En el marco del Quinto Summit Internacional de GLP, que realizó la Asociación Gremial Colombiana de Comercializadores de Gas (AGREMGAS), la GUÍA DEL GAS habló con Fabricio Duarte, presidente Ejecutivo de la Asociación Iberoamericana de Gas Licuado de Petróleo (AIGLP), sobre la actualidad del sector en la región.
Inicialmente, señor Duarte, nos gustaría saber cómo el nuevo entorno geopolítico mundial ha afectado el mercado del GLP en Latinoamérica.
Con la guerra entre Irán y Estados Unidos ha cambiado todo. Cerca de 20% de todo que el GLP que consume el mundo proviene de Oriente Próximo, todo un lío para el suministro mundial.
El problema es que supuestamente las moléculas de GLP que existen en Estados Unidos y que tienen para exportar, no tienen infraestructura para asumir un 20% mayor de demanda. Se requieren terminales, buques para cubrir esa oferta que salió con la guerra en Irán. Por eso, los fletes y los seguros están más caros, los buques no existen y, por lo tanto, no hay espacio para hacer las traslaciones, para vender el volumen necesario para el mundo.
O sea, hubo una disrupción total del flujo de GLP en el mundo y eso nos ha afectado como continente. Los países que tenían contratos a largo plazo no han tenido muchos problemas, pero las compras spot subieron muchísimo. Como le está pasando a Colombia, específicamente, que está comprando en spot. Entonces, los costos de GLP han subido muchísimo y a nosotros en Latinoamérica nos afecta, porque dependemos en 53% de las importaciones.
¿Qué pasa con América Latina, hay países como Argentina o Brasil que tienen una autosuficiencia o están aumentando su producción, pero el resto de países dependen mucho de las importaciones y todavía no tienen una autonomía energética?
Hablando de GLP, de autonomía energética de GLP en la región, lo que pasa es que algunas decisiones de gobierno, por ejemplo, la decisión del gobierno de Colombia, que desde 2017 no hace ninguna inversión en campos de gas natural, pues se ha bajado muchísimo la producción de gas natural y GLP. Esta fue una decisión que ahora se está pagando. Le falta GLP y entonces tiene que importar.
En Argentina, al contrario, cada vez sube más la producción. Y ya tiene más de lo que necesita para su consumo interno y está exportando con frecuencia.
La producción de Brasil sigue más o menos igual. El país importa entre 25 a 30% del GLP que consume.
Pero el problema que tenemos en toda Latinoamérica es la falta de infraestructura. No tenemos terminales suficientes ni almacenamiento suficiente.
Y este tipo de inversión es necesaria para mejorar la seguridad energética de todos los países. Porque si estamos buscando seguridad energética, no se puede sin infraestructura. Y no se habla de infraestructura sin inversiones.
Y las inversiones solo se hacen si tenemos seguridad jurídica y seguridad regulatoria. Certeza jurídica y certeza regulatoria, como las llamamos. Y eso es fundamental para que los gobiernos entiendan que sin eso no se tiene seguridad energética.
Entonces buscamos promover ese tipo de debates con los gobiernos para mejorar un poco los problemas en Latinoamérica. Los países cambian de gobierno, los gobiernos toman decisiones soberanas, pero algunas van en desacuerdo con la seguridad energética. Entonces es complicado.
Tenemos que mejorar estos temas de certeza jurídica, regulatoria y estabilidad, para que se pueda hacer inversiones. Las inversiones generan infraestructura que genera seguridad energética.
Además, en un continente donde todavía se cocina mucho con leña, ¿cuánta gente todavía se estima que cocina con leña en Latinoamérica?
Este número no ha cambiado. Es complejo saber exactamente por países y tener los números correctos. Pero, dependiendo de la fuente, el número varía entre 77 millones y 90 millones de personas que todavía cocinan con leña.
No importa si son 77 o 90, de todas maneras, son muchísimas personas. Entonces todavía tenemos mucho que mejorar en términos de seguridad energética para esta población más vulnerable que sigue consumiendo leña y otros materiales combustibles contaminante, pues no es solamente leña. Y esto es muy malo, muy malo para la salud.
Usted lleva mucho tiempo en el sector, el diagnóstico ya está hecho, ¿cuáles serían las recomendaciones a ejecutar por los gobiernos?
Voy a repetir lo mismo que comenté antes. Los gobiernos necesitan dar estabilidad al sector, porque las inversiones son costosas en todos los sectores de infraestructuras de escala muy alta como es el GLP.
Entonces para hacer las inversiones necesitamos como sector un ambiente estable, con certezas jurídicas y regulatorias, saber que no van a cambiar, para que se puedan hacer inversiones privadas de largo plazo.
Por ejemplo, una terminal, que puede tener un valor de 200 millones de dólares, que se va a pagar en 20 años, 30 años. Si no hay una certeza de que se puede hacer esa inversión y que el privado va a tener su retorno a lo largo plazo, no se hace. Y si no se hacen inversiones no se tiene infraestructura, y si no se tiene infraestructura no hay seguridad energética.
Finalmente, ¿qué evaluación hace sobre cuál modelo es mejor, el de control de tarifas o el de libertad comercial?
Nosotros desde el GLP tenemos algunos pilares y la libertad comercial es uno de esos grandes pilares. Si se quiere otorgar subsidios que sean focalizados para la población más vulnerables, ahí está bien, pero son decisiones.
Pero creemos que la libertad comercial, la libertad de precios es fundamental para justamente que el privado pueda hacer inversiones, para entender que con las inversiones vamos a mejorar el sistema.
Porque nadie hace inversiones si no tiene libertad de precios, si no puede recibir de vuelta el trabajo y el capital que está poniendo. Porque esta es una industria de escala, donde hay inversiones grandes, hay que comprar cilindros, camiones, plantas de llenado, etcétera.
Necesitamos que los gobiernos den estabilidad a la industria, pues sin esa estabilidad la industria no puede avanzar.