Ecopetrol realizó ronda virtual con proveedores regionales

El programa ‘Vocaciones Productivas Diversas de Ecopetrol’ promociona la contratación de productos de las regiones donde opera la Empresa.

19 de junio de 2020.   Ecopetrol realizó la Primera Ronda Virtual “Somos Colombia”, un espacio para contribuir a la reactivación de la economía nacional, a través de la generación de oportunidades de relacionamiento entre 50 empresas de vocaciones productivas regionales y 30 empresarios de diferentes sectores industriales de origen nacional e internacional.

Durante la jornada, la primera de varias que se realizarán en los próximos meses, se concretaron más de 320 reuniones en las cuales los proveedores locales ofrecieron sus productos a representantes de empresas del Grupo Ecopetrol (Hocol y Cenit), así como la petrolera Gran Tierra, Empresas Públicas de Medellín, el Grupo Éxito, KOBA Colombia (representante de Tiendas D1), Jerónimo Martins (Tiendas ARA), Hotel GHL y las 11 empresas operadoras de los casinos de Ecopetrol que suministran más de 12.000 raciones diarias de alimentos a los trabajadores.

“Para nosotros es muy satisfactorio apoyar esta iniciativa que hace parte de la estrategia de Vocaciones Productivas Diversas de Ecopetrol, que busca apalancar el desarrollo de otras actividades productivas en los territorios donde operamos como un aporte al crecimiento económico regional”, dijo el presidente de Ecopetrol, Felipe Bayón.

Vocaciones Productivas Diversas de Ecopetrolimpulsa la contratación de productos terminados o materias primas que se cosechan o producen en las regiones donde tiene presencia la Compañía, para que sean tenidas en cuenta para su contratación y/o comercialización por aliados contratistas, otras compañías operadoras, y/o empresas de otros sectores de la economía.

Para los productores locales, la experiencia permitió abrir la puerta a nuevos potenciales negocios y generar relacionamiento con empresas nacionales.

“En el evento se reconoció a Putumayo como un productor de pimienta de excelente calidad y en las reuniones de negocios dimos a conocer lo que hacemos, en qué trabajamos, a qué le apostamos. Presentamos nuestros portafolios de servicios y establecimos alianzas comerciales”, relató Evelio René Erazo Cerón, representante de Portal Amazónico, empresa dedicada a la producción y procesamiento de pimientas marca Biowayra.

Por regiones, en la ronda participaron empresas de vocaciones productivas del sector de alimentación de la siguiente forma:

  • Caribe:   Piña, hierbas aromáticas, aguacate, ñame, batata y helados, entre otros.
  • Magdalena Medio: Café, sacha inchi, hayacas y malteadas.
  • Orinoquía:   Piña, cacao, pan de arroz y tamales.
  • Sur:   Cholupa, café, arroz, pimienta, palmitos, chontaduro y sacha inchi.

La ronda virtual ‘Somos Colombia’ contó con el apoyo del Ministerio de Industria y Comercio, representado por Procolombia, Propaís y Colombia Productiva, y el acompañamiento de las Cámaras de Comercio locales, todos unidos con el objetivo de generar potenciales encadenamientos entre las empresas de diferentes sectores industriales y las de vocaciones productivas.

Volkswagen ya transporta autos en el mayor buque ro-ro a GNL del mundo

Por primera vez, los vehículos de Volkswagen serán transportados de Europa a América del Norte y Central en un carguero impulsado por GNL.

18 de junio de 2020.    El SIEM Confucius, con una carga de más de 4.800 vehículos destinados a América del Norte, partió de Emden, Alemania, hacia Veracruz en el Golfo de México. De acuerdo con la declaración de misión medioambiental “goTOzero”, la compañía aspira a reducir sus emisiones netas totales de CO2 en un 30% para 2025 y ser neutral en CO2 en 2050. Todo el transporte, por agua, carretera y ferrocarril, debe ser ecológico para lograr esto.

“Estamos orgullosos de poner en servicio el primer transportador de autos a GNL del mundo de este tamaño. Es una parte de nuestra estrategia de descarbonización. Tenemos que tomar medidas ahora, porque barcos como el carguero a GNL SIEM Confucius y, pronto, su barco hermano SIEM Aristotle estarán en servicio durante muchos años”, dijo Thomas Zernechel, director de logística de Volkswagen Group.

Al igual que su barco hermano, que se espera que entre en servicio este año, el ultramoderno SIEM Confucius, que tiene 200 metros de largo y 38 metros de ancho, es un barco fletado exclusivo para la logística de Volkswagen Group. Tiene 13 cubiertas de automóviles y una capacidad de 7.500 CEU (unidades equivalentes de automóviles), que corresponde a alrededor de 4.800 vehículos en la combinación de modelos de Volkswagen, desde automóviles hasta vehículos comerciales ligeros.

Los barcos funcionan con motores marinos dual fuel de 12.600 kW con inyección directa y el tratamiento posterior de gases de escape de MAN Energy Solutions. En modo de velocidad ecológica, viajan a una velocidad de 16.5 nudos (30.6 km/h). Los dos tanques en cada barco, cada uno con 1.800 metros cúbicos, son suficientes para cubrir toda la distancia con el combustible cargado en Europa. Además del GNL, los buques también pueden funcionar con biogás o e-gas.

Volkswagen Group Logistics organiza, coordina y es responsable de alrededor de 7.700 salidas de barcos en todo el mundo por año.

Varios cientos de transatlánticos y once buques de alquiler de cargueros, dos de los cuales ahora están siendo reemplazados por las unidades a GNL, navegan diariamente por los océanos del mundo para el Grupo. La empresa envía 2.8 millones de autos nuevos por año.

Fuente: Volkswagen Group

En la semana del 8 al 14 de junio, consumo de gas aumentó y llegó a 1.027 GBTUD

Según cifras del Gestor del Mercado de Gas Natural, operado por la Bolsa Mercantil de Colombia, el consumo de gas natural creció 10.2% en la semana del 8 al 14 de junio, con relación a la semana inmediatamente anterior.

18 de junio de 2020.   Durante la semana del 8 al 14 de junio, el suministro de gas natural entregado a usuarios finales se situó en 1.027 GBTUD, una cifra superior a los 932 GBTUD registrados la semana inmediatamente anterior.

De acuerdo con las cifras de operación diaria, suministradas por los participantes del mercado al Gestor del Mercado de Gas Natural, el sector térmico lidera el incremento del consumo (+25%) en conjunto con las refinerías (+8%), el sector industrial (+4%) y el gas natural vehicular.

“El sector térmico es un jugador que imprime una dinámica interesante al mercado de gas natural. Los cambios en el consumo de gas natural en el sector térmico dependen de la valoración de los recursos en el mercado eléctrico basada en la percepción de escasez de los recursos hídricos. Muestra de esto son las variaciones en el consumo evidenciadas en las semanas pasadas. En la del 1 al 7 de junio se observó una caída del consumo de gas natural en este sector de alrededor de 21% y en la semana del 7 al 14 de junio, su consumo creció 25%.

“En el  mercado secundario de gas natural esta semana negoció 1.7 veces la cantidades negociadas en la semana del 1 al 7 de junio, al pasar de 46.6 GBTU a 128.1 GBTU, y donde la participación del sector térmico corresponde al 63% del volumen transado”, dijo Andrés Pesca Ayala, vicepresidente de Mercados Energéticos de la Bolsa Mercantil.

Y agrego que “la evolución del sector industrial es interesante también y puede dar señales de la dinámica de la economía con la reapertura de los sectores productivos. Hay evidencia de un crecimiento moderado pero sostenido. La semana del 1 al 7 de junio el sector industrial tuvo un crecimiento del consumo de gas natural del 3%, y en la semana del 8 al 14 de junio el crecimiento es de 4%. Lo mismo se evidencia con el consumo del gas natural vehicular.”

La Bolsa Mercantil de Colombia como Gestor del Mercado de Gas Natural y su equipo están conectados 24/7 para entregar información de primera mano a las empresas del sector y al Gobierno Nacional, siendo la fuente oficial e independiente del mercado.

Promigas lleva el servicio de gas natural a 226 familias de Correa, corregimiento de Bolívar

Con la llegada del gas natural a Correa se deja atrás la práctica de cocinar con leña, que además de impactar el bosque seco tropical, ecosistema de la región, afecta la salud, en la medida en que el humo de la leña es causante de enfermedades respiratorias.

18 de junio de 2020.    En una decisión sin precedentes, una comunidad destina $630 millones de sus recursos de Consulta Previa para invertirlos en la red de distribución de servicio de gas natural con medidores inteligentes, y beneficiar de esta manera a 226 familias. Se trata del Corregimiento de Correa, en el departamento de Bolívar, en la costa Caribe colombiana.

Promigas y el consejo comunitario de Correa firmaron un convenio que hizo posible, a través de Surtigas, llevar el gas domiciliario a esta localidad mejorando la calidad de vida de sus habitantes. Se destinaron recursos técnicos, humanos y financieros que permitieron hacer realidad este proyecto de gasificación, cuyo costo superó los $1.400 millones.

Nos enorgullecen los resultados de la confianza y el trabajo conjunto con las comunidades que impactan de manera positiva el entorno ambiental, la salud y el bienestar de estas familias. Se trata de un hito, en la medida que si bien casi 10 millones de hogares en Colombia cuentan con gas natural domiciliario, aún son cerca de 1,5 millones los hogares a los que no les llega el servicio”, aseguró Eric Flesch, presidente de Promigas.

“La llegada del gas natural ha sido una bendición. Hace mucho tiempo anhelábamos tenerlo y hoy día gracias a Promigas y Surtigas es una realidad y ha sido toda una felicidad”, afirmó por su parte Ramón Marimón, habitante del corregimiento de Correa.

Promigas sigue así comprometida con el desarrollo de los territorios y la promoción de buenos hábitos ambientales en torno al uso adecuado del gas natural de las viviendas beneficiadas.

Colombia: Reactivación o reestructuración de la economía

Análisis del exministro Amilkar Acosta sobre la coyuntura que atraviesa el mundo y particularmente Colombia.

Por: AMYLKAR ACOSTA MEDINA

17 de junio de 2020.  La crisis económica global, que se ha visto exacerbada por la pandemia de la Covid–19 y las medidas que se han tomado para su contención, han obligado a los gobiernos a disponer acciones tendientes a evitar su agravamiento, evitando que muchas empresas pasen de la iliquidez a la insolvencia y de esta a la quiebra, aprisionadas por un choque del lado de la oferta y del lado de la demanda simultáneamente tanto en la economía doméstica como en la economía internacional, sacudida por la caída de los precios de las materias primas, el colapso del turismo y el endurecimiento de las condiciones en los mercados financieros.

De ahí que las proyecciones sobre el crecimiento del PIB mundial, que antes le apostaban al repunte, después de un largo letargo, ahora todas las proyecciones para este año están en terreno negativo.

Y no es para menos, después de semejante frenazo de la actividad económica. Según las Perspectivas económicas de la OCDE, la economía global registrará este año una recesión sin precedentes, de -6% si la pandemia “permanece bajo control” y de -7.6% en caso de una segunda ola, al tiempo que prevé una leve recuperación del 2.8% para el 2021.

Su economista jefe Laurence Boone vaticina, además, que “la pérdida de ingresos superará todas las recesiones anteriores de los últimos cien años”. Y de contera, según cifras de la Organización Mundial de Comercio (OMC), el comercio global se reducirá en 32%, mucho peor que el registrado durante la crisis financiera internacional de 2008 – 2009.

Todo indica que Latinoamérica será la región que llevará la peor parte, de hecho, antes de esta crisis el ritmo de crecimiento de su economía venía rezagado con respecto a la media mundial.

Según proyecciones del Banco Mundial, la contracción del PIB en Latinoamérica y el Caribe en 2020 será del -7.2%, más de tres veces mayor que la registrada a raíz de la crisis financiera en 2009, que fue de -1.9% y la de la crisis de la deuda en 1983, cuya pérdida fue de -2.5%. Según la CEPAL, la economía de la región podría caer este año entre -5.3% y -7% y quizá lleguemos al -8%, algo nunca visto.

Todo indica que la recuperación de la economía será lenta y dolorosa. Al preguntarnos por la forma que tomará, si será en V, saliendo rápidamente del fondo, W con recaída, U con una lenta recuperación o L después de un largo letargo, encontramos una respuesta plausible en Ricardo Hausmann, director del Centro para el Desarrollo Internacional y profesor de Economía del Desarrollo de la Kennedy School of Government University de Harvard. Según él, dicha recuperación tomará la forma del logotipo de Nike (), una recuperación muy lenta después de una caída brusca, de tal suerte que no es dable esperar volver a los niveles de 2019 antes de 2022.

En este contexto, resulta demasiado optimista la aspiración del ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla de un crecimiento del PIB para el año entrante “por lo menos al 5%” e “incluso del orden del 6%, como pensamos que va a suceder”, contrastando con las proyecciones del Banco Mundial y el FMI para el 2021 del 3.6% y 3.7%, respectivamente.

La recuperación de la economía colombiana estará lastrada por las secuelas que se derivan de la onda recesiva en curso, que ha elevado sensiblemente la tasa de desempleo, la cual registró en abril, primer mes de la cuarentena, el 19.8%,la cual subiría, según FEDESARROLLO, hasta el 30% si se le suman los inactivos, con tendencia a su agravamiento. El desempleo afecta el ingreso, así como también al consumo y este, que representa casi el 70% del total de la economía, es el gran impulsor del crecimiento del PIB.

En cuanto al sector externo, además de la contracción del comercio internacional, Colombia enfrenta un estancamientoinveterado de sus exportaciones, las cuales dependen en una altísima proporción de las materias primas, especialmente del carbón y el petróleo.

Colombia ocupa el penúltimo lugar en Latinoamérica en diversificación de sus exportaciones, apenas supera a Venezuela. El bajo índice de exportaciones per cápita (US $1.000) no mejora, pese a los 16 tratados de libre comercio firmados en los últimos veinte años. Como afirma el ministro de Comercio, Industria y Turismo José Manuel Restrepo “nos hemos concentrado mucho en firmar tratados, pero no en aprovecharlos”.

A repensar el modelo económico

De allí que, para salir del atolladero en que está patinando la economía, se requiere cambiar el modelo económico por otro más sustentable, diversificando la economía, su oferta exportadora y los mercados externos. Lo advirtió la CEPAL al cierre del año anterior, mucho antes de la pandemia, en su Informe preliminar: “América Latina debe repensar su modelo económico para reducir la desigualdad, telón de fondo de la crisis social que está atravesando la región… En parte, el modelo neoliberal ha fracasado y hay que encontrar un camino que se ajuste mejor a las características de la región”. ¡A pensar, entonces, fuera de la caja!

Es inadmisible que siga haciendo carrera en el país el gracejo, porque no es otra cosa, inspirado en la concepción neoliberal, según el cual la mejor política industrial es no tener política industrial y la mejor política agrícola es no tener política agrícola. Ello ha sido nefasto para la economía y para el país.

A la vista está que el crecimiento potencial del PIB bajó desde el 4.8 en 2012, insuflado por el largo ciclo de precios altos de las materias primas, a sólo el 3.5%, en el que permanece y lo más grave es que en los últimos 5 años el crecimiento del PIB ha estado por debajo de ese magro crecimiento potencial.

A este ritmo Colombia tardará muchos años para volver a tasas de desempleo de un solo dígito, así como para recuperar el terreno perdido por cuenta de la actual crisis en materia de reducción de la pobreza y de la desigualdad. Máxime cuando a consecuencia de la actual crisis se estima un aumento de 15 puntos porcentuales en el índice de pobreza, elevándose la cifra de pobres en 7.3 millones más con respecto a 2019. Y no hay que perder de vista que, como lo presagia el rector de la Universidad del Norte Adolfo Meisel, refiriéndose a los vulnerables, “la pérdida de estatus que sufrirán millones de personas puede derivar en un resentimiento creciente”, una bomba de tiempo social.

Según el ex presidente de ANIF Sergio Clavijo, con el anémico crecimiento actual del PIB de Colombia, esta tardará 45 años para equipararse con el ingreso per cápita de Chile, que es de US$15.300, en contraste con los US$4.500 de Colombia. Entonces, más que una reactivación lo que requerirá la economía colombiana es una reestructuración, una reconversión, no sólo para crecer más sino para crecer mejor. Como dijo la secretaria ejecutiva de la CEPAL Alicia Bárcena, se debe “crecer para igualar e igualar para crecer”, ya que “una mejor distribución del ingreso, además de disminuir el número de pobres, refuerza el crecimiento”. De acuerdo con el FMI, el PIB per cápita de Colombia ha estado congelado los últimos veinte años.

Pero este cometido no se podrá lograr con el Estado enclenque que hemos tenido, el cual se ha venido arrinconando y desvalijando con el pretexto de que es muy mal administrador, que no debe invadir el ámbito y el rol de las empresas privadas que, según los talibanes del neoliberalismo, lo hacen mejor.

La Constitución de 1991, al tiempo que estableció que “la actividad económica y la iniciativa privada son libres, dentro de los límites del bien común”, dispuso que “la dirección general de la economía estará a cargo del Estado”. Pero este último precepto es letra muerte para quienes consideran al Estado como un estorbo, eso sí hasta que necesitan de él, apelando al mismo como el buen Samaritano. A guisa de ejemplo, a raíz de la crisis financiera de 1999 fue el denostado Estado el que salió en auxilio de la banca hasta sanearla metiéndole la mano al bolsillo de todos los colombianos.

Por fuerza de las circunstancias y muy a su pesar en Colombia como en el resto del mundo, muchos mandatarios tuvieron que recurrir a las políticas de corte keynesiano sin compartirlas para mantener a flote a la economía y a la sociedad. Pero no falta quienes, distantes como están del pensamiento de Keynes, como el ex ministro de Hacienda Juan Carlos Echeverri, han salido a decir que “Keynes puede tener razón cada 80 años”. Sí, cuando sobrevienen las crisis cíclicas inmanentes al sistema capitalista, así como las posibles contingencias hace menester contar con el cuerpo de bomberos y una vez superada la emergencia deben volver a sus cuarteles. Es lo mismo que sugiere Echeverri:  “la ironía del keynesianismo es que es un analgésico tan potente, que solamente debe ser administrado por un anestesiólogo no keynesiano (Ministro de Hacienda). Pues debe retirar el sedante tan pronto el paciente deje de sentir dolor. De lo contrario se puede hacer adicto a los opioides”. A lo que invita Echeverri es volver a las mismas con las mismos. Pero bien dijo Einstein, al definir la locura, que esta consiste en “hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”.

Una de las lecciones aprendidas de esta crisis es la necesidad de contar con un Estado, capaz de cumplir su papel, en este caso la dirección general de la economía, así como también cumplir y hacer cumplir el Estado Social de Derecho estatuido en el artículo 1º de la Carta.

La Constitución de 1991 es supremamente garantista, pero el Estado ha demostrado su incapacidad de hacerlo valer. El caso más patético salió a relucir a raíz de la pandemia del COVID-19, que sorprendió al país con un Sistema Nacional de Salud que se ha visto a gatas para atenderla, no obstante que la salud está consagrada como derecho fundamental. Lo propio podemos decir de la educación, que al tratar de implementarse su virtualidad se tropezó con medio país sin acceso a la red de internet y con la carencia de dotación de computadores en las escuelas y colegios. Amén del limitado alcance de la cobertura de los programas asistenciales del Estado.

El Estado se ha quedado corto a la hora de responder a los retos que le plantea la emergencia declarada por parte del Gobierno. De allí que tuviera que echar mano de los recursos del Fondo de Ahorro y Estabilización (FAE) y del Fondo de Pensión Territorial (FONPET) del Sistema General de Regalías (SGR) de las regiones, como principal fuente de financiación del Fondo de Mitigación de Emergencias (FOME). Se tuvo que flexibilizar la Regla fiscal elevando el umbral del déficit hasta el –6.1%, muy distante del 2.4 del 2019.

Pero, según estudio de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes, el déficit fiscal este año superará el 8% del PIB y la relación deuda pública/PIB dará un salto de un nivel del 51.2% a cerca del 60% del PIB. Y más recientemente, ante la contundencia de los desafíos planteados por la actual crisis, el director de Crédito Público y Tesoro Nacional del Ministerio de Hacienda declaró que “por los indicadores que estamos teniendo, ese 6.1% del PIB parece más un piso que un techo. Qué tan grande va a ser el déficit lo determinan la magnitud de la emergencia sanitaria y su duración. Segundo, qué grado de progreso logre el país y qué tan rápido es esta reapertura gradual que se viene haciendo”.

Por ello, no es de extrañar la decisión tomada por el Comité Consultivo de la Regla Fiscal, apelando al artículo 11 de la Ley 1473 de 2011 que la estableció, una especie de cláusula de escape, de dar concepto favorable para la suspensión de su aplicación hasta el 2022 y en lo sucesivo se limitará a monitorear el desempeño de las finanzas públicas. Según los analistas del mercado financiero, tras esta determinación se puede derivar un aumento del riesgo crediticio, una desvalorización en títulos de deuda pública (TES) e incluso puede llegar a impactar negativamente la tasa de cambio.

Es más, ante la reticencia del ministro Carrasquilla para comprometer mayores recursos en apoyo de quienes han perdido el empleo o permanecen inactivos y sin ingresos, como una salida desesperada está planteando por parte del Gobierno que los propios trabajadores cesantes recurran a retirar sus cesantías y/o los ahorros de sus pensiones para autofinanciarse, poniendo en grave riesgo su estabilidad económica hacia el futuro.

Como si lo anterior fuera poco, la salida que se le ofrece a los adultos mayores de 65 años que no cuentan con una pensión, que son el 49.8%, como alternativa de ingresos la así llamada “hipoteca inversa”, que no es nada distinto a empeñar su vivienda, muchas veces su único patrimonio y la única heredad para los suyos, para recibir a cambio una mesada que le permita sobrellevar su congrua subsistencia. En su lugar se viene abriendo paso la iniciativa de establecer un ingreso mínimo garantizado a título de renta básica de un salario mínimo a los 9 millones de hogares más vulnerables.

Desde luego que nadie podía prever la magnitud de esta emergencia, pero también es cierto que esta puso al desnudo las vulnerabilidades de la economía y las finanzas públicas, además de las precariedades de más del 50% de la población colombiana. Basta con señalar que para el 2016, mientras el gasto público del Gobierno central representaba el 19.2% del PIB, el recaudo de impuestos a duras penas llegaba al 15.7%, de lo cual se derivaba un déficit estructural de casi 4 puntos porcentuales del PIB. Y, como es bien sabido, en virtud de la Ley de Wagner el gasto público crece inercialmente como porcentaje del PIB en todos los países y Colombia no es la excepción. El gasto público en Colombia, según la Comisión del gasto integrada por el Gobierno en 2017, está indexado de un año a otro a ritmos del 4% real anual.

Y, aunque parezca una obviedad, la misma Comisión sostiene en su informe final que “el gasto público tiende a aumentar como proporción del PIB a medida que los países se desarrollan, reflejando la creciente demanda de servicios públicos”. Y como lo sostiene uno de sus integrantes, Jorge Iván González, “a medida que las sociedades son más complejas, el gasto público tiene que aumentar para poder responder a las necesidades colectivas.

La Comisión del Gasto pone en evidencia el tamaño relativamente pequeño del Estado colombiano, cuando se compara con otros países de América Latina y, sobre todo, de Europa”. Según los datos más recientes, en tanto que el recaudo impositivo en Colombia se sitúa en el 19.4% del PIB, según la CEPAL el promedio en Latinoamérica está en el 22.8% y el promedio en la OCDE es del 34.2%. Empero, las intenciones del ministro Carrasquilla, expresada con ocasión del trámite del proyecto de Presupuesto para la vigencia de 2019, era reducir el gasto hasta el 15.4% del PIB en 2022. Ello, además de absurdo, es impracticable y menos después de esta debacle, cuando se demandará más y no menos Estado, más y no menos gasto público.

La necesidad de un pacto fiscal

Lo ha reconocido el propio ministro Carrasquilla, a sabiendas de que no hay plazo que no se venza ni deuda que no se pague: “La crisis económica que atraviesa el país implica, de una parte, más gasto público… pero también implica menos ingresos públicos… Esto significa mucha más deuda y es una deuda que tenemos que pagar una vez superemos esta tragedia”.

Ello torna ineluctable una nueva reforma tributaria para arbitrarle más recursos tanto a la Nación como a las entidades territoriales. De lo que se trata, entonces, es de establecer qué tipo de reforma será. A no dudarlo esta, al contrario de las dos anteriores, la Ley de financiamiento primero y la Ley de crecimiento después, que tuvieron un costo fiscal alrededor de los $10 billones, deberá incrementar sensiblemente el recaudo para tratar de tapar el enorme hueco fiscal. Y ello debido a que, con el espejismo de incentivar mayores inversiones y mayor generación de empleo por parte de las empresas se les redujo la carga impositiva, sin lograrlo, por la vía de ampliar aún más las gabelas impositivas que venían recibiendo.

En una de sus columnas recientes, el ex ministro y profesor de la Universidad de Los Andes Carlos Caballero Argáez acota a lo planteado por el ex gerente del Banco de la República Miguel Urrutia en su libro Política social para la equidad en Colombia, que “al contrario de lo que generalmente se cree, un planteamiento central del libro es que el nivel alto de impuestos no atenta contra el crecimiento económico. Afirmación que se sustenta en la experiencia de los países ricos a lo largo del siglo XX, que elevaron sustancialmente el recaudo de los impuestos sin afectar de manera negativa sus ritmos de crecimiento”. Eso sí, deja en claro que “en América Latina no han tenido mayor aceptación, por lo cual la tributación recae sobre los impuestos indirectos, de menor capacidad distributiva.

Por lo demás, para justificar la baja en la tarifa del impuesto a la renta de las empresas, la proliferación de beneficios tributarios a las mismas, así como la oposición al gravamen a los dividendos y a la remesa de utilidades, se cabalga sobre la falacia de las altas tasas comparativas con respecto a otros países con los cuales compite Colombia, confundiendo deliberadamente la tarifa nominal con la tarifa efectiva.

Según la Comisión del Gasto Público, “el esquema tributario colombiano actual es insuficiente en materia de recaudo; además, de que no cumple con los principios de eficiencia y equidad característicos de un sistema fiscal exitoso”. Por ello, juzgo plenamente justificada y comparto la demanda ante la Corte Constitucional contra el actual Estatuto Tributario por parte de la ONG Dejusticia, por violar flagrantemente el mandato constitucional que consagra los principios de equidad, eficiencia y progresividad.

Según el ex ministro Caballero Argáez, “la política social sí tiene la capacidad para reducir la desigualdad en un país como Colombia”, pero “las limitaciones que impone el recaudo de los impuestos y la poca progresividad de una gran  parte del gasto público” lo impiden. Y va más lejos cuando asegura que “así las cosas, ni los impuestos ni el gasto público mejoran la igualdad económica en el país porque no atienden la progresividad… El diagnóstico es claro. Falta, eso sí, la voluntad política para cambiar el estado actual de cosas. La crisis del coronavirus abre la oportunidad para implantar ese cambio”.

Bien dijo Churchill que no se deben desperdiciar las oportunidades que entrañan las crisis, y como lo sugiere The Economist, hay que “aprovechar el momento”. Y éste es el momento preciso para propiciar un Pacto Fiscal que permita poner en orden las finanzas públicas, tanto las del Gobierno central como las territoriales.

Esta es la hora de la transición

Como lo resume muy bien la presidente del Consejo Privado de Competitividad Rosario Córdoba, se debe implementar “una estrategia para la recuperación, adaptación y preparación de Colombia a una nueva realidad, compuesta por estos cinco pilares: aparato productivo sofisticado y diversificado, empleo de calidad, hogares con redes de protección social, estabilidad fiscal, y Estado fuerte, eficiente y transparente”, mucho más empoderado de lo que esta hoy. Basta ya de buenos propósitos y de pactos voluntaristas por el crecimiento y el empleo que no conducen a ningún Pereira.

Lo dijo con toda claridad el Foro Económico Mundial (FEM): “Colombia hace parte del grupo de países que debe capitalizar su amplia disponibilidad de recursos energéticos para que, de manera sostenible, pueda maximizar los retornos de la industria y apoyar una mayor diversificación de la economía”.

Colombia está en mora de tomar en serio este reto, el de la transformación productiva. Esta debe ir acompasada con la Transición Energética de la producción y uso de las fuentes de energía, altamente contaminantes, de origen fósil hacia las fuentes no convencionales de energías renovables (FNCER) y limpias.

Este es el camino para que la economía nacional se enganche y se acople a la cuarta revolución industrial (4.0), incorporando la digitalización, la Big Data y la inteligencia artificial (IA) en sus procesos y de esta manera progresar en la productividad que, a juicio del Nobel de Economía Paul Krugman, en tratándose de la competitividad “no lo es todo, pero a largo plazo lo es casi todo”.

Después de registrar en 2019 el mayor repunte en la década en el ranking internacional de competitividad (IMD), en el 2020 retrocedió, perdiendo dos posiciones, ubicándose en el puesto 54 entre 63 economías objeto de esta medición.

El país está en mora de poner en práctica la Agenda Interna para la Productividad y la Competitividad (AIC) que se construyó desde las regiones hacia el año 2007, con los ajustes que requiere después de más de una década de reposar en los anaqueles oficiales. Desde las postrimerías de la administración Barco se identificaron los ejes fundamentales de la estrategia para asegurar el éxito de la AIC: la modernización, la reconversión y la relocalización industrial, de la mano con el desarrollo de la agroindustria concomitantemente con el estímulo y apoyo de la economía campesina.

Desde luego que la puesta en marcha de la AIC demandará, además de una estrategia, ingentes recursos tanto de parte del sector público como del sector privado, habida consideración que se requerirán mayores inversiones en infraestructura, nuevas industrias, en bienes públicos, en ciencia, tecnología e innovación.

De allí la importancia del fortalecimiento y vigorización del Estado, así como de las alianzas público-privadas, con una perspectiva regional que propenda por el cierre de brechas tanto interregional como intrarregional, que son aberrantes en el país. Como lo afirma el profesor Akash Goel, “cuando volvamos a estar juntos debemos aprovechar la oportunidad de reimaginar un camino diferente hacia delante”.

La secretaria ejecutiva de la CEPAL Alicia Bárcena sostiene que “la recuperación debe ser distinta esta vez, basada en sectores verdes, con un gran impulso a la sostenibilidad o de economía verde”, la cual debe estar en el centro de la estrategia de reactivación. Tanto más en cuanto que “estas inversiones alentarían la innovación, nuevos negocios y empleos decentes, efectos positivos en la oferta y demanda agregada en las economías de la región, superiores a los de los sectores tradicionales”.

Y añade, “si tomamos estas acciones, América Latina y el Caribe saldrán reforzados de esta crisis y podremos decir que fuimos responsables para con la Casa común que, como dice la Encíclica, se nos ha confiado”. Esta demostrado, además, que, contrariamente a las suposiciones, las inversiones en una economía más sostenible generan más y mejores empleos.

Compartimos con George Soros que “no volveremos a donde estábamos cuando empezó la pandemia”. Se ha vuelto lugar común decir que el mundo no volverá a ser el mismo después de esta pesadilla, pero ello hay que tomarlo en serio a riesgo de enfrentar otra peor, esta vez por cuenta del recrudecimiento de los fenómenos extremos que caracterizan a la variabilidad climática. Como bien lo dijo el periodista español Luis Bassets, “la crisis por el coronavirus puede ser el ensayo general para la próxima y más grave provocada por el Cambio climático”. Retornar al pasado es retroceder.

Para Isabel Cavalier, directora de Transforma Global y estudiosa del cambio climático y desarrollo sostenible, es fundamental que “las medidas de recuperación impulsen cambios en los patrones de nuestro sistema productivo, privilegiando sectores de energía limpia y decidiendo a qué sectores se les imponen impuestos y a cuáles alivios”. Como afirma uno de los miembros del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) Germán Poveda, “la pandemia ha sido una bofetada en la cara a la especie humana. Nos ha puesto presente la arrogancia del ser humano y nos exige una nueva relación con la naturaleza”.

Así como Franklin D. Roosevelt, en respuesta a la gran crisis económica de los años 30, que arrastró y sumió al mundo entero en una gran recesión, puso en marcha el New Deal, esta vez se impone la imperiosa necesidad de una estrategia similar, el Green New Deal, como lo planteó el diario británico The Guardian, una especie de “pacto ecológico que ponga la economía al servicio de la humanidad” y no al revés.

La Unión Europea viene dando pasos en esa dirección. La Comisión Europea aprobó el Documento “Trayendo la naturaleza de nuevo a nuestras vidas” a través del cual se establece la hoja de ruta de cara a la post pandemia. En desarrollo del mismo se estableció como fecha límite al uso de motores de combustión interna en los vehículos el año 2040 y para 2050 no menos del 50% de la generación de energía eléctrica debe tener como base las FNCER. En Alemania particularmente se apagará la última central de generación eléctrica fogueada con carbón en 2021, desmarcándose además de la generación de energía nuclear, que empezó a perder terreno luego del accidente de Fukushima en 2011.

La normativa europea contrasta con decisiones recientes que se han tomado en Colombia, en donde nos ufanamos de tener, como lo ha sostenido la ministra de Minas y Energía María Fernanda Suárez, la sexta matriz energética más limpia del mundo, al dar luz verde a través del Plan de Expansión a la instalación de 48 nuevas unidades de generación térmica, de las cuales la mitad de ellas operaría utilizando carbón, que como es bien sabido es muy contaminante, así se diga que son amigables con el medioambiente por el hecho de que se utilizarán tecnologías “limpias”,“ultrasupercríticas”.

Por su parte España expidió la Ley de Cambio climático, como parte del paquete de medidas de la reestructuración de su economía y se plantea como propósito “desenganchar al país de los combustibles fósiles”. Se prevé en la misma que en diez años el 70% de la electricidad se generará a partir de FNCER y para el año 2050 se aspira que sea el 100%. Es más, se estableció que para el año 2040 sólo circularán vehículos con motores eléctricos.

Colombia no se puede quedar atrás después de que ha dado pasos tendientes a abrirle espacio a la Seguridad y a la Transición Energética. De hecho, Colombia cuenta ya con el instrumental requerido para lograr ambos propósitos y compaginarlos con la estrategia de diversificación de su economía, en donde esta dependa cada vez menos de los recursos fósiles (el petróleo y el carbón), sin que por ello el sector energético deje de ser el gran dinamizador que ha sido del crecimiento, pero esta vez de manera sostenida y sustentable.

En efecto, el Congreso ratificó el Acuerdo de París mediante la Ley 1844 de 2017, que por lo tanto es vinculante su cumplimiento. El mismo se propone “neutralizar” las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), causantes del Cambio climático, en la segunda mitad de este siglo. El país adquirió el compromiso con la comunidad internacional de reducir el 20% sus emisiones de GEI hacia el 2030.

Por medio de la Ley 1931 de 2018 se establecieron las pautas para los Planes Integrales de Gestión del Cambio Climático Sectoriales (PIGCCS) y Territoriales (PIGCCT), a través de los cuales se identifican, evalúan, priorizan y definen medidas y/o acciones tanto de adaptación como de mitigación de las emisiones de GEI. Adicionalmente, en el Plan nacional de desarrollo 2018 – 2022 se define “la biodiversidad y la riqueza natural como activo estratégico de la nación”. Complementariamente, se expidieron dos documentos CONPES, el 3918 y 3934 de 2018, estableciendo una “estrategia para la implementación de los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) y delineando una “política de crecimiento verde” en Colombia. 

El sector energético está llamado a servir de dinamizador y apalancamiento de la reactivación económicaen la post pandemia, y con tal fin debe acompasarse el programa de vivienda que va a emprender el Gobierno Nacional con soluciones energéticas renovables. El Gobierno debe condicionar sus ayudas y apoyos a la empresa privada al compromiso de esta con los programas de transición energética, especialmente en lo atinente al uso de las FNCER, así como al ahorro y uso eficiente de la energía, lo cual contribuirá decisivamente a su mayor competitividad. Pero nada de ello será posible sino se asume esta tarea como una Política de Estado y no como política de Gobierno.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de número de la ACCE.

Superservicios abre indagaciones sobre posibles irregularidades en facturación de servicios

La entidad evalúa denuncias y reclamos para establecer si se incumplió la regulación frente a la medición del consumo y facturación en servicios de energía, acueducto y alcantarillado.

17 de junio de 2020.   La Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios inició averiguaciones preliminares contra 19 empresas de energía, acueducto y alcantarillado en diferentes regiones del país, con el fin de establecer si se presentaron irregularidades en la medición de consumos y facturación de los servicios durante la cuarentena por Covid-19.  
De acuerdo con la superintendente Natasha Avendaño García, “estas indagaciones preliminares se iniciaron como resultado de quejas y reclamos sobre cobros en las facturas presentados por usuarios, autoridades y congresistas, entre otros dirigentes. Nuestra gestión en esta etapa es determinar si hubo o no incumplimientos al régimen de los servicios públicos domiciliarios en relación con la obligación de facturar la prestación del servicio con base en la medición real del consumo y no por promedio”. 
En la etapa de averiguación preliminar, la Superintendencia deberá establecer si los hechos denunciados ocurrieron, si las empresas incumplieron la regulación o si estaban amparados en alguna norma o disposición legal.

“Es importante precisar que, en cumplimiento del debido proceso establecido por ley, este procedimiento es una primera fase; en la que buscamos determinar si hubo acciones contrarias a la normatividad legal vigente por parte de los prestadores, para dar paso a investigaciones administrativas que puedan terminar en sanciones”, indicó la funcionaria.  
En la lista de prestadores a los que se inició averiguación preliminar se encuentra Enel–Codensa, sobre la que se recibieron al menos 9.000 reclamos y denuncias de usuarios contra la empresa que presta sus servicios en Bogotá y en algunos municipios de los departamentos de Cundinamarca, Meta, Tolima y Boyacá. 
Otras 8 empresas operan en ciudades capitales: Empresa de Acueducto Alcantarillado y Aseo de Bogotá, Sociedad de Acueducto, Alcantarillado y Aseo de Barranquilla (Triple A), Acueducto Metropolitano de Bucaramanga, Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Pereira, Aguas de Manizales, Empresa de Servicios Públicos del Distrito de Santa Marta, Acueducto y Alcantarillado de Popayán y la Empresa de Acueducto y Alcantarillado del Municipio de San José del Guaviare.  
Las restantes 10 prestan sus servicios en municipios intermedios como la Empresa Municipal de Servicios Públicos Domiciliarios Industrial y Comercial del Estado de Miranda (Cauca), Empresas Municipales de Chinácota (Norte de Santander), Empresas Públicas de San Rafael y Empresas Públicas de la Ceja (Antioquia), Empresa de Servicios Públicos de Chaparral (Tolima). Aguas de Puerto Wilches (Santander). Aguas Manantiales de Pácora (Caldas). Aguas de la Sabana (Sucre y Córdoba), Empresa de Servicios Públicos de Villanueva (Casanare) y Empresa de Servicios Públicos de Tabio (Cundinamarca).  
Estas indagaciones preliminares se suman a las tres iniciadas la semana pasada contra Cedenar, Alcanos y Gases del Caribe.

Gobierno alemán apoyará hasta con 6.000 euros a quien compre un carro eléctrico

La canciller alemana Angela Merkel se está poniendo las pilas para adelantar el futuro de la movilidad eléctrica en Alemania. El gobierno pretende instalar hasta un millón de puntos de recarga hacia la próxima década para impulsar la adquisición de vehículos eléctricos.

17 junio de 2020.   Ante el impacto económico del COVID-19, alcanzar esta meta de innovación no será sencillo. Merkel impulsa una reforma que consta en la concesión de apoyos económicos por hasta 6 mil euros a quienes compren un auto eléctrico.

Así mismo, buscan elevar el número de terminales de recarga de vehículos a 1 millón, frente a las 27 mil 730 actuales.

Los analistas consideran que la falta en la infraestructura de recarga es la principal barrera para que los consumidores abandonen los combustibles fósiles.

El sector del transporte es responsable de una cuarta parte de los gases de efecto invernadero, y quiere que las emisiones netas de carbono sean nulas hacia el 2050.

Ese objetivo implica que en las carreteras de la Unión Europea haya 30 millones de automóviles con batería eléctrica para 2030, un tercio del tráfico total.

Según la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles, todavía representan menos de uno de cada 10 matriculaciones de vehículos.

Los aproximadamente 6.1 millones de puntos de carga que algunos analistas calculan que se necesitan para tener 30 millones de vehículos eléctricos, es 37 veces el nivel actual de la Unión Europea, que es de alrededor de 165 mil.

El análisis propone que hasta tres cuartas partes de los puntos de carga estén en las casas de los propietarios de autos o en sus lugares de trabajo y que las empresas paguen por estos últimos, esto implicaría un costo de alrededor 23 mil millones de euros, según un cálculo de Breakingviews utilizando cifras de Eurelectric.

Esas cifras son solo el 2 por ciento de los 1.1 billones de euros proyectados en el presupuesto conjunto de la Unión Europea hasta el 2027.

Una considerable parte de los puntos de carga de la Unión Europea se concentran en el Reino Unido, Alemania y Francia, lo que implica un gasto más alto para países como Italia.

El plan hacia el futuro de Alemania merece reconocimiento, sin embargo, el resto de Europa corre un enorme riesgo de quedar rezagado.

Tomado de ‘El mundo al instante’.

Enel-Codensa lleva energía eléctrica a la familia campesina “youtuber” colombiana

La familia Gaona, famosa por su canal en Youtube en el que enseñan a cultivar en casa, ahora cuenta con energía eléctrica en su vivienda. Esta familia ha sido beneficiada del programa de Enel-Codensa “Cundinamarca al 100%”, cuyo objetivo es llevar energía a hogares del departamento, ubicados en zonas de difícil acceso.

16 de junio de 2020.   La familia Gaona, que recientemente se volvió tendencia en medios de comunicación y en Youtube, por el canal que crearon para enseñar a cultivar en casa, se convirtió en una de las beneficiadas del programa de Enel-Codensa “Cundinamarca al 100%”, que tiene como objetivo, energizar a las familias del departamento que, por estar ubicadas en zonas de difícil acceso, no cuentan con este servicio.

Ahora, la familia Gaona tendrá mayores facilidades para extender su labor social en Youtube, de enseñarle a todos los colombianos cómo pueden tener huertas y sembrar diferentes alimentos y plantas en sus viviendas.

Los “youtuber” Gaona se suman a las más de 2.300 familias beneficiadas de 87 municipios de Cundinamarca que ya han sido energizadas, pues nunca habían contado con este servicio, debido a que sus viviendas se localizaban lejos de las cabeceras municipales del departamento y en zonas de difícil acceso, donde no existe infraestructura eléctrica instalada, por las condiciones topográficas del territorio.

Cundinamarca al 100% hace parte de nuestro compromiso por mejorar el acceso a la energía eléctrica y de nuestro objetivo de transformar vidas. A través de este, nuestra meta es llevar el servicio a más de 8.500 hogares, lo que permitirá mejorar la calidad de vida de las personas y contribuir al desarrollo y progreso del departamento. A cierre de 2020, esperamos conectar a cerca 1.200 familias en total, es decir, 510 familias más que en 2019”, señaló Ximena Leon, subgerente de la Unidad Operativa de Cundinamarca de Enel-Codensa.

Para hacer posible estas conexiones, Enel-Codensa ha ejecutado tres estrategias de energización, dependiendo de las dificultades de terreno de cada familia. La primera es a través de redes eléctricas convencionales, es decir, con la instalación de nuevas líneas de distribución de energía, con postes, cableado y transformadores.

La segunda es con la instalación de paneles solares individuales, con los que, mediante el uso de dispositivos tecnológicos, se capta la energía de la radiación solar para el uso doméstico.

Y la tercera, es la construcción de minigrids, sistemas con diferentes desarrollos tecnológicos para la generación, distribución y almacenamiento de energía renovable.

La financiación de la operación de “Cundinamarca al 100%” se ha dado gracias a inversiones propias de Enel-Codensa, y con recursos que provienen del Sistema General de Regalías, del Fondo de Apoyo Financiero para la Energización de las Zonas Rurales Interconectadas y de convenios de asociación con la Gobernación de Cundinamarca.

Cundinamarca al 100% es una iniciativa alineada con el objetivo número 7 de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas, referente a que más familias cuenten con el servicio de energía. Se estima que con los programas de Enel en el mundo, para el año 2020 más de 3 millones de personas se vean beneficiadas en Latinoamérica, África y Asia”, concluyó Ximena León.

Qué medidas deben tomar las empresas para reactivar sus negocios

Tener un plan de respuesta para gestionar casos de contaminación sospechosa entre el personal, estrategias para minimizar la exposición de los empleados y la aplicación de turnos de trabajo escalonados, son algunos de los aspectos a tener en cuenta.

16 de junio de 2020.   El mundo vive una crisis económica gestada a partir de la suspensión de diversas actividades destinadas a la compra y venta de productos y servicios, pues la transmisión de la Covid-19 ha sido progresiva y tiene en vilo no solo a las autoridades de los diferentes países sino a la población entera.

En esta medida y de la mano de autoridades internacionales como la Organización Mundial de la Salud, cada uno de los países se ha visto abocado a construir planes de contención y a dirigir estrategias no solo para evitar un desastre en la economía, sino además para salvaguardar la salud y la vida de sus habitantes.

En el caso de Colombia, el presidente de la República junto al Ministerio de Salud decidieron decretar a nivel nacional la Crisis Sanitaria y en esta medida ordenar el cierre de aquellos lugares o establecimientos en donde se desarrollaban la mayoría de actividades económicas con el objetivo de evitar que se convirtieran focos de propagación del virus.

Esas decisiones han generado no solamente un vacío en las grandes cifras de dinero que movían día a día esas industrias y a la nación entera, sino además una sensación de incertidumbre por parte de los propietarios y colaboradores de pequeñas, medianas y grandes empresas.

Sin embargo, este tipo de medidas, concebidas como extremas por muchos empresarios y comerciantes principalmente por el largo periodo que sus establecimientos debieron permanecer cerrados, han sido reformuladas.

El Ministerio de Salud y Protección Social reglamentó un protocolo general de bioseguridad que permite no solo mitigar, controlar y realizar el adecuado manejo de la pandemia de la Covid-19 en todos los espacios y lugares en donde se llevan a cabo las actividades económicas y sociales del país, sino además la reapertura progresiva de las industrias.

En este sentido Bureau Veritas empresa líder en análisis, inspección y certificación propone algunas recomendaciones enfocadas al cumplimiento de las directrices definidas por el gobierno orientadas hacia la higiene de sus instalaciones, la protección de sus empleados y el cuidado de la salud de sus clientes. como: el plan de respuesta para gestionar casos de contaminación sospechosa entre el personal, las estrategias para minimizar la exposición de los empleados, la aplicación de turnos de trabajo escalonados, la prestación remota de servicios, la implementación de medidas de distanciamiento social en todos los sitios y todo aquello que pueda dar la confianza que la empresa ha efectuado un análisis de riesgos riguroso con respecto a la Covid-19 en pro de la reapertura de la misma.

Aunque estas nuevas determinaciones de reapertura dan un respiro a la situación económica de los empresarios y comerciantes, no se pueden tomar a la ligera, pues del cumplimiento exhaustivo de éstas dependerá no solo la continuidad de las mismas sino además y tal vez aún más importante, el salvaguardar la salud y la vida de la población.

Las empresas dedicadas a procesos de inspección y certificación se han comprometido a apoyar estas medidas, posibilitando así desde su profesionalismo y su experiencia la reactivación de las actividades comerciales desde la validación de protocolos de seguridad sanitaria en pro de la minimización de los riesgos de contagio.

Hoy tenemos mayor certeza de que las compañías necesitan confianza para continuar hacia adelante y sabemos que nuestro rol será fundamental en este proceso. Seguramente vendrán muchos desafíos pero estamos seguros de que gracias a ellos, alcanzaremos el siguiente nivel como sociedad. En Bureau Veritas trabajamos junto a las empresas para garantizar el retorno exitoso a  sus operaciones”. Explicó Marta Angélica Triana, directora de Certificación de Bureau Veritas.

Esta multinacional ha creado una propuesta llamada ‘Reinicie su negocio con BV’, que tiene como objetivo verificar que todas las condiciones de salud, seguridad e higiene están en su lugar para respaldar la reanudación de los negocios.

“Esta es una solución digital de interacción y retroalimentación en línea que facilita la participación de las empresas en el proceso de auditoría y a su vez posibilita tanto la obtención de un registro en una plataforma virtual con toda la trazabilidad de las evidencias tomadas desde inspecciones en el sitio como un sello validador como garantía de confianza en los estándares de higiene. En consecuencia los clientes de estos negocios podrán tener acceso a información relacionada con el lugar que visitan en términos de salubridad ya que estará disponible un sitio web público en donde podrán verificar el sello que valida el cumplimiento de los protocolos de bioseguridad”, concluyó Triana.

Arrecian amenazas y hostigamientos en el campo La Cira Infantas

Ecopetrol informó que personas motorizadas y encapuchadas intimidan y agreden a personal de vigilancia en sus frentes de trabajo y viviendas para que abandonen los puestos de trabajo. Al menos 31 pozos han sido objeto de acciones de sabotaje poniendo en riesgo las comunidades y el medio ambiente.

14 de junio de 2020.   En las últimas horas, personas motorizadas han arreciado las intimidaciones a los guardas de seguridad y supervisores de la empresa Sevicol, con amenazas para que abandonen los puestos de vigilancia y se unan al bloqueo de las operaciones del campo La Cira Infantas, que iniciaron el 9 de junio.

Ecopetrol también repudia las acciones de violencia física y verbal de que fue objeto el pasado viernes una trabajadora que cumple funciones de vigilancia. La mujer recibió golpes en su cara, fue arrastrada y le quitaron objetos personales como su celular.

También se han registrado agresiones verbales contra algunos familiares de trabajadores que habitan en el barrio 25 de Agosto del corregimiento El Centro. Allí las personas que bloquean el acceso al barrio ejercen controles indebidos sobre sus posesiones.

Así mismo, varios encapuchados han impedido el desplazamiento de algunos trabajadores de Ecopetrol a sus actividades, indicando que aún no se han logrado acuerdos.

Ecopetrol rechaza estas acciones que no solo violan el derecho fundamental al trabajo de las personas, sino que ponen en riesgo la seguridad, orden y tranquilidad de la comunidad del corregimiento El Centro y la convivencia pacífica en Barrancabermeja, y hace un llamado a las autoridades competentes para que tomen acciones inmediatas ante la evidencia de estos hechos que deben ser investigados con prontitud”, señaló la empresa en un comunicado.

Adicionalmente, la Empresa denunció que 31 pozos han sido objeto de acciones de sabotaje por los grupos que realizan los bloqueos a las actividades del campo La Cira Infantas. Éstos han sido apagados desde las mismas cajas de control o por afectación a líneas eléctricas que los dejan fuera de servicio. Como consecuencia de esta manipulación indebida, en algunos se presenta afectación ambiental por derrame de hidrocarburos.

Ecopetrol hace nuevamente un llamado a los manifestantes a que cesen las vías de hecho y actos que sobrepasan la manifestación pacífica e invita a continuar la revisión de sus solicitudes en los espacios de diálogo que se han abierto con el acompañamiento de la Procuraduría Provincial y la presencia de la Alcaldía Distrital”, concluye el comunicado.

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