Subsidios para reemplazar consumo de leña por GLP en Colombia

  • Con el cilindro de GLP, los más pobres prepagan y administran su consumo de combustible.

Por: ALEJANDRO MARTÍNEZ VILLEGAS

15 de noviembre 2018.    Según la más reciente Encuesta Nacional de Calidad de Vida del Dane, en Colombia hay 982.000 familias que usan fogones abiertos para cocinar alimentos, hervir agua o calentar el ambiente, alimentados por combustibles sólidos, como leña o carbón.

Esto es preocupante porque la contaminación intramural de estos combustibles para la preparación de alimentos se asocia en Colombia con mil muertes anuales (Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, 2015).

El Banco Mundial, por su parte, calculó en 2014 que Colombia destina 1,1 billones de pesos (0,22 por ciento del PIB de 2009) a atender los impactos en la salud asociados a la contaminación del aire en sitios cerrados, producida principalmente por el uso de leña.

El Gas Licuado del Petróleo (GLP), comúnmente conocido como gas propano, es utilizado por más de 12 millones de colombianos en el 83 por ciento del territorio nacional y es el combustible más competitivo para reemplazar el uso de leña.

Tiene grandes ventajas, particularmente para la gente más pobre en las ciudades y la que vive en zonas alejadas, donde no es económicamente eficiente construir líneas de transmisión de electricidad o gasoductos.

De hecho, se ha cuestionado el uso de recursos estatales para cofinanciar el tendido de gasoductos y redes de distribución de gas natural en regiones del país con baja densidad poblacional.

Llama la atención que el GLP presenta sus mayores consumos en Antioquia, Cundinamarca, Nariño, Bogotá y Valle, regiones que cuentan con amplios subsidios para el gas natural y la electricidad, de acuerdo con el ‘Plan indicativo de abastecimiento del GLP’, elaborado por la Unidad de Planeación Minero Energética (Upme) en 2018.

No es solo por la costumbre de usar los cilindros de propano, también porque la gente más pobre no tiene para pagar las acometidas ni los cargos mínimos mensuales del gas natural: con el cilindro prepagan y administran su consumo del combustible.

Pero, volviendo al consumo de leña y la necesidad de reemplazarla por GLP, el país cuenta con una excelente experiencia desde 2013: por primera vez, ese año se otorgaron subsidios al consumo del GLP en lo que se denominó el Plan Piloto.

Son cinco departamentos: Cauca, Nariño, Putumayo, Caquetá y San Andrés islas que hoy gozan de un subsidio del 50 y 40 por ciento del consumo mensual de subsistencia, para las familias de estratos 1 y 2, respectivamente; mientras se estudia la inclusión de Amazonas en este plan. Se calcula que son 342.464 hogares beneficiados.

En una reciente auditoría al Plan Piloto, contratada por el Gobierno, la empresa consultora calculó que se redujo el uso de leña del 25 al 1,14 por ciento y el de carbón, del 4 al 0,04 por ciento. Así se benefició la salud de miles de usuarios y, de paso, se contribuyó a la protección ambiental.

Desde la perspectiva ambiental, este subsidio también tiene una gran importancia porque reduce la deforestación. Se calcula que en 2017 se deforestaron 219.973 hectáreas, 23 por ciento más que en 2016.

Evidentemente, llegó el momento de ampliar el Plan Piloto a todo el país. La UPME contrató recientemente un estudio a Cosenit, consultora que ha propuesto alcanzar en un lapso de 3 años 225.000 hogares que consumen leña, por medio de un subsidio al consumo del GLP en cilindros.

Esto implica una inversión anual promedio de 67.410 millones de pesos en subsidios. Es una suma razonable, con una clara justificación social y ambiental, comparada con los 721.865 millones de pesos de subsidios anuales para el gas natural.

Indudablemente, la gente más pobre de los centros urbanos y aquella que vive en la zonas más alejadas de la geografía necesitan que el Estado les ayude a mejorar su nivel de vida dándoles acceso a un combustible que reemplace el consumo de leña.

*Presidente de la Asociación Colombiana del GLP (Gasnova)

Deja una respuesta