“Venta ilegal de combustibles le cuesta más de $2.600 millones a las regiones”: ACP

La comercialización ilegal de combustibles es una problemática creciente en varias regiones del país, particularmente en Norte de Santander, Cesar y Arauca.

Durante 2025, se registraron en Colombia más de 490 válvulas ilícitas conectadas a poliductos para el hurto de combustibles, lo que evidencia la magnitud de este delito.

Solo en enero de 2026, el Ejército Nacional ubicó 11 válvulas ilícitas para el hurto de hidrocarburos en el sur del Cesar, lo que confirma la continuidad de estas prácticas y la presión que ejercen sobre la infraestructura energética del país, además del impacto por los hurtos a carrotanques.

Según reporte de autoridades nacionales, en 2025 se comercializaron ilegalmente más de 27,5 millones de galones, un volumen que equivale aproximadamente al combustible necesario para abastecer durante un año a cerca de 55.000 vehículos particulares.

Esta problemática tiene impacto directo sobre las finanzas territoriales, pues la sobretasa a la gasolina y al ACPM es una de las principales fuentes de financiación de los departamentos y municipios en Colombia

Con base en la proyección de los volúmenes de venta y en las cifras del Sistema de Administración de la Sobretasa al ACPM y a la Gasolina (ASGA) del Ministerio de Hacienda y Crédito Público, en 2025 se registraron 4,8 millones de galones menos en ventas oficiales en la cadena de distribución, que de acuerdo con el valor de sobretasa vigente y el estimado en la caída en las ventas por hurto en los Departamentos de Norte de Santander, Cesar y Arauca refleja una disminución en los recursos recibidos anualmente por concepto de la sobretasa a la gasolina, estimada en $2,6 mil millones.

“El combustible ilegal no solo evade impuestos: le está quitando recursos a las regiones y fortaleciendo redes criminales. Cada galón que se vende por fuera de la legalidad es menos inversión en vías, servicios públicos y desarrollo para los colombianos”, aseguró Frank Pearl, presidente Ejecutivo de la ACP.

Cada galón que se vende de manera ilegal no paga sobretasa ni IVA, lo que significa menos recursos para financiar infraestructura vial, transporte y movilidad, mantenimiento urbano y servicios públicos locales. El impacto es acumulativo, menos recursos para inversión y menor capacidad fiscal para las regiones.

Además del impacto fiscal, la comercialización ilícita afecta el mercado formal, pone en riesgo la sostenibilidad de estaciones de servicio legalmente constituidas e impacta el empleo formal en las regiones. Esta actividad también genera presiones y amenazas sobre los distribuidores que operan dentro de la legalidad.

Riesgos para la seguridad, el ambiente y los usuarios

La comercialización ilícita de combustibles está vinculada a otras actividades ilegales como el narcotráfico y la minería ilegal, y fortalece redes criminales que generan graves afectaciones sociales, económicas y ambientales. A esto se suman riesgos ambientales y de seguridad asociados a la perforación ilegal de poliductos y a la manipulación inadecuada del combustible.

Estas prácticas pueden generar derrames, contaminación de suelos y fuentes hídricas, riesgo de incendios o explosiones y afectaciones a ecosistemas y comunidades cercanas. Además, el combustible comercializado ilegalmente carece de controles de calidad y de mezcla con biocombustibles, lo que puede incrementar la contaminación ambiental.

“Es fundamental proteger al consumidor, que también es expuesto a riesgos de seguridad y a ambientes de criminalidad, además de accidentes y daños en los vehículos, si no se abastece de combustible en estaciones de servicio autorizadas que cumplen con los estándares de calidad, seguridad y tributación establecidas por la ley”, dijo Pearl.

Finalmente, reconoce los esfuerzos que adelantan las autoridades nacionales, regionales y la Fuerza Pública con acciones de control que han permitido mejorar los resultados operacionales y avanzar en una mayor articulación interinstitucional.

Canacol estresa el mercado del gas

Cualquier decisión que ponga en riesgo la continuidad en el suministro de gas natural atenta contra la seguridad energética del país.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

En noviembre de 2025 la empresa canadiense Canacol Energy, que opera en Colombia y es la segunda en importancia después de Ecopetrol como proveedora de gas natural, se declaró en insolvencia ante la Corte del Rey de Alberta, Canadá.

En desarrollo del proceso de reorganización financiera solicitó autorización para “rechazar, rescindir, terminar, total o parcialmente, acuerdos o contratos de cualquier naturaleza”, 19 de los cuales suscritos en Colombia, entre los de suministro y transporte.

El 24 de junio, dicha corte decidió avalar la solicitud, lo cual ha generado preocupación e incertidumbre en Colombia por las consecuencias que se derivarían de hacerse efectiva la providencia.

Para dorar la píldora, Canacol informó que “la corte reconoció las características particulares del mercado colombiano de gas natural y estableció salvaguardas para proteger los usuarios regulados, como hogares, pequeñas empresas”, dejando colgados de la brocha, sin contemplación alguna a los no regulados.

Afirmó, además, que “continuará suministrando gas cuando exista disponibilidad y sea posible hacerlo bajo nuevos acuerdos comerciales viables”, lo cual es inadmisible, de acuerdo con la legislación colombiana y el régimen regulatorio, tratándose de contratos de suministro en firme, no interrumpible.

El incumplimiento de los contratos firmados en Colombia por parte de Canacol conllevaría serios traumatismos para las empresas afectadas, que son su contraparte, dado que no podrían contar con otra fuente de suministro alternativa, ni siquiera con su importación, habida cuenta que la única regasificadora con la que se cuenta (SPEC) está operando al límite de su capacidad.

En términos prácticos, la consecuencia que se derivaría de la entrada en vigor de la decisión de la corte es la alteración y la flagrante contravención del marco regulatorio que rige en Colombia, el cual tiene por objeto garantizar la asignación eficiente, objetiva y sin discriminación de un recurso esencial que es cada vez más escaso.

De paso, se llevaría de calle la confianza inversionista y la seguridad jurídica, en un hecho sin precedentes en el país, defraudando a agentes del mercado que confiaron legítimamente en la existencia y disponibilidad de las cantidades de gas contratadas.

Por lo demás, no se puede perder de vista que cualquier decisión que ponga en riesgo la continuidad en el suministro de gas atenta contra la seguridad energética del país.

El caso más patético es el de Cerro Matoso, empresa que depende del suministro por parte de Canacol del 82% del gas que requiere para la operación de dos de sus hornos, los cuales funcionan de manera continua (24/7) para poder mantener condiciones térmicas permanentes, y cualquier interrupción pone en riesgo la seguridad e integridad de sus equipos y, a su vez, pondría en riesgo más de 2.000 empleos, las divisas que dejaría de recibir el país por la exportación del ferroníquel, afectando de paso la balanza comercial y los ingresos que dejaría de percibir el país por los impuestos que dejaría de recaudar y de contera las regalías que reciben las entidades territoriales también se vería afectadas.

Es de anotar que, con antelación al proceso que se llevó ante la corte canadiense, Canacol venía incumpliendo con sus compromisos de entrega de los volúmenes de gas contratados, que llegaron a representar el 20% de la oferta nacional, llegando a suministra hasta los 200 mmpcd, decayendo hasta sólo 70 mmpcd, el 8% a nivel país y el 50% en la región Caribe.

Cerro Matoso ha visto caer los volúmenes de gas que recibe desde los 16 mmpcd contratados hasta los 10 mmpcd y más recientemente los restringió hasta los 7 mmpcd, 55% del total contratado.

Ello ha obligado a la empresa a reducir su operación en un 25% a partir del 1 de julio, con todas sus implicaciones, entre otras, según Fenalcarbón, la demanda por carbón, que verá reducida en un 50%, al dejar de consumir 90.000 toneladas/año, aproximadamente, que se producen en Córdoba.

Otro impacto colateral de la pretensión de Canacol de terminar anticipadamente los contratos es que exacerba el estrés del mercado del gas en Colombia.

De hecho, dada la incertidumbre que se ha generado en el abastecimiento, los grandes consumidores industriales han bajado su consumo en lo corrido de 2026 en 26%, optando por otros energéticos más seguros como son los combustibles líquidos derivados del petróleo, el GLP, incluso el carbón, lo cual ha significado un retroceso de la Transición Energética. 

Por fortuna, la decisión tomada por la Corte de Alberta, si bien está en firme, no produce efectos inmediatos en Colombia, pues está mediada por la intervención de la Superintendencia de Sociedades, la cual está facultada por la Ley 1116 de 2006 que establece el régimen de insolvencia empresarial en Colombia, la excepción de orden público: “Nada de lo dispuesto en el presente título impedirá que las autoridades colombianas competentes nieguen la adopción de una medida manifiestamente contraria al orden público de la República de Colombia”.

La Superintendencia de Sociedades tiene la última palabra en defensa de la institucionalidad, de la credibilidad y la firmeza de los contratos, de los usuarios y de la seguridad energética del país, que no deben ser ajenos a la Superintendencia de Servicios Públicos y al Ministerio de Minas y Energía.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

Naturgas y Asoenergía llaman a proteger el suministro de gas natural

La Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgas) y la Asociación Colombiana de Grandes Consumidores de Energía Industriales y Comerciales (Asoenergía), hicieron un llamado a las autoridades nacionales para blindar el abastecimiento de gas en Colombia.

El anuncio se realizó tras la decisión emitida por la Corte del King’s Bench de Alberta (Canadá), que autoriza a Canacol Energy a terminar de manera anticipada y unilateral sus contratos de transporte y suministro de gas natural.

No obstante, la reciente decisión judicial sobre Canacol en la Corte de Alberta, Canadá, no implica una terminación automática ni masiva de los contratos de suministro y transporte de gas natural en el país.

La decisión, una vez sea notificada a la Superintendencia de Sociedades en Colombia, activa un proceso interno de validación que implica entre otras, revisar si la misma conlleva una afectación al orden público; es decir, si en caso de afectarse el servicio público de gas natural, se afecta la seguridad, la convivencia y la estabilidad social. Es decir, la ley colombiana prevalece frente a cualquier decisión extranjera y toma tiempo en validarse.

Actualmente, la operación de Canacol es fundamental para Colombia, abasteciendo parte de la demanda de siete departamentos de la Costa Caribe y algunos municipios de Norte de Santander. Esta demanda incluye el suministro para hogares, comercios, industrias y transporte, cuyo volumen comprometido representa cerca del 7,5% del abastecimiento nacional.

Sobre este fallo, Luz Stella Murgas, presidente de Naturgas, aseguró: “Es imperativo acudir a mecanismos que puedan mitigar la incertidumbre jurídica o agrave la declinación de la producción de la compañía en Colombia. Desde Naturgas reiteramos que la terminación de obligaciones contractuales no son la única ni la última opción viable cuando lo que está en juego es la protección del abastecimiento de gas natural sin sacrificar la prestación del servicio, la confianza del sistema y la seguridad energética de los colombianos”.

Por su parte, Asoenergía dimensiona la gravedad de este escenario recordando que Canacol es el segundo productor de gas más grande del país, cubriendo cerca del 35,8% del abastecimiento de la Costa Caribe. El gremio exigió señales claras de estabilidad y confiabilidad en el suministro energético, e instó a la Superintendencia de Sociedades, a la Superintendencia de Servicios Públicos y a la Agencia Nacional de Hidrocarburos para que garanticen el abastecimiento energético del sector productivo del país.

«Para la industria colombiana, la confiabilidad en el suministro de gas natural es una condición indispensable para mantener la producción, el empleo y la competitividad. Cualquier escenario que genere incertidumbre sobre el abastecimiento envía señales negativas a quienes hoy toman decisiones de inversión y pone en riesgo la continuidad de las operaciones. El país no podrá avanzar en políticas de reindustrialización ni fortalecer su capacidad productiva si no se garantiza la seguridad energética», afirmó Silvana Habib Daza, directora Ejecutiva de Asoenergía.

Naturgas y Asoenergía reiteraron su disposición de trabajar de manera articulada con el Gobierno Nacional, la Superintendencia de Sociedades y demás actores del sector para proteger la infraestructura, preservar las reglas de juego y garantizar la confiabilidad del abastecimiento de gas natural para los más de 36 millones de colombianos que dependen de este servicio.

Vanti gradúa a 22 mujeres técnicas para el sector industrial

Veintidos mujeres se graduaron como técnicas en Mantenimiento de Maquinaria Industrial y conforman la segunda cohorte del Semillero de Energía Femenina, una iniciativa de Grupo Vanti en alianza con el SENA.

Con esta nueva generación, el programa completa 64 mujeres graduadas y consolida una ruta que combina formación técnica certificada, sostenimiento económico, desarrollo de habilidades personales, práctica y conexión con oportunidades laborales.

Según el más reciente informe del DANE sobre mercado laboral, la diferencia entre hombres y mujeres en la tasa de ocupación en Colombia fue de 23,6 puntos porcentuales. Este reto también se observa en los oficios técnicos, operativos e industriales en los que Vanti identificó una baja participación femenina.

Durante nueve meses de formación, las participantes reciben un apoyo equivalente al 75 % de un salario mínimo mensual legal vigente y, durante seis meses de práctica, un salario mínimo completo. Este componente busca reducir una de las principales barreras para la permanencia y permitir que las participantes compatibilicen su formación con sus responsabilidades económicas y familiares.

A la certificación técnica del SENA se suma una ruta de formación en liderazgo, inteligencia emocional, marca personal y proyecto de vida, desarrollada con aliados como Mushaisa, Aequales, BeToGrow y la Universidad de La Sabana.

El Grupo Vanti destinó $130 millones al programa entre certificaciones, formación complementaria y dotación de las participantes, además de los recursos correspondientes al apoyo económico durante las etapas lectiva y práctica.

“El Semillero no se trata solo de formar a una mujer en mantenimiento industrial. Se trata de ampliar sus capacidades y sus oportunidades. Cuando una mujer descubre todo lo que es capaz de hacer, no cambia solo su vida: cambia lo que su familia, su comunidad y la industria creen que es posible. Esa es la transformación que estamos impulsando en Vanti”, señaló Rodolfo Anaya, presidente de Grupo Vanti

La primera convocatoria del programa recibió 1.400 postulaciones y graduó a 42 como técnicas en instalaciones para el suministro de gas combustible. Cinco de ellas fueron vinculadas directamente por Vanti y seis fueron contratadas por empresas de su cadena de valor.

Como resultado de esta iniciativa, las mujeres representan actualmente el 9 % del equipo de mantenimiento de Vanti, un espacio en el que anteriormente su participación era prácticamente inexistente.

El programa también ha requerido adecuaciones de infraestructura, dotación especializada y preparación de los equipos técnicos para fortalecer entornos laborales más diversos e incluyentes.

Después de la graduación, las 22 nuevas técnicas participarán en una rueda de talento con empresas del sector, orientada a conectar su formación con oportunidades laborales.

Vanti prepara la tercera cohorte del programa para continuar fortaleciendo la disponibilidad de talento técnico femenino para la industria y su cadena de valor.

TransMilenio adjudicó contrato para la provisión de 269 buses eléctricos

Además de la provisión de la flota, Promesa de Sociedad Futura E-BRT Móvil Provisión S.A.S. diseñará, suministrará, instalará y mantendrá los sistemas de carga eléctrica en el Patio-Portal El Vínculo (Soacha) y el Patio Calle Sexta (Bogotá).

TransMilenio S.A. adjudicó el contrato de concesión para la provisión de 269 buses 100% eléctricos (157 articulados y 112 biarticulados) y su infraestructura de recarga, marcando el inicio de la Fase VI del Sistema, componente troncal del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) de Bogotá.

La Promesa de Sociedad Futura E-BRT Móvil Provisión S.A.S., ganadora del proceso, está integrada por Buses S.A.S. y Transdev Colombia Holding S.A.S., y además de la provisión de los buses, diseñará, suministrará, instalará y mantendrá la infraestructura de recarga eléctrica en el Patio-Portal El Vínculo (Soacha) y el Patio Calle Sexta (Bogotá), así como instalará y mantendrá un sistema de generación fotovoltaico en el Patio-Portal El Vínculo.

Proyección y beneficios

  • Más capacidad: La flota troncal pasará de 2.203 a 2.472 buses, un incremento del 12% en la oferta (50.300 nuevos cupos).
  • Mayor eficiencia: Reducción de 16 horas al año por pasajero en tiempo de viaje.
  • Sostenibilidad: Más de 353.760 toneladas de CO₂ evitadas en 15 años de operación, una reducción equivalente a la que lograrían árboles sembrados en un área 57 veces mayor que el Parque Simón Bolívar.
  • Eficiencia económica: Costo total de propiedad 9% menor y costos de operación 21% más bajos frente a la tecnología a gas natural vehicular (GNV).
  • Integración regional: La nueva flota reforzará la operación en las troncales Avenida 68, Ciudad de Cali y la extensión NQS–Soacha.

Solidez financiera y respaldo institucional

El proyecto de provisión de flota de la Fase VI del Sistema TransMilenio está respaldado por un Convenio de Cofinanciación suscrito entre el Gobierno Nacional, el Distrito Capital y TransMilenio S.A., que garantiza su viabilidad mediante el CONPES 4168 de 2025.

El convenio asciende a $1,5 billones, con aportes del 62,4% de la Nación y 37,6% del Distrito. Es la primera vez que el Gobierno Nacional cofinancia una flota eléctrica para un sistema masivo en Colombia, consolidando un hito en la política de transporte sostenible del país.

Participación

El Distrito Capital fue el mayor beneficiado, pues la participación de tres proponentes (Promesa de Sociedad Futura E-BRT Móvil Provisión S.A.S., Somos Provisión S.A.S. y Estructura Plural ZEMobility Terpel) permitió un proceso competitivo, que reflejó el éxito de una estructuración realizada in house.

Fue un proceso que se decidió mediante la selección de la oferta más beneficiosa para TransMilenio y, con ello, para los usuarios del Sistema.

Los tres proponentes estuvieron respaldados por bancos nacionales para la presentación de sus ofertas, lo que ratifica la confianza del sector financiero en el Distrito y en TransMilenio S.A.

Con la Fase VI, y en el marco de sus 25 años de operación, TransMilenio avanza hacia un sistema más limpio, moderno e incluyente, reafirmando su liderazgo en electromovilidad.

Cerro Matoso reduce en 25 % su operación por recorte en suministro de gas

La compañía señaló que, pese a tener un contrato vigente hasta 2029, Canacol, empresa en proceso de reestructuración, restringió el suministro de gas natural de manera unilateral.

Cerro Matoso, productora de ferroníquel en el departamento de Córdoba, informó que desde el primero de julio redujo en 25 % su operación. Según la compañía, el suministro fue limitado a 7.000 MBTU, lo que equivale a una reducción del 55% del gas contratado para el funcionamiento de la planta.

Según la compañía, esta decisión fue adoptada de manera unilateral por Canacol y contraviene las condiciones pactadas entre las partes. Agregó que la reducción de la operación afecta directamente su producción y se reflejará en la suspensión parcial de procesos operativos, con impactos sobre el empleo, los contratos de bienes y servicios, el pago de impuestos, las regalías y las compras a proveedores, actividades que representan alrededor de $3.000 millones diarios para la economía del departamento.

Cerro Matoso advirtió que, si la restricción se mantiene o aumenta, se verá obligada a detener una de sus dos líneas de producción, lo que implicaría reducir su operación a la mitad y pondría en mayor riesgo los empleos, los contratos, las regalías y las compras locales. La empresa recordó que mantiene un contrato de suministro de gas con Canacol Energy vigente hasta 2029.

Cabe recordar que a comienzos de mayo de 2026 Canacol presentó ante una corte de Alberta, Canadá, una solicitud para terminar anticipadamente varios de sus contratos de suministro en Colombia, entre ellos el de Cerro Matoso.

Pese a que la Corte canadiense avaló esa solicitud, la medida no tiene efectos inmediatos en Colombia, ya que será la Superintendencia de Sociedades la encargada de evaluar si reconoce o no esa decisión. 

Cerro Matoso indicó que cuenta con un plazo de 21 días para solicitar autorización para interponer un recurso de apelación y pedir que una corte de segunda instancia revoque la decisión.

También sostuvo que participó de buena fe en las negociaciones adelantadas en Canadá y presentó diferentes alternativas. Sin embargo, aseguró que las propuestas de Canacol contemplaban incrementos tarifarios “desproporcionados” y condiciones contractuales que “no eran viables ni equilibradas” para las partes. Al no alcanzarse un acuerdo, Canacol procedió a restringir el suministro de gas.

Finalmente, Cerro Matoso hizo un llamado a la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, al Ministerio de Minas y Energía y a la Superintendencia de Sociedades para que actúen de manera inmediata y adopten medidas que protejan a los trabajadores y a las cerca de 50.000 personas que, según la empresa, dependen directa e indirectamente de su operación.

Promigas colocó US$920 millones en bonos híbridos internacionales

Promigas anunció la conclusión de su oferta de bonos híbridos internacionales subordinados por un monto nominal de USD 920 millones, con vencimiento en 2056 y una tasa de cupón de 7,75%, en una operación que contó con una fuerte demanda de USD$2,606 millones por parte de los inversionistas.

Promigas y sus filiales peruanas actuaron como emisores en la colocación. La demanda superó 2,8 veces el monto colocado, con la participación de alrededor de 150 inversionistas de Estados Unidos, Europa, América Latina y Asia, evidenciando la confianza del mercado internacional en la estrategia de negocio, crecimiento de largo plazo y solidez financiera de la compañía.

“Los recursos obtenidos serán destinados en su totalidad a la refinanciación de obligaciones financieras existentes. La operación se enmarca en la estrategia de la Compañía de optimizar su estructura de capital, reducir el costo promedio de la deuda y mejorar el perfil de vencimientos de la misma, sin incrementar el nivel de endeudamiento consolidado”, señaló la empresa.

Como resultado de esta transacción, Fitch Ratings y Moody’s, mejoraron la perspectiva de calificación de grado de inversión de negativa a estable de Promigas.

«Este resultado refleja la confianza del mercado internacional en Promigas y en la solidez de nuestra estrategia. Nos permite fortalecer la estructura de capital, reafirmar nuestras calificaciones de grado de inversión y continuar avanzando con disciplina financiera en nuestra evolución hacia una holding multienergética regional”, afirmó Juan Manuel Rojas, presidente de Promigas.

Colombia primero

Las elecciones presidenciales constituyen la máxima expresión de la soberanía popular en una democracia. Sin embargo, una vez concluye la contienda electoral y se conoce el veredicto de las urnas, comienza una responsabilidad aún mayor: la de gobernar para todos.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

Como lo prescribe el artículo 188 de la Constitución Política, “el presidente de la República simboliza la unidad nacional y al jurar el cumplimiento de la Constitución y de las leyes se obliga a garantizar los derechos y libertades de todos los colombianos”. Y a eso se ha comprometido el presidente electo Abelardo de la Espriella en sus primeras declaraciones y lo reiteró en su discurso ante el Consejo Nacional Electoral al momento de recibir la credencial como tal.

Fue enfático, además, al asegurar que “no habrá vencedores ni vencidos”, al tiempo que sentenció que “en democracia no existen enemigos irreconciliables”. Ello habla bien del tono y la tónica de quien asumirá el 7 de agosto su investidura como Presidente de la República, Jefe de Estado, Jefe de gobierno y suprema autoridad administrativa, como lo manda la Constitución Política.

No es para menos, después de tan reñida justa electoral se impone la necesidad de restañar las heridas y persuadirse de que, como lo afirmara el ex presidente de los EE.UU John Fitzgerald Kennedy, “se puede ganar con la mitad, pero no se puede gobernar con la mitad en contra”. Ya se había anticipado su predecesor Abraham Lincoln al advertir que “una casa dividida no puede mantenerse en pie”.

Quien es elegido Presidente de la República deja de ser el candidato de un partido, de una coalición o de un sector de la opinión pública para convertirse en el Presidente de todos los colombianos, incluidos quienes no votaron por él e incluso quienes se opusieron a su elección.

Es más, como advierte el jurisconsulto austríaco Hans Kelsen, hay que saber distinguir muy bien la legitimidad de origen de la legitimidad del ejercicio del poder, la cual se refrenda cotidianamente con los actos de gobierno.

La democracia no se agota en el acto de votar. Su verdadera fortaleza reside en la capacidad de las instituciones para garantizar la convivencia entre ciudadanos que piensan distinto. Por ello, más importante que la suerte de los líderes individuales es la preservación y el fortalecimiento de las instituciones.

Como afirmó el pensador Karl Popper, “no necesitamos tantos buenos hombres como buenas instituciones”. La historia ha demostrado que las sociedades más prósperas y estables no son aquellas que dependen de figuras providenciales, sino aquellas que cuentan con instituciones sólidas, legítimas y respetadas.

Las instituciones democráticas cumplen una función esencial: impedir que las diferencias políticas se conviertan en fracturas irreparables. Son el espacio donde se tramitan los desacuerdos, se equilibran los poderes y se protegen los derechos de las mayorías y de las minorías. Debilitarlas en nombre de cualquier proyecto político, por noble que este parezca, equivale a erosionar los cimientos mismos de la República.

Después del fragor de la batalla electoral, en medio de una polarización extrema, como lo aconseja el ex rector de la Universidad Nacional Moisés Wasserman, se requiere “manejar los desacuerdos en forma productiva, para que en los próximos años podamos vivir discutiendo lo importante y acordando lo posible”. Ello, en el entendido de que, como lo afirmó el profesor Estanislao Zuleta, no hay ausencia de conflictos, estos son inherentes a la dinámica social, pero acota que “un país mejor no es el que no tenga conflictos sino aquel que tenga mejores conflictos” y ello depende de cómo se gestionan estos.

Colombia necesita cerrar el ciclo de la confrontación permanente, para pasar del antagonismo a la emulación. La polarización ha terminado por instalar la idea equivocada de que el adversario político es un enemigo al que hay que derrotar y excluir. Pero la democracia no consiste en aniquilar al contradictor, sino en coexistir con él dentro de unas reglas compartidas.

El pluralismo no es una debilidad de la democracia; es precisamente una de sus mayores fortalezas. Como lo dijo magistralmente el ex canciller chileno Gabriel Valdés, “en el sistema democrático el que ganó no puede destruir al que perdió, ni el que perdió puede hacer invivible la Nación tratando de destruir al que ganó”. Tal cual, se impone la mesura de parte y parte.

Las grandes transformaciones nacionales solo son posibles cuando existe la capacidad de construir acuerdos básicos sobre aquello que nos une como Nación. Como lo planteó el inmolado líder conservador Alvaro Gómez Hurtado, las colectividades políticas y sus líderes, sin renunciar a sus principios ni a su vocación de poder, deben tener la grandeza de llegar a un genuino ‘Acuerdo sobre lo fundamental. ´

La prosperidad económica, la seguridad, la lucha contra la pobreza, la calidad de la educación, la sostenibilidad ambiental y el fortalecimiento de la justicia, deben ser objetivos comunes que trasciendan los calendarios electorales y las diferencias partidistas.

En momentos de alta tensión política, resulta oportuno recordar que las naciones no progresan cuando cada elección divide a la sociedad en bandos irreconciliables. Progresan cuando quienes ganan ejercen el poder con prudencia y sentido de Estado, y cuando quienes pierden cumplen con responsabilidad su papel de oposición democrática. La legitimidad del gobierno y la legitimidad de la oposición son igualmente indispensables para la salud de la democracia.

El reto de Colombia no es simplemente elegir un presidente; es fortalecer una cultura política basada en el respeto a la institucionalidad, en la aceptación de la diferencia y en la búsqueda permanente de consensos.

Porque, al final, más importante que quién gobierna es que prevalezcan las instituciones que garantizan la libertad, la estabilidad y la continuidad de la República. Son ellas las que permiten que los gobiernos pasen, pero que la democracia permanezca.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

La transición energética crea los empleos del futuro

El sector energético sumó 2,5 millones de nuevos empleos técnicos desde 2019. En América Latina, la demanda de especialistas en automatización y analítica energética supera ampliamente la oferta.

A medida que la electrificación y la digitalización avanzan en América Latina, emerge una paradoja crítica, ya que la región necesita con urgencia talento especializado para liderar la transición energética, y ese talento no existe en la cantidad ni con las habilidades que se requieren.

Para Schneider Electric, compañía que integra electrificación, automatización y digitalización para la forma en que la energía se produce, se gestiona y se consume, resolver esa brecha es tanto un imperativo de negocio como una responsabilidad social.  

El World Energy Employment 2025 de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) confirma que el empleo energético global alcanzó 76 millones de personas en 2024. Aun así, más de la mitad de las empresas encuestadas por la AIE reportó cuellos de botella críticos en la contratación.

El Foro Económico Mundial (WEF) complementa el panorama, la transición energética creará 170 millones de empleos globales antes de 2030, pero desplazará 92 millones de puestos actuales, y el 39 % de las competencias laborales quedarán obsoletas. En Colombia, el 60 % de los empleadores ya exige más inversión pública en reconversión de talento.

Los perfiles más demandados y menos disponibles en la región son: especialistas en automatización industrial, analistas de eficiencia y analítica energética que traduzcan datos en ahorro real, técnicos en redes eléctricas inteligentes y microrredes y especialistas en ciberseguridad para infraestructura crítica. Según McKinsey, para 2030 el 14,5 % de la fuerza laboral global deberá actualizar sus habilidades para responder a la evolución del sector.

Schneider Electric no espera a que eso ocurra. Su programa Youth Education & Entrepreneurship superó la meta de 1 millón de jóvenes capacitados en gestión de energía, seis meses antes de lo previsto, operando en más de 60 países con más de 400 aliados.

«La mayor brecha de la transición energética no es tecnológica, es de acceso. Por eso, en Schneider Electric trabajamos para que más jóvenes desarrollen habilidades con empleabilidad real y puedan ser parte activa del cambio. El reciente reconocimiento de TIME y Statista como la empresa más sostenible del mundo reafirma nuestra convicción de que formar talento hoy es asegurar que América Latina tenga un lugar protagónico en la economía energética del futuro», manifestó Mairym Romero, líder de Comunicaciones Corporativas y Sostenibilidad Región Andina Norte de Schneider Electric.

La brecha de talento no esperará. Requiere que las empresas actúen hoy para que los empleos verdes y digitales del mañana no sean una oportunidad perdida para América Latina.

Reservas de gas cayeron 17% en 2025

Con un mes de retraso, con el portal web caído y sin la tradicional presentación y rueda de prensa para la entrega de resultados, la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) publicó el más reciente Informe de Recursos y Reservas 2025.

De acuerdo con el informe, a 31 de diciembre de 2025, las reservas probadas de gas natural de Colombia se ubicaron en 1.717 giga pies cúbicos (Gpc), un 17% menos que al finalizar 2024, cuando fueron de 2.064 Gpc.

No obstante, la relación reservas producción (R/P) se mantuvo en 5,9 años. Esto debido a que la producción comercializada también viene cayendo desde 2021. Efectivamente, mientras en 2024 la producción comercializada de gas fue de 351 Gpc, en 2025 fue de 290 Gpc, una caída del 17%.

De hecho, el país perdió la autosuficiencia en gas natural desde diciembre de 2024, por lo que ha tenido que recurrir a importaciones cada vez mayores, que a mediados de 2026 rondaban el 35% de la demanda.

En ese sentido, la Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgas) señaló que “los resultados del Informe constituyen una nueva señal de alerta sobre la necesidad de fortalecer la seguridad energética de Colombia”.

Para Naturgas, el mensaje es claro: Colombia no enfrenta una ausencia de recursos, sino el desafío de desarrollar con mayor velocidad los proyectos estratégicos que permitirán garantizar el abastecimiento en los próximos años.

“En los últimos 5 años se ha observado una caída de las reservas probadas del 46% que debe asumirse como un urgente llamado a la acción. Colombia tiene gas natural atrapado en tierra firme y costa afuera, y dispone del conocimiento técnico para desarrollarlos. Lo que necesitamos es acelerar la ejecución de los proyectos para que esos recursos se conviertan en energía disponible para los colombianos”, afirmó Luz Stella Murgas, presidente de Naturgas.

Efectivamente, en el Informe se detalla que le país cuenta con recursos contingentes por 10.540 Gpc, de los cuales el 75% se encuentran en cuencas costa fuera.

Pero el único proyecto offshore que se desarrolla en la actualidad es Sirius, en aguas del Caribe, el cual está programado para entrar en producción en 2030.

Mientras tanto, se vienen desarrollando varios proyectos de importación, de los cuales solo dos entrarían en operación a finales de 2026: la Regasificadora del Pacífico, en el corredor Buenaventura-Buga, y Puerto Bahía, en Cartagena.

Sin gas y con Niño

Murgas explicó que esta coyuntura adquiere una relevancia aún mayor ante la inminente llegada del Fenómeno de El Niño, escenario en el que el gas natural desempeña un papel fundamental para respaldar la generación de energía eléctrica ante la disminución de los aportes hídricos.

“La seguridad energética comienza por la capacidad de anticiparnos. Cuando el país enfrenta sequías, el gas natural es el aliado que permite respaldar la generación eléctrica, preservar el agua de los embalses y garantizar la continuidad de un servicio esencial para millones de colombianos”, señaló.

Naturgas advirtió, además, que la situación actual exige avanzar simultáneamente en el incremento de la producción nacional y en el fortalecimiento de la infraestructura de transporte y regasificación para habilitar todas las fuentes de suministro.

Para la Asociación, la seguridad energética no es un debate sectorial; es una condición indispensable para proteger la competitividad del país, garantizar la seguridad alimentaria, la estabilidad económica y la calidad de vida de más de 36 millones de colombianos, que son los consumidores del energético.

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