EPM y municipios reconocen el liderazgo ambiental comunitario

Diecinueve iniciativas comunitarias de Juntas de Acción Comunal del Altiplano Norte antioqueño fueron reconocidas para su desarrollo, destacando el liderazgo ambiental en los
municipios de Belmira, Entrerríos, Santa Rosa de Osos y San Pedro de los Milagros.

El pasado 22 de septiembre, en el municipio de Entrerríos, se celebró la premiación de las iniciativas comunitarias ambientales en el Altiplano Norte antioqueño, un evento que reconoció el esfuerzo de las comunidades y los municipios aliados de EPM, evidenciando el compromiso local con la sostenibilidad y la protección de los recursos naturales.

El reconocimiento fue posible gracias al convenio Alianzas para el Desarrollo, una estrategia conjunta entre las administraciones municipales del área de influencia del complejo hidroeléctrico Riogrande y EPM, que se desarrolla entre 2024 y 2027, en la línea de fortalecimiento comunitario como eje del desarrollo territorial.

Desde el paisaje de Entrerríos, decenas de líderes comunitarios, representantes de las Juntas de Acción Comunal del Altiplano Norte antioqueño, se reunieron para compartir sus iniciativas, sus aprendizajes y sus sueños en el mejoramiento de la vida comunitaria.

Diecinueve proyectos ganadores de los municipios de Belmira, Entrerríos, San Pedro de los Milagros y Santa Rosa de Osos recibirán un incentivo de 10 millones de pesos cada uno, representados en insumos y destinados a la ejecución de sus propuestas ambientales.

“La premiación es un homenaje al liderazgo de las Juntas de Acción Comunal, a su capacidad para movilizar voluntades, generar soluciones desde lo local y construir un futuro sostenible desde la base”, indicó Alberto Mejía Reyes, gerente Generación Energía de EPM.

Por su parte, Julio César Lopera Posada, alcalde de Entrerríos, resaltó que “cada proyecto ganador representa una semilla de transformación que ha germinado gracias al trabajo colectivo, la sabiduría local y el amor por las comunidades.  Hoy, más que premiar, celebramos la creatividad y la capacidad de las comunidades para imaginar y construir un mundo mejor desde sus propios territorios”.

De mal en peor

La situación del sector energético colombiano tiende a agravarse. Viene de mal en peor, sin que se vislumbre una solución.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

El riesgo de un racionamiento en la prestación del servicio de energía sigue latente. Yo distingo el riesgo inmanente del riesgo inminente. En cuanto al primero, al depender de una matriz eléctrica en donde la capacidad instalada hídrica supera el 60%, estamos expuestos a un riesgo de racionamiento cuando nos enfrentamos a una hidrología crítica a causa del Fenómeno de El Niño, tanto más cuando de los 24 embalses que sirven a las hidroeléctricas solo uno de ellos, el de El Peñol, con el que opera Guatapé, tiene una capacidad de regulación que supera el año, el resto de ellos es de cuatro meses. 

En cuanto al riesgo inminente, gravitan sobre el sistema dos factores determinantes del mismo. El primero de ellos es el estrés del Sistema de Transmisión Nacional (STN), debido al déficit de la oferta de energía en firme (OEF) con respecto a la demanda, que crece a un ritmo que duplica el crecimiento de la oferta.

De allí que, según la firma XM, que administra el mercado mayorista y opera el STN, en este momento la OEF está en 237.55 KWH y la demanda en 241.89 KWH, un déficit de -1.8%, el cual será mayor el año entrante, estimándose en -2.5%.

Y ello obedece, a su vez, al ostensible atraso en la ejecución de importantes proyectos tanto de generación como de transmisión, empezando por Hidroituango, que ha debido entrar en operación en 2018, pero debido a la contingencia que se presentó en sus 8 unidades, con capacidad de 300 MW de potencia cada una, hasta la fecha solo han entrado 4.

También es debido a los 2.400 MW de capacidad de generación eólica que fueron asignados en las subastas entre 2019 y 2021, y de los primeros parques eólicos a instalarse en La Guajira hasta la fecha a duras penas ha entrado uno de ISAGEN de solo 24 MW, el 10%. 

El otro factor que amenaza con un riesgo de racionamiento inminente es la crítica situación financiera que afrontan las empresas comercializadoras de energía, debido fundamentalmente a la deuda de los usuarios por concepto de la Opción Tarifaria, cuyo saldo al corte de agosto de 2025 era del orden de $2.6 billones, de los cuales el presidente Petro se comprometió en mayo del año pasado a asumir la de los estratos 1, 2 y 3, que representa el 80% de la misma, pero hasta la fecha es una promesa incumplida.

A ello se suma la deuda del Gobierno Nacional para cubrir los subsidios al consumo de los estratos1, 2 y 3, que las empresas ya les descontaron y el Gobierno debe reintegrarles a ellas. Al corte de agosto, dicha deuda ascendía a $2.4 billones. A ello se vienen a sumar deudas con las distribuidoras de gas natural por $760.000 millones y a las de GLP por $41.700 millones.

Y lo más grave es que en el Presupuesto de la actual vigencia solo se apropiaron los recursos para cubrir los subsidios del primer trimestre de 2025. Es decir que los tres restantes trimestres está desfinanciados. 

De tal modo que el faltante en el Presupuesto de la actual vigencia asciende a $3.6 billones, de los cuales $2.7 billones corresponden a energía eléctrica. Entre tanto, para la vigencia de 2026, en el proyecto de Presupuesto de $8.9 billones que se van a requerir, el aforo es de sólo $7.5 billones.

Esta situación llevó a la intervención por parte de la Superintendencia de Servicios Públicos de la empresa Air-e, que les presta el servicio a los departamentos de Atlántico, Magdalena y La Guajira. Y la razón fue su insolvencia, iliquidez y falta de flujo de caja, que la llevó a acumular deudas con sus proveedores del orden de $1.9 billones, la cual quedó en suspenso su pago con la intervención y la contraída con posterioridad a esta ya asciende a los $1.7 billones, de los cuales $1.5 billones corresponden a la deuda contraída con las empresas generadoras por la energía que le han despachado.

La Superintendencia se ha cruzado de brazos, y dice que el Fondo Empresarial que administra y que es la fuente de ingresos para solventar a las empresas intervenidas está también insolvente y por ello no le puede girar a Air-e ni un peso. 

Tal situación llevó a los organismos de control (CGR y PGN) a pronunciarse, alertando sobre el riesgo inminente de un apagón financiero de las empresas comercializadoras que puede llevar a un efecto dominó que puede conducir a una falla sistémica en la prestación del servicio.

La reticencia del Gobierno a girar lo que adeuda a las empresas comercializadoras y evitar el colapso de la empresa Air-e, a sabiendas del riesgo inminente de un racionamiento, lo lleva a uno a concluir que, imitando la política que tiene al sector salud en la UCI, estamos en presencia de una crisis inducida del sector eléctrico. La Superintendencia, con su inacción, se ha convertido en parte del problema.

Mensajes del presidente Petro con afirmaciones falaces y tendenciosas como que “Colombia es el único país en América Latina donde las tarifas de energía no están reguladas por el Estado”, a sabiendas de que sí las regula a través de la CREG, y llegando al extremo de decir, mentirosamente, que “unas pocas empresas en manos de unos pocos pueden fijar precios que benefician sus propios intereses y no los de la gente”, y que en consecuencia “las tarifas de energía que hoy nos cobran en Colombia son ilegales”, son señales que atentan contra la confianza inversionista y contra la percepción de la estabilidad jurídica, a causa de los reiterados anuncios de reformar las leyes 142 y 143 de 1994, con el ánimo de intervenir el mercado y fijar los precios y tarifas a su arbitrio. 

Es sabido que es más fácil hacer política con los precios y tarifas que agenciar una política de precios y tarifas.

Como dijo el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, “las inversiones en confianza no son menos importantes que las inversiones en capital humano y maquinaria”. 

Concluimos diciendo que el signo de los tiempos que corren en el sector minero-energético es la incertidumbre, la cual, en lugar de atraer a la inversión y a los inversionistas, los aleja.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

La industria se apaga por falta de energía

Contrario a la promesa del gobierno Petro de reindustrializar a Colombia, lo que realmente se está viviendo es una desindustrialización del país.

La consuetudinaria falta de una política energética de Estado que ha adolecido el país prácticamente a lo largo de toda su historia, se agravó con el actual gobierno, que, empecinado en atacar a todas las cadenas energéticas, declararle la guerra a las fuentes fósiles, desarticular el esquema institucional que había funcionado en los últimos treinta años y no construir los proyectos de expansión, llevó al país a la actual escasez de los principales energéticos: gas natural, electricidad y gas licuado del petróleo (GLP).

Así quedó en evidencia en el Congreso de la Asociación Colombiana de Grandes Consumidores de Energía Industriales y Comerciales (Asoenergía), que se realizó en Bogotá el pasado 18 de septiembre.

“Claramente el tema energético está limitando el crecimiento de la producción industrial en el país”, dijo Sandra Fonseca, directora Ejecutiva del gremio, al cierre del certamen.

Y agregó que la desindustrialización se evidencia en que en lo que va corrido del 2025 la demanda de gas natural del sector industrial se ha reducido en 8% ante la falta de oferta del energético. Pero lo peor está por venir: en 2026 se estima que esa reducción sea del 20% y para 2027, del 50%.

Igual sucede con otros energéticos esenciales como la electricidad y el GLP. La estrechez entre oferta y demanda de electricidad no permite que las distribuidoras atiendan más demanda, lo que ha obligado a algunas industrias a sustituir energéticos y volver al carbón, autogenerar su propia electricidad hasta donde les es posible o, definitivamente, bajar los niveles de producción o trasladarla a otros países, especialmente a Brasil, Ecuador y Perú.

Por el lado del GLP, las restricciones también tienen prendidas las alarmas. Ante la reducción de la oferta nacional por parte de Ecopetrol, el sector privado ha venido aumentando las facilidades de importación, con una capacidad cercana a las 30.000 toneladas y con proyecciones de duplicarla en el 2027. Pero, según Asoenergía, esa oferta solo puede remplazar el diez por ciento del consumo de gas natural de la industria.

Ante el desbarajuste institucional que tiene prácticamente paralizado al sector, Fonseca fue enfática en que cada empresa e institución debe cumplir su rol como está establecido en las normas, y también acogió una propuesta de Mauricio Rodríguez, gerente General de Cosenit, que ejerce la Secretaría Técnica de Asoenergía, en el sentido de crear un Consejo Energético Nacional, que reúna a todos los gremios del sector y sea el gran interlocutor del Gobierno para dictar y ejecutar la política energética.

 “Es urgente tomar medidas. Se debe liderar un proceso de unificación de criterios y de aportes de todos los agentes, tanto de los inversionistas y los promotores, como de la demanda, de las entidades y las autoridades. Creo que debe ser la UPME quien lidere una especie de Consejo Energético o comité para que se coordinen todas las acciones y tomemos medidas de manera conjunta y no que se vea lo que estamos viendo: un conflicto de confiabilidad entre los criterios de gas y los criterios eléctricos. Eso no puede pasar, porque al no haber gas se aumenta la demanda de energía eléctrica y lo que hacemos es poner en estado crítico a la energía eléctrica”, dijo Fonseca.

No obstante, señaló que por parte del Gobierno “hay una negación de que la situación es tan crítica y de que tenemos un problema de abastecimiento energético en el sector industrial, y eso se ve reflejado, por ejemplo, en que se considera que solo se debe abastecer lo que el gobierno llama la demanda esencial de gas, que es la residencial y algunos otros sectores, sin considerar que es importante abastecer la demanda de la industria, pues al no tener gas, simplemente no puede haber un crecimiento industrial.”

Y es que, al ser considerada como demanda no esencial o usuario no regulado, a la industria es al primer sector al que se le corta el servicio cuando hay restricciones o racionamiento.

“Poner en situaciones de déficit y de falta del energético a la industria nacional como el último eslabón de la cadena para entregarle gas, es un error en mi concepto gravísimo. Gravísimo porque se está tentando con lo fundamental del país, que es su producción, su mantenimiento y su supervivencia”, dijo Rodríguez.

“Lo que se viene a partir del primero de diciembre de este año es realmente catastrófico e impactante para la industria nacional y por lo tanto para el país. No estoy de acuerdo en esa definición de prioridades”, concluyó.

Empresa de energía premiará a jóvenes universitarios

Más de 80.000 dólares serán entregados a estudiantes de Colombia, Perú y Guatemala que presenten proyectos en inteligencia artificial, sostenibilidad y energías limpias.

El Premio Fabio Chaparro 2025 abre su convocatoria con una bolsa de premios para reconocer a estudiantes universitarios y grupos de investigación que aporten soluciones al futuro energético de Colombia, Perú y Guatemala.

La iniciativa, organizada por el Grupo Energía Bogotá (GEB) y operada por CIDET, busca tender puentes entre la academia y la industria, acercando los proyectos de jóvenes investigadores a los grandes desafíos de la transición energética. Se trata de llevar las ideas universitarias a escenarios reales donde puedan convertirse en innovación aplicada.

Desde 2007, el Premio ha reunido más de 100 proyectos, vinculado a 24 universidades y entregado más de 80.000 dólares en estímulos económicos. En 2022 se relanzó bajo el nombre de Premio Fabio Chaparro, en homenaje a un ingeniero del GEB que dedicó su vida a demostrar que la educación y la investigación son herramientas fundamentales para el desarrollo energético de Latinoamérica.

El legado de Chaparro inspira la convocatoria: promover la ciencia y el conocimiento como motores de transformación, y dar a los jóvenes un papel protagónico en los temas que definirán el futuro de la región.

Dos formas de participar

La convocatoria está abierta para dos categorías:

  • Investigación y desarrollo: dirigida a estudiantes de tecnología, pregrado, maestría y doctorado con trabajos de grado ya aprobados.
  • Innovación: enfocada en comunidades universitarias y semilleros de investigación que propongan soluciones creativas a los retos planteados.

Fechas y premiación

La convocatoria se abrió el 25 de agosto de 2025 y permanecerá disponible hasta el mes de septiembre. La ceremonia de premiación se llevará a cabo en la primera semana de diciembre de 2025, en un evento que reunirá a estudiantes, investigadores, empresarios, académicos y autoridades del sector energético.

Será un escenario de networking y visibilidad donde los participantes no solo competirán por el reconocimiento, sino que podrán establecer relaciones con actores estratégicos que pueden impulsar sus proyectos.

“El Premio Fabio Chaparro es una oportunidad para que los jóvenes lleven sus ideas más allá de las aulas y las conviertan en soluciones reales para la transición energética. Queremos verlos participar y ser parte activa de este cambio”, señaló Eduin García Arbeláez, director de Consultoría y Capacitación de CIDET.

Inscripciones abiertas en: https://premiofabiochaparro2025.cidet.org.co

Regasificadora del Pacífico firmó contrato para unidad de almacenamiento

La Regasificadora del Pacífico S.A.S., empresa que hace parte de Puertos, Inversiones y Obras (PIO), firmó un contrato con la naviera belga EXMAR para disponer de una unidad flotante de almacenamiento (FSU) de GNL en el Pacifico.

A través de este servicio se podrá recibir el gas natural licuado (GNL) importado y almacenarlo, actividades previas para regasificar los 60 millones de pies cúbicos día de gas que ingresarán al sistema nacional de transporte en el segundo semestre de 2026, los cuales ya fueron vendidos por Ecopetrol a empresas distribuidoras del energético en el país.

La solución se basará en el despliegue de una unidad flotante de almacenamiento y descarga de GNL, donde el GNL se descargará desde buques metaneros en isocontenedores para su transporte al puerto de Buenaventura en barcaza.

Posteriormente, los isocontenedores se cargarán en camiones y se transportarán a la planta de regasificación de Buga, donde el GNL se regasificará e inyectará al Sistema Nacional de Transporte. Esta solución permitirá a Ecopetrol traer una nueva fuente de gas importado a Colombia, contribuyendo así a la seguridad energética del país.

Edge: estrategias para la gestión remota y la resiliencia en TI

En un entorno cada vez más descentralizado y digitalizado, las organizaciones enfrentan un reto urgente: asegurar la continuidad, seguridad y eficiencia de sus operaciones de TI más allá de los grandes centros de datos.

En esta nueva realidad, el Edge Computing —la capacidad de procesar datos cerca del lugar donde se generan— se consolida como una pieza clave para habilitar la transformación digital en sectores como salud, banca, manufactura, petróleo y gas.

La creciente demanda de procesamiento en tiempo real, junto con el auge de tecnologías como el Internet de las Cosas (IoT), la inteligencia artificial y las aplicaciones en la nube, ha impulsado la expansión de la infraestructura edge en América Latina.

Según Statista, el mercado global de edge computing superó los USD 47.000 millones en 2023, y se espera que esta cifra se duplique para 2027.

Este crecimiento plantea un nuevo conjunto de desafíos: ¿Cómo asegurar la disponibilidad de las operaciones críticas? ¿Cómo mantener la visibilidad y el control remoto en sitios dispersos y con poca infraestructura? ¿Cómo garantizar la sostenibilidad energética en la periferia digital?

El Edge como eje de resiliencia y sostenibilidad

La respuesta está en combinar tecnología, diseño inteligente y gestión centralizada. En el edge, los sistemas suelen operar en espacios reducidos, sin personal técnico in situ y con limitaciones energéticas.

Por ejemplo, Schneider Electric ofrece soluciones que integran desde UPS monofásicas, refrigeración compacta y gestión térmica, hasta software de monitoreo, que permite visibilidad en tiempo real y diagnóstico predictivo desde una única plataforma.

Esto es especialmente relevante para sectores como la salud, donde las aplicaciones clínicas deben operar sin interrupciones; o en el sector bancario, donde los datos de las sucursales deben ser procesados con baja latencia y alta seguridad.

“Hoy, las organizaciones necesitan soluciones que garanticen continuidad operativa sin comprometer sus objetivos de sostenibilidad. El edge computing permite acercar la inteligencia al punto de uso, reduciendo latencias, costos energéticos y emisiones, para que cada empresa pueda gestionar su infraestructura de forma resiliente, eficiente y alineada con sus metas ambientales.”, afirma José Luis Leyva Mancera, Edge Computing and Alliances Specialist de Schneider Electric para Sudamérica.

En Colombia, con más del 70% de las sucursales financieras y clínicas privadas fuera de los grandes centros urbanos, las organizaciones están invirtiendo en soluciones edge para garantizar continuidad operativa en tiempo real.

Además, el auge del comercio electrónico, la telemedicina y la expansión del 5G están impulsando una nueva ola de demanda por infraestructura de borde en ciudades intermedias.

Ciberseguridad y mantenimiento predictivo

Uno de los aspectos más críticos en el edge es la seguridad. Estos entornos remotos, muchas veces no supervisados, representan puntos vulnerables para ataques cibernéticos. En este frente, Schneider Electric trabaja con protocolos de ciberseguridad en sus dispositivos, así como con sistemas de alertas remotas y recuperación ante fallos.

Otro punto esencial es la resiliencia operativa. Gracias a herramientas basadas en IA y machine learning, las soluciones de edge pueden anticipar fallos, gestionar la carga energética y extender la vida útil de los activos.

“La expansión del edge requiere una infraestructura preparada no solo para operar de forma remota, sino también para resistir amenazas cada vez más sofisticadas. Por eso combinamos innovación tecnológica con estándares globales de ciberseguridad para proteger la continuidad operativa de nuestros clientes desde el núcleo hasta la periferia digital”, concluye Leyva.

El costo de excluir al gas nacional de la agregación energética

Durante la presentación de XXVI Informe del Sector Gas Natural en Colombia, que cada año elabora Promigas, se llamó la atención sobre los desafíos que enfrenta el país en materia de abastecimiento.

Desde 2024 Colombia inició importaciones permanentes de gas natural para atender segmentos diferentes a la generación térmica. Además, en ese año las reservas probadas cayeron a 2.064 Gpc, con una disminución del 64% en 12 años, lo que equivale a apenas 5,9 años de suministro nacional parcial.

Este panorama afecta directamente el trilema energético, desequilibrando sus tres ejes fundamentales:

  • Seguridad energética, con una dependencia creciente de importaciones, incluso para el mercado no térmico.
  • Equidad, con exposición a la volatilidad de precios internacionales que lleva incrementos tarifarios.
  • Sostenibilidad, con el riesgo de que industrias y el transporte regresen al carbón y otros combustibles más contaminantes, elevando las emisiones de CO₂.

De acuerdo con el Informe del Sector Gas Natural 2025, en el próximo quinquenio las importaciones necesarias —sin incluir las del Grupo Térmico de la Costa— podrían llegar a cerca de 400 MPCD, lo que representa un costo de oportunidad de entre 7 a 15 billones de pesos en los próximos 10 años (VPN), por pagar gas natural importado más caro frente al gas nacional.

Además, cada año de atraso en la entrada del gas offshore a partir de 2031, implicaría costos adicionales de entre 4 a 5 billones de pesos anuales.

Si entre 10% y 20% de la industria y de 15% a 25% del consumo de GNV migraran a combustibles más contaminantes, por pérdida de competitividad del gas, el país enfrentaría un efecto ambiental adverso: entre 0,4 y 0,7 millones de toneladas de CO₂ al año, entre 48 y 50 toneladas de material particulado fino al año y entre 14 y 417 mil millones de pesos anuales en costos de compensación de emisiones.

Medidas para recuperar el rol del gas

Durante la presentación, Promigas señaló las medidas para recuperar y fortalecer el mercado de gas de Colombia en toda la cadena de valor.

Entre las medidas urgentes con impacto en el corto plazo, están:
  • Ajustar la regulación de comercialización para alinear los contratos de suministro de gas con las prácticas del mercado internacional, en cuanto a eventos eximentes y de fuerza mayor, de forma que puedan suscribirse contratos a largo plazo que viabilicen precios de gas importado más competitivos y estables para el país.
  • Optimizar la gestión de licencias ambientales y consultas previas para el desarrollo de infraestructura de regasificación y transporte asociada.
  • Habilitar la comercialización del suministro y transporte de gas de las plantas térmicas hacia la demanda no térmica, siempre que dicho gas no sea requerido para el despacho de energía.
Entre las medidas con impacto en el mediano y largo plazo para reducir la dependencia de gas importado, están:
  • Retomar la exploración de hidrocarburos y avanzar en pilotos de yacimientos no convencionales para asegurar nuevas fuentes de suministro.
  • Convertir los recursos contingentes en reservas y producción efectiva, especialmente en campos offshore, como Sirius, lo que exige también la conversión oportuna de infraestructura existente de hidrocarburos al transporte de gas natural, como es el caso del proyecto Jobo–Vasconia y la ampliación del gasoducto Ballena-Barranca.
  • Optimizar el licenciamiento ambiental y consultas previas, junto con un esquema fiscal competitivo que elimine sobretasas y brinde estabilidad tributaria, para dinamizar la inversión, acelerar nueva oferta y viabilizar la entrada de nuevos productores al mercado de gas.
  • Desarrollar infraestructura crítica de transporte que conecte las nuevas fuentes al mercado y proteja la demanda con señales claras de disponibilidad.
  • Promover un plan de masificación del gas para ampliar cobertura en hogares y reducir la pobreza energética.
  • Reconocer el rol del gas natural como respaldo confiable para las fuentes renovables intermitentes, consolidándolo como aliado en la agregación energética y la descarbonización.
  • Asegurar una visión de largo plazo y coordinación efectiva entre autoridades, sector privado y comunidades, para que el gas despliegue su potencial como motor de progreso y prosperidad para Colombia.

Crean capítulo especial para fortalecer regiones productoras de hidrocarburos

La Asociación Colombiana del Petróleo y Gas (ACP) y la Federación Colombiana de Municipios (Fedemunicipios) firmaron un memorando de entendimiento para crear el Capítulo de Municipios Productores de Hidrocarburos de REMEN, la Red de Municipios de Entorno Minero Energético.

La alianza busca impulsar el desarrollo sostenible de los territorios, optimizar la gestión de los recursos de regalías y otras fuentes de financiamiento, así como contribuir a la garantía de la seguridad energética del país.

Con esta iniciativa, Fedemunicipios y la ACP trabajarán de manera articulada con los mandatarios locales para fortalecer la capacidad institucional de las administraciones locales y fomentar espacios de diálogo y cooperación en beneficio de las comunidades. El acuerdo se oficializó en un evento que contó con la participación de alcaldes de municipios productores de todo el país.

Durante el encuentro, el presidente de la ACP, Frank Pearl, destacó que “el propósito de la alianza es coordinar esfuerzos para que los recursos que se derivan de los hidrocarburos se traduzcan en proyectos, más competitividad y más bienestar para las comunidades en las regiones, y se garantice la seguridad energética de los colombianos”.

Por su parte, el vicepresidente de la Federación, Campo Elías Ramírez, señaló que “el convenio es de gran importancia para los municipios petroleros del país, al permitir el fortalecimiento de capacidades de los mandatarios en su gestión local, y al facilitar espacios de diálogo y coordinación con las empresas, gremios, Gobierno y organizaciones sociales, para garantizar el aprovechamiento sostenible de los hidrocarburos en el país y afianzar la importancia económica y social de este sector”.

Geólogos le responden al ministro Palma sobre la estrategia de diálogo regional

La Asociación Colombiana de Geólogos y Geofísicos de la Energía (ACGGP) reconoció la importancia del diálogo territorial para avanzar en los grandes retos del sector energético del país, como lo mencionó recientemente el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma.

“El diálogo como una estrategia no es una novedad: para quienes trabajamos de la mano con las comunidades, el diálogo es parte de nuestro día a día y ha sido, históricamente, la única vía para construir confianza en los territorios”, señalaron los geólogos en un comunicado.

Y resaltaron que en la ACGGP se ha desarrollado, durante más de una década, el Programa de Pedagogía Regional, una de las estrategias de diálogo social más sólidas y sostenidas que se han implementado en Colombia.

Esta iniciativa ha recorrido 21 departamentos y más de 100 municipios, con más de 1.000 actividades que comprenden talleres pedagógicos, caminatas, visitas pedagógicas a facilidades de producción, muralismo colectivo y ferias de ciencia en instituciones educativas, sobre temas energéticos, resolución de conflictos, agua, transición energética y formulación de proyectos, entre otros, con el propósito de dejar capacidades instaladas en las comunidades y construir confianza, actividades que han impactado a cerca de 40.000 personas en todo el país.

Este Programa ha sido impulsado por empresas como Ecopetrol, PAREX Resources, SierraCol Energy, Gran Tierra Energy, La Luna Captiva, ONGC Videsh y Canacol Energy, entre otras.

“El enfoque se basa en el diálogo de saberes: escuchar, reconocer y dignificar el conocimiento de las comunidades; adaptar el lenguaje técnico a realidades cotidianas sin trivializarlo; y construir juntos respuestas frente a riesgos, energía, territorio y sostenibilidad. Esta experiencia nos ha permitido constatar que cuando se comparte el conocimiento geocientífico de manera clara y cercana, se siembra confianza, se reducen los conflictos y se viabilizan proyectos” señaló el gremio.

Ejemplo de esto es el proyecto Farallones con Ecopetrol, donde tras cuatro años de presencia territorial combinando pedagogía y proyectos sociales, la conflictividad bajó de 6 eventos de oposición en 2021 a 0 en 2024.

En paralelo, se realizaron 172 actividades pedagógicas como talleres, ferias de ciencia, visitas y acciones lúdicas, que se convirtieron en un acompañamiento cercano, con lenguaje claro y diálogo de saberes, que ayudó a sembrar confianza, anticipar tensiones y viabilizar el proyecto.

“Consideramos clave que la nueva estrategia anunciada por el Ministerio no parta de cero, sino que se articule con actores y programas que ya han demostrado resultados en campo, como nuestro Programa de Pedagogía Regional. El verdadero éxito del diálogo radica en reconocer lo construido, fortalecerlo y darle continuidad, para que las comunidades sientan que no se trata de ejercicios aislados sino de un compromiso permanente del Estado y de la sociedad”, indicó Flover Rodríguez Portillo, director Ejecutivo de la ACGGP.

Finalmente, la ACGGP reiteró su disposición a ser un aliado técnico y territorial en este proceso, pues el Programa de Pedagogía Regional es un ejemplo de cómo el diálogo social puede transformar la relación entre ciencia, industria, Estado y comunidad.

Se repite la historia

Se repite la historia de hace un año, cuando se presentó el proyecto de ley de presupuesto con un desfinanciamiento de $12 billones y se intentó infructuosamente que el Congreso de la República le aprobara una ley de financiamiento por ese mismo valor para tapar el hueco.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

El ministro de Hacienda Germán Ávila radicó en el Congreso de la República el proyecto del Presupuesto General de la Nación (PGN) para la vigencia 2026, aforado en un monto de $556.9 billones, equivalente al 28.9% del PIB, con un incremento del 9% con relación a los $511 billones de la actual vigencia y del 14.1%, si se excluye el rubro de servicio de la deuda.

También presentó un proyecto de ley de financiamiento, contentiva de una reforma tributaria con el fin, según el, de que “se discuta paralelamente con la propuesta de PGN”.

Se repite la historia de hace un año, cuando se presentó el proyecto de ley de presupuesto con un desfinanciamiento de $12 billones y se intentó infructuosamente que el Congreso de la República le aprobara una ley de financiamiento por ese mismo valor para tapar el hueco.

Ante la negativa del Congreso, el presidente de la República terminó decretando el PGN de la actual vigencia, viéndose compelido a decretar el congelamiento de dicha suma para equilibrar el presupuesto.

Pero esta vez el monto del faltante es más del doble de dicha suma, ahora asciende a la suma de $26.3 billones, 4.72% del monto global, los cuales se pretende recaudar con la socorrida ley de financiamiento.

Ante la reticencia del Congreso de la República de aprobar una segunda reforma tributaria en el cuatrienio, después de la de 2022, que estuvo precedida por la del presidente Duque en 2021, en este última legislatura, signada por el agitado clima pre-electoral, con la desintegración del quorum de la Comisión Tercera de la Cámara de Representantes por parte de la bancada oficialista en momentos en los que se discutían propuestas para bajar y ajustar el monto del presupuesto, acorde con la expectativa de ingresos, se le allanó el camino al presidente Petro para que este decrete, una vez más, el PGN para el año entrante, dado que se agota el 15 de septiembre el plazo para evacuarlo por parte del Congreso.

El Presidente emplazó al Congreso de la República, alegando su propia culpa del desaforado ritmo del gasto, afirmando con total desenfado que “el Estado va a quebrar si el Senado no aprueba la Ley de financiamiento”. Y fue más lejos al espetar que “todas las cifras lo dicen… nos hundiremos en la barbarie”.

En todo caso, el plazo límite para la aprobación del monto se agotó, con lo cual el Gobierno se ha salido con la suya en esta primera instancia, ahora resta saber si antes del 20 de octubre se aprueba el articulado del proyecto de PGN por parte del Congreso de la República o el Gobierno se sale con la suya, recurriendo al filibusterismo que tanto ha criticado cuando la practica la oposición.

Aunque el ministro  Ávila aduce que “no hemos evaluado un plan B”, el hecho cierto es que ello le conviene al Presidente, quien no disimula su deseo de que quede en sus manos decretarlo, pues ello le permite esquivar el debate en el Congreso de la República, el cual podría poner en riesgo la aprobación de varios artículos que le dan facultades omnímodas al ejecutivo, entre ellos la de modificar y reprogramar lo atinente a las vigencias futuros, intento que ha sido muy controvertido y cuestionado por poner en riesgo la confianza inversionista y la seguridad jurídica, al dejar en el limbo obras ya contratadas.

Y ello pese a la advertencia de que la Contraloría General le advirtiera que “las vigencias futuras son de única destinación” y, en consecuencia, “no deben ser reprogramadas ni destinadas a otros fines”.

Las críticas al proyecto de presupuesto por parte de los expertos y de los centros de pensamiento no se han hecho esperar. Como contexto es importante destacar que el mismo está precedido por la decisión del Gobierno Nacional de recurrir a la cláusula de escape de la Regla Fiscal para desembarazarse de su cumplimiento y tener las manos libres para gastar sin límites.

Según el director Ejecutivo de Fedesarrollo, Luis Fernando Mejía, lo que está pasando con el PGN refleja un grave problema de planificación financiera en el Gobierno, al presentar presupuestos que no son financiables, y remató diciendo que “hay montos desbordados y baja capacidad de recaudo” y que con el crecimiento del PGN en un 9%, el triple de la meta de inflación objetivo que se ha fijado el Banco de la República, “no se están dando señales de apretar el cinturón”, como lo aconseja la responsabilidad y la sostenibilidad fiscal.

Al escudriñar las cifras de las distintas partidas del proyecto de PGN, además del crecimiento desproporcionado del monto del mismo, que no se compadece con los precarios ingresos, llama poderosamente la atención el crecimiento de la asignación a los gastos de funcionamiento ($365.7 billones), que es del 11.1%, insuflados fundamentalmente por la hipertrofia de la burocracia, particularmente de los contratos por prestación de servicios (OPS), los cuales se incrementaron, sólo  en las entidades centralizadas, según el Sistema Electrónico de Contratación Pública (SECOP), el 40% entre 2021 y 2024, al pasar de 45.000 a 63.000, con un costo de $3.2 billones, aproximadamente.

En total, entre agosto de 2022 y julio de 2025 se han firmado 382.858 OPS, con un costo aproximado de $14.6 billones, equivalente al rubro correspondiente a la inversión.

Dicho de otra manera, si se prescindiera de tanta burocracia parasitaria y se hiciera una liposucción a ese gasto inútil, se podría reducir el desfinanciamiento a $11.7 billones, en lugar de los $26.3 billones.

Sólo en 2025 se registraron 101.120 nuevos contratos, por valor de $4.87 billones. Ello, a contrapelo de la retórica del Gobierno y su reforma laboral, las cuales propenden por la formalización laboral y en contra de la precarización del empleo.  

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

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