La infraestructura que Colombia no ve

Necesitamos convertir datos en decisiones; mapas en prevención; recursos en reservas; proyectos en empleo; conocimiento en confianza. Esa es la infraestructura que aún no hemos terminado de construir.

Por: FLOVER RODRÍGUEZ PORTILLO*

Hay una pregunta que me ha acompañado durante los últimos años: ¿Por qué un país que habla todos los días de energía, agua, minería, riesgos naturales, infraestructura y cambio climático casi nunca habla de geociencias?

Quizá porque seguimos viendo la geología como una disciplina especializada, cuando en realidad es una infraestructura pública. Invisible, quizás, pero tan esencial como una carretera, una red eléctrica o un puerto.

Esa fue la reflexión central que compartí en mi conferencia durante el Día ACGGP celebrado en Bogotá el pasado 29 de julio.

Colombia entra en un período decisivo. En los próximos años tendrá que garantizar seguridad energética mientras aumenta la demanda de gas y electricidad; asegurar agua para millones de personas en un contexto de variabilidad climática; aprovechar minerales estratégicos para una economía cada vez más electrificada; adaptarse a amenazas naturales crecientes; e incorporar inteligencia artificial y datos para gestionar mejor el territorio.

Cinco transformaciones distintas. Un mismo fundamento: Comprender el subsuelo.

La discusión nacional suele plantearse como una competencia entre sectores: energía o ambiente, minería o agua, desarrollo o conservación. Pero el subsuelo nos plantea algo diferente: todas esas decisiones ocurren sobre el mismo territorio y dependen, en mayor o menor medida, del mismo conocimiento.

Por eso la verdadera pregunta ya no es cuánto potencial tiene Colombia. La pregunta es cuánto de ese potencial somos capaces de convertir en bienestar.

El ejemplo del gas es ilustrativo. El país posee recursos contingentes que multiplican por 6 veces las reservas probadas. El desafío ya no consiste únicamente en descubrir nuevos recursos. Consiste en convertir el conocimiento existente en proyectos viables, superando barreras técnicas, regulatorias, sociales y comerciales. Lo mismo ocurre con la energía eléctrica: el problema no siempre es la falta de proyectos, sino la dificultad para que entren oportunamente en operación. Ese patrón se repite en muchos otros ámbitos.

Disponemos de mapas geológicos que todavía no orientan suficientes decisiones de ordenamiento territorial. Formamos profesionales altamente calificados que no encuentran suficientes proyectos donde aplicar su conocimiento. Generamos información técnica que llega demasiado tarde, cuando el conflicto social ya comenzó.

No estamos frente a una escasez de conocimiento. Estamos frente a una brecha de conversión.

Necesitamos convertir datos en decisiones; mapas en prevención; recursos en reservas; proyectos en empleo; conocimiento en confianza. Esa es la infraestructura que aún no hemos terminado de construir.

Por eso, desde la Asociación Colombiana de Geólogos y Geofísicos de la Energía propusimos cinco líneas de acción:

  1. Reconocer el subsuelo como un activo estratégico de la Nación
  2. Integrar la información geocientífica para que las entidades decidan sobre una misma base técnica
  3. Construir líneas base públicas antes de que los proyectos lleguen al territorio
  4. Fortalecer la capacidad geocientífica de los municipios mediante la iniciativa #UnGeólogoXMunicipio
  5. Transformar los proyectos del país en oportunidades reales para una nueva generación de profesionales.

Estas propuestas parten de una convicción sencilla: las geociencias no son un fin en sí mismas. Son un instrumento para que Colombia tome mejores decisiones.

También implican un compromiso para quienes ejercemos esta profesión. Durante mucho tiempo hemos hablado en un lenguaje que comprendemos entre colegas, pero que pocas veces logra conectar con quienes toman decisiones o con la ciudadanía.

Si queremos que las geociencias ocupen el lugar que merecen, primero debemos demostrar cómo contribuyen a resolver los problemas cotidianos de las personas: el agua que llega a sus hogares, la estabilidad del territorio donde viven, la energía que consumen, la infraestructura que utilizan y la prevención de los riesgos que enfrentan.

Al final, la pregunta no es cómo hacer más visible la geología. La verdadera pregunta es cómo hacer que Colombia resuelva mejor sus grandes desafíos gracias al conocimiento geocientífico.

Cuando la geología ayuda a garantizar agua, reducir riesgos, fortalecer la seguridad energética, orientar el ordenamiento territorial o impulsar el desarrollo regional, deja de ser invisible. En ese momento, empieza a convertir reservas en decisiones, información en confianza y conocimiento en desarrollo.

Y comienza a convertirse en una de las infraestructuras estratégicas más importantes que tiene un país.

*Director Ejecutivo de la Asociación Colombiana de Geólogos y Geofísicos de la Energía, ACGGP.

Gas: dos proyectos de importación por Puerto Bahía

Puerto Bahía, ubicado en la bahía de Cartagena, busca consolidarse como el principal puerto de importación de moléculas de gas natural licuado (GNL) y gas licuado del petróleo (GLP).

El puerto, que en su momento tuvo una inversión de 650 millones de dólares, tiene las capacidades y la infraestructura para habilitar una terminal de regasificación en muy corto tiempo, su proyecto energético más ambicioso.

De acuerdo con Orlando Cabrales, CEO de Frontera Energy, propietaria del puerto, el proyecto de regasificación ya tiene contratada la unidad flotante de almacenamiento y regasificación (FSRU, por sus siglas en inglés) con una capacidad de 500 millones de pies cúbicos y estaría en operación en febrero de 2027.

Por el momento Frontera tiene un contrato con Ecopetrol para la importación de 126 millones de pies cúbicos diarios (MPCD), por lo que la compañía está buscando nuevos clientes para cubrir la capacidad del buque.

Además, Cabrales señaló que Promigas les aprobó la conexión al Sistema Nacional de Transporte (SNT) en la estación Mamonal, con una capacidad para recibir hasta 400 MPCD, algo así como la mitad del consumo nacional de gas.

Agregó que el puerto ya está conectado con una tubería de 8 kilómetros a la Refinería de Cartagena, que sería el destino del gas importado por Ecopetrol, y desde esta tubería a Mamonal hay una distancia de 300 metros que están construyendo actualmente.

GLP refrigerado

El otro gran proyecto de importación es el de propano con la firma Gasco. Desde marzo de 2026 Frontera viene importando GLP a través de un sistema de barcazas que descargan directamente en los carrotanques.

Por el momento importan unas 3.500 toneladas al mes, pero la capacidad podría llegar hasta 10.00 toneladas mensuales.

Para una segunda etapa, Cabrales dijo que la idea es construir un tanque refrigerado con una capacidad de almacenamiento de 30.000 toneladas, que sería el más grande construido en Colombia.

“Esto nos va a permitir traer barcos más grandes y poder tener un almacenamiento estratégico en el puerto. No habría un tanque de esas dimensiones en Colombia. El de Puerto Bahía sería el primero, pero todavía estamos discutiendo con Gasco para priorizar esa segunda fase”, concluyó Cabrales.

El almacenamiento energético se posiciona como una solución en Latam

La entrada de la regulación, anunciada por el Gobierno Nacional, que incorpora los Sistemas de Almacenamiento de Energía con Baterías (SAEB) al Sistema Interconectado Nacional (SIN) es una medida que permitirá almacenar la energía producida por fuentes renovables para utilizarla cuando más se necesite.

El nombramiento de María Nohemí Arboleda como nueva ministra de Minas y Energía genera expectativas frente a la agilización de proyectos de generación eléctrica incluyendo energías renovables. En este contexto, tecnologías como el almacenamiento de energía mediante baterías cobran un papel cada vez más relevante, al convertirse en una alternativa para fortalecer la estabilidad de la red, mejorar la resiliencia de sectores estratégicos y acelerar la modernización de la infraestructura energética nacional.

Los desafíos que acompañan esta nueva etapa del sector energético evidencian la necesidad de que las empresas con alto consumo de energía adopten soluciones que les permitan anticiparse a posibles presiones sobre el sistema eléctrico.

En ese sentido, aliados estratégicos como Caban Energy impulsan soluciones integradas de almacenamiento energético y generación de energía solar que fortalecen la continuidad operativa, mejoran la eficiencia energética, optimizan los costos de consumo y contribuyen a una infraestructura preparada para los retos del futuro.

Dependiendo de las necesidades energéticas de cada empresa, estas soluciones pueden operar bajo esquemas On-Grid u Off-Grid. En configuraciones On-Grid, los sistemas solares y de almacenamiento trabajan de manera complementaria con la red eléctrica, permitiendo cubrir desde una parte significativa hasta la totalidad de la demanda energética del cliente en determinados periodos.

Por su parte, los sistemas Off-Grid permiten que la generación solar y el almacenamiento suministran el 100% de la energía requerida sin depender de la red eléctrica, una alternativa especialmente valiosa para operaciones ubicadas en zonas remotas o para organizaciones que buscan máxima autonomía energética.

Gracias a esta combinación de tecnologías, las empresas pueden alcanzar ahorros energéticos significativos y, en determinados casos, cercanos al 100% de su consumo proveniente de la red, al tiempo que fortalecen su capacidad de respuesta ante interrupciones o fluctuaciones del sistema eléctrico.

Caban Energy impulsa soluciones de infraestructura energética inteligente en Colombia y Latinoamérica orientadas a fortalecer la continuidad operativa de sectores estratégicos en el país.

 A través de sus modelos Energy as a Service (EaaS) y Battery as a Service (BaaS), Caban Energy facilita a las empresas el acceso a infraestructura energética inteligente, integrando sistemas de almacenamiento mediante baterías y generación solar sin necesidad de inversión inicial.

Estas soluciones fortalecen la continuidad operativa de sectores estratégicos como hospitales, telecomunicaciones, centros de datos e industrias, al tiempo que optimizan costos, incrementan la resiliencia energética y aceleran la transición hacia un modelo más sostenible.

Además de responder a las necesidades actuales del sistema eléctrico, el almacenamiento energético se perfila como una herramienta clave para transformar la forma en que Colombia gestiona y distribuye la energía en el futuro.

Frente a los desafíos que enfrenta el país en materia de abastecimiento energético, fortalecer alternativas que complementen la infraestructura tradicional será fundamental para garantizar mayor estabilidad, eficiencia y continuidad operativa en sectores estratégicos.

Ante el posible racionamiento a finales de 2026 y principios del 2027, este tipo de soluciones cobran aún más relevancia, impulsando la necesidad de que empresas e industrias adopten medidas preventivas antes de que el sistema eléctrico enfrente mayores niveles de presión. 

“Hoy más que nunca es necesario que Colombia fortalezca sus alternativas energéticas y avance hacia modelos más inteligentes que permitan anticiparse a posibles escenarios de presión sobre la red eléctrica. Desde Caban Energy trabajamos para brindar soluciones que ayuden a las empresas a garantizar su continuidad operativa, especialmente en sectores con alta demanda energética, mientras impulsamos una infraestructura más preparada, eficiente y sostenible para el futuro de Colombia”, afirmó Alexandra Rasch, CEO y fundadora de Caban Energy. 

El crecimiento del almacenamiento energético en América Latina continúa posicionándose como una de las principales respuestas frente a los desafíos energéticos, impulsando nuevas inversiones y una mayor adopción de tecnologías enfocadas en sostenibilidad.

El nuevo liderazgo del Ministerio de Minas y Energía se enfrentará con el desafío de fortalecer la confiabilidad del sistema eléctrico colombiano y acelerar la modernización de su infraestructura energética.

Frente a este reto, el almacenamiento energético y la integración de modelos más sostenibles se posicionan como herramientas clave para complementar la generación tradicional, fortalecer la capacidad de respuesta del sistema y brindar a las empresas alternativas que les permitan garantizar su continuidad operativa ante escenarios de mayor presión energética.

Enel Colombia designó a Bruno Riga como su nuevo gerente general

La Junta Directiva de Enel Colombia designó a Bruno Riga como gerente General de Enel Colombia a partir del 20 de agosto de 2026. Asimismo, la Junta agradeció a Francesco Bertoli por su contribución a Colombia.

Bruno Riga es ingeniero aeronáutico de la Universidad de Pisa y cuenta con más de 20 años de trayectoria en el Grupo Enel, donde ha ocupado posiciones directivas en Europa y América Latina.

A lo largo de su carrera ha liderado operaciones y negocios de generación convencional y renovable en mercados como Italia, España, Colombia, Centroamérica, Brasil y México. En Colombia fue responsable de la flota de generación y gerente general de Enel Emgesa; posteriormente, dirigió Enel en Centroamérica así como Enel Green Power en Brasil y, desde 2025, se desempeña como Country Manager de Enel México.

Su experiencia incluye el desarrollo de infraestructura energética y la ejecución de proyectos estratégicos orientados a fortalecer la eficiencia, la confiabilidad y la transición hacia sistemas energéticos más limpios y resilientes.

Con el nombramiento de Bruno Riga, Enel Colombia reafirma su compromiso con un crecimiento sostenible, apoyándose en competencias directivas de alcance global y consolidando la creación de valor en el sector eléctrico.

Enel Colombia supera 1 GW de capacidad solar

Enel Colombia se consolidó como el principal generador fotovoltaico del país, con seis parques solares, entre ellos, Guayepo I y II con 370 MWac, el más grande del país.

Enel Colombia superó la barrera de 1 GW de capacidad solar instalada en corriente alterna, un hito que la consolida como el mayor generador fotovoltaico de Colombia.

El logro llega en un semestre en el que la compañía también fortaleció su papel en la confiabilidad del Sistema Interconectado Nacional y avanzó en la modernización de la red eléctrica de Bogotá y Cundinamarca, justo cuando el país enfrenta el inicio del fenómeno de El Niño y una mayor exigencia sobre el sistema eléctrico.

La compañía está respaldada por un portafolio diversificado de generación hidráulica, solar y térmica capaz de responder en los momentos más críticos del sistema.

En paralelo, ante la llegada del Fenómeno de El Niño, la compañía intensificó el monitoreo del recurso hídrico, los mantenimientos preventivos de sus centrales y las intervenciones sobre la red de distribución, para preservar la disponibilidad de sus activos y la continuidad del servicio.

Estos avances estuvieron acompañados de inversiones por 735.653 millones de pesos y por una evolución favorable de los principales indicadores financieros.

Al cierre de junio, Enel Colombia registró un EBITDA consolidado de 4,08 billones de pesos, un crecimiento del 9,6% frente al mismo período de 2025, y una utilidad neta de 1,85 billones de pesos, superior en 13,9%, resultado de la disciplina en la ejecución de su estrategia.

Generación: mayor capacidad renovable y respaldo para la confiabilidad

Durante el semestre, la compañía fortaleció su contribución a la confiabilidad energética del país al obtener una asignación cercana a 10,8 TWh-año en la subasta de Cargo por Confiabilidad realizada en mayo, equivalente a aproximadamente el 21% del total de las Obligaciones de Energía Firme (OEF) adjudicadas para el período comprendido entre diciembre de 2029 y noviembre de 2030.

En generación solar, la energización progresiva de los 34 subcampos del parque solar Atlántico, actualmente en período de pruebas, permitió a la compañía superar 1GW de capacidad instalada en corriente alterna.

Con seis parques solares de gran escala, cinco de ellos en operación comercial, Enel Colombia representa alrededor del 47% de la capacidad solar instalada y en operación del país.

El portafolio lo integran los parques solares El Paso (68 MWac), La Loma (150 MWac), Fundación (100 MWac), Guayepo I&II (370 MWac), Guayepo III (200 MWac) y Atlántico (180 MWac), con capacidad para atender a más de 4,2 millones de personas.

En Centroamérica, la compañía completó la repotenciación de la Central Hidroeléctrica El Canadá, en Guatemala, una intervención que permitirá incrementar su producción y mejorar el aprovechamiento de un activo renovable estratégico para atender la demanda del país y de sus clientes.

Distribución: infraestructura para el crecimiento

En el marco del programa Enel Corazón de Bogotá y Cundinamarca (donde se adelantan mantenimientos a la infraestructura y trabajos intensivos en las redes eléctricas), durante el primer semestre de 2026 Enel Colombia ejecutó 102 intervenciones preventivas en 38 municipios y zonas de Bogotá y Cundinamarca, con una inversión superior a 11.200 millones de pesos.

Estas acciones, que combinaron trabajos de modernización de la infraestructura eléctrica y gestión forestal, estuvieron orientadas a fortalecer la resiliencia de la red, reducir el riesgo de interrupciones y asegurar la continuidad y confiabilidad del servicio ante los desafíos climáticos.

En línea con el Plan de Expansión Bogotá–Región 2030, Enel Colombia inició la construcción de la Subestación Intexzona, ubicada en el municipio de Cota, que contará con una inversión superior a los 70.000 millones de pesos y una capacidad instalada de 166 MVA, orientada a atender el crecimiento de parques industriales, centros de datos y nuevos usuarios comerciales de la Sabana Occidente.

Paralelamente, con una inversión cercana a los 75.000 millones de pesos, Enel Colombia avanzó en la ampliación de la Subestación Nueva Esperanza, ubicada en el municipio de Soacha, que, a la fecha, completa 90% de ejecución.

El proyecto consiste en el montaje de tres transformadores de última generación, de 120 toneladas cada uno, que duplicarán la capacidad de la Subestación, pasando de 450 a 900 MVA. Esta ampliación es clave para garantizar la estabilidad y la confiabilidad en el suministro de energía, y para el desarrollo residencial e industrial del sur de Bogotá y el centro-oriente de Colombia.

La compañía también avanzó en la modernización de las subestaciones Cayundá y Tocaima, y finalizó la ampliación de la Subestación Paratebueno, que triplicó su capacidad instalada. 

Como parte de su estrategia de electrificación, Enel Colombia modernizó la estación de recarga para vehículos eléctricos de Unicentro, en Bogotá, transformándola en un punto de carga rápida con capacidad para atender hasta diez vehículos simultáneamente.

Energía e infraestructura que transforman territorios

A través del mecanismo de Obras por Impuestos, Enel Colombia inició la instalación de soluciones solares individuales para beneficiar a 106 familias rurales de difícil acceso en Paratebueno, Cundinamarca. Con una inversión superior a 3.000 millones de pesos, llevará energía sostenible a hogares que hasta ahora no contaban con el servicio.

También, como parte de su compromiso con el desarrollo de los territorios, Enel Colombia participa, junto con Bavaria y Parex Resources, en un proyecto de Obras por Impuestos que destinará más de $40.400 millones al mejoramiento de un corredor vial en la región del Guavio, beneficiando a más de 16.000 habitantes de los municipios de Medina, Ubalá y Gachalá.

Además, se realizaron otros aportes de inversión social en los territorios donde la compañía opera, como mejoramientos de infraestructura comunitaria, mejora de vías, construcción de placas huella, fortalecimiento de espacios comunales, contratación de mano de obras y servicios locales.

Asimismo, la compañía destinó 22.491 millones de pesos para financiar la rehabilitación de 5,3 kilómetros de la vía que comunica la Ruta 45 con el centro poblado Guacamayas, en Algeciras, Huila. Una intervención que beneficiará a más de 24.000 habitantes y facilitará la movilidad y comercialización de productos agrícolas.

Vendedores ambulantes reciben capacitación de GASNOVA y el SENA

La Asociación Colombiana de GLP (GASNOVA), el SENA y la compañía Empresas Gasco iniciaron el programa de capacitación de vendedores ambulantes usuarios de cilindros de gas en Bogotá.

En la primera jornada, realizada el pasado 24 de julio, fueron certificados más de 60 vendedores ambulantes, la mayoría mujeres cabeza de familia, adultos mayores, migrantes y jóvenes, que, con estos conocimientos, prestarán un mejor servicio a los bogotanos.

Estas personas fueron certificadas por el SENA en manejo seguro del GLP, manejo seguro y disposición adecuada de residuos, e higiene y manipulación de alimentos.

“Nuestro objetivo es mejorar las condiciones de operación de este sector informal de trabajadores, usuarios del servicio público del GLP en pipeta, que es sustento económico para ellos y sus familias, y en beneficio de la salud y el medio ambiente de la ciudad”, afirmó Alejandro Martínez Villegas, presidente de GASNOVA.

Estos espacios de capacitación contribuyen de manera progresiva al crecimiento de estos emprendedores.

Con una formación adecuada, este sector económico —que agrupa a más de 10.000 vendedores en la capital— estará cada vez mejor preparado para manejar de forma segura tanto los alimentos como el GLP en cilindros, fuente de energía esencial para sus parrillas y fogones.

El futuro del gas natural en Colombia se debatirá en el Foro de Gas 2026

El foro reunirá el 30 de julio a representantes del gobierno, empresas del sector y expertos nacionales e internacionales para analizar el nuevo escenario de abastecimiento de gas natural en Colombia.

¿Qué decisiones debe tomar Colombia para asegurar el abastecimiento de gas natural en los próximos años? La reducción de la oferta nacional y la mayor participación del gas importado han cambiado las condiciones del mercado. Este escenario exige respuestas sobre cómo recuperar la producción, preparar la infraestructura y atender la demanda de los hogares, la industria y la generación eléctrica.

Estas serán las discusiones centrales del Foro de Gas 2026, que se realizará el jueves 30 de julio en el hotel Grand Hyatt de Bogotá.

El encuentro, convocado por el Gestor del Mercado de Gas Natural de la Bolsa Mercantil de Colombia y el Consejo Nacional de Operación de Gas Natural (CNO-Gas), reunirá a representantes del Gobierno, productores, transportadores, generadores, distribuidores y expertos nacionales e internacionales. El propósito es contrastar perspectivas y aportar elementos técnicos para evaluar las posibles respuestas frente al actual panorama del sector.

Uno de los ejes centrales será el nuevo mapa del gas natural licuado (GNL) en las Américas. La discusión examinará los cambios en las rutas de suministro, la influencia de la geopolítica sobre el mercado y las experiencias internacionales que pueden ofrecer elementos para Colombia ante una mayor participación del gas importado. La agenda incluirá la experiencia de España en la planificación y operación de importaciones de gas.

El foro también abordará las posibilidades de ampliar la oferta nacional, los proyectos de infraestructura necesarios para recibir y transportar gas importado, las alternativas de financiación y las condiciones regulatorias que requiere el sector. El análisis considerará las implicaciones para los hogares, la industria, la generación eléctrica y los demás segmentos de la demanda.

“Colombia debe definir una hoja de ruta para garantizar el abastecimiento de gas natural en los próximos años. Esto implica recuperar la producción nacional, preparar la infraestructura para una mayor participación de las importaciones y establecer condiciones regulatorias y financieras que respondan a las necesidades de los hogares, la industria y la generación eléctrica. Las decisiones que se adopten hoy serán determinantes para la seguridad energética del país”, afirmó María Inés Agudelo Valencia, presidente de la Bolsa Mercantil de Colombia.

La agenda contará con la participación de invitados nacionales e internacionales como Diego Rivera Rivota, investigador del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia; Eduardo García, director de Operaciones de Enagás GTS de España; Nicolás Pineda Bernal, gerente sectorial de Recursos Naturales de Bancolombia, y María Claudia Alzate Monroy, directora del Gestor del Mercado de Gas Natural.

Los paneles incluirán a representantes de empresas productoras, Ecopetrol, transportadores, generadores, distribuidores y consumidores. La jornada cerrará con una conversación sobre las decisiones institucionales y empresariales que deberá adoptar Colombia frente al nuevo escenario del abastecimiento, con la participación de delegados de la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME), la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG).

“El Foro de Gas 2026 permitirá contrastar las perspectivas del gobierno, las empresas, los consumidores y los expertos, identificar puntos de acuerdo y precisar los asuntos que aún requieren definición. El propósito es que la discusión técnica se traduzca en conclusiones útiles para las entidades y las empresas que participan en la planeación y operación del mercado de gas natural”, destacó María Claudia Alzate Monroy, directora del Gestor del Mercado de Gas Natural.

Agenda e inscripciones en: https://www.forogascolombia.com/.

El sector energético tiene esperanza

El sector energético vuelve a tener esperanza. Ahora hay que convertir esa esperanza en energía para Colombia.

Por: JUAN ESPINAL*

Hace unos días escribí un hilo en mi cuenta de X advirtiendo que, quien llegara a liderar la cartera de Minas y Energía, no asumiría simplemente la administración de un sector, tendría en sus manos la enorme responsabilidad de garantizar la seguridad energética de todo el país.

Hoy retomo ese mensaje con tranquilidad y esperanza porque la doctora María Nohemí Arboleda conoce el sector, entiende su complejidad y sabe que las decisiones que se tomen durante los próximos años serán determinantes para el futuro económico y energético de Colombia.

Estoy seguro de que la ministra designada enfrentará el reto de un eventual fenómeno de El Niño con determinación y rigor técnico, tomando las decisiones oportunas para reducir el riesgo de un racionamiento o, en el peor escenario, de un apagón.

Vale la pena dimensionar lo que significa esta responsabilidad. Este Ministerio no administra simplemente hidrocarburos, minas y electricidad; de sus decisiones depende buena parte de la vida cotidiana y productiva de cerca de 53 millones de colombianos.

He insistido en que este puede ser uno de los sectores capaces de impulsar un verdadero milagro económico para Colombia. El sector minero-energético tiene el potencial de fortalecer significativamente nuestras exportaciones, generar entre 20 y 25 billones de pesos anuales en regalías y aportar de manera decisiva al crecimiento del PIB.

Necesitamos más generación firme, más hidroeléctricas, más Pequeñas Centrales Hidroeléctricas (PCH) y una expansión real de las redes de transmisión.

Necesitamos también que los proyectos estratégicos no permanezcan durante años atrapados entre trámites interminables, consultas previas sin términos claros y licenciamientos ambientales que no responden a las necesidades del país.

Colombia requiere más infraestructura de la dimensión de Hidroituango, que una vez opere plenamente con sus ocho unidades, tendrá capacidad para aportar cerca del 17% de la demanda eléctrica nacional.

También será urgente resolver la crisis financiera del sector eléctrico. Hay que encontrar una salida definitiva a la situación de Air-e, garantizar una fuente estable de financiación para los subsidios de los estratos 1,2 y 3, atender las obligaciones acumuladas que presionan las finanzas del sistema y fortalecer la sostenibilidad financiera de Afinia.

Ecopetrol, por su parte, necesita una decisión fundamental: sacar la politiquería de su administración y blindarla contra cualquier forma de corrupción. La empresa más importante de los colombianos requiere dirección técnica, disciplina financiera y una estrategia concentrada nuevamente en su negocio esencial.

En minería, el camino también debe ser claro, proteger y dar garantías a quienes trabajan dentro de la legalidad, acelerar la formalización de pequeños y medianos mineros y aplicar todo el peso de la ley contra las organizaciones criminales que extraen minerales ilícitamente, contaminan el medio ambiente y utilizan el oro para financiar economías ilegales.

Desde el Congreso, mi propósito será liderar la conformación de una Bancada Energética que trascienda partidos y permita construir una verdadera política de Estado.

Entre las iniciativas que debemos impulsar están: reconocer el gas natural como energético de transición; establecer reglas claras para la consulta previa; modernizar y agilizar el licenciamiento ambiental; garantizar mayores beneficios para las regiones productoras de petróleo, gas y minerales; construir un marco jurídico y técnico para el aprovechamiento responsable de los yacimientos no convencionales; y reconocer la seguridad energética como un derecho colectivo de los colombianos.

Seguiremos construyendo esta agenda junto con las comunidades, la academia, los trabajadores, los gremios, las empresas y los distintos sectores políticos.

El objetivo debe unirnos: evitar un apagón, recuperar la soberanía y la seguridad energética.

Ministra, si logramos que Colombia vuelva a explorar, producir, transmitir e invertir con confianza y seguridad jurídica, estaremos ante la posibilidad de construir un verdadero milagro energético y económico.

El sector energético vuelve a tener esperanza. Ahora hay que convertir esa esperanza en energía para Colombia.

*Senador de la República del Centro Democrático.

El espejismo de Colombia Solar

Se terminó el cuatrienio del presidente Gustavo Petro sin que el país terminara de entender y asimilar dos de sus propuestas bandera en materia energética, las cuales a la postre, después de tanto aspaviento, resultaron más efectistas que efectivas.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

Me refiero a las comunidades energéticas y Colombia Solar. Ambas iniciativas se soportan y apoyan en la Ley 1715 de 2014 y la 2099 de 2021, las cuales abrieron la posibilidad que en el país fuera posible la autogeneración, la generación distribuida y la integración de las fuentes no convencionales de energías renovables (FNCER) al sistema eléctrico.

En cuanto a las comunidades energéticas podemos decir que sus avances han sido muy limitados. No obstante que el Ministerio de Minas y Energía informó en diciembre de 2025 que había asignado recursos para 2.321 comunidades energéticas, con una cobertura de 31.000 usuarios, a julio de este año sólo están operativas y lejos de consolidarse 469 y 18.000 apenas postuladas.

Hasta la fecha, se puede afirmar que el proyecto más exitoso es el piloto implementado por Empresas Públicas de Medellín en el barrio El Salvador en Medellín, experiencia digna de imitar.

Mediante el Decreto 0972 de 2025 se creó el Programa Colombia Solar, como política pública en el marco de la Transición Energética Justa. Según el ministro de Minas y Energía Edwin Palma, “el programa Colombia Solar marca un cambio estructural: pasamos de subsidiar el consumo a promover la autogeneración de energía en los hogares”. En efecto en el mismo Decreto que crea el Programa  se prevé que la autogeneración en los hogares objeto del beneficio de Colombia Solar se asume “como una alternativa al subsidio existente para el consumo de electricidad”. Aquí se plantea una controversia jurídica de fondo.

Desde la perspectiva del principio de legalidad del gasto público, es discutible que el Ejecutivo pueda transformar un subsidio definido por la ley en un subsidio de inversión mediante una resolución ministerial.

La jurisprudencia constitucional ha sido reiterativa en que los elementos esenciales de los subsidios financiados con recursos públicos deben estar definidos por el legislador. Es claro, entonces, que los subsidios a los servicios públicos domiciliarios tienen reserva legal. La Constitución Política de Colombia establece que el régimen tarifario, incluidos los subsidios y las contribuciones, debe ser definido por la ley.

En síntesis, el Gobierno no puede reemplazar el subsidio legal de energía por paneles solares sin una reforma a la Ley 142 de 1994. Los paneles solares son una herramienta válida de política pública, pero no sustituyen por sí solos la obligación legal de subsidiar el consumo de los estratos 1, 2 y 3 y por ello mismo no exime a la Nación de presupuestar y reintegrarle a las empresas comercializadoras los subsidios ya causados y los que se causen hacia el futuro.

Otra objeción al Programa Colombia Solar, además de la ilegalidad de pretender reemplazar los subsidios por la instalación de paneles solares es que, aunque bien intencionado viene siendo pésimamente gestionado, tanto más en cuanto que se está recurriendo a fuentes dudosas de financiamiento.

Según lo dispuesto por el Ministerio de Minas y Energía, sus principales fuentes de financiación son: el Fondo de Energías no Renovables y de Gestión Eficiente de Energía (FENOGE), cuyo manejo ha sido piedra de escándalo y objeto de investigación por parte de los organismos de control, más el Fondo Nacional para el Desarrollo de la Infraestructura (FONDES).

Según ANIF, el FONDES “es un patrimonio autónomo público con un tamaño significativo, cercano a $ 4,1 billones en activos y aproximadamente $1,5 billones en recursos líquidos, creado para financiar grandes proyectos de infraestructura y capitalizar empresas de servicios públicos, con criterios estrictos de viabilidad legal, técnica y financiera”. Y añade: un Decreto expedido por el Ministerio de Hacienda “le otorga al ministro la función de ordenador del gasto y permite designar directamente a cualquier entidad del Grupo Bicentenario como nuevo administrador.

Destinar sus recursos a iniciativas que aún no cuentan con análisis técnicos, jurídicos ni financieros representa un riesgo tanto para la sostenibilidad del fondo como para la ejecución de infraestructura estratégica que sí está lista para avanzar”.

Me asalta otra inquietud. La Resolución del Ministerio de Minas y Energía, so capa de que “el comercializador de energía garantice la sostenibilidad de los activos (léase panel e inversor) a través de las operaciones de administración, operación y mantenimiento (AOM)”, se autoriza al ejecutor del programa para efectuar su transferencia a nombre del Ministerio de Minas y Energía y a favor del comercializador”. Cabe preguntarse, a título de qué se hace esa “transferencia” a una empresa particular de unos activos adquiridos e instalados con dineros públicos. Otra pregunta: el AOM cuesta, quien la asume y en últimas quién lo paga.

Más recientemente, el presidente Petro, quien tanto ha criticado la utilización de las vigencias futuras para la financiación de los proyectos de infraestructura, recurrió a ellas para anunciar $8 billones con cargo a las mismas como fuente de financiamiento de Colombia Solar.

Ahora, cuando ya está de salida y so pretexto de la amenaza que se cierne con el fenómeno de El Niño, al amparo de la declaratoria del desastre nacional ordenó trasladar $4 billones del Programa Colombia Solar a la tristemente célebre Unidad Nacional de Gestión de Riesgo de Desastres (UNGRD).

Llama poderosamente la atención que mientras el ministro Palma aduce que la inversión en Colombia Solar es una de sus estrategias para supuestamente conjurar el racionamiento de energía, el Ministerio de Hacienda le adeuda $3,5 billones a las empresas que prestan el servicio energía y no les gira, poniendo al Sistema al borde de un apagón financiero que incrementa el riesgo de racionamiento.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

GEB plantea diez acciones para fortalecer la seguridad energética del país

El Grupo Energía Bogotá (GEB) entregó al nuevo Gobierno un documento con diez acciones prioritarias para el sector energético.

La propuesta del Grupo Energía de Bogotá plantea medidas de corto plazo y reformas estructurales para garantizar el abastecimiento de electricidad y gas natural, destrabar proyectos de infraestructura, corregir distorsiones regulatorias y fortalecer las instituciones del sector.

El documento identifica como principales desafíos la necesidad de incorporar nueva capacidad firme de generación, ampliar la infraestructura de gas natural, resolver la situación financiera del mercado eléctrico del Caribe, acelerar la construcción de líneas de transmisión y adaptar el sistema a una mayor participación de energías renovables.

Energía firme para los próximos años

Entre las propuestas, el GEB plantea implementar mecanismos expeditos para asignar Obligaciones de Energía en Firme (OEF) mediante subastas de reconfiguración, asignaciones administrativas e incentivos para la entrada anticipada de proyectos.

La empresa considera que estas medidas permitirían atender los déficits previstos entre los periodos 2026-2027 y 2029-2030. Además, propone desarrollar una reserva estratégica térmica de 730 megavatios para respaldar la creciente participación de fuentes renovables variables y garantizar potencia durante las horas de mayor demanda.

Más infraestructura para importar gas

El documento advierte que la reducción de la oferta nacional de gas natural hace necesario aumentar la capacidad de importación del combustible. Hay que señalar que a mediados de 2026 Colombia ya importaba la tercera parte del gas requerido.

Para ello propone acelerar la entrada en operación de una segunda planta de regasificación, desarrollar infraestructuras en La Guajira y el Pacífico, ampliar gasoductos estratégicos y habilitar la bidireccionalidad de varios tramos de la red nacional. Según el GEB, estas obras permitirían incorporar nuevas fuentes de suministro y fortalecer la confiabilidad.

Además, propone actualizar por un esquema de estampilla la metodología de remuneración del transporte de gas, lo cual, según la empresa, permitiría ahorrar cerca de $700.000 millones y ampliar la demanda en unos 39 GBTUD.

Ajustes al mercado de gas

En materia regulatoria, el Grupo Energía Bogotá plantea revisar el funcionamiento del mercado mayorista de gas natural.

El documento sostiene que la concentración de la producción, dominada en más del 80 % por Ecopetrol y sus filiales, junto con la reducción de contratos de largo plazo, ha disminuido la competencia y aumentado la presión sobre los precios. De hecho, en los últimos dos años las tarifas del gas natural han aumentado entre un 200 y un 300 por ciento

Entre las propuestas figuran recuperar el mercado primario de largo plazo, flexibilizar el mercado secundario, eliminar restricciones a la integración vertical entre transportadores, distribuidores y comercializadores, y crear la figura del Gestor Técnico para coordinar la operación del sistema nacional de transporte de gas.

Solución para el mercado eléctrico del Caribe

Otro de los capítulos se concentra en la situación financiera del mercado eléctrico en la región Caribe.

El documento señala que Air-e atiende cerca de 1,2 millones de usuarios, de los cuales el 84 % pertenece a los estratos 1, 2 y 3. También indica que la empresa podría cerrar 2026 con necesidades de caja por $6,29 billones y que su deuda con agentes del sector supera los $2,5 billones.

Como respuesta, el GEB propone capitalizar el Fondo Empresarial de la Superintendencia de Servicios Públicos, crear mecanismos regulatorios para reducir el riesgo sistémico y definir una solución estructural para el mercado intervenido, incluyendo esquemas especiales para reducir pérdidas y mejorar el recaudo.

Destrabar proyectos de transmisión

La infraestructura eléctrica ocupa otro lugar central en la propuesta. El documento señala que solo el 18 % de la potencia proyectada se ha incorporado en los últimos años, mientras el 55 % de los proyectos de transmisión presenta retrasos que, en algunos casos, alcanzan 13 años. Además, 143 proyectos de generación dependen de nuevas obras de transmisión para entrar en operación.

Para enfrentar esta situación, el GEB propone convocar de manera periódica la Comisión Intersectorial de Infraestructura y Proyectos Estratégicos (CIIPE), declarar de utilidad pública los proyectos prioritarios de expansión, flexibilizar algunos procedimientos ambientales y fortalecer la socialización de las obras en los territorios.

Renovables, subsidios e institucionalidad

El documento también propone acelerar la integración de fuentes renovables mediante una hoja de ruta nacional, crear mercados para recursos energéticos distribuidos, fortalecer la capacidad técnica de la UPME para evaluar solicitudes de conexión y depurar proyectos que mantienen ocupada capacidad de transporte sin avances reales.

En materia de subsidios, plantea implementar el Registro Universal de Ingresos, actualizar la estratificación socioeconómica, garantizar los recursos en el Presupuesto General de la Nación y condicionar los subsidios al nivel de consumo. Según el documento, los errores de focalización representan más de $3,4 billones anuales.

Finalmente, el GEB propone fortalecer la independencia técnica de la CREG, la UPME y XM, crear un órgano autónomo para resolver controversias regulatorias y actualizar las normas de gobierno corporativo para las empresas con participación estatal, con el fin de reducir la influencia de los ciclos políticos sobre la gestión empresarial.

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