En la apertura del Encuentro y Feria Renovables Latam, expertos advirtieron que el país necesitará al menos 6.000 MW adicionales para evitar un mayor déficit que ya se evidencia desde 2026, en medio de cuellos de botella en redes, inversión y regulación.
Con un llamado a acelerar decisiones estructurales para garantizar la seguridad energética del país, se instaló en Barranquilla el 9° Encuentro y Feria Renovables Latam, el principal espacio del sector en la región que reúne a líderes, empresas, inversionistas y autoridades del sector.
El evento se da en un momento clave: Colombia necesitará al menos 6.000 MW adicionales en los próximos cinco años para evitar un déficit energético que ya se aprecia en 2026, en un contexto donde el crecimiento de las energías renovables avanza, pero no al ritmo que exige la demanda.
Actualmente, el país suma más de 3.000 MW en operación o en pruebas de energía renovable y cerca de 1.200 MW en generación distribuida, con un portafolio en desarrollo que supera los 5.800 MW. Sin embargo, gran parte de estos proyectos enfrenta barreras que retrasan su ejecución.
El principal desafío es estructural: la expansión de las redes de transmisión, identificada como el cuello de botella que definirá el éxito o fracaso de la transición energética. Sin esta infraestructura, la energía no puede integrarse a gran escala ni garantizar confiabilidad en el suministro.
Para Alexandra Hernández, presidente Ejecutiva de SER Colombia “Colombia ya demostró que la transición energética es posible, pero ahora el desafío es acelerar. Si no resolvemos los cuellos de botella regulatorios, financieros y de infraestructura, el ritmo no será suficiente para garantizar seguridad energética y competitividad en los próximos años”.
El impacto de lograrlo es significativo: de destrabarse los proyectos, el país podría incorporar hasta 9.500 MW adicionales, generar ahorros en tarifas de hasta 7 billones de pesos y reducir emisiones de forma sustancial.
Por su parte, Ana Cristina Rendón, gerente de FISE, señaló que “hoy la transformación del sector dejó de ser una aspiración para convertirse en una realidad que exige decisiones oportunas, inversión, innovación y, sobre todo, articulación entre todos los actores. Las energías renovables son fundamentales para la confiabilidad, competitividad y diversificación del sistema, y espacios como este permiten conectar la oferta con la demanda y traducir esas conversaciones en proyectos concretos y oportunidades de negocio”.
A nivel global, el panorama añade presión. Factores como la volatilidad en precios de combustibles, la concentración de minerales críticos y el crecimiento acelerado de la demanda, impulsado por tecnologías como la inteligencia artificial y los centros de datos, están redefiniendo las prioridades del sector energético.
“Durante años la transición energética se abordó principalmente como una agenda ambiental, pero hoy el mundo tiene su mirada puesta en la seguridad energética. El reto no es escoger una tecnología sobre otra, sino integrarlas: todas suman y deben trabajar de manera complementaria para garantizar confiabilidad y competitividad. Este Encuentro de Renovables responde precisamente a ese momento, aportando soluciones concretas para el país y la región”, afirmó Daniel Díaz, director Ejecutivo del Consejo Mundial de Energía, WEC Colombia.
En Colombia, la transición ya tiene resultados visibles
La capacidad instalada de energías renovables no convencionales ha crecido de manera exponencial en los últimos años, consolidando un cambio estructural en la matriz energética del país.
“Hoy contamos con más de 4 gigavatios instalados en fuentes no convencionales, lo que refleja un crecimiento significativo. Estas son cifras tangibles que evidencian cómo se ha multiplicado la capacidad instalada en los últimos años y cómo la transición energética ya es una realidad que exige mantener el impulso para seguir superando los retos del sector”, afirmó Víctor José Paternina, viceministro de Energía.
En un contexto de alta presión sobre la demanda energética, el mensaje central del encuentro es claro: la transición no depende de una sola fuente, sino de la capacidad de integrar todas las tecnologías disponibles para garantizar energía suficiente, confiable y competitiva para el país.