Cerrejón gana el Premio Medio Ambiente Caracol en la categoría Empresa Grande

Cerrejón recibió el Premio Medio Ambiente Caracol en su décima edición, en la categoría Empresa Grande, gracias al programa “El jaguar regresa a La Guajira y transita en el corredor biológico del agua Wüin Manna”.

Este reconocimiento destaca más de 30 años de trabajo enfocado en la restauración de ecosistemas, la protección de la biodiversidad y la recuperación de suelos en el departamento de La Guajira.

El programa, iniciado en 1990, ha implementado un ambicioso proceso de restauración ecológica en Colombia. Entre sus logros más concretos se encuentran:

  • Restauración de más de 5.000 hectáreas mediante técnicas de rehabilitación activa y pasiva.
  • Siembra de cerca de cuatro millones de árboles nativos provenientes de viveros propios y comunitarios.
  • Conformación de un corredor biológico de más de 25.000 hectáreas, que conecta la Serranía del Perijá con la Sierra Nevada de Santa Marta, facilitando la movilidad de especies clave.
  • Desarrollo de un modelo de restauración reconocido por autoridades ambientales, la academia y organizaciones internacionales.

Un hito destacado del proyecto fue el regreso del jaguar a La Guajira en 2015, después de casi 40 años sin registros. Su presencia indica que los ecosistemas intervenidos han recuperado complejidad y equilibrio, al ofrecer suficiente cobertura vegetal, disponibilidad de agua y presas naturales como venados y armadillos.

Como especie sombrilla, el jaguar solo puede habitar en territorios sanos y conectados, por lo que su retorno se considera una de las señales más claras de la efectividad del programa de restauración.

El proyecto también incorpora un enfoque comunitario:

  • Generación de más de 400 empleos directos en viveros, brigadas de restauración y monitoreo ambiental.
  • Viveros comunitarios, en su mayoría administrados por mujeres wayuu y campesinas pertenecientes a comunidades y vecinas a la operación minera como Barrancas, Hatonuevo y Albania, quienes producen cientos de miles de plántulas cada año, fortaleciendo capacidades locales y generando ingresos.
  • Promoción de negocios verdes y proyectos productivos, como apicultura, artesanías con fibras naturales y turismo de naturaleza.
  • Programas de educación ambiental, que han involucrado a niños, jóvenes y adultos en procesos de formación sobre la importancia de conservar el bosque seco tropical.

“Este premio nos llena de orgullo porque reconoce un trabajo constante y de largo plazo enfocado en la restauración ecológica y la conservación de la biodiversidad. Que el jaguar haya regresado a nuestro corredor biológico es una señal del impacto de estas acciones, aunque seguimos aprendiendo y trabajando para fortalecer estos ecosistemas”, afirmó Luis Madriñán, gerente de Gestión Ambiental de Cerrejón.

La ceremonia de premiación se realizó el 8 de septiembre en Bogotá, con la presencia de representantes del sector ambiental, empresarial y académico. Durante el evento, Caracol Televisión destacó la importancia del programa para la conservación regional.

“Este premio enfocado en las especies nos permitió conocer diferentes iniciativas en distintas geografías del país, conocer las dificultades que tienen las instituciones, las empresas y las comunidades. Quiero mencionar a Cerrejon, que fue una de las iniciativas que pudimos conocer de primera mano y que viene trabajando una iniciativa integral de restauración para mejorar la conectividad, vinculando a las comunidades, pero también aportando datos de las especies, de sus movimientos. Por ejemplo, pudimos entender los movimientos del jaguar, así que quiero resaltar eso, porque a muchas otras les falta esa información de biología y de las especies”, afirmó Catalina Gutiérrez, directora de WCS Colombia y directora técnica del premio Caracol Medio Ambiente.

Por su parte, Claudia Bejarano, presidente de Cerrejón, dijo: “Estar entre los premiados nos motiva a continuar trabajando con responsabilidad en la restauración ecológica, la conservación de ecosistemas y el desarrollo social de las comunidades vecinas. Este logro es resultado del compromiso de nuestros equipos y aliados durante más de 30 años”.

La transición energética, en riesgo por incertidumbre regulatoria y financiera

El sector energético colombiano, que ha sido modelo de transformación y éxito durante las últimas tres décadas, se enfrenta a una encrucijada crítica.

A pesar de los importantes avances logrados desde el apagón de 1992, el sector eléctrico colombiano lidia hoy con desafíos financieros, regulatorios y sociales que podrían comprometer la seguridad del suministro y la inversión necesaria para una transición energética sostenible.

Así lo destacó Carlos Alberto Zarruk, presidente Ejecutivo de la Cámara Colombiana de la Energía, en la apertura, este 10 de septiembre, del XI Congreso del gremio.

Zarruk hizo un repaso de la historia reciente del sector, recordando que la crisis de 1992, con racionamientos diarios que afectaron al 15% del consumo, fue el catalizador para las reformas estructurales de las Leyes 142 y 143 de 1994.

Estas leyes liberalizaron el sector, abrieron la puerta a la inversión privada y crearon organismos reguladores clave como la CREG y la UPME, que hoy son fundamentales para su funcionamiento. Gracias a estas reformas, el país ha logrado modernizar su infraestructura, diversificar la matriz energética con la adición de 3 gigavatios de energías renovables no convencionales, y reducir la dependencia hídrica.

Sin embargo, este progreso se ve amenazado por una serie de factores interconectados. El principal, Zarruk, es la crisis financiera que atraviesan los comercializadores de energía, quienes acumulan altas deudas por la opción tarifaria, subsidios y la falta de pago de entidades públicas. Esta situación crea un «círculo vicioso que amenaza con deteriorar la calidad del servicio y frena las inversiones necesarias para la transición energética y la expansión del sistema».

La región Caribe, en particular, enfrenta un riesgo inminente. El dirigente gremial alertó que «el 35% de los hogares de la región podría enfrentar racionamientos prolongados» debido a la crisis financiera de la empresa Air-e, con una deuda de $1,5 billones, un problema estructural que se arrastra desde hace décadas. La propuesta del gobierno de reemplazar la operación de Air-e por una empresa pública demuestra la gravedad de la situación.

A esto se suman retos regulatorios, sociales y ambientales que frenan la expansión del sector. La complejidad de los trámites de licencias ambientales y las consultas con comunidades ancestrales han causado suspensiones y retrasos en proyectos cruciales.

Además, el vocero expresó preocupación por las recientes propuestas de cambios regulatorios donde, a su juicio, «no prima el análisis técnico», lo cual puede generar incertidumbre y desincentivar la inversión privada, un pilar del crecimiento del sector.

Finalmente, concluyó que, a pesar de los desafíos, la visión a largo plazo es clara: Colombia debe avanzar hacia una transición energética robusta. La demanda eléctrica seguirá creciendo a un 3% anual, impulsada por la electrificación del transporte y la industria.

Para 2040, el país necesitará duplicar su capacidad instalada, un objetivo que solo se podrá alcanzar si se garantiza la estabilidad regulatoria, la confianza inversionista y la coordinación entre todos los actores del sector.

Colombia y Alemania unen esfuerzos para consolidar hubs de hidrógeno

La Confederación de Industrias Alemanas (BDI) y la Cámara de Hidrógeno y Gases Renovables ANDI–Naturgas lideran el proyecto CatalHyst, financiado por la Cooperación Alemana (BMZ).

La Confederación de Industrias Alemanas (BDI) y la Cámara de Hidrógeno y Gases Renovables ANDI–Naturgas avanzan en la ejecución de CatalHyst, un proyecto de la cooperación colombo–alemana que busca consolidar el ecosistema de hidrógeno renovable en el país y posicionar a Colombia como referente en la transición energética de la región.

El proyecto ya empezó a materializarse en territorios estratégicos como Atlántico, Bolívar y Valle del Cauca, donde se desarrollan iniciativas que buscan consolidar hubs regionales de hidrógeno renovableentre el sector público, privado y académico, abriendo nuevas oportunidades de inversión y encadenamientos productivos.

“CatalHyst es un catalizador para la transición energética de Colombia. De la mano de la industria alemana, buscamos que el hidrógeno renovable y sus derivados sean una realidad y generen nuevas cadenas de valor y oportunidades de exportación”, afirmó Karen Peralta Ballén, directora de la Cámara de Hidrógeno y Gases Renovables ANDI–Naturgas.

En sus primeros meses de implementación, CatalHyst ha impulsado la articulación de actores públicos y privados, universidades y centros de investigación, promoviendo servicios especializados de asesoría técnica y preparando las condiciones para atraer inversión y consolidar proyectos de gran impacto.

Además, ha iniciado el diseño de iniciativas que integran el hidrógeno para la descarbonización de sectores como el acero, el cemento y la petroquímica.

La cooperación entre Alemania y Colombia representa un paso decisivo para acelerar la implementación de la Hoja de Ruta del Hidrógeno de Colombia, que proyecta una capacidad instalada de 16,5 GW hacia 2052.

Por su parte, Alemania planea importar entre el 50–70% de su demanda de hidrógeno para 2030, posicionando a Colombia como un socio estratégico debido a su potencial renovable y su capacidad de integración industrial en las cadenas de valor globales.

La iniciativa está liderada por la Confederación de Industrias Alemanas (BDI), reconocida como la voz representativa del sector industrial alemán, que aporta su experiencia y redes empresariales al proyecto.

Como contraparte local, la Cámara de Hidrógeno y Gases Renovables ANDI-Naturgas proporciona el conocimiento del contexto colombiano y facilita el acceso al ecosistema empresarial nacional.

Esta sinergia crea un marco de cooperación que:

  • Facilita la transferencia de conocimiento y promueve el desarrollo de capacidades de la industria para identificar oportunidades comerciales.
  • Impulsa proyectos faro e iniciativas estratégicas en los departamentos de Atlántico, Bolívar y Valle del Cauca.
  • Busca sentar las bases para el desarrollo de hubs de hidrógeno con impacto local y regional.

En ese sentido, los avances de CatalHyst tuvieron un espacio de discusión en el Circuito H₂ Barranquilla, que reunió a más de 200 expertos nacionales e internacionales el 4 de septiembre.

Allí, representantes de la industria, la academia y el sector público conocieron de primera mano cómo el proyecto se perfila como un catalizador de la transición energética y reafirma la apuesta conjunta entre Alemania y Colombia por construir un sector competitivo de hidrógeno renovable, capaz de abrir nuevas oportunidades para la industria y acelerar la transición hacia una economía baja en carbono.

El cierre del evento estuvo a cargo del gobernador del Atlántico, Eduardo Verano De la Rosa, quien destacó el papel estratégico de la región Caribe en la transformación energética del país: “Estamos en la esquina de oro, porque nosotros en Barranquilla tenemos todo lo eólico posible, la luminosidad para que tener energía solar. Entonces, aquí en Barranquilla va a ocurrir la gran transformación. Yo creo que nosotros debemos llegar a ser el gran hub energético”.

El Circuito H2 ha convocado a más de mil personas en su recorrido por 4 grandes ciudades. Ante el gran interés que han manifestado los departamentos visitados, continuara el recorrido hacia el Valle del Cauca en noviembre de 2025.

Enel modernizó las hidroeléctricas Paraíso y La Guaca

En conjunto, las hidroeléctricas Paraíso y La Guaca, con 600 MW de capacidad instalada, tienen un rol trascendental en la confiabilidad de la región oriental de Colombia, incluyendo a Bogotá.

Con una inversión que supera los siete millones de euros, durante agosto, Enel Colombia realizó mantenimientos de alta relevancia en las hidroeléctricas Paraíso y La Guaca, de la cadena del Río Bogotá, ubicadas en el municipio de El Colegio (Cundinamarca), con el objetivo de optimizar y modernizar estas centrales.

En conjunto, estas plantas tienen una capacidad instalada de 600 MW y representan alrededor del 3% de la demanda energética anual del país, destacando su rol crucial para la confiabilidad de la región oriental, incluyendo Bogotá.

“Como una de las empresas generadoras más importantes del país, Enel Colombia reitera su compromiso con el sistema eléctrico. Por eso, este año le apostamos a la actualización y mejora de estas dos hidroeléctricas de gran relevancia para la región oriental, con el fin de garantizar su adecuado funcionamiento, a través de trabajos mayores de mantenimiento, que se realizan en promedio cada 15 años, y que hoy en día, con la creciente demanda energética, se hacían necesarios”, indicó Juan Carlos Grosso, subgerente de Operación y Mantenimiento de Enel Colombia y Centroamérica.

La ejecución de estas labores requirió equipos y trabajo especializado en las hidroeléctricas Paraíso, La Guaca y en el embalse El Muña, y la coordinación de alrededor de 600 personas, de las cuales más de 35% son de la zona de influencia, incluyendo municipios como El Colegio, San Antonio del Tequendama, Sibaté y Soacha.

Durante un mes, y de manera coordinada, las centrales tuvieron una parada total en su operación, lo cual no generó afectaciones para el sistema eléctrico colombiano, pues con el previo conocimiento de estos trabajos, este se preparó para atender la demanda energética a través del parque generador existente. 

En el marco de estas labores de mantenimiento de alta relevancia, se destacan las siguientes acciones y frentes de trabajo:

En la Central Paraíso y en coordinación con Enlaza filial del Grupo de Energía de Bogotá, se cambió la subestación GIS, equipo que permite la conexión de las unidades de generación con el Sistema Interconectado Nacional, convirtiéndose en la más moderna del país.

Sobre este hito Fredy Zuleta, gerente General de Enlaza sostuvo: “El centro de Colombia afronta dificultades para atender la creciente demanda de energía, por los inconvenientes en la ejecución de los proyectos de transmisión eléctrica para avanzar al ritmo esperado, debido a la oposición de unos pocos actores en algunos territorios. Por eso era clave modernizar este activo y contribuir de esa manera a la confiabilidad del sistema”.

Además, en esta planta Enel realizó mantenimientos de válvulas esféricas, piezas cuya función es permitir o impedir el flujo del agua para la generación y realizó revisiones generales a todo el sistema de control de olores que emana el Río Bogotá durante el proceso, que incluye, tanque de aquietamiento, sistema de extracción, biofiltro y ecofiltro.

En cuanto a la hidroeléctrica La Guaca, también se hizomantenimiento de las válvulas esféricas; cambio de seccionadores, que son los equipos que permiten sincronizar la unidad con el Sistema Interconectado Nacional; y reemplazo del bobinado del rotor, encargado de producir el campo magnético que induce el voltaje para la generación.

En túneles y tubería (Conducción) se realizó inspección interna y externa, y limpieza y pintura de un tramo de la tubería de carga hacia la central La Guaca.

Finalmente, en El Muña se realizaron trabajos en la “Torre Granada”, estructura sumergida que, a través de rejas, evita la entrada de sedimentos al proceso de generación.

¡Ojo, nos apagamos!

La situación no es alentadora. De la energía proyectada con la entrada de nuevos proyectos, en 2023 sólo entró el 17%, y en 2024 apenas el 25%. Además, el 55% de los proyectos de transmisión presentan retrasos.

Por: JUAN ESPINAL*

En los últimos 30 años, el sector eléctrico ha invertido en Colombia más de 140 billones de pesos, no solo en proyectos de generación, sino también en inversión social y ambiental.

Este sector ha sido clave para hacer al país más competitivo y para dignificar la calidad de vida de millones de ciudadanos. Lamentablemente, no ha escapado al ataque y la persecución del actual Gobierno, que ha llegado al extremo de compararlos con Pablo Escobar y aplicarles, como al sector salud, el famoso “shu shu shu”, negándose a pagar la deuda por la prestación del servicio de energía subsidiada a los estratos 1, 2 y 3.

Mientras tanto, el consumo de energía eléctrica en el país crece más rápido que la oferta. Entre 2026 y 2028, el déficit de energía eléctrica podría ubicarse entre el 4% y el 5%. Es evidente que el próximo presidente deberá tomar medidas urgentes y audaces para evitar un racionamiento o un apagón, que podría costar hasta 200 mil millones de pesos por hora, según el Banco de la República.

Estas son cinco propuestas concretas para fortalecer el sector:

  1. Flexibilizar los trámites de licenciamiento ambiental, acorde con la naturaleza de los proyectos.
  2. Reglamentar la consulta previa, estableciendo tiempos definidos y reglas claras, eliminando el incentivo económico directo, que es perverso. En su lugar, debe implementarse la herramienta OXI, que ha demostrado ser exitosa para llevar desarrollo y obras reales a las comunidades.
  3. Declarar como proyectos de interés nacional las líneas troncales de transmisión.
  4. Impulsar APPs y esquemas de financiamiento mixto que aceleren la construcción de nueva infraestructura.
  5. Firmar contratos de estabilidad jurídica a largo plazo, que brinden confianza y seguridad a los inversionistas.

Colombia necesita fortalecer su matriz energética para garantizar la seguridad del sistema y avanzar de manera responsable en la Transición Energética. Claro que debemos apostar por las energías renovables, pero sin abandonar aquellas que nos brindan respaldo y seguridad, como las termoeléctricas, hidroeléctricas y las PCHs (Pequeñas Centrales Hidroeléctricas), que vienen ganando terreno en el mercado.

Actualmente, existen en el país cerca de 130 proyectos activos de PCHs, que representan el 8% del total de la energía hidráulica y el 1,76% de la capacidad instalada. Estos proyectos tienen menores costos de producción y ofrecen precios competitivos en contratos a largo plazo.

Necesitamos energía suficiente para soportar la demanda que traerán los nuevos proyectos nacionales, como el Metro de Bogotá, el Regiotram, la electrificación del transporte, y la implementación de tecnologías como la inteligencia artificial, que simplemente no es posible sin energía confiable.

Lo hemos advertido hasta el cansancio: el único interés de Gustavo Petro al debilitar el sector eléctrico es llevarnos al racionamiento o a un apagón. Él se va en 11 meses, pero dejará una profunda crisis en el sector minero energético.

Por eso, debemos apostarle a todas las fuentes de generación: carbón al 100%, minería responsable, energía nuclear, hidrocarburos (incluido el fracking), biocombustibles, biomasa, hidrógeno, y seguir construyendo hidroeléctricas como Hidroituango y más PCHs.

Solo una matriz energética diversa, robusta y con energía firme nos puede garantizar seguridad energética para el futuro de Colombia.

¡Ojo, que nos apagamos!

*Representante a la Cámara por Antioquia.

La política energética y sus desvaríos

Vamos a “reactivar el suministro de gas desde Venezuela”, ha dicho el ministro de Minas y Energía Edwin Palma, cuando desde allá Colombia no ha recibido una sola molécula de gas, no se puede reactivar lo que nunca ha estado activo.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

Colombia cumplió su parte y durante siete años (2008-2015), más allá de lo pactado, le suministro a Venezuela en promedio 150 MMPCD.

Bueno es recordar que Venezuela nunca cumplió con su parte, que le obligaba a corresponder proporcionándole a Colombia el mismo volumen a partir de 2011.  Así quedó consignado en el contrato que firmaron Chaves y Uribe en mayo de 2007, dándole vida al gasoducto Antonio Ricaurte, que une a La Guajira con el Estado Zulia. Venezuela nos puso conejo.

Además de los “retos técnicos, jurídicos y económicos, y en eso estamos concentrando la gestión pública”, según el ministro Palma, están de por medio las sanciones impuestas por los EEUU a Venezuela, y solo con la aquiescencia de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), que depende del Departamento del Tesoro de los EEUU, que complican la viabilidad de cualquier acuerdo para reactivar el contrato incumplido, que está vigente hasta el 2027, se podrá avanzar en dicho propósito.

A no ser que el presidente Petro quiera desafiar al altanero de Trump, exponiendo al país a las mismas represalias arancelarias (25%) que les está aplicando a los países que le compren petróleo o gas a la dictadura de Nicolás Maduro, le saldría a Colombia más caro el caldo que los huevos.

Ante la afirmación del ministro Palma que se ha impuesto “el reto de traer la primera molécula de gas desde Venezuela antes de terminar el año”, cabe preguntarse qué ha cambiado desde agosto del año pasado, cuando el ex ministro Andrés Camacho aseguró ante el Congreso de la República que “ni política, ni financiera o técnicamente vamos a poder importar gas desde Venezuela”.

Dicho sea de paso, ECOPETROL le solicitó a la OFAC su autorización para importar gas desde Venezuela en noviembre de 2022 y sólo ha recibido la callada por respuesta.

No es previsible que en el corto plazo Venezuela pueda disponer de la infraestructura necesaria para transportar el gas desde el oriente de su territorio, que es donde están sus mayores reservas de gas natural, en la Perla, que se estiman en 9 TPC, casi 4 veces las reservas probadas de Colombia, en un campo operado por Repsol y Eni, hasta empalmar con el desastrado gasoducto Antonio Ricaurte en el Estado Zulia, que toca rehabilitar, lo cual demanda una cuantiosa inversión que la quebrada PDVSA no está en condiciones de asumir. A ello se ha venido a sumar el endurecimiento de las sanciones de los EEUU a Venezuela.

Este paso, en falso a mi juicio, según el ministro Palma será “decisivo para romper con los monopolios y garantizar energía justa”, sin reparar en el hecho que, si algún monopolio en materia de gas existe en el país, quien lo ejerce es ECOPETROL, liderando la producción nacional con el 72%, posee el 90% de las reservas probadas del país y es a la vez el segundo mayor consumidor, después de la industria, en sus refinerías acaparando más de 150 MMPCD. 

Por lo demás, la presidente de la Junta Directiva de ECOPETROL Mónica de Greiff ha sido categórica al afirmar en forma tajante que “nunca va a llegar gas de Venezuela a Colombia”. Según ella, “ECOPETROL no puede importar gas de una compañía pública de Venezuela por las sanciones que le impondría Estados Unidos a ECOPETROL”.

Interrogado por esta circunstancia, el ministro Palma le salió al paso a las declaraciones de de Greiff asegurando olímpicamente que “ECOPETROL, aunque nuestra principal empresa, es un agente más, para traer gas de Venezuela no se necesita a ECOPETROL”.

Esta sí es la tapa, el Gobierno no cuenta con otra empresa distinta a esta, con el músculo financiero y la logística requeridos para dicha importación, por lo que se tendría que recurrir a la tan denostada empresa privada.

Cabe resaltar que esta posición del ministro Palma va a contrapelo de la orden impartida por parte del propio presidente Petro, quien en desarrollo de un Consejo de ministros transmitido en directo reprendió y le llamó la atención, jalándole la oreja, alpPresidente de ECOPETROL Ricardo Roa en los siguientes términos: “hermano, no entiendo por qué ECOPETROL no está importando gas. El simple hecho que ECOPETROL no importa gas como sí importa gasolina está generando este negociado con los colombianos”, aludiendo a la importación de gas por los privados.

Y fue más lejos al sentenciar: “la orden que yo le doy al ministro de Minas es que mire a ver qué pasa en ECOPETROL y por qué no importa el gas y compite. Competencia, dice el capitalismo”.

En medio de esta cortina de humo, insistiendo en el embeleco de importar gas desde Venezuela y los desvaríos de la política energética, queda flotando en el ambiente la pregunta: si no es ECOPETROL quien importaría el gas desde Venezuela, quién lo haría. De hecho, ECOPETROL hace rato tomó la decisión, a través de su Junta Directiva, de contratar la regasificación en el Pacífico, para lo cual firmó el primer contrato de con la empresa PIO SAS (Puertos, Inversiones y Obras S.A.S), con una capacidad de 60 MMPCD, la cual entraría en operación en el segundo trimestre de 2026.

Aspira, además, siguiendo las instrucciones de Petro, a tener su propia planta regasificadora en La Guajira, aprovechando las facilidades que ofrecen las dos plataformas del campo Chuchupa y la estación de Ballena, desde donde parte el gasoducto que opera actualmente y que transporta el gas hasta Barrancabermeja, con una capacidad de 300 MMPCD, aproximadamente.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

Foton lanza buses a GNV en Colombia

Los nuevos modelos, todos equipados con motores Cummins, han sido diseñados para atender las necesidades de transportadores urbanos, intermunicipales y escolares, ofreciendo versatilidad y rendimiento.

Foton, representada en Colombia por Corautos Andino, anunció su ingreso al segmento de autobuses con el lanzamiento de una nueva categoría de chasises diésel y gas natural vehicular (GNV).

Durante el Encuentro de Transporte Público ExpoTP Acoltés número 24, realizado en el Eje Cafetero, la compañía presentó dos de sus cuatro innovaciones: el Chasis Araña Foton MS y un bus a GNV con carrocería de Busscar de Colombia.

La iniciativa responde a la visión estratégica de la marca de diversificar su oferta de soluciones de movilidad, capitalizando la experiencia y el respaldo que ostenta en el segmento de camiones livianos, en el cual ocupa el segundo lugar en ventas, según cifras del Registro Único Nacional de Tránsito (RUNT).

“La experiencia y fortaleza que tenemos en el segmento de camiones, sumada a la escasa oferta de chasises para autobús en el país, nos motivó a desarrollar esta línea, partiendo del mismo tren motriz que ha sido tan exitoso y que hoy nos posiciona como la segunda marca en ventas de camiones livianos”, afirmó Luis Andrés Ferrer, director de Investigación y Desarrollo de Corautos Andino.

Estos nuevos modelos, todos equipados con motores Cummins, han sido diseñados para atender las necesidades de transportadores urbanos, intermunicipales y escolares, ofreciendo versatilidad y rendimiento.

Entre las ventajas competitivas, la compañía destaca motores con mayor torque y potencia frente a otros competidores, un peso bruto vehicular que brinda versatilidad operativa, y el respaldo de una amplia red de servicio posventa y repuestos a nivel nacional compuesta por 20 talleres de servicio y más de 40 almacenes de autopartes.

Enel Colombia pone en operación subestación para electrificar el RegioTram

La Subestación Tren de Occidente es el primer punto de conexión para el suministro de energía para el funcionamiento de RegioTram, uno los proyectos de transporte masivo 100% eléctrico más importante del país, que conectará a la Sabana Occidente con Bogotá.

Enel Colombia puso en operación la nueva Subestación Eléctrica Tren de Occidente, un proyecto que fortalece la infraestructura eléctrica de Bogotá y Cundinamarca, y respalda la transición energética del país.

Ubicada en Facatativá, esta subestación será el primer punto de conexión para el suministro de energía del RegioTram, el sistema de transporte masivo 100% eléctrico que beneficiará la conectividad a los municipios de la Sabana Occidente de Cundinamarca, en especial a Facatativá, Madrid, Mosquera y Funza, con Bogotá. Esta obra beneficiará a más de 226.000 habitantes de la región, mejorando la calidad del servicio eléctrico.

“La nueva Subestación Tren de Occidente es un ejemplo de nuestro esfuerzo y compromiso con la región y el país, en el marco de la actual transición energética. Gracias a su funcionamiento, y con una inversión de cerca de 75.000 millones de pesos, incluyendo la subestación, la línea de alta tensión y las redes de media tensión, hacemos realidad la electrificación del RegioTram, con el que no solo estamos garantizando que 43 millones de pasajeros al año tengan una reducción del 60% en sus tiempos de desplazamiento, sino que también estamos logrando que se eliminen alrededor de 140 mil toneladas de emisiones de CO2”, afirmó Mónica Cataldo, gerente de Distribución de Enel Colombia.

La nueva Subestación Eléctrica Tren de Occidente cuenta con dos transformadores de potencia de 40 millones de voltamperios (MVA) cada uno, para una capacidad total de 80 MVA. Así mismo, tiene una línea de alta tensión aérea a 115 kV, doble circuito, de más de 1 kilómetro que la conectan, a través de 2 torres y 6 postes de gran altura, con la línea existente Balsillas – Facatativá.

De su capacidad total, alrededor del 25% será para alimentar el RegioTram. El 75% restante, atenderá la demanda de energía requerida por más de 226.000 habitantes de los municipios de la Sabana Occidente, adicional a los clientes comerciales e industriales.

“La puesta en operación de la primera subestación eléctrica del Regiotram de Occidente marca un hito en la construcción del primer tren regional eléctrico de pasajeros del país. Esta infraestructura permitirá alimentar los 40 kilómetros de longitud del sistema férreo, garantizando energía confiable y segura para movilizar 130.000 pasajeros al día. Además, alrededor del 70% de su capacidad beneficiará los habitantes del área de influencia, mejorando el suministro eléctrico.” anotó Jorge Emilio Rey Ángel, gobernador de Cundinamarca.

La Sabana Occidente ha experimentado un crecimiento económico y poblacional, pues conecta a Bogotá con las otras regiones del país. Según el DANE, esta zona de Cundinamarca pasará de tener alrededor de 660.000 habitantes en 2025 a casi 800.000 para el 2035. En esta, Facatativá es el municipio con mayor población y porcentaje de crecimiento (45,51% en el último año). Por esta razón, la construcción y puesta en funcionamiento de la nueva Subestación Eléctrica representa un avance clave para fortalecer el desarrollo y la infraestructura eléctrica de la región.

Dentro de sus características técnicas, también se destaca que es una subestación 100% digital, lo que implica que toda la información de sus equipos, procesos y funcionamiento sea transmitida vía fibra óptica. Así mismo, cuenta con tecnología y equipos inteligentes que le permiten tomar decisiones autónomas y facilitar su operación. Es completamente automatizada y tele controlada, lo que se traduce en una mejor respuesta en momentos de contingencia.

Iniciativas de valor compartido

En el marco del desarrollo de la Subestación Tren de Occidente, con el fin de promover iniciativas de valor junto con la comunidad, y para darle un segundo uso a los residuos que se produjeron durante la obra, la Compañía lideró varias iniciativas, a través de las cuales se logró el aprovechamiento de alrededor de cuatro toneladas de residuos sólidos.

Dentro de estas acciones se destaca una Jornada de Voluntariado Interempresarial, por medio de la cual se sembraron plantas y se realizaron adecuaciones en el espacio deportivo de la Institución Educativa Municipal Técnica Empresarial Cartagena, sede principal.

Así mismo, se adecuó la Casa de Integración Juvenil del barrio Cartagenita y se realizó una donación de equipos, instrumentos y materiales para su escuela de música, beneficiando a más de 1.000 niños y jóvenes del sector.

Por otra parte, a través de la iniciativa de Transformación de Residuos Sólidos, se realizaron talleres y capacitaciones para aprovechar los residuos generados por la obra. Como resultado de ello, se intervinieron tres espacios comunitarios: se adecuó un estudio de innovación juvenil, se construyó un muro pedagógico interactivo en la Casa de Integración Juvenil, y se adecuó un aula interactiva en el Centro de Desarrollo Infantil de Cartagenita.

Abren convocatoria para desarrollar comunidades energéticas innovadoras

Contará con más de $11 mil millones para financiar proyectos enfocados en ciencia, tecnología e innovación.

El Grupo Ecopetrol y su Red de Innovación Econova, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y el Ministerio de Minas y Energía abrieron la primera convocatoria para la conformación de comunidades energéticas en Colombia, con enfoque de ciencia, tecnología e innovación (CT+I).

Con esta iniciativa se busca conformar un banco de proyectos de ciencia, tecnología e innovación con enfoque en apropiación social, para desarrollar modelos técnicos, ambientales y socialmente sostenibles que impulsen las energías limpias, la descarbonización y el uso sostenible de recursos en las comunidades.

La convocatoria contará con recursos por más de $11 mil millones para financiar cuatro propuestas que contemplen la implementación, dotación, promoción y operación de comunidades energéticas con foco en acceso a la energía y/o mejora en el servicio o reducción de costos.

Se escogerán dos proyectos desarrollados en zonas dentro del Sistema Interconectado Nacional (SIN) y dos proyectos en Zonas No Interconectadas (ZNI).

Los interesados en participar deben inscribir sus propuestas en la plataforma del Sistema Integrado de Gestión de Proyectos (SIGP) del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación.

Las propuestas deben presentarse por una alianza conformada entre comunidades, actores del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación y agentes del mercado energético.

Los requisitos y condiciones para la presentación e inscripción de proyectos se podrán consultar en la página del Ministerio de Ciencia y Tecnología e Innovación (https://minciencias.gov.co/). La convocatoria estará abierta hasta el 14 de noviembre de 2025 y los resultados serán entregados en marzo del 2026.

“Los proyectos impulsarán el fortalecimiento de las capacidades de las comunidades energéticas mediante programas de Ciencia Tecnología e Innovación, en línea con la estrategia del Gobierno Nacional para impulsar la Transición Energética Justa y dinamizar la productividad y competitividad”, aseguró Sergio Andrés Moreno Acevedo, vicepresidente Corporativo de Ciencia, Tecnología e Innovación de Ecopetrol.

“Esta convocatoria es una expresión de nuestra apuesta nacional por una transición energética justa, que reconozca las necesidades de las regiones del país en materia de este servicio y que promueva la democratización de la energía. Con el impulso a las comunidades energéticas diversificamos la matriz energética, impulsamos la equidad territorial y garantizamos el acceso a energías limpias”, expresó el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma Egea.

“Destacamos esta convocatoria como camino a la implementación de las políticas y misiones de Estado que permiten impulsar acciones desde la ciencia para atender retos y desafíos del país. Con la Misión de Transición Energética como parte de las políticas de investigación lideradas por MinCiencias, buscamos garantizar la incorporación de nuevos servicios, modelos de negocio y desarrollos tecnológicos nacionales en proyectos energéticos de generación con fuentes renovables de energía», indicó la ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación, Yesenia Olaya.

Política energética de Perú: del papel a la realidad

Reproducimos un artículo publicado por la Revista Energía Andina, donde el experto en energía y regulación hace un balance de la Política Energética Nacional de Perú.

Por: ERICK GARCÍA PORTUGAL*

La Política Energética Nacional de Perú nació el 2010 con nueve objetivos estratégicos: autosuficiencia, competitividad, reducción de emisiones, masificación del gas natural, matriz energética diversificada y, sobre todo, acceso universal a la energía.

A quince años de su aprobación, la realidad muestra un fuerte contraste: el país cuenta con hidrocarburos suficientes, pero millones de peruanos siguen cocinando con leña, sin tecnologías eficientes, sin agua caliente ni calefacción y climatización.

En teoría, el acceso a la energía debería abarcar todas las necesidades del hogar: cocción de alimentos, iluminación, calefacción, climatización, agua caliente sanitaria, conservación de alimentos, telecomunicaciones y usos productivos; el hogar que no cuente con alguno de estos usos o destine más del 10% de sus ingresos para tenerlos se considera como “pobre energético”.

En la práctica, sin embargo, Perú ha reducido la universalización energética principalmente a dos cosas: iluminación y cocción de alimentos, principalmente con gas licuado de petróleo. La consecuencia es una pobreza energética que se mantiene oculta en las estadísticas, pero que golpea la vida cotidiana de millones de familias y en muchos casos con consecuencias fatales.

Brechas energéticas frente a la región

El panorama regional evidencia el rezago peruano. Según datos de INTEA Corp. (2023):

  • Apenas 18.8% de los hogares peruanos acceden a agua caliente por cañería, frente al 85.6% en Argentina y el 92.5% en Chile.
  • Solo 2.7% de las familias cuentan con calefacción o aire acondicionado, mientras que Uruguay supera el 50% y Argentina llega al 74%.
  • La cobertura de electricidad rural en Perú es de 85.3%, mientras países vecinos como Paraguay, Uruguay o Ecuador superan el 97%.
  • El uso de leña para cocinar todavía alcanza al 36.6% de los hogares más pobres, lo que perpetúa riesgos para la salud y el ambiente.
  • La contradicción es evidente, mientras Uruguay o Chile, sin reservas significativas de hidrocarburos, garantizan altos niveles de bienestar energético, Perú —con abundantes recursos de gas natural y GLP— sigue rezagado.

Los datos de INTEA son claros: mientras países sin hidrocarburos garantizan más del 60% de acceso a agua caliente y climatización, el Perú no llega ni al 20%. Esto revela un problema estructural, no de recursos, sino de visión y gestión.

Pobreza energética, el verdadero problema

Una familia se encuentra en situación de pobreza energética cuando carece de energía suficiente para cubrir sus usos básicos o, teniéndola, no puede pagarla.

En Perú, este concepto permite ver que la política pública se ha limitado casi exclusivamente a la electrificación rural y al subsidio para la cocción de alimentos. Pero la energía no es solo luz ni cocina, también implica calor para enfrentar el frío en la sierra, agua caliente sanitaria para la salud, y climatización para la productividad en zonas de temperaturas extremas.

Perú tiene dos recursos clave para superar la pobreza energética: gas natural y gas licuado de petróleo (GLP). Sin embargo, su uso sigue siendo parcial. El gas natural se ha expandido en zonas urbanas, pero con un enfoque limitado a la cocina y, en menor medida, a agua caliente. El GLP, por su parte, ha crecido en consumo, pero enfrenta problemas de logística y precios en regiones rurales, donde muchas veces resulta inaccesible.

¿Qué hacer?

Superar la pobreza energética y cumplir los objetivos de la Política Energética Nacional exige pasar de los diagnósticos a decisiones concretas. Las líneas de acción deben enfocarse en tres ejes complementarios:

1. Redefinir los subsidios del FISE

El Fondo de Inclusión Social Energético (FISE) ha tenido un impacto relevante mediante el Vale GLP y el Bonogas. Sin embargo, su diseño ha limitado el alcance. Hoy resulta imprescindible que el FISE financie de manera integral los usos energéticos domésticos.

En el caso del Bonogas (gas natural), se debe volver a lo aprobado en el Plan Anual de Promociones, en donde el programa daba hasta 3 puntos de conexión (cocina, terma y calefacción) y con ductos de agua caliente; esto es fundamental para las regiones altoandinas.  Y el programa debe considerar brindar como mínimo dos puntos de conexión.

En el caso del Vale GLP, se debe establecer otros esquemas de intervención para las zonas más alejadas (última milla), donde por la cadena logística el balón de GLP llega a precios muy altos, una solución es implementar el “GLP No Convencional”, que abarca diferentes mecanismos como por ejemplo, el subsidio en infraestructura (tanques, redes, surtidores, entre otros) y licitar pequeñas concesiones donde las Plantas Envasadoras locales brinden el servicio de operación y a un precio asequible; considerando no solo cocina, sino agua caliente y calefacción.

El aumento del vale ha demostrado que no ha logrado tener un impacto significativo (2-5 % aumento de la tasa de canje) pero si ha impactado al presupuesto del FISE, que ha incrementado de casi 180 millones de Soles a más de 400 millones.

2. Impulsar el gas natural con visión integral

El desarrollo del gas natural, uno de los nueve objetivos de la Política Energética, debe avanzar más allá de la cocina y la generación eléctrica. Es necesario priorizar su uso en agua caliente, calefacción y transporte limpio, fortaleciendo además las redes urbanas de distribución complementándolas con el uso de GLP en zonas aledañas y el GLP No convencional y biomasa con tecnologías eficientes para zonas alejadas conocidas como “última milla”.

3. Implementar el GLP no convencional, clave para la última milla

El mayor reto está en las zonas rurales y dispersas, donde el gas natural nunca llegará y donde el modelo de vales tradicionales no resuelve el problema del alto costo logístico. Allí se requiere un enfoque diferenciado: el GLP no convencional.

Este esquema plantea que el Estado, a través del FISE, financie la infraestructura mínima (tanques a granel, surtidores, redes locales, plantas móviles o mini concesiones), mientras que la operación quede a cargo del sector privado. Al reducir las barreras de transporte y almacenamiento, se abaratan los costos y se logra que el GLP llegue a precios justos incluso en las provincias más alejadas, pero para todos los usos que requieren las familias peruanas.

Reflexión final

Perú necesita repensar los mecanismos para implementar su política energética desde la vida cotidiana. No basta con mostrar cifras de electrificación rural o de vales de GLP. Lo que está en juego es que millones de peruanos dejen de pasar frío, que tengan agua caliente en sus hogares y que accedan a energía suficiente para vivir con dignidad.

La pobreza energética es el gran desafío pendiente, y los hidrocarburos pueden ser la palanca de inclusión si se usan con inteligencia. El gas natural en las ciudades y el GLP en las áreas aledañas y en las más alejadas bajo un esquema no convencional son piezas complementarias, no excluyentes.

En conclusión, universalizar el acceso implica mirar la energía como un derecho al bienestar. Y es ahí donde Perú debe dar un salto decisivo: usar sus propios hidrocarburos para transformar la vida de su gente.

*Experto peruano en energía y regulación.

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