Energía: ¿Qué proponen los candidatos?

Con la notable ausencia de Iván Cepeda y Abelardo de La Espriella, se realizó el primer debate de los candidatos a la presidencia, denominado ‘Colombia decide su energía’, realizado por Caracol Noticias en el marco del Congreso de Naturgas.

A pocos meses de dejar el mandato Gustavo Petro, el sector energético está en estado crítico. Proyectos de exploración paralizados por razones ideológicas, empresas ahogadas por una exagerada carga tributaria, pérdida de autosuficiencia en gas natural y un sistema eléctrico al borde de una crisis ante un eventual fenómeno de El Niño, que devolvería al país a la oscuridad del apagón de hace treinta y cuatro años.

Todos esos factores han creado una tormenta perfecta, por lo que el sector energético es uno de los temas prioritarios que deberá abordar el próximo gobierno. De ahí que este primer debate se haya centrado en la energía.

Para destacar la importancia del gas natural gas natural, 36 millones de colombianos cocinan con este energético, la mayoría, el 85%, de los estratos 1, 2 y 3. Además, unos 645 mil vehículos han sido convertido a GNV, amén de las miles de industrias y comercios que lo utilizan en sus actividades productivas.

No obstante, desde diciembre de 2024 el país perdió la autosuficiencia y enfrenta un creciente déficit, que deberá ser atendido por nuevos proyectos de importación de gas natural licuado (GNL), con la consecuente alza en las tarifas.

Por el lado de la energía eléctrica el panorama no es menos alentador. Deudas con las empresas generadoras y distribuidoras que ya superan los nueve billones de pesos, parece ser la misma receta que el gobierno le aplicó al sector salud: asfixiarlo económicamente para provocar una quiebra en serie del sistema.

En ese entorno, veamos las primeras opiniones de los candidatos frente al sector energético:

PALOMA VALENCIA

Yo creo que lo primero que tenemos que entender es que esta transición energética que nos propusieron es una ridiculez. ¿Quién dejó de cocinar con gas en Colombia? ¿Quién dejó de usar vehículos de diésel o de gasolina? Todo lo contrario, terminamos usando lo mismo, solo que importado.

¿Y cuál es la consecuencia? Menos empleo para los colombianos y ausencia de regalías para el país. Aquí lo que tenemos que entender es que la gran batalla por la transición energética no es la salida de los combustibles fósiles, es detener la deforestación en el Amazonas. Por eso tenemos que sacar nuestro gas, tenemos que hacer fracking.

Y necesitamos una modificación de las licencias ambientales, no para que sean flojas, sino para que sean rápidas, ordenando el territorio y una modificación de las consultas previas para que las comunidades reciban beneficios, pero que no detengan los proyectos.

En cuanto al tema de las tarifas de energía, especialmente en la costa Caribe, lo primero es que vamos a enfrentar el tema de las tarifas de energía de la costa de frente, para resolverlo. Eso va a necesitar, seguramente, una tarifa diferenciada para la costa Caribe.

Se va a necesitar un cambio de electrodomésticos que permitan ahorros en consumo. Necesitamos, además, que esas pérdidas que hoy se están haciendo y que encarecen las facturas, tengan estímulos para que las empresas las empiecen a corregir. Seguramente se va a necesitar una gran inversión del gobierno nacional, pero las pérdidas no pueden estar apalancando el 30% de la factura que se está pagando, esa energía que se perdió.

Pero lo más importante es una solución estructural a largo plazo. La costa Caribe necesita una nueva línea de transmisión que le permita traer energías más baratas que las térmicas y que podamos, incluso, si construimos más hidroeléctricas, como lo necesita el país, traer energías hídricas.

Estoy totalmente de acuerdo con los subsidios de energía, pero mucho más allá de eso, tenemos que hacer una sustitución de los electrodomésticos y tenemos que lograr que la costa Caribe pueda tener suficiencia de la energía más barata.

Hay un problema en Colombia, es que como hay poquita energía, se ha ido volviendo cara. Hay que tener mucha energía de diferentes fuentes para que vuelva a estar barata.

SERGIO FAJARDO.

Llegando a la presidencia, lo primero que tenemos que atender es una emergencia, porque sabemos que viene el fenómeno de El Niño, y este gobierno no va a hacer nada de acá hasta ese momento.

Viene un apagón con una probabilidad muy alta. Esa película ya la hemos visto. Entonces, ya tiene que estar preparándose el país para ese apagón. Yo estaría como presidente en este momento, verificando y trabajando con todas las hidroeléctricas del país, todas las térmicas, averiguando todas las condiciones para que el gas pueda llegar de manera que las térmicas puedan funcionar, tener disposición del carbón.

Eso se llama planear. Por eso es que gobernar es muy difícil. Ser capaz de armar los equipos, anticipar los problemas, dar soluciones para llegar a resolverlo.

Tenemos que prepararnos para importar gas, tener las plantas regasificadoras listas, porque las vamos a necesitar para poder generar energía térmica, y eso va a significar unas tarifas que probablemente pueden ser más altas por la irresponsabilidad de no haber atendido los que nosotros sabemos desde hace tiempo.

Lo paradójico es que enfrente de La Guajira y del departamento de Magdalena tenemos la gran riqueza, los pozos Sirius, donde tenemos gas suficiente para cubrir nuestra demanda por más de diez años.

Entonces vamos a avanzar en la exploración, pero lo primero que tenemos que hacer es atender el fenómeno de El Niño, que la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo y este gobierno no se ha preparado, y significa importar gas, tener regasificadoras y atender el problema.

En cuanto a los subsidios, hay una cantidad que no está llegando a quienes tiene que llegar. Tenemos que garantizar un mínimo vital de energía para las personas más pobres de este país. Y eso lo podemos hacer redefiniendo la combinación de Estrato y el Sisben 4.

ROY BARRERAS

Yo tengo que decir que la transición energética no es una ridiculez, es una realidad, es una necesidad global. Lo escribí hace tres años y medio en una columna del diario El Tiempo: sin petróleo no hay paraíso, dije entonces. Y sin gas no hay transición ni tampoco hay fertilizantes ni hay urea.

Sin gas tampoco hay esa transición necesaria. Si no sacamos el petróleo, si no sacamos el gas, para financiar las energías limpias, que además solo pueden ser la mitad de la matriz energética, necesitamos 900 megavatios más en los próximos años, y la mitad tiene que ser energía firme. Eso significa que, si no sacamos el petróleo, si no sacamos el gas, nos quedamos sin petróleo y sin energías limpias.

La transición es programarla en el tiempo. Cuando se hace abruptamente caemos en el absurdo de pagar hoy el triple del precio del gas importado cuando tenemos recursos suficientes.

Está claro que se necesitan fuentes de energía urgentes. Colombia tiene hoy una sola regasificadora operativa en Cartagena y tiene solamente tres días de reserva, pero hay proyectos en La Guajira, la Regasificadora del Pacífico, hay que garantizar el transporte también de ese gas.

El gas es hoy un elemento fundamental para evitar ese apagón y claro, hay que transformar el sistema eléctrico, hay que pagar las deudas con el sistema, hay que garantizar un mínimo vital eléctrico y hay que garantizar que llegue la energía al sitio correcto y eso se llama proyectos estratégicos nacionales, zonas de inversión estratégica, decisiones económicas que implican que el nuevo gobierno pueda tomar decisiones de unidad nacional que no van a ser fáciles, por ejemplo, aumentar en 3 pesos por kilovatio una tarifa solidaria nacional por 36 meses, que significan 5,1 billones de ingresos.

La gente se imagina cómo sería su vida sin electricidad. Hay que hacer los esfuerzos para que eso no ocurra y puede evitarse.

CLAUDIA LÓPEZ

El desafío, en mi opinión, es tener energía barata, sin apagón y tan limpia como se pueda. Eso es lo que le conviene al bolsillo de las familias, de los hogares y de las empresas de Colombia.

Sin duda, todos vemos el problema del cambio climático, del calentamiento de la tierra, del exceso de lluvia o de sequía, y nos preocupa y nos lo tenemos que tomar en serio. Pero Colombia no es el principal causante de ese problema.

El problema de Colombia no es que contamina, el problema es que todavía es pobre, es que no tiene suficientes empleos bien pagos para sus jóvenes, es que sus empresas viven en el rebusque y la informalidad. Y para salir de eso necesitamos educación de calidad y energía muy barata.

Pero este gobierno decidió parar la exploración de petróleo y gas de un sopetón y nos puso a importar gas. Un gas que hubiéramos podido producir aquí generando empleo, nos puso a importar gas tres o cuatro veces más caro.

Hay que cambiar esa política, volver a explorar, volver a explotar, tener un sistema energético que no dependa solo del agua. Tenemos que equilibrar con todas las fuentes de energía nuestro sistema eléctrico.

Todos los jóvenes quieren tener un buen teléfono, con un internet rapidísimo, usar chat GPT, inteligencia artificial, y se lo merecen y lo necesitan para el siglo XXI, pero eso necesita energía barata.

Así que lo que tenemos que hacer es usar todos los recursos disponibles que tenemos en Colombia: gas, petróleo, sol, viento, todas las formas de energía, explotarlas con licencia ambiental, con participación de las comunidades, tener energía barata y tan limpia como se pueda.

Sobre los subsidios, claro que hay que tenerlos, si no la gente se revienta en el bolsillo, pero entre más alta la tarifa, pues más subsidios tenemos que pagar. Entonces, paga más el usuario y paga más el Estado.

Lo que necesitamos es tener tarifas baratas, y para eso aquí hay gas, sol, petróleo, viento. El Caribe tiene que usar esas cuatro formas de generación, que se exploten todas, que se exploren todas, que se den reglas claras de juego.