Carbón: entre la seguridad energética global y la crisis interna en Colombia

El mercado mundial del carbón mantiene su peso en la matriz energética y en la industria, mientras Colombia enfrenta caídas en producción, exportaciones e ingresos por factores internos y externos.

El carbón continúa como uno de los pilares del sistema energético mundial, según el más reciente informe del comportamiento y perspectivas de mercado de los carbones y el coque, elaborado por la Federación Nacional de Productores de Carbón (Fenalcarbon).

Efectivamente, en 2025, los combustibles fósiles representaron el 86,7% de la energía primaria mundial y el carbón aportó el 27,9% de la generación eléctrica global.

La producción mundial de carbón alcanzó 9.123 millones de toneladas, con una leve caída frente a 2024, cuando se produjeron 9.231 Millones de toneladas. China lideró con el 53% del total, seguida por India e Indonesia. En paralelo, Estados Unidos retomó niveles de producción tras un mínimo histórico reciente.

El consumo muestra una tendencia estable. La participación del carbón en la matriz energética disminuye, pero el volumen total se mantiene. Este comportamiento responde al crecimiento de la demanda eléctrica en economías emergentes.

Asia concentra la dinámica del mercado. La demanda en China e India compensa la reducción en Europa, donde las importaciones cayeron 19,6% en 2025. En ese continente, el carbón cumple una función de respaldo dentro de matrices con mayor presencia de renovables y nuclear.

Precios y comercio

Los precios del carbón térmico registraron una caída en 2025, con valores entre 99 y 112 dólares por tonelada. Esta tendencia respondió a la acumulación de inventarios y a la oferta de carbón ruso a precios bajos.

Para 2026, el informe anticipa un aumento en los precios de los energéticos. La reducción de inventarios y las tensiones en Medio Oriente inciden sobre la oferta global de hidrocarburos, lo que refuerza el papel del carbón como fuente de respaldo.

El comercio internacional de carbón térmico alcanzó 1.180 millones de toneladas, con una caída de 8,5% frente a 2024. La mayor producción interna en China e India explica parte de esta reducción.

En este contexto, el mercado global apunta a una estabilización del consumo en torno a 8.900 millones de toneladas anuales en el corto plazo.

Carbón metalúrgico y coque

Por su parte, el carbón metalúrgico registró una contracción en 2025 por la menor producción de acero y altos niveles de inventarios. Las exportaciones globales sumaron 357 millones de toneladas, con una caída de 2,19% frente a 2024.

Australia y Mongolia lideran este mercado con el 57% de las exportaciones. India muestra el mayor crecimiento en la demanda, impulsada por su expansión industrial.

Para 2026, se proyecta un aumento en la oferta desde Rusia y Estados Unidos. Los precios podrían ubicarse entre 235 y 245 dólares por tonelada.

En el caso del coque, el mercado enfrenta un exceso de oferta, con fuerte presencia de China e Indonesia. La producción global se ubicaría en torno a 680 millones de toneladas.

Los precios se mantuvieron bajos durante 2025, con un leve repunte hacia finales del año. Para 2026, el escenario apunta a estabilidad con alta influencia de factores geopolíticos.

Colombia: caída en producción y exportaciones

El sector carbonífero colombiano registró una reducción en 2025. La producción total de carbón térmico, metalúrgico y coque alcanzó 53,9 millones de toneladas, el nivel más bajo en más de dos décadas.

Las exportaciones también disminuyeron. El país vendió 46 millones de toneladas de carbón térmico, con una caída de 21,8% frente a 2024.

En términos de ingresos, las exportaciones sumaron cerca de 4.000 millones de dólares, lo que representó el 7,7% del total nacional. Esta cifra implica una reducción de 31,8% frente al año anterior.

No obstante, Colombia mantiene una participación cercana al 5% en el mercado internacional, con presencia en destinos como India, Corea del Sur y Japón.

El informe identifica varios factores que inciden en la caída del sector carbonífero en Colombia. Entre ellos, el aumento de la carga fiscal, la volatilidad cambiaria y el incremento en los costos logísticos.

El transporte hacia puertos presenta costos elevados frente a otros países exportadores, lo que reduce la competitividad nacional en un entorno de precios bajos. También se registran efectos por medidas regulatorias, restricciones a exportaciones hacia algunos mercados y problemas de orden público.

A nivel interno, la demanda de carbón térmico se mantuvo baja durante 2025 por la alta generación hidroeléctrica, que cubrió más del 90% de la demanda eléctrica en varios periodos.

Perspectivas: estabilidad global y presión local

El mercado internacional del carbón no muestra señales de una caída abrupta en el corto plazo. La demanda global se mantiene, impulsada por el crecimiento económico y la necesidad de energía base.

En Colombia, el escenario depende en gran medida de factores internos. El informe señala que la competitividad del sector se define más por la política pública que por la demanda internacional.

Para 2026 se anticipa un entorno de presión para los productores nacionales. El posible aumento en la demanda interna, asociado a la escasez de gas y a fenómenos climáticos como el Fenómeno de El Niño esperado para fines de año, podría generar un ajuste en el consumo local.

El sector carbonero enfrenta así un doble escenario: estabilidad en el mercado global y desafíos en el frente interno.