Bogotá cuenta con la flota BRT a GNV más grande del mundo

Con la entrada en circulación a comienzos de julio de los primeros buses dedicados a gas natural vehicular (GNV) de Transmilenio, Bogotá no solo cuenta con la mayor flota de estos sistemas en el mundo sino con una de las cinco más limpias.

4 de julio de 2019.   Con la reposición de 1.441 buses del Transmilenio, sistema de autobuses de tránsito rápido (BRT, por su sigla en inglés), de los cuales 741 llegan con motor dedicado a gas (GNV), con tecnología Euro VI, (los restantes 700 buses serán a diésel Euro V con filtro) la flota de transporte masivo de la capital colombiana se consolida como una de las cinco más limpias del planeta.

Los nuevos vehículos generarán un impacto significativo en el medio ambiente con la reducción de casi el 100% de las emisiones de material particulado y óxidos de nitrógeno, los contaminantes que más perjudican la salud de los bogotanos, con una reducción de dióxido de carbono (CO2) cercana al 50% y adicionalmente, con una reducción de las emisiones sonoras diez veces inferiores a los vehículos diésel que salen de circulación.

Se estima que en los próximos diez años, tiempo contemplado como mínimo para la operación de los nuevos buses, la reducción de CO2 equivaldrá a un millón de toneladas. Así mismo, según proyecciones realizadas por la Universidad Nacional de Colombia para la Secretaría de Ambiente, durante este periodo se dejarán de emitir 11 toneladas de material particulado, 9.600 toneladas de óxidos de nitrógeno (NOX) y 3.992 toneladas de monóxido de carbono (CO). 

Rodolfo Anaya Abello, presidente de Vanti, proveedora del gas, destacó que “este avance con la nueva flota de buses a gas natural que reciben los habitantes de Bogotá es producto de una sumatoria de esfuerzos encabezados por la administración distrital, Transmilenio, los operadores oferentes con GNV y el fabricante de los motores SCANIA, que marcaron el camino hacia la utilización de vehículos con combustibles limpios en la capital.”.

Otro atributo del gas natural es su bajo costo de operación, que junto a la estructura tarifaria generan certidumbre a los operadores del sistema de transporte masivo. Al respecto, Juan Carlos Ocampo, director de Scania para Colombia señaló que el ahorro en combustible de los buses a GNV frente al diésel es del 35% y que para el total de la operación puede llegar al 40% dependiendo de varios factores, lo que le da sostenibilidad económica a la nueva flota, además de las ya mencionadas sostenibilidad ambiental y en salud pública.

Por su parte, Orlando Cabrales, presidente de la Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgas) dijo que “celebramos la incorporación de 741 buses articulados y biarticulados con gas natural para la ciudad de Bogotá. El uso del gas natural representa una disminución de casi el 100% en el material particulado fino, que es el que afecta la calidad del aire en la ciudad y que produce tantas muertes prematuras al año, afectando sobre todo a la población más vulnerable como son los niños y los adultos. Con esto Bogotá inicia el camino de tener una movilidad sostenible, una movilidad más limpia, con tecnologías como la del gas natural.”

La incorporación paulatina de la nueva flota a GNV será atendida por siete estaciones de llenado rápido (alrededor de 8 minutos por vehículo), en igual número de patios, con estaciones dotadas con compresores y dispensadores canadienses de última generación.

Durante la inauguración de la flota, el alcalde Mayor de Bogotá, Enrique Peñalosa, señaló que la reposición de la flota llevaba un retraso de más de cuatro años, toda vez que la administración anterior no repuso ningún bus, algunos de los cuales llevaban más de un millón y medio de kilómetros recorridos, generando impacto en la calidad del aire de la ciudad.

Por su parte, María Consuelo Araujo, gerente de Transmilenio destacó tres aspectos de la nueva flota: la limpieza de la operación, la mayor comodidad para los usuarios y la ampliación en 160.000 plazas, y la seguridad, toda vez que los vehículos están dotados con cámaras.    

“Lo que está ocurriendo en Transmilenio con la renovación de la flota ratifica que el gas natural es una alternativa real, viable, amigable con el ambiente, rentable y segura para continuar la transición energética tanto en la capital como en el resto del país,” finalizó Araujo.

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