Gasoducto Barranquilla-Ballena aumenta su capacidad

Promigas incrementó la capacidad de transporte de gas hacia el interior del país a 120 MPCD.

Promigas anunció un nuevo avance en el Proyecto Bidireccionalidad Barranquilla – Ballena, al poner en operación, de manera anticipada, 20 MPCD (Millones de pies cúbicos día) adicionales de capacidad de transporte de gas natural entre la Costa Caribe y el interior del país.

Con este incremento, la capacidad pasa de 100 a 120 MPCD, poniendo en tiempo récord volúmenes de capacidad adicional que fortalecen la seguridad energética.

Anteriormente, se habían habilitado capacidades hasta 66 MPCD; posteriormente, se incrementó a 100 MPCD; y, ahora, se suman 20 MPCD adicionales, para alcanzar una capacidad total de 120 MPCD.

El proyecto, aprobado por la CREG, tiene como objetivo alcanzar una capacidad de entrega de 170 MPCD en agosto de 2027.

La ampliación del sistema, fortalece la integración y el dinamismo del mercado de gas natural en Colombia, al conectar la oferta de gas en la Costa con la demanda del Interior del país, aportando soluciones a la coyuntura actual de desabastecimiento.

EcoStruxure IT: el ‘Waze’ de los data center

La inteligencia artificial está transformando la forma en que las infraestructuras críticas se monitorean, analizan y optimizan. Gracias al software inteligente, es posible anticipar fallas, reducir riesgos y mejorar la eficiencia energética como si se tratara de un “Waze” para el data center.

La operación de un centro de datos ya no se limita a vigilar equipos y revisar alarmas. A medida que aumenta la densidad energética y la presión por garantizar servicios ininterrumpidos, las organizaciones requieren herramientas capaces de ver más allá de lo evidente.

Según el Uptime Institute (2024), más del 70% de los incidentes en centros de datos están relacionados con fallas de monitoreo o gestión insuficiente, evidenciando la necesidad de soluciones más predictivas y automatizadas.

Así, la inteligencia artificial se posiciona como el nuevo aliado operativo: analiza patrones, detecta riesgos y corrige desviaciones antes de que se conviertan en fallas.

Así como Waze analiza tráfico, accidentes y rutas alternativas, el software EcoStruxure IT recopila miles de datos por segundo sobre energía, enfriamiento, UPS, baterías, PDUs y comportamiento térmico. Esta arquitectura conectada, basada en dispositivos inteligentes, un gateway y una plataforma en la nube, permite visualizar la salud completa de la infraestructura desde cualquier lugar del mundo a través de un panel centralizado.

EcoStruxure IT combina monitoreo en tiempo real con análisis avanzado de IA y Big Data. La plataforma reúne datos históricos y operativos de miles de dispositivos conectados globalmente, lo que le permite identificar patrones anómalos en voltaje, temperatura, carga y estado de los equipos.

Gracias a sus modelos predictivos, detecta señales tempranas de fallas, como baterías degradadas o sobrecargas térmicas, y genera alertas proactivas antes de que un incidente afecte la continuidad. El resultado es una reducción significativa de interrupciones no planificadas y la posibilidad de realizar mantenimiento preventivo en el momento adecuado.

Al mismo tiempo, el software optimiza el consumo energético mediante mediciones granulares por dispositivo y rack, comparando el desempeño de cada infraestructura con un benchmarking global. A partir de este análisis, recomienda ajustes en la distribución de cargas, temperaturas y configuraciones para mejorar la eficiencia, reducir el PUE y disminuir emisiones relacionadas con el consumo energético.

Además, gracias al aprendizaje automático, EcoStruxure IT mejora continuamente sus recomendaciones, ayudando a los centros de datos a operar con costos más bajos, mayor eficiencia y un impacto ambiental reducido.

Algoritmos de IA que anticipan fallas

La IEA estima que los centros de datos globales consumen entre 240 y 340 TWh anuales, y este número crecerá con la IA. Predecir fallas no solo evita interrupciones, sino también consumo innecesario causado por equipos ineficientes, sobrecalentamientos o cargas mal distribuidas.

El software EcoStruxure IT no sólo detecta riesgos, también mejora la eficiencia. Su sistema analiza qué equipos consumen más energía, cómo se comportan térmicamente los racks y qué ajustes pueden reducir la demanda. Según McKinsey (2024), las organizaciones que aplican gestión energética digital pueden ahorrar entre 10% y 30% en consumo eléctrico.

“El software inteligente se ha convertido en el copiloto del data center. Es la herramienta que permite anticiparse a riesgos, optimizar energía y garantizar continuidad incluso bajo las condiciones más exigentes. La inteligencia artificial ya no es un concepto futurista; es la clave para operar infraestructuras críticas con precisión, eficiencia y seguridad”, afirma Juan Mejía, gerente Senior de Ventas de Software para Sudamérica, Schneider Electric.

Mejía explica que estas plataformas no solo predicen fallas, sino que también ayudan a mejorar la eficiencia energética mediante un análisis continuo del consumo de los equipos críticos, la evaluación del comportamiento térmico de los racks y la revisión de la distribución de carga. Con base en estos datos, el software genera recomendaciones para realizar ajustes que reduzcan la demanda energética, mejoren el PUE (Power Usage Effectiveness) y fortalezcan la sostenibilidad operativa del centro de datos.

EcoStruxure IT recomienda configuraciones, modos de operación y ajustes de carga que disminuyen el desperdicio energético sin comprometer la disponibilidad.

La principal ventaja de un software inteligente es su capacidad para actuar de forma autónoma ante eventos críticos. Esto significa que si una UPS cambia su comportamiento, si aumenta la temperatura en un pasillo frío o si una carga se desequilibra, el sistema puede alertar, redistribuir o corregir antes de que un operador siquiera detecte el problema.

La automatización es esencial en un entorno donde segundos de caída pueden costar millones de dólares.

Colombia: Balance del hidrógeno en 2025

Colombia cerró el 2025 consolidándose como uno de los países con mayor dinamismo en la economía del hidrógeno en América Latina.

La Cámara de Hidrógeno y Gases Renovables ANDI–Naturgas presentó su balance del 2025, destacando avances en proyectos, formación técnica, desarrollo territorial y cooperación internacional.

El ecosistema del hidrógeno logró este año resultados tangibles: ocho proyectos ya están en operación, mientras que tres más alcanzaron decisión final de inversión (FID).

“Colombia cerró 2025 con 7,31 MW de electrólisis que ya tomaron decisión final de inversión, una señal clara de que el hidrógeno dejó de ser una promesa. A esto se suma el avance de la normativa habilitante, con la resolución para definir el hidrógeno de bajas emisiones, en consulta pública, y un CONPES de hidrógeno que marcará la política nacional de largo plazo. Hoy el país no solo habla de potencial: muestra proyectos en marcha, reglas claras y nuevos modelos de negocio en sectores estratégicos como el transporte marítimo, los combustibles sostenibles de aviación, la refinación y los fertilizantes”, afirmó Karen Peralta, directora de la Cámara.

El fortalecimiento territorial también avanzó con la estrategia de Hubs de Hidrógeno, desarrollada en Bogotá, Medellín, Cartagena, Barranquilla y Cali, gracias al apoyo del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania (BMZ) a través del proyecto CatalHyst.

Estos circuitos impactaron a 10 universidades y permitieron abrir espacios de diálogo con gobiernos locales, empresas y la academia, fortaleciendo la apropiación del hidrógeno como motor de desarrollo regional.

En el marco de cooperación colombo–alemana se realizó la primera edición de los Premios CatalHyst H₂, un reconocimiento que busca visibilizar proyectos innovadores capaces de transformar la cadena de valor del hidrógeno renovable en el país. Los premios se estructuraron en tres categorías —Semilla, Impulso y Transformación— según el nivel de consumo o producción, y ofrecieron a los ganadores un programa de apadrinamiento técnico con empresas alemanas y una misión de intercambio a Alemaniaorientada a fortalecer capacidades y acelerar desarrollos.

Los proyectos reconocidos este año fueron:

  • Categoría Semilla: Armada Nacional de Colombia – ARC ARTURUS
  • Categoría Impulso: Ecopetrol – Proyecto Coral / OPEX – Hidrógeno Andino
  • Categoría Transformación: Colibrí Energy – Waawaata

A la par, la Cámara inició el estudio para la conceptualización de Proyectos Faro en los departamentos de Valle del Cauca, Atlántico y Bolívar, desarrollado por Fraunhofer ISE, que será entregado en julio de 2026.

Este trabajo se complementó con la formación de 40 funcionarios departamentales en el curso “El hidrógeno renovable como motor del desarrollo regional”, orientado a fortalecer capacidades para la atracción de inversión y la creación de clústeres locales.

En materia normativa, la Cámara lideró mesas técnicas con el Ministerio de Minas y Energía, la CREG y el Ministerio de Ambiente para avanzar en reglas claras sobre umbral de emisiones, blending de hidrógeno y sandbox regulatorio.

Asimismo, publicó la Guía Legal y de Inversión del Hidrógeno 2025, el documento más completo del país sobre estado del ecosistema, proyectos, marco regulatorio y clima de inversión.

Así, Colombia avanza hacia la consolidación de un mercado de hidrógeno, biogás y biometano, respaldado por inversiones, cooperación internacional y un fortalecimiento institucional.

“El 2026 será el año en que Colombia escale su capacidad instalada, consolide su mercado interno de hidrógeno y fortalezca sus oportunidades en exportación y cadenas de valor asociadas”, resaltó Karen Peralta, directora de la Cámara.

Geología, energía y confianza: mi posición política para transformar a Colombia

En un país donde los debates públicos suelen ser capturados por la polarización y la inmediatez, mi posición política se resume en una convicción profundamente humana y técnica: Colombia puede transformarse si ponemos en el centro la confianza, la geología y la energía. No como eslóganes, sino como pilares estructurales de un nuevo pacto social con el territorio y con nosotros mismos.

Por: FLOVER RODRÍGUEZ-PORTILLO*

Hablar de geología es hablar del país desde su raíz más literal. Es reconocer que nuestra historia, nuestra economía y nuestras oportunidades están inscritas en las rocas, los suelos, los volcanes, las montañas y las cuencas sedimentarias. Es entender que el subsuelo no es un enemigo, sino un libro abierto que nos explica por qué tenemos agua, por qué tenemos biodiversidad y por qué tenemos recursos energéticos que, bien gestionados, pueden financiar nuestro desarrollo sostenible como sociedad. La geología, lejos de ser una ciencia oculta, es la cartografía del desarrollo posible.

Pero la ciencia por sí sola no transforma naciones. La confianza es el mineral más escaso de Colombia. Sin confianza en las instituciones, en la información técnica, en las comunidades, en los procesos de participación y en la capacidad del país para hacer las cosas bien, cualquier conversación sobre energía o desarrollo será siempre un monólogo estéril. La confianza no se decreta: se construye. Se construye con datos, con presencia territorial, con diálogo activo pero respetuoso, con pedagogía y con una comunicación honesta que no infantiliza a la ciudadanía. Construir confianza no es una postura suave; es una postura política, profundamente política, porque redefine las reglas del juego democrático.

Y es ahí donde entra la energía. No hablo únicamente de petróleo, gas, carbón, eólica, solar, geotermia o hidrógeno. Hablo de un sistema energético como columna vertebral de la estabilidad económica, la competitividad, la adaptación al cambio climático y la seguridad nacional. Colombia no puede darse el lujo de improvisar su política energética ni de convertirla en un campo de batalla ideológico. Necesitamos rigor técnico, visión de largo plazo y una coexistencia de energéticos basada en evidencia y responsabilidad territorial. La energía no es un fin: es un habilitador del país que queremos.

Por eso sostengo que geología, energía y confianza no son temas sectoriales. Son la política —la buena política— que Colombia necesita. Una política que no teme hablar de complejidades, que reconoce que el territorio es diverso, que entiende que el desarrollo es tan social como técnico, y que asume que los ciudadanos no somos enemigos, sino aliados en la construcción del futuro.

Mi posición política es simple y contundente: Colombia se transforma si hacemos del conocimiento geocientífico, de una política energética seria y de la reconstrucción de la confianza social los tres ejes de nuestra conversación nacional. No hay camino más estable, más responsable y más honesto para enfrentar los desafíos de este siglo. Y no hay tarea más urgente.

*Director Ejecutivo de la Asociación Colombiana de Geólogos y Geofísicos de la Energía.

Primer piloto de energía solar comunitaria de Promigas y su fundación

El proyecto beneficia a más de 450 habitantes y contribuye al cuidado del planeta al reducir 3 toneladas de CO₂ al año, equivalente a sembrar 140 árboles.

Promigas y su Fundación Promigas presentaron en Paiva, Bolívar, el primer piloto de Soluciones Energéticas Comunitarias, una iniciativa que integra energía limpia, formación y liderazgo local.

El Centro Educativo Chiricoco fue elegido como punto de partida de este modelo, que beneficiará a más de 450 habitantes de la vereda y evitará la emisión de 3 toneladas de CO₂ al año, equivalente a la capacidad de absorción de 140 árboles. La Institución, además de ser un espacio educativo, funciona como centro comunitario para reuniones, celebraciones y actividades sociales.

En vísperas de Navidad, la comunidad celebró la puesta en marcha de este proyecto, que representa mucho más que una instalación: es una oportunidad para que las familias accedan a espacios educativos más seguros, confiables y alineados con un futuro sostenible.

Durante cuatro meses, 63 personas participaron en encuentros formativos que les permitieron comprender el funcionamiento del sistema solar, fortalecer capacidades para su cuidado y promover prácticas responsables dentro y fuera de la institución.

Uno de los logros fue la conformación del Comité Comunitario de Energía, integrado por habitantes capacitados en mantenimiento preventivo y uso responsable del sistema. Este comité será el primer nivel de acompañamiento para garantizar el buen funcionamiento de la solución energética y la sostenibilidad del proceso a largo plazo.

“Este sistema permitirá que la Institución cuente con mejores condiciones para sus estudiantes. Para Promigas y la Fundación Promigas es fundamental acompañar a las comunidades en su desarrollo, brindando procesos de formación que les permitan comprender, apropiarse y cuidar esta energía”, expresó Marcela Dávila, directora Ejecutiva de la Fundación Promigas.

Por su parte, Edilberto Cabeza, secretario del Consejo Comunitario de la vereda, afirmó: “Gracias a Promigas y su Fundación Promigas, hoy Paiva hace parte de la transición energética. Este proyecto no solo nos trae energía; trae nuevas oportunidades para nuestra comunidad”.

Colombia: sector energético cierra el 2025 en estado crítico

Balance del sector energético colombiano, a partir de los análisis del exministro Tomás González, director del CREE, en la presentación “Panorama energético de cara a 2026”, y del exministro Amylkar Acosta en “La crisis del sector energético en Colombia”.

Tres décadas después de la gran reforma de los servicios públicos, el sector energético colombiano cierra 2025 en una encrucijada: es un caso de éxito en cobertura y arquitectura de mercado, pero enfrenta una combinación de riesgos de abastecimiento, crisis financiera del sistema, tensiones regulatorias y brechas sociales.

Desde las Leyes 142 y 143 de 1994, la capacidad instalada de generación pasó de 8 GW a más de 21 GW, la cobertura subió de 70,9 % a 98,7 % y el número de usuarios se cuadruplicó, con cerca de 140 billones de pesos de inversión privada en los últimos 30 años.

Organismos como el Foro Económico Mundial y el Consejo Mundial de Energía han ubicado a Colombia dentro de los mejores desempeños del mundo en seguridad, sostenibilidad y equidad energética.

Sin embargo, el sector cierra el 2025 en medio de una ‘policrisis’ –fiscal, social y de seguridad energética– que, según el análisis de Acosta, no es sobreviniente sino inducida por decisiones de política que han erosionado la confianza, han retrasado inversiones y han deteriorado la salud financiera del sistema.

Riesgo creciente de desabastecimiento eléctrico y de gas

El primer foco crítico es el riesgo de abastecimiento. La matriz eléctrica sigue siendo mayoritariamente hídrica (alrededor del 63%), lo que, si bien es una ventaja en emisiones, se ha convertido en el “talón de Aquiles” frente a fenómenos climáticos extremos como El Niño, más frecuentes e intensos. A ello se suma que cerca del 80% de los embalses sólo tiene entre tres y cuatro meses de regulación.

De acuerdo con XM, en 2024 solo entró en operación una fracción de la nueva capacidad de generación esperada y en 2025 el rezago se profundizó, elevando el riesgo de insuficiencia de energía firme y de racionamientos si llegara un nuevo Niño.

En transmisión, varios proyectos clave del Sistema de Transmisión Nacional presentan retrasos, con la región Caribe declarada en emergencia por agotamiento de redes, pese a representar cerca del 30% de la demanda nacional.

El panorama del gas natural también es frágil: las proyecciones indican que en 2026 la contratación para la demanda esencial e industrial sólo cubre cerca del 70% de lo requerido según la UPME, lo que refleja la urgencia de nuevas inversiones en exploración, producción, transporte e importación de gas.

“Apagón financiero” amenaza la continuidad del servicio

El segundo gran frente de riesgo es el financiero. Las deudas acumuladas de la Nación y de entidades públicas con las empresas de energía y gas –por subsidios no pagados, consumos oficiales en mora y la opción tarifaria– superan varios billones de pesos y han puesto al sistema al borde de un efecto dominó, según alertas de XM, la Contraloría y la Procuraduría.

En este contexto, decisiones como la circular que impide aplicar la restricción de suministro a empresas intervenidas, obligando a los generadores a seguir despachando energía aun sin pago, envían señales negativas a la cadena y trasladan el riesgo a quienes han hecho las inversiones.

El caso de Air-e en la Costa Caribe aparece como una amenaza sistémica: una operación con altos niveles de pérdidas, bajo recaudo y rezago de inversión en una región que concentra la mayor parte de los eventos de demanda no atendida.

González advierte que, sin un saneamiento financiero integral, será imposible garantizar la entrada oportuna de nuevos proyectos y la sostenibilidad de los operadores existentes, especialmente en zonas vulnerables.

Brechas de acceso y equidad

Pese a los avances en cobertura, el país llega al final de 2025 con cerca de 4,1 millones de colombianos que aún no cuentan con servicio de energía eléctrica, concentrados en zonas rurales dispersas, poblaciones étnicas y territorios históricamente excluidos.

El análisis del CREE muestra que los hogares sin acceso no sólo están desconectados de la red, sino que son mucho más vulnerables en ingresos, calidad de vivienda y acceso a otros servicios básicos.

Alcanzar la universalización exige inversiones significativas y una combinación de soluciones (red, sistemas aislados, microrredes) acompañadas de esquemas tarifarios y de subsidios bien focalizados.

En este sentido, la inclusión energética –poner a las poblaciones hoy excluidas en el centro de la política– aparece como una de las cinco tareas inaplazables para el próximo gobierno.

Retrocesos regulatorios y riesgos para la seguridad jurídica

En el plano institucional, 2025 cierra con una marcada tensión entre el Gobierno y los órganos técnicos del sector. El intento del Ejecutivo de asumir directamente las funciones de la CREG fue declarado contrario a la Constitución por el Consejo de Estado, que ratificó que la regulación tarifaria corresponde al legislador y a las comisiones de regulación, no al Presidente.

A esto se suma la radicación del Proyecto de Ley 432 de 2024, que introduce reformas profundas a las Leyes 142 y 143: amplía la puerta a mecanismos de intervención tarifaria, compras centralizadas, esquemas “administrativos” de fijación de precios, reduce el peso técnico dentro de la CREG y alinea los períodos de sus comisionados con los cuatrienios presidenciales.

El análisis de Acosta advierte que estas medidas disminuirían la competencia, distorsionarían las señales de precios y debilitarían la seguridad jurídica para la inversión, con el riesgo de regresar a un modelo semejante al que precedió el apagón de 1992.

Transición energética: metas irreales y necesidad de replanteamiento

En materia de transición energética, los diagnósticos coinciden en que la meta global de limitar el calentamiento a 1,5 °C para 2030 es inalcanzable, y que Colombia tampoco va al ritmo necesario para cumplir sus propias metas de reducción de emisiones.

El documento de la Transición Energética Justa (TEJ) enumera una larga lista de tareas pendientes: instalar más de 70 GW adicionales de fuentes no convencionales de renovables hasta 2050, acelerar la electrificación eficiente de la demanda, desarrollar nuevos energéticos para sectores difíciles de descarbonizar, modernizar la red, reentrenar la fuerza laboral y reformar el modelo de regalías, entre muchas otras.

Al mismo tiempo, XM advierte sobre los riesgos de una incorporación acelerada de generación solar sin suficiente respaldo de generación firme ni ampliaciones de red: mayor vulnerabilidad a eventos climáticos, concentración de producción en horas de sol y dificultad para atender la demanda en horas pico.

La lección es clara: Colombia necesitará todas las fuentes de energía –renovables, hidráulicas, térmicas y fósiles– si quiere atender el crecimiento de la demanda, incluyendo el impacto de nuevas cargas intensivas como centros de datos e inteligencia artificial.

Pese a las alertas, los análisis coinciden en que buena parte de las soluciones pueden financiarse desde el mismo sector energético. Propuestas como el uso más eficiente de las reservas de hidrocarburos, el aprovechamiento de la ventana de oportunidad del carbón y la liberación gradual del precio del diésel podrían generar recursos adicionales del orden de varios billones de pesos anuales, destinados a: sanear la deuda por opción tarifaria, cerrar las brechas de acceso, invertir en la Costa Caribe y financiar la transición energética.

Transición ecológica, oportunidad para el sector TIC

El sector TIC enfrenta un aumento histórico en consumo energético impulsado por la IA y la nube. La transición ecológica representa una oportunidad estratégica para modernizar la infraestructura con soluciones más eficientes, automatizadas y sostenibles.

El sector TIC atraviesa un momento decisivo: mientras la adopción de la nube, la inteligencia artificial y los centros de datos de alta densidad impulsa un crecimiento acelerado, también incrementa el consumo energético y la presión ambiental.

La Agencia Internacional de Energía (IEA) estima que la demanda eléctrica asociada a centros de datos y redes podría duplicarse entre 2022 y 2030, una tendencia que obliga a repensar la infraestructura tecnológica desde un enfoque sostenible.

La transición ecológica emerge como una oportunidad estratégica para modernizar la operación con soluciones más eficientes, automatizadas y resilientes, especialmente a través de la digitalización de la energía.

En este contexto, Schneider Electric destaca que adoptar prácticas y tecnologías alineadas con la transición ecológica permite al sector TIC reducir su impacto ambiental, optimizar recursos y fortalecer la resiliencia operativa.

Digitalizar la infraestructura energética

La digitalización de la energía se ha convertido en el habilitador central de la transición ecológica. Contar con visibilidad en tiempo real sobre el desempeño eléctrico y térmico de los activos permite identificar consumos innecesarios, optimizar cargas y prevenir puntos de falla.

Según McKinsey (2024), las empresas que digitalizan sus operaciones energéticas pueden lograr hasta un 30 % de reducción en consumo, además de mejorar la estabilidad operativa.

Plataformas como EcoStruxure integran datos de energía, climatización y rendimiento para ofrecer un panorama completo de la infraestructura. Este nivel de monitoreo permite una gestión más inteligente, disminuye la huella ambiental y ofrece a los centros de datos y proveedores cloud la capacidad de operar con mayor precisión y menor desperdicio energético.

Incorporar eficiencia energética como pilar de sostenibilidad

El crecimiento de la IA generativa está impulsando densidades nunca vistas en servidores, lo que aumenta la necesidad de enfriamiento y demanda eléctrica.

La IEA advierte que la IA y el uso global de datos podrían añadir al menos 460 TWh de consumo energético anual hacia 2030, un salto que solo puede gestionarse mediante infraestructuras más eficientes. Reducir este impacto es clave no solo para el planeta, sino para mantener costos operativos manejables.

“Soluciones como la refrigeración avanzada, la optimización térmica y los sistemas modulares de alta eficiencia permiten mitigar el consumo sin comprometer el rendimiento. Al combinar hardware eficiente con analítica avanzada, los centros de datos pueden gestionar cargas de IA con un impacto ambiental mucho menor y con una operación más estable ante variaciones de demanda”, afirma Luis Santamaría, líder del área Cloud & Service Providers en Schneider Electric.

Integrar energías renovables y modelos modulares

La transición ecológica también implica repensar la forma en que se expanden los entornos TIC. Los modelos modulares y escalables permiten crecer solo cuando es necesario, evitando infraestructuras sobredimensionadas —una de las principales causas de desperdicio energético en centros de datos tradicionales—. Estudios del Uptime Institute indican que esta práctica puede disminuir hasta un 40 % la energía utilizada en capacidad no aprovechada.

Además, la integración de energías renovables en operaciones TIC se está acelerando. Este proceso se facilita mediante sistemas de gestión que equilibran el uso de energía limpia y la operación continua. El resultado son centros de datos capaces de crecer sin incrementar su huella ambiental, y más preparados para cumplir regulaciones de descarbonización.

El futuro del sector TIC depende de su capacidad para reducir su impacto energético sin frenar la innovación. La transición ecológica no es solo una respuesta ambiental, sino una oportunidad para operar con más eficiencia, menores costos y mayor resiliencia.

Al digitalizar la energía, automatizar procesos, optimizar la infraestructura y escalar de forma inteligente, las organizaciones tecnológicas pueden avanzar hacia un modelo más sostenible.

¡Al límite!

En concepto de Luz Stella Murgas, presidente de NATURGAS, “el déficit de gas en firme seguirá aumentando en los próximos años si no aceleramos los nuevos proyectos que hemos identificado… Estamos operando al límite, no tenemos margen de maniobra si se presenta alguna contingencia, de la cual no estamos exentos.”

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

El déficit de gas, que hasta ahora reconoce el Gobierno, ha obligado a su importación desde diciembre de 2024 para garantizar el cubrimiento de la demanda esencial.

Como era de esperarse, el precio del gas importado es mayor que el del extraído en el territorio nacional, que también ha subido de precio por la escasez y, como es apenas lógico, el mayor precio se termina trasladando al usuario vía tarifa por parte de las empresas comercializadoras.

En su momento, el ex ministro Andrés Camacho afirmó que esto último no podía darse. Sin embargo, a despecho de sus declaraciones, tuvimos a comienzos de 2025 un incremento en las tarifas de gas en el interior del país que osciló entre el 20% y el 36%.

Eso era previsible y no tenía por qué sorprender a nadie, esos polvos tenían que traer estos lodos. Lo que se está dando en este momento es sólo una escalada del alza de las tarifas de gas de comienzos de año en el interior del país, que ahora se extiende al resto del país a partir de diciembre de 2025, dado que los contratos que se habían firmado por parte de las empresas comercializadoras con sus proveedores llegaron a su fin y ahora los nuevos contratos incorporan el componente de gas importado a los precios a los que se cotiza en el mercado internacional.

El Alza anunciada para el gas vehicular es del 35%, para la industria del 28% y para gas domiciliario, en promedio, del 14%. Es de advertir que el alza no es mayor gracias a la revaluación del peso con respecto al dólar de 13.5%.

El ministro de Minas y Energía Edwin Palma reaccionó anunciando “decreto y Resolución para contener el alza y garantizar precios justos”, asumiendo que los actuales no lo son. Y fue más lejos al anticipar que se tomarán “20 medidas urgentes y estructurales para garantizar el abastecimiento en todo el país y frenar prácticas especulativas”.

De este modo, nos retrotraemos a las declaraciones del entonces ministro Camacho, quien se negaba a aceptar que había una escasez, un déficit de gas en el país y en su lugar, según el, se estaba dando una especulación por parte de algunas empresas que estaban acaparándolo. Le pidió a la Superintendencia de Servicios Públicos que lo investigara y todo se quedó en anuncios y ningún hallazgo.

Huelga decir que la entidad competente para investigar las presuntas “prácticas  especulativas”, si hay lugar a ellas y sancionar a la empresas que incurran en las mismas es la Superintendencia, no el Ministerio de Minas y Energía. Y de contera, no hay que perder de vista que el principal jugador en el mercado del gas, por ser el mayor productor y proveedor de gas natural en el país, con más del 70%, es la estatal ECOPETROL, que vende el gas a los precios del mercado, no le es dable expenderlo a más bajo precio.

Además, como lo hemos advertido, debido a la tardanza de la CREG en expedir la Resolución 102 022 de noviembre 28, después de un año de espera, con la cual se facilita la importación y contratación de gas natural a largo plazo por parte de las empresas comercializadoras y de esta manera transarlo a precios más razonables, se vieron compelidas a comprar el gas en el mercado spot, a precios mucho más altos, mediante contratos trimestrales.

Así las cosas, no vemos cómo el Ministerio va a expedir “una resolución que permitirá que toda nueva oferta de gas nacional sea contratada a un precio justo y de manera inmediata, evitando presiones adicionales sobre la tarifa”, cuando los nuevos contratos ya están firmados y como decimos en mi tierra, después de rayo caído no hay magnífica que valga.

Ahora bien, lo urgente no nos puede llevar a perder de vista lo importante, que es garantizar el abastecimiento, en el entendido que la energía más cara es aquella de la que no se dispone justo en el momento que se requiere.

Para ello será indispensable importar mayores volúmenes de gas, para lo cual se requiere ampliar la capacidad de regasificación, hoy limitada a la SPEC en Cartagena, que ya está copada.

Se cuestiona por parte del presidente Petro el “haber dejado”, según él “a un monopolio privado la importación” de gas, cuando la realidad es otra. El llamado Grupo Térmico de la Costa, integrado por tres plantas generadoras (TEBSA, Termocandelaria y Celcia), la promovió con el fin de asegurarse el aprovisionamiento de gas y poder así cumplir con la oferta de energía en firme (OEF) que se derivaba de la asignación del tan denostado por este gobierno, cargo por confiabilidad.

Me correspondió como ministro de Minas y Energía licenciar su proyecto mediante las resoluciones 062 de 2013 y 022 de 2014. Esa es la explicación de que se instalara por la iniciativa privada y no pública, como la que se sugiere con suspicacia.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de número de las ACCE.

Promigas firma acuerdo para adquirir a Zelestra

Promigas firmó un acuerdo para la adquisición del 100% de las acciones de las compañías de Zelestra propietarias de una plataforma regional de generación renovable con presencia en Colombia, Chile y Perú.

El portafolio incluye proyectos de generación y almacenamiento de energía solar que suman una capacidad contratada de 1,4 GW, y proyectos en desarrollo con diferentes grados de madurez por más de 2,1 GW. Esto significa que los activos abarcan tanto plantas que producen electricidad a partir del sol, como sistemas que permiten almacenar esa energía.

La operación constituye un hito clave en la consolidación de Promigas como holding multi-energético en Latinoamérica, al integrar el gas natural y las energías renovables, para impulsar un futuro sostenible y resiliente en Colombia y la región.

Con el cierre de esta transacción Promigas podrá:

  • Continuar la senda de crecimiento, al entrar de forma inmediata y con tamaño significativo al negocio de generación renovable a gran escala.
  • Diversificar su portafolio de negocios no regulados, al ampliar su capacidad para ofrecer soluciones de generación solar a gran escala, respaldadas con contratos de venta de energía a largo plazo (PPAs) que aseguran ingresos estables.
  • Extender su presencia en mercados estratégicos que mejoran el perfil de riesgo del portafolio como lo son Chile (A) y Perú (BBB-/BBB).
  • Adicionar un portafolio robusto y escalable, con más de 19 proyectos respaldados en una plataforma pionera en energías renovables en Latinoamérica, con más de 15 años de experiencia en el desarrollo, construcción y operación de proyectos de bajas emisiones, un equipo de más de 130 profesionales, y una estructura operativa eficiente y autónoma.

“Este acuerdo representará un avance significativo en el cumplimiento de las metas trazadas en la estrategia de Promigas, “Nuestra Energía 2040”, que impulsa la expansión del portafolio de soluciones energéticas, el crecimiento en negocios no regulados y la incorporación de nuevas geografías. Refleja además nuestro compromiso con el futuro energético de la región, con la incorporación de proyectos de energías renovables que contribuyan a la competitividad, la sostenibilidad y eficiencia de las operaciones”, afirmó Juan Manuel Rojas, presidente de Promigas.

El cierre de la transacción está sujeto a la culminación de los trámites requeridos ante las autoridades de competencia de Colombia y Perú, y el cumplimiento de condiciones precedentes habituales en este tipo de operaciones, que se espera obtener en los próximos meses.

Gas en Colombia: señales de alerta y ajustes necesarios

En su Comentario Económico del 4 de diciembre, ANIF señala que el país debe avanzar en una estrategia integral para garantizar un suministro confiable, competitivo y sostenible de gas natural en los próximos años.

Por: ANIF

Durante las últimas semanas, el sector gasífero en Colombia ha concentrado la atención pública debido a una serie de hechos que, en conjunto, revelan un panorama complejo para la seguridad energética del país.

La pérdida de autosuficiencia en gas, la crisis financiera de uno de los actores privados más relevantes (Canacol), y los ajustes regulatorios recientes introducidos por la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) ponen de manifiesto la urgencia de una estrategia integral que asegure el suministro presente y futuro.

Estos elementos convergen en un mismo mensaje: garantizar el abastecimiento de gas natural se ha convertido en una prioridad ineludible para el país.

En primer lugar, Colombia enfrenta un problema estructural de oferta de gas. El país dejó de ser autosuficiente y hoy debe recurrir a importaciones para garantizar la continuidad del suministro. Esto se refleja claramente en la evolución de las reservas probadas: en 2024 se estimó que eran de 5,9 años, el nivel más bajo en dos décadas.

La combinación de una demanda creciente, proyectos de exploración demorados y declinación en campos tradicionales ha acentuado esta vulnerabilidad. Proyecciones para 2028 indican que, con la expansión actual, la energía en firme disponible no será suficiente para atender los requerimientos del sistema, lo que subraya la urgencia de desarrollar nuevas fuentes de abastecimiento, tanto locales como externas.

A este panorama se suma la situación de Canacol Energy, segundo productor de gas del país después de Ecopetrol y responsable del 10,2% de la producción nacional. La compañía atraviesa un proceso de insolvencia y falta de liquidez que la llevó a acogerse a mecanismos de protección de acreedores en Canadá y a solicitar su reconocimiento en Colombia. Su crisis genera preocupación no solo por su peso en el mercado, sino porque coincide con un período en el que la producción nacional ya enfrenta presiones significativas. Cualquier afectación en la operación de Canacol tendría repercusiones directas sobre la oferta doméstica, profundizando la dependencia de gas importado y elevando los riesgos sobre la estabilidad del sistema energético.

En este contexto, las recientes resoluciones de la CREG (Resoluciones No. 102 021 y No. 102 022 de 2025) representan una señal positiva para el sector. A través de ajustes normativos, la Comisión busca facilitar e incentivar la importación de gas, flexibilizando la contratación de suministro y de capacidad de transporte, y reduciendo barreras que históricamente habían limitado la entrada de moléculas importadas.

Entre los cambios más relevantes, se incluye la posibilidad de pactar nuevos eventos eximentes en los contratos de importación y la habilitación de mecanismos más ágiles para el mercado de transporte. Esta regulación envía un mensaje claro: ante la estrechez de oferta, es necesario contar con instrumentos que permitan complementar la producción local de manera eficiente y oportuna.

En conclusión: Colombia transita un momento decisivo en materia de seguridad energética. La pérdida de autosuficiencia en gas, las tensiones generadas por la situación de Canacol y la respuesta regulatoria de la CREG muestran que el país debe avanzar simultáneamente en tres frentes: aumentar la producción doméstica, asegurar mecanismos estables de importación y fortalecer la regulación para reducir vulnerabilidades. Solo así se podrá garantizar un suministro confiable, competitivo y sostenible en los próximos años.

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