Colombia ha gastado $24 billones en atender emergencias en los últimos 15 años

Durante tres días, los geólogos y geofísicos se reúnen en Cartagena para presentar la importancia del subsuelo en la generación de riqueza para el país, en la Segunda Convención de Exploración Energética.

Durante los últimos 15, el país ha desembolsado cerca de 24 billones de pesos en atender emergencias por desastres climáticos. “¿Qué habríamos podido lograr si tan solo el 10% de esa cifra se hubiera destinado de manera sistemática a gestión preventiva, fortalecimiento institucional, profesionalización de los territorios y planeación técnica de largo plazo?”

Esa fue la pregunta que hizo Jaime Checa, presidente de la Junta Directiva de la Asociación Colombiana de Geólogos y Geofísicos de la Energía (ACGGP), durante la inauguración de la Segunda Convención de Exploración Energética, que se realiza en Cartagena del 24 al 27 de febrero.

En relación con la más reciente emergencia que azota a los departamentos de Córdova y Sucre, “esa reflexión nos interpela directamente, porque nuestra voz es importante en todos los niveles de la industria nacional, porque el conocimiento técnico, la rigurosidad científica y la capacidad de planeación no son accesorios, son herramientas de desarrollo y de protección social”, señaló Checa.

Geología y energía

En la misma intervención, el directivo se refirió al tema de la energía. “La transición energética y la seguridad energética se han convertido en temas centrales de la agenda global y cada vez más en una prioridad para los ciudadanos. La energía ya no es un asunto exclusivo de especialistas, es un componente esencial de la estabilidad económica, el bienestar social y la autonomía de las naciones. Quienes estamos aquí reunidos, compartimos una convicción profunda: nuestro trabajo importa y el subsuelo es un actor clave para nuestro desarrollo. Somos gestores del futuro energético de Colombia.»

Sin embargo, resaltó que esa convicción debe trascender el recinto de la Convención, por lo que llamó la atención sobre la necesidad de redoblar esfuerzos para que toda la sociedad comprenda la dimensión de este reto y la responsabilidad que implica.

“La transición energética no es una disruptiva excluyente. La transición es con la ‘Y’ y no con la ‘O’. Es diversificación y seguridad, es sostenibilidad y competitividad, es innovación y responsabilidad social. Y, sobre todo, requiere de la articulación eficiente de todos los actores que intervienen en su materialización en el territorio”, dijo Checa.

Finalmente, concluyó: “Depende de nuestra capacidad de dialogar con respeto, de discrepar con argumentos y de construir sobre una base de evidencia. Estamos para contribuir a la construcción de una coexistencia energética basada en la ciencia, centrada en nuestra realidad local y asumida con convicción como un proyecto de país de largo aliento. Una coexistencia que no divida, sino que convoque, que no simplifique, sino que explique, y que no improvise, sino que planifique.”