IGU: Gas, la mejor opción entre los combustibles tradicionales

En el arranque del Congreso de Naturgas, que se realiza en Cartagena, la GUÍA DEL GAS habló con Andrea Stegher, presidente de la Unión Internacional del Gas (IGU, por sus siglas en inglés).

Señor Stegher, primero fue la invasión de Rusia a Ucrania, en 2022, ahora es el conflicto en Oriente Próximo. ¿Cómo estos conflictos están reconfigurándose el mundo de la energía en el mundo y particularmente el gas natural?

Permítame empezar con una afirmación. El gas natural hoy en día corresponde a un cuarto de la energía mundial. Es decir, es una pieza clave para satisfacer la demanda de energía global.

Las crisis que hemos visto y que tenemos que enfrentar son importantes porque, por supuesto, han cambiado los equilibrios regionales y globales. Pero puedo también tener una visión positiva porque hemos visto con la crisis de 2022, que gracias al desarrollo del gas natural en Estados Unidos y gracias a proyectos de licuefacción, Europa pudo modificar radicalmente la posibilidad de abastecerse, no a través de los ductos con Rusia, pero sí utilizando más energía.

Hoy en día, la crisis en el Golfo Pérsico es una crisis de disponibilidad de los barcos para que puedan cruzar el Estrecho de Ormuz. No es una falta de energía, es una falta de posibilidad de convertirla en facilidades para los usuarios. En ese sentido ya se están desarrollando alternativas. Y en alguna parte del mundo, esas alternativas están viendo otros recursos, como el carbón en Asia, que, como ya sabemos todos, es mucho más sucio.

Pero el tema verdadero es que hoy, más aún que en el pasado, esta coyuntura requiere inversiones a largo plazo, requiere planificación, requiere que cuando hay posibilidades de utilizar recursos domésticos, estos estén priorizados sobre otras opciones. Pero también el GNL, que no obstante la crisis en el Golfo Pérsico, sigue siendo fundamental.

Permítame dar algunos datos: La crisis del Golfo afecta al 3% de la demanda mundial de gas natural, que no es mucho. Pero di vemos al GNL, por supuesto es del 20%. Y si vemos cuánto GNL qatarí es importante para algunos países de Asia, va del 45% hasta el 100%, que es importante, solo para darle otra dimensión.

Cada mes de suministro de GNL que perdemos de Qatar es equivalente a la demanda de GNL del año pasado de una isla como Taipei. Es decir, las dimensiones son muy geográficas, muy importantes.

Lo relevante es que tenemos que mirar adelante con la oportunidad de asumir esta crisis para añadir oportunidades y opciones. Y la industria gasífera lo está haciendo, no solo con proyectos de nueva capacidad de licuefacción en Estados Unidos y también en Latinoamérica, donde Argentina tiene su rol. Pero también con mejores interconexiones y con soluciones de innovación. Hablamos de hidrógeno, que todavía tiene que empujarse, hablamos de biometano, son diferentes opciones. La industria del gas no para.

En ese escenario, ¿cómo se ve afectada América Latina, qué riesgos y oportunidades tiene la región?

Un riesgo es no actuar de manera pragmática. Es decir, ante la percepción de una oportunidad o de un problema, si no se desarrollan soluciones no va a solucionarse. Esto requiere actuación ahora. No requiere más discusiones, requiere proyectos, requiere capacidad de poner en marcha industrias.

Aunque es importante recordarnos que no hay proyectos fáciles, no hay proyectos inmediatos. Es importante tener visión a medio y largo plazo para que estas inversiones puedan tener la posibilidad de desarrollarse.

En ese sentido, recuerdo el año pasado en una reunión de la OLADE en Chile y se hablaba mucho de integración regional. Este es un tema que puede dar valor a la región en un contexto en que la variabilidad de generación eléctrica con hidroeléctricas tendrá bastantes subidas y bajadas, por lo que la volatilidad aumentará. Claramente estamos previendo un fenómeno de El Niño y todo lo que eso implica. Entonces el gas puede tener un rol fundamental en términos de respaldo, en términos de complementar posibilidades más verdes como las renovables, pero también para sostener una mayor proyección industrial y una mayor penetración en el sector del transporte.

Hay varias opciones. Lo que veo positivo en esta región es que hay capacidad industrial. Como gremio global, parte de nuestra tarea es integrar la industria con los stakeholders y con los hacedores de política pública. Porque es importante dar mensajes claros, aclarar qué rol puede jugar esta industria para ofrecer la energía que cada cual necesita y merece.

Finalmente, también hay un movimiento de algunos países y algunos sectores que están en contra del petróleo, del carbón y del gas. ¿Cómo ven ustedes esta posición?

He empezado diciendo que el gas natural hoy corresponde a un cuarto de la energía mundial y en los últimos 20 años hemos visto que la demanda de energía viene creciendo a nivel global.

Entonces, tenemos que hacer mucho en todas las fases de desarrollo. Más renovables, por supuesto, más gas, por supuesto, pero no podemos escoger un ganador absoluto porque no tenemos un ganador absoluto. Es importante seguir teniendo opciones y el gas natural, entre los combustibles tradicionales, es la mejor opción.