Un estudio realizado por el CREE y presentado por el Comité Intergremial de Petróleo y Gas, evidencia que las decisiones que Colombia tome hoy sobre exploración y producción definirán su seguridad energética, sus ingresos fiscales y su capacidad de financiar prioridades sociales en las próximas décadas.
Luego del desastre del gobierno Petro y la tragedia del terremoto, Colombia tiene por delante enormes desafíos. Necesita reconstruir las regiones afectadas, recuperar el crecimiento económico, generar empleo, reducir la pobreza, fortalecer las finanzas públicas y, al mismo tiempo, asegurar la energía que necesitan los hogares, los comercios y las industrias.
Cada uno de esos retos exige recursos, inversión y capacidad de ejecución. Y el sector de hidrocarburos considera que puede ser la palanca principal para recuperar al país.
Esta es, tal vez, la principal conclusión del estudio “Futuro de los hidrocarburos en Colombia: una mirada cuantitativa”, elaborado por el Centro Regional de Estudios de Energía (CREE) y RGL Consultor, cuyos resultados fueron presentados por el Comité Intergremial de Petróleo y Gas, integrado por ACGGP, ACIEM, ACIPET, ACP, CAMPETROL y NATURGAS.

El análisis pone en el centro las necesidades de Colombia y evalúa cómo las decisiones que se tomen hoy sobre exploración, desarrollo y producción de hidrocarburos pueden determinar no solo la seguridad energética de Colombia y la solidez de las finanzas públicas, sino también la capacidad del país para movilizar recursos hacia dos prioridades fundamentales: la reconstrucción de las regiones afectadas por el terremoto y la reducción de la pobreza.
El estudio plantea cuatro escenarios que no son pronósticos, sino trayectorias posibles. Entre ellos “Coexistencia”, que muestra que Colombia puede mantener una industria de hidrocarburos dinámica (con un papel especialmente relevante del gas natural y los proyectos costa afuera) mientras avanzan las energías renovables, el almacenamiento, la electrificación y el hidrógeno.
La conclusión es clara: el país no tiene que escoger entre transición energética, seguridad energética y desarrollo; puede avanzar en los tres objetivos de manera complementaria apalancado en el sector de hidrocarburos.
“Estamos convencidos de que recuperar la autosuficiencia energética es recuperar oportunidades para Colombia: para su industria, sus regiones y sus ciudadanos. Significa incorporar nuevas reservas, incrementar la producción de petróleo y gas y fortalecer toda la cadena de valor que hace posible el desarrollo de los hidrocarburos. Cada proyecto, cada pozo y cada barril adicional moviliza equipos, tecnología, transporte, mantenimiento, servicios especializados y talento, generando empleo de calidad, dinamizando las economías regionales, fortaleciendo la industria nacional y aumentando los ingresos de la Nación y las regalías para los territorios”, dijo Nelson Castañeda, presidente Ejecutivo de CAMPETROL.
Recursos para la reconstrucción y el desarrollo
Y es que el aporte de los hidrocarburos trasciende la producción de energía. Su contribución a las exportaciones, la inversión, el empleo y los encadenamientos productivos convierte al sector en una fuente relevante de recursos para la Nación y las regiones.
El análisis fiscal elaborado en el estudio muestra la magnitud de lo que está en juego. Al sumar regalías, impuesto de renta y dividendos de Ecopetrol, el valor presente del aporte fiscal entre 2025 y 2050 alcanzaría $695 billones en el escenario de mayor oferta, $276 billones en el escenario de “Coexistencia”, $207 billones en el escenario de “Pérdida de autosuficiencia”, y $162 billones en el de “Transición Rápida”. Entre los escenarios extremos existe una diferencia de $533 billones.
El estudio muestra que, dependiendo de la trayectoria que siga el sector, los recursos disponibles para atender prioridades sociales podrían ser hasta ocho veces mayores en los escenarios extremos. Las decisiones que Colombia tome hoy en materia energética pueden ampliar o reducir significativamente los recursos con los que contará en el futuro para responder a las necesidades sociales del país.
“Desarrollar el potencial que tiene Colombia en petróleo y gas podría multiplicar por ocho los recursos disponibles para financiar inversión social. Por eso, desde el sector proponemos una Agenda de Crecimiento para Colombia que priorice la reactivación de la exploración, el desarrollo de nueva oferta local, y las condiciones que permitan atraer y mantener la inversión. Así podremos garantizar la seguridad energética, contribuir a la estabilidad fiscal y generar los recursos que el país necesita para avanzar en su reconstrucción y desarrollo”, indicó Frank Pearl, presidente de la ACP.
Los dirigentes pusieron el caso de Argentina, que se encontraba hace diez años en una situación aún peor que la de Colombia, con importaciones de gas superiores a los 8.000 millones de dólares anuales y una economía al borde del default; pero hoy, gracias a los recursos shale de Vaca Muerta, sanearon las finanzas públicas y exportan gas por valor 8.000 millones de dólares
Gas natural: producir más para reducir la dependencia
El gas natural representa el reto energético inmediato del país por su importancia para los hogares, la industria, el comercio y el respaldo de la generación eléctrica.
En el escenario “Pérdida de autosuficiencia”, el estudio muestra que las importaciones podrían llegar al 65 % de la demanda de gas en 2035 y alrededor del 98 % hacia 2045.
Recordemos que durante el gobierno Petro no se firmaron nuevos contratos de exploración ni producción y la autosuficiencia en gas se perdió en diciembre de 2024, al punto que hoy el país importa el 35% de la demanda.
Así, las importaciones seguirán siendo una herramienta necesaria para complementar el abastecimiento, pero no deberían convertirse en sustituto estructural del desarrollo de los recursos nacionales. El reto es construir un portafolio de oferta que combine producción local, infraestructura e importaciones, con visión de largo plazo.
“Con las decisiones adecuadas, el sector de hidrocarburos puede alcanzar un valor agregado cercano a los $105 billones y generar inversión, regalías, impuestos y recursos fundamentales para el desarrollo del país. Aprovechar responsablemente nuestros recursos mientras avanzamos en la transición energética nos permite fortalecer la seguridad energética y, al mismo tiempo, ampliar la capacidad de Colombia para financiar sus prioridades sociales y generar oportunidades en las regiones”, explicó Luz Stella Murgas, presidenta de NATURGAS
El futuro energético se decide hoy
El estudio identifica una ventana crítica entre 2029 y 2032. Las reservas probadas actuales se vuelven marginales hacia 2035 y la trayectoria posterior dependerá de la capacidad de convertir oportunamente recursos contingentes, prospectivos y descubrimientos costa afuera en nuevas reservas y producción. Esto significa que los proyectos que sostendrán la oferta de la próxima década requieren decisiones, inversión y ejecución desde ahora.
La diferencia entre escenarios es significativa. Para 2040, la brecha de producción puede alcanzar 915.000 barriles diarios de petróleo y 2.834 millones de pies cúbicos diarios de gas. Retrasar la entrada de proyectos no necesariamente desplaza la misma producción hacia el futuro: parte de esa oportunidad productiva puede perderse de manera permanente.
El estudio evidencia que el principal desafío no es únicamente geológico. Colombia necesita condiciones que permitan transformar sus recursos en reservas y producción: reglas claras y estables, señales competitivas para la inversión, licenciamiento ambiental eficiente y riguroso, seguridad en los territorios, infraestructura, coordinación institucional y prevención y gestión oportuna de la conflictividad social.
La agenda de acción plantea reactivar la exploración y los contratos de exploración y producción (E&P); recuperar señales de inversión y estabilidad fiscal; asegurar la entrada oportuna de los proyectos de gas natural onshore y costa afuera; avanzar, con rigor técnico, en el desarrollo de yacimientos no convencionales; y fortalecer la gestión territorial, el orden público y la legitimidad social.
El de hidrocarburos es un sector sobre diagnósticado, el nuevo estudio del CREE plantea una hoja de ruta con cuatro escenarios. El balón está ahora en la cancha del gobierno.