El Gobierno, el Ideam y organismos de gestión del riesgo activaron alertas ante la alta probabilidad de un fenómeno de El Niño durante el segundo semestre de 2026. Se prevén menos lluvias, presión sobre embalses, incendios forestales y efectos sobre agricultura y energía.
Un fenómeno de El Niño prematuro, malcriado y haciendo pataleta es lo que se espera azote a Colombia en los próximos meses. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), advirtió que el fenómeno climático podría consolidarse entre junio y agosto de 2026 y extenderse hasta comienzos de 2027.
Las alertas también vienen de las autoridades internacionales. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés), elevó la probabilidad de consolidación del fenómeno para septiembre de 2026 hasta un 90 %. También aumentó a 61 % la posibilidad de desarrollo entre mayo y julio.
Durante las últimas semanas, el Gobierno nacional, el Ministerio de Ambiente, el Ideam y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres realizaron nuevas advertencias sobre el avance del calentamiento en el océano Pacífico ecuatorial. Las autoridades señalaron que el escenario más probable ya no corresponde a un fenómeno moderado, sino a uno “fuerte o muy fuerte”, tal vez el más intenso de toda la historia.
La directora del Ideam, Ghisliane Echeverry, afirmó que la sequía empieza a mostrar señales en distintas regiones del país. Según el instituto, las lluvias disminuirían en Caribe, Andina y Pacífica durante el segundo semestre del año. Los pronósticos climáticos muestran además un incremento en temperaturas y una reducción de caudales en ríos y embalses.
El fenómeno impactaría de forma directa el sistema eléctrico colombiano, cuya generación depende en cerca de un 70% de las hidroeléctricas, por lo que el país tendrá que acudir a toda la capacidad instalada de generación térmica, tal como ocurrió en el pasado fenómeno de El Niño.
El estado de los embalses preocupa al sector energético. Informes recientes indican que el nivel nacional ronda el 60 % de capacidad, cuando el sistema necesitaría acercarse al 80 % para enfrentar un evento climático prolongado sin riesgo de racionamiento.
El Ministerio de Minas y Energía recomendó medidas de ahorro energético dentro de entidades públicas y pidió fortalecer campañas de consumo eficiente. Algunas dependencias incluso evalúan esquemas de trabajo remoto para reducir demanda eléctrica.
El temor por un posible déficit energético revive el recuerdo de la crisis de 2015 y 2016. En ese periodo, la combinación entre sequía y fallas en generación térmica llevaron al país al borde del racionamiento eléctrico.

Hambre y sed
Pero el impacto no se limitaría al sector eléctrico. El Ideam advirtió riesgos sobre producción agrícola, abastecimiento de agua y ecosistemas estratégicos. Históricamente, los fenómenos de El Niño reducen rendimientos en cultivos como arroz, papa, yuca y palma. También afectan la producción de leche y elevan el riesgo de incendios forestales.
Las autoridades ambientales ya identifican señales de estrés hídrico en varias regiones. El déficit de lluvias podría coincidir además con altas temperaturas y aumento en consumo de agua y energía.
Las alertas aparecen después de meses marcados por lluvias e inundaciones en distintas zonas del país. Más de 155.000 familias resultaron afectadas por emergencias climáticas en lo corrido de 2026. Ahora el país podría pasar de exceso de agua a un escenario de sequía en pocos meses.
Los expertos explican que El Niño forma parte del fenómeno ENSO, asociado al calentamiento del Pacífico ecuatorial y cambios en circulación atmosférica. En Colombia, sus efectos suelen traducirse en menos precipitaciones sobre el Caribe y los Andes, aumento de incendios y presión sobre reservas hídricas.
El Ideam aclaró que todavía no existe declaratoria oficial del fenómeno, aunque sí una alerta temprana nacional. El monitoreo continuará durante las próximas semanas mediante seguimiento de temperatura oceánica, vientos alisios y modelos internacionales.
Mientras tanto, gobernaciones y alcaldías preparan planes de contingencia para incendios, abastecimiento de agua y atención de emergencias. El Gobierno también evalúa estrategias para proteger cultivos y garantizar suministro eléctrico durante el segundo semestre.