Cómo va el hidrógeno en Colombia

Desde hace vario años se habla en Colombia de hidrógeno y de las ventajas que tendría el país en esta nueva industria que comienza a abrirse paso en el mundo.

Actualmente, se estima que en el país hay unos cuarenta proyectos de diferentes tamaños y con diferentes objetivos, pero solo dos han tenido finalmente cierre financiero y comenzarán a producir a mediados de 2026: Protium de la empresa Opex en Antioquia y Coral en la Refinería de Cartagena.

En el marco del quinto Congreso Internacional de Hidrógeno, la GUÍA DEL GAS habló con Brayaham Villa, presidente Ejecutivo de la Asociación Colombiana del Hidrogeno (H2 Colombia) sobre qué es lo que frena el desarrollo de los proyectos de hidrógeno en Colombia.

“Para cerrar, estos proyectos necesitan tres componentes: primero, un costo de energía competitivo; dos, un CAPEX lo más optimizado posible; y tercero, un ambiente regulatorio estable, que permita saber que en cinco o diez años las condiciones seguirán iguales.

“Colombia ha sido juiciosa y muy proactiva en el marco regulatorio, pero tal vez nos hemos quedado cortos en el planteamiento de los proyectos, es decir, planteamos proyectos grandes, calculamos el costo del amoníaco o el costo del hidrógeno, lo tratamos de comparar con el amoníaco gris, vemos que es más caro y cerramos el proyecto”, dice Villa.

El dirigente señala que, tal vez, esa no es la manera de enfocar los proyectos de hidrógeno, porque si se espera que sea el mercado el que diga que el costo sea igual al hidrógeno gris, probablemente se demorarán 20 años en salir.

El primer gran proyecto exitoso en América es el de Villeta en Paraguay. Es la primera planta de fertilizantes verdes a gran escala del mundo.

El éxito, según Villa, se debió a que Paraguay tiene energía hidráulica a muy buen precio y armaron una cadena de valor completa, desde la financiación y el apoyo estatal hasta el contrato de largo plazo para la venta del fertilizante.

En ese sentido, Villa dice que en Colombia “lo que debemos hacer es cadenas de valor completas desde el inicio del proyecto; es decir, si voy a hacer un proyecto de fertilizantes, debo amarrar desde el inicio del proyecto, no solamente al agricultor que va a comprar el fertilizante, sino al consumidor final que necesita cultivos verdes y que esté asociado dentro del mismo proyecto. Es el mensaje que tratamos de promover y por eso en el Congreso tuvimos un espacio para que el proyecto de Villeta explicara cómo lo lograron y después un panel de cultivos verdes donde tuvimos productores de fertilizantes, empresas como Nestlé que consumen cultivos verdes y que pagan un premium por eso, para tratar de conectar todos los eslabones de la cadena, salir de ese enfoque de sólo calcular costos nivelados de amoníaco o hidrógeno y realmente armar cadenas más complejas que puedan capturar valor que compense los sobrecostos iniciales.”

Villa señala que ese encadenamiento permite capturar valor en todos los eslabones: distribución, logística, transporte y el atributo de ser un producto verde.

Balance del Congreso

Villa señala que la intención con el Congreso era dejar planteado el tema de las cadenas de valor. “Ya basta del costo nivelado de hidrógeno, ya basta de costo nivelado de amoníaco, armemos cadenas completas para producción de fertilizantes y cultivos verdes, armemos cadenas completas para producción de combustibles sostenibles para aviación, para combustibles sostenibles para el transporte marítimo y empecemos a buscar cuáles son las barreras regulatorias que nos lo impiden.

“Colombia tiene mejores recursos naturales que Paraguay, pero debemos desmontar las barreras regulatorias y pensar en cadenas de valor completas. El Congreso fue configurado para hablar de cadenas de valor, con bloques de fertilizantes, bloques de SAF, bloques de clean shipping y transporte marítimo, porque queremos enfocar la conversación en armar negocios completos en industrias y cadenas de valor completas y dejar de hablar de solamente costos nivelados,” concluye.