Terpel, una de las empresas más sostenibles

La compañía colombiana Terpel fue incluida en el SAM* Sustainability YearBook 2019 como una de las 10 empresas más destacadas en el mundo por su gestión sostenible en el sector retail.

16 de febrero de 2019.    Por tercer año consecutivo, Terpel hace parte del reporte anual de SAM, la publicación más completa y reconocida sobre sostenibilidad corporativa en el mundo.

Desde 2004, The Sustainability Yearbook enumera las empresas más sostenibles del planeta en cada industria, según lo determinado por su puntuación en la Evaluación de la Sostenibilidad Corporativa anual de SAM.

El sólido desempeño de la gestión sostenible y las buenas prácticas en términos económicos, sociales y ambientales fueron los factores que determinaron la presencia de Terpel en el grupo de empresas presentes en el informe.

La compañía ocupó el puesto número 8 entre las 99 evaluadas en el sector retail, ascendiendo dos posiciones frente a 2018 y destacándose como una de las diez con mejores prácticas en sostenibilidad a nivel mundial.

El esfuerzo de la empresa por ser la mejor opción para sus consumidores y el mejor vecino para las comunidades donde opera, la llevó a obtener resultados relevantes en las áreas de calidad de producto, seguridad de la información, reportes ambientales y ciudadanía corporativa entre otras.

En la dimensión social, que abarca la gestión de la compañía frente a sus empleados y comunidades, Terpel obtuvo el puntaje más alto en el grupo de empresas del sector retail. 

“Este reconocimiento, además de llenarnos de orgullo y satisfacción, nos impulsa a seguir trabajando para ser la marca número uno en el corazón de los colombianos. Continuaremos ofreciendo experiencias memorables a nuestros consumidores, creciendo de la mano de nuestros aliados y empleados, contribuyendo al bienestar de las comunidades, protegiendo el medio ambiente y aportando al mejoramiento de la calidad de la educación en Colombia”, dijo Sylvia Escovar, presidente de la Organización Terpel.

Terpel recibe este reconocimiento, el mismo año en que su Fundación cumple 15 años impactando positivamente la vida de niños, niñas y jóvenes colombianos a través de programas académicos que fortalecen el aprendizaje y el liderazgo.

Sobre el DJSI

El Dow Jones Sustainability Index, es uno de los principales indicadores mundiales que monitorea el desempeño de compañías líderes en términos de sostenibilidad corporativa. Fue lanzado en 1999 como una colaboración entre S&P Dow Jones Índices y RobecoSAM, organización encargada de evaluar los candidatos a partir de los criterios de sostenibilidad elegidos por el índice.

Sobre Terpel

Terpel es una compañía de origen colombiano que durante 50 años ha estado comprometida con el país, promoviendo su desarrollo, creciendo de la mano de sus afiliados y trabajando bajo una estricta política de gobierno corporativo y de ética empresarial. Es líder en distribución y comercialización de combustibles líquidos, GNV y lubricantes en Colombia y cuenta con una importante presencia en Ecuador, Panamá, República Dominicana y Perú.

Fuente: Terpel

Guía para proteger el corazón verde del Eje Cafetero

El Grupo Energía Bogotá (GEB) y el Instituto Humboldt se unen en la protección del Distrito de Conservación de Suelos Barbas Bremen, una de las reservas naturales más importantes del país

2 de octubre de 2018.   Uno de los sitios de mayor atractivo turístico y de conservación de la fauna y la flora nativa en el Eje Cafetero, es el Distrito de Conservación de Suelos Barbas Bremen, ubicado entre los municipios de Salento, Filandia y Circasia (Quindío) y Pereira (Risaralda).

Se destaca por el avistamiento de aves, una actividad que tiene muchos seguidores a nivel mundial; por sus fuentes de agua, y por sus ricos y variados ecosistemas. Barbas Bremen cuenta con especies de aves como la tángara multicolor, el gallito de las rocas, el carriquí de montaña, la pava caucana y el barranquero colorado, entre otros.

Colombia puede beneficiarse de esta práctica si se tiene en cuenta que es número uno en el mundo por su gran variedad de aves con más de 1.900 especies.

Este majestuoso ecosistema está siendo conservado por las Corporaciones Autónomas Regionales del Quindío (CRQ) y Risaralda (CARDER), los gobiernos locales, las comunidades y el sector privado, que han realizado alianzas y convenios para su conservación.

Una de estas alianzas es con el Grupo Energía Bogotá (GEB), que ha puesto en marcha programas de gestión social y ambiental que hacen parte de su Proyecto Armenia, que fortalecerá la confiabilidad del servicio de energía eléctrica en esta región del país.

En este sentido, se destaca la elaboración de la “Guía para la Restauración Ecológica de la Región Subandina, caso Distrito de Conservación de Suelos Barbas Bremen”, que nace del compromiso del GEB con la gestión sostenible de los territorios donde tiene presencia, bajo el liderazgo científico del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt y con la coordinación de la CRQ y Carder.

La presidente del GEB, Astrid Álvarez, señaló que este trabajo permitirá promover una gestión sostenible, que impulse el progreso de las comunidades de esta región del país. El Grupo realiza diversas acciones, como parte de su política de valor compartido, que promueven una mejor calidad de vida de sus habitantes, cuidando el medio ambiente y protegiendo la biodiversidad.

La guía es un valioso documento técnico-científico que busca contribuir a la restauración ecológica de los ecosistemas de esta reserva, y pretende hacer un aporte real y práctico para el manejo y preservación de cuencas y humedales y para la recuperación de zonas degradadas, articulando la Política Nacional de Gestión Integral de la Biodiversidad y sus Servicios Ecosistémicos (PNGIBSE), así como con el Plan Nacional de Restauración.

Con su metodología didáctica, la guía espera facilitar y permitir a los grupos de interés realizar ejercicios de restauración ecológica de una forma más rigurosa y efectiva, y ser una herramienta fundamental a la hora de conocer las áreas que están afectadas, las causas y brindar recomendaciones para su recuperación.

Nos estamos sobregirando

  • A continuación reproducimos la columna escrita por el exministro colombiano, aparecida en el diario La República, de Bogotá.

Por: AMYLKAR ACOSTA M.

21 de septiembre de 2018.   La Red Global de la Huella Ecológica se ha dado a la tarea de monitorear la trazabilidad de la huella de carbono que van dejando tras de sí los países. Para ello emplean una especie de contabilidad ecológica de partida doble y a partir de esta poder establecer el saldo a favor o en contra.

Esta Red ha establecido que desde finales del siglo XX el “Día del sobregiro”, entendido este como el exceso de demanda de servicios ambientales con respecto a la capacidad de reparación o reposición de la naturaleza, se ha ido adelantando progresivamente, cada vez con mayor celeridad.

Según lo sostienen el Fondo Mundial para la Naturaleza y Global Footprint, el costo de este sobreconsumo ya es visible: “escasez de agua, desertificación, erosión de los suelos, caída de la productividad agrícola y de las reservas de peces, deforestación, desaparición de especies. Vivir a crédito solo puede ser algo provisional, porque la naturaleza no cuenta con un yacimiento del que podamos proveernos indefinidamente”. Y, como es bien sabido, no hay plazo que no se venza ni deuda que no se pague.

De acuerdo con esta contabilidad de la huella de carbono, a partir del primero de agosto la humanidad está recurriendo a las “vigencias futuras” para sobrevivir el resto del año, y apenas han transcurrido siete meses de doce.

A este ritmo se necesitarían 1,7 planetas Tierra para satisfacer las necesidades de los 7.630.491.175 de habitantes que alberga. La perspectiva es aún más preocupante en países como Chile y Catar, toda vez que si los países vivieran como ellos, en el primer caso se necesitarían 2,3 planetas Tierra y en el segundo, cinco planetas.

Lo más preocupante es que año tras año el “Día del sobregiro” de las naciones se acerca más al comienzo que al fin del año y esta carrera sin posta es cada vez más vertiginosa, a saber: el “Día del sobregiro” el año pasado fue el 8 de agosto, en 2015 fue el 13 de agosto y en el año 1970, cuando se empezó a hacer esta medición, el 23 de diciembre.

Claro está que el “sobregiro” de los países difiere unos de otros, según el ritmo al cual consumen sus recursos naturales. El más crítico es Catar (9 de febrero) y Colombia empieza a “sobregirarse” el 17 de noviembre. Ello es atentatorio del desarrollo sostenible, entendido este como aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades.

El “sobregiro” obedece al “consumismo desenfrenado”, al que alude el papa Francisco en su Encíclica Laudato Di. Se trata, como lo delata el Santo Padre, del “antropocentrismo despótico que se desentiende de las demás criaturas”. Y su llamado a este propósito no puede ser más pertinente: “en este tema los términos medios son sólo una pequeña demora en el derrumbe. Simplemente se trata de redefinir el progreso”. Pero el mayor obstáculo para ello son los intereses creados y la voracidad del capitalismo salvaje.

Según el Informe que acaba de publicar la Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica, en el que participaron 450 científicos, y la Sociedad Estadounidense de Meteorología, la concentración de los tres gases de efecto invernadero (GEI) más peligrosos que hay en la atmósfera (dióxido de carbono, metano y óxido nitroso) alcanzaron un nuevo récord en 2017. En el caso del dióxido de carbono (CO2) la concentración media mundial en la superficie de la Tierra en 2005 fue de 381 partes por millón en contraste con las 280 ppm de la era preindustrial (antes de 1750).

Dicho estudio indica que el nivel alcanzado por la concentración de gases es la más alta en los registros modernos de medición atmosférica. Estamos en niveles superiores en un 145% con respecto a la era preindustrial y lo que más preocupa es la aceleración de la tasa de crecimiento de la concentración de GEI en la atmósfera, que se ha cuadruplicado desde principios de la década del 60 y su efecto es acumulativo.

Está demostrada hasta la saciedad la estrecha correlación entre la mayor concentración de CO2 en la atmósfera y la elevación de la temperatura. Hace mucho rato que el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas llegó a esta conclusión y más recientemente así lo reconoció nada menos que la Agencia Nacional de Evaluación del Clima de los EE.UU., en su cuarto Informe cuatrienal, avalado por la Academia Nacional de Ciencias, a contrapelo de las pamplinadas del presidente Donald Trump. Según el informe, “la evidencia del cambio climático abunda, desde lo más alto de la atmósfera hasta las profundidades de los océanos”.

Estamos viviendo, entonces, en tiempo real, una verdadera tragedia ambiental que compromete la habitabilidad de nuestro planeta, frente a la cual no podemos permanecer impasibles. El tiempo apremia para actuar y detener esta alocada carrera hacia el abismo.

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