Pacto petrolero: ¿Regresa la Venezuela saudita?

Venezuela y Estados Unidos sellaron un pacto petrolero por 25 años: 65.000 millones de barriles de reservas y una meta de producción de 1,5 millones de barriles diarios.

Luego de 25 años del desastre castro-chavista que destruyó el país y llevó a la ruina al sector petrolero, Caracas y Washington firmaron un acuerdo que abre una nueva etapa en la relación energética.

El gobierno de Delcy Rodríguez asegura que Venezuela conservará la propiedad de sus recursos, mientras Estados Unidos aportará capital, tecnología y capacidad operativa para recuperar la industria petrolera.

Venezuela y Estados Unidos dieron un giro en su relación energética con un acuerdo petrolero que tendrá una vigencia de 25 años y contempla el desarrollo de 17 campos estratégicos y una meta de producción superior a 1,5 millones de barriles diarios.

El anuncio fue confirmado por la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien presentó el pacto como un mecanismo para recuperar la industria petrolera del país y transformar sus reservas en ingresos para el Estado.

El acuerdo involucra campos con un potencial de 65.000 millones de barriles de petróleo, cifra equivalente a cerca del 22% de las reservas venezolanas, las mayores reservas probadas de crudo del mundo. El pacto convierte a Estados Unidos en un actor central en la explotación de una parte de esos recursos.

Una inversión para recuperar la producción

El objetivo inmediato es elevar la producción petrolera mediante inversiones, tecnología y recuperación de infraestructura. Rodríguez señaló que Venezuela aporta sus reservas, su industria y la experiencia de sus trabajadores, mientras Estados Unidos aporta el capital y la capacidad tecnológica necesarios para desarrollar los activos.

El acuerdo contempla ocho bloques nuevos o “greenfields” en la Faja Petrolífera del Orinoco, una zona de más de 55.000 kilómetros cuadrados. Estos proyectos tendrán una regalía mínima de 16% y una tasa de impuesto sobre la renta de 34%, según los términos expuestos por Rodríguez.

La presidenta encargada calculó que, con un precio de referencia de US$65 por barril, el Estado venezolano podría recibir US$209.335 millones durante la vigencia del convenio. Según su explicación, cerca de US$19 por cada barril producido y vendido ingresarían directamente al país.

La magnitud de la cifra contrasta con la situación actual de la industria venezolana. La agencia Reuters reportó que el país produce alrededor de 1,25 millones de barriles diarios, pese a contar con las mayores reservas probadas de crudo del planeta. El deterioro de la infraestructura, la falta de inversión y las sanciones han limitado la capacidad productiva.

Recordemos que al momento de la llegada de Chávez al poder, Venezuela producía 3,5 millones de barriles diarios.

¿25 años o 100 años?

Uno de los puntos que generó mayor confusión tras el anuncio inicial fue la duración del acuerdo.

Tras el anuncio del pacto, circularon versiones sobre contratos con una duración de hasta 100 años. Sin embargo, Rodríguez afirmó que el convenio binacional tendrá una vigencia de 25 años.

La diferencia surge de otra estructura contemplada en el acuerdo. Un funcionario estadounidense citado por medios internacionales señaló que podría existir una empresa conjunta privada con una concesión de hasta 100 años, mientras que el acuerdo binacional anunciado por Caracas tiene una duración de 25 años.

Ese elemento mantiene abierta una de las principales interrogantes del pacto: cómo quedará estructurada la participación de las empresas privadas y qué derechos tendrán sobre los campos y la producción durante el periodo de operación.

Estados Unidos toma posición sobre una parte del crudo venezolano

Desde Washington, el acuerdo fue presentado como una oportunidad para ampliar el suministro petrolero estadounidense. El presidente Donald Trump aseguró que el convenio permitirá aumentar la disponibilidad de crudo y contribuir a reducir los precios de los combustibles en el largo plazo.

La administración estadounidense también busca utilizar parte del petróleo venezolano para fortalecer sus reservas estratégicas. Trump anunció que el crudo adquirido bajo el nuevo esquema será utilizado para reponer la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos, que se encuentra en uno de sus niveles más bajos en décadas.

Para Venezuela, el beneficio esperado está en otra dimensión: recuperar producción, atraer capital, aumentar los ingresos fiscales y reconstruir una industria que perdió capacidad durante años de crisis.

Rodríguez también anunció que el acuerdo podrá complementarse con nuevos negocios con compañías internacionales, además de Exxon, con Chevron, Repsol, Eni, Shell y BP, con el propósito de ampliar la inversión y la producción.

El debate sobre la soberanía

El acuerdo también abrió un debate político y jurídico sobre el control de los recursos venezolanos.

Rodríguez insistió en que Venezuela conserva la propiedad y la soberanía sobre sus reservas. Su argumento es que el país necesita capital y tecnología para convertir sus recursos bajo tierra en producción, empleo e ingresos.

La posición contrasta con las críticas surgidas tras el anuncio inicial, debido a la falta de información pública sobre algunos términos del pacto y al papel que tendrá Estados Unidos en la explotación de los campos. Algunas versiones señalan que una empresa conjunta podría quedar bajo control mayoritario estadounidense.

Más allá de las diferencias sobre la estructura contractual, el acuerdo marca un cambio de fondo en la política energética venezolana: Washington pasa de aplicar presión y sanciones sobre Caracas a convertirse en socio de la recuperación de su industria petrolera.

El resultado dependerá de la capacidad para movilizar las inversiones anunciadas, recuperar infraestructura, aumentar la producción y convertir una parte de las mayores reservas petroleras del mundo en ingresos efectivos.

Por ahora, las cifras del pacto muestran su dimensión: 25 años de vigencia, 17 campos estratégicos, 65.000 millones de barriles de potencial, más de 1,5 millones de barriles diarios de producción objetivo y más de US$209.000 millones de ingresos proyectados para Venezuela.

La herencia maldita

El presupuesto ha dejado de ser un instrumento para promover el desarrollo y se convirtió, en buena medida, en una caja destinada a pagar las obligaciones acumuladas.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

La nueva administración del presidente Abelardo de la Espriella no recibe simplemente unas finanzas públicas deterioradas sino desbarajustadas. Recibe una bomba fiscal de tiempo, cebada durante los cuatro años del gobierno Petro por el crecimiento excesivo del gasto, la caída del recaudo, la acumulación de obligaciones sin financiación y el recurso cada vez más frecuente al endeudamiento.

Esa es la herencia maldita que le deja el gobierno saliente al país: un déficit fiscal desbordado, una deuda creciente, un presupuesto cada vez más inflexible y un margen de maniobra prácticamente inexistente. Lo que se gastó irresponsablemente ayer tendrá que pagarse mañana, y la factura recaerá sobre la nueva administración y, en últimas, sobre todos los colombianos.

El “Presupuesto de la Verdad”, presentado por el nuevo Gobierno para la vigencia de 2027, asciende a $634,9 billones, equivalente al 29,9% del PIB, $59 billones más que el proyecto devuelto por las Comisiones Económicas del Congreso ($575,6 billones), alegando que estaba desfinanciado en $30 billones. Ello se explica, según el ministro de Hacienda Miguel Gómez Martínez, porque el proyecto presentado por el ex ministro Germán Ávila “dejó desfinanciados sectores clave como la salud ($2 billones), las pensiones ($6,5 billones), la educación superior (($0,7 billones), los subsidios de energía ($5,8 billones) y el Fondo de Estabilización de los Precios de los Combustibles (9,6 billones)”.

Del total presupuestado, el 62% se destinará a funcionamiento ($392,5 billones), el 24% al servicio de la deuda ($155,4 billones) y apenas el 14% a inversión ($86,9 billones).

Aunque el funcionamiento continúa siendo el componente de mayor tamaño, el servicio de la deuda alcanza su nivel histórico más elevado. Mientras que la contrapartida de sus ingresos se reparte de la siguiente manera: ingresos corrientes $315,1 billones (49,6%), recursos de capital (préstamos) $287,7 billones (45,3%), fondos especiales $20,7 billones (3,3%) y contribuciones parafiscales (11,4 billones (1,8%).

Las cifras muestran la magnitud del problema. Casi una cuarta parte del presupuesto nacional tendrá que utilizarse para atender las obligaciones financieras del Estado. Son recursos que no podrán destinarse a construir carreteras, acueductos, escuelas y hospitales; tampoco a impulsar la vivienda, la seguridad, la transición energética, el desarrollo rural o la reactivación económica.

El presupuesto ha dejado de ser principalmente un instrumento para promover el desarrollo y se convirtió, en buena medida, en una caja destinada a pagar las obligaciones acumuladas. La deuda contraída ayer desplaza la inversión de hoy y compromete los ingresos del mañana.

Lo más preocupante es que el país tendrá que contratar nueva deuda para atender la deuda existente. Una parte de los recursos obtenidos mediante la colocación de títulos y la contratación de créditos no financiará nuevas obras ni proyectos productivos. Se destinará a refinanciar vencimientos, pagar altos intereses y sustituir obligaciones anteriores. En términos coloquiales, habrá que abrir un hueco para tapar otro.

Esta práctica no es excepcional dentro del manejo financiero de un Estado. Los gobiernos refinancian normalmente una parte de sus obligaciones. Lo peligroso aparece cuando el endeudamiento deja de ser un mecanismo para financiar inversión y se convierte en una práctica consuetudinaria para cubrir déficits estructurales y pagar deudas anteriores.

Se configura un círculo vicioso: el déficit obliga a contratar más deuda; la nueva deuda incrementa el pago de intereses; los mayores intereses agravan el déficit y este, a su vez, exige más endeudamiento. Es la temida bola de nieve de la deuda pública.

Cuanto mayor sea la percepción de riesgo, más alta será la tasa que deberá pagar Colombia para conseguir recursos. Y cuanto más costoso resulte el financiamiento, mayor será la proporción del presupuesto que deberá destinarse al servicio de la deuda. La pérdida de confianza termina traduciéndose en mayores intereses, que ya superan el 15%, menor inversión, menor crecimiento y menos oportunidades para los colombianos.

El endeudamiento no es gratuito. Toda deuda pública de hoy se paga mañana mediante impuestos, reducción del gasto, venta de activos o contratación de nuevas obligaciones. En cualquiera de estos casos, alguien termina pagando la cuenta.

La nueva administración no solo recibe un presupuesto desfinanciado, sino también altamente inflexible. Buena parte del gasto está amarrado estructuralmente por disposiciones constitucionales y legales, compromisos pensionales, transferencias territoriales, aseguramiento en salud, subsidios, gastos de personal y obligaciones previamente adquiridas. Sumadas estas partidas, representan alrededor del 90% del total de su aforo.

Esto significa que el Gobierno dispone de muy poco espacio fiscal para efectuar recortes sin afectar programas esenciales o provocar fuertes resistencias sociales y políticas. Por eso, cuando las cuentas no cuadran, la inversión pública se convierte en la principal variable de ajuste.

Y allí reside otra de las grandes paradojas fiscales: para pagar el gasto acumulado y el servicio de la deuda, se termina sacrificando la inversión que permitiría crecer más, elevar la productividad y generar los ingresos necesarios para sanear las finanzas públicas. Es el equivalente a vender las herramientas de trabajo para pagar las cuentas de la casa. Puede aliviar temporalmente la caja, pero reduce la capacidad futura para generar ingresos.

La baja inversión pública afecta especialmente a los territorios más rezagados. Los departamentos y municipios que padecen déficits históricos de infraestructura, agua potable, conectividad, educación, salud y energía son los primeros damnificados cuando el Gobierno nacional tiene que recortar programas de inversión.

Por eso, la crisis fiscal no es un asunto reservado a los economistas. Se refleja en carreteras que no se construyen, hospitales que no se terminan, escuelas que no se mejoran y proyectos estratégicos que quedan aplazados.

El primer deber de la nueva administración es sincerarse y decir la verdad. Durante demasiado tiempo las cuentas públicas se presentaron bajo supuestos excesivamente optimistas de crecimiento, recaudo y eficiencia tributaria. Se presupuestaron ingresos inciertos para financiar gastos ciertos y permanentes.

*Exministro de Minas y Energía y membro de Número de la ACCE.

GASNOVA rechaza declaraciones de VANTI sobre el sector del GLP

Otro round más entre el gas natural y el GLP. Primero, Naturgas rechazó declaraciones de Colgas sobre precios de los combustibles. Ahora, el gremio del GLP responde a Vanti sobre prácticas de comercialización.

En un comunicado de prensa, Alejandro Martínez Villegas, presidente de GASNOVA, aclaró que no existe ninguna regulación que obligue a las compañías distribuidoras a destinar la oferta de GLP de Ecopetrol exclusivamente al sector residencial, como lo aseveró recientemente Rodolfo Anay, presidente de Vanti.

“De hecho, la oferta actual de ECOPETROL con precio regulado solamente alcanza para atender la mitad de la demanda de los hogares, una cifra que continuará disminuyendo drásticamente el próximo año. El resto de las necesidades se atiende con GLP importado. Es desafortunado que, frente a los retos de abastecimiento que tiene el país, se busque restringir la libre competencia acudiendo al regulador para proteger artificialmente el mercado del gas natural”, precisó Martínez.

El dirigente gremial resumió las preocupaciones del sector propanero frente a las declaraciones de VANTI en los siguientes términos:

1.           El abastecimiento de gas natural en el corto, mediano y largo plazos no está resuelto del todo. Hay incertidumbres sobre reservas probadas a incorporar (onshore y offshore), curvas de producción, tasas de declinación, la oportunidad y real ejecución de los proyectos de importación de gas natural, entre otros.

2.           No es prudente dar un parte de tranquilidad al país en el sentido de que está asegurado el abastecimiento de gas natural durante el fenómeno de El Niño, salvo contingencias.

3.           Este tipo de afirmaciones mandan señales equívocas que pueden inducir a error en la toma de decisiones para garantizar la seguridad energética del país.

4.           La industria sí ha tenido carencia de suministro de gas natural en firme. La falta de dicha firmeza y el mejoramiento de la competitividad del GLP, debido a los incrementos en los precios del gas natural, explican la decisión de la industria de pasarse al GLP.

5.           Es desafortunado que se pretenda restringir la competencia entre el GLP y el gas natural, acudiendo a la expectativa de que la CREG expida regulaciones que la limiten o la prohíban, con el ánimo de proteger el mercado del gas natural.

6.           El real desbalance entre los dos energéticos, que es de vieja data, radica en que el sector del gas natural opera bajo condiciones de monopolio, y tiene subsidios al consumo en todo el país, mientras que el GLP solo tiene en los estratos 1 y 2 de 6 departamentos. Por ejemplo, Chocó no tienen acceso a subsidios al consumo de GLP.

De otra parte, GASNOVA explicó que la industria del GLP se anticipó a la actual situación de abastecimiento, con inversiones privadas frente a la caída sostenida de la oferta nacional de este combustible.

“Los distribuidores del GLP en el país han emprendido importantes inversiones en infraestructura portuaria, así como para el fortalecimiento de la logística del transporte por carretera y tren (piloto Chiriguaná – La Dorada).

“Gracias a esta oportuna planeación logística y financiera de los distribuidores, el sector cuenta con la capacidad para traer el producto desde el exterior. Se estima que, a comienzos de 2027, más del 70% del consumo nacional provendrá de importaciones, asegurando el suministro sin depender de la oferta decreciente de los campos productores del país.

“El Gas Licuado del Petróleo (GLP), reconocido oficialmente por ser un combustible limpio, se ha consolidado como un servicio esencial para 12 millones de personas en el 98% del territorio nacional, brindando seguridad energética cuando más se requiere.

“En momentos de estrés energético el país necesita acudir a todas sus fuentes, diversificando la canasta para garantizar la seguridad en el suministro. El gas natural y el GLP deberían trabajar bajo un escenario de colaboración y complementariedad, para atender los retos de abastecimiento”, concluyó el presidente de GASNOVA.

GreenYellow y Klik unen capacidades para facilitar la Respuesta a la Demanda

La alianza permitirá que las empresas colombianas aprovechen las oportunidades que abre la Resolución CREG 101 111 de 2026, avalando de manera permanente el mecanismo de Respuesta a La Demanda.

La Resolución CREG 101 111 de 2026 incorpora por primera vez un mecanismo permanente para que los consumidores y la demanda participen activamente en la operación.

Con esta decisión regulatoria, las empresas dejan de ser únicamente consumidoras de energía y adquieren la posibilidad de aportar flexibilidad a la red cuando el sistema lo requiera.

La norma crea un mercado alrededor de esa capacidad. Empresas con procesos flexibles, plataformas de gestión energética o sistemas de almacenamiento con baterías podrán poner esos recursos al servicio del sistema eléctrico, contribuyendo a la confiabilidad del sistema mientras fortalecen la gestión de sus propios activos energéticos.

En respuesta a esta evolución del mercado, GreenYellow Colombia, multinacional francesa especializada en soluciones de eficiencia energética, energía solar y almacenamiento con baterías, y Klik, el primer agregador digital de demanda con 6 años de trayectoria en el mercado colombiano, anunciaron una alianza estratégica para representar a las empresas frente al sistema.

La colaboración reúne capacidades complementarias. GreenYellow desarrollará la infraestructura necesaria para habilitar la flexibilidad energética mediante soluciones de eficiencia energética, sistemas de almacenamiento con baterías (BESS) y plataformas de gestión energética (EMS).

Klik, por su parte, actuará como agregador, coordinando y representando esa capacidad ante el mercado eléctrico para facilitar la participación de las empresas bajo las reglas definidas por la regulación. Adicional a esto, la empresa cuenta con la Plataforma Klik, la primera solución tecnológica desarrollada en Colombia que integra de extremo a extremo  el  mecanismo  permanente de Respuesta de la Demanda (RD).

«La Resolución CREG 101 111 reconoce que la demanda también puede aportar a la confiabilidad del sistema eléctrico. Es un cambio relevante porque amplía el papel de las empresas dentro del mercado de energía. Nuestro propósito es que los clientes puedan integrar esa capacidad a su estrategia energética con soluciones que fortalezcan su operación y les permitan participar de este mecanismo desde el inicio», afirmó Pilar Yepes, Country Manager de GreenYellow Colombia.

Un nuevo mercado para la industria

La Respuesta de la Demanda incorpora un recurso valioso para la operación del sistema eléctrico: la rápida capacidad de los consumidores de modificar su demanda cuando el sistema más lo requiera.

En la práctica, industrias y empresas con procesos flexibles, sistemas de almacenamiento con baterías o plataformas avanzadas de gestión energética podrán responder a señales del mercado sin afectar la continuidad de su operación.

Esa capacidad, que hasta ahora tenía un impacto exclusivamente interno, pasa a formar parte de un mecanismo diseñado para fortalecer la confiabilidad del sistema eléctrico colombiano.

Para el sector empresarial, esto significa que inversiones realizadas para mejorar la eficiencia, aumentar la resiliencia o asegurar la continuidad operativa también

podrán integrarse a un mercado que reconoce el valor de la flexibilidad, sobre todo ante la posible escasez y/o fenómeno de El Niño.

«La flexibilidad es posible en todas las empresas, pero necesita coordinación, tecnología y una representación adecuada para convertirse en un recurso útil y confiable para el sistema. Ese es el papel que asumimos como agregador: conectar esa capacidad de flexibilidad con las necesidades del mercado eléctrico de manera confiable y eficiente”, dice Esteban Quintana, CEO de Klik.

La alianza entre Klik y GreenYellow busca simplificar ese proceso mediante una oferta que integra infraestructura, tecnología basada en IA, monitoreo, operación y acceso al mercado de Respuesta de la Demanda con más eficacia.

Una evolución del sistema eléctrico colombiano

La incorporación de energías renovables, el crecimiento de la electrificación y la necesidad de contar con un sistema cada vez más flexible están transformando la forma en que se equilibra la red eléctrica.

En ese contexto, GreenYellow y Klik trabajarán conjuntamente para que las empresas incorporen soluciones que respondan a las nuevas condiciones del mercado, combinando almacenamiento con baterías, plataformas de gestión energética y servicios de agregación que permitan convertir la flexibilidad en una capacidad disponible para el sistema.

Con esta alianza, ambas compañías buscan contribuir al desarrollo de un mercado eléctrico más eficiente, resiliente y con mayor capacidad para integrar los desafíos de la transición energética.

Promigas presentó resultados del segundo trimestre de 2026

Durante el segundo trimestre de 2026, más de 122.000 nuevos clientes se conectaron al servicio de gas natural, llevando la base total de Promigas a 7,6 millones en todas sus líneas de negocio e impactando positivamente a más de 25 millones de personas.

Promigas cerró el segundo trimestre de 2026 con resultados positivos. Durante este periodo, más de 122.000 nuevos clientes se conectaron al servicio de gas natural.

Con este avance, la compañía alcanzó un total de 7,6 millones de clientes en todas sus líneas de negocio e impactó positivamente a más de 25 millones de personas, además de comercios e industrias, en los territorios donde opera.

La contribución de Promigas al desarrollo de los territorios también se reflejó en Brilla, su programa de financiamiento inclusivo. Durante el segundo trimestre colocó créditos por $353.800 millones, con un crecimiento del 24% frente al mismo periodo de 2025, ampliando el acceso de miles de familias a bienes y servicios que contribuyen a mejorar su calidad de vida.

Además, Promigas concretó la adquisición de Zelestra Latam, incorporando un portafolio diversificado entre energía solar y almacenamiento con cerca de 1.273 MW entre proyectos en operación y construcción en Colombia, Chile y Perú.

Esa operación representó un paso estratégico en la evolución de la compañía, que integra infraestructura de gas natural, energías renovables y nuevas soluciones para acompañar la agregación energética de la región.

En el mismo periodo registró un aumento del 7% en el volumen promedio transportado de gas natural frente al mismo periodo de 2025, operando con un índice de continuidad del servicio del 100%.

Por su parte, la terminal SPEC LNG incrementó en 43% su volumen promedio de regasificación frente al mismo periodo de 2025 y alcanzó un máximo histórico de 31 buques metaneros recibidos durante el primer semestre de 2026 y una operación diaria sin interrupciones.

“Los resultados acumulados reflejan una transformación que tiene como centro a las personas y los territorios. Ampliar nuestro portafolio de energía nos permite fortalecer la seguridad energética, llegar a más comunidades y multiplicar nuestra capacidad de contribuir al desarrollo sostenible. Este crecimiento está respaldado por la solidez de nuestros negocios y, sobre todo, por el compromiso de un equipo humano que trabaja cada día para que la energía siga siendo una fuente de progreso en América Latina”, afirmó Juan Manuel Rojas, presidente de Promigas.

Este crecimiento estuvo respaldado por un desempeño financiero sólido. Al cierre de junio de 2026, Promigas reportó ingresos consolidados acumulados por $3,5 billones y un EBITDA de $1,1 billones, reflejo de la resiliencia de sus negocios y de una gestión disciplinada de sus operaciones en un entorno macroeconómico desafiante.

En junio, la compañía completó exitosamente una emisión internacional de USD 920 millones en bonos híbridos subordinados. La operación registró una demanda equivalente a 2,8 veces el monto colocado, la más alta registrada para un hibrido corporativo de una empresa colombiana, fortaleciendo la estructura de capital de Promigas.

Con un portafolio de energía más diversificado y una estructura financiera fortalecida, Promigas inicia una nueva etapa en América Latina.

Colombia: Entró en operación el Mecanismo de Comercialización de Energía

El 100% de la energía adjudicada en la primera subasta se destinará a atender la demanda regulada, que comprende principalmente hogares, pequeños comercios y microempresas.

Con la realización de su primera subasta, entró en operación el Mecanismo de Comercialización de Energía (MCE), administrado por Conexión Energética, filial de la Bolsa Mercantil de Colombia.

El MCE es un mecanismo de iniciativa privada que opera bajo reglas aprobadas por la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG), a través del cual generadores y comercializadores pueden comprar y vender energía destinada tanto al mercado no regulado como al regulado, que comprende principalmente hogares, pequeños comercios y microempresas.

Así, el MCE ofrece una alternativa para contratar energía con mayor anticipación, transparencia y previsibilidad bajo reglas comunes, procesos transparentes y garantías que respaldan el cumplimiento de los contratos que se adjudican de acuerdo con las cantidades y los precios ofrecidos.

Además, contribuye a una gestión más eficiente de los riesgos asociados al abastecimiento eléctrico al reducir la exposición a las variaciones de precio del mercado diario.

“La entrada en operación del Mecanismo de Comercialización de Energía refleja el papel que la Bolsa Mercantil ha desempeñado durante más de cuatro décadas: crear y administrar mercados que responden a necesidades concretas del país y que generan condiciones de mayor confianza, transparencia y eficiencia para sus participantes.

“Desde esa experiencia, junto a Conexión Energética estamos contribuyendo a construir una nueva alternativa para el mercado eléctrico colombiano, con una visión de largo plazo y con el propósito que sus beneficios alcancen progresivamente a toda la cadena, incluidos los consumidores finales”, afirmó Wilman Garzón Ramírez, vicepresidente de Mercados Energéticos de la Bolsa Mercantil.

En la subasta realizada este 25 de agosto participaron ocho agentes del mercado mayorista de energía y como resultado, se adjudicaron contratos para el suministro de energía durante el periodo comprendido entre el 1 de enero de 2028 y el 31 de diciembre de 2028.  El 100% de la energía adjudicada se destinará a atender la demanda regulada.

“Esta primera subasta aporta información concreta sobre las necesidades de contratación de los agentes y el comportamiento de la oferta y la demanda. Los resultados del primer ciclo nos permitirán identificar los productos y periodos de suministro con mayor interés y orientar las próximas subastas de acuerdo con las necesidades del mercado”, explicó Luis Eduardo Leiva Mutis, gerente de Conexión Energética.

El primer ciclo de operación se completará con las subastas programadas para el 3 y el 16 de septiembre de 2026.

Conexión Energética es la filial del Grupo Bolsa Mercantil especializada en el diseño, operación y administración de mecanismos de negociación de energía. Su operación se apoya en la experiencia de la Bolsa Mercantil de Colombia en el diseño, operación y administración de riesgos de mercados de commodities.

Vanti promete gas firme para la industria

Luego de perder la autosuficiencia de gas natural a finales de 2024, el país ve un futuro más promisorio, que lo podría llevar, incluso, a exportar.

De acuerdo con Rodolfo Anaya, presidente de la comercializadora Vanti, la horrible noche ya está pasando para el sector del gas. Durante el encuentro anual con los clientes industriales en Bogotá, el ejecutivo señaló que la empresa puede ofrecer nuevamente firmeza en la oferta.

El optimismo de Anaya viene de una realidad: Colombia sí tiene gas, y de diferentes fuentes. El ejecutivo mencionó que a finales de 2026 es posible que Maurel & Prom aumente su producción de 30 a 60 millones de pies cúbicos diarios (MPCD); además Vanti contrató con Ecopetrol 30 MPCD de la Regasificadora del Pacífico, que se espera entre en operación en noviembre próximo, y 40 MPCD con la regasificadora de Puerto Bahía, que también se espera para finales de año, con lo cual se sortearía buena parte del fenómeno de El Niño.

Superada esa coyuntura, a partir del 2027 Vanti podría ofrecer nuevamente a la industria contratos de largo plazo con firmeza. Cabe recordar que este sector fue el más castigado con la escasez de gas, pues no le renovaban los contratos y la molécula pasó de costar 8 dólares por millón de BTU a 20 dólares.

En el mediano plazo, Anaya es optimista, pues con el nuevo Gobierno espera que se reactive la actividad exploratoria, con mejores condiciones de seguridad tributaria, física y regulatoria, lo que atraería nueva inversión en un sector intensivo en capital.

Otras alternativas que no descarta son la importación desde Venezuela y el desarrollo de los yacimientos no convencionales: fracking en el Magdalena Medio y gas asociado a los mantos de carbón en las cuencas Cesar-Ranchería.

Si se dan las condiciones, este gas podría estar en el mercado entre 2028 y 2029, mientras entran en producción los grandes yacimientos descubiertos en el mar Caribe, estimados para que comiencen producción en 2030, arrancando con Sirius.

Las reservas estimadas en el offshore rondarían los 70 terapiés cúbicos, lo que transformaría a Colombia de país deficitario a posible exportador. Nada descabellado, si se tienen en cuenta las experiencias de los Estados Unidos y Argentina.

En ese mismo espacio de discusión, Carlos Machado presidente de Maurel & Prom, señaló que a largo plazo se espera que Colombia sea un exportador de gas natural. “Actualmente tiene poquitas reservas pero un potencial por descubrir, para ello hay que explorar y eso requiere mucha inversión con un riesgo alto, aún así esperamos invertir 180 millones de dólares en los próximos 18 meses con el propósito de aumentar producción”, dijo.

En el panel también estuvo Alberto García, country Manager de Drummond Energy, quien dijo que existen varias fuentes de gas natural en el país como el offshore, yacimientos no convencionales y los convencionales, que deben ser aprovechados como lo han hecho Estados Unidos y Argentina. “Esas fuentes nos van a permitir volver a precios competitivos, por ello llevamos 15 años preparandonos para estar listos para desarrollar los proyectos de gas y carbón”, señaló.

Finalmente Rodolfo Anaya, señaló que la apuesta de Vanti de largo plazo ha sido volver a tener gas nacional. “La gran apuesta de Colombia tiene que ser su propio gas y el gas de Venezuela, donde se queman diariamente 1.500 MPC. Hay compañías que han tenido una apuesta de invertir en gas importado por los próximos 10 años. Vanti lo ha hecho a periodos de 3 y 5 años, porque nosotros apostamos a que el país vuelva a tener total capacidad de producción de gas nacional”, concluyó.

Gremios respaldan el Plan de Energía YA del Gobierno Nacional.

Los gremios del sector energético respaldan el Plan Energía YA, que arranca con la decisión del Gobierno Nacional de destinar $1,5 billones de pesos para proteger el servicio de energía de los colombianos.

El anuncio llega en un momento crítico para el sector. El fenómeno de El Niño está presionando los aportes hídricos y elevando la necesidad de generación térmica, justo cuando la cadena de pagos entre agentes del sector venía arrastrando dificultades estructurales de liquidez.

El giro de $300.000 millones para deuda corriente con generadores térmicos, es el primer paso de los $1,5 billones asignados. A la par, el anuncio del pago de los subsidios de energía y gas retrasados a las empresas prestadoras y otorgados a los usuarios de los estratos 1, 2 y 3 durante 2026, proporciona señales estables respecto a años anteriores.

El plan incluye acciones en tres frentes: liquidez de corto plazo, sostenibilidad financiera estructural del sector y coordinación con gobernaciones y alcaldías para los pagos oportunos de los servicios públicos.

Los gremios ACP, ANDEG, Naturgas, Ser-Colombia, Andesco, Asocodis, y Acolgen señalaron que en los siguientes pasos es importante asignar recursos para el pago también a los demás generadores, transmisores y comercializadores adeudados, así como implementar mecanismos para atender la deuda acumulada desde la intervención de Air-e.

“Los gremios valoramos que estas medidas surjan del trabajo conjunto entre el Gobierno nacional y el sector energético, con criterio técnico. Es la hoja de ruta correcta para enfrentar un fenómeno de El Niño sin perder de vista la sostenibilidad de largo plazo del sistema”, sostuvieron los gremiso en un comunicado.

Holcim dona 70 toneladas de cemento para la reconstrucción de zonas afectadas

#HolcimAbrazaAColombia: movilización de recursos que combina donaciones voluntarias de los colaboradores, con un aporte corporativo de la compañía.

En respuesta a la emergencia humanitaria ocasionada por el reciente evento sísmico, y en articulación con el Ministerio de Vivienda, la cementera Holcim apoyará la estabilización de infraestructura y reparaciones urgentes en las zonas más vulnerables.

La iniciativa contempla la entrega de 70 toneladas de cemento destinadas a atender a las poblaciones afectadas, la vinculación global y regional a través de UNICEF, la donación voluntaria de días de salario por parte de los colaboradores, y el respaldo técnico de la Escuela Colombiana de la Construcción Holcim para el mejoramiento de vivienda.

Esta contribución responde al llamado de la Presidencia de la República y el Ministerio de Vivienda, para articular acciones de impacto social y abastecer con materiales de construcción las zonas en situación de emergencia real, mientras se estructuran los bancos de materiales y los esquemas definitivos de ayuda para los damnificados.

Dichos esfuerzos son una acción conjunta de las empresas asociadas a PROCEMCO y otros gremios del sector, logrando articular cerca de 600 toneladas de insumos para atender las urgencias en Buenaventura y Quibdó.

La entrega de las 70 toneladas de cemento por parte de Holcim, constituye una primera etapa orientada a la estabilización de infraestructura básica, mitigación de riesgos y adecuación de espacios. El proceso se formalizará bajo los diagnósticos de necesidades identificados por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y el Ministerio de Vivienda, en colaboración con PROCEMCO.

Holcim desarrolló una jornada de movilización de recursos que combina las donaciones voluntarias de los colaboradores con un aporte corporativo por parte de la compañía, donde la empresa sumará un valor equivalente a un día de salario por la totalidad de sus colaboradores, duplicando así la capacidad de ayuda destinada a la atención de la emergencia. 

Asimismo, la solidaridad de Holcim trasciende fronteras. En Latinoamérica, los colaboradores aportarán un día de salario, monto que la compañía igualará con una contribución equivalente, canalizada a través de la fundación Colombia, un solo corazón.

A nivel global, los aportes se gestionan por medio de UNICEF.  Esta red de apoyo permite que el talento humano de la organización se una bajo un propósito común, para garantizar el bienestar y la protección de las poblaciones más vulnerables ante esta emergencia sísmica, reforzando así el ADN solidario de Holcim mediante la integración de esfuerzos internacionales.

Adicionalmente, la compañía pondrá a disposición su Escuela Colombiana de la Construcción Holcim, para adelantar procesos de formación técnica orientados al mejoramiento seguro de vivienda.

La iniciativa busca dotar a las comunidades y trabajadores locales de herramientas operativas en técnicas constructivas e impermeabilización, asegurando la sostenibilidad de los hogares restaurados.

«En momentos donde el país requiere la unión de todos, nuestro compromiso con Colombia es inquebrantable. A través de acciones concretas, como la entrega de cemento, el aporte voluntario y nuestra experiencia en formación técnica, buscamos no solo reconstruir infraestructura, sino también esperanza y seguridad para las familias afectadas, afirmó Carlos Casado, presidente de Holcim Colombia.

Holcim evaluará contribuciones adicionales en las etapas posteriores de rehabilitación, con el fin de seguir construyendo progreso en los momentos que el país más lo requiere.

BTG Pactual entra al negocio del gas natural en Colombia

BTG Pactual Commodities Colombia S.A.S. E.S.P. opera en el país desde 2022, cuenta con calificación AAA* y es la comercializadora independiente de energía más grande de Colombia, sin integración con activos de generación.

BTG Pactual avanza en Colombia con la incorporación de la comercialización de gas natural a sus operaciones de energía, ampliando así su alcance en un sector estratégico para el desarrollo del país.

BTG Pactual recibió la aprobación final para operar como comercializador de gas natural en el país a través de su filial BTG Pactual Commodities Colombia S.A.S. E.S.P.

“La autorización permite iniciar operaciones de compra y venta y avanzar en el desarrollo de una oferta integrada de gas y energía, con soluciones que combinen precio, plazo y gestión de riesgos”, indicó la compañia.

Esta capacidad cobra especial relevancia ante la mayor exposición de Colombia a las dinámicas internacionales del gas y la creciente interacción entre su abastecimiento y la generación eléctrica.

“La energía es un sector en el que BTG Pactual ha construido una experiencia relevante a nivel regional, combinando conocimiento especializado de los mercados con nuestras capacidades financieras. Sumar a Colombia a esta estrategia nos permite seguir desarrollando una plataforma regional, aprovechando la estructura global de commodities del grupo BTG y experiencia en Brasil, Chile, Mexico, Europa y Argentina, adaptándola a las oportunidades y necesidades del mercado colombiano”, dijo Manuel de Almeida Marins Gorito, socio de BTG Pactual y responsable de Commodities del Grupo.

Esta apuesta se complementa en Colombia con el proceso de adquisición de las centrales hidroeléctricas Luzma I y Luzma II, ubicadas en Amalfi, Antioquia, que cuentan con una capacidad instalada conjunta de 39,2 MW, proceso que se encuentra en trámite de autorización ante las autoridades competentes.

Esos activos amplían la participación de BTG Pactual en distintos segmentos del sector y complementan sus operaciones de comercialización.

El crecimiento en el país se apalanca, además, en la solidez y escala global de BTG Pactual. Al cierre del segundo trimestre de 2026, el Grupo registró una utilidad neta de USD 993 millones e ingresos totales de USD 2 billones, 16% más frente al 2T25, con una rentabilidad sobre patrimonio (ROAE) de 26,7%.

Con estos avances, BTG Pactual fortalece su presencia en el sector energético en Latinoamérica, combinando conocimiento especializado, capacidades financieras y gestión de riesgos para desarrollar soluciones adaptadas a las necesidades de cada mercado.

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