Ecopetrol anunció plan para fortalecer la seguridad energética de Colombia

Ecopetrol presentó la hoja de ruta, con una estrategia integral que busca asegurar el abastecimiento, reducir vulnerabilidades y preparar al país para un futuro con mayores demandas energéticas.

Durante la VIII Cumbre de Petróleo, Gas y Energía, realizada en Cartagena, Ecopetrol presentó una hoja de ruta destinada a reforzar la seguridad energética del país con medidas de corto, mediano y largo plazo.

El presidente de la compañía, Ricardo Roa, aseguró que el mayor desafío de esta administración ha sido “sentar las bases más relevantes para una transición energética que mantenga la sostenibilidad del petróleo y gas”, en un contexto marcado por el aumento de la demanda, condiciones climáticas adversas y presiones sobre el abastecimiento.

La estrategia de la petrolera estatal combina más exploración con mayor disponibilidad de gas natural, un proyecto clave de regasificación en Coveñas y una apuesta creciente por energías renovables, con el objetivo de asegurar un suministro estable y resiliente para hogares, industrias y generación eléctrica.

Gas natural: el eje central de la estrategia 2040

Roa afirmó que “el foco central es el gas”, al exponer los cinco capítulos de la Estrategia 2040 de Ecopetrol. Según el presidente, este energético será “el vector de crecimiento de la transición energética en Colombia”, dada su versatilidad, menor huella de carbono frente a otros combustibles fósiles y su papel como respaldo del sistema eléctrico.

La compañía ha acelerado metas internas para sustituir combustibles líquidos por gas en sus operaciones, avanzar en electrificación y reducir emisiones. Al mismo tiempo, busca reforzar la disponibilidad de gas para el país mediante nuevos proyectos, un mayor ritmo exploratorio y el desarrollo de infraestructura crítica como la regasificación (Buenaventura, Coveñas y La Guajira).

Otro de los mensajes de Roa en Cartagena fue la necesidad de fortalecer la actividad exploratoria. Ecopetrol aumentó su meta anual de pozos: pasó de 10 a 13 para 2025, con una inversión estimada de 328 millones de dólares.

La compañía también ratificó la declaración de comercialidad de cuatro campos, un paso clave que confirma viabilidad técnica y económica y habilita su entrada en la fase de desarrollo. Estos avances, explicó Roa, garantizan recursos adicionales que ayudarán a sostener la oferta de petróleo y gas en los próximos años.

La exploración y la maduración acelerada de descubrimientos recientes buscan reducir la dependencia de importaciones, ampliar la vida útil de las reservas y mejorar la capacidad de respuesta ante picos de demanda o eventos climáticos.

Coveñas refuerza el suministro de gas natural

El anuncio más relevante en materia de GNL fue la habilitación ambiental para avanzar en la instalación de una unidad flotante de regasificación (FSRU por sus siglas en inglés) en Coveñas.

Este proyecto tendrá una capacidad inicial de 100 millones de pies cúbicos por día (MPCD), pero puede llegar a 400 MPCD, y permitirá procesar gas natural licuado importado para cubrir déficits identificados desde hace dos años.

Roa reveló que la compañía recibió cerca de 40 manifestaciones de interés de empresas internacionales para participar en el proyecto, de las cuales 15 ya fueron invitadas a la fase técnica.

Una FSRU en la costa Caribe también facilitaría la diversificación de fuentes y rutas de suministro, reduciendo la vulnerabilidad ante eventos climáticos y variaciones de producción interna.

Renovables y eficiencia: pilares complementarios

Aunque el gas es el núcleo de la estrategia, la compañía también ratificó inversiones en energías renovables. Ecopetrol sumó 1,3 gigavatios entre proyectos solares y eólicos adquiridos recientemente, un movimiento que Roa describió como “una apuesta estratégica alineada con lo que ya hacen las grandes petroleras del mundo”.

El presidente defendió además un plan de eficiencia que proyecta 15 billones de pesos en ahorros en 2025, recursos que permiten liberar capital para inversión estratégica y mejorar la resiliencia financiera.

El presidente de Ecopetrol insistió en que la estabilidad regulatoria, la coordinación entre entidades públicas y privadas y la capacidad de licenciamiento serán fundamentales para ejecutar los proyectos con el ritmo que exige el país.

El portafolio anunciado combina: Más exploración, desarrollo acelerado de campos, regasificación en Coveñas, expansión de renovables, programas de ahorro y eficiencia, y optimización operativa

Si estos componentes avanzan de forma simultánea, Ecopetrol podría reforzar sustancialmente la seguridad energética en los próximos años y contribuir a una transición ordenada, concluyó Roa.

Retos de Colombia para asegurar su soberanía energética

Durante la apertura de la VIII Cumbre de Petróleo, Gas y Energía, en Cartagena, el presidente Ejecutivo de Campetrol, Nelson Castañeda, trazó un panorama retador sobre el futuro energético de Colombia.

En su discurso de apertura, Castañeda lanzó un mensaje central: el país deberá sumar capacidades, inversión y estabilidad institucional si quiere mantener su soberanía energética en las próximas décadas.

El dirigente gremial recordó que el bienestar de millones de colombianos depende de un sistema energético robusto, moderno y seguro. Con esa premisa, invitó a empresas, Gobierno y ciudadanía a “poner los ojos en el futuro energético de Colombia y el corazón en los territorios”.

Según Castañeda, las tendencias globales indican que hacia 2050 la demanda de electricidad aumentará un 70 %. En Colombia, para lograr los niveles de desarrollo que permitirían reducir la pobreza, impulsar el crecimiento y avanzar en digitalización, el consumo energético deberá crecer a una tasa del 5 % anual hasta 2040.

Para dimensionarlo, el consumo per cápita del país —actualmente de 11.700 kWh al año— debería subir a 18.500 kWh en 2030 y alcanzar los 34.000 kWh en 2040, niveles comparables con los de Brasil y España.

Ese incremento sería necesario para cumplir objetivos como:

  • Reducir la pobreza extrema a menos del 3 %.
  • Disminuir la pobreza energética severa por debajo del 2 %.
  • Bajar la inseguridad alimentaria del 25,5 % al 5 %.
  • Impulsar un crecimiento del PIB superior al 5 % anual.

“Un país que se desarrolla necesita consumir más energía”, reiteró el presidente de Campetrol.

Reservas limitadas y señales de alerta

Castañeda puso sobre la mesa datos que muestran la fragilidad del panorama energético actual: Las reservas de petróleo ascienden a 2.035 millones de barriles, con un índice R/P de 7,2 años; mientras que las reservas de gas se ubican en 2.064 gigapiés cúbicos (Gpc), con un R/P de 5,9 años.

A ello se suma una disminución en la actividad operativa: en octubre de 2025 se registraron 30 taladros de perforación y 80 de reacondicionamiento, cifras inferiores a las del año anterior. En perforación, la caída acumulada desde 2022 es del 50 %.

Estas señales, advirtió, reflejan el desafío de sostener la autosuficiencia energética, un logro que Colombia ha mantenido durante cuatro décadas y que marcó un hito desde la primera exportación de crudo Caño Limón, en 1985.

El peso del sector en la economía

Más allá de las cifras de reservas y producción, el presidente de Campetrol recordó que el sector de hidrocarburos sigue siendo clave para el país:

  • Aporta el 31 % de las exportaciones.
  • Representa el 13 % de la inversión extranjera directa.
  • Contribuye con cerca del 9 % de los ingresos del Gobierno nacional.
  • Genera el 68 % de las regalías.

“La energía es la columna vertebral de nuestra economía y de nuestro bienestar”, afirmó.

Frentes clave para asegurar la soberanía energética

Castañeda propuso cuatro iniciativas prioritarias para recuperar el dinamismo de la industria y volver a atraer inversión internacional, siguiendo ejemplos de países como Brasil, Guyana, Estados Unidos y Argentina:

1. Aumentar el factor de recobro

Colombia tiene un promedio de 15,3 %, frente a un estándar mundial del 35 %. Mejorarlo podría extender significativamente la vida útil de los campos.

2. Retomar la exploración y el desarrollo

Varios descubrimientos recientes enfrentan retrasos por temas regulatorios y de seguridad. Desbloquearlos será clave para recuperar la senda exploratoria.

3. Aprovechar el potencial offshore

El país posee 7,4 terapiés cúbicos en recursos de gas natural costa afuera, equivalentes a cuatro veces las reservas probadas actuales.

4. Avanzar en los yacimientos no convencionales

Colombia cuenta con un potencial equivalente a 70 veces sus reservas de gas y cuatro veces las de petróleo.

Estas acciones, dijo Castañeda, requieren un entorno propicio basado en tres pilares: seguridad operativa, seguridad jurídica para la inversión y seguridad institucional, especialmente en procesos de licenciamiento y coordinación entre autoridades.

Para Castañeda, las decisiones que se tomen hoy definirán la Colombia del 2040. Los proyectos que se materialicen en la próxima década dependerán de la capacidad de diálogo, coordinación y visión de largo plazo del sector.

“La Colombia soñada depende de lo que hagamos en esta industria. Sin energía no habrá un país más desarrollado, competitivo, innovador y equitativo”, concluyó Castañeda.

Canacol Energy inicia en Canadá proceso de restructuración

Luego de que un tribunal del Centro de Arbitraje y Conciliación de la Cámara de Comercio de Bogotá condenara en primera instancia a Canacol a pagar $22 millones de dólares a VP Ingenergia, la petrolera canadiense solicitó un proceso de reorganización, que busca protección frente a los acreedores. 

La canadiense Canacol Energy y sus subsidiarias solicitaron una orden de protección frente a acreedores ante la Corte de King’s Bench de Alberta, de conformidad con la Companies’ Creditors Arrangement Act (CCAA).

La CCAA es una ley federal en Canadá que permite a las compañías insolventes que califiquen reestructurar sus asuntos bajo la supervisión de la corte, con el objetivo de maximizar el valor para las partes interesadas y preservar las operaciones de la empresa.

Bajo la CCAA, la Compañía continúa operando mientras trabaja en reestructurar sus asuntos. La CCAA está diseñada para facilitar una suspensión de procesos, dando a la compañía estabilidad y un “respiro” frente a las acciones de los acreedores, mientras desarrolla un plan de arreglo o, de otro modo, llevar a cabo su reestructuración. El Monitor es designado por la corte para supervisar el proceso, informar a la corte y actuar como enlace entre las partes interesadas.

Según Canacol, “la decisión de iniciar el procedimiento bajo la CCAA fue adoptada por la Junta Directiva después de una consideración cuidadosa de la situación financiera de la Compañía y una amplia consulta con sus asesores legales y financieros”.

Y es que la Canacol enfrenta una inminente crisis de liquidez derivada de próximos pagos de intereses y capital bajo sus obligaciones de deuda; la decisión arbitral desfavorable en reclamación presentada por VP Ingenergia que da lugar a un laudo arbitral por 22 millones de dólares; una reducción en la producción de gas natural; y un incremento en las cuentas por pagar.

Canacol busca una Orden Inicial que incluye, entre otras cosas, suspensión de procesos en beneficio de la Compañía y sus subsidiarias canadienses, y el nombramiento de KPMG como monitor.

La Compañía también tiene la intención de solicitar el reconocimiento de la Orden Inicial y de sus procedimientos bajo la CCAA en los Estados Unidos conforme al Capítulo 15 del United States Bankruptcy Code, y en Colombia conforme al Título III de la Ley 1116 de 2006.

Finalmente, Canacol anunció que se prevé que la Bolsa de Valores de Toronto y las demás bolsas donde se encuentran listadas las acciones sometan a la Compañía a una revisión para su desliste.

Chevron ha invertido en Colombia más de USD 83 millones en los últimos 5 años

La compañía ha destinado recursos en infraestructura, terminales estratégicas y la red Texaco, que suma más de 550 estaciones de servicio y genera más de 6.500 empleos.

Durante los últimos cinco años, Chevron ha invertido más de USD 83 millones en la modernización de su infraestructura y el fortalecimiento de la red Texaco en Colombia.

Su operación ayuda a garantizar el suministro de combustibles que moviliza a más de 12 millones de motos, 7 millones de vehículos particulares, así como el transporte terrestre de 183 millones de toneladas de carga al año y 56 millones de pasajeros.

Para lograrlo, la compañía cuenta con seis terminales propias, cuatro conjuntas, una planta de lubricantes, distribución de combustibles de aviación y una red robusta que permite responder de manera confiable y segura a las necesidades del mercado.

“En Chevron creemos en Colombia y en su potencial de crecimiento. Por eso, mantenemos una apuesta que se traduce en inversiones concretas, infraestructura sólida y generación de empleo. El combustible asequible, confiable y cada vez más limpio es esencial para lograr la prosperidad económica, la seguridad energética y la protección del medio ambiente”, afirma Alejandro Riveros González, gerente de Asuntos Corporativos para Colombia y Centroamérica.

Como parte de ese compromiso, Chevron ha destinado esfuerzos en fortalecer sus capacidades operativas en diferentes regiones del país invirtiendo aproximadamente 30 millones de dólares, destinados a mejorar la infraestructura de terminales y la optimización de la operación bajo altos estándares de seguridad y eficiencia.

Se realizaron inversiones en la terminal de Buenaventura, única en el Pacífico conectada a la red nacional de poliductos, para lograr mejoras en la operación y dotación de equipos de evaluación de calidad de producto. En Cartagena se invirtió en proyectos de mejoras al equipamiento de seguridad y operaciones.

También se destinaron recursos para la modernización del sistema de carga de la terminal de Medellín; en Bogotá, para reforzar la distribución de combustibles de aviación y la producción de lubricantes de alta calidad; en San Andrés, para implementar la mezcla de etanol y modernizar la flota aeroportuaria; y en Yumbo, en sistemas de distribución y tratamiento de aguas residuales.

Adicionalmente, con el propósito de fortalecer su red de estaciones de servicio Texaco a nivel nacional, Chevron ha realizado en los últimos años inversiones de alrededor de 53 millones de dólares, consolidándose como un socio confiable para el desarrollo, la seguridad energética y la competitividad nacional.

Conclusiones del Foro Regulatorio Internacional 2025

Colombia necesita una política regulatoria moderna que garantice el gas natural para todos los usuarios.

Con la participación de autoridades del Gobierno Nacional, reguladores, congresistas, expertos internacionales y académicos, concluyó en Bogotá la cuarta edición del Foro Regulatorio Internacional, organizado por la Asociación Colombiana de Gas Natural (NATURGAS) con la Universidad Externado de Colombia, y el apoyo de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH).

El certamen inició con un llamado urgente, liderado por la presidente de Naturgas, Luz Stella Murgas, para acelerar las regulaciones que permitan la exploración de nuevos proyectos, clave para fortalecer la soberanía energética.

Hoy, alrededor del 20% del gas que consume el país es importado y cerca de 8,4 millones de colombianos aún viven en pobreza energética, mientras que campos como Sirius podrían suministrar hasta el 45% del gas que requiere Colombia y ayudaría a cerrar estas brechas, pero a partir de la próxima década. Además, reiteró que el problema del país no es de recursos, sino de decisiones.

Por su parte, los expertos invitados coincidieron en que el gas natural representa cerca del 30% del consumo energético y fue descrito como un motor de transformación económica y social. En este sentido, se resaltó que la exploración sostenible es una obligación para la transición energética, por lo que producir nuestro propio gas significa cuidar el bolsillo de los hogares, proteger a la industria, garantizar energía disponible, confiable y con menores emisiones.

En materia de equidad, se presentaron análisis que muestran los costos de decisiones apresuradas. Durante su intervención, Juan Benavides, investigador de Fedesarrollo, afirmó que el valor presente de sustituir la cocción a gas por estufas de inducción eléctrica en todos los hogares asciende a 18,27 billones de pesos.

Además, cambiar subsidios de gas por subsidios a la electricidad en los estratos más bajos exigiría adicionar cerca de $0,74 billones por año. El mensaje fue que la transición debe ser responsable con el clima, pero también con las finanzas públicas y el bolsillo de los usuarios.

La calidad regulatoria, uno de los ejes protagónicos

Los panelistas coincidieron en que una regulación técnicamente sólida, predecible y adaptable es un pilar de un sector energético confiable. Entre los elementos de una regulación de calidad se destacaron la transparencia y la predictibilidad, la evaluación de impacto y las decisiones basadas en evidencia, con procesos de consulta pública robustos.

El foro también abordó el papel de la inteligencia artificial en la regulación económica, su potencial para mejorar el análisis de datos y la supervisión, y los retos éticos asociados.

En el panel sobre gobernanza institucional y en la conversación sobre la agenda energética del Congreso, se insistió en que la regulación debe ir de la mano de la política pública para tomar las mejores decisiones posibles.

El cierre de la agenda académica estuvo a cargo de Rafael Fajardo, vicepresidente de Operaciones, Regalías y Participaciones de la ANH, quien destacó los avances en la construcción de la Hoja de Ruta de la Transición Energética, un proceso que integra al gas natural como energético relevante para el país, y recalcó la importancia del trabajo articulado entre el Gobierno Nacional, los entes reguladores y la industria, para alcanzar los objetivos trazados.

CCE: Colombia necesita inversión y reformas rápidas para garantizar su energía

Colombia enfrenta un panorama energético complejo, con riesgos de racionamiento si no se toman medidas inmediatas para impulsar nuevos proyectos, agilizar la inversión y fortalecer la seguridad del sistema eléctrico.

La economía de Colombia atraviesa un momento crítico en el sector energético. Según el presidente Ejecutivo de la Cámara Colombiana de la Energía, Jorge Hernando Pedraza, el país se encuentra en un momento de angustia y exige decisiones inmediatas para evitar lo que él califica como “un racionamiento inminente”.

Pedraza analiza los retos estructurales del sistema eléctrico, la urgencia de atraer inversión y los pasos que el próximo gobierno debe dar para garantizar la seguridad energética nacional.

“Vivimos un momento de angustias. Es un sector golpeado y necesita rápidamente que haya un redireccionamiento”, advierte Pedraza, quien señala que el llamado “apagón” no es una amenaza lejana sino una posibilidad real en uno o dos años, si no se corrige la falta de nuevos proyectos de generación frente al consumo creciente. El déficit entre oferta y demanda se agrava día tras día, y la inacción puede traer consecuencias severas para hogares, industrias y la competitividad del país.

Los problemas se dividen en dos categorías: coyunturales y estructurales. Entre los primeros, la presión sobre el sistema actual; entre los segundos, la debilidad del marco institucional, la falta de inversión y los trámites que dilatan la puesta en operación de nuevas fuentes de generación. “Tenemos varios problemas, unos de orden coyuntural, otros de orden estructural… Se avecina un apagón, que prefiero llamarlo racionamiento”, subrayó.

Tres barreras que frenan al sector

Para Pedraza, los tres principales obstáculos que enfrenta el sistema energético colombiano son:

  • Infraestructura insuficiente: La generación, transmisión y distribución requieren actualización y ampliación urgente. La ausencia de nuevos proyectos agrava un déficit que se traduce en vulnerabilidad.
  • Obstáculos ambientales y sociales: Se estima que hay cerca de 65 proyectos liderados por el Gobierno en espera del beneplácito ambiental, junto con demoras en las consultas previas. Esto obliga a demoras excesivas y eleva el riesgo país para los inversionistas.
  • Incertidumbre regulatoria y percepción de riesgo: “Hay uno genérico que es la percepción de inseguridad, de incerteza, de desconfianza país”, afirma Pedraza. Esa percepción inhibe la llegada de capital extranjero que podría acelerar la incorporación de nuevas tecnologías y fuentes.

Frente a estos tres problemas, la Cámara Colombiana de Energía propone una visión optimista: convertir la crisis en oportunidad, incentivando inversión rápida y eficaz que genere retornos importantes y al mismo tiempo fortalezca la seguridad energética del país.

Cambio de rumbo: la hoja de ruta del próximo Gobierno

Pedraza advierte que el nuevo Gobierno tendrá la responsabilidad de actuar con rapidez para frenar la deriva del sector. Propone una legislación de tipo Fast Track, acompañada de regulaciones ágiles que permitan superar los obstáculos ambientales, sociales y regulatorios. Además, subraya la necesidad de atraer inversión extranjera mediante condiciones claras, estables y competitivas.

La diversificación de la matriz energética es otro componente clave: “Proyectos de energía sustentables de energía no convencionales, como la solar y la eólica, que nos permita cumplir las metas de mitigación de huella de carbono”, explica. Pero Pedraza también hace una apuesta pragmática: no descartar las fuentes térmicas o hidráulicas. Colombia depende hoy en 67 % de la generación hídrica y cerca del 30 % es generación térmica, “por lo que un mix equilibrado es indispensable para evitar un apagón que le costaría caro al país”.

Una industria que debe subir el ritmo

La industria eléctrica colombiana se sobrepuso en su momento a la segmentación de la Ley Eléctrica de 1994 (generación, transmisión, comercialización y distribución). Hoy, los clústeres eléctricos en Bogotá-Cundinamarca, Medellín y el Valle del Cauca juegan un papel fundamental en empleo, tributación y desarrollo regional. Pedraza destaca que estas plataformas industriales muestran la dimensión del negocio eléctrico y su potencial.

No obstante, la urgencia exige que la industria acelere su ritmo: “La feria de FISE, realizada en Medellín a mediados de noviembre, con amplia presencia internacional, muestra que Colombia tiene capacidad industrial para generar, transmitir y comercializar, pero debe acelerar el paso”. La infraestructura que hoy existe puede servir de base, pero necesita expansión y adaptación para responder al reto que se presenta.

Finalmente, Jorge Hernando Pedraza hace un llamado: la Cámara Colombiana de la Energía se ofrece como articulador del sector. “Somos un gremio transversal, con varios segmentos dedicados a la prestación de bienes y servicios en toda la cadena del sector”. Este rol de facilitador se vuelve clave para alinear los intereses del Estado, la industria, los servicios y la inversión extranjera, bajo un mismo propósito: asegurar una Colombia con energía confiable, asequible y sostenible.

Las decisiones que se adopten en los próximos 12 a 24 meses definirán si Colombia entra en una etapa de transición energética con ventajas competitivas o enfrenta un racionamiento que impactará a toda la sociedad.

Los geólogos abren el calendario energético de 2026

Se aproxima la segunda edición de la Convención de Exploración Energética, organizada por la ACGGP.

Del 24 al 27 de febrero de 2026, el Hotel Hilton en Cartagena será el epicentro del primer evento energético con el que se abrirá el año, de la mano de la Asociación Colombiana de Geólogos y Geofísicos de la Energía (ACGGP): la segunda Convención de Exploración Energética.

El encuentro reunirá a más de 500 asistentes, 70 conferencias técnicas, 6 charlas magistrales y delegaciones de más de 20 países, convirtiéndose en un escenario clave para discutir los desafíos de la transición energética, la exploración responsable y la seguridad energética, de la voz de expertos nacionales e internacionales, académicos y líderes de empresas y organizaciones como Ecopetrol, la ANH, la ANM y muchas más.

“La conversación energética no puede quedarse en los extremos. La coexistencia entre fuentes tradicionales y nuevas energías es posible si se construye con conocimiento, tecnología y diálogo entre sectores”, afirma Jaime Checa, presidente de la Junta Directiva de la ACGGP.

Más que un evento técnico, una hoja de ruta

Durante cuatro días, los asistentes participarán en cursos especializados, salidas de campo, sesiones técnicas y espacios de networking, además de una muestra comercial con más de 17 empresas nacionales e internacionales, que tiene como objetivo articular la ciencia, la industria y el territorio en torno a un modelo energético sostenible, responsable y competitivo.

El espacio además contará con una amplia agenda donde se abordarán temas esenciales para el país como:

  • Exploración de hidrocarburos y soberanía energética.
  • Geociencias y uso de datos para la exploración y desarrollo
  • Minerales estratégicos y nuevos energéticos del subsuelo
  • Inteligencia artificial aplicada a la exploración.
  • Gestión territorial y participación comunitaria.

“Esta será la conversación que marcará el inicio del año energético de Colombia. La Convención de Exploración Energética 2026 será la brújula para entender hacia dónde vamos y qué papel jugarán las geociencias en las decisiones del país”, destacó Flóver Rodríguez, director Ejecutivo de la ACGGP.

La Convención, bajo el lema “Camino a la Coexistencia”, llega en un momento clave, en el que Colombia deberá definir la hoja de ruta de su política energética, en medio de la coyuntura de las elecciones nacionales, el aumento de la demanda energética y la discusión sobre la autosuficiencia en gas y petróleo.

La ACGGP invita a profesionales, investigadores, empresas, universidades y medios de comunicación a participar e inscribirse a la Convención a través de su página web: https://convencion.acggp.org/inscripcion/.

Cómo evitar los apagones digitales

En una economía impulsada por datos, la nube se ha convertido en el sistema nervioso del mundo digital. Sin embargo, las recientes interrupciones globales han demostrado que incluso las plataformas más robustas dependen de una infraestructura invisible pero esencial: el software de monitoreo, automatización y resiliencia.

La reciente caída de varios servicios cloud a nivel global evidenció una verdad: la nube no se sostiene por sí sola. Detrás de cada aplicación o plataforma crítica existe una red compleja de centros de datos que deben anticipar, no solo reaccionar, ante cualquier evento de riesgo.

En este escenario, los sistemas de monitoreo inteligente se han convertido en el eje central de la operación digital. A través de la analítica predictiva y la inteligencia artificial, el software permite visualizar en tiempo real la salud de la infraestructura, detectar anomalías, redistribuir cargas y garantizar que los servicios sigan activos incluso bajo condiciones extremas.

Según el Uptime Institute (2024), más del 70 % de los incidentes en centros de datos están relacionados con fallas de monitoreo o gestión ineficiente. Por eso, la automatización y el análisis de datos ya no son herramientas opcionales, sino que son la base para mantener la nube operando con continuidad, eficiencia y sostenibilidad.

Energía inteligente para una nube ininterrumpida

Las soluciones de monitoreo y respaldo energético avanzan hacia un modelo más predictivo y automatizado. Plataformas como EcoStruxure de Schneider Electric integran datos en tiempo real de energía, enfriamiento y rendimiento, permitiendo una visión completa de la operación.

Estos sistemas no solo detectan posibles fallas antes de que ocurran, sino que también priorizan el consumo energético y la sostenibilidad. Al usar algoritmos de IA y analítica avanzada, permiten una resiliencia digital capaz de mantener la nube activa incluso bajo condiciones extremas, reduciendo pérdidas operativas y mejorando la eficiencia energética.

“Los apagones digitales no siempre se pueden evitar, pero sí se pueden anticipar. La clave está en contar con una infraestructura capaz de responder automáticamente ante fallas y mantener la continuidad de los servicios esenciales. En un entorno dominado por la nube, la resiliencia energética y el monitoreo inteligente ya no son opcionales, son el corazón de la economía digital”, afirma Juan Mejía,gerente Senior de Ventas de Software para Sudamérica de Schneider Electric.

El crecimiento exponencial del tráfico de datos, la IA y los servicios 24/7 exige infraestructuras más inteligentes y autónomas. Las empresas que inviertan en soluciones de respaldo, monitoreo y automatización no solo evitarán pérdidas millonarias ante interrupciones, sino que también fortalecerán la confianza de los usuarios y la sostenibilidad de sus operaciones.

En un futuro cada vez más digital, mantener la nube encendida será sinónimo de mantener activa la economía global.

Bogotá será sede del Foro Regulatorio Internacional de energía

La Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgas) y la Universidad Externado de Colombia realizarán el próximo 13 de noviembre en Bogotá la cuarta edición del Foro Regulatorio Internacional.

Bajo el lema “Regulación que transforma: energía, innovación y futuro”, el encuentro reunirá a miembros del Gobierno Nacional, los entes reguladores, expertos industriales y académicos nacionales e internacionales para conversar sobre temas clave como: la política regulatoria para el sector energético, el rol del gas natural en la seguridad energética, los avances de la regulación en la transición energética, la calidad regulatoria como base de confianza e inversión, el uso de la inteligencia artificial en la regulación económica y la gobernanza institucional, entre otros.

“Los asuntos regulatorios deben evolucionar al ritmo de las transformaciones tecnológicas y de la transición energética que ocurren en el país y el mundo. Este foro representa una oportunidad para construir una regulación moderna, que impulse la inversión, genere confianza y respalde los procesos de innovación de la industria energética en beneficio del país”, declaró Luz Stella Murgas, presidente de Naturgas.

Entre los invitados especiales de este año se destaca la participación del presidente de la ANH, Orlando Velandia, quien acompañará al ministro de Energía, Edwin Palma Egea y a la Viceministra de Energía, Karen Schutt, junto con Juan Carlos Bedoya, director de la Oficina de Asuntos Regulatorios y Empresariales del Ministerio de Minas y Energía; Antonio Jiménez, director Ejecutivo de la CREG; María Jimena Padilla Berrío, líder de mejora regulatoria del Departamento Nacional de Planeación; María Margarita Zuleta, directora de la Escuela de Gobierno Alberto Lleras Camargo de la Universidad de los Andes.

También contará con la participación de los congresistas Daniel Carvalho, Katherine Miranda, Pedro Flórez, Óscar Villamizar y Jénnifer Pedraza, quienes abordarán los principales desafíos legislativos del sector energético en la recta final de Gobierno.

El foro también reunirá expertos internacionales, como Anne Sophie Corbeau, investigadora global del Centro de Políticas Energéticas Globales de Columbia; Olivia Andrea Mendoza Enríquez, investigadora del Centro de Investigación y Docencia Económicas, CIDE–México; Marzia Sesini, líder del equipo de investigación – Moléculas y materiales de la Escuela de Regulación de Florencia; Íñigo del Guayo, catedrático de la Universidad de Almería y vicepresidente de la Asociación Española de Derecho de la Energía (AEDEN); Volker Röben, decano de la Escuela de Leyes de la Universidad de Durham, Reino Unido, y Mauricio Roitman, presidente de Energeia (Energía e Infraestructura S.A.), entre otros.

El Foro Regulatorio Internacional busca consolidarse como un espacio de diálogo técnico y plural, orientado a construir una visión regulatoria moderna y coherente con los desafíos de la transición energética, la seguridad del suministro y la competitividad de la industria.

Propuestas del CREE para evitar el colapso energético

La crisis energética fue uno de los temas que abordaron seis centros de pensamiento para proponer salidas al país de cara al próximo cuatrienio: 2026-2030, con motivo de la Asamblea General de ANIF el pasado 6 de noviembre. El CREE fue el encargado de la energía.  

“El próximo presidente de Colombia no va a poder gobernar si no empieza a resolver los temas de energía de manera decidida”. Con esa frase, el director del Centro Regional de Estudios de Energía (CREE), Tomás González, abrió su intervención en la Asamblea de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF). Su mensaje fue claro: la energía no es un asunto técnico o de especialistas, sino el pulso que mantiene vivo el sistema económico y social del país.

“La energía es la sangre del sistema económico”, insistió González ante empresarios y banqueros. Sin energía no hay crecimiento, ni empleo, ni ingresos fiscales que sostengan el gasto social. Solo en los años 2022 y 2023 —recordó—, el sector de petróleo, gas y carbón aportó alrededor de 3,5 puntos del PIB en impuestos, dividendos y regalías: casi la mitad del déficit fiscal. “Por eso necesitamos que la energía sea fuerte, dinámica y organizada”, subrayó.

Una crisis que avanza en silencio

El panorama que trazó González dista mucho de ser alentador. Según el director del CREE, Colombia está entrando en una crisis energética silenciosa, producto de una insuficiente oferta frente a una demanda que no deja de crecer. “Nos estamos comiendo las reservas del sistema eléctrico”, advirtió. Si el país enfrenta condiciones de hidrología crítica, en 2028 podría no estar garantizado el abastecimiento de energía, según proyecciones de XM, el operador del mercado.

Por el lado de la generación, los proyectos avanzan a paso lento: apenas se construye una cuarta parte de la capacidad que debería entrar al sistema; y en transmisión, los retrasos promedio rondan los cuatro años y medio.

A este déficit físico se suma un problema financiero que amenaza con desbordarse: una deuda acumulada de unos 6 billones de pesos en el sector eléctrico, entre subsidios pendientes, alivios de pandemia sin pagar y obligaciones de entidades públicas. “Eso equivale a dos años de ingresos de los comercializadores. Tenemos una bomba de tiempo financiera que no hemos desactivado”, alertó.

Y la situación del gas natural no es mejor. “Nos dormimos en los laureles”, admitió González. Las reservas nacionales se agotaron sin que se repusieran a tiempo, y para 2026, la oferta local solo cubrirá el 70% de la demanda esencial, es decir, la de hogares, pequeños comercios e industrias.

Riesgos que frenan la inversión

Para el exministro de Minas y Energía, las causas de esta parálisis energética se dividen en dos grandes frentes: los riesgos de entorno y los riesgos regulatorios.

El primero tiene que ver con los cuellos de botella que enfrentan los proyectos energéticos en Colombia: conflictos con comunidades, demoras en licencias, trámites ambientales interminables y una falta de acompañamiento institucional. “En los proyectos solares, solo el 25% del tiempo se dedica a la construcción; el resto se va en permisos, estudios y temas de tierras”, explicó.

El segundo frente, quizás más grave, es el deterioro de las señales regulatorias. González criticó la falta de independencia en la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG), que lleva años sin una composición completa y estable. “No es una CREG independiente; muchos de sus comisionados han sido subordinados del Gobierno”, afirmó.

Esa inestabilidad, sumada a intervenciones directas del gobierno nacional, como los techos de precios en la bolsa de energía, ha erosionado la confianza de los inversionistas. “Si las señales son incorrectas y el acompañamiento deficiente, la inversión no llega, y los proyectos se atrasan. Eso es exactamente lo que estamos viendo hoy”.

Tres pasos para corregir el rumbo

Pese al diagnóstico sombrío, González presentó tres medidas concretas para evitar un colapso energético y recuperar la confianza de los inversionistas.

  1. Reconstruir las instituciones técnicas.
    “En los primeros diez días del nuevo gobierno hay que nombrar una CREG completa, técnica e independiente”, planteó. El objetivo: devolver la credibilidad al regulador y garantizar decisiones basadas en criterios técnicos, no políticos.
  2. Reactivar los “Pines” para destrabar proyectos.
    González propuso recuperar el modelo de los Proyectos de Interés Nacional Estratégico (Pines), que en el pasado permitió hacer seguimiento de alto nivel a las obras más importantes en energía e infraestructura. “Era un espacio con metas claras, compromisos y gerencia; eso tenemos que retomarlo”, dijo.
  3. Resolver la crisis financiera dentro del sector.
    Según el CREE, eliminar el subsidio al diésel sería suficiente para cubrir las deudas acumuladas del sistema eléctrico. “Subir el precio del diésel liberaría unos 8 billones de pesos anuales, según cálculos del propio Gobierno. Con eso se puede pagar la deuda, financiar inversiones en acceso y apoyar a los transportadores más afectados”, explicó González.

Energía para gobernar

Las cifras y advertencias del CREE son una llamada de atención para el país y, sobre todo, para quienes aspiran a gobernarlo. González fue enfático en que ningún presidente podrá ejecutar su plan de desarrollo si no resuelve antes la crisis energética.

La magnitud de la tarea es enorme: entre generación y transmisión, Colombia necesitará inversiones cercanas a 70 mil millones de dólares de aquí a 2040. Un esfuerzo imposible sin la participación del sector privado. “Tenemos que ponerle tapete rojo a la inversión”, resumió.

El mensaje del CREE fue un recordatorio de que el tiempo se agota. Resolver los problemas del sector no es solo una cuestión técnica, sino una condición política y económica para la gobernabilidad.

Si las advertencias de González se ignoran, el próximo gobierno podría empezar su mandato con la peor de las herencias: un país sin energía suficiente para sostener su desarrollo.

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