Más de 9 millones de colombianos son pobres energéticos

Pese a que en Colombia la electricidad tiene un cubrimiento del 97% y el gas natural del 70%, con 42,1 millones de personas por fuera de la pobreza energética, todavía quedan 9,6 millones en esta condición.

Promigas presentó los resultados del Índice Multidimensional de Pobreza Energética (IMPE), el primer reporte de este tipo en el país. Esta contribución se hizo dado que las metodologías oficiales de medición de la pobreza como el Índice de Pobreza Multidimensional y la Línea de Pobreza Monetaria no incluyen de manera explícita la dimensión de energía y su relación con el bienestar.

El índice ―desarrollado por Promigas y su Fundación e Inclusión SAS― se estructuró bajo un enfoque amplio de bienestar que involucra cuatro dimensiones: 1. Acceso y calidad de la energía; 2. Vivienda funcional y liberadora de tiempo; 3. Aprender y comunicarse, y 4. Territorio equipado para el bienestar.

El estudio revela que casi 1 de cada 5 colombianos se encuentra en situación de pobreza energética(18,5 % de la población). Y, si bien hay 42,1 millones de personas por fuera de la pobreza energética, todavía quedan 9,6 millones en esta situación. El estudio también resalta que además del desafío en privación de energía, también existe el desafío de brindar acceso a los bienes públicos y privados que permiten usar esa energía como medio para las realizaciones humanas.

Al respecto, el presidente de Promigas, Juan Manuel Rojas, manifestó que “hace sesenta años, la mayoría de los colombianos no tenían acceso ni a electricidad ni a una fuente de energía adecuada para cocinar. En la actualidad, la mayoría de los hogares cuentan con estos servicios. Sin embargo, persisten desafíos importantes: asegurar, además del acceso, una buena calidad, aspecto en el que existen grandes desigualdades; conseguir que el 9,7% de la población colombiana que aún cocina con leña, carbón y desechos disponga de un energético adecuado para cocinar y proporcionar los medios para que más hogares y personas tengan acceso a dispositivos y otros medios para transformar la energía en bienestar.»

Aunque se ha avanzado en materia energética (Colombia tiene una cobertura de acceso a energía eléctrica del 97% y del 70% de gas natural), el IMPE visibiliza los retos que aún enfrentan esos 9,6 millones considerados como pobres energéticos en materia de acceso y calidad: el 8 % no tiene energía eléctrica, el 61,8 % vive en municipios con mala calidad de este servicio y el 47,4 % cocina con leña, carbón y desechos.

Otros resultados del IMPE

El IMPE muestra que la pobreza energética en la zona rural remota es 11 veces la de los grandes centros urbanos. Casi la mitad de los habitantes de municipios remotos, el 47,9%, se ubican en esta situación. En contraste, solo el 4,3% de las personas en grandes centros urbanos son pobres energéticos.

Sin embargo, las brechas del IMPE entre departamentos son mayores que las observadas según el grado de urbanización. Mientras que Quindío, San Andrés, Bogotá y Valle del Cauca registran una pobreza energética por debajo del 4%; Vichada, Vaupés, Guainía y La Guajira muestran incidencias por encima del 70 %.

La mitad de los pobres energéticos se localizan en los departamentos de Córdoba, Nariño, Magdalena, Bolívar, La Guajira y Cauca. Esto sugiere que la estrategia de reducción de pobreza energética debería ser diferencial por departamentos.

Los resultados de la descomposición del IMPE esbozan una agenda de reducción de pobreza energética en Colombia que involucra un componente de acceso y calidad a la energía adecuada (electricidad y gas natural), un componente de otros bienes y servicios públicos (conectividad a internet y acceso de energía y gas a equipamientos sociales de cuidado a la primera infancia) y un último componente de capacidad de pago para bienes durables como lavadora, computador o tablet.

El IMPE muestra la relevancia del gas natural en una agenda de reducción de pobreza energética. Mientras que el porcentaje de pobreza energética de la población que no cuenta con gas natural es 44,5%, el de los hogares con gas natural es 6,6%. Así mismo, el gas natural también es importante porque su acceso está asociado a la tenencia de dispositivos que transforman la energía en bienestar (como la estufa y el calentador de agua). Es decir, tener gas natural no solo es un rasgo frecuente de los no pobres energéticos, sino que incluso los pobres energéticos que tienen gas natural están mucho más cerca de abandonar esta condición.

Esta medición complementa los índices oficiales de pobreza en Colombia, además es de fácil comprensión y da cuenta de los diferentes sectores que están involucrados en la pobreza energética. Tiene como ventaja que permite identificar a las personas que no pueden desarrollar actividades humanas básicas que usan como medio directo a la energía, y que no están siendo observadas por las medidas de pobreza monetaria y multidimensional. Esto permitirá focalizar el diseño de acciones por departamento, sector y población.

Por ejemplo, para el diseño focalizado de políticas públicas, la estrategia de reducción de pobreza energética debería ser diferencial por departamentos: mientras que hay unos departamentos que demandan una estrategia enfocada en el acceso a energía adecuada y de calidad, en una modalidad que podría llamarse de primera generación (por ej. Córdoba, Sucre, Bolívar, La Guajira, Magdalena, Tolima, Casanare y Caquetá); los demás entrarían en estrategias de segunda y tercera generación conforme la importancia de las demás dimensiones que tienen foco en dispositivos para transformar la energía en bienestar o en equipamientos del territorio.

El mundo incumple los ODS

En septiembre de 2015, hace ocho años, la Asamblea General de la ONU adoptó la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y sus Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS), como solución de continuidad de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, acordados en el 2000.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

Es de destacar que los ODS fueron acogidos inicialmente por parte de la Cumbre Río + 20 que tuvo lugar en 2012 a iniciativa del Gobierno de Colombia. El propósito fundamental es mejorar la calidad de vida de los más de 7.000 millones de habitantes del planeta, sobre todo la de los más vulnerables.

Pues bien, la Agenda 2030 desplegó 17 objetivos de desarrollo sostenible y fijó 169 metas a alcanzar. El secretario General de la ONU, en duro pronunciamiento sentenció que “a menos que actuemos ahora, la Agenda 2030 podría convertirse en el epitafio del mundo que pudo haber sido…, esta promesa está en peligro… más de la mitad del mundo está rezagado. Los Objetivos del Desarrollo Sostenible desaparecen por el retrovisor, al igual que las esperanzas y los derechos de las generaciones actuales y futuras”.

Y no es para menos, dado que transcurridos 8 años más de 40 de las 140 metas a alcanzar no sólo no muestran avances, sino que incluso se ha retrocedido con respecto a algunas de ellas.

El resto acusa atrasos considerables, al punto que si el cumplimiento de las mismas sigue al ritmo actual, se prevé que para 2030 575 millones de personas continuarán atrapadas en la pobreza extrema (US $15/ día de ingreso), lo cual aunque significaría una reducción de la misma del 30% con respecto al 2015, estaría muy lejos de su erradicación, muy lejos del primer objetivo que es poner fin a la pobreza en el mundo. Sólo 15%, aproximadamente, de las 140 metas específicas se alcanzarían a cumplir al final de la década.

Y qué decir con respecto al 2º de los objetivos, Hambre Cero. Según Antonio Guterres, “el mundo volvió a niveles de hambre desconocidos desde 2005”, atribuible en gran medida a dificultades de acceso a los alimentos, debido a que los precios de los mismos superan en muchos países los niveles del período 2015 – 2019.

En efecto, el número de personas que sufría inseguridad alimentaria moderada o grave en 2021 se aproximó a 2.300 millones, una de cada tres de ellas; entre tanto la desnutrición infantil sigue siendo un flagelo que azota a un gran conglomerado de la población a nivel mundial. A ello contribuyó mucho la crisis pandémica, que afecto el empleo y el ingreso, sobre todo en los países en desarrollo y de ingreso medio como Colombia.

Es más, en 2021 el número de personas que pasaban hambre estaba cerca de 800 millones, sobrepasando los niveles prepandémicos. En 2022 se estimaba que 45 millones de niños menores de cinco años sufrían desnutrición grave y 148 millones habían visto afectado su crecimiento, mientras que 37 millones de niños tenían sobrepeso.

Ante el peligro inminente del incumplimiento de la Agenda 2030, Antonio Guterres han planteado un “Plan rescate” de los ODS, que pasa por la renovación del compromiso adquirido por los países signatarios, para lo cual se requiere la implementación de un plan de choque, con una inversión adicional a la ya comprometida de US 500.000 millones, para redoblar los esfuerzos y tratar de recuperar el tiempo perdido. De lo contrario, como lo afirma “la falta de progresos supone que la desigualdad seguirá agravándose, aumentando el riesgo de un mundo fragmentado, con dos velocidades”.

En una conferencia de prensa para presentar el más reciente y sombrío reporte de las Naciones Unidas sobre el grado de cumplimiento de los ODS, el Subsecretario general de la ONU Li Junhua manifestó su deseo de que los líderes políticos del mundo tracen “una nueva hoja de ruta” en la Cumbre prevista para el 19 y 20 de septiembre en Nueva York, con el fin de darle mayor celeridad y agilidad a las acciones tendientes a dar cumplimiento a sus metas.

Sólo quedan siete años para agotar el plazo, acotó, y “los esfuerzos por cumplir los objetivos están en graves problemas” y finalizó diciendo que “es hora de dar la alarma”.

Para luego es tarde, como dijo el escritor Jorge Zalamea Borda en su magistral poema El viento del Este, no hay tiempo que perder, hay vidas por ganar.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

Hitachi y Google combinan experiencias para iniciativas de sostenibilidad

Hitachi Energy, líder mundial en tecnología y Google Cloud firmaron un acuerdo estratégico para colaborar y cocrear múltiples productos y servicios de software en la nube diseñados para apoyar la transición energética global.

El lanzamiento de Velocity Suite Power Prices marca el primer hito en la colaboración entre Google Cloud e Hitachi Energy y demuestra cómo las organizaciones abordarán conjuntamente las crecientes necesidades del mercado y de los clientes de soluciones basadas en la nube que impulsen la transición energética.

Desarrolladores globales, operadores de generación renovable y sistemas de almacenamiento de energía en baterías (BESS), así como generadores tradicionales, comerciantes y participantes del mercado energético pueden utilizar los datos de Velocity Suite Power Prices para tomar mejores y más rápidas decisiones sobre proyectos e inversiones energéticas en Norteamérica. 

Velocity Suite Power Prices, derivada de la aplicación Velocity Suite de Hitachi Energy, es una nueva aplicación basada en API que ofrece un fácil acceso al mercado energético norteamericano. Informa, guía y acelera la planificación y los análisis de ingresos para la transformación de la red y los proyectos de energía renovable. La potencia informática de la tecnología de Google Cloud es fundamental para automatizar y consolidar el amplio conjunto de datos de Velocity Suite Power Prices.  

«Los datos y el análisis están en el centro de la transición energética y desempeñan un papel fundamental en la evolución de la red», dijo Massimo Danieli, Managing Director, Grid Automation de Hitachi Energy. «Nuestros clientes de todo el mundo nos han pedido soluciones que les ayuden a alcanzar objetivos de sostenibilidad y resultados empresariales a gran velocidad y escala. El suministro de Velocity Suite Power Prices a través de nuestra asociación con Google Cloud ayuda a los clientes globales a acelerar la toma de decisiones, optimizar las inversiones y transformar digitalmente sus propios negocios.» 

«Al ofrecer Velocity Suite en Google Cloud, Hitachi Energy permite a los clientes implementar su plataforma en una infraestructura sostenible y de confianza, y les ayuda a utilizar mejor las cantidades masivas de datos que se generan en el proceso de convertirse en empresas más rentables y sostenibles», dijo Roi Tavor, director General de Google Cloud.

«La sostenibilidad es un factor impulsor detrás de las transformaciones digitales de muchas organizaciones, y estamos orgullosos de asociarnos con Hitachi Energy para ayudar a las empresas globales a operar de manera responsable y sostenible”, concluyó Tavor. 

Frontera graduó el primer grupo de mujeres técnicas de Petróleo y Gas  

Frontera Energy, de la mano del SENA Regional Meta, graduó a 24 mujeres del municipio de Puerto Gaitán como ‘Técnico en producción en pozos de petróleo y gas’ como parte del objetivo de la compañía de contribuir a la equidad e inclusión en las regiones donde opera.

El programa de formación fue creado por Frontera en 2021 luego de identificar que el cargo de operadores de producción representaba una oportunidad de capacitar mujeres, dado que el 100% de la población que ocupa este cargo en la compañía es masculino.

Con el fin de implementar el programa, se realizaron alianzas con el SENA Regional Meta, quienes crearon los cursos, con la Sociedad de Ingenieros de Petróleos (SPE) que acompañó el proceso de selección y compartió buenas prácticas, y CoreWoman que trabajó en el empoderamiento femenino con las estudiantes.

Orlando Cabrales Segovia, CEO de Frontera Energy, manifestó: “Nos sentimos muy orgullosos de este grupo de mujeres que hoy reciben su grado y que son la evidencia de que la equidad de género es una de nuestras banderas, pues estamos convencidos de que empoderando a las mujeres lograremos un mundo más equitativo”.

Oscar Amaris, Coordinador de Hidrocarburos del Ministerio del Trabajo, dijo: “Para nosotros es un referente lo que está haciendo Frontera con estas mujeres, nos inspiraron a replicar desde el Ministerio, de la mano con otras entidades aliadas, una iniciativa para la equidad de género en el sector hidrocarburos en otros territorios del país”.

BritCham Colombia y la Embajada Británica lanzan los Premios Lazos a la Sostenibilidad 

Los Premios Lazos a la Sostenibilidad 2023 incluyen 15 categorías en las que empresas grandes, medianas, pequeñas y personas naturales, pueden postular sus proyectos. La información sobre las categorías y el formulario para las inscripciones están en la página web de BritCham Colombia: www.britcham.com.co

La Cámara de Comercio Colombo Británica (BritCham Colombia) y la Embajada Británica lanzaron la versión número XVI de los Premios Lazos a la Sostenibilidad, evento que se llevará a cabo el 12 de octubre de 2023 y que busca resaltar, promover y visibilizar los proyectos desarrollados en el país en torno a los ejes de ESG (ambiental, social, corporativo).

El director Ejecutivo de BritCham Colombia, Santiago Uribe, destacó que “estas iniciativas reflejan el compromiso continuo de las empresas y personas en Colombia, impulsando una cultura de sostenibilidad que trasciende fronteras y marca una diferencia significativa en el país.”

Los Premios Lazos a la Sostenibilidad 2023 incluyen 15 categorías en las que empresas grandes, medianas, pequeñas y personas naturales, pueden postular sus proyectos sobre acciones relacionadas con el clima, productos y servicios sostenibles, bioeconomía, gestión de comunidades, reconciliación y paz, periodismo sostenible, moda sostenible, biodiversidad, agua, contenido digital sostenible y liderazgo empresarial sostenible.

La ceremonia se llevará a cabo el 12 de octubre en el hotel JW Marriott, en un encuentro sin precedentes con una ‘green carpet’ y gala de premiación. Además, en el marco del evento se va a desarrollar una agenda académica durante la mañana y la tarde de la jornada, con speakers invitados nacionales e internacionales de reconocidas organizaciones.

La convocatoria para postularse a los premios no tiene costo y estará abierta hasta el 15 de septiembre, para todas las empresas legalmente constituidas en Colombia y/o personas naturales que quieran participar. La información sobre las categorías y el formulario para las inscripciones están en la página web de BritCham Colombia: www.britcham.com.co

Los Premios Lazos a la Sostenibilidad organizados por BritCham y la Embajada Británica representan una oportunidad única para celebrar los logros y el compromiso de empresas y personas en la construcción de un futuro sostenible en Colombia.

Sostenibilidad: desmitificando el conflicto con la rentabilidad

Un estudio reciente de Accenture, en conjunto con el Foro Económico Mundial, afirma que la necesidad de operar de forma más sostenible se ha convertido en un motor clave de las estrategias de reinvención empresarial.

El más reciente estudio de Accenture junto al Foro Económico Mundial, “Acelerando la transformación sostenible: Romper el mito para generar más valor”, demostró que la sostenibilidad es un motor de cambio en auge en las empresas: las exigencias de los stakeholders son cada vez más puntuales, las normativas se endurecen y el valor se traslada a nuevos mercados sostenibles.

Para este análisis se entrevistaron a más de 140 miembros de las comunidades de Jóvenes Líderes Mundiales y Global Shaper del Foro Económico Mundial, y a un grupo de 280 altos ejecutivos de grandes empresas,

“Los resultados reflejan que justificar la integración del impacto medioambiental y social en la toma de decisiones corporativas resulta difícil, provocando que la sostenibilidad con frecuencia se quede ‘estancada’ en ciertos segmentos de la organización, y no se incorpore de forma intencionada y sistemática”, explica Maria Fernanda Suárez, Country Manager de Accenture Colombia.

Los líderes de la próxima generación identifican cinco obstáculos que impiden la integración de la sostenibilidad: complejidad, costo, practicidad, fiabilidad y rapidez. Un 70% de los ejecutivos coincide con los futuros líderes. Sin embargo, 67% creen que las normas tradicionales de toma de decisiones, como la reducción de costos y rendimientos trimestrales, son aún esenciales.

En ese escenario, a las empresas les resulta más difícil y caro aportar valor a partir del status quo, pero les preocupa que la integración de la sostenibilidad tarde en ofrecer beneficios, si es que los ofrece.

Aun así, muchas empresas están apostando por la sostenibilidad: 63% de los directores generales están lanzando nuevos productos y servicios sostenibles, y el 43% están transitando hacia modelos de negocio circulares.

“Las empresas deben empezar por construir un núcleo digital sólido, un proceso continuo en la nube para incorporar nuevas tecnologías a través de tres capas interoperables: infraestructura y seguridad, datos e IA, aplicaciones y plataformas. En combinación con una robusta estrategia de talento, este núcleo digital puede desencadenar un nuevo conjunto de capacidades basadas en la tecnología”, comenta Suárez.

Estas capacidades, dice, pueden mitigar el miedo al fracaso y acortar el tiempo de creación de valor, disipar las preocupaciones sobre la velocidad y la fiabilidad y respaldar la viabilidad financiera de la búsqueda de la sostenibilidad.

A medida que la viabilidad financiera se vuelve cada vez más dependiente del impacto social y medioambiental, la necesidad de operar de forma más sostenible se convierte en un motor clave de las estrategias de reinvención empresarial.

Llegando al límite

Nuestra obligación no es el lamento sino la acción propositiva y por eso nuestro esfuerzo debe ser continuo, para revertir una tendencia que, de seguir así, nos llevará a sobrepasar el límite de lo posible y condenará a la especie a un amargo futuro.

Por: MAURICIO LÓPEZ*

Las últimas noticias son alarmantes. Olas de calor nunca antes vistas, con temperaturas batiendo todos los registros previos, ya no en el emblemático Valle de la Muerte en California, sino en muchas zonas pobladas en diferentes latitudes.

Granizos del tamaño de bolas de golf o mayores, causando lesiones a peatones y dañando fachadas, toldos, cubiertas, en pleno verano en varias ciudades europeas.

Sequías de varios años que agotan el suministro de agua a la capital uruguaya, Montevideo, y que asolan los campos argentinos mermando su producción de granos, o generando hambrunas en las altas planicies del Cuerno Africano. O incendios forestales incontrolados destruyendo miles de hectáreas de zonas costeras del hemisferio Norte.

Inundaciones que arrasan todo a su paso, lamentablemente en zonas de ladera de nuestros países, especialmente en las áreas más deprimidas socialmente. O incluso deshielos inusitados en el invierno antártico, desprendiendo enormes capas de bloques de hielo.

También, para este semestre venidero, se anuncia en la zona ecuatorial la presencia del Fenómeno de El Niño, con su secuela de tiempos secos y ardientes en las latitudes norte, generando un estrés hídrico en el norte de Suramérica, y como balance, arreciando riadas e inundaciones en las latitudes sur del mismo subcontinente.

Algunos escépticos sostienen que esto forma parte del ciclo natural de la vida en nuestro planeta; sin embargo, la continuidad de los casos extremos, tal como lo ha mencionado recientemente en su nuevo informe el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), grupo de expertos científicos reunidos por las Naciones Unidas para monitorear y evaluar toda la ciencia global relacionada con el cambio climático (https://www.nature.org/es-us/que-hacemos/nuestra-vision/perspectivas/ultimo-informe-ipcc/ ) indican que en el hipotético caso que todos los países cumplieran con los compromisos climáticos actuales, sería muy difícil mantener la ambición de solamente 1,5°C por encima de los niveles preindustriales, límite definido por los científicos para evitar pasar a peores escenarios de crisis climática.

En el informe se expone con claridad que los actuales esfuerzos, algunos de ellos notables, no solamente por una apropiación innovadora y tecnológica, son muy dispersos y no están debidamente enfocados en aquellas poblaciones más vulnerables, especialmente situadas en zonas costeras e insulares y en los altos valles glaciares y zonas de páramos.

La conclusión del informe es que, si seguimos aumentando consistentemente la temperatura en el planeta, los ecosistemas tendrán daños irreversibles con consecuencias devastadoras.

Surge una inevitable pregunta: ¿Estamos condenados a la autodestrucción? Esto impone acciones continuas y decididas por parte de los distintos actores involucrados, que en la práctica somos todos, porque al final de cuentas todos somos responsables.

Por parte de las comunidades, su empoderamiento es fundamental, bajo una premisa esencial de conocimiento del territorio. No debe estar signado por el activismo radical, sino bajo las soluciones basadas en la naturaleza, teniendo a la ciencia como elemento central. Esto implica una acción decidida para generar las condiciones de disminuir la desforestación en todos los territorios, aumentando las áreas protegidas y demandando de la comunidad internacional una corresponsabilidad que venga acompañada de recursos destinados a pagos por servicios ambientales.

Tenemos que dejar el romanticismo y generar todo un sistema de apoyo a las comunidades en los territorios (sobre todo los más expuestos y afectados por la variación climática) como parte de la solución a esta gran amenaza.

El papel de los gobiernos a nivel global y local, y por supuesto en sus marcos de actuación, es promover una Transición Energética para lograr la ambición de menos de 1,5°C. Sin duda, esto pasa por la reducción progresiva del uso de los combustibles fósiles, de una manera realista. Pensar con el deseo que esto es un asunto de una década, francamente es desconocer las verdaderas dinámicas económicas, sociales y ambientales de una comunidad. Es un proceso de largo aliento donde un primer hito al 2050 puede considerarse razonable. 

Esto implica disminuir el uso de los combustibles y aumentar la inversión en la naturaleza. El IPCC ha calculado que se requieren cerca de US$400 mil millones de dólares americanos para hacer cambios en agricultura, silvicultura, otros usos de la tierra para limitar las emisiones. Además de focalizar los subsidios que actualmente se otorgan bajo una nueva óptica climática.

Por supuesto, esto no es un juego de suma cero (con ganadores y perdedores netos). Al contrario, es una enorme oportunidad para mejorar la calidad del aire, del agua, del suelo, mejorando la productividad y propiciando mejores condiciones de acceso a servicios básicos universales, reduciendo los inaceptables niveles de pobreza e inequidad actuales.

Por parte del sector empresarial es claro que el objetivo es alcanzar emisiones netas cero en las operaciones; en palabras sencillas, dejar de emitir más carbono a la atmósfera. Sin duda, la mejor manera es una combinación de cambio de fuentes y un desarrollo activo de programas de eficiencia energética.

El tránsito a energías renovables, tanto las tradicionales como las no convencionales, fotovoltaica, eólica, geotérmica, recoge el uso del gas natural como el combustible de la transición, y aplicar toda la innovación y la tecnología para poder cubrir las necesidades energéticas, sin afectar a la naturaleza.

Por supuesto, no todo lo podrá hacer la innovación ya que habrá sectores que por sus características no puedan llegar al ansiado cero, pero si se deben generar mecanismos adecuados de compensación.

De hecho, los mercados de carbono tienen que alcanzar un mayor grado de consolidación, conocimiento y apropiación, para que empresas que llegan a la opción de no poder reducir su totalidad de emisiones, compensen económicamente a través de la protección efectiva y creciente de ecosistemas naturales y facilitar además la recuperación de zonas deterioradas para lograr el propósito efectivo de la reducción total.

El individuo y su entorno cercano también tienen que actuar. Su responsabilidad pasa por un proceso de apropiación consciente e informado. De hecho, la academia, desde los primeros años hasta los niveles más altos de formación, es la palanca efectiva para lograrlo.

En Colombia hemos avanzado en la apropiación de la cultura de la sostenibilidad. La Red Colombiana del Pacto Global al contar con casi 600 empresas y organizaciones es un ejemplo vivo de ello.

Están en la red empresas de todos los tamaños, más de 50 universidades, más de 20 gremios, cámaras de comercio, cajas de compensación, más de 100 organizaciones sociales.

Además tiene un programa robusto de mesas de trabajo para compartir experiencias en temas de Derechos Humanos, Anticorrupción, Agricultura y Alimentación, Principios de Educación Responsable en Gestión -solo para Universidades-, Salud, Industria Extractiva, Gestión Climática, Gestión Hídrica, Red de Residuos Sólidos, Empoderamiento de la Mujer, Inclusión y Diversidad, Lucha contra el Trabajo Infantil, Moda Sostenible, Comunicación Empresa y Biodiversidad, Inversiones Sostenibles, entre otras.

Además, una sólida plataforma de comunicaciones con una página web con más de un millón de visitas anuales www.pactoglobal-colombia.org, blog y podcast especializados con apoyos de la academia, Revista Virtual, y una nutrida oferta académica, desde el Congreso de Pacto Global, cursos, seminarios y webinars. 

Son muchos los retos y desafíos. Nuestra obligación no es el lamento sino la acción propositiva y por eso nuestro esfuerzo debe ser continuo, para revertir una tendencia que, de seguir así, simplemente nos llevará a sobrepasar el límite de lo posible y condenará a la especie a un amargo futuro.

*Director Ejecutivo de Pacto Global Red Colombia.

Una de cada tres personas aún cocina con leña en el mundo

Un informe calcula que 8.000 millones de dólares al año podrían garantizar que todo el mundo tenga acceso a una cocina limpia de aquí a 2030, equivalente a menos del 1% de lo que se gasta en subsidios para combustibles.

Casi un tercio de la población mundial, unos 2.300 millones de personas, sigue cocinando con fuegos abiertos o cocinas básicas que dañan su salud y el medio ambiente, según un informe publicado a finales de julio por la Agencia Internacional de la Energía (AIE) y el Grupo del Banco Africano de Desarrollo (BAD).

Esto es lo que se conoce como pobreza energética, que tiene enormes implicaciones en la equidad de género, al ser las mujeres las mayormente afectadas por esta situación, además de los gastos en salud y la deforestación para los países.

Los investigadores calculan que para garantizar que todos los hogares del mundo tengan acceso a una cocina limpia de aquí a 2030 habría que gastar unos 8.000 millones de dólares al año.

«La falta de acceso a una cocina limpia repercute negativamente en la salud pública, perpetúa la deforestación y aumenta las emisiones de gases de efecto invernadero», declaró el presidente del BAD, Akinwumi Adesina.

El informe estima que la recogida de leña y carbón vegetal para cocinar provoca cada año la pérdida de superficies forestales del tamaño de Irlanda.

Asimismo, el documento señala que la exposición al humo procedente del carbón vegetal, la leña, el carbón, los residuos agrícolas y el estiércol animal quemados para preparar comidas causa 3,7 millones de muertes prematuras, lo que la sitúa como la tercera causa de muerte prematura a nivel mundial.

Los peores efectos de la falta de cocinas limpias recaen principalmente en los hombros de las mujeres, que suelen encargarse de preparar la comida y recoger el combustible, una actividad que podría mantenerlas ocupadas varias horas al día, lo que las aleja de la educación o el empleo.

Progresos en Asia, pero deterioro en África

Mientras que China, India e Indonesia han reducido a la mitad el número de ciudadanos que carecen de acceso a una cocina limpia desde 2010, la situación ha empeorado en África.

Los autores del estudio advierten que, si no hay un giro para modificar las tendencias actuales, en la mayor parte de los países africanos no se habrá completado la transición a unas «cocinas limpias» ni siquiera en la década de 2050.

La AIE y el BAD señalaron que los 8.000 millones de dólares en inversiones anuales equivalen a menos del uno por ciento de lo que los gobiernos gastaron el año pasado en subsidios a los combustibles.

«Resolver el acceso a la cocina limpia no requiere un gran avance tecnológico», afirmó el director Ejecutivo de la AIE, Fatih Birol. «Se reduce a la voluntad política de los gobiernos, los bancos de desarrollo y otras entidades que buscan erradicar la pobreza y la desigualdad de género», agregó.

En Colombia, el número de hogares que aún cocinan con leña asciende a los 1,6 millones, afectando a cerca de cuatro millones de personas, en su mayoría mujeres y niños.

El papel del GLP

El análisis de la AIE identifica un escenario realista y de menor costo para lograr una cocción limpia universal, que requiere soluciones que están disponibles comercialmente en la actualidad.

Y el gas licuado del petróleo (GLP) sigue siendo la solución principal para brindar acceso a cocinas limpias, lo que representa casi la mitad de los hogares que obtendrán acceso hasta 2030.

En la última década, el 70 % de los que obtuvieron acceso lo hicieron a través del GLP, mientras que la cocina eléctrica se convierte en la principal opción para que uno de cada ocho hogares obtenga acceso para 2030. 

La cocina eléctrica se beneficia de la reducción de las importaciones de GLP, pero enfrenta desafíos debido a las altas tarifas de acceso a la electricidad y las redes poco confiables en algunas regiones del planeta. 

En áreas rurales, donde se carece de infraestructura de combustible y electricidad, las estufas mejoradas (ICS, por sus siglas en inglés) sirven como una solución provisional para brindar beneficios para la salud y ahorro de tiempo a corto plazo. 

Si se hacen cumplir los estándares mínimos de rendimiento, las ICS reducen las necesidades de combustible entre un 20 y un 70 % y reducen drásticamente el humo y los gases peligrosos, concluye el informe.

AES Colombia y Asodisvalle entregan elementos a personas en condición de discapacidad

Diez sillas de ruedas, 12 caminadores y 11superficies anti escara hacen parte del material entregado por la empresa de generación de energía a personas de los municipios de Santa María, Macanal y San Luis de Gaceno, en el Valle de Tenza.

AES Colombia en alianza con Jeison Aristizábal y su fundación Asodisvalle hizo entrega de equipamiento a personas en condición de discapacidad que residen en los municipios de Santa María, Macanal y San Luis de Gaceno, en el oriente de Boyacá.

El material entregado consistió en 10 sillas de ruedas, 12 caminadores doble función, 11 superficies anti escaras y bastones, elementos que ayudarán a mejorar la vida de las personas beneficiadas y de sus familias.

La entrega de este material se hizo en Santa María, en el marco de la conferencia “Los 3 secretos para ser feliz”, organizada por AES Colombia y realizada por Jeison Aristizábal, Héroe CNN 2016, fundador de Asodisvalle y referente internacional de trabajo por las personas en condición de discapacidad, principalmente de Cali, su ciudad natal.

La conferencia convocó a más de 300 personas de la comunidad santamariense, quienes fueron inspirados por el relato de vida de Jeison y su vocación de servicio a quienes más lo necesitan.

“Nuestra visión de sostenibilidad busca trabajar de manera conjunta con las comunidades aledañas a nuestra operación para crecer juntos. Este crecimiento requiere acciones en temas de Derechos Humanos, equidad, desarrollo integral e inclusión. La conferencia de Jeison y la entrega de este equipamiento hace parte de nuestras acciones y actividades para promover ambientes que permitan la inclusión, tanto al interior de nuestra organización como fuera de ella.” Patricia Aparicio, gerente de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de AES Colombia

Jeison Aristizábal nació en Cali en uno de los barrios más humildes de la capital del Valle, con parálisis cerebral y un pronóstico médico negativo. Gracias a su determinación y deseo de salir adelante, ha logrado superar grandes obstáculos y hoy día es Comunicador Social y Abogado.

Junto con sus logros profesionales, Jeison lleva cerca de 30 años de trabajo por los niños, niñas y jóvenes en condición de discapacidad en Cali. Gracias a ello es el fundador y director de la Asociación de Discapacitados del Valle (Asodisvalle), cuenta con 8 casas de atención a población con discapacidad en la que atiende a cerca de 1.000 menores y próximamente inaugurará la primera universidad de Latinoamérica para personas en condición de discapacidad.

Vanti gana el Gran Premio a la Sostenibilidad de Andesco

Vanti también ganó el premio en la categoría de Entorno de Mercado 2023 por su producto Vanti Listo, que es un modelo de financiación no bancaria dirigido a los clientes residenciales y que les facilita el acceso a la adquisición de productos que mejoran sus condiciones de vida.

Vanti recibió el Gran Premio Andesco a la Sostenibilidad 2023, el máximo galardón que entrega Andesco y que se otorga a las empresas que tienen una gestión sobresaliente de su modelo y estrategia de sostenibilidad, incluyendo buenas prácticas en cinco entornos evaluados:  Trabajo, Social, Gobierno Corporativo, Ambiental y Mercado. 

Además, Vanti ganó en esta última categoría por Vanti Listo, su producto de inclusión financiera no bancaria.

Rodolfo Anaya, presidente de Vanti manifestó que: “este premio es un reconocimiento muy importante para el Grupo Vanti pues consolida la trayectoria de más de 35 años en la distribución y comercialización de gas natural en Colombia, que llega a cerca de 3,5 millones de clientes en 108 poblaciones del país en los sectores residencial, comercial, industrial y de movilidad con gas natural vehicular”.

Agregó que es un reconocimiento para el equipo Vanti y lo quiere compartir con los 11 millones de usuarios, 80 mil comercios, 800 industrias, los usuarios de los servicios de transporte masivo que se benefician de 1.800 buses que operan con gas natural en el país, así como los tractocamiones que circulan por las carreteras nacionales, gracias a un energético que ha demostrado ser la mejor alternativa para la transición energética.

La importancia de este reconocimiento radica en que el premio destaca la estrategia de sostenibilidad implementada interna e integralmente por Vanti, y también por las mejores prácticas en los diferentes entornos evaluados, así:

Entorno de mercado, por Vanti Listo, producto, que en un año ha colocado en sus usuarios $121.828 millones de pesoshasta mayo de 2023, para que puedan adquirir productos y servicios para su hogar y negocios.

Con este producto se han beneficiado, al cierre de mayo de 2023, cerca de 53 mil usuarios, que les ha servido para la compra de 70 mil artículos, sin necesidad de tener vida crediticia, ni codeudores o certificaciones laborales.

Entorno Laboral, por el programa Semillero Energía Femenina que busca cerrar las brechas de género, a través de la oportunidad de formación a mujeres como técnicas en instalaciones de gas natural, labor históricamente masculinizada, que tiene el propósito de empoderarlas y brindarles nuevas capacidades para el desarrollo de sus proyectos de vida y, finalmente, buscar vincularlas a la cadena de valor a través de proveedores y contratistas.

Entorno Social, por la alianza con la Alcaldía de Bogotá en el programa de las Manzanas del Cuidado, a través del cual se cuenta con espacios y servicios acordes con las necesidades de la población y que permiten, entre otros, cuidar a quienes nos cuidan.

Entorno Ambiental, por el proyecto de eficiencia energética, el cual se relaciona con la modernización de la infraestructura y reconvertir las industrias para que sean sostenibles, utilizando los recursos con mayor eficacia y promoviendo la adopción de tecnologías y procesos industriales limpios y ambientalmente racionales. 

Así como el proyecto de generación distribuida, que ayuda a los sistemas de distribución local de energía a mejorar la calidad del servicio a otros usuarios, minimización de pérdidas, así como la liberación de capacidad o desplazamiento de inversiones relacionadas con la ampliación de los sistemas.

Entorno de Gobierno, por la campaña de comunicación “En Vanti Somos Así”, que apoya el fortalecimiento institucional en todos los niveles, con entornos y procesos eficaces y transparentes.

“De esta forma, Vanti sigue avanzando para seguir prestando un servicio que permita reducir la desigualdad, mejorar la calidad de vida de las personas, reducir los impactos ambientales negativos, contribuir con un energético económico y limpio, indispensable en la transición energética, y propiciar las mejores prácticas corporativas”, concluyó Anaya.

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