Digitalización y descarbonización: la dupla clave en centros de datos

Tecnologías de monitoreo en tiempo real, software inteligente y arquitecturas energéticamente eficientes, lideran la transformación hacia una infraestructura digital más limpia y resiliente.

Los centros de datos son el corazón del mundo digital. Desde el almacenamiento de información hasta el entrenamiento de modelos de inteligencia artificial, estas infraestructuras son esenciales para el funcionamiento de la economía digital. Pero también son grandes consumidores de energía: a nivel global, se estima que representan entre el1.5% y el 3% del consumo eléctrico total, y su huella de carbono no para de crecer.

Según la Agencia Internacional de Energía (IEA), el sector energético representa cerca del 73% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, que lo convierte en el principal responsable del cambio climático. En ese contexto, la digitalización de infraestructuras energéticas y la descarbonización de procesos industriales no son opcionales, sino esenciales.

De hecho, se estima que más del 55% de las reducciones necesarias para alcanzar el Net Zero en 2050 dependerá del uso de tecnologías ya disponibles, como la eficiencia energética, las energías renovables y la electrificación.

En este contexto, la transformación del sector ya no es una opción, sino una urgencia. Y el camino está claro: combinar digitalización con descarbonización. Dos fuerzas que, cuando se integran, permiten avanzar hacia centros de datos más sostenibles, eficientes y resilientes.

Digitalizar para tomar decisiones inteligentes

“Lo que no se mide, no se puede optimizar”, afirma Marta Sánchez, vicepresidenta de Secure Power para Sudamérica en Schneider Electric. “Esa es la base de la digitalización: dotar a los centros de datos de tecnologías de monitoreo inteligente, análisis predictivo y automatización para gestionar en tiempo real el uso de energía, la capacidad térmica, los riesgos de interrupción y los patrones de consumo.”

Así es como soluciones como EcoStruxure IT permiten a los operadores visualizar cada punto de su infraestructura, desde el borde hasta el core, anticipar fallos, balancear cargas, reducir emisiones y tomar decisiones basadas en datos.

“La digitalización convierte los centros de datos en organismos vivos, que se adaptan y responden con precisión a la demanda energética actual”, agrega Sánchez.

Descarbonizar desde el diseño

El segundo componente de la fórmula es la descarbonización, que empieza desde el diseño del centro de datos: arquitectura modular, UPS inteligentes, contención térmica eficiente y, en los casos más avanzados, sistemas de refrigeración líquida que reemplazan el aire acondicionado tradicional.

Además, la transición energética implica migrar hacia fuentes renovables, electrificación de procesos y eficiencia operativa. En el caso de Colombia, Schneider Electric ya está implementando estos principios en su planta de Funza que es un referente de sostenibilidad industrial en la región.

Un futuro energético más justo

En Colombia, el mercado de centros de datos crece a ritmos acelerados. Se proyecta que alcanzará los USD 1.160 millones en 2030, con una tasa anual del 17,5%.

La era de los centros de datos del futuro ya comenzó. Y en ella, no bastará con ser eficientes o sostenibles por separado. La verdadera innovación está en combinar digitalización + descarbonización, una dupla que redefine los límites del rendimiento energético y la responsabilidad ambiental.

Ecopetrol comercializará entre 12 y 26 GBTUD de gas de Floreña

Ecopetrol anunció el inicio de un proceso de comercialización de gas para colocar en el mercado entre 12 GBTUD y 26 GBTUD producido en el campo Floreña, departamento de Casanare, durante los años 2026, 2027 y 2028.

Por medio de esta iniciativa, Ecopetrol ofrecerán bloques anuales de largo plazo de la siguiente manera: 25 GBTUD para 2026, 12 GBTUD para el 2027 y otros 12 GBTUD para el 2028.

Los interesados en el proceso de comercialización podrán realizar las solicitudes de compra entre el 16 y 17 de septiembre, la asignación se realizará entre el 18 y el 24 de septiembre, el cierre y registro de contratos será entre el 29 de septiembre y el 3 de octubre.

Cabe recordar que en junio de 2025 la Empresa adelantó un proceso de comercialización de gas de los campos de Cusiana y Cupiagua, a través del cual asignó hasta 132 GBTUD de gas nacional e importado a empresas distribuidoras y comercializadoras que operan en el mercado colombiano.

Además, Ecopetrol asignó a 18 agentes un total de 60 GBTUD de gas importado que ingresará al país por la costa pacífica entre el segundo y tercer trimestre de 2026, para cubrir otros sectores de la cadena de suministro de gas natural.

Medidas adicionales

Con el propósito de contribuir a atender la demanda del energético, la Empresa también ha maximizado las eficiencias en su consumo de gas. A junio de 2025 logró una reducción aproximada de 8% en sus autoconsumos.

Así mismo, en el Piedemonte Llanero se perforan los pozos Floreña N18, Andina Este y FRUp16, con los cuales se busca aumentar las reservas y la producción de gas; además, están en etapa de planeación cinco pozos adicionales en la región, que se perforarían entre 2025 y 2026.

El futuro energético de Colombia depende de fortalecer el Cargo por Confiabilidad

En el marco de la transición energética, el Cargo por Confiabilidad resulta aún más estratégico, ya que asegura que las fuentes intermitentes, como la solar y la eólica, cuenten con un respaldo confiable que sostenga el sistema.

De acuerdo con Klik Energy, compañía especializada en soluciones digitales para la gestión de la energía, el Cargo por Confiabilidad se ha consolidado como una herramienta clave para proteger a Colombia frente a escenarios de escasez y asegurar la sostenibilidad del sistema eléctrico en el largo plazo, por lo que eliminarlo pondría en riesgo el abastecimiento energético del país.

El Cargo por Confiabilidad es un mecanismo regulatorio del sector eléctrico colombiano diseñado para garantizar que el país disponga siempre de la energía necesaria, incluso en situaciones críticas como sequías prolongadas asociadas al fenómeno de El Niño, fallas técnicas o incrementos inusuales en la demanda. 

Este mecanismo funciona a través de un pago fijo adicional incluido en la tarifa de energía que los usuarios pagan mes a mes. Dicho pago es entregado a los generadores de energía a cambio de un compromiso: disponer de capacidad firme de generación cuando el sistema lo requiera. En otras palabras, no se trata de un cobro directo por la energía consumida, sino de una garantía de disponibilidad futura que permite que el suministro nunca falte, incluso en momentos de alta presión sobre el sistema eléctrico.

Cuando el país enfrenta periodos de escasez energética debido a la reducción de la hidrología como sucedió en 2024 o a un incremento inesperado de la demanda, las plantas que reciben este cargo deben entregar la energía comprometida. Este esquema ha sido fundamental para mantener la estabilidad energética de Colombia durante las últimas décadas.

Su importancia radica en varios aspectos. En primer lugar, fortalece la seguridad energética del país, teniendo en cuenta que cerca del 70% de la electricidad nacional proviene de fuentes hidroeléctricas que se ven afectadas en periodos de sequía. También garantiza la estabilidad del suministro, reduciendo el riesgo de apagones o racionamientos como los que se vivieron en los años noventa. De igual forma, envía señales claras de inversión en infraestructura, lo que incentiva a construir nuevas plantas o mantener las actuales en operación. 

En el marco de la transición energética, el Cargo por Confiabilidad resulta aún más estratégico, ya que asegura que las fuentes intermitentes, como la solar y la eólica, cuenten con un respaldo confiable que sostenga el sistema.

De acuerdo con Esteban Quintana, CEO de Klik Energy, “el Cargo por Confiabilidad ha demostrado su efectividad. En 2024, durante el fenómeno de El Niño, las plantas térmicas respaldaron al sistema cuando la generación hídrica disminuyó, evitando fallas en el suministro. Sin embargo, es urgente acelerar las subastas de la CREG para atraer nuevas inversiones que permitan garantizar la energía de los próximos años”.

Actualmente, cerca del 70% de la generación nacional proviene de fuentes hidroeléctricas y el 30% de térmicas. Esta combinación ha permitido que, pese al aumento en el precio de la energía en algunos sectores, el país no haya sufrido desabastecimiento eléctrico. Sin embargo, el gran reto está en atraer nuevos proyectos que fortalezcan la capacidad instalada, especialmente ante escenarios de presión climática y creciente demanda energética.

Klik Energy ha implementado estrategias de respaldo para plantas que han enfrentado retrasos en su entrada en operación, evitando que pierdan su Cargo por Confiabilidad y asegurando que puedan aportar energía al sistema cuando más se necesite.

Actualmente, Klik Energy representa cerca del 35% de los respaldos de los generadores en el mercado. En este sentido, la eliminación del Cargo por Confiabilidad pondría en riesgo la seguridad energética nacional, por lo que, lejos de retirarlo, resulta fundamental fortalecerlo y complementarlo con nuevas inversiones que aseguren la energía que Colombia necesita.

Los costos fiscales, sociales y económicos de eliminar el carbón colombiano

La Federación Nacional de Productores de Carbón (Fenalcarbón) dio a conocer el Informe TEC “Transición Energética de los Carbones Colombianos”, elaborado junto al Centro Regional de Estudios de Energía (CREE), que concluye que el país enfrentará riesgos fiscales, sociales y económicos si la transición energética se acelera sin una estrategia clara.

El documento advierte que un proceso mal diseñado podría significar una caída de $38 billones en la economía nacional. El recaudo de las regalías y el impuesto de renta representa cerca del 95% de los ingresos que recibe el país por el desarrollo de la actividad minera de carbón, lo que lo convierte en un pilar insustituible para la financiación pública.

En departamentos como Cesar y La Guajira, las regalías por carbón representan más del 100% de sus ingresos corrientes, por lo que una transición desordenada tendría efectos devastadores en la estabilidad regional y en los recursos para educación, salud e inversión social. Lo mismo sucede en otras regiones del país como Córdoba, Cundinamarca, Boyacá, Antioquia y los Santanderes, donde la industria carbonífera no solo genera empleo, sino aportes sociales y ambientales.

“Este no es un debate sectorial, es un debate de país. El futuro fiscal de la Nación, la estabilidad laboral de miles de familias y la inversión social en 132 municipios de 11 departamentos dependen de una transición bien planificada”, afirmó Carlos Cante, presidente Ejecutivo de Fenalcarbón.

Tres escenarios de transición para Colombia

El informe presenta tres posibles rutas hacia la descarbonización del país, con sus impactos sobre el sector carbón:

• En el escenario intermedio de “referencia”, el país buscaría la carbono-neutralidad en 2060. La reducción sería del 85% en la producción de carbones, con una disminución significativa de exportaciones, aunque todavía con cierta capacidad de aprovechar reservas metalúrgicas y térmicas. Si bien los impactos sociales y fiscales serían menores que en el escenario acelerado, seguiría existiendo un riesgo importante para las finanzas de las regiones productoras.

• En el escenario de “viento de frente”, es decir el más adverso, Colombia se plantea alcanzar la carbono-neutralidad en 2050, con la electrificación más acelerada y ambiciosa. Este camino implicaría una reducción del 89% en la producción de carbones frente a 2021, una fuerte caída en la demanda interna y un golpe crítico a la transformación de coque por las restricciones de emisiones. En este escenario, los territorios quedarían con menos recursos en el corto plazo, sin tiempo suficiente para la reconversión laboral y social.

• En el escenario de “viento de cola”, la transición se extendería hasta 2070 o incluso 2100. Esto permitiría aprovechar la totalidad de las reservas de carbón en la costa y de carbón metalúrgico, garantizando divisas y regalías durante varias décadas más. La demanda interna de carbones térmicos se mantendría por más tiempo, apoyada en la incertidumbre de precios del gas y en nuevas tecnologías como el CCUS (captura, uso y almacenamiento de carbono). Esta salida ordenada daría margen al país para planificar la reconversión productiva de los territorios y sostener la inversión social.

La visión del empresariado

El TEC concluye que, sin una política pública pragmática y realista, Colombia corre el riesgo de pagar altos costos sociales, económicos y ambientales. Los análisis muestran que una transición improvisada puede llevar a la pérdida acelerada de 74.000 empleos y de más del 60% de los ingresos por regalías, recursos que hoy financian la educación, la salud y la infraestructura de los municipios.

De acuerdo con el presidente del gremio, “la transición debe tener un ritmo alineado con las tendencias globales y la demanda del mercado internacional, evitando impactos abruptos que comprometan la estabilidad social y económica del país. Para ello, necesitamos una estrategia que reconozca las particularidades de cada territorio productor, promoviendo actividades alternativas y fortaleciendo capacidades locales”.

Cante enfatizó que este proceso no puede recaer únicamente en el Estado. “La transición debe construirse de manera conjunta entre el Estado, las regiones y el sector privado, bajo principios de justicia fiscal y laboral, que eviten desequilibrios económicos y protejan a los trabajadores”.

En ese sentido, subrayó que es fundamental que el proceso se autofinancie en gran medida con los recursos que ya genera la industria. “Las regalías, los impuestos y los encadenamientos productivos del carbón deben ser la base para financiar programas de reconversión laboral, impulsar nuevas actividades económicas en las regiones y desarrollar proyectos de gestión ambiental. Así reducimos la dependencia de recursos externos y aseguramos la sostenibilidad de la transición en el tiempo”.

Finalmente, planteó una medida concreta: “Se requiere la creación de un Fondo Fiscal que permita enfrentar los efectos de una transición desordenada, y el diseño de programas de formación y reconversión laboral que conviertan una política ambiciosa en un verdadero proceso de transformación productiva de los territorios, realista e incluyente”.

Por su parte, Tomás González, director del CREE, recalcó que “con planeación adecuada, el carbón puede ser motor de la transición, no su obstáculo. La clave está en equilibrar la ambición climática con el realismo económico y social, aprovechando la ventana de oportunidad que tiene el país al 2030 para preparar una transición adecuada”.

A través del Informe TEC, Fenalcarbón reitera que el carbón no es incompatible con la transición energética y que, por el contrario, puede convertirse en el principal sostén financiero para avanzar hacia una matriz más limpia y sostenible.

El sector puso a disposición de las autoridades y tomadores de decisión, esta visión del empresariado, como insumo para el diseño de políticas públicas que garanticen una transición óptima y una transformación productiva de los territorios.

Un sector estratégico para la economía nacional

Actualmente, el sector genera más de 55.000 empleos directos altamente formales, con ingresos 2,6 veces superiores al promedio nacional, y beneficia indirectamente a más de 250.000 personas. Por cada $1.000 millones adicionales en producción de carbón, se generan 4,7 empleos en la economía, y cada peso en el carbón multiplica 2,42 veces el PIB nacional.

Además, las compras nacionales alcanzaron $31,6 billones entre 2015 y 2022, de los cuales $16 billones se destinaron a proveedores locales, dinamizando más de 1.000 empresas regionales.

En materia de divisas, Colombia es el 5° exportador mundial de carbón térmico y el 4° exportador mundial de coque metalúrgico, el primer producto industrial de exportación del país, que se produce teniendo como base el carbón metalúrgico. Solo en 2022, las exportaciones del sector sumaron más de USD $8.100 millones.

Cierre de la vía al Llano pone en jaque el suministro de GLP

Agremgas hace un llamado a las autoridades a implementar soluciones inmediatas que garanticen el transporte de GLP y eviten un desabastecimiento con graves consecuencias para familias, instituciones y la economía nacional.

La Agremiación Colombiana de Comercializadores de Gas (Agremgas) expresó su preocupación por la contingencia presentada en la vía al Llano, tras la pérdida de bancada que mantiene cerrada esta importante arteria vial.

Y es que el 37% del Gas Licuado de Petróleo (GLP) que consumen los hogares colombianos proviene de Casanare: Cusiana, Cupiagua y Termoyopal, y su transporte al resto del país depende exclusivamente de esta vía, por lo que el cierre genera una amenaza inminente al abastecimiento de este servicio esencial para millones de familias y sectores productivos.

Actualmente, las rutas alternas no ofrecen una solución viable: la vía Pajarito -Sogamoso mantiene restricciones que impiden el transporte de carga superior a 28 toneladas, mientras que una cisterna cargada tiene un peso neto de alrededor de 50 toneladas, lo cual hace imposible movilizar el GLP desde las plantas de producción hacia los centros de consumo.

Aunque se ha considerado la posibilidad de habilitar horarios especiales o la antigua vía, estas medidas aún no cuentan con autorización ni representan una solución definitiva.

Sara Vélez, directora Ejecutiva de Agremgas, advirtió que “nos enfrentamos a una situación crítica. De no resolverse pronto, el cierre de la vía al Llano obligará a depender de importaciones de GLP, lo que encarecería la tarifa entre un 4% y 11% y afectaría directamente a los usuarios más vulnerables. El GLP es un energético vital en la vida diaria de millones de colombianos, por lo que se requieren medidas inmediatas y efectivas para garantizar el suministro.”

Cerrejón gana el Premio Medio Ambiente Caracol en la categoría Empresa Grande

Cerrejón recibió el Premio Medio Ambiente Caracol en su décima edición, en la categoría Empresa Grande, gracias al programa “El jaguar regresa a La Guajira y transita en el corredor biológico del agua Wüin Manna”.

Este reconocimiento destaca más de 30 años de trabajo enfocado en la restauración de ecosistemas, la protección de la biodiversidad y la recuperación de suelos en el departamento de La Guajira.

El programa, iniciado en 1990, ha implementado un ambicioso proceso de restauración ecológica en Colombia. Entre sus logros más concretos se encuentran:

  • Restauración de más de 5.000 hectáreas mediante técnicas de rehabilitación activa y pasiva.
  • Siembra de cerca de cuatro millones de árboles nativos provenientes de viveros propios y comunitarios.
  • Conformación de un corredor biológico de más de 25.000 hectáreas, que conecta la Serranía del Perijá con la Sierra Nevada de Santa Marta, facilitando la movilidad de especies clave.
  • Desarrollo de un modelo de restauración reconocido por autoridades ambientales, la academia y organizaciones internacionales.

Un hito destacado del proyecto fue el regreso del jaguar a La Guajira en 2015, después de casi 40 años sin registros. Su presencia indica que los ecosistemas intervenidos han recuperado complejidad y equilibrio, al ofrecer suficiente cobertura vegetal, disponibilidad de agua y presas naturales como venados y armadillos.

Como especie sombrilla, el jaguar solo puede habitar en territorios sanos y conectados, por lo que su retorno se considera una de las señales más claras de la efectividad del programa de restauración.

El proyecto también incorpora un enfoque comunitario:

  • Generación de más de 400 empleos directos en viveros, brigadas de restauración y monitoreo ambiental.
  • Viveros comunitarios, en su mayoría administrados por mujeres wayuu y campesinas pertenecientes a comunidades y vecinas a la operación minera como Barrancas, Hatonuevo y Albania, quienes producen cientos de miles de plántulas cada año, fortaleciendo capacidades locales y generando ingresos.
  • Promoción de negocios verdes y proyectos productivos, como apicultura, artesanías con fibras naturales y turismo de naturaleza.
  • Programas de educación ambiental, que han involucrado a niños, jóvenes y adultos en procesos de formación sobre la importancia de conservar el bosque seco tropical.

“Este premio nos llena de orgullo porque reconoce un trabajo constante y de largo plazo enfocado en la restauración ecológica y la conservación de la biodiversidad. Que el jaguar haya regresado a nuestro corredor biológico es una señal del impacto de estas acciones, aunque seguimos aprendiendo y trabajando para fortalecer estos ecosistemas”, afirmó Luis Madriñán, gerente de Gestión Ambiental de Cerrejón.

La ceremonia de premiación se realizó el 8 de septiembre en Bogotá, con la presencia de representantes del sector ambiental, empresarial y académico. Durante el evento, Caracol Televisión destacó la importancia del programa para la conservación regional.

“Este premio enfocado en las especies nos permitió conocer diferentes iniciativas en distintas geografías del país, conocer las dificultades que tienen las instituciones, las empresas y las comunidades. Quiero mencionar a Cerrejon, que fue una de las iniciativas que pudimos conocer de primera mano y que viene trabajando una iniciativa integral de restauración para mejorar la conectividad, vinculando a las comunidades, pero también aportando datos de las especies, de sus movimientos. Por ejemplo, pudimos entender los movimientos del jaguar, así que quiero resaltar eso, porque a muchas otras les falta esa información de biología y de las especies”, afirmó Catalina Gutiérrez, directora de WCS Colombia y directora técnica del premio Caracol Medio Ambiente.

Por su parte, Claudia Bejarano, presidente de Cerrejón, dijo: “Estar entre los premiados nos motiva a continuar trabajando con responsabilidad en la restauración ecológica, la conservación de ecosistemas y el desarrollo social de las comunidades vecinas. Este logro es resultado del compromiso de nuestros equipos y aliados durante más de 30 años”.

La transición energética, en riesgo por incertidumbre regulatoria y financiera

El sector energético colombiano, que ha sido modelo de transformación y éxito durante las últimas tres décadas, se enfrenta a una encrucijada crítica.

A pesar de los importantes avances logrados desde el apagón de 1992, el sector eléctrico colombiano lidia hoy con desafíos financieros, regulatorios y sociales que podrían comprometer la seguridad del suministro y la inversión necesaria para una transición energética sostenible.

Así lo destacó Carlos Alberto Zarruk, presidente Ejecutivo de la Cámara Colombiana de la Energía, en la apertura, este 10 de septiembre, del XI Congreso del gremio.

Zarruk hizo un repaso de la historia reciente del sector, recordando que la crisis de 1992, con racionamientos diarios que afectaron al 15% del consumo, fue el catalizador para las reformas estructurales de las Leyes 142 y 143 de 1994.

Estas leyes liberalizaron el sector, abrieron la puerta a la inversión privada y crearon organismos reguladores clave como la CREG y la UPME, que hoy son fundamentales para su funcionamiento. Gracias a estas reformas, el país ha logrado modernizar su infraestructura, diversificar la matriz energética con la adición de 3 gigavatios de energías renovables no convencionales, y reducir la dependencia hídrica.

Sin embargo, este progreso se ve amenazado por una serie de factores interconectados. El principal, Zarruk, es la crisis financiera que atraviesan los comercializadores de energía, quienes acumulan altas deudas por la opción tarifaria, subsidios y la falta de pago de entidades públicas. Esta situación crea un «círculo vicioso que amenaza con deteriorar la calidad del servicio y frena las inversiones necesarias para la transición energética y la expansión del sistema».

La región Caribe, en particular, enfrenta un riesgo inminente. El dirigente gremial alertó que «el 35% de los hogares de la región podría enfrentar racionamientos prolongados» debido a la crisis financiera de la empresa Air-e, con una deuda de $1,5 billones, un problema estructural que se arrastra desde hace décadas. La propuesta del gobierno de reemplazar la operación de Air-e por una empresa pública demuestra la gravedad de la situación.

A esto se suman retos regulatorios, sociales y ambientales que frenan la expansión del sector. La complejidad de los trámites de licencias ambientales y las consultas con comunidades ancestrales han causado suspensiones y retrasos en proyectos cruciales.

Además, el vocero expresó preocupación por las recientes propuestas de cambios regulatorios donde, a su juicio, «no prima el análisis técnico», lo cual puede generar incertidumbre y desincentivar la inversión privada, un pilar del crecimiento del sector.

Finalmente, concluyó que, a pesar de los desafíos, la visión a largo plazo es clara: Colombia debe avanzar hacia una transición energética robusta. La demanda eléctrica seguirá creciendo a un 3% anual, impulsada por la electrificación del transporte y la industria.

Para 2040, el país necesitará duplicar su capacidad instalada, un objetivo que solo se podrá alcanzar si se garantiza la estabilidad regulatoria, la confianza inversionista y la coordinación entre todos los actores del sector.

Colombia y Alemania unen esfuerzos para consolidar hubs de hidrógeno

La Confederación de Industrias Alemanas (BDI) y la Cámara de Hidrógeno y Gases Renovables ANDI–Naturgas lideran el proyecto CatalHyst, financiado por la Cooperación Alemana (BMZ).

La Confederación de Industrias Alemanas (BDI) y la Cámara de Hidrógeno y Gases Renovables ANDI–Naturgas avanzan en la ejecución de CatalHyst, un proyecto de la cooperación colombo–alemana que busca consolidar el ecosistema de hidrógeno renovable en el país y posicionar a Colombia como referente en la transición energética de la región.

El proyecto ya empezó a materializarse en territorios estratégicos como Atlántico, Bolívar y Valle del Cauca, donde se desarrollan iniciativas que buscan consolidar hubs regionales de hidrógeno renovableentre el sector público, privado y académico, abriendo nuevas oportunidades de inversión y encadenamientos productivos.

“CatalHyst es un catalizador para la transición energética de Colombia. De la mano de la industria alemana, buscamos que el hidrógeno renovable y sus derivados sean una realidad y generen nuevas cadenas de valor y oportunidades de exportación”, afirmó Karen Peralta Ballén, directora de la Cámara de Hidrógeno y Gases Renovables ANDI–Naturgas.

En sus primeros meses de implementación, CatalHyst ha impulsado la articulación de actores públicos y privados, universidades y centros de investigación, promoviendo servicios especializados de asesoría técnica y preparando las condiciones para atraer inversión y consolidar proyectos de gran impacto.

Además, ha iniciado el diseño de iniciativas que integran el hidrógeno para la descarbonización de sectores como el acero, el cemento y la petroquímica.

La cooperación entre Alemania y Colombia representa un paso decisivo para acelerar la implementación de la Hoja de Ruta del Hidrógeno de Colombia, que proyecta una capacidad instalada de 16,5 GW hacia 2052.

Por su parte, Alemania planea importar entre el 50–70% de su demanda de hidrógeno para 2030, posicionando a Colombia como un socio estratégico debido a su potencial renovable y su capacidad de integración industrial en las cadenas de valor globales.

La iniciativa está liderada por la Confederación de Industrias Alemanas (BDI), reconocida como la voz representativa del sector industrial alemán, que aporta su experiencia y redes empresariales al proyecto.

Como contraparte local, la Cámara de Hidrógeno y Gases Renovables ANDI-Naturgas proporciona el conocimiento del contexto colombiano y facilita el acceso al ecosistema empresarial nacional.

Esta sinergia crea un marco de cooperación que:

  • Facilita la transferencia de conocimiento y promueve el desarrollo de capacidades de la industria para identificar oportunidades comerciales.
  • Impulsa proyectos faro e iniciativas estratégicas en los departamentos de Atlántico, Bolívar y Valle del Cauca.
  • Busca sentar las bases para el desarrollo de hubs de hidrógeno con impacto local y regional.

En ese sentido, los avances de CatalHyst tuvieron un espacio de discusión en el Circuito H₂ Barranquilla, que reunió a más de 200 expertos nacionales e internacionales el 4 de septiembre.

Allí, representantes de la industria, la academia y el sector público conocieron de primera mano cómo el proyecto se perfila como un catalizador de la transición energética y reafirma la apuesta conjunta entre Alemania y Colombia por construir un sector competitivo de hidrógeno renovable, capaz de abrir nuevas oportunidades para la industria y acelerar la transición hacia una economía baja en carbono.

El cierre del evento estuvo a cargo del gobernador del Atlántico, Eduardo Verano De la Rosa, quien destacó el papel estratégico de la región Caribe en la transformación energética del país: “Estamos en la esquina de oro, porque nosotros en Barranquilla tenemos todo lo eólico posible, la luminosidad para que tener energía solar. Entonces, aquí en Barranquilla va a ocurrir la gran transformación. Yo creo que nosotros debemos llegar a ser el gran hub energético”.

El Circuito H2 ha convocado a más de mil personas en su recorrido por 4 grandes ciudades. Ante el gran interés que han manifestado los departamentos visitados, continuara el recorrido hacia el Valle del Cauca en noviembre de 2025.

Enel modernizó las hidroeléctricas Paraíso y La Guaca

En conjunto, las hidroeléctricas Paraíso y La Guaca, con 600 MW de capacidad instalada, tienen un rol trascendental en la confiabilidad de la región oriental de Colombia, incluyendo a Bogotá.

Con una inversión que supera los siete millones de euros, durante agosto, Enel Colombia realizó mantenimientos de alta relevancia en las hidroeléctricas Paraíso y La Guaca, de la cadena del Río Bogotá, ubicadas en el municipio de El Colegio (Cundinamarca), con el objetivo de optimizar y modernizar estas centrales.

En conjunto, estas plantas tienen una capacidad instalada de 600 MW y representan alrededor del 3% de la demanda energética anual del país, destacando su rol crucial para la confiabilidad de la región oriental, incluyendo Bogotá.

“Como una de las empresas generadoras más importantes del país, Enel Colombia reitera su compromiso con el sistema eléctrico. Por eso, este año le apostamos a la actualización y mejora de estas dos hidroeléctricas de gran relevancia para la región oriental, con el fin de garantizar su adecuado funcionamiento, a través de trabajos mayores de mantenimiento, que se realizan en promedio cada 15 años, y que hoy en día, con la creciente demanda energética, se hacían necesarios”, indicó Juan Carlos Grosso, subgerente de Operación y Mantenimiento de Enel Colombia y Centroamérica.

La ejecución de estas labores requirió equipos y trabajo especializado en las hidroeléctricas Paraíso, La Guaca y en el embalse El Muña, y la coordinación de alrededor de 600 personas, de las cuales más de 35% son de la zona de influencia, incluyendo municipios como El Colegio, San Antonio del Tequendama, Sibaté y Soacha.

Durante un mes, y de manera coordinada, las centrales tuvieron una parada total en su operación, lo cual no generó afectaciones para el sistema eléctrico colombiano, pues con el previo conocimiento de estos trabajos, este se preparó para atender la demanda energética a través del parque generador existente. 

En el marco de estas labores de mantenimiento de alta relevancia, se destacan las siguientes acciones y frentes de trabajo:

En la Central Paraíso y en coordinación con Enlaza filial del Grupo de Energía de Bogotá, se cambió la subestación GIS, equipo que permite la conexión de las unidades de generación con el Sistema Interconectado Nacional, convirtiéndose en la más moderna del país.

Sobre este hito Fredy Zuleta, gerente General de Enlaza sostuvo: “El centro de Colombia afronta dificultades para atender la creciente demanda de energía, por los inconvenientes en la ejecución de los proyectos de transmisión eléctrica para avanzar al ritmo esperado, debido a la oposición de unos pocos actores en algunos territorios. Por eso era clave modernizar este activo y contribuir de esa manera a la confiabilidad del sistema”.

Además, en esta planta Enel realizó mantenimientos de válvulas esféricas, piezas cuya función es permitir o impedir el flujo del agua para la generación y realizó revisiones generales a todo el sistema de control de olores que emana el Río Bogotá durante el proceso, que incluye, tanque de aquietamiento, sistema de extracción, biofiltro y ecofiltro.

En cuanto a la hidroeléctrica La Guaca, también se hizomantenimiento de las válvulas esféricas; cambio de seccionadores, que son los equipos que permiten sincronizar la unidad con el Sistema Interconectado Nacional; y reemplazo del bobinado del rotor, encargado de producir el campo magnético que induce el voltaje para la generación.

En túneles y tubería (Conducción) se realizó inspección interna y externa, y limpieza y pintura de un tramo de la tubería de carga hacia la central La Guaca.

Finalmente, en El Muña se realizaron trabajos en la “Torre Granada”, estructura sumergida que, a través de rejas, evita la entrada de sedimentos al proceso de generación.

¡Ojo, nos apagamos!

La situación no es alentadora. De la energía proyectada con la entrada de nuevos proyectos, en 2023 sólo entró el 17%, y en 2024 apenas el 25%. Además, el 55% de los proyectos de transmisión presentan retrasos.

Por: JUAN ESPINAL*

En los últimos 30 años, el sector eléctrico ha invertido en Colombia más de 140 billones de pesos, no solo en proyectos de generación, sino también en inversión social y ambiental.

Este sector ha sido clave para hacer al país más competitivo y para dignificar la calidad de vida de millones de ciudadanos. Lamentablemente, no ha escapado al ataque y la persecución del actual Gobierno, que ha llegado al extremo de compararlos con Pablo Escobar y aplicarles, como al sector salud, el famoso “shu shu shu”, negándose a pagar la deuda por la prestación del servicio de energía subsidiada a los estratos 1, 2 y 3.

Mientras tanto, el consumo de energía eléctrica en el país crece más rápido que la oferta. Entre 2026 y 2028, el déficit de energía eléctrica podría ubicarse entre el 4% y el 5%. Es evidente que el próximo presidente deberá tomar medidas urgentes y audaces para evitar un racionamiento o un apagón, que podría costar hasta 200 mil millones de pesos por hora, según el Banco de la República.

Estas son cinco propuestas concretas para fortalecer el sector:

  1. Flexibilizar los trámites de licenciamiento ambiental, acorde con la naturaleza de los proyectos.
  2. Reglamentar la consulta previa, estableciendo tiempos definidos y reglas claras, eliminando el incentivo económico directo, que es perverso. En su lugar, debe implementarse la herramienta OXI, que ha demostrado ser exitosa para llevar desarrollo y obras reales a las comunidades.
  3. Declarar como proyectos de interés nacional las líneas troncales de transmisión.
  4. Impulsar APPs y esquemas de financiamiento mixto que aceleren la construcción de nueva infraestructura.
  5. Firmar contratos de estabilidad jurídica a largo plazo, que brinden confianza y seguridad a los inversionistas.

Colombia necesita fortalecer su matriz energética para garantizar la seguridad del sistema y avanzar de manera responsable en la Transición Energética. Claro que debemos apostar por las energías renovables, pero sin abandonar aquellas que nos brindan respaldo y seguridad, como las termoeléctricas, hidroeléctricas y las PCHs (Pequeñas Centrales Hidroeléctricas), que vienen ganando terreno en el mercado.

Actualmente, existen en el país cerca de 130 proyectos activos de PCHs, que representan el 8% del total de la energía hidráulica y el 1,76% de la capacidad instalada. Estos proyectos tienen menores costos de producción y ofrecen precios competitivos en contratos a largo plazo.

Necesitamos energía suficiente para soportar la demanda que traerán los nuevos proyectos nacionales, como el Metro de Bogotá, el Regiotram, la electrificación del transporte, y la implementación de tecnologías como la inteligencia artificial, que simplemente no es posible sin energía confiable.

Lo hemos advertido hasta el cansancio: el único interés de Gustavo Petro al debilitar el sector eléctrico es llevarnos al racionamiento o a un apagón. Él se va en 11 meses, pero dejará una profunda crisis en el sector minero energético.

Por eso, debemos apostarle a todas las fuentes de generación: carbón al 100%, minería responsable, energía nuclear, hidrocarburos (incluido el fracking), biocombustibles, biomasa, hidrógeno, y seguir construyendo hidroeléctricas como Hidroituango y más PCHs.

Solo una matriz energética diversa, robusta y con energía firme nos puede garantizar seguridad energética para el futuro de Colombia.

¡Ojo, que nos apagamos!

*Representante a la Cámara por Antioquia.

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