GeoPark multiplicó por 3,5 su producción en Vaca Muerta en un año

La compañía pasó de 1.400 a más de 5.000 barriles equivalentes de petróleo por día en los bloques Loma Jarillosa Este y Puesto Silva Oeste. Su plan contempla inversiones superiores a US$1.000 millones y una meta de producción de 20.000 boepd en tres años.

GeoPark multiplicó por 3,5 su producción en Vaca Muerta durante los primeros doce meses de operación de los bloques Loma Jarillosa Este y Puesto Silva Oeste, en la provincia argentina de Neuquén. La compañía pasó de 1.400 barriles equivalentes de petróleo por día (boepd), en octubre de 2025, a más de 5.000 boepd en septiembre de 2026.

El balance, divulgado por la compañía el 16 de octubre, coincide con el primer aniversario de la entrada de GeoPark como operador de estos activos y marca su incursión en la explotación de hidrocarburos no convencionales.

La empresa también reportó 365 días de operación sin incidentes y la consolidación de un equipo de cerca de 50 personas con experiencia en Vaca Muerta, más de 40 de ellas en Neuquén.

Cinco pozos horizontales en cuatro meses y medio

Uno de los principales hitos del año fue el desarrollo del Pad 1030, donde GeoPark perforó cinco pozos horizontales e inició operaciones de fractura hidráulica en junio de 2026.

La compañía completó 180 etapas de fractura en 32 días, con picos de nueve etapas por jornada y hasta 20 horas diarias de bombeo. Las operaciones concluyeron el 13 de julio.

El 4 de agosto los nuevos pozos entraron en producción, cuatro meses y medio después del inicio de la perforación y tres semanas después de finalizar la fractura.

En paralelo, GeoPark ejecutó dos campañas de intervención de pozos existentes. La segunda, en enero de 2026, permitió aumentar la producción en 17 %, según el comunicado.

La empresa también amplió la capacidad de la batería de Loma Jarillosa Este, que pasó de 6.000 a 10.000 boepd en septiembre. La adecuación incluyó 60 conexiones entre instalaciones.

Inversión superior a US$1.000 millones

GeoPark proyecta elevar la producción de los dos bloques hasta 20.000 boepd en un plazo de tres años, mediante inversiones superiores a US$1.000 millones.

En mayo de 2026, junto con Gas y Petróleo del Neuquén, presentó una solicitud de adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), vinculada a un programa de inversión por ese monto.

La estrategia contempla la transición hacia un modelo de perforación continua, denominado “modo factoría”. La compañía prevé iniciar esta etapa a finales del cuarto trimestre de 2026 y perforar entre 50 y 55 pozos con un equipo dedicado de Helmerich & Payne, asegurado mediante un acuerdo a tres años.

El plan incluye, además, una nueva planta de procesamiento en Puesto Silva Oeste y un oleoducto para conectar los bloques.

En julio, la empresa suscribió acuerdos con Pan American Energy para procesar y exportar petróleo por los puertos de Puerto Rosales y Punta Colorada. GeoPark también proyecta exportar crudo a través de infraestructura propia.

Activos con más de 60 millones de barriles recuperables

Los bloques abarcan 12.355 acres en la ventana de petróleo de Vaca Muerta. GeoPark estima que contienen más de 60 millones de barriles brutos de crudo recuperable.

La compañía posee el 100 % de Loma Jarillosa Este y el 95 % de Puesto Silva Oeste. El 5 % restante de este último bloque corresponde a Gas y Petróleo del Neuquén.

Desde que asumió la operación, GeoPark ha establecido cerca de 500 acuerdos con proveedores, según sus cifras.

El desarrollo de estos activos también representa una apuesta por trasladar la experiencia técnica y operativa adquirida en Argentina a otras formaciones no convencionales de América Latina.

GeoPark nació en Argentina en 2002 y, con la entrada en Vaca Muerta, retomó su crecimiento en el país. El siguiente desafío será convertir el aumento inicial de producción en un desarrollo sostenido, respaldado por nuevas perforaciones, infraestructura de transporte y capacidad de exportación.

Promigas promueve una solución para conservar el Caribe

CO2ROZO ya vincula 111.000 hectáreas y se consolida como el proyecto privado con mayor extensión de bosque vinculada a la conservación en Colombia.

Después de año y medio de trabajo directo en el territorio, CO2ROZO —iniciativa de Promigas y la Fundación Cataruben— se consolida como uno de los proyectos privados con mayor extensión de bosque vinculada a una estrategia de conservación en el país, articulando a más de 600 predios rurales.

CO2ROZO consolida hoy más de 111.000 hectáreas vinculadas a una estrategia de conservación en el Caribe, Antioquia y Santander, de las cuales más de 45.858 hectáreas de bosques y humedales ya están destinadas a conservación.

El reto ahora es seguir sumando propietarios para llevar esta apuesta de conservación a más de 82.000 hectáreas de bosque protegido.

Las más de 111.000 hectáreas vinculadas al proyecto representan una oportunidad concreta para proteger ecosistemas estratégicos, mantener carbono almacenado y conservar hábitats para especies de fauna y flora amenazadas. De esta superficie, más de 45.858 hectáreas de bosques y humedales ya se encuentran en conservación.

“En Promigas entendemos que ser energía que impulsa desarrollo implica cuidar los ecosistemas de los que depende la vida en los territorios donde operamos. Que CO2ROZO haya vinculado tantas hectáreas en año y medio confirma que la conservación y el desarrollo económico pueden y deben ser complementarios, y nos acerca un paso más a nuestra meta de carbono neutralidad para 2040,” dijo Juan Manuel Rojas, presidente de Promigas.

Impacto que se mide en carbono, agua y biodiversidad

El impacto ambiental de esta escala es significativo. Los bosques y humedales vinculados al proyecto tienen el potencial de almacenar cerca de 3,5 millones de toneladas de carbono y permiten evitar anualmente la emisión de entre 90.000 y 100.000 toneladas de CO₂ equivalentes.

Además, cerca de 30 km² de áreas y corredores ribereños asociados a las fuentes hídricas de los predios participantes contribuyen a fortalecer la protección del agua y la conectividad de los ecosistemas.

La conservación también se refleja en la vida que esos territorios pueden seguir albergando. En 17 predios, que suman cerca de 15.000 hectáreas, el monitoreo primario de biodiversidad ya ha registrado especies en diferentes categorías de amenaza, entre ellas la marimonda (Ateles hybridus), en Peligro Crítico, y el tití gris o marmoset (Saguinus leucopus), en Peligro. También se han identificado especies de flora y fauna como el guayacán de bola, el ébano, el garcero, la garza jabá y la ceiba tolúa, entre otras.

“El bosque seco tropical es uno de los ecosistemas más amenazados de Colombia y, al mismo tiempo, uno de los más ricos en biodiversidad. Cada hectárea que vinculamos a CO2ROZO es carbono que permanece almacenado, agua que se protege y hábitat para especies como la marimonda o el tití gris, que dependen de que sigamos sumando bosques conectados”, señló Liliana de Núbila, gerente de Carbon Management – Promigas

Estos primeros resultados muestran el valor de conservar los bosques conectados y los ecosistemas asociados al agua, especialmente en regiones donde el bosque seco tropical —uno de los ecosistemas más amenazados de Colombia— enfrenta una fuerte presión por la transformación del territorio.

Conservación que se construye desde el territorio

Más de 300 familias rurales reciben acompañamiento y asistencia técnica para identificar oportunidades de desarrollo sostenible en sus predios.

“Estos resultados son, sobre todo, el reflejo de la confianza de familias propietarias que decidieron apostarle a la conservación de su tierra. Nuestro trabajo desde el territorio nos ha enseñado que la conservación se sostiene cuando va de la mano de oportunidades reales de desarrollo para quienes viven en el bosque”, agregó María Fernanda Wilches, gerente General de la Fundación Cataruben.

CO2ROZO busca superar las 82.000 hectáreas de bosque protegido y ampliar la representación de ecosistemas estratégicos, incluidos los manglares de la Costa Caribe. Para lograrlo, es necesario seguir sumando predios.

Propietarios de predios privados en Antioquia, Magdalena, Santander, Sur de Bolívar, el Caribe chocoano y la Costa Caribe pueden postular terrenos con más de 100 hectáreas de bosque.

La vinculación es gratuita e incluye un análisis y diagnóstico técnico del predio sin costo. Postulaciones: www.cataruben.org/postulatupredio

GEB regresó al mercado de capitales y colocó $400.000 millones en papeles

El GEB adjudicó en subasta un total de COP$400.000 millones, distribuidos en dos series: COP$110.000 millones con un plazo de 180 días y una tasa de 12,90% E.A.; y COP$290.000 millones a 364 días y una tasa de 13,19% E.A.

El Grupo Energía Bogotá (GEB), compañía multilatina del sector energético con presencia en Colombia, Perú, Brasil y Guatemala, regresó al mercado de capitales colombiano con una colocación de papeles comerciales por COP$400.000 millones, tras su última emisión en 2022.

Esta fue la primera colocación bajo su Programa de Emisión y Colocación de Bonos y Papeles Comerciales, permitiendo a la Compañía ampliar sus fuentes de financiación de corto plazo.

La oferta se dirigió al mercado principal y se realizó mediante una subasta holandesa administrada por la Bolsa de Valores de Colombia. Contempló un monto inicial de COP$250.000 millones, con posibilidad de sobre adjudicación por COP$150.000 millones adicionales, y ofreció dos series en pesos, a tasa fija y con vencimientos a 180 y 364 días.

Los recursos obtenidos se destinarán a financiar propósitos corporativos generales y a fortalecer la flexibilidad financiera del GEB, en el marco de un programa autorizado hasta por COP$2,5 billones.

“Un país necesita empresas que inviertan, pero también un mercado de capitales capaz de acompañar su crecimiento. Nuestro regreso a este mercado refleja la confianza que hemos construido y una gestión financiera responsable. Queremos seguir ampliando nuestras capacidades para financiar la infraestructura energética que necesita la región, generar valor para nuestros accionistas y contribuir al desarrollo de los países donde operamos”, afirmó Juan Ricardo Ortega, presidente del GEB.

Los papeles comerciales son instrumentos de deuda de corto plazo, a través de los cuales se reciben recursos de inversionistas con el compromiso de pagar el capital y los rendimientos bajo las condiciones definidas en la emisión, permitiendo a las compañías diversificar sus fuentes de financiación y estructurar montos, plazos y tasas de acuerdo con sus necesidades de caja.  

Con su primera emisión de papeles comerciales, el Grupo Energía Bogotá regresó al mercado de capitales colombiano, donde no realizaba una emisión desde 2022. Esta transacción contribuyó a reactivar una figura que ofrece agilidad para acceder a recursos de corto plazo y abrió el camino para que otras compañías consideren este mecanismo.

“Nos alegra acompañar al Grupo Energía Bogotá en su regreso al mercado de capitales colombiano y agradecemos la confianza depositada en este espacio para avanzar en su estrategia financiera. La reactivación de los papeles comerciales fortalece esta alternativa de financiación, ágil y ajustada a las necesidades de las empresas, para que accedan a recursos de corto plazo con vencimientos acordes con su flujo de caja, al tiempo que encuentran instrumentos para gestionar su liquidez y respaldar sus planes de largo plazo.”, indicó Andrés Restrepo Montoya, gerente general de la Bolsa de Valores de Colombia.

Para el caso del GEB, los papeles comerciales contaron con la máxima calificación local de corto plazo F1+(col), otorgada por Fitch Ratings Colombia. La oferta estuvo dirigida a inversionistas en general, incluidos inversionistas institucionales y personas naturales nacionales y extranjeras.

Cibest Capital actuó como estructurador y coordinador de la oferta, así como agente líder colocador. Corredores Davivienda S.A. Comisionista de Bolsa, BBVA Valores Colombia S.A. Comisionista de Bolsa y BTG Pactual S.A. Comisionista de Bolsa participaron como agentes colocadores, y Holland & Knight Colombia S.A.S como asesor legal.

CEERA busca alianzas para impulsar 39 proyectos de PCH

El gremio reúne 39 proyectos hidroeléctricos por 904 MW, con inversiones estimadas de hasta US$3.200 millones y hace un llamado urgente a destrabar las barreras de conexión, regulación y financiación para materializar esta nueva capacidad renovable en Colombia.

Con un portafolio de proyectos para la generación renovable en Colombia, el Centro de Estudios de Energía Renovable y el Agua (CEERA) participó en HYDRO 2026, en Italia, para compartir la experiencia técnica del sector colombiano, atraer inversión y establecer alianzas estratégicas que contribuyan al desarrollo de las pequeñas centrales hidroeléctricas (PCH).

La participación del gremio en ese encuentro internacional busca conectar a sus asociados con desarrolladores, inversionistas, fabricantes de equipos, firmas de ingeniería y organizaciones especializadas de la industria hidroeléctrica.

El pipeline de CEERA comprende 39 proyectos hidroeléctricos con una capacidad conjunta de 904 MW y una inversión estimada entre US$2.550 y US$3.200 millones.

De esa cartera, 12 proyectos se encuentran en fases de diseño y construcción, con142 MW y una inversión estimada entre US$400 y US$500 millones.

Otros 27 proyectos, que suman 762 MW y representan inversiones estimadas entre US$2.150 y US$2.700 millones, cuentan con licenciamiento ambiental y están pendientes de asignación de puntos de conexión.

Las cifras dimensionan una oportunidad de inversión e incorporación de nueva capacidad renovable. “Sin embargo, para que ese potencial se materialice, es necesario resolver los obstáculos que enfrentan los proyectos en sus distintas etapas, especialmente en materia de conexión al sistema eléctrico, desarrollo de infraestructura de redes, trámites y financiación”, señaló el gremio en un comunicado.

El llamado al Gobierno: convertir los proyectos en energía

CEERA considera prioritario fortalecer la coordinación entre el Gobierno nacional, las autoridades regulatorias, los operadores de red y los desarrolladores para identificar y resolver los obstáculos que impiden avanzar a los proyectos viables.

La agenda del gremio plantea cuatro frentes de trabajo:

  1. Reconocer explícitamente a las pequeñas centrales hidroeléctricas en la política energética;
  2. Promover procedimientos ambientales proporcionales a las características de cada proyecto, sin reducir los estándares de protección;
  3. Acelerar las soluciones de conexión y expansión de redes; y
  4. Ampliar los instrumentos de financiación y garantías para facilitar la inversión privada.

“Colombia tiene proyectos, inversionistas y capacidad técnica para avanzar en el desarrollo de nueva energía hídrica renovable. Lo que necesitamos es voluntad institucional para destrabar las barreras que hoy frenan su desarrollo y permitir que esa energía llegue al sistema cuando el país la necesita. Desde CEERA estamos tendiendo puentes con la industria internacional; esperamos que ese esfuerzo encuentre en el Gobierno Nacional un aliado decidido”, afirma Catalina Rueda Callejas, directora Ejecutiva de CEERA.

La minería y los derechos humanos

Por deferencia de las ONG ECOS y GDIAM, hice de “pluma”, una especie de relator y redactor del texto del Documento Derechos humanos, minería y competitividad territorial, cuyos apartes me permito compartir.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

La minería en Colombia tiene un papel relevante en la economía nacional y en la vida de numerosos territorios. Su contribución al desarrollo, sin embargo, depende de las condiciones en las que se realiza y de su capacidad para generar bienestar, proteger el medioambiente y respetar los derechos de quienes participan en ella o reciben sus impactos. Desde esta perspectiva, el Grupo de Diálogo sobre Minería en Colombia, GDIAM, plantea que los derechos humanos constituyen una base indispensable de la competitividad territorial.

Esta visión amplía la manera de entender el desempeño del sector. La productividad, los costos y la rentabilidad son necesarios para la viabilidad de la actividad minera, pero resultan insuficientes para valorar su aporte al desarrollo.

También es preciso considerar la seguridad de las personas, la estabilidad de las reglas, las condiciones laborales, la protección de los ecosistemas y la participación de las comunidades. Estos factores inciden directamente en la posibilidad de atraer inversión formal, sostener las actividades económicas y construir relaciones de confianza.

Se reconocen los avances de Colombia en la construcción de un marco normativo de protección de derechos. Al mismo tiempo, se advierte una brecha persistente entre esos instrumentos y su aplicación.

En distintos territorios mineros continúan la violencia contra líderes sociales y ambientales, las desigualdades de género, la precariedad laboral, el trabajo infantil y las afectaciones a comunidades étnicas. La degradación ambiental y la expansión de la extracción ilícita de minerales agravan el panorama.

El desafío de sortearlos y gestionarlos exige una presencia estatal integral y sostenida. Allí donde las instituciones carecen de capacidad para garantizar seguridad, administrar justicia, ejercer control ambiental y acompañar las actividades productivas, los actores armados encuentran condiciones para imponer sus propias reglas. Su intervención compromete la vida y la integridad de las comunidades, somete a trabajadores y pequeños mineros a distintas formas de coacción y coerción y afecta la viabilidad y la actividad misma de las empresas que operan dentro de la legalidad.

Abordar esta realidad requiere reconocer las diferencias entre las distintas formas de minería. La minería empresarial, la artesanal, la ancestral y la de pequeña escala tienen condiciones, capacidades y necesidades diversas.

La informalidad, por su parte, demanda respuestas que permitan identificar qué actividades pueden avanzar hacia la formalización y qué apoyos necesitan para hacerlo. Confundir estas realidades con las estructuras criminales dificulta el diseño de políticas pertinentes y puede profundizar la exclusión de poblaciones que dependen de la actividad minera para su subsistencia.

La formalización debe ofrecer una ruta viable hacia la legalidad. Además de trámites y permisos, requiere acompañamiento técnico, organización productiva, acceso a financiación y comercialización, seguridad social y mejores prácticas ambientales. También debe reconocer las particularidades culturales de los territorios y promover la coexistencia entre escalas de producción. Para muchos pequeños mineros, estas condiciones determinan la posibilidad real de trabajar de manera segura y mejorar sus ingresos.

De igual manera, combatir la extracción ilícita exige comprender toda la cadena de valor. Una estrategia concentrada en sus eslabones más vulnerables deja intactas las redes que financian, comercializan y aprovechan el negocio. Se propone, entonces, identificar dónde se genera la violencia y actuar sobre todos los eslabones y los vínculos entre extracción, distribución, lavado de activos y mercados internacionales, con respuestas ajustadas a las dinámicas de cada territorio.

La garantía de derechos también exige reconocer que los riesgos y beneficios de la minería se distribuyen de manera desigual. Las mujeres enfrentan barreras de acceso al empleo formal, brechas salariales, limitaciones para participar en las decisiones y exposición a violencias. Los pueblos indígenas y las comunidades negras, afrodescendientes, raizales y palenqueras requieren garantías efectivas de sus derechos colectivos, culturales y territoriales. Los niños y adolescentes necesitan protección especial frente al trabajo infantil, la explotación y el reclutamiento. Estas diferencias deben incorporarse en las políticas públicas, los procesos de formalización y la gestión empresarial.

La protección del medioambiente forma parte de la misma responsabilidad. El cuidado del agua, la reducción de la contaminación, la restauración de áreas intervenidas y la gestión de pasivos ambientales inciden en la salud, los medios de vida y las posibilidades futuras de los territorios. Por ello, se necesitan autoridades con capacidad técnica, información accesible y mecanismos de seguimiento que permitan evaluar y corregir los impactos.

Todo esto requiere participación efectiva. Las comunidades deben poder intervenir oportunamente en las decisiones, expresar sus prioridades y hacer seguimiento a los compromisos. Se impone la necesidad de fortalecer espacios permanentes de diálogo y coordinación territorial que articulen al Estado, las empresas y las comunidades. La confianza depende de la calidad de esa relación y, especialmente, del cumplimiento de los acuerdos.

La competitividad territorial se construye cuando existen condiciones para producir dentro de la legalidad, ejercer los derechos y compartir los beneficios del desarrollo.

Una minería que fortalece las capacidades locales, genera empleo digno, protege el capital natural y puede contribuir a la paz y al bienestar colectivo. Alcanzar ese propósito demanda coherencia institucional y una responsabilidad compartida que se traduzca en resultados verificables en los territorios.

*Exministro de Min as y Energía y miembro de Número de la ACCE.

FSU “Tura” llega a Buenaventura

La unidad flotante de almacenamiento (FSU, por sus siglas en inglés) Tura, propiedad de EXMAR, arribó a la bahía de Buenaventura tras una travesía de un mes, iniciada el 8 de septiembre en China.

La bahía de Buenaventura fue escenario de un hito para la seguridad energética de Colombia: el arribo de la FSU “TURA”, con capacidad para almacenar cerca de 146.000 metros cúbicos de gas natural licuado (GNL), que hará parte de la solución de importación, almacenamiento, transporte y regasificación desarrollada por Regasificadora del Pacífico.

La embarcación, de 285 metros de eslora y 43 metros de manga, será operada por EXMAR y recibirá GNL cada 30 días en promedio. Desde allí, el GNL será cargado en isocontenedores criogénicos y transportado hasta Buga, donde será regasificado e inyectado al Sistema Nacional de Transporte.

Así, el Pacífico colombiano se convierte en la segunda puerta de entrada para el gas natural importado, en un momento en el que el país necesita diversificar sus fuentes de suministro y reducir los riesgos de desabastecimiento.

El GNL recibido en la FSU abastecerá también la planta de 1,5 millones de pies cúbicos por día que la compañía prevé habilitar en Buenaventura al cierre de 2026, para acercar el gas natural a este territorio.

“Este hito representa la integración de una cadena técnica y logística compleja, diseñada para operar con altos estándares de seguridad, sostenibilidad y eficiencia. Es una solución innovadora que pronto empezará a servir al país”, afirmó Jesús Urías Millán, CEO de Regasificadora del Pacífico.

Con la FSU, los tractocamiones y los isocontenedores ya en Buenaventura, la compañía continúa el alistamiento técnico y logístico previo a la operación.

Panorámica de Regasificadora del Pacífico, en Buga.

En paralelo, avanza la construcción de la planta de regasificación en el corregimiento de El Vínculo, en Buga, que reporta un avance del 90 % y tendrá una capacidad inicial de 90 millones de pies cúbicos por día.

Regasificadora del Pacífico S.A.S., compañía liderada por PIO S.A.S., desarrolla una solución de importación, almacenamiento, transporte y regasificación de GNL para Colombia, que articula la operación marítima en Buenaventura, el transporte en isocontenedores criogénicos y la planta de regasificación en Buga.

Por su parte, EXMAR es un grupo belga de infraestructura flotante y transporte marítimo de gas, con orígenes que se remontan a 1829 y su actividad gasera desde 1980.

Capacitan a vendedores informales de Bogotá que usan GLP

GASNOVA y sus compañías afiliadas contribuyen a la formación de los vendedores ambulantes de comidas que utilizan GLP.

La Asociación Colombiana de GLP – GASNOVA, el SENA y la compañía Empresas Gasco – Unigas / Vidagas, capacitaron a 112 personas en manejo seguro del GLP, disposición adecuada de residuos, e higiene y manipulación de alimentos.

En la jornada fueron certificados trabajadores informales que son mujeres cabeza de familia, adultos mayores, migrantes y jóvenes, que, con estos conocimientos, prestarán un mejor servicio a los usuarios bogotanos.

Alejandro Martínez Villegas, presidente de GASNOVA, indicó que con este espacio de formación se contribuye al mejoramiento de las condiciones de operación de este sector informal de trabajadores, usuarios del servicio público del GLP en cilindros. “Recordemos que el GLP es la herramienta de trabajo de estos vendedores de alimentos, cuya actividad se convierte en el sustento económico para ellos y sus familias”, puntualizó.

Estos espacios de capacitación contribuyen de manera progresiva al crecimiento de estas personas, así como al beneficio de la salud y el medio ambiente de la ciudad.

Este sector económico agrupa a más de 10.300 vendedores en la capital, por lo que es crucial saber manejar de forma segura tanto los alimentos como el GLP en cilindros, fuente de energía de parrillas y fogones.

Petrobras y Ecopetrol culminan campaña offshore en el Caribe

El Contrato GUA-OFF-0 fue suscrito con la Agencia Nacional de Hidrocarburos con Petrobras International – Sucursal Colombia como operador, con una participación del 44,4%, y Ecopetrol S.A. con una participación del 55,6%.

Petrobras International – Sucursal Colombia y Ecopetrol informaron la culminación de la mayor campaña exploratoria desarrollada en aguas profundas del Caribe colombiano.

Durante dos años y medio de operación continua, se perforaron cinco pozos exploratorios, con una inversión aproximada de USD $1.000 millones, sin accidentes ni incidentes operacionales.

Los pozos perforados y que resultaron positivos son: Sirius 1 y 2, Copoazú 1 y Sandía 1. Es la única esperanza que tiene Colombia por el momento de recuperar la autosuficiencia gasífera, perdida a finales de 2024. De acuerdo con Petrobras, la entrada en producción del yacimiento Sirius sería en 2031.

“Este esfuerzo exploratorio permitió avanzar en el conocimiento del potencial gasífero de esta parte del país, gracias a las relaciones de confianza con nuestros grupos de interés, comunidades y autoridades”, señalaron las empresas en un comunicado.

Petrobras, en calidad de operador y en trabajo conjunto con Ecopetrol, lideró la planeación, gestión, coordinación y ejecución de la campaña, lo que demandó capacidades técnicas y operacionales altamente especializadas, así como una amplia variedad de actividades geocientíficas, de ingeniería, marítimas, portuarias, aéreas, logísticas, científicas y, oceanográficas.

La operación en cifras:

  • Más de 1.000 vuelos en helicóptero y 1.400 horas de vuelo.
  • Más de 16.000 pasajeros transportados hacia y desde las operaciones.
  • Más de 45 millones de litros de combustible transportados.
  • Más de 147.600 toneladas de carga por vía marítima.
  • Más de 8.300 cargas de contratistas en puerto.
  • Más de 22.000 millas náuticas navegadas.

Dentro del proyecto, la inversión social voluntaria ha beneficiado a más de 15.000 personas con iniciativas de educación, desarrollo económico, social y capacidades comunitarias.

Se destaca el apoyo al sector pesquero, 1.500 conexiones de gas domiciliario, la conservación de especies en peligro de extinción, la recuperación de ecosistemas estratégicos y programas de pago por servicios ambientales y negocios verdes.

Aire propanado: alternativa al gas natural

La dependencia del gas natural plantea un riesgo operativo para las industrias cuyos procesos no admiten interrupciones. Una falta de suministro, una restricción de transporte o una menor disponibilidad del energético afecta de manera directa la producción.

El aire propanado o gas natural sintético (GNS) ofrece una alternativa que combina almacenamiento de GLP, ingeniería de mezcla y aprovechamiento de infraestructura existente.

El aire propanado aparece como una alternativa a la escasez y el encarecimiento del gas natural. Consiste en mezclar propano, proveniente del gas licuado del petróleo (GLP), con aire en una proporción controlada para obtener un gas con características de combustión compatibles con las del gas natural.

El principal valor de esta tecnología está en la continuidad operativa. Una industria que depende exclusivamente del gas natural tiene su suministro condicionado por una cadena que incluye producción, transporte, distribución y disponibilidad del energético.

Pero, incorporar GLP como combustible de respaldo introduce una segunda fuente energética y, además, permite mantener un inventario en las instalaciones.

El concepto tiene especial importancia en procesos térmicos continuos, como los utilizados en industrias de cerámica, vidrio, alimentos y otros sectores manufactureros que utilizan hornos, calderas y sistemas de combustión, donde una interrupción puede generar pérdidas de producto, afectaciones a la calidad o tiempos de recuperación prolongados.

En estos casos, el análisis económico no debería limitarse al precio por unidad de energía del GLP frente al gas natural. También debe incorporar el costo de una eventual parada de producción. Esto cambia la lógica de la inversión.

La empresa no necesariamente debe abandonar su contrato o infraestructura de gas natural. Puede mantener ese energético como fuente principal y utilizar el sistema de aire propanado cuando las condiciones del suministro lo exijan.

La posibilidad de almacenar GLP en sitio introduce, además, un componente de autonomía logística. Así, la disponibilidad energética deja de depender exclusivamente de la continuidad de la red y pasa a depender de la capacidad de almacenamiento, reposición y gestión de inventarios de la planta.

El desarrollo de sistemas de aire propanado está experimentando un cambio en la manera de abordar la seguridad energética de la industria colombiana.

Pero, el aire propanado no debe interpretarse como una solución universal. Cada proyecto requiere determinar el consumo energético, las condiciones de presión, los requerimientos de los quemadores, el poder calorífico del gas utilizado, el Índice de Wobbe, la capacidad de almacenamiento, la demanda máxima y las condiciones de seguridad.

En un entorno donde la continuidad del suministro energético se ha convertido en una variable estratégica para la industria, el aire propanado deja de ser una solución exclusivamente técnica y pasa a formar parte de las herramientas de gestión de la seguridad energética empresarial.

Venezuela: una ventana de oportunidad

La nueva coyuntura abre una ventana de oportunidad. Colombia y Venezuela cuentan con antecedentes de cooperación energética que merecen una revisión.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

“Necesitamos acceso total. Necesitamos acceso al petróleo”, espetó el presidente Donald Trump al referirse a su abierta intervención en Venezuela. El secretario de Estado, Marco Rubio, quiso matizar sus palabras: “no necesitamos el petróleo de Venezuela”, no obstante, advirtió tajantemente que Washington no permitiría que su industria petrolera quedara en manos de adversarios de Estados Unidos, como China, Rusia o Irán.

Ambas declaraciones permiten entender el alcance de la estrategia estadounidense: asegurar influencia sobre las reservas venezolanas, su explotación y sus destinos comerciales.

Cabe preguntarse por qué una potencia petrolera como Estados Unidos tiene tanto interés en el crudo del vecino país. Una parte de la respuesta está en las características de la industria de refinación estadounidense. Varias refinerías de la costa del Golfo están preparadas para procesar crudos pesados, como los de la faja petrolífera del Orinoco. La producción estadounidense, predominantemente liviana, no satisface por sí sola todas esas necesidades. En el negocio petrolero, la calidad del crudo y la capacidad de procesarlo importan tanto como el volumen disponible.

Esta complementariedad ayuda a explicar el acercamiento entre ambas partes. A ella se suma la competencia por los mercados y por la influencia política en América Latina. El acceso al petróleo venezolano ofrece a Washington la posibilidad de fortalecer su abastecimiento regional, obviando el paso por el estrecho de Hormuz y limitar la presencia de otras potencias.

La energía sigue ocupando un lugar determinante en las relaciones internacionales. El secretario de Energía, Chris Wright, anunció que Estados Unidos comercializaría la producción venezolana “indefinidamente” y así lo viene haciendo. El control de las ventas y de sus ingresos aparece como un instrumento para orientar los cambios que Washington busca en Venezuela.

Por su parte, Delcy Rodríguez extendió una invitación a trabajar en una “agenda de cooperación”. Estas declaraciones muestran cómo el petróleo se ha convertido en un punto de encuentro entre gobiernos que hasta hace poco mantenían una abierta confrontación. Ambas declaraciones muestran el carácter transaccional del acercamiento. Y esa complementariedad ayuda a explicar el interés mutuo por recuperar los flujos comerciales entre ambos países.

En este escenario y luego de la flexibilización de las sanciones impuestas por el Departamento del Tesoro y la apertura a que ello ha dado lugar, Colombia tiene razones para prestar atención. Una recuperación sostenida de la producción venezolana podría intensificar la competencia en el mercado de crudos pesados, el mismo nicho en el cual participa nuestro país y presionar los ingresos de nuestras exportaciones.

La mayor disponibilidad de oferta podría presionar a la baja los precios relativos y modificar las preferencias de los compradores. Su magnitud dependerá de las inversiones efectivamente ejecutadas, de la demanda mundial y de las condiciones comerciales. Conviene prepararse para ese escenario sin dar por consumados sus efectos.

El impacto dependerá de cuánto petróleo adicional llegue al mercado, de la demanda mundial y de las condiciones comerciales. Por eso, sería apresurado presentar como inevitable una caída determinada de los ingresos colombianos. Pero también sería imprudente ignorar el riesgo. Menores precios o volúmenes exportados pueden afectar la entrada de divisas, las utilidades empresariales y los ingresos tanto para la Nación como para las entidades territoriales vinculados a la actividad petrolera.

Colombia debe prepararse para competir en ese entorno. Ello exige cuidar la productividad de sus operaciones, ofrecer condiciones que permitan inversiones y avanzar en la diversificación de su economía. La transformación productiva requiere tiempo y financiación. Debilitar las fuentes actuales de ingreso antes de consolidar otras puede hacer más difícil ese tránsito.

Desde otra perspectiva, la nueva coyuntura también abre una ventana de oportunidad. Colombia y Venezuela cuentan con antecedentes de cooperación energética que merecen una revisión.

Las posibilidades del intercambio de electricidad pasan por una evaluación técnica del estado de las interconexiones tanto por La Guajira como por Norte de Santander y el transporte de gas por el gasoducto Antonio Ricaurte son asuntos concretos alrededor de los cuales podría construirse una agenda binacional.

Aprovechar esa infraestructura exige comprobar su estado, asegurar el suministro y obtener las autorizaciones correspondientes. La infraestructura existente ofrece un punto de partida, pero su aprovechamiento exige verificar el estado de los equipos, la disponibilidad del recurso y las condiciones de entrega.

Ecopetrol, por su parte, debería evaluar las posibilidades de participar en la recuperación de la industria de hidrocarburos venezolana. Su experiencia y los antecedentes de cooperación constituyen elementos para explorar proyectos. La entrada de GeoPark al vecino país mediante el bloque Bare, en la faja petrolífera del Orinoco, muestra que otros actores ya están identificando oportunidades.

Este paso merece atención de Ecopetrol, que debería examinar dónde su experiencia puede traducirse en oportunidades rentables, con garantías suficientes para proteger el patrimonio de sus accionistas. Dejar pasar el tiempo también tiene un costo.

Por ello, celebramos que el nuevo presidente de Ecopetrol, Joaquín Gutiérrez, haya viajado a Caracas con el objeto de explorar e identificar oportunidades de negocio, pues, como reza el proverbio oriental, un viaje de mil millas comienza con un solo.

Bien dijo Bill Gates que “el éxito en los negocios está en saber hacia dónde va el mundo y llegar allí primero”.                             

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

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