Pese a subida de precios, sector del GLP ve un combustible competitivo

Las subidas de precio del GLP en el último año, atadas a las cotizaciones en Estados Unidos, han afectado a distribuidores y consumidores; no obstante, se vienen nuevos usos para el combustible en Colombia.

15 de abril de 2021.   El 2021 inició con una escalada en los precios del gas licuado del petróleo (GLP) aupada a su vez por el alza en los precios en Unidos Unidos, debido al fuerte invierno en el sur de ese país y al aumento en la demanda de las petroquímicas asiáticas.

Efectivamente, mientras que en marzo de 2020 el galón de propano en Mont Belvieu tenía una cotización históricamente baja de 0,29 dólares, a medidos de abril de 2021 rondaba los 0,90 dólares por galón (un alza del 200% en un año).

Dado que las tarifas del GLP en Colombia se establecen con base en el índice estadounidense y la TRM del momento; el precio del kilo de GLP pasó de 440 pesos en marzo de 2020 a $1.785 en Cartagena ($3.485 por galón), y $1.733 por kilo (entre $2.920 y $2.950 por galón) en el interior, el proveniente de Cusiana, Cupiagua y Apiay, a mediados de abril de 2021.

En consecuencia, en los primeros tres meses del año el precio del GLP al distribuidor subió un 63%. “Nuestros distribuidores han hecho un esfuerzo grande para tratar de mitigar el precio al usuario final, sin embargo, con ese nivel de incremento es imposible no impactarlo, aunque no lo ha transferido todo al consumidor, pero el margen del distribuidor si es mucho menor”, dice Luis Felipe Gómez, presidente la Asociación Gremial Colombiana de Comercializadores de Gas (Agremgas).

Gómez señala que es probable que algunos industriales cambien de combustible y, “si no hay salidas prontas, el sector residencial se verá afectado, además por la coyuntura de pérdida de empleo y la disminución de ingresos, especialmente en usuarios que viven de la economía informal.”

Y es que en Colombia el 73% del mercado del GLP corresponde al sector residencial, que llega con sus cilindros a 1.050 municipios para proveer de combustible de cocción a 3,4 millones de hogares, unos 12 millones de personas.

Pese a las alzas de precios y a que el mercado colombiano del GLP se encamina hacia la importación del combustible, debido a que Ecopetrol, prácticamente el único productor nacional, sacará del mercado ofertas de Apiay y Cusiana en los próximos meses, Gómez señala que “por temas coyunturales de precios, no podemos dejar de proponer soluciones e implementar nuevos usos. Todos los combustibles tienen que seguir proponiendo alternativas, así estemos en el pico de precios, que genera temores en los distribuidores, pero no podemos juzgar una tecnología por un pico de precio, adicionalmente, todos los combustibles están subiendo.”

Y pone como ejemplo a México, un mercado de 700 mil toneladas de GLP al mes (en Colombia no se llega a las 60.000 toneladas mes), donde el 70% es importado y cuenta con unos 700 mil vehículos movidos con este combustible.

Soluciones

Como soluciones a la actual situación, Agremgas le ha propuesto a la CREG que así como en marzo de 2020 se actuó rápidamente para poner un precio base que fuera aceptable para Ecopetrol y no desabasteciera el mercado nacional, ahora solicitan que se establezca un precio techo, que no afecte a los distribuidores ni a los consumidores, especialmente a los estratos unos y dos que son los que más sufren con la subidas.

También propone que se revise la fórmula tarifaria y que esta se mueva en una franja para un periodo de seis meses y no como ahora que se establece cada mes. Eso le daría una estabilidad de precios a los agentes del mercado. Igualmente, que en caso que Ecopetrol tenga excedentes de GLP los pueda sacar al mercado sin ser castigada.

“Tener un panorama de más largo plazo vía precio da estabilidad al mercado y le permite al distribuidor tener una relación más estable con el usuario; eso da claridad, promueve mercado y dinamiza el negocio”, dice Gómez.

En ese sentido, también propone que los contratos y las OPC sean a más largo plazo, no solo a seis meses como ahora, sino a uno o dos años para que el sector también pueda tener una planeación mucho más amplia, más clara para atender a los usuarios, acompañado de la estabilidad tarifaria.

“A pesar de que vemos un panorama de importación en el inmediato futuro, seguimos proponiendo. Indudablemente, tenemos que aumentar el mercado, la idea no es regular a un sector para que no crezca, la regulación debe estar orientada hacia promover el crecimiento con un precio justo para el usuario final, esa creo que es la función, la obligación y la responsabilidad que tenemos todos los agentes de una cadena: promover un mercado en condiciones justas y prestando un buen servicio. Recordemos que somos servicio público domiciliario y tenemos que cumplir con un usuario que tiene un nivel de ingresos bastante sensible”, agrega Gómez.

En ese sentido, celebra que, por fin en este gobierno y después de 18 años, haya salido la reglamentación técnica del uso del GLP en el sector automotor y náutico, las estaciones de servicio y está por salir la de la calidad del combustible, con lo que se le daría vía libre al AutoGLP y al NautiGLP en Colombia.

En el mundo, el GLP es el principal combustible motor después del diésel y la gasolina. A nivel mundial ya ruedan 27 millones de vehículos con Autogas.

“Yo creo que los gases combustibles y los tradicionales no pelean el uno con el otro, sino que se complementan. Cada uno tiene un segmento de competencia que puede ser muy interesante, cada uno es una alternativa para ofrecerle al usuario final, cada uno tiene sus ventajas”, concluye Felipe Gómez.

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