SOS de la industria petrolera colombiana

Los principales gremios del sector petrolero colombiano prendieron las alarmas frente a la crisis desatada por el doble choque que enfrenta: el desplome de los precios por la abundancia mundial de crudo y la parálisis de la economía por el confinamiento obligatorio de más de media humanidad, lo que llevará a una recesión planetaria.

Por: MARTÍN ROSAS 

23 de abril de 2020.   No es para menos. Como lo señala Germán Espinosa, presidente Ejecutivo de la Cámara Colombiana de Bienes y Servicios Petroleros (Campetrol), “esta es sin duda la crisis más profunda que ha visto el mundo desde la Gran Depresión de 1929.”

Efectivamente, luego de que el sector comenzara una senda de recuperación en 2019, con buenos resultados de las compañías y la adjudicación de bloques en dos rondas por parte de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), las buenas perspectivas del 2020 se estrellaron con el frenazo del aislamiento obligatorio y la parálisis del país a mediados de marzo.

De acuerdo con un estudio de la Asociación Colombian del Petróleo (ACP), con una cotización del barril inferior a US$25, las empresas dejarían de bombear cerca de 100.000 barriles/día (b/d), lo que representaría una disminución del 11% frente al promedio de 2019, de 886.000 b/d. Recordemos que en Colombia el precio de equilibrio de Ecopetrol es de US$30 por barril, mientras que para las demás compañías es de US$35 dólares.
“Si se mantiene la cotización de US$25 por el resto del año, se cerrarían entre 25 y 30 campos y 390 pozos en las zonas petroleras de los Llanos Orientales, Valle Medio del Magdalena y Putumayo”, dijo Francisco José Lloreda, presidente Ejecutivo de la ACP.

En la misma línea, el estudio ‘Tendencias del sector petrolero y la economía colombiana’, elaborado por Campetrol, señala tres escenarios para 2019: “Bajo un escenario muy crítico la producción se ubicaría en promedio en 763.000 b/d, una reducción de 16% frente a los 886.000 b/d producidos durante 2019. En un escenario crítico la producción se ubicaría en 786.000 b/d, un 11% menor a la de 2019; y en un escenario moderado podríamos llegar a producir 810.000 b/d, lo que representaría una disminución de 9% con respecto al año pasado.”

Y agrega que “el mayor impacto en la producción se dará en 2021, debido principalmente al efecto causado por los recortes en las inversiones diferidas por parte de las compañías de Exploración y Producción (E&P). En ese año la producción se encontraría entre 718.000 y 794.000 b/d, una disminución de entre 10,3 y 19% frente a los niveles de 2019.”

Así las cosas, esta crisis tendrá efectos nefastos no solo para las empresas sino para el empleo, las cuentas externas y las finanzas públicas, toda vez que el petróleo representa el 40% de las exportaciones del país.

Según la ACP, se estiman recortes en exploración y producción por US$1.040 millones, lo que representa un 56,5% menos frente a los presupuestado de US$1.840 millones para este año y, si se mantiene la crisis, se prevé que entre abril y diciembre se podría recortar el 8% de los empleos directos y el 72% de los indirectos, lo cual representaría entre 14.000 y 26.000 puestos de trabajo destruidos, de un total de 105.000 que empleó la industria en 2019. Hay que señalar que en la pasada crisis de precios de 2014-2016 se destruyeron cerca de 60.000 empleos en la industria.

Por su parte, en un escenario de un Brent a US$35 la Nación dejaría de percibir 12 billones de pesos, mientras que con un precio de US$25 la suma ascendería a 14 billones de pesos. En 2019 la Nación recibió 16 billones de pesos por concepto de impuestos y regalías por parte de la industria petrolera.

Aguas turbulentas   

Pero no solo en el upstream se avizoran negros nubarrones. Aguas abajo la industria también comienza a sentir los efectos del cierre de los cielos y la cuarentena del transporte terrestre. Por la menor demanda de combustibles, Ecopetrol opera al 60% de la capacidad de carga de las refinerías del país. En Barrancabermeja, de una capacidad de 220.000 b/d, se están cargando 120.000 b/d; mientras que en la de Cartagena, con una capacidad de 155.000 b/d, a finales de abril se estaban cargando 105.000 b/d.

Con el desplome del consumo a nivel global de 30 millones de barriles diarios (el 30% de la producción mundial), y un acuerdo panmundial para recortar 20 millones de barriles diarios en los próximos meses, la industria ahora se enfrenta a un problema inédito en la historia del ‘oro negro’: la falta de espacio para almacenar crudo. Esta situación será la que finalmente obligue a muchos productores a cerrar campos.

La pregunta es: ¿Cuál es el nivel de almacenamiento con que cuenta Colombia? La respuesta se verá en la próximas semanas, al igual que las consecuencias que traerá para las compañías que operan en el país.

Entretanto, los productores colombianos se quejan de que uno de los temas que los hacen menos competitivos son los altos costos del transporte que, según la ACP, representan alrededor del 45% de los costos de operación. Mientras en el oleoducto Transecuatoriano, de Ecuador, el costo de transportar un barril por kilómetro es de 0,5 centavos de dólar, en Colombia está entre 1 y 1,2 centavos de dólar por barril por kilómetro en los oleoductos de Ocensa.

Por eso, Francisco Lloreda reclamó del Gobierno que “se requiere una intervención urgente en las tarifas de transporte por oleoductos, pues son excesivamente altas frente al costo de producción, no son competitivas a nivel internacional y son el principal obstáculo de las empresas en esta difícil coyuntura.”

Propuestas de salvamento

Desde el inicio de la crisis de precios, la ACP presentó propuestas al Gobierno relacionadas con: La prórroga temporal de plazos de compromisos contractuales con la ANH, la reducción de garantías bancarias para respaldar dichas obligaciones, el diferimiento en el pago de derechos económicos contractuales, la agilización de saldos de impuestos (IVA e ImpoRenta) y del Certificado de Reembolso Tributario (CERT) por inversiones en E&P de años anteriores, y la reducción de los anticipos de impuesto a la renta y retenciones en la fuente. También se presentaron propuestas estructurales para aumentar la competitividad para atraer la inversión en exploración y producción, a ser implementadas a mediano plazo.

A la fecha, el Gobierno Nacional avanzó en medidas para los contratos de E&P con la ANH (prórroga de plazos y reducción de garantías bancarias); en la devolución de saldos de IVA y flexibilización del calendario de impuestos, estas últimas generales para todos los contribuyentes. Se anunciaron medidas adicionales para el diferimiento del pago de derechos económicos contractuales. Con ello se espera salvar contratos E&P, inversión futura y aliviar parcialmente la carga de las empresas para apoyar su sostenibilidad durante la crisis. Estas propuestas son importantes pero insuficientes sin la reducción en las tarifas de transporte por oleoductos.

Por su parte, Campetrol señala que “el mundo y la industria se enfrentan a una de las peores crisis en la historia reciente, por lo que es importante seguir incentivando su desarrollo para evitar que las empresas de toda la cadena de valor del petróleo en Colombia se enfrenten a un escenario crítico”, y recomienda que “las compañías deben apostarle a las buenas prácticas, la optimización de portafolios y mejoras en sus eficiencias, para así enfrentar la coyuntura de la mejor manera y continuar trabajando en pro de la industria petrolera colombiana.”

“Al analizar la crisis de doble coyuntura por la que estamos pasando en la actualidad, entendemos que los fundamentales que la causan son de tipo estructural y no solo especulativo. Lo anterior indica que esta crisis va a incidir profundamente en la economía nacional e internacional, y que debemos prepararnos, por un lado, para el impacto real que llegará en el segundo trimestre de 2020 y, por otro, para una larga y lenta recuperación”, concluye Campetrol.

Para dónde van los precios del petróleo

Después del desplome de los precios del crudo, bajo el peso de la crisis provocada por la pandemia de la Covid-19 y la guerra de precios que se desató entre Rusia y Arabia Saudita, ahora que estos se reconciliaron y acordaron reducir en 10 millones de barriles/día, bien vale la pena tratar de avizorar cuál va a ser el curso futuro de los precios del petróleo. Análisis.

Por: AMYLKAR ACOSTA M.*

14 de abril de 2020.   El jueves 9 de abril, por fin tuvo lugar la tan anunciada cumbre virtual de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), liderada por Arabia Saudita, que junto con sus trece aliados encabezados por Rusia aglutinan una treintena de países productores, identificados como la OPEP+.

Se trataba de deshacer los pasos de la confrontación entre Arabia Saudita y Rusia, que había provocado una guerra de precios que los había llevado a mínimos históricos de US $22.24 el barril de referencia Brent el 30 de marzo, su más baja cotización desde noviembre de 2002, un descenso del 69% en los últimos 12 meses.

Pero esta no fue la única causa de la destorcida de los precios del crudo, sino que a la trifulca entre la OPEP y Rusia se vino a sumar la menor demanda de crudo a consecuencia del freno al crecimiento de la economía global que se derivó de las medidas draconianas que tuvieron que tomar los países para enfrentar la pandemia de la Covid19.

Ante el anuncio del presidente Donald Trump de un acercamiento entre los contendientes, gracias a sus buenos oficios, el precio reaccionó y se trepó hasta los US $34 el barril el 13 de marzo, pero los expertos lo interpretaron como el rebote del ‘gato muerto’, que no revertiría la tendencia, habida cuenta que la demanda se ha reducido en 30 millones de barriles/día y los inventarios están a reventar.

Pues bien, en esta ocasión, la OPEP+ se avino a recortar la oferta en 10 millones de barriles/día ente mayo y junio, luego bajaría a 8 millones de barriles/día entre julio y diciembre, y a 6 millones de barriles/día entre enero y abril de 2021.

Este acuerdo tiene el mérito de comprometer, por primera vez, a los tres mayores productores, en su orden EEUU, Arabia Saudita y Rusia. Muy eufórico el Secretario General de la OPEP Mohammed Barkin afirmó que “estos ajustes de producción son históricos. Estamos presenciando el triunfo de la cooperación internacional y el multilateralismo”, tan venido a menos en estos tiempos de la era Trump.

Por su parte, este se apresuró a decir que “el gran acuerdo petrolero con la OPEP+ está hecho. Esto salvará cientos de miles de empleos energéticos en EEUU”. Mensaje este dirigido a sus electores, al fin y al cabo está en campaña para reelegirse.

No obstante, este recorte de la oferta no le hace ni cosquillas al precio del mercado de crudos, dado que la demanda ha caído 30 millones de barriles, aproximadamente, el 30% de la demanda de diciembre pasado. Si a los 10 millones de barriles menos en la oferta se le suman la menor oferta en el mercado por parte de Irán a consecuencia de la sanción comercial de la que es objeto, de Libia por su conflicto interno y Venezuela, con una producción a la baja, además del endurecimiento de las sanciones por parte de EEUU, se podría llegar a retirar del mercado un máximo de 20 millones de barriles, que siguen siendo insuficientes para contener la caída del precio.

La sobreoferta continúa y los inventarios están al tope. Por ello, los precios ni se mosquearon con el anuncio del tan publicitado acuerdo y en lugar de subir el precio bajó al pasar de los US $32.15 el barril el pasado jueves 9 de abril, día de la teleconferencia de la OPEP+, a US $31.45 el barril el día de hoy.

Bien dijeron los analistas de Rystad Energy que, aunque dicho recorte “evitará que los precios caigan al abismo, no restaurará el equilibrio del mercado”. Tanto más en cuanto que las previsiones sobre el crecimiento de la economía global en lo que resta del año y el entrante son muy pesimistas; lo ha dicho la directora del FMI Kristalina Georgieva: “hemos entrado en una recesión igual o peor que la del 2009”. Y, como es obvio, a menor ritmo de crecimiento de la economía global menor será la demanda de petróleo, la que además tenderá a caer por cuenta de la Transición energética desde las energías de origen fósil, que son tan contaminantes, hacia las fuentes de energía no convencionales de energías renovables (FNCER) y limpias.

Cómo es sabido, la decisión de la OPEP+ quedó ad-referendo de México que se retiró de la reunión. Trump, quien había tendido el puente entre su amigo el Rey Salmán de Arabia Saudita y Vladimir Putin, medió para que México se plegara, pero la nación azteca ha visto reducir su producción a la mitad, de 3.4 millones de barriles diarios a solo 1.7  millones, y en tales circunstancias el presidente Andrés Manuel López Obrador, en medio de su propia crisis, agravada por la Covid-19, no tienen mayor margen de maniobra. Por lo tanto, solo se pudo comprometer a retirar 100 mil barriles/día de los 400 mil que le tocaba como su alícuota.

Por su parte, Trump, en una jugada maestra, para hacerle el cumplido a la OPEP y a Putin y un gesto de buen vecino a AMLO, se comprometió a asumir los 300 mil restantes para completar los 400 mil barriles que le habían pedido reducir sus socios de la OPEP. 

Pero una cosa dice el burro y otra quien lo está enjalmando, Trump no tiene cómo honrar su compromiso de reducir en 300 mil barriles/día la oferta de petróleo de EEUU porque, a diferencia de Arabia Saudita y Rusia, en donde son los gobiernos quienes lo determinan, en EEUU esa decisión está en manos de la industria petrolera y no de la Casa Blanca. 

De manera que el compromiso de Trump es solo simbólico, mediático, como todo lo suyo. De hecho, la producción de petróleo en EEUU, que depende en más del 60% de los yacimientos no convencionales (YNC) en los cuales se utiliza la técnica del fracking, ha venido en descenso, siguiendo la misma senda de los precios internacionales del crudo, ya que muchos campos están dejando de bombear por no ser competitivos a precios por debajo de US $30 el barril.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

Ecopetrol anuncia segundo paquete de ayudas por $22.800 millones

Con este nuevo anuncio, el Grupo Ecopetrol suma aportes por $48 mil millones para enfrentar la Covid-19 en todo el país. Diez mil millones se destinarán a aumentar la capacidad de centros médicos de Bogotá.

14 de abril de 2020.   El Grupo Ecopetrol anunció un segundo paquete de inversiones por $22.800 millones dirigido a fortalecer la atención del sistema de salud de Bogotá y, a través de alianzas con el sector empresarial, producir elementos y equipos de protección personal para varias ciudades de Colombia, entre las que se destacan la Capital de la República, Barrancabermeja y Cartagena.

Del aporte total, $10 mil millones serán dirigidos a la Alcaldía de Bogotá con el fin de aumentar la capacidad instalada de los centros médicos de la Secretaria de Salud. Se estima que con estos recursos se habilitarán 60 unidades de cuidados intensivos dotadas con equipos ventiladores, de succión, bombas de infusión y monitores. Así mismo, se adquirirán 400.000 pruebas serológicas y más de 170 mil dotaciones para protección del personal médico.

A través de un acuerdo de colaboración, Ecopetrol aportará cerca de $9.400 millones para aumentar la capacidad de atención de pacientes de alta y mediana complejidad en los hospitales de tercer nivel de Bogotá, la zona con mayor nivel epidemiológico del país hasta el momento.

Estos recursos servirán para incrementar la capacidad instalada de la Fundación Santa Fe de Bogotá, el Hospital Universitario San Ignacio y la Fundación Cardioinfantil, con mayor dotación de unidades de cuidados intensivos, pruebas serológicas, equipos y elementos de protección para el personal médico.

Además, Ecopetrol, a través del Instituto Colombiano del Petróleo (ICP) y su filial Esenttia, en alianza con otras empresas, destinará $2.168 millones para poner al servicio de las secretarías de salud de Bogotá, Cartagena, Soacha y entidades públicas de Santander, Coveñas y Caldas más de 130 mil unidades de ropa médica, 600 mil caretas de protección y 100 mil litros de alcohol glicerinado, entre otros productos.

Adicionalmente, se destinarán $1.200 millones para apoyar una iniciativa del Gobierno Nacional para poner en marcha una plataforma digital de seguimiento de compras relacionadas con el plan para enfrentar la pandemia.

“Es el momento de unirnos, de sumar esfuerzos para enfrentar en equipo esta emergencia. Apoyamos con decisión a la Capital de la República, a Barrancabermeja, a Cartagena y a toda Colombia con estos recursos para fortalecer sus capacidades y atender oportunamente a los afectados por la pandemia. Estoy convencido de que superaremos esta etapa si cada empresa, cada institución y cada persona aportamos nuestras mejores capacidades y recursos, y seguimos rigurosamente las directrices de autocuidado y aislamiento”, aseguró Felipe Bayón, presidente de Ecopetrol.

De esta forma, el Grupo Ecopetrol consolida aportes por $48 mil millonespara sumarse a la estrategia planteada por el Gobierno Nacional para enfrentar la pandemia de la Covid-19.

Este segundo paquete de inversiones se suma al anunciado recientemente por el Grupo Ecopetrol por $26 mil millones para fortalecer el sistema de salud en el Magdalena Medio, Santander, Norte de Santander, Arauca, Casanare, Meta, Neiva, Putumayo y Caribe, con énfasis en Cartagena, Santa Marta, Coveñas y La Guajira, así como en otras zonas donde tiene operaciones la Empresa.

Por su parte, la Fundación Gente Ecopetrol acumula $850 millones de aportes para ayudas humanitarias a más de 4.600 familias en 17 municipios del país, gracias a la donación de un monto de libre elección o de un día de salario por parte de 2.019 aportantes entre trabajadores y pensionados de Ecopetrol, su filial Cenit y voluntarios.

La mala hora que atraviesa el ‘shale’ argentino

Las principales productoras tuvieron que frenar sus pozos petroleros en Vaca Muerta. El coronavirus impacta de lleno a la industria en las áreas de Neuquén y profundiza los problemas del sector.

Por: FERNANDO CASTRO, La Mañana de Neuquén

13 de abril de 2020.   La baja en la demanda interna de petróleo por la pandemia del coronavirus impuso una profundización de la crisis de la industria petrolera argentina. Esa nueva situación, que se suma al lastre de ocho meses repletos de dudas en Vaca Muerta, terminó traduciéndose en el escenario más temido: recortes de producción y un futuro de corto plazo que hoy luce sombrío.

Se nota en la actividad, pero el recorte del 50% en la producción de ese motor que demostró ser para el shale argentino el área Loma Campana (YPF), también tiene un componente simbólico. Es el freno de un yacimiento en el que el país había rendido varios exámenes dentro de la vanguardia mundial del shale.

Después de todo, solo un puñado de países lograron obtener recursos allí donde se genera el crudo en las entrañas de la tierra.

A esta primera señal se sumaron las confirmaciones de otras empresas que hasta hace poco proyectaban tener saldos exportables a finales de 2020.

El desplome de la demanda interna de combustibles, la casi imposibilidad de exportar crudo y la saturación del almacenamiento provocaron un recorte de 25 mil barriles diarios solo en el caso de YPF.

El número final entre todas las operadoras todavía no es claro. Sí es claro el impacto que tendrá en el nivel de actividad y la recaudación provincial, atada en 35% a los ingresos que provienen del gas y el crudo de Vaca Muerta en su mayoría.

Sin chances en el mercado, que por otra parte lucen desventajosas a los actuales precios del Brent, la opción fue “pisar pozos” y esperar una reactivación económica cuando la pandemia lo permita.

Hay 10 millones de barriles ofertados por las operadoras en el país que explican el terno del excedente, pues si hay algo que está sobrando hoy en el mundo es petróleo.

Ante este escenario, en Vaca Muerta al menos otras tres operadoras tomaron el mismo camino y otras miden el minuto a minuto en una de las peores semanas para la industria no convencional en los últimos cinco años.

Vista Oil & Gas es otra de las empresas que recortará producción. Según se pudo saber, cerró ocho pozos que había conectado en su área Bajada del Palo, sobre la formación Vaca Muerta. Se trata de un desarrollo en el que la empresa conducida por Miguel Galuccio apuntaba a los 50.000 barriles diarios, que de buenas a primeras recibió el cimbronazo de las condiciones mundiales al que se suma el lastre de la situación previa en Argentina.

Por su parte, al igual que otras petroleras, Shell dijo que debió frenar la producción, pero no informó acerca del tenor de ese recorte.

La empresa opera en el segmento no convencional las áreas Coirón Amargo Sur Oeste, Cruz de Lorena y Sierras Blancas. Es una de las compañías que busca poner parte de su producción en el exterior, pero hasta el momento no logra hacerlo. También protagonizó la última gran inversión en Vaca Muerta al asociarse con YPF y Equinor en Bandurria Sur, un área vecina a Loma Campana en la zona caliente del shale oil.

De acuerdo con lo que pudo saber este medio, Pan American Energy tuvo que definir algunas reducciones leves en su producción de gas. Las fuentes consultadas lo atribuyeron a la baja del consumo interno. Pero la situación no implicó el cierre de pozos. Tampoco la empresa recortó su producción de petróleo en Neuquén.

Otras fuentes consultadas en la industria informaron que ExxonMobil, otra de las petroleras que pensaba acelerar este año en bloques como Bajo del Choique-La invernada, cerró pozos en Vaca Muerta.

Pluspetrol, por el momento, no debió frenar su producción de crudo en este contexto que impone severos interrogantes sobre la demanda de los próximos meses. Por ahora, en su área La Calera continuará produciendo en torno a los 6.000 barriles diarios de crudo y unos 3.000.000 de metros cúbicos diarios de gas.

*Tomado de Infoestación.com.ar

Por Covid-19, Ecopetrol reduce en 30% carga de refinerías del país

La refinería de Barrancabermeja trabaja con el personal mínimo requerido para mantener abastecimiento de combustibles al país.

12 de abril de 2020.   Como parte del plan para controlar la epidemia de la Covid-19 en sus instalaciones, Ecopetrol disminuyó en 80% el personal de la refinería de Barrancabermeja, al tiempo que redujo la carga de crudo a cerca de la mitad de su capacidad.

Esta media representa una reducción del 30% de la capacidad de refinación del país, toda vez que sumadas la capacidad de Barrancabermeja (220.000 barriles día) y la de Cartagena (155.000 barriles día), la reducción de 110.000 b/d representa un tercio de la capacidad total.

Adicionalmente, las directivas de Ecopetrol y de la refinería de Barrancabermeja tomaron la decisión de apagar una de las unidades principales para la producción de gasolina, denominada cracking UOPII, debido a que todo su personal entrará en aislamiento preventivo.

Sin embargo, la empresa anunció que para continuar con el suministro de combustibles, pondrá en funcionamiento la cracking UOPI, que ha estado apagada durante 20 días y se encuentra en óptimas condiciones de uso y desinfección.

Adicionalmente, la refinería facilitó una zona de aislamiento en el Club Miramar con 30 camas para los trabajadores de la planta de cracking UOPII, quienes permanecerán en aislamiento preventivo.

Ecopetrol señaló que “los trabajadores y sus familiares que han requerido atención relacionada con el coronavirus han sido debidamente asistidos y aislados. La atención se presta en el hospital de la Empresa en Barrancabermeja y por la red externa, incluidos servicios de tercer nivel cuando ha sido necesario.”

Otras medidas implementadas por la refinería han sido:

  1. Control de temperatura y aplicación de un completo test para verificar las condiciones de salud antes del ingreso a las instalaciones industriales.
  2. Distancia social de entre 1,5 y 2 metros en las filas de ingreso a los servicios de transporte y alimentación.
  3. Limpieza y desinfección profunda y de forma periódica en puertas de ingreso, cuartos de control, edificios, oficinas, casinos y vehículos de transporte.
  4. Ampliación de horarios de ingreso para todos los trabajadores.
  5. Ampliación de los horarios en los casinos y toma de alimentación en cuartos de control.
  6. Uso de tapabocas de manera obligatoria en rutas de transporte.
  7. Restricción al ingreso de visitantes.
  8. Trabajo remoto para trabajadores mayores de 55 años con condiciones de salud especiales.
  9. Cumplimiento de directrices nacionales para que los trabajadores tomen su descanso en la ciudad luego de terminar su turno.
  10. Facilidades de parqueaderos en instalaciones de la refinería para los trabajadores que decidan trasladarse en su vehículo particular.
  11. Plan de capacitación, pedagogía y apoyo psicosocial para los trabajadores.
  12. Aplicación estricta a los protocolos definidos por la Empresa y de las recomendaciones de las autoridades nacionales, regionales y locales.

Ecopetrol reiteró que la salud de sus trabajadores es su prioridad. “Por eso, desde el primer momento adoptó estrictas medidas de aislamiento, limpieza y supervisión médica para la fuerza laboral de la refinería, y así prestar de forma segura el servicio público esencial que nos corresponde, especialmente el suministro de combustibles que requieren el sector de la salud, el transporte de alimentos y la atención de la emergencia en Colombia.”

Gobierno recomienda buenas prácticas sanitarias para el sector minero energético

Los Ministerios de Minas y Energía, de Salud y Protección Social, y del Trabajo, emitieron una circular con recomendaciones de buenas prácticas sanitarias, de seguridad y salud en el trabajo, para proteger a los empleados del sector minero energético, y a las comunidades.

7 de abril de 2020.   El Ministerio de Minas y Energía, conjuntamente con el Ministerio de Salud y Protección Social y el Ministerio del Trabajo, publicó una serie de medidas sanitarias y buenas prácticas a considerar por parte de las compañías que forman parte de los diferentes eslabones de la cadena logística y productiva del sector minero energético, con el fin de proteger a los trabajadores y comunidades ante la emergencia por la Covid-19.

La Circular conjunta No. 01 del 6 de abril de 2020 plantea medidas de seguridad y salud en el trabajo relacionadas con el uso de utensilios mínimos de cuidado personal, la manipulación de herramientas de trabajo, los accesos y filtros de seguridad, los alojamientos y áreas de suministro de alimentos y el transporte terrestre de los trabajadores, entre otros. 

Para prevenir el contagio de la Covid-19, la circular reitera la importancia de definir y promover una rutina de lavado de manos, con la técnica y duración recomendada de 40 segundos, para el personal que esté laborando tanto en trabajo remoto, como en centros de operación o en actividades externas, como mínimo cada dos horas.

Asimismo, disponer del suministro de gel antibacterial y productos de desinfección, realizar la limpieza y desinfección integral de las herramientas de trabajo y lugares de uso frecuente.

También recomienda adoptar esquemas operativos que, en desarrollo de los planes de continuidad, permitan disminuir el riesgo de contagio como horarios flexibles, esquemas de turnos y trabajo remoto cuando sea posible. De igual forma, definir horarios de trabajo escalonados, que eviten la acumulación de personal en el ingreso y salida, comidas, descansos, entre otros. 

En la medida de lo posible, procurar mantener la distancia mínima de dos metros entre personas, establecida por el Ministerio de Salud y de Protección Social, y en caso de que se desarrollen trabajos que requieran una menor distancia, se recomienda que todo el equipo utilice tapabocas de forma permanente.

Las buenas prácticas incluyen la implementación de la toma rutinaria de temperatura al ingreso y salida de cada turno de trabajadores y realizar mediciones aleatorias de temperatura para grupos de 5 o más personas. 

Durante el desplazamiento al lugar de trabajo, evitar el contacto o acercamiento con otras personas, procurando mantener la distancia mínima dos metros. También se recomienda la notificación a las poblaciones aledañas con al menos 48 horas de antelación, sobre la realización de trabajos programados en su área de influencia, por medios y canales que eviten la exposición o contacto directo entre población y trabajadores. 

Finalmente, la circular recomienda que las empresas adopten un protocolo de operación, donde se incluyan las medidas frente a la pandemia de la Covid-19, y que se dé a conocer a las autoridades territoriales de los lugares donde operan. Además, se recomienda que el protocolo de operación sea publicado en las páginas web y medios de información de las compañías para que sea de conocimiento general de los ciudadanos. 

Los detalles de la Circular No. 1 de 2020 pueden ser consultados en:  https://www.minenergia.gov.co/documents/10180//23517//48526-Circular+01.pdf

Por Covid-19, regiones podrán usar regalías

Los alcaldes y gobernadores podrán, con cargo a los recursos de Asignaciones Directas y Fondo de Compensación Regional del 40%, aprobar proyectos de inversión que tengan por objeto la atención y ayuda humanitaria o de emergencia. A la fecha, la caja disponible del Sistema General de Regalías asciende a $4,5 billones de pesos aproximadamente. 

4 de abril de 2020.   Con el propósito de agilizar las acciones e inversiones necesarias frente a la emergencia declarada por la Covid-19, el Gobierno nacional habilitó la aprobación directa de los proyectos de inversión con recursos de regalías por parte de las entidades territoriales beneficiarias de asignaciones directas municipales y departamentales y del 40% del Fondo de Compensación Regional.

Los municipios, distritos y departamentos que reciben asignaciones directas de regalías son aquellos donde se desarrollan actividades de producción minera o de hidrocarburos, por las cuales las empresas deben realizar aportes económicos al Estado.

De acuerdo con el Decreto legislativo No.513 del 2 de abril de 2020, los proyectos de inversión que no necesitarán pasar por los Órganos Colegiados de Administración y Decisión (OCAD) son aquellos que tengan por objeto la implementación de las acciones necesarias para la atención y ayuda humanitaria o de emergencia. 

«Las regalías que genera el sector minero energético son una fuente fundamental de recursos para la ejecución de obras y proyectos que beneficien a las comunidades. Esta decisión del Gobierno nacional busca facilitar y agilizar la inversión de los recursos en las regiones para hacer frente a los hechos que originaron la declaratoria de emergencia por la Covid-19″, señaló la ministra de Minas y Energía, María Fernanda Suárez.

De igual forma, el Decreto legislativo No.513 les da la facultad a alcaldes y gobernadores que no hayan contratado proyectos anteriormente aprobados, y que no sean prioritarios dada la coyuntura actual, para que puedan desaprobarlos y así tener más disponibilidad presupuestal para atender la emergencia. 

Adicionalmente, la Comisión Rectora, órgano encargado de definir la política general del Sistema General de Regalías, redujo de 11 a 4 el número de requisitos para el trámite de los proyectos de inversión que se encuentren en el marco de la Declaratoria de Emergencia Económica, Social y Ecológica y que tengan por objeto atender la emergencia declarada.

Los cuatro requisitos que deben cumplir los proyectos para ser viabilizados son: 

1. El proyecto de inversión debe haberse formulado a través de la Metodología General Ajustada (MGA).

2. Se debe presentar una copia del acto administrativo de declaratoria de la situación de calamidad pública vigente, expedido con posterioridad al 17 de marzo de 2020.

3. Certificado del representante legal de la entidad que suscribió el plan de acción específico. 

4. Certificado suscrito por el representante legal de la entidad en el cual se indique que las actividades que se pretenden financiar con recursos del SGR no están siendo, ni han sido financiados con otra fuente de recursos.

«Desde el Gobierno nacional estamos comprometidos con facilitar la atención de la emergencia producto de la Covid-19, por ello le brindamos apoyo a las entidades territoriales para que puedan financiar proyectos de inversión. Por esa razón pasamos de tener 11 requisitos generales, exigidos en el Acuerdo Único, a cuatro para viabilizar esas nuevas inversiones», explicó el director del Departamento Nacional de Planeación (DNP), Luis Alberto Rodríguez.

En este sentido, se podrán financiar inversiones relacionadas con:

* Atención en salud y protección social. 

* Agricultura y desarrollo rural. 

* Suministro de alimentos y recurso hídrico. 

* Asistencia alimentaria a la población afectada por las causas de la emergencia

* Garantizar la efectiva continuidad y calidad en la prestación de servicios públicos a la comunidad, así como asumir el costo del alumbrado público.

A la fecha, la caja disponible del Sistema General de Regalías asciende a $4,5 billones de pesos aproximadamente. Esto se refiere a recursos no comprometidos de los diferentes fondos que podrán ser utilizados por los mandatarios para la aprobación de proyectos de inversión requeridos para hacer frente a la crisis.

Proceso más ágil y eficiente

Por otra parte, el proceso de aprobación de los proyectos de inversión financiables con recursos de fondos regionales, que sí requieren la evaluación y viabilización de los OCAD y que buscan atender la emergencia originada por la Covid-19, será más ágil y eficiente. El tiempo para realizar la citación de los OCAD pasará de siete días a un día, lo que se sumará a que las actas y acuerdos serán aprobados en la misma sesión. 

Otra de las medidas tomadas por la Comisión Rectora, presidida por el Departamento Nacional de Planeación (DNP), es que con recursos del Fondo de Ciencia y Tecnología e Innovación se podrán financiar proyectos de inversión relacionados con el diseño, fabricación, desarrollo y producción de dispositivos médicos, equipos biomédicos, productos farmacéuticos y otras tecnologías en salud, elementos de bioseguridad, así como investigaciones, transferencia de tecnologías e innovaciones que permitan hacer frente a la emergencia, entre otros. Dichas aprobaciones también se regirán por la reducción de tiempos, trámites generales y las reglas y procedimientos que se tienen establecidos en este OCAD.

Finalmente, la Comisión Rectora del SGR aprobó $200 millones para la contratación de un equipo técnico que apoyará al Ministerio de Salud para brindar ayuda constante a todas las alcaldías y gobernaciones durante la emergencia.

La Comisión Rectora del Sistema General de Regalías está conformada por el Departamento Nacional de Planeación (quien preside y ejerce la Secretaría Técnica), el Ministerio de Hacienda y Crédito Público, el Ministerio de Minas y Energía, las gobernaciones de Cundinamarca y Arauca y las alcaldías de Castilla La Nueva y Puerto Nare.

Grupo Energía Bogotá distribuirá $1,29 billones en dividendos

La compañía registró ingresos por $4,9 billones en 2019 y utilidades por $1,85 billones.

30 de marzo 2020.   El Grupo Energía Bogotá (GEB) realizó su Asamblea Ordinaria de Accionistas, en la que presentó los resultados financieros, operacionales y sociales durante 2019.

Los ingresos operacionales del Grupo en 2019 alcanzaron $4,9 billones, lo que representa un aumento del 22,2% frente al mismo periodo del año anterior. Por su parte, la utilidad neta en el 2019 fue $1,85 billones, que corresponde a un crecimiento de 5,6% frente al 2018. El Ebitda pasó de $2,64 billones a $3,12 billones, con una variación de 18,1%.

La Asamblea de Accionistas aprobó la distribución de $1,29 billones de dividendos, es decir $140 pesos por acción. Los dividendos se pagarán en dos cuotas iguales así: La primera cuota hasta el 24 de junio de 2020, y la segunda cuota hasta el 29 de octubre de 2020. 

Durante su intervención en la asamblea, que se realizó por streaming, la presidente del Grupo Energía Bogotá, Astrid Álvarez, sostuvo que “gracias a los programas de valor compartido y nuestro atributo cultural y conciencia social con el que están comprometidos más de 2.300 colaboradores del Grupo, se han beneficiado cera de 900.000 personas en Colombia, Perú y Guatemala”.

Agregó que la política de sostenibilidad ha permitido el reconocimiento del Grupo por su relacionamiento genuino y multicultural y por llevar progreso a las comunidades en las que opera. Al respecto, ilustró sobre sus dos programas insignia; Energía para la Paz, gracias al cual se logró la verificación de 46.542 hectáreas como zonas verdes libres de minas y el desminado militar de más de 173 kilómetros de minas antipersona; y, Energía para Aprender, el cual tiene como propósito implementar 24 aulas solares interactivas, en alianza con el Ministerio de Educación Nacional de Colombia.

De otra parte, en lo referente al Gobierno Corporativo, expresó que el Grupo implementó y consolidó su modelo de Gobierno Corporativo, proceso en el cual adoptó más del 92 % de las recomendaciones de la OCDE. Indicó que el Grupo es una empresa reconocida por dicha Organización como un caso ejemplar en esta materia.

Los logros de 2019

Entre los principales logros de 2019 está la adquisición que realizó el Grupo Energía Bogotá de los activos del Grupo Dunas, conformado por las compañías ElectroDunas, Cantalloc y Peru Power Co (PPC), con 245.000 clientes.

En Brasil, junto con Red Eléctrica Internacional de España, presentó una oferta para adquirir conjuntamente la compañía de transmisión Argo Energía, que tiene 1.460 kilómetros de líneas de transmisión, lo que permitirá consolidar una robusta plataforma energética en ese país.

En Colombia, el Grupo siguió creciendo con la Sucursal de Transmisión, con 1.655 kilómetros de líneas de transmisión en operación, y con TGI, líder en transporte de gas natural con 4.016 kilómetros de gasoductos y una participación del 54% del mercado.

En Perú, con sus compañías Cálidda y Contugas, logró un récord de más de un millón de clientes, y en Guatemala, con Trecsa, avanzó en más del 70% en la construcción del PET, el proyecto de infraestructura energética más importante de Centroamérica.  

Además, en 2019 el GEB obtuvo importantes reconocimientos: Dow Jones destacó a la empresa por su desempeño en el sector de gas en materia de Sostenibilidad, y Great Place To Work reconoció el ambiente laboral por haber alcanzado un nivel muy satisfactorio, por encima de la mayoría de las empresas del sector.

Para Álvarez, “estos buenos resultados evidencian la consolidación del Plan Estratégico Corporativo trazado en 2016 y de los dos pilares de crecimiento que definió el Grupo, un Gobierno Corporativo sólido y una política de Sostenibilidad que lleva progreso y bienestar a las comunidades”.

Fuente: Grupo Energía Bogotá.

Guerra de precios del petróleo: sálvese quien pueda

La actual crisis de precios del petróleo es continuación de la de 2014, ocasionadas ambas por una sobreproducción de crudo. La que se vive en 2020, aupada por la pandemia del coronavirus, promete ser más fuerte y con un desenlace desolador. Análisis. 

Por: MARTÍN ROSAS*

30 de marzo de 2020.    Se veía venir. Era solo cuestión de tiempo. Con una producción creciendo en medio de una economía en desaceleración, aupada por la pandemia de la Covid-19 que llevará a una recesión planetaria, era inevitable que los precios se desplomaran. La ley de la oferta y la demanda finalmente se impuso en el mercado petrolero.

Agravada por la actual coyuntura sanitaria, la descolgada de las cotizaciones es solo el segundo capítulo de la crisis de precios de 2014. En esa ocasión anunciamos que era el comienzo del fin de la era del petróleo como rey de los energéticos, y que, curiosamente, ese reinado no terminaba por el “peak oil”, como profetizaba la teoría de Hubbert en el siglo pasado, sino por todo lo contrario: una abundancia del “oro negro”. Esta no es una crisis de demanda; es una crisis de sobreoferta, lo cual cambia la perspectiva.

Luego de que los recortes en producción por parte de los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados (OPEP+) no lograran detener el auge del shale oil en los Estados Unidos, que lo llevaron a posicionarse como el primer productor mundial de crudo con cerca de 15 millones de barriles diarios; Arabia Saudita no tuvo otra alternativa que ofrecer su petróleo con descuentos de hasta 20% y anunciar que aumentaría su producción hasta los 13 millones de barriles diarios, desatando así una guerra de precios, innecesaria por demás, pues la pandemia en pocas semanas recortó la demanda global en 20 millones de barriles diarios, hundiendo los precios aún más.

El objetivo de Arabia Saudita es sacar del mercado a los productores más costosos, especialmente al esquisto estadounidense, altamente endeudado y con un precio de equilibrio de 48 dólares por barril.

Las petroleras de Texas y Dakota del Norte, los estados con mayor producción en los Estado Unidos, están ahora al borde del abismo. Los bajos precios del crudo y una abultada deuda podría ser un golpe mortal para los productores de esquisto bituminoso. Está por verse si es también el fin de la llamada revolución del shale estadounidense.

Con cotizaciones rondando los 20 dólares el barril a finales de marzo, el panorama luce desolador.

Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía, dijo que “con estos precios, veremos una disminución importante en la producción de shale en Estados Unidos. Se avecina un gran sufrimiento para la industria petrolera estadounidense… Y anticiparía que el GNL estadounidense también se verá afectado negativamente.”

Algunos analistas sostienen que ante el dramático descenso en la demanda y con el aumento de la producción saudita, los depósitos de crudo pronto estarán a tope y los tanqueros ocupados, pues en épocas de sobreproducción se convierten en almacenamientos flotantes.

En este panorama, los productores no solo recibirán los precios más bajos del siglo sino que estarían pagando por el crudo en stock. Esta será, tal vez, la peor crisis del petróleo en toda su historia.

Furia de titanes

Los protagonistas de esta guerra de precios son los tres más grandes productores de crudo: Arabia Saudita, Rusia y, de contera, Estados Unidos. Los dos primeros quieren sacar al tercero del juego y ganar cuota de mercado. Al final, el triunfador será quien resista el mayor tiempo con cotizaciones extremadamente bajas, o los que logren un respaldo de las finanzas estatales, para lo cual Estados Unidos cuenta con la chequera más abultada. De hecho, el presidente Donald Trump anunció que compraría 77 millones de barriles en los próximos meses para alimentar las reservas estratégicas.

Entre tanto, las compañías a nivel global (excepto Saudi Aramco) anuncian las obligatorias reducciones en producción y fuertes recortes en inversiones (Ecopetrol recortará 1.300 millones de dólares en inversiones, de un presupuesto de 4.300 millones de dólares para 2020), al tiempo que se estima que un millón de empleos queden cesantes en la industria.

En tales circunstancias, Rusia tiene ciertas ventajas, pues no posee una deuda externa tan alta como la saudita, dispone de un fondo soberano con 170.000 millones de dólares acumulado gracias a las ganancias petroleras y su economía está más diversificada; mientras que la de Arabia depende casi exclusivamente del petróleo, aunque a su favor cuenta el tener los costos de producción más bajos, por debajo de 9 dólares el barril.

Un ganador insólito

Mientras eso sucede, curiosamente, el país que sacará más provecho de esta coyuntura no es ninguno de los tres contrincantes en el campo de batalla. Será China que, superada la pandemia, se consolidará como la primera potencia económica del planeta. Trump ya lo avizoraba y por eso desató su guerra comercial con el gigante asiático, demasiado tarde tal vez.

China tiene a su favor que como fue el foco de infección de la Covid-19 también será el primero en superarla, mientras que Estados Unidos pagará caro la tardanza en declarar las cuarentenas.

Aún es pronto para saber cuál será el desenlace de esta guerra de precios, pues los peores días están por venir. Lo cierto es que productores con costos superiores a los 45 dólares por barril seguramente saldrán del mercado, dejando a su paso una estela de quiebras. Y, si la crisis se prolonga, los países más dependientes de las rentas petroleras, como Venezuela, Irak, Irán, Kuwait, Qatar y Nigeria, podrían ver colapsadas sus economías.

Superada la crisis, la industria petrolera quedará debilitada y su influencia en el mundo se irá diluyendo en el tiempo con una nueva reconfiguración, donde los nuevos protagonistas serán los sobrevivientes de esta implacable guerra de precios.

*Director de guiadelgas.com

Terpel aumentó utilidades en 78% durante 2019

En los cinco países en donde está presente – Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y República Dominicana – la compañía alcanzó un volumen de ventas por 2.917 millones de galones, 6,7% más que lo registrado en 2018. 

27 de marzo de 2020.   De acuerdo con cifras presentadas en su informe de gestión 2019, la Organización Terpel reportó un EBITDA consolidado de $884.346 millones y una utilidad neta de $237.920 millones, con un crecimiento del 19,4% y del 77,9%, respectivamente, frente al año anterior.

En Colombia el EBITDA fue de $694.126 millones, 14,7% más que en 2018, y las ventas totales alcanzaron los $17 billones. De igual forma, Terpel reportó la consolidación de una red de 1.921 estaciones de servicio, 1.674 afiliadas y 249 propias. La compañía compartió estos resultados en su Asamblea General de Accionistas, llevada a cabo de forma virtual, el pasado 20 de marzo.

“Cada año trabajamos en el desarrollo de iniciativas que nos impulsan a ser la mejor opción del mercado en términos de infraestructura, servicio y precio. Nuestro desafío permanente es estar al servicio de nuestros consumidores, lo que nos demanda ser innovadores, competitivos y sostenibles, económica, social y ambientalmente”, dijo Sylvia Escovar, presidente de Terpel.

Terpel, en su red de estaciones de servicio, logró distribuir 1.505 galones, con un crecimiento en ventas del 6,3% frente al año anterior.

Crecimiento sostenible

En términos ambientales, la compañía incorporó al mercado 129 taxis con motores dedicados a GNV, en alianza con Hyundai. Estos vehículos representaron una reducción en la emisión de 750 toneladas de CO2 (más del 50% de las emisiones), en los 4´100.000 kilómetros que recorrieron entre abril de 2018 y febrero de 2020.

De igual forma, Terpel apoyó la reducción de la huella ambiental de sus clientes industriales, a través de la gestión de compra de bonos de carbono, equivalentes a una disminución en la emisión de 214.673 toneladas de CO2 en 2019.

En el frente social, la compañía benefició el año pasado a cerca de 350.000 colombianos, a través de los programas de la Fundación Terpel y de Restaurando Sueños, la iniciativa corporativa mediante la cual la organización aporta a la construcción de una paz sostenible.

La compañía generó oportunidades laborales para 208 reintegrados y víctimas y apoyó la labor de la Patrulla Aérea Colombiana, con la donación de más de 20.817 galones de combustible que permitieron realizar 11 brigadas de salud para que 6.681 colombianos accedieran a más de 4.000 tratamientos médicos y a más de1.300 tratamientos quirúrgicos en zonas de difícil acceso.

Gracias a sus buenas prácticas en cuanto a la gestión sostenible con sus diferentes grupos de interés, Terpel fue incluida en el listado de las 15 compañías más sostenibles a nivel mundial en el sector retail, de acuerdo con el índice de sostenibilidad de Dow Jones.

Nueva movilidad

Con la inauguración del primer punto de carga eléctrica en carretera, Terpel marcó un hito en su historia. A través de su estrategia de nueva movilidad, la compañía busca conectar a toda Colombia con puntos de recarga en las principales carreteras del país.

Terpel cerró 2019 con dos electrolineras, ubicadas en estaciones de servicio en la troncal Bogotá – Medellín, y espera cerrar 2020 con 30 puntos distribuidos por todo el territorio nacional.

El negocio de lubricantes también creció

La compañía alcanzó un volumen de ventas de 24,3 millones de galones de lubricantes y una participación del mercado del 40% (10% con la marca Terpel y 30% con la marca Mobil). Terpel logró llegar al 100% del envasado de la producción nacional en la planta de Lubricantes de Cartagena.

Fuente: Terpel 

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