Del carbón a la producción sostenible en suelos rehabilitados de La Guajira

Rehabilitar la tierra después de la minería de carbón sí es posible, y en La Guajira ya está ocurriendo.

La Granja Experimental Manantial de Cerrejón es una muestra de cómo los suelos rehabilitados pueden transformarse en espacios productivos y sostenibles, donde se cultivan alimentos, se protege el medio ambiente y se generan aprendizajes transferibles a comunidades vecinas y a territorios con condiciones similares al bosque seco tropical.

Esta iniciativa es el resultado de más de 19 años de investigación desarrollada por Cerrejón en la cuenca media del río Ranchería, enfocada en identificar sistemas de producción que mejoren la productividad del suelo, fortalezcan el manejo del agua y reduzcan los procesos de degradación asociados a distintas actividades humanas.

De la mano de comunidades vecinas

El proyecto ha contado con la participación de comunidades de los municipios de Albania y Hatonuevo, vecinas a la operación minera, entre ellas Nueva América, Coveñas, Angostura, El Cerro y Provincial, a través de los Comités de Investigación Agrícola Local (CIAL).

Mediante metodologías de investigación participativa, se realizaron diagnósticos de calidad de suelos y se implementaron modelos productivos adaptados al territorio, promoviendo el aprendizaje colectivo y el fortalecimiento de capacidades locales.

Un modelo productivo después de la minería

Como evolución de este proceso, Cerrejón puso en marcha la Granja Experimental Manantial en terrenos rehabilitados, con el propósito de consolidar un modelo que integre sostenibilidad ambiental, social y económica.

Este laboratorio permite aplicar buenas prácticas de manejo y generar información técnica y científica que apoya la toma de decisiones sobre el uso futuro de las áreas rehabilitadas, asegurando su sostenibilidad a largo plazo.

“Más allá de su carácter piloto, Cerrejón ha concebido a la granja como un modelo de transferencia de conocimiento para comunidades vecinas y territorios con condiciones similares, facilitando su implementación y replicabilidad”, afirma Juan Pablo Lozano, gerente de Gestión Ambiental de Cerrejón.

En la primera siembra se cosecharon: 2.436 Kg de patilla, 1.845 Kg de ahuyama, 17 Kg de fríjol y 253 Kg de maíz en 4 hectáreas inicialmente.

Sembrando futuro para La Guajira

Los sistemas silvopastoriles y agroforestales implementados en la granja representan alternativas biológica, económica y ecológicamente más sostenibles frente a los modelos tradicionales de uso del suelo, al ofrecer beneficios como la rehabilitación del suelo, el aumento de la biodiversidad, la regulación hídrica y la captura de carbono.

Con la Granja Experimental Manantial, Cerrejón busca evidenciar que, tras la actividad minera, la tierra puede recuperar su potencial y abrir nuevas oportunidades productivas, reafirmando su compromiso con la innovación, la rehabilitación de las áreas y el desarrollo rural sostenible en La Guajira.

Abren convocatoria al 21º Premio Andesco a la Sostenibilidad

Este premio reconoce proyectos con impacto social, laboral, ambiental, económico y de gobernanza. Los ganadores se darán a conocer en el 28.º Congreso Andesco, en Cartagena.

La Asociación Nacional de Empresas de Servicios Públicos y Comunicaciones (Andesco) invita a las empresas y organizaciones del país a postular sus proyectos al 21.º Premio Andesco a la Sostenibilidad, un reconocimiento que destaca a las organizaciones que están liderando la transformación de Colombia a través de iniciativas de sostenibilidad, innovadoras y con impacto positivo en las personas, los territorios y el ambiente.

Durante más de 20 años, este premio ha visibilizado las mejores prácticas empresariales en sostenibilidad, consolidándose como una plataforma para compartir experiencias exitosas, promover la sostenibilidad de manera integral y estratégica y fortalecer el compromiso del sector productivo con el desarrollo sostenible.

La convocatoria, que estará abierta del 10 de febrero al 30 de abril, está dirigida a organizaciones grandes, medianas y pequeñas, afiliadas o no a Andesco, pertenecientes al sector de los servicios públicos, las comunicaciones y a todos los sectores de la economía nacional. Se recibirán postulaciones de buenas prácticas en los entornos ambiental, colaboradores, gobernanza, mercado y social.

“Desde Andesco, seguimos promoviendo buenas prácticas que se traduzcan en mejor calidad de vida para los ciudadanos y en avance económico para el país. Este premio, es una invitación a que las empresas compartan sus mejores iniciativas, inspiren a otros actores y demuestren que es posible generar impacto positivo con visión de largo plazo. Es también una invitación a seguir construyendo una Colombia sostenible”, dijo Camilo Sánchez, presidente de Andesco.

Como parte de la evolución del Premio Andesco a la Sostenibilidad, este año se pone en marcha una nueva plataforma digital de postulación, que marca un hito en la historia del reconocimiento. Esta herramienta fue diseñada para hacer el proceso más intuitivo y amigable para los postulantes, permitiendo registrar los proyectos de manera guiada, cargar la información de forma estructurada y   hacer seguimiento en tiempo real al estado de la postulación.

Con esta innovación, Andesco busca facilitar la participación, fortalecer la transparencia del proceso y seguir elevando el estándar técnico del premio, alineándose con las mejores prácticas internacionales.

La entrega del 21.º Premio Andesco a la Sostenibilidad se realizará en el marco del 28.º Congreso Andesco, que tendrá lugar en Cartagena los días 23, 24 y 25 de septiembre, el principal encuentro del sector de los servicios públicos, comunicaciones y TIC en Colombia.

Los términos de referencia, bases del premio y plataforma de postulación estarán disponibles en: https://andesco.org.co/premios-a-la-sostenibilidad

Primer piloto de energía solar comunitaria de Promigas y su fundación

El proyecto beneficia a más de 450 habitantes y contribuye al cuidado del planeta al reducir 3 toneladas de CO₂ al año, equivalente a sembrar 140 árboles.

Promigas y su Fundación Promigas presentaron en Paiva, Bolívar, el primer piloto de Soluciones Energéticas Comunitarias, una iniciativa que integra energía limpia, formación y liderazgo local.

El Centro Educativo Chiricoco fue elegido como punto de partida de este modelo, que beneficiará a más de 450 habitantes de la vereda y evitará la emisión de 3 toneladas de CO₂ al año, equivalente a la capacidad de absorción de 140 árboles. La Institución, además de ser un espacio educativo, funciona como centro comunitario para reuniones, celebraciones y actividades sociales.

En vísperas de Navidad, la comunidad celebró la puesta en marcha de este proyecto, que representa mucho más que una instalación: es una oportunidad para que las familias accedan a espacios educativos más seguros, confiables y alineados con un futuro sostenible.

Durante cuatro meses, 63 personas participaron en encuentros formativos que les permitieron comprender el funcionamiento del sistema solar, fortalecer capacidades para su cuidado y promover prácticas responsables dentro y fuera de la institución.

Uno de los logros fue la conformación del Comité Comunitario de Energía, integrado por habitantes capacitados en mantenimiento preventivo y uso responsable del sistema. Este comité será el primer nivel de acompañamiento para garantizar el buen funcionamiento de la solución energética y la sostenibilidad del proceso a largo plazo.

“Este sistema permitirá que la Institución cuente con mejores condiciones para sus estudiantes. Para Promigas y la Fundación Promigas es fundamental acompañar a las comunidades en su desarrollo, brindando procesos de formación que les permitan comprender, apropiarse y cuidar esta energía”, expresó Marcela Dávila, directora Ejecutiva de la Fundación Promigas.

Por su parte, Edilberto Cabeza, secretario del Consejo Comunitario de la vereda, afirmó: “Gracias a Promigas y su Fundación Promigas, hoy Paiva hace parte de la transición energética. Este proyecto no solo nos trae energía; trae nuevas oportunidades para nuestra comunidad”.

Transición ecológica, oportunidad para el sector TIC

El sector TIC enfrenta un aumento histórico en consumo energético impulsado por la IA y la nube. La transición ecológica representa una oportunidad estratégica para modernizar la infraestructura con soluciones más eficientes, automatizadas y sostenibles.

El sector TIC atraviesa un momento decisivo: mientras la adopción de la nube, la inteligencia artificial y los centros de datos de alta densidad impulsa un crecimiento acelerado, también incrementa el consumo energético y la presión ambiental.

La Agencia Internacional de Energía (IEA) estima que la demanda eléctrica asociada a centros de datos y redes podría duplicarse entre 2022 y 2030, una tendencia que obliga a repensar la infraestructura tecnológica desde un enfoque sostenible.

La transición ecológica emerge como una oportunidad estratégica para modernizar la operación con soluciones más eficientes, automatizadas y resilientes, especialmente a través de la digitalización de la energía.

En este contexto, Schneider Electric destaca que adoptar prácticas y tecnologías alineadas con la transición ecológica permite al sector TIC reducir su impacto ambiental, optimizar recursos y fortalecer la resiliencia operativa.

Digitalizar la infraestructura energética

La digitalización de la energía se ha convertido en el habilitador central de la transición ecológica. Contar con visibilidad en tiempo real sobre el desempeño eléctrico y térmico de los activos permite identificar consumos innecesarios, optimizar cargas y prevenir puntos de falla.

Según McKinsey (2024), las empresas que digitalizan sus operaciones energéticas pueden lograr hasta un 30 % de reducción en consumo, además de mejorar la estabilidad operativa.

Plataformas como EcoStruxure integran datos de energía, climatización y rendimiento para ofrecer un panorama completo de la infraestructura. Este nivel de monitoreo permite una gestión más inteligente, disminuye la huella ambiental y ofrece a los centros de datos y proveedores cloud la capacidad de operar con mayor precisión y menor desperdicio energético.

Incorporar eficiencia energética como pilar de sostenibilidad

El crecimiento de la IA generativa está impulsando densidades nunca vistas en servidores, lo que aumenta la necesidad de enfriamiento y demanda eléctrica.

La IEA advierte que la IA y el uso global de datos podrían añadir al menos 460 TWh de consumo energético anual hacia 2030, un salto que solo puede gestionarse mediante infraestructuras más eficientes. Reducir este impacto es clave no solo para el planeta, sino para mantener costos operativos manejables.

“Soluciones como la refrigeración avanzada, la optimización térmica y los sistemas modulares de alta eficiencia permiten mitigar el consumo sin comprometer el rendimiento. Al combinar hardware eficiente con analítica avanzada, los centros de datos pueden gestionar cargas de IA con un impacto ambiental mucho menor y con una operación más estable ante variaciones de demanda”, afirma Luis Santamaría, líder del área Cloud & Service Providers en Schneider Electric.

Integrar energías renovables y modelos modulares

La transición ecológica también implica repensar la forma en que se expanden los entornos TIC. Los modelos modulares y escalables permiten crecer solo cuando es necesario, evitando infraestructuras sobredimensionadas —una de las principales causas de desperdicio energético en centros de datos tradicionales—. Estudios del Uptime Institute indican que esta práctica puede disminuir hasta un 40 % la energía utilizada en capacidad no aprovechada.

Además, la integración de energías renovables en operaciones TIC se está acelerando. Este proceso se facilita mediante sistemas de gestión que equilibran el uso de energía limpia y la operación continua. El resultado son centros de datos capaces de crecer sin incrementar su huella ambiental, y más preparados para cumplir regulaciones de descarbonización.

El futuro del sector TIC depende de su capacidad para reducir su impacto energético sin frenar la innovación. La transición ecológica no es solo una respuesta ambiental, sino una oportunidad para operar con más eficiencia, menores costos y mayor resiliencia.

Al digitalizar la energía, automatizar procesos, optimizar la infraestructura y escalar de forma inteligente, las organizaciones tecnológicas pueden avanzar hacia un modelo más sostenible.

Pobreza energética en Colombia: ¿Cómo va el país?

La tercera edición del Índice Multidimensional de Pobreza Energética (IMPE) revela avances significativos; sin embargo, 1 de cada 6 colombianos sigue siendo pobre energético, lo que hace necesario acelerar las acciones y cerrar las brechas regionales y rurales.

Promigas y su Fundación Promigas presentaron la III edición del Índice Multidimensional de Pobreza Energética (IMPE), una herramienta desarrollada con la firma Inclusión SAS para medir la pobreza energética, entendida como una condición en la que confluyen una acumulación de privaciones que limitan la posibilidad de las personas de realizar actividades esenciales mediadas por el uso de la energía.

En 2023, la pobreza energética en Colombia alcanzaba el 16,1%, equivalente a 8,4 millones de personas. Durante 2024, esta cifra bajó a 15,4%, reflejando que más de 300 mil colombianos superaron esta situación. Pese a este avance, aún hay cerca de 8,1 millones de personas en condición de pobreza energética.

En zonas como Bogotá (1,4%), Quindío (2,9%), Valle del Cauca (3,5%) y Risaralda (4,6%) se presentan bajos niveles de privación energética; mientras que en otros territorios las cifras siguen siendo críticas como en Córdoba (45%), Chocó (52,8%), La Guajira (63,1%) y Vaupés (86,5%), lo que evidencia la urgencia de intervenciones territoriales diferenciadas.
“El IMPE es más que una métrica: es una hoja de ruta para transformar vidas y cerrar brechas históricas; es una carta de navegación para los gobernantes, que les permite identificar rutas posibles para reducir la pobreza energética, balanceando eficiencia y equidad. Alcanzar un dígito en 2030 es posible a través de la implementación de diferentes medidas que reducirían las brechas regionales y rurales a un ritmo acelerado”, afirmó Juan Manuel Rojas, presidente de Promigas.

La hoja de ruta presentada con esta edición del IMPE, plantea 4 acciones clave para acelerar la meta de un dígito de pobreza energética a 2030, reduciendo en cerca de 40% (2,9 millones de personas) el número de pobres energéticos en el país.

Estas acciones son:

  1. Recuperar y ampliar la calidad de la energía eléctrica en aquellas zonas en las que ha desmejorado.
  2. Avanzar en la implementación del Plan Nacional de Sustitución de Leña.
  3. Ampliar la dotación de electrodomésticos básicos y dispositivos para aprender y comunicarse con el fin de aprovechar la energía dentro del hogar.
  4. Garantizar el acceso a la energía eléctrica en todos colegios del país.
“Si alcanzamos la meta de reducir la pobreza energética a un solo dígito para 2030, aún habrá cerca de 5,1 millones de personas viviendo en esta situación en Colombia. Por eso, es urgente implementar desde ahora políticas claras y de largo plazo, ya que el desarrollo no admite atajos”, concluyó Rojas.

ACGGP: Proteger la Amazonía con realismo y participación

Colombia necesita abrir ventanas de conocimiento, fortalecer la investigación científica, el monitoreo ambiental y el relacionamiento con las comunidades, para diseñar políticas que armonicen conservación, desarrollo y bienestar social.

El Bioma Amazónico colombiano vuelve al centro del debate nacional tras la discusión de un proyecto de resolución que busca declarar más de 483.000 km² del bioma amazónico como Reserva de Recursos Naturales Renovables, lo que equivaldría a cerca del 43% del territorio nacional.

“Esto significaría la prohibición de exploración y producción de hidrocarburos y minerales en esta región, que, en el papel, pretende blindar la Amazonía, apostando por la conservación y la bioeconomía. Sin embargo, este tema merece un análisis más profundo y técnico, que despierta al menos tres inquietudes que vale la pena analizar”, dijo Flóver Rodríguez, director de la Asociación Colombina de Geólogos y Geofísicos (ACGGP).

Las inquietudes del gremio son:

1. Un diagnóstico incompleto del problema amazónico

La resolución prohíbe nuevas actividades de exploración y explotación de hidrocarburos y minería como si fueran la principal amenaza del bioma. Pero el deterioro de la Amazonía se explica en gran medida por la deforestación asociada a economías ilícitas, cultivos de uso ilícito, acaparamiento de tierras y extracción ilícita de minerales.

“Ignorar este hecho es simplificar el debate y desplazar la atención del verdadero desafío: cómo enfrentar las dinámicas ilegales que destruyen el bosque”, dice Rodríguez.

2. Una visión descontextualizada del territorio

El proyecto de resolución plantea blindar un 43% del país sin reconocer que gran parte de esa extensión ya ha sido históricamente intervenida por actividades humanas y productivas.

Además, es importante precisar que no todos los departamentos amazónicos tienen potencial de hidrocarburos, sino algunos como Putumayo, Caquetá y Meta, donde existen bloques y contratos vigentes, así como comunidades estrechamente vinculadas a esa actividad. Ignorar este hecho es desconocer la realidad productiva de esas regiones y los impactos económicos y sociales que una prohibición total generaría.

“Nadie duda de la necesidad de proteger la Amazonía. Pero hacerlo con diagnósticos incompletos, medidas desproporcionadas y sin participación genuina de quienes habitan el territorio puede ser contraproducente. En la discusión ambiental de Colombia es común que surjan propuestas de prohibición total como “solución rápida” a problemas complejos. Sin embargo, la experiencia muestra que prohibir sin conocer a fondo suele llevar a decisiones desproporcionadas y, muchas veces, ineficaces”, indicó Rodríguez Portillo.

3. Déficit democrático y de participación

La propuesta busca materializarse vía resolución ministerial, lo que evita el debate democrático en el Congreso y deja de lado la consulta previa con comunidades indígenas y afrodescendientes que habitan la región. Una medida de semejante envergadura debería pasar por una discusión pública amplia y por la construcción de consensos sociales, no imponerse desde un acto administrativo que además carece de jerarquía suficiente para alterar contratos vigentes de hidrocarburos.

“En Colombia, el sector de hidrocarburos no está en contra del ambiente; por el contrario, ha demostrado que es posible combinar la exploración responsable con la gestión ambiental y social. Pero el país necesita un debate de raíz, uno que reconozca que proteger la Amazonía es también entenderla desde la ciencia, la geología y la planificación territorial, no desde el miedo ni la desinformación”, agregó.

Avanzar en conocimiento detallado del territorio y el subsuelo, basado en ciencia y en diálogo social, no solo permite tomar mejores decisiones, sino que también otorga legitimidad.

Pero, una prohibición sin diagnóstico puede terminar castigando actividades legales, reguladas y con aportes sociales, mientras deja intactas las verdaderas amenazas: la deforestación y las economías ilícitas.

Colombia: Sector del gas natural redujo huella de carbono en 27%

La Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgas) presentó los resultados del Informe de Huella de Carbono 2024 de la industria del gas natural en Colombia, que evidencian una reducción del 27,1% en las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), frente a la línea base registrada en 2022.

El reporte destaca que, gracias a la implementación de medidas como la reducción de quemas y venteos, la detección y cierre sistemático de emisiones fugitivas, así como las mejoras en eficiencia energética, permitieron que la participación del gas natural en las emisiones totales de Colombia pasara del 1% en 2022 al 0,75% en 2024, que se traducen en menos emisiones y un mayor aporte a la meta nacional de reducción de GEI.

El informe contempla toda la cadena de valor del gas natural: producción, transporte y distribución, y cubre el 98% de la producción de gas nacional, que corresponden a las 29 compañías afiliadas a Naturgas.  

“Estos resultados confirman que la industria del gas natural está avanzando con paso firme hacia la descarbonización, demostrando que es posible reducir emisiones mientras garantizamos energía confiable y accesible para los colombianos. Este es el fruto del compromiso de las empresas del sector, que innovan, invierten y trabajan de manera articulada para contribuir a la meta de carbono neutralidad del país y mejorar la calidad de vida de las personas”, aseguró Luz Stella Murgas, presidente de Naturgas.

Por otra parte, la publicación confirma que la intensidad de emisiones de metano disminuyó un 33%, al igual que las emisiones de dióxido de carbono por cada metro cúbico de gas producido se redujeron 29%, ofreciendo un energético cada vez más limpio. Asimismo, señala que la industria colombiana del gas natural representa el 0,16% de las emisiones globales del sector, comparado con datos de la Agencia Internacional de Energía (IEA).

Durante la presentación del informe se reveló que gracias al uso del gas natural en Colombia fue posible evitar la emisión de cerca de 27 millones de toneladas de CO₂ (e) en 2024, que equivalen a lo que absorberían más de 1.227 millones de árboles en un año, es decir un poco más tres millones de hectáreas de bosque amazónico colombiano.

El gas natural se consolida como el energético de la transición, toda vez que es el menos contaminante de las fuentes fósiles, por lo que ayuda a reducir emisiones en la industria y el transporte, principalmente.

En ese mismo sentido, la cadena del gas natural trabaja en aportar a la descarbonización de la industria con metas en materia de eliminación de fugas, quemas y venteos, al tiempo que su infraestructura se utilizaría para transportar biogás, biometano e hidrógeno, cuando estos sectores lo requieran.

“Esto demuestra que el gas natural es y sigue siendo un aliado clave para la sostenibilidad, la competitividad del país y la mejora de la calidad del aire que respiran millones de colombianos”, concluyó Luz Stella Murgas.

Vanti lanza producto financiero para acabados de construcción

Miles de familias podrán completar las obras en su nuevo hogar con un crédito accesible que se paga a través de la factura de Vanti.

Cada año, más de 60 mil viviendas nuevas se conectan al servicio de gas natural domiciliario en la zona de cobertura de Vanti. De estas, cerca de 39.000 son viviendas de interés social (VIS), entregadas en obra gris, sin acabados básicos como pisos, baños o cocina, lo que representa un reto para miles de familias que sueñan con un hogar digno.

El costo de adecuación para hacerlas habitables oscila entre 20 y 30 millones de pesos, una cifra difícil de asumir para hogares de estratos 2 y 3, cuyos ingresos no superan los cinco salarios mínimos. Además, muchas de estas familias ya han comprometido su capacidad de endeudamiento en el crédito hipotecario, lo que limita su acceso al sistema financiero tradicional.

Con el objetivo de cerrar esa brecha, Vanti lanzó “Vanti Listo para nuevo hogar”, el servicio de financiación no bancaria para nuevos hogares, un producto financiero diseñado para brindar a estas familias un cupo de crédito de hasta $15 millones, que pueden pagar a cuotas a través de la factura de gas natural y lo pueden utilizar para:

  • Comprar materiales de construcción
  • Adquirir muebles y electrodomésticos
  • Adecuar espacios esenciales del hogar

Este crédito puede ser usado en aliados como Homecenter, Easy, Alfa, Corona, entre otros.

Vanti Listo representa una apuesta por la inclusión financiera, la dignificación de la vivienda y el uso responsable del gas natural en hogares que lo necesitan.

Transformar una casa en un hogar ahora es posible, pasar de una obra gris a una obra lista es una realidad con Vanti Listo.

Ecopetrol y Batuta benefician a cerca de 10 mil niños

Actualmente, 1.353 niños, niñas y adolescentes de Cundinamarca, Santander y Putumayo participan en el programa.

En los últimos tres años, la alianza entre Ecopetrol y la Fundación Nacional Batuta ha beneficiado a 9.955 niños, niñas y adolescentes de 58 municipios de Colombia. En la actualidad participan en esta iniciativa 1.353 estudiantes de Cundinamarca, Santander y Putumayo.

En este programa, mediante la conformación de escuelas de música, se promueven el aprendizaje y la no deserción escolar, en entornos seguros que les permiten a los jóvenes aprovechar su tiempo libre y desarrollar habilidades cognitivas, sociales, emocionales y saludables.

La iniciativa combina formación artística con acompañamiento psicosocial a estudiantes y familias, lo que ha permitido alcanzar un 98% de permanencia escolar entre los beneficiarios. Además, contribuye a fomentar el conocimiento y la práctica de la música tradicional, lo cual reafirma la identidad cultural y el sentido de pertenencia de las comunidades.

Con la orientación permanente de docentes especializados, los estudiantes practican con instrumentos musicales entregados por la alianza y participan en presentaciones abiertas donde muestran su talento a la comunidad.

Beatriz Mejía, presidente Ejecutiva de la Fundación resaltó el trabajo en equipo que beneficia a las comunidades: “Son territorios que con Batuta y Ecopetrol han logrado que los niños y las niñas tengan lugares seguros, de protección, que permanezcan en su colegio, que quieran seguir estudiando porque saben que no solamente reciben educación sino un espacio musical para compartir con sus compañeros”.

“La relación entre Ecopetrol y la Fundación Batuta se inició en 1995 y se ha consolidado a través de cinco convenios marco. El actual estará vigente hasta agosto de 2029, lo que garantiza que más niños, niñas y jóvenes continúen escribiendo su historia de vida a través de la música. Aportándole al libre desarrollo de nuestros niños y niñas en el arte y la música, sabemos que estamos quitándole un adulto a la violencia y sumando a los procesos de paz y transformación del territorio”, señaló Ricardo Roa, presidente de Ecopetrol.

EPM y municipios reconocen el liderazgo ambiental comunitario

Diecinueve iniciativas comunitarias de Juntas de Acción Comunal del Altiplano Norte antioqueño fueron reconocidas para su desarrollo, destacando el liderazgo ambiental en los
municipios de Belmira, Entrerríos, Santa Rosa de Osos y San Pedro de los Milagros.

El pasado 22 de septiembre, en el municipio de Entrerríos, se celebró la premiación de las iniciativas comunitarias ambientales en el Altiplano Norte antioqueño, un evento que reconoció el esfuerzo de las comunidades y los municipios aliados de EPM, evidenciando el compromiso local con la sostenibilidad y la protección de los recursos naturales.

El reconocimiento fue posible gracias al convenio Alianzas para el Desarrollo, una estrategia conjunta entre las administraciones municipales del área de influencia del complejo hidroeléctrico Riogrande y EPM, que se desarrolla entre 2024 y 2027, en la línea de fortalecimiento comunitario como eje del desarrollo territorial.

Desde el paisaje de Entrerríos, decenas de líderes comunitarios, representantes de las Juntas de Acción Comunal del Altiplano Norte antioqueño, se reunieron para compartir sus iniciativas, sus aprendizajes y sus sueños en el mejoramiento de la vida comunitaria.

Diecinueve proyectos ganadores de los municipios de Belmira, Entrerríos, San Pedro de los Milagros y Santa Rosa de Osos recibirán un incentivo de 10 millones de pesos cada uno, representados en insumos y destinados a la ejecución de sus propuestas ambientales.

“La premiación es un homenaje al liderazgo de las Juntas de Acción Comunal, a su capacidad para movilizar voluntades, generar soluciones desde lo local y construir un futuro sostenible desde la base”, indicó Alberto Mejía Reyes, gerente Generación Energía de EPM.

Por su parte, Julio César Lopera Posada, alcalde de Entrerríos, resaltó que “cada proyecto ganador representa una semilla de transformación que ha germinado gracias al trabajo colectivo, la sabiduría local y el amor por las comunidades.  Hoy, más que premiar, celebramos la creatividad y la capacidad de las comunidades para imaginar y construir un mundo mejor desde sus propios territorios”.

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