Crisis energética: la tormenta perfecta

Pese a las advertencias que los diferentes actores del sector energético hicieron desde hace varios años, el gobierno hizo oídos sordos y hoy el país se encuentra al borde de un racionamiento eléctrico.

Un inminente fenómeno de El Niño particularmente fuerte, proyectos de generación y transmisión que no entraron a tiempo, embalses por debajo de lo necesario, gas insuficiente para atender las térmicas, más de $9 billones en deudas a las generadoras y distribuidoras y una demanda creciendo por encima de la oferta, son los síntomas de una crisis anunciada.

Efectivamente, en lo que va del año el déficit de energía en firme es de 2,3 por ciento y para el 2027 se espera que sea del 4,4%. Esto lastrado por proyectos retrasados. De la energía que se esperaba entrara en operación, en 2022 entró el 28%, en 2023 el 17%, en 2024 el 25%, en 2025 el 11% y este año solo ha entrado el 6,3%.

De acuerdo con Natalia Gutiérrez, presidente de la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgén), para poner al día el sistema eléctrico nacional se requieren inversiones del orden de entre 10 y 13 billones de pesos anuales.

En esas circunstancias, el peor escenario se aproxima. Hoy los embalases se encuentran en el 64% en promedio, pero la senda de referencia establecida por XM indica que deberían estar por encima del 80% para enfrentar la temporada seca que se avecina.

“En los últimos 30 años habíamos tenido un colchón entre oferta y demanda positivo casi de dos dígitos la mayoría del tiempo, pero desafortunadamente se dejaron de dar señales de política pública para construir más térmicas, para construir más hidráulicas de embalse y esto nos ha traído a la situación en la que estamos hoy”, dice Gutiérrez.

Por eso señala que las térmicas se deberían prender ya. El problema es que desde diciembre de 2024 Colombia perdió la autosuficiencia en gas natural y cada vez depende más de las importaciones. Hoy, cerca del 25% del consumo nacional se atiende con gas importado.

A eso hay que agregarle otro agravante. Colombia solo cuenta con una regasificadora, la de SPEC en Cartagena, con una capacidad de 475 millones de pies cúbicos diarios (MPCD), pero 400 MPCD están comprometidos para el parque térmico de la costa Caribe, y el resto atiende otros sectores, como el industrial y el no regulado.

Pese a que se han anunciado más de diez proyectos de regasificación, a los sumo a finales de este año entrarían dos: la Regasificadora del Pacífico y el de Puerto Bahía.

“Estamos viendo que se está configurando una tormenta perfecta, porque esto se suma a la incertidumbre que tenemos de disponibilidad de gas para generar con las térmicas. Estamos viendo balances negativos y un retraso en la entrada de proyectos de manera sistemática. Hablamos de casi 4.500 mega vatios de energía firme que debieron haber entrado en los últimos cinco años y no han entrado, vemos un aumento de la demanda sin que haya aumentado la oferta a la misma velocidad, y un fenómeno de El Niño fuerte que no teníamos en el radar.

“Entonces, la consigna es: tenemos que cuidar los embalses, tenemos que cuidar el agua. ¿Y cómo se cuida el agua?, prendiendo las térmicas. Nos toca empezar a generar con anticipación energía con las plantas térmicas que tenemos disponibles para que los embalses puedan llegar a diciembre, cuando empieza el verano, lo más altos posible”, dice Gutiérrez.

La pregunta es: ¿qué se puede hacer? La dirigente gremial señala que se debe dar una señal para prender las térmicas, que haya gas disponible, que se haga una campaña de ahorro de energía y que se ayude a todos los proyectos que puedan entrar de aquí a diciembre, casi todos solares, porque no se está construyendo nada en energía hidráulica grande ni nada nuevo en energía térmica grande.

Gutiérrez reiteró su llamado urgente al gobierno para dar señales regulatorias que respondan ante el fenómeno de El Niño, destrabar o ayudar a que los proyectos que se están construyendo, que tienen fecha de entrada diciembre y enero, efectivamente se puedan conectar a la red, que las plantas que están en pruebas puedan entrar a la red, que se puedan prender las térmicas y dar señales de política pública para configurar un programa de ahorro de energía.

“Tenemos que empezar a ahorrar energía y tenemos que empezar a ahorrar agua desde ya”, concluyó.