Colombia: Térmicas están generando a pérdida

Cerca de un 25 por ciento de los costos de generación térmica no estaría siendo remunerado.

De acuerdo con Alejandro Castañeda, presidente Ejecutivo de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (ANDEG), a la deuda acumulada por 2,5 billones de pesos que tiene A-ire con los generadores se suma el Estatuto de Riesgo de Desabastecimiento (ESRD), que emitió la CREG y que distorsiona el esquema de precios, el cargo por confiabilidad y la remuneración de costos.

“Si el gobierno no se busca una solución al tema de seguir generando a pérdida, pues se sigue generando desangre todos los meses, desangre que viene desde hace más de dos años. Aquí hay un mercado el cual funciona a través de incentivos, y los incentivos no están siendo los correctos”, dijo Castañeda.

El dirigente gremial señaló que, pese a que las térmicas han entregado la energía, no se ha tenido en cuenta un contexto y que el estatuto desconoce.

Primero, desconoce el cargo por confiabilidad, pues no deja que el mecanismo funcione; y segundo, desconoce la parte técnica del sistema y es que por esta época hay 600 megavatios en mantenimiento.

“Las plantas hacen los mantenimientos en los meses de agosto a noviembre, entonces yo no puedo juzgar a alguien que está haciendo los mantenimientos para prepararse en el momento más crítico que arranca en diciembre y va ir hasta abril del próximo año, no lo puedo juzgar antes de haber desconocido las condiciones técnicas del sistema”, dijo Castañeda.

Generación térmica

Y es que frente al estrés hídrico que ya se siente por el Fenómeno de El Niño, las térmicas están produciendo entre el 35% y el 40% de la electricidad que consume Colombia.

A comienzos de noviembre, las térmicas estaban produciendo entre 93-95 gigavatios hora al día, con gas, carbón y combustibles líquidos. Frente a las obligaciones de energía firme eso es el 85%.

Pero Castañeda señala que las obligaciones de energía firme tienen un contexto y es que es entregable únicamente cuando el precio de bolsa supera el precio de escasez.

Y justamente ese mecanismo es el que no está funcionando por el llamado Estatuto de Riesgo de Desabastecimiento que, con el objetivo de mantener los precios bajos distorsionó el mercado. A través de la resolución de la CREG el precio ha estado en 637 pesos el kilovatio hora, mientras el precio de escasez está en 1.464 pesos. Ese es el precio que se debería estar pagando en octubre para que el cargo funcione.

“Si el objetivo es mantener los precios bajos, pues nunca se va a dar la sanidad del cargo. No se puede hacer exigible una obligación del cargo, que es la obligación de energía firme, mientras tenga unos precios bajos”, dijo Castañeda.

Agregó que básicamente hoy bajo el mecanismo del Estatuto de Riesgos los tienen generando a pérdida, porque el estatuto dice que paga el costo del combustible, la generación de seguridad.

“Lo que pasa es que ese combustible no reconoce otros costos variables, como son los impuestos, los costos de financiamiento e, incluso, la misma compra del combustible y elementos que el cargo reconoce en el día a día. Entonces nos quitó las rentas marginales, que son necesarias para poder hacer la inversión en las plantas a largo plazo”, dijo.

Nueva generación

Finalmente, Castañeda señaló que en las cuentas que tiene el gremio, se requieren como mínimo 4.000 megavatios de nueva generación que le dé firmeza al país, de los cuales el sector térmico debería aportar 1.500 MW, para llenar un hueco que están viendo hacia 2030 del 10% de la energía firme.

Pero la decisión habría que tomarla ya, pues lo que dicen los suministradores de equipos es que una planta nueva está demorando entre 5 y 6 años.

“Si no comenzamos ya, no vamos a llegar. Va a ser muy complejo porque el mercado internacional, por la gran demanda que están teniendo en este momento para poder nutrir de energía a todos los temas de inteligencia artificial y la industria de data centers, está demandando mucha energía firme, mucha energía térmica y eso presiona los mercados de todos los suministradores de equipos, de turbinas, de motores y demás, un mercado que está muy peleado. Entonces, si no arrancamos ya, no vamos a ser capaces de que esa generación entre a tiempo”; concluyó Castañeda.

La distopía de un mundo sin petróleo

Si el país deja de producir los combustibles y el gas que todavía necesita, tendrá que comprárselos a otros, como viene sucediendo con las crecientes importaciones de gas natural desde diciembre de 2024.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

El auge de la industria del petróleo estuvo precedido por la primera Revolución Industrial, impulsada por la máquina de vapor y el carbón. Posteriormente, la invención y expansión del motor de combustión interna le abrieron paso al petróleo, que adquirió un protagonismo creciente sin que ello significara la desaparición del carbón. Desde entonces, la historia de la energía ha sido una historia de transformaciones, pero también de coexistencia entre las distintas fuentes.

Conviene recordarlo ahora, cuando con tanta frecuencia se plantea la posibilidad de prescindir del petróleo y del gas natural en un futuro cercano, como si bastara con anunciarlo para hacerlo posible.

Aunque semejante aspiración pueda estar inspirada en un legítimo propósito ambiental, desconoce las realidades tecnológicas, industriales y económicas que sostienen la vida contemporánea. Es iluso creer que podemos prescindir prematuramente del petróleo y es voluntarista pretender que una decisión política puede suplir las alternativas que todavía no están disponibles a la escala requerida.

El petróleo y el gas natural no solo suministran buena parte de la energía que mueve al mundo. También aportan materias primas e insumos para miles de procesos y productos de uso cotidiano y para actividades disímiles de las cuales dependen la salud, la alimentación, la industria y la tecnología. Su presencia se extiende desde los fertilizantes y las fibras sintéticas hasta las pinturas, los detergentes, los empaques y los materiales utilizados en computadores y teléfonos celulares.

En el sector de la salud, sus derivados intervienen en la fabricación de numerosos medicamentos, jeringas, guantes quirúrgicos, prótesis, dispositivos de diagnóstico y otros elementos indispensables para la atención de los pacientes. El principio activo de analgésicos y antiinflamatorios como el paracetamol (acetaminofén), el ibuprofeno y la aspirina (ácido acetilsalicílico), por ejemplo, se obtienen a partir de compuestos petroquímicos.

Por ello, reducir el debate sobre el petróleo al combustible que se quema en el motor de un vehículo es quedarse viendo el árbol e ignorar el bosque. Sustituir un automóvil de combustión interna por uno eléctrico no resuelve, por sí solo, la dependencia de la sociedad respecto de los hidrocarburos.

Paradójicamente, las propias tecnologías llamadas a liderar la transición energética requieren materiales derivados de los hidrocarburos y utilizan combustibles fósiles en distintas etapas de su fabricación, transporte e instalación.

Los paneles solares, las turbinas eólicas y las baterías no aparecen por generación espontánea: detrás de ellos hay minería, procesos industriales, cadenas logísticas e infraestructura.

Durante años, y en determinados usos durante décadas, el mundo seguirá necesitando petróleo y gas natural. Reconocerlo obliga a administrar responsablemente esa dependencia y a trabajar para reducirla. Negarla, en cambio, conduce a formular políticas sobre una realidad imaginaria.

El voluntarismo no produce energía, no fabrica sustitutos ni garantiza el abastecimiento. La historia demuestra que ninguna gran transición energética ha supuesto la desaparición inmediata de la fuente que la precedió. La leña no desapareció con el carbón; el carbón siguió utilizándose con la irrupción del petróleo y el crecimiento de las energías renovables tampoco determina, por sí solo, la desaparición de los hidrocarburos.

Hoy el mundo enfrenta un doble desafío: descarbonizar la economía y garantizar la seguridad energética. Ambos objetivos deben avanzar de la mano. Hay que caminar con los dos pies. Una Transición a tontas y a locas, sin suficiente infraestructura, almacenamiento, redes eléctricas y capacidad de respaldo, puede comprometer la confiabilidad del suministro, encarecer la energía y afectar la competitividad.

La seguridad energética es un pilar esencial de la seguridad nacional. Ningún país puede darse el lujo de comprometer la continuidad del abastecimiento que requieren los hogares, los hospitales, el transporte y el aparato productivo.

La expansión de las fuentes renovables debe acompañarse de sistemas capaces de responder cuando su generación disminuya y de atender aquellos usos que todavía no pueden electrificarse de manera viable.

En Colombia, este debate tiene implicaciones que van mucho más allá del suministro de energía. Los hidrocarburos aportan divisas, ingresos fiscales, regalías y recursos con los cuales se financian programas sociales e inversiones en los territorios. Siguen siendo la principal fuente de financiamiento, no sólo de la Nación sino de las entidades territoriales, que tienen en las regalías su única fuente segura de financiamiento para sus planes de inversión. Es más, la propia transición energética requiere su financiamiento y por ahora el Estado no cuenta con una fuente alterna equiparable a esta.

Renunciar prematuramente a su exploración y producción, sin contar con alternativas capaces de sustituir esos aportes, debilita las finanzas públicas, aumenta la dependencia de las importaciones y agrava el desequilibrio externo.

La demanda interna no desaparece porque se restrinja la oferta nacional. Si el país deja de producir los combustibles y el gas que todavía necesita, tendrá que comprárselos a otros, que es lo que ha venido sucediendo con las crecientes importaciones de gas natural desde diciembre de 2024.

Hay que construir las condiciones para necesitar cada vez menos petróleo. Pretender prescindir de él antes de haberlas construido es confundir los deseos con la realidad. Solo evitando esa confusión impediremos que el ideal de un mundo más sostenible termine convertido en la distopía de un mundo privado de la energía, los materiales y los insumos que todavía sostienen su funcionamiento.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

El Fenómeno de El Niño y la amenaza a la continuidad energética

Ante una probabilidad superior al 90% de extensión de los efectos del Fenómeno del Niño, la continuidad de hospitales, la banca y los centros de datos depende de la capacidad de responder a interrupciones eléctricas y variaciones de voltaje en la red.

El Fenómeno del Niño pone a prueba la estabilidad de la matriz eléctrica en Colombia. Con un impacto directo sobre la generación hidroeléctrica y un aumento sustancial en las temperaturas promedio, los sectores económicos más sensibles, como el sector salud, la banca y las telecomunicaciones, enfrentan el doble reto de sobrellevar una demanda de energía al alza mientras mitigan el riesgo de apagones o fluctuaciones de voltaje que puedan paralizar sus operaciones digitales.

Frente a este panorama, la resiliencia energética se convierte en un pilar estratégico de continuidad de negocio. Infraestructuras críticas como centros de salud dependen de la energía para sostener equipos quirúrgicos y de soporte vital, mientras que la banca requiere disponibilidad del 100% para procesar millones de transacciones digitales por segundo sin riesgo de caídas del sistema.

Soluciones para blindar la operación crítica

Para responder a los desafíos que plantea el estrés energético durante la temporada de sequía, empresas como Schneider Electric despliegan una estrategia de arquitectura integrada orientada a blindar el funcionamiento continuo de sectores clave:

Sistemas de Alimentación Ininterrumpida (UPS) de alta eficiencia: Están diseñadas para proteger cargas críticas masivas en hospitales, entidades financieras y centros de datos. Ofrecen respaldo energético inmediato frente a caídas de la red pública, manteniendo una alta eficiencia operativa que reduce los costos de climatización e infraestructura.
Alternativas más sencillas como Back-UPS y Easy UPS brindan respaldo accesible para el hogar, home office y pequeños comercios, protegiendo la conectividad, equipos informáticos y de videovigilancia ante variaciones de voltaje e interrupciones del servicio.

Edge Computing y Micro Data Centers: Frente a la necesidad de mantener el procesamiento descentralizado y cercano a la operación local, las arquitecturas Edge permiten que nodos hospitalarios o sucursales bancarias sigan funcionando y tomando decisiones locales de manera autónoma, incluso si la red central sufre alguna interrupción.

Gestión y monitoreo predictivo: Plataformas de software basadas en la nube y analítica avanzada que supervisan en tiempo real el estado de las baterías, la temperatura de los racks y el consumo eléctrico. Esto permite anticipar fallas térmicas o eléctricas antes de que generen una interrupción.

«El Fenómeno de El Niño nos demuestra que no podemos dejar la disponibilidad operativa de un hospital, un banco o un data center a merced de la estabilidad de la red eléctrica. La verdadera resiliencia consiste en combinar sistemas de respaldo de alta densidad como las UPS con plataformas de monitoreo inteligente que anticipen cualquier contingencia», afirma Hernán Neirotti, regional Manager de Pre Sales & Business Development en la división Secure Power de Schneider Electric.

A medida que el país atraviesa períodos de variabilidad climática extrema, las infraestructuras digitales y eléctricas de las empresas debe evolucionar hacia modelos ágiles y sostenibles.

La integración de tecnologías de respaldo energético, monitoreo predictivo y la optimización del consumo permiten a las organizaciones mitigar los riesgos asociados a la crisis hídrica y energética, consolidando un ecosistema productivo más eficiente y preparado para los retos.

¿Qué necesita Colombia para ser un hub de infraestructura digital?

Bogotá y la Sabana concentran la mayor parte de la capacidad instalada de centros de datos en el país, impulsados por proyectos de gran escala y nodos estratégicos de conectividad.

Colombia atraviesa una etapa de expansión de su infraestructura digital, impulsada por el crecimiento de la nube, la inteligencia artificial y otros servicios tecnológicos. El desafío ahora es determinar qué condiciones necesita el país para acompañar esa demanda y atraer proyectos de mayor escala.

Este escenario forma parte de una transformación que alcanza a toda América Latina. Para Luis Santamaría, líder del segmento de Cloud & Service Providers en Schneider Electric, la región vive “una de las mayores expansiones de infraestructura digital de la historia” y empieza a convertirse en un destino estratégico para inversiones vinculadas con estas tecnologías.

Colombia cuenta con más de 20 centros de datos que superan los 100 MW de capacidad instalada proyectada y en servicio, posicionándose como el tercer mercado más importante de Suramérica, aunque todavía con espacio para cerrar la brecha frente a referentes como Chile (que supera los 250 MW) o Brasil (que bordea los 900 MW). Esta diferencia muestra el margen que existe para ampliar la infraestructura digital del país.

Bogotá y sus alrededores concentran la mayor infraestructura

Bogotá y los municipios aledaños de la Sabana (como Cota, Tenjo y Tocancipá) reúnen más del 70% de la potencia instalada en el país. La disponibilidad de terrenos amplios, parques industriales bien estructurados y el acceso a infraestructura de energía de media y alta tensión han favorecido el desarrollo de proyectos de colocation e hyperscalers de gran escala, sumados a nodos emergentes en Medellín y la Costa Caribe.

Además, la Sabana de Bogotá concentra condiciones para ampliar esta capacidad a futuro. Este factor será cada vez más relevante a medida que aumenten las cargas de IA. Santamaría explica que estas son más impredecibles, requieren mayores niveles de energía y generan mayores exigencias de refrigeración.

El cambio también se refleja en la densidad de los racks: de niveles tradicionales de alrededor de 10 kW se está pasando a instalaciones que superan los 50 kW y, en algunos casos, alcanzan los 100 kW. Por ello, el desarrollo de nuevos centros de datos requiere considerar desde el inicio no solo el terreno, sino también la capacidad eléctrica y las posibilidades de expansión.

Energía y refrigeración: dos desafíos para la IA

Uno de los principales retos será contar con una infraestructura eléctrica capaz de acompañar estas mayores densidades. “Los retos principalmente los vemos en el tema energético, no solo desde el punto de vista de generación, sino también en transmisión y distribución eléctrica”,señala Santamaría.

A esto se suma la necesidad de desarrollar capital humano especializado para diseñar y operar estas nuevas arquitecturas. El ejecutivo identifica la brecha de especialistas como otro de los desafíos que debe abordar la región.

La mayor densidad de procesamiento también exige nuevas capacidades de refrigeración. La refrigeración líquida tendrá un papel cada vez más relevante en las cargas de IA, aunque su incorporación dependerá de las características y proyecciones de cada centro de datos.

Diseñar hoy pensando en las cargas de mañana

Energía, refrigeración e infraestructura tecnológica deben pensarse de manera integrada para evitar que alguno de estos componentes se convierta en una limitante para la expansión.

La eficiencia será otro factor determinante. Para Santamaría, “la única forma que la inteligencia artificial escale de manera sostenible es construyendo una infraestructura cada vez más eficiente. La sostenibilidad ya dejó de ser un complemento y hoy es un requisito de diseño”.

Para Colombia, el desafío será articular las condiciones que ya favorecen el crecimiento —ubicación estratégica, mayor demanda interna y disponibilidad de parques industriales—, aunque falta contar con energía suficiente y confiable, tecnologías de refrigeración adaptables y talento especializado.

Se proyecta que los ingresos del mercado colombiano de data centers superen los US$450 millones hacia el final de la década, lo que refleja el espacio que todavía existe para el desarrollo del sector.

Colombia da giro de 180 grados en política minera

Por lo escuchado en la instalación de la Cumbre Colombiana del Carbón y Coque 2026, realizada en Bogotá el 28 y 29 de octubre, el país dará un giro de 180 grados en los próximos meses en materia minera.

Acertadamente, el lema del certamen fue: ‘De la ideología a la soberanía’. Y es que después de cuatro años en que el gobierno Petro le declaró la guerra a los hidrocarburos y a la minería legal, especialmente al carbón, la ministra de Minas y Energía, María Nohemí Arboleda, anunció que el Gobierno se empleará a fondo para restaurar la importancia del sector en la economía nacional y atraer nuevas inversiones, con miras a recuperar niveles de producción con vocación exportadora y para contribuir a la seguridad energética.

Carlos Cante, presidente Ejecutivo de la Federación Colombiana del Carbón (Fenalcarbón), señaló que en el gobierno anterior se legisló y se promulgó una serie de medidas “que lo único que pretendieron fue claramente el marchitamiento temprano del sector”.

Entre esas medidas anotó la no deducibilidad de las regalías, la sobretasa de renta para los carbones y el aceleramiento en la aplicación del impuesto al carbono, que llevaron al sector a una tasa de tributación efectiva de más del 80 por ciento.

“El plan nacional de desarrollo pretendió prohibir los nuevos títulos mineros de carbón y promover medidas para la salida temprana de la industria y, desde ese momento, se empezó a configurar una reforma ideologizada al Código de Minas, así como la creación de una empresa estatal: Ecominerales”, agregó Cante.

Además, la prohibición de exportaciones de carbón a Israel, también por prejuicios ideológicos, y el cierre del Muelle 13 en Buenaventura terminaron de minar la confianza comercial en el país y las empresas.

Las cifras muestran el tamaño del daño

En 2022 el país producía cerca de 68 millones de toneladas anuales y en 2025 estuvo alrededor de 51 millones. Los ingresos por exportaciones de carbón y coque cayeron de cerca de 12 mil millones de dólares en 2022 a menos de cinco mil millones en 2025.

Por su parte, los volúmenes de carbones y coque movilizados desde el interior hacia los puertos cayeron de 8,3 millones de toneladas en 2022 a 7,1 millones en 2025 y, con datos a agosto, es posible que el 2026 cierre por debajo de los 7 millones de toneladas, lo que significa haber pasado de cerca de 250 mil viajes de camión al año, a una cifra cercana a los 200 mil para el cierre de 2026.

A lo anterior hay que agregarle la pérdida de 25 mil empleos en toda la cadena de la industria durante el cuatrienio anterior.

En medio de esa persecución gubernamental, los precios internacionales se desplomaban (alrededor de los cien dólares la tonelada), las condiciones de seguridad se deterioraban, los bloqueos y atentados se multiplicaban y la tasa de cambio experimentaba una elevada volatilidad.

Según Fenalcarbon, por cada 100 pesos que baja la tasa de cambio, la economía de los carbones y el coque deja de percibir cerca de 450 mil millones de pesos.

Y como si fuera poco, los costos de producir, comercializar y exportar carbón iniciaron una carrera ascendente, liderados por el incremento de los fletes terrestres, que en dos años crecieron cerca del 60% para las principales rutas del interior hacia los puertos, al tiempo que la logística portuaria se estrechaba con el cierre arbitrario de Muelle 13, que movilizaba cerca de un millón de toneladas hacia los mercados del Pacífico.

“Los cuatro años del anterior gobierno se hicieron enarbolando las banderas de la supuesta Transición, sin reparar en que se estaba llevando al sector al marchitamiento temprano y a la pérdida irrecuperable de miles de fuentes de empleo formal, el desvanecimiento del financiamiento del desarrollo por la falta de ingresos nacionales y regionales de renta y regalías, y al rompimiento de toda una cadena de valor que involucra varios sectores de la economía”, agregó Cante.

No obstante, el dirigente dijo que el gremio no se quedó de brazos cruzados. Con el apoyo del Centro Regional de Estudios de Energía (CREE), construyeron una herramienta desde la visión del empresariado, con el fin de contrarrestar la narrativa creada por el gobierno anterior.

El ‘Informe TEC – Transición Energética de los Carbones Colombianos’ muestra diferentes escenarios del comportamiento de la demanda y la oferta de los carbones y el coque colombianos frente a la aplicación de diversas políticas que impulsan o fomentan su desarrollo o, por el contrario, lo desalientan.

Además, ilustra el camino de las políticas públicas que se deben desarrollar en el mediano y largo plazo, si es que se quiere apostar a la diversificación productiva en las regiones y no simplemente a la extinción de una actividad.

“Colombia tiene una capacidad productiva cercana a los 92 millones de toneladas anuales. Es decir, no estamos hablando de un sector sin futuro; estamos hablando de una capacidad que hoy está subutilizada. La pregunta es cómo volvemos a poner esa capacidad al servicio del país”, señaló Cante.

Fenalcarbón estima que, con las condiciones adecuadas, el sector podría volver a generar aportes al Estado superiores a $10 billones anuales, frente a los menos de $3,5 billones estimados para 2025.

Aporte a la seguridad energética

Y es que el carbón no es solo un mineral. Es una de las materias primas para la generación de energía. Se estima que las térmicas a carbón tienen una capacidad de 1.600 MW, que fueron fundamentales para que el país no se pagara en 2024 y ahora también son protagonistas en el Fenómeno de El Niño.

En el certamen se habló de dos proyectos a carbón en la costa Caribe que podrían agregar entre 600 y 800 MW, y aunque su materialización tardaría unos cinco años, la decisión hay que tomarla hoy, pues el país ya adolece de un déficit de energía firme del 5%, pero a comienzos de la próxima década podría llegar al 10%.

Pero reactivar la industria carbonífera y respaldar el sector energético se requiere recuperar competitividad, seguridad jurídica y confianza.

“El nuevo Gobierno tiene la oportunidad de construir una política minera e industrial que entienda que la sostenibilidad ambiental, la competitividad empresarial, la seguridad energética y el desarrollo de las regiones no son objetivos incompatibles”, dijo Cante, y agregó:

“Desde Fenalcarbón hemos desarrollado una agenda de trabajo que involucra en principio a 9 ministerios y sus entidades. Minas y Energía, Ambiente, Trabajo, Transporte, Hacienda, Planeación, Defensa, Comercio e Interior. Entidades que en conjunto determinan con sus políticas y actuaciones, el devenir de nuestro sector. Y debo reconocer la enorme receptividad del nuevo gobierno a nuestras propuestas”.

Las iniciativas apuntan a tres objetivos claros: El restablecimiento de las condiciones tributarias y financieras, el mejoramiento de las condiciones de competitividad nacional y exportadora, y la certeza jurídica.

“Tres metas, un solo destino: La soberanía energética e industrial de Colombia”, concluyó Carlos Cante.

Texaco cumple un siglo en Colombia y proyecta inversiones

Con su presencia en el país, Chevron, a través de la marca Texaco, se consolida como una de las compañías más emblemáticas en el sector energético colombiano.

La marca Texaco cumple cien años de operaciones continuas en el mercado colombiano, y Chevron Colombia anuncia una hoja de ruta de inversiones superior a los 100 millones de dólares para los próximos años.

Los recursos estarán orientados a modernizar su infraestructura de almacenamiento, ampliar la red de distribución minorista y optimizar la logística de combustibles en puntos estratégicos del territorio nacional.

Dentro del paquete de iniciativas, se contemplan inversiones para incorporar nuevas tecnologías, elevar estándares operativos y sumar más de 200 estaciones de servicio en mercados prioritarios.

Además, la compañía tendrá iniciativas que buscan incrementar la capacidad en terminales de almacenamiento, renovación de equipos y el fortalecimiento de los estándares de seguridad, servicio y eficiencia operacional en todo el país.

También continuará con la optimizando de operaciones en la planta de lubricantes para mantener los estándares de calidad mundial en el abastecimiento de productos a Colombia, Perú, Chile, Centroamérica y el Caribe.

“El monto de inversión propuesto se basa en los planes actuales de la compañía y está sujeto a cambios por diversos factores, incluidos aspectos comerciales, operativos y regulatorios aplicables. Para consolidar este crecimiento y seguir dinamizando el sector, resulta fundamental mantener un entorno con estabilidad normativa y condiciones competitivas que respalden la inversión privada de largo plazo”, afirmó Alejandro Riveros, gerente de Asuntos Corporativos de Chevron.

A su vez, la gerente de Ventas de Combustibles, María de los Ángeles Manrique, explicó que los proyectos que se esperan ejecutar en el corto plazo se apalancan en una trayectoria de inversiones realizadas en los últimos años en estaciones de servicio Texaco y terminales estratégicos, incluyendo la planta de Buenaventura y Yumbo, que fue adquirida en 2019.

Como único distribuidor mayorista estadounidense de combustibles con operación en Colombia en este segmento, la red abastece a los sectores clave de la movilidad nacional que ayudan a movilizar anualmente más 20 millones de vehículos, 183 millones de toneladas de carga, a 57,5 millones de pasajeros aéreos y suministra el combustible requerido para la generación de energía en Zonas No Interconectadas.

«Celebramos que Chevron – Texaco se suma a Misión Crecer y a nuestro propósito de atraer más inversión y generar más oportunidades laborales en los próximos años. La compañía aumentaría su impacto en el empleo en cerca de un 35% frente al panorama actual», afirmó José Manuel Restrepo, vicepresidente de la República, en la presentación de la inversión.

La compañía cuenta con seis terminales propias de distribución y almacenamiento de combustibles ubicadas en Bogotá, Medellín, Cartagena, San Andrés, Yumbo y Buenaventura, cuatro terminales conjuntas, distribución de combustibles de aviación, y una planta de lubricantes.

El almacenamiento es una alternativa para grandes consumidores de energía

La coyuntura energética que enfrenta Colombia exige que los grandes consumidores de energía comiencen a implementar estrategias de ahorro y respaldo energético, especialmente ante la llegada del fenómeno de El Niño y la creciente presión sobre el sistema eléctrico.

Soluciones innovadoras de almacenamiento energético como las de Caban Energy son una herramienta clave para garantizar continuidad operativa, eficiencia y sostenibilidad empresarial.

Dependiendo de las necesidades energéticas de cada empresa, estas soluciones pueden operar bajo esquemas On-Grid u Off-Grid. En configuraciones On-Grid, los sistemas solares y de almacenamiento trabajan de manera complementaria con la red eléctrica, permitiendo cubrir desde una parte significativa hasta la totalidad de la demanda energética del cliente en determinados periodos.

Por su parte, los sistemas Off-Grid permiten que la generación solar y el almacenamiento suministran el 100% de la energía requerida sin depender de la red eléctrica, una alternativa especialmente valiosa para operaciones ubicadas en zonas remotas o para organizaciones que buscan máxima autonomía energética.

Gracias a esta combinación de tecnologías, las empresas pueden alcanzar ahorros energéticos significativos de su consumo proveniente de la red, al tiempo que fortalecen su capacidad de respuesta ante interrupciones o fluctuaciones del sistema eléctrico.

A través de su modelo “Energy as a Service», Caban Energy facilita a las empresas el acceso a infraestructura energética inteligente. Esta solución permite fortalecer la continuidad operativa de sectores estratégicos como hospitales, telecomunicaciones, data centers e industrias; impulsando sobre todo la transición energética, donde la modernización de la infraestructura y la adopción de tecnologías más sostenibles serán fundamentales para enfrentar los desafíos energéticos.

Además de responder a las necesidades actuales del sistema eléctrico, el almacenamiento energético se perfila como una herramienta clave para transformar la forma en que Colombia gestiona y distribuye la energía en el futuro.

Frente a los desafíos que enfrenta el país en materia de abastecimiento energético, fortalecer alternativas que complementen la infraestructura tradicional será fundamental para garantizar mayor estabilidad, eficiencia y continuidad operativa en sectores estratégicos.

Ante el posible racionamiento a finales de 2026 y principios del 2027, este tipo de soluciones cobran aún más relevancia, impulsando la necesidad de que empresas e industrias adopten medidas preventivas antes de que el sistema eléctrico enfrente mayores niveles de presión.

“Hoy más que nunca es necesario que Colombia fortalezca sus alternativas energéticas y avance hacia modelos más inteligentes que permitan anticiparse a posibles escenarios de presión sobre la red eléctrica. Trabajamos para brindar soluciones que ayuden a las empresas a garantizar su continuidad operativa, especialmente en sectores con alta demanda energética, mientras impulsamos una infraestructura más preparada, eficiente y sostenible para Colombia”, afirmó Alexandra Rasch, CEO y fundadora de Caban Energy.

El almacenamiento energético, la modernización de infraestructura y la integración de modelos más sostenibles no solo representan una alternativa frente a los retos actuales del abastecimiento de energía, sino también una oportunidad para acelerar la transición energética en el país.

Asimismo, la implementación de este tipo de tecnologías permitirá fortalecer la capacidad de respuesta de empresas e industrias ante posibles contingencias energéticas, reducir la dependencia de fuentes tradicionales y promover una infraestructura de cara a los desafíos que podrían presentarse en el futuro del sistema eléctrico nacional.

Gobierno y Parex entregan proyectos de agua potable en Saravena

Las obras, viabilizadas mediante el mecanismo de Obras por Impuestos, contemplaron recursos superiores a $46.520 millones y contribuyen al mejoramiento de las condiciones de vida de las comunidades rurales.

El Gobierno Nacional y la empresa Parex Resources (Colombia) realizaron la entrega oficial de dos proyectos de agua potable y saneamiento básico en Saravena, Arauca.

Las iniciativas, viabilizadas mediante el mecanismo de Obras por Impuestos, se apalancaron con recursos superiores a $46.520 millones. La optimización del Acueducto Regional de Río Chiquito y la construcción de 1.197 unidades sanitarias buscan mejorar el acceso a servicios esenciales para las comunidades rurales, contribuyendo a la salud pública, el bienestar de las familias y la protección del medioambiente.

“El valor que tienen estos proyectos se evidencian en la articulación que hoy estamos haciendo, cuando el Estado es proactivo y no reactivo, cuando la comunidad tiene una disposición de trabajar de una manera mancomunada y cuando la empresa privada pone los recursos y los administra, eso es garantía de éxito. Estamos interesados en que esta triada que se ha logrado conformar se mantenga en los próximos cuatro años”, destacó Jaime Andrés Beltrán, ministro de Vivienda, Ciudad y Territorio.

Optimización del Acueducto Regional de Río Chiquito

Para la optimización del Acueducto Regional de Río Chiquito se destinaron $15.527 millones, fortaleciendo la infraestructura de abastecimiento de agua en beneficio de más de 6.800 habitantes de Saravena.

Los trabajos incluyeron el mantenimiento de la bocatoma, la adecuación del desarenador existente, la construcción de una Planta de Tratamiento de Agua Potable con capacidad de 32 litros por segundo, la habilitación de un tanque de almacenamiento de 1.000 m3, y la instalación de más de 2.5 km de tubería de aducción y alrededor de 1.5 km de tubería de conducción.

Este sistema se integra con la primera fase de la red de distribución de 40 km, con el propósito de llevar agua potable a las comunidades.

Construcción de unidades sanitarias

El proyecto de soluciones individuales para el tratamiento de aguas residuales, en Saravena, consistió en la construcción de 1.197 unidades sanitarias. Se gestionaron recursos por $30.900 millones para impactar a más de 9.900 personas.

Cada unidad cuenta con sanitario, ducha, lavamanos, tanque de almacenamiento, lavadero prefabricado, kit de aseo y sistema de tratamiento de aguas residuales domésticas.

Esta iniciativa aporta al mejoramiento de las condiciones sanitarias de los hogares, al manejo adecuado de las aguas residuales y a la protección de los recursos naturales, evitando una descarga directa de aproximadamente 718.200 litros de contaminantes.

“En 2018, Parex entregó el primer proyecto de Obras por Impuestos, convirtiéndose en la empresa pionera en este mecanismo. Después de estos años, nos sentimos orgullosos de aportar al desarrollo de los territorios y transformar la vida de sus habitantes”, manifestó Rafael Pinto, vicepresidente de Relaciones con Gobierno de Parex Resources.
Con la entrega de estos proyectos, se fortalece el trabajo articulado entre el sector público y el sector privado, a través del mecanismo de Obras por Impuestos, para impulsar soluciones de infraestructura que respondan a las necesidades de los territorios y contribuyan al bienestar de sus habitantes.

Bogotá será escenario de conversación sobre el futuro del carbón y el coque

Con el apoyo del Bureau de Convenciones de Invest in Bogotá, la capital recibirá la Cumbre Colombiana del Carbón y Coque 2026, encuentro organizado por Fenalcarbón, que se realizará el 28 y 29 de octubre en el Hotel Sheraton.

Con el apoyo del Bureau de Convenciones de Invest in Bogotá, la capital será sede de la Cumbre Colombiana del Carbón y Coque 2026, un encuentro organizado por Fenalcarbón que reunirá a más de 450 asistentes.

La Cumbre contará además con la participación de más de 25 expertos nacionales e internacionales, líderes institucionales como el presidente de la Agencia Nacional de Minería (ANM), y los directores del Servicio Geológico Colombiano (SGC) y la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), así como referentes del mercado, las finanzas y gremios como la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (ANDEG) y la Federación Colombiana de Transportadores de Carga por Carretera (COLFECAR).

La cumbre se realizará el 28 y 29 de octubre en el Hotel Sheraton Bogotá, bajo el lema “De la ideología a la soberanía”. Su agenda abordará, entre otros temas, el futuro de la industria en Colombia, los mercados internacionales, la seguridad energética, la logística exportadora, la tributación, las nuevas tecnologías y la gestión del riesgo.

Más que un foro de discusión, la Cumbre se consolida como una plataforma líder de networking y posicionamiento técnico, en la que se analizan decisiones clave para un sector estratégico para la seguridad energética y la reindustrialización del país.

Para el Bureau de Convenciones de Invest in Bogotá, apoyar este tipo de encuentros es una oportunidad para conectar a la ciudad con conversaciones sectoriales de alcance internacional y promover relaciones entre empresas, especialistas e instituciones.

“La competitividad de la cadena del carbón y el coque exige conectar conocimiento técnico, tecnologías y mercados internacionales. Esta cumbre permitirá abordar retos concretos de logística exportadora, diversificación comercial y modernización productiva, con Polonia como país socio. Desde el Bureau de Convenciones de Invest in Bogotá apoyamos este encuentro para que la ciudad facilite conexiones entre productores, proveedores de tecnología y expertos internacionales que puedan traducirse en oportunidades de negocio”, señaló Isis Durán, directora ejecutiva de Invest in Bogotá.

Polonia, país socio del encuentro

Uno de los componentes internacionales de esta edición será la participación de Polonia como país invitado. La Agencia Polaca de Inversiones y Comercio —PAIH— anunció una misión dirigida a empresas de minería, energía y tecnologías interesadas en explorar oportunidades en Colombia y la región andina.

La iniciativa contempla un stand nacional, encuentros empresariales B2B y contactos con instituciones colombianas. Este componente abre un espacio para acercar la oferta tecnológica polaca a las necesidades del sector y explorar posibilidades de cooperación y desarrollo de negocios.

La programación de la cumbre también incluirá la entrega del Galardón Hechos al Carbón y el Reconocimiento a la Mujer Minera de Cundinamarca.

Bogotá como escenario de conexión empresarial

El apoyo del Bureau se enmarca en su labor de promover a Bogotá-Región como destino de reuniones y eventos. La realización de encuentros sectoriales ofrece oportunidades para visibilizar la capacidad de la ciudad como anfitriona y facilitar conexiones entre actores nacionales e internacionales.

En esta ocasión, la cumbre permitirá que Bogotá sea escenario de conversaciones sobre el futuro de la industria del carbón y el coque, sus mercados y las tecnologías que pueden contribuir a su competitividad.

Racionamiento programado de gas por contingencia en SPEC

La terminal de regasificación en Cartagena mantendrá una capacidad de regasificación de 400 millones de pies cúbicos por día (Mpcd) mientras se ejecutan actividades correctivas en la FSRU.

La Sociedad Portuaria El Cayao S.A. E.S.P. (SPEC LNG) informó el martes 27 de octubre que, tras identificar una condición operativa en la unidad flotante de almacenamiento y regasificación (FSRU, por sus siglas en inglés), realiza trabajos correctivos en uno de sus cuatro trenes de regasificación, lo que obligó a una restricción parcial en el suministro.

SPEC estima que los trabajos tendrán una duración aproximada de entre siete y ocho días, período durante el cual la terminal prestará el servicio con una capacidad máxima de regasificación de 400 Mpcd.

Cabe recordar que para octubre SPEC había anunciado un aumento de la capacidad de la planta a 533 Mpcd.

SPEC LNG anunció que se encuentra en coordinación con los usuarios de la terminal, las autoridades competentes y los demás agentes del mercado, para la atención de las necesidades energéticas del país.

Por su parte, el Ministerio de Minas y Energía adoptó medidas ante la contingencia en SPEC LNG. Mediante la resolución 40585 estableció un racionamiento programado para administrar el suministro disponible y definir prioridades de atención durante la contingencia.

La medida contempla la atención prioritaria de la demanda esencial, seguida de la generación térmica y las actividades industriales necesarias para el transporte de crudo destinado a refinación. Los demás usuarios serán atendidos de acuerdo con el orden y las condiciones establecidos en la resolución.

En coordinación con el CNO Gas y los agentes del sector, el Ministerio hará seguimiento a la disponibilidad de gas natural, las condiciones de suministro y transporte y el avance de las intervenciones técnicas. Este monitoreo permitirá evaluar la evolución de la contingencia y determinar las acciones necesarias para atender los requerimientos del sistema

El racionamiento programado se mantendrá mientras persistan las condiciones que dieron origen a la medida y su finalización será declarada oficialmente por el Ministerio de Minas y Energía, una vez se verifiquen las condiciones para levantarla.

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