos perentorios y una ruta articulada para los procesos de licenciamiento ambiental y consulta previa que reduzca los tiempos muertos, y que armonice los requisitos socioambientales con las necesidades operativas, manteniendo el rigor ambiental.

Como complemento, proponen un programa de pedagogía regional que transforme la relación entre industria, institucionalidad y comunidades de un esquema transaccional a uno de confianza y beneficio compartido.

“Lo que proponemos no exige gastar, exige destrabar. Hay recursos descubiertos esperando a ser producidos. Ofrecemos nuestro acompañamiento técnico y proponemos instalar de inmediato una mesa con la ANH para priorizar estas medidas”, señaló Jaime Checa, presidente de la Asociación Colombiana de Geólogos y Geofísicos de la Energía (ACGGP).

Reactivación para fortalecer la industria y generar empleo

La tercera propuesta busca que la reactivación del sector se traduzca en empresas y empleo nacional. Según estimaciones del Comité Intergremial de Petróleo y Gas, de cada peso generado por el sector, 56 centavos corresponden a compras a proveedores, y sus actividades tienen un impacto directo sobre el 39% de las ramas de actividad económica del país.

Por eso, los gremios proponen que el régimen de estabilidad incluya una regla de compras locales, como lo hace el RIGI, que exige destinar al menos el 20% de la inversión a proveedores nacionales cuando haya oferta competitiva.

Además, plantean líneas de financiación y condiciones de contratación para las empresas colombianas de ingeniería y de bienes y servicios petroleros, en especial las mipymes, que protejan el empleo calificado, promuevan la formación de profesionales y dinamicen las economías de las regiones.

“La Ley de Rescate no debe limitarse a resolver necesidades fiscales de corto plazo. Si se apoya en la Ingeniería nacional, puede convertirse en una agenda de empleo calificado, productividad y desarrollo para las regiones”, afirmó Carlos Arturo Cárdenas, presidente de la Asociación Colombiana de Ingenieros (ACIEM).

Las propuestas serán parte de las conversaciones en la IX Cumbre del Petróleo, Gas y Energía, que se realizará del 4 al 6 de noviembre en Cartagena, en pleno trámite legislativo de la Ley de Rescate.

Los gremios reiteraron su disposición a aportar información, experiencia técnica y propuestas para que el ajuste fiscal sea también el punto de partida de una nueva etapa de inversión, seguridad energética y crecimiento para Colombia.

GeoPark multiplicó por 3,5 su producción en Vaca Muerta en un año

La compañía pasó de 1.400 a más de 5.000 barriles equivalentes de petróleo por día en los bloques Loma Jarillosa Este y Puesto Silva Oeste. Su plan contempla inversiones superiores a US$1.000 millones y una meta de producción de 20.000 boepd en tres años.

GeoPark multiplicó por 3,5 su producción en Vaca Muerta durante los primeros doce meses de operación de los bloques Loma Jarillosa Este y Puesto Silva Oeste, en la provincia argentina de Neuquén. La compañía pasó de 1.400 barriles equivalentes de petróleo por día (boepd), en octubre de 2025, a más de 5.000 boepd en septiembre de 2026.

El balance, divulgado por la compañía el 16 de octubre, coincide con el primer aniversario de la entrada de GeoPark como operador de estos activos y marca su incursión en la explotación de hidrocarburos no convencionales.

La empresa también reportó 365 días de operación sin incidentes y la consolidación de un equipo de cerca de 50 personas con experiencia en Vaca Muerta, más de 40 de ellas en Neuquén.

Cinco pozos horizontales en cuatro meses y medio

Uno de los principales hitos del año fue el desarrollo del Pad 1030, donde GeoPark perforó cinco pozos horizontales e inició operaciones de fractura hidráulica en junio de 2026.

La compañía completó 180 etapas de fractura en 32 días, con picos de nueve etapas por jornada y hasta 20 horas diarias de bombeo. Las operaciones concluyeron el 13 de julio.

El 4 de agosto los nuevos pozos entraron en producción, cuatro meses y medio después del inicio de la perforación y tres semanas después de finalizar la fractura.

En paralelo, GeoPark ejecutó dos campañas de intervención de pozos existentes. La segunda, en enero de 2026, permitió aumentar la producción en 17 %, según el comunicado.

La empresa también amplió la capacidad de la batería de Loma Jarillosa Este, que pasó de 6.000 a 10.000 boepd en septiembre. La adecuación incluyó 60 conexiones entre instalaciones.

Inversión superior a US$1.000 millones

GeoPark proyecta elevar la producción de los dos bloques hasta 20.000 boepd en un plazo de tres años, mediante inversiones superiores a US$1.000 millones.

En mayo de 2026, junto con Gas y Petróleo del Neuquén, presentó una solicitud de adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), vinculada a un programa de inversión por ese monto.

La estrategia contempla la transición hacia un modelo de perforación continua, denominado “modo factoría”. La compañía prevé iniciar esta etapa a finales del cuarto trimestre de 2026 y perforar entre 50 y 55 pozos con un equipo dedicado de Helmerich & Payne, asegurado mediante un acuerdo a tres años.

El plan incluye, además, una nueva planta de procesamiento en Puesto Silva Oeste y un oleoducto para conectar los bloques.

En julio, la empresa suscribió acuerdos con Pan American Energy para procesar y exportar petróleo por los puertos de Puerto Rosales y Punta Colorada. GeoPark también proyecta exportar crudo a través de infraestructura propia.

Activos con más de 60 millones de barriles recuperables

Los bloques abarcan 12.355 acres en la ventana de petróleo de Vaca Muerta. GeoPark estima que contienen más de 60 millones de barriles brutos de crudo recuperable.

La compañía posee el 100 % de Loma Jarillosa Este y el 95 % de Puesto Silva Oeste. El 5 % restante de este último bloque corresponde a Gas y Petróleo del Neuquén.

Desde que asumió la operación, GeoPark ha establecido cerca de 500 acuerdos con proveedores, según sus cifras.

El desarrollo de estos activos también representa una apuesta por trasladar la experiencia técnica y operativa adquirida en Argentina a otras formaciones no convencionales de América Latina.

GeoPark nació en Argentina en 2002 y, con la entrada en Vaca Muerta, retomó su crecimiento en el país. El siguiente desafío será convertir el aumento inicial de producción en un desarrollo sostenido, respaldado por nuevas perforaciones, infraestructura de transporte y capacidad de exportación.

GEB regresó al mercado de capitales y colocó $400.000 millones en papeles

El GEB adjudicó en subasta un total de COP$400.000 millones, distribuidos en dos series: COP$110.000 millones con un plazo de 180 días y una tasa de 12,90% E.A.; y COP$290.000 millones a 364 días y una tasa de 13,19% E.A.

El Grupo Energía Bogotá (GEB), compañía multilatina del sector energético con presencia en Colombia, Perú, Brasil y Guatemala, regresó al mercado de capitales colombiano con una colocación de papeles comerciales por COP$400.000 millones, tras su última emisión en 2022.

Esta fue la primera colocación bajo su Programa de Emisión y Colocación de Bonos y Papeles Comerciales, permitiendo a la Compañía ampliar sus fuentes de financiación de corto plazo.

La oferta se dirigió al mercado principal y se realizó mediante una subasta holandesa administrada por la Bolsa de Valores de Colombia. Contempló un monto inicial de COP$250.000 millones, con posibilidad de sobre adjudicación por COP$150.000 millones adicionales, y ofreció dos series en pesos, a tasa fija y con vencimientos a 180 y 364 días.

Los recursos obtenidos se destinarán a financiar propósitos corporativos generales y a fortalecer la flexibilidad financiera del GEB, en el marco de un programa autorizado hasta por COP$2,5 billones.

“Un país necesita empresas que inviertan, pero también un mercado de capitales capaz de acompañar su crecimiento. Nuestro regreso a este mercado refleja la confianza que hemos construido y una gestión financiera responsable. Queremos seguir ampliando nuestras capacidades para financiar la infraestructura energética que necesita la región, generar valor para nuestros accionistas y contribuir al desarrollo de los países donde operamos”, afirmó Juan Ricardo Ortega, presidente del GEB.

Los papeles comerciales son instrumentos de deuda de corto plazo, a través de los cuales se reciben recursos de inversionistas con el compromiso de pagar el capital y los rendimientos bajo las condiciones definidas en la emisión, permitiendo a las compañías diversificar sus fuentes de financiación y estructurar montos, plazos y tasas de acuerdo con sus necesidades de caja.  

Con su primera emisión de papeles comerciales, el Grupo Energía Bogotá regresó al mercado de capitales colombiano, donde no realizaba una emisión desde 2022. Esta transacción contribuyó a reactivar una figura que ofrece agilidad para acceder a recursos de corto plazo y abrió el camino para que otras compañías consideren este mecanismo.

“Nos alegra acompañar al Grupo Energía Bogotá en su regreso al mercado de capitales colombiano y agradecemos la confianza depositada en este espacio para avanzar en su estrategia financiera. La reactivación de los papeles comerciales fortalece esta alternativa de financiación, ágil y ajustada a las necesidades de las empresas, para que accedan a recursos de corto plazo con vencimientos acordes con su flujo de caja, al tiempo que encuentran instrumentos para gestionar su liquidez y respaldar sus planes de largo plazo.”, indicó Andrés Restrepo Montoya, gerente general de la Bolsa de Valores de Colombia.

Para el caso del GEB, los papeles comerciales contaron con la máxima calificación local de corto plazo F1+(col), otorgada por Fitch Ratings Colombia. La oferta estuvo dirigida a inversionistas en general, incluidos inversionistas institucionales y personas naturales nacionales y extranjeras.

Cibest Capital actuó como estructurador y coordinador de la oferta, así como agente líder colocador. Corredores Davivienda S.A. Comisionista de Bolsa, BBVA Valores Colombia S.A. Comisionista de Bolsa y BTG Pactual S.A. Comisionista de Bolsa participaron como agentes colocadores, y Holland & Knight Colombia S.A.S como asesor legal.

CEERA busca alianzas para impulsar 39 proyectos de PCH

El gremio reúne 39 proyectos hidroeléctricos por 904 MW, con inversiones estimadas de hasta US$3.200 millones y hace un llamado urgente a destrabar las barreras de conexión, regulación y financiación para materializar esta nueva capacidad renovable en Colombia.

Con un portafolio de proyectos para la generación renovable en Colombia, el Centro de Estudios de Energía Renovable y el Agua (CEERA) participó en HYDRO 2026, en Italia, para compartir la experiencia técnica del sector colombiano, atraer inversión y establecer alianzas estratégicas que contribuyan al desarrollo de las pequeñas centrales hidroeléctricas (PCH).

La participación del gremio en ese encuentro internacional busca conectar a sus asociados con desarrolladores, inversionistas, fabricantes de equipos, firmas de ingeniería y organizaciones especializadas de la industria hidroeléctrica.

El pipeline de CEERA comprende 39 proyectos hidroeléctricos con una capacidad conjunta de 904 MW y una inversión estimada entre US$2.550 y US$3.200 millones.

De esa cartera, 12 proyectos se encuentran en fases de diseño y construcción, con142 MW y una inversión estimada entre US$400 y US$500 millones.

Otros 27 proyectos, que suman 762 MW y representan inversiones estimadas entre US$2.150 y US$2.700 millones, cuentan con licenciamiento ambiental y están pendientes de asignación de puntos de conexión.

Las cifras dimensionan una oportunidad de inversión e incorporación de nueva capacidad renovable. “Sin embargo, para que ese potencial se materialice, es necesario resolver los obstáculos que enfrentan los proyectos en sus distintas etapas, especialmente en materia de conexión al sistema eléctrico, desarrollo de infraestructura de redes, trámites y financiación”, señaló el gremio en un comunicado.

El llamado al Gobierno: convertir los proyectos en energía

CEERA considera prioritario fortalecer la coordinación entre el Gobierno nacional, las autoridades regulatorias, los operadores de red y los desarrolladores para identificar y resolver los obstáculos que impiden avanzar a los proyectos viables.

La agenda del gremio plantea cuatro frentes de trabajo:

  1. Reconocer explícitamente a las pequeñas centrales hidroeléctricas en la política energética;
  2. Promover procedimientos ambientales proporcionales a las características de cada proyecto, sin reducir los estándares de protección;
  3. Acelerar las soluciones de conexión y expansión de redes; y
  4. Ampliar los instrumentos de financiación y garantías para facilitar la inversión privada.

“Colombia tiene proyectos, inversionistas y capacidad técnica para avanzar en el desarrollo de nueva energía hídrica renovable. Lo que necesitamos es voluntad institucional para destrabar las barreras que hoy frenan su desarrollo y permitir que esa energía llegue al sistema cuando el país la necesita. Desde CEERA estamos tendiendo puentes con la industria internacional; esperamos que ese esfuerzo encuentre en el Gobierno Nacional un aliado decidido”, afirma Catalina Rueda Callejas, directora Ejecutiva de CEERA.

CAF aprueba USD 1.250 millones para cinco proyectos en Colombia

Las cinco operaciones aprobadas se enmarcan en el compromiso de CAF de movilizar hasta USD 9.000 millones para Colombia hasta 2030. El financiamiento está destinado a la reconstrucción tras el terremoto, a fortalecer la acción climática, la infraestructura ferroviaria, la movilidad sostenible y el desarrollo urbano.

El Directorio del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) aprobó cinco operaciones para Colombia por un total de USD 1.250 millones, que permitirán acompañar prioridades estratégicas del país en infraestructura, acción climática, recuperación frente a desastres naturales, movilidad sostenible y desarrollo urbano.

El paquete incluye USD 250 millones para acompañar la implementación de proyectos estratégicos del Plan de Desarrollo de Medellín y una línea de crédito de hasta USD 300 millones para financiar parcialmente el Plan de Inversiones del Metro de Medellín, orientado a la expansión y modernización de corredores, la integración urbana alrededor de las estaciones y la renovación de la flota.

A estas operaciones se suman una Línea de Crédito Contingente de hasta USD 150 millones para apoyar la recuperación y reconstrucción de los territorios afectados por el terremoto del 10 de agosto; y hasta USD 200 millones para financiar parcialmente la rehabilitación, construcción, operación y mantenimiento del corredor férreo La Dorada–Chiriguaná; y USD 350 millones para fortalecer la acción climática, las finanzas sostenibles, la biodiversidad y la economía azul.

“Estas cinco operaciones reflejan la profundidad de nuestra alianza con Colombia y la capacidad de CAF para acompañar al país en desafíos que van desde la respuesta y reconstrucción frente a desastres naturales hasta la acción climática, la recuperación de infraestructura estratégica y la transformación de sus ciudades. Estos USD 1.250 millones se traducirán en territorios más resilientes, competitivos y con mayores oportunidades para sus habitantes”, dijo Sergio Díaz-Granados, presidente Ejecutivo de CAF.

Cinco operaciones para el desarrollo de Colombia

  • USD 350 millones para acción climática, biodiversidad y economía azul. El Programa de Apoyo a la Acción Climática y Economía Azul respaldará políticas públicas orientadas a fortalecer la adaptación y mitigación frente al cambio climático, proteger la biodiversidad e impulsar las finanzas sostenibles. También contempla acciones en economía circular, reducción de plásticos de un solo uso, pesca artesanal sostenible, prevención de la contaminación marina y conservación de ecosistemas.
  • Hasta USD 150 millones para la reconstrucción tras el terremoto. La Línea de Crédito Contingente apoyará la atención de la emergencia, la rehabilitación temprana y la recuperación tras el sismo del 10 de agosto de 2026. Los recursos contribuirán al restablecimiento de infraestructura y servicios esenciales y al fortalecimiento de la capacidad institucional para avanzar hacia una reconstrucción resiliente de los territorios afectados.
  • Hasta USD 200 millones para el corredor férreo La Dorada–Chiriguaná. El préstamo estructurado financiará parcialmente intervenciones de rehabilitación y construcción, así como la operación y mantenimiento de la infraestructura ferroviaria y la adquisición de maquinaria y equipos. El proyecto se desarrolla bajo un esquema de asociación público-privada.
  • USD 250 millones para proyectos estratégicos de Medellín. El financiamiento y apoyo técnico permitirá acompañar inversiones contempladas en el Plan de Desarrollo de la ciudad en ámbitos como desarrollo urbano, espacio público, movilidad sostenible e infraestructura social y educativa. Entre las iniciativas identificadas se encuentran Parque Primavera Norte, infraestructura para Buen Comienzo y Escuela Inteligente, la renovación del estadio y el Metro de la 80.
  • Hasta USD 300 millones para el Plan de Inversiones del Metro de Medellín. La línea de crédito podrá financiar parcialmente inversiones en infraestructura de transporte, desarrollo urbano, expansión y modernización de corredores y renovación de flota. La operación busca fortalecer la capacidad, cobertura y eficiencia del sistema y mejorar la movilidad sostenible y la integración territorial del Valle de Aburrá.

Minería en América Latina: la energía es un factor crítico

La demanda de cobre, oro, plata y molibdeno abre oportunidades para América Latina, pero la falta de infraestructura energética, la permisología y las relaciones con las comunidades condicionan el desarrollo de nuevos proyectos.

La transición energética está modificando el mapa de la minería en América Latina. El crecimiento de tecnologías asociadas a la electrificación y a nuevas fuentes de energía aumenta la demanda por minerales críticos y coloca a la región frente a una oportunidad que, sin embargo, enfrenta restricciones de infraestructura, regulación y desarrollo de los proyectos.

Esta es una de las principales conclusiones de un estudio realizado por Aggreko sobre el sector minero latinoamericano, según explicó José Albornoz, líder de Minería de la compañía para la región.

“Hay una alta demanda por minerales críticos, apalancada principalmente por la transición energética”, señaló Albornoz. Entre los minerales de interés mencionó cobre, oro, plata y molibdeno.

América Latina cuenta con depósitos de interés económico y con capital humano especializado para desarrollar proyectos mineros. El problema está en las condiciones necesarias para convertir ese potencial geológico en producción.

Uno de los principales obstáculos identificados es la infraestructura energética crítica. Según Albornoz, encontrar un yacimiento no es suficiente si no existe infraestructura que permita conectar el recurso con los equipos y con la energía necesaria para su explotación.

Y es que, sin energía disponible, los proyectos pueden perder competitividad en costos y retrasar la generación de beneficios económicos para los países y las comunidades donde se encuentran los recursos.

Permisos, comunidades y otros factores críticos

A la infraestructura se suman los tiempos de aprobación de los proyectos. Albornoz identifica la permisología como otro de los factores que están ralentizando el desarrollo minero en distintos países de la región.

El ejecutivo también destaca la necesidad de involucrar a las comunidades desde las primeras etapas. La experiencia de países con mayor desarrollo minero, como Chile y Perú, muestra que la comunicación temprana y el acceso a información son elementos relevantes para reducir conflictos y facilitar los proyectos.

Esto implica explicar cómo se explotará un yacimiento, cómo serán tratados los residuos y qué medidas se adoptarán para mitigar los impactos ambientales. Pero también supone ir más allá de las compensaciones económicas.

Albornoz plantea la necesidad de generar capacitación técnica para que habitantes de las zonas donde se desarrollan los proyectos puedan participar en las operaciones. En Brasil, por ejemplo, Aggreko cuenta con técnicos provenientes de comunidades locales de la Amazonía, a quienes ha capacitado para trabajar en sus sistemas de generación. Algunos de ellos han asumido posiciones en otros lugares donde opera la compañía.

Energía flexible para minas en zonas remotas

La localización de buena parte de los proyectos mineros introduce otro desafío: muchos yacimientos se encuentran lejos de los centros urbanos y de las redes de infraestructura energética.

En ese escenario, Aggreko plantea sistemas de generación flexibles, modulares y escalables, diseñados de acuerdo con las necesidades de cada operación.

El modelo permite aumentar o reducir la capacidad de generación según evolucione la producción. Albornoz pone un ejemplo: una mina que inicialmente requiera 40 megavatios podría aumentar su demanda hasta 60 MW y posteriormente reducirla a 30 MW. La modularidad permite ajustar la capacidad instalada a cada etapa.

La compañía señala que sus soluciones buscan alcanzar una utilización superior al 95% y permitir que las operaciones comiencen a producir en el menor tiempo posible.

Diésel, gas y solar: una matriz diversificada

En los proyectos mineros ubicados en zonas aisladas, el diésel continúa como el principal combustible para generación eléctrica. También aparecen soluciones híbridas que combinan diésel y gas, así como sistemas que incorporan energía solar.

Una de las alternativas mencionadas por Albornoz consiste en una combinación de 60%-65% de diésel y 35%-40% de gas. Según el ejecutivo, esta mezcla puede generar reducciones en el consumo de combustible, las emisiones de CO₂ y los costos de operación.

La posibilidad de incorporar otras fuentes como la solar depende de la ubicación del proyecto y de la infraestructura disponible. En algunos casos, las condiciones del lugar obligan a utilizar generación 100% a diésel.

La penetración de la energía solar también presenta diferencias entre países. Chile, por ejemplo, cuenta con proyectos mineros que utilizan generación solar, mientras que algunos mercados todavía concentran su matriz para minería en diésel y gas. A esto se suma el avance desigual del almacenamiento mediante baterías.

Colombia: entre el potencial minero y el desafío de la infraestructura

Para Colombia, Albornoz considera que el desarrollo de nuevas áreas mineras dependerá en buena medida de la infraestructura eléctrica disponible.

El ejecutivo plantea que las políticas públicas deben facilitar la construcción de infraestructura que permita que los proyectos sean eficientes y competitivos en el largo plazo. Pero no se trata únicamente de electricidad: puertos, carreteras, transmisión y aeropuertos forman parte de la infraestructura que puede determinar la viabilidad de una operación minera.

La oportunidad también aparece en términos económicos. Albornoz estima que proyectos de oro, cobre, carbón y níquel en Colombia podrían representar entre US$3.600 millones y US$4.000 millones de inversión durante los próximos cuatro años. Sin embargo, advierte que algunos de estos proyectos enfrentan retrasos regulatorios e incertidumbre jurídica, factores que pueden dilatar su entrada en operación.

Para Aggreko, esta cartera de proyectos representa una oportunidad para participar desde las primeras etapas, mediante soluciones de generación temporal, sistemas híbridos, almacenamiento y respaldo energético.

La apuesta de Aggreko por el sector minero también se refleja en su nivel de inversión. La compañía prevé destinar más de US$220 millones durante 2026 para tecnologías de generación destinada a sus clientes del segmento.

La inversión está orientada, según Albornoz, a tecnologías de eficiencia y soluciones que permitan atender los requerimientos energéticos de los proyectos con criterios de sostenibilidad y adaptación a las necesidades específicas de cada operación.

El mensaje que deja es claro: América Latina tiene los recursos minerales que demanda la transición energética, pero transformar ese potencial en producción requiere algo más que yacimientos.

Energía disponible, infraestructura, permisos, relación con las comunidades y reglas de largo plazo serán factores determinantes para que la región pueda convertir su riqueza mineral en inversión, producción y desarrollo económico.

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