Mientras Colombia marchita su industria de hidrocarburos, Venezuela la quiere reactivar en un nuevo entorno geopolítico.
Los conflictos geopolíticos y la gran demanda de energía de las nuevas tecnologías, principalmente la IA y los data centers, han puesto a la seguridad energética como prioridad en las agendas de las naciones.
Pero, mientras el resto del mundo ve en los hidrocarburos un seguro energético y una fuente de ingresos, Colombia es prácticamente el único país que ha decidido marchitar el sector por razones ideológicas del Gobierno.
Las cifras así lo demuestran. Mientras en 2020 la producción promedio de petróleo del país era de 780 mil barriles por día (KBD), en 2025 fue de 746 KBD.
El caso del gas natural es más dramático. Mientras en 2020 la producción comercializada fue de 1.041 millones de pies cúbicos diarios (MPCD), en 2025 fue de 794 MPCD (-26%) y en el primer bimestre de 2026 cayó a 692 MPCD, lo cual llevó a que este año las importaciones del energético cubran el 21,5% de la demanda.
En contraposición, países de la región como Guyana, Argentina, Brasil, México y ahora Venezuela, han decidido reactivar la industria de hidrocarburos y ponerla como prioridad en sus agendas de política pública.
Por eso, la Cámara Colombiana de Bienes y Servicios de Petróleo, Gas y Energía (Campetrol) realizó a finales de abril la sexta versión de la Misión Empresarial, esta vez en Venezuela, donde participaron 50 empresas del sector.
Adicionalmente, el gremio lideró en Caracas el Foro “Oportunidades en Venezuela”, con participación de empresas, gremios y expertos, donde se identificaron oportunidades de articulación con compañías locales y se analizó el crecimiento en las actividades de Exploración y Producción, en un contexto en el que la producción petrolera del país vecino ha registrado un crecimiento anual del 18%, alcanzando en diciembre de 2025 una producción de alrededor de 1,2 millones de barriles por día.
“Para alcanzar la meta de producción de 1,37 millones de barriles por día a diciembre de 2026, Venezuela requiere un incremento en la actividad de equipos de perforación y reacondicionamiento. De manera complementaria, es necesario fortalecer la capacidad de generación de energía, el mantenimiento de la infraestructura operativa y la disponibilidad de capital humano capacitado”, dijo Nelson Castañeda, presidente Ejecutivo de Campetrol.
Castañeda agregó que en la actualidad Venezuela solo tiene tres taladros de perforación, pero necesita 150 para impulsar su producción; mientras, en Colombia, de 30 taladros de perforación la mitad ya salieron a otros países, sin esperanza de que retornen en las actuales condiciones.
La Misión de Caracas corresponde a la sexta versión organizada por Campetrol, tras su participación en Guyana, Argentina, Brasil, Ecuador y México en el último año.Estos espacios están orientados a identificar oportunidades para las empresas colombianas de bienes y servicios, y al relacionamiento y desarrollo de negocios en el sector.
Y es que América Latina atraviesa una reconfiguración energética en la que Venezuela comienza a recuperar su relevancia como actor estratégico. De acuerdo con información de PDVSA, en diciembre de 2025 la producción de petróleo superó los 1.200 KBPD (1,6 veces la producción de Colombia en 2025). El petróleo financia ya más de la mitad del presupuesto del Estado venezolano, y las exportaciones de febrero (788.000 barriles) duplicaron las de enero.
En la misma dirección, la producción de gas natural en Venezuela alcanzó niveles superiores a 4.120 MPCD (5,2 veces la producción comercializada de Colombia en 2025), evidenciando una recuperación sostenida del sector.
El caso del gas natural en Venezuela es particular, pues del total de la producción solo consume la mitad, principalmente para generación, petroquímica, industria y vehicular. Alrededor de 2.000 millones de pies cúbicos diarios (casi tres veces el consumo de Colombia) se ventea o se quema en las teas de los campos.
Según la OPEP, Venezuela cuenta con 303.221 millones de barriles en reservas probadas de petróleo (149 veces las reservas probadas de Colombia), las mayores del mundo, equivalentes a cerca del 17% del total global; así como un potencial significativo en gas natural, lo que refuerza el papel estratégico que podría jugar el país bolivariano en el abastecimiento energético regional.
Cómo señala un analista internacional: Colombia pasó de ser solución potencial de diversificación energética para el mundo, a un riesgo interno. Mientras el mundo se blinda, Colombia se expone.