Combustibles líquidos: un sistema frágil en Colombia

Además de la pérdida de autosuficiencia en gas natural y del déficit creciente en energía eléctrica, a Colombia se le abre otro frente para atender su soberanía energética: evitar que sigan creciendo las importaciones de combustibles líquidos y de petróleo para cargar refinerías.

“Tenemos un sistema frágil. Tenemos demanda creciente en la mayoría de los segmentos: gasolinas, diésel y jet, pero no tenemos un conjunto de políticas públicas que garanticen el abastecimiento y la confiabilidad del sector hacia adelante”, sostuvo Frank Pearl, presidente de la Asociación Colombiana de Petróleo y Gas (ACP), durante la presentación del Informe ‘Combustibles Líquidos: pilar de la seguridad energética’.

Pearl señaló que el resultado de las políticas del gobierno Petro es que Colombia tiene hoy insuficiencia energética, con contratos de exploración y producción paralizados y con un déficit de gas natural, que ha obligado al país a aumentar las importaciones.

“Además, es claro que no solamente tendremos que aumentar las importaciones de gasolina, que están en 43%, sino que tendremos que importar petróleo para alimentar las refinerías. Eso pone en peligro la actividad de los hogares. A eso se le suma que necesitamos que el Estado tome control del territorio, porque tenemos más de 580 atentados a los oleoductos, hay cerca de 500 válvulas ilícitas y cerca de 300 bloqueos al año a las operaciones”, dijo Pearl.

Añadió que a todo eso se le suma una carencia de almacenamiento estratégico de combustibles, lo que lleva a tener inventarios para pocos días, que pone en riesgo el abastecimiento a nivel nacional.

“Por eso, nuestra propuesta para el gobierno que entra es tener una política de Estado de largo plazo para el sector de hidrocarburos. Esto incluye petróleo, gas y distribución de combustibles líquidos, para volver a traer inversión al sector, para resolver los temas de tarifas de transporte, infraestructura, y tener un centro de operaciones que coordine y asegure el abastecimiento y la distribución a nivel nacional”, dijo.

Y es que, hacia 2030, se estima que la demanda de combustibles siga creciendo, aun ritmo de 1,3% en diésel, 1,5% en gasolinas y 3% en jet fuel. Y aunque en jet y diésel Colombia es autosuficiente, en gasolinas ya se importa el 43% de la demanda, pero a partir de 2027 se comenzaría a importar jet y desde 2029, diésel.

A eso se agrega que, si no se reactiva la actividad exploratoria, hacia 2030 el país tendría que importar crudo para cargar las refinerías, en un país donde el 96% del parque automotor se mueve con combustibles líquidos.

Propuestas al nuevo gobierno

El Informe plantea cuatro grandes bloques de propuestas para el entrante gobierno de Abelardo de La Espriella, para fortalecer el abastecimiento y asegurar la confiabilidad.

Dado que los déficits están creciendo, el primer bloque se dirige a tener una estrategia de importación e internación de combustibles, con reglas claras para el manejo del FEPC, habilitar la producción de Jet A por parte de Ecopetrol, que tendría un precio más competitivo y mayores cantidades, y crear el Centro Nacional de Operación.

En el bloque de operación de los agentes, la ACP recomienda una gestión oportuna de la conflictividad; remuneración orientada al libre mercado; reducción de tiempos en trámites tanto para nuevas estaciones de servicio como para los proyectos del Plan Indicativo de Combustibles Líquidos, y reducción de subsidios e igualarlos para quitarle presión al FEPC.

En el ámbito de los almacenamientos estratégicos, definir su operatividad, administración y remuneración, y darle prioridad en la construcción.

Finalmente, para impulsar la transición energética, sugieren incrementar la mezcla de etanol al 15% y hacer los mismo con el diésel de manera voluntarias con mezclas al 20%, y desarrollar el combustible SAF para aviación.

Jornada de voluntariado de Ecopetrol en comunidades Wayuu

La actividad se desarrolló en alianza con la Fundación Gente Ecopetrol, la Fundación Baylor Colombia, autoridades locales e instituciones educativas.

Más de 1.500 personas de las comunidades Wayuu que habitan en los municipios de Uribia y Manaure, departamento de La Guajira, se beneficiaron con dos jornadas de voluntariado corporativo lideradas por Ecopetrol, Hocol, Ecopetrol América, Esenttia y Cenit, empresas del Grupo Ecopetrol que realizaron acciones en materia de salud, nutrición, seguridad alimentaria y desarrollo comunitario.

Las actividades beneficiaron principalmente a niños, niñas, jóvenes, madres gestantes, madres lactantes y demás integrantes de las comunidades, con prioridad para la atención de la población en condición de mayor vulnerabilidad.

Las intervenciones se desarrollaron en las instituciones educativas San José, en Uribia, y Sagrado Corazón de Jesús, en Manaure, así como en las comunidades de Kachirín y San Luis, ubicadas en la vía de acceso al proyecto Windpeshi.

Durante las jornadas se llevaron a cabo brigadas de medicina general, entrega de medicamentos, promoción de hábitos saludables y nutrición, distribución de kits nutricionales, espacios de autocuidado para madres gestantes, actividades de bienestar y recreación para la niñez, así como acciones orientadas a fortalecer prácticas alimentarias sostenibles con enfoque diferencial.

Como parte del voluntariado también se desarrolló Alimercambio, un programa social, ambiental y económico liderado por la Fundación Baylor Colombia, mediante el cual las comunidades intercambiaron residuos reciclables por alimentos, productos de aseo y elementos escolares. Esta iniciativa promovió el intercambio de saberes y prácticas alimentarias tradicionales, fortaleció la economía circular y contribuyó a la seguridad alimentaria del territorio.

Las actividades también incluyeron espacios lúdicos, presentaciones teatrales y talleres de pintura y plastilina, en los que se promovieron escenarios de aprendizaje, integración y bienestar para los niños y las niñas de las comunidades.

La participación de más de 40 trabajadores del Grupo Ecopetrol fortaleció la articulación entre el voluntariado corporativo y los programas de inversión social que las empresas desarrollan en La Guajira.

Culminó con éxito el mantenimiento de la planta de SPEC LNG

La terminal restableció su operación tras culminar exitosamente los trabajos de mantenimiento programado, fortaleciendo la confiabilidad del suministro de gas natural que respalda al sistema energético colombiano.

SPEC LNG culminó en la fecha prevista el mantenimiento anual programado de su terminal de regasificación, ejecutado entre el 30 de julio y el 3 de agosto de 2026.

Con la finalización de los trabajos, la terminal restableció su operación plena y queda disponible para respaldar al sistema energético nacional durante el periodo de mayor exigencia previsto para el segundo semestre del año, con la llegada del fenómeno de El Niño.

El mantenimiento, de carácter preventivo, comprendió trabajos sobre distintos equipos y sistemas de la infraestructura, incluida la Unidad Flotante de Almacenamiento y Regasificación (FSRU, por sus siglas en inglés).

Su ejecución se desarrolló conforme al cronograma establecido y sin afectaciones para el abastecimiento del sistema, resultado de una planeación anticipada y de la coordinación permanente con los actores del sector energético, entre los que Ecopetrol dispuso de 85 GBTU día.

La ventana operativa había sido concertada con anticipación con los generadores térmicos, los usuarios no térmicos de la terminal, el operador de la FSRU, las autoridades del sector energético, y fue registrada en el Sistema de Información de Mantenimientos e Intervenciones (SIMI) del Consejo Nacional de Operación de Gas (CNO Gas).

Su programación buscó anticiparse al fenómeno de El Niño, cuyos efectos sobre la hidrología nacional se proyectan más críticos para el cuarto trimestre de 2026.

“Completamos este mantenimiento dentro de la ventana prevista y en estrecha coordinación con los agentes del sistema. Gracias a esta intervención, la terminal está disponible para respaldar la demanda energética del país en los meses de mayor exigencia. La disciplina con la que ejecutamos estos procesos es la que nos ha permitido sostener indicadores de continuidad superiores al 99% durante nueve años de operación en esta infraestructura estratégica para Colombia”, afirmó Julio Turizzo, gerente General de SPEC LNG.

Importación de gas: del dicho al hecho

Finalmente, después de tantos dimes y diretes, el tema de la importación de gas natural en Colombia se está poniendo en blanco y negro.

Durante varios años, la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME) puso a la regasificadora del Pacífico como un proyecto prioritario para el abastecimiento del país. El proyecto consistía en una planta de 400 millones de pies cúbicos diarios (MPCD) y un gasoducto de unos cien kilómetros entre Buenaventura y Yumbo. Pero después de dos intentos de adjudicación, fallidos, definitivamente el proyecto resultó no ser bancable.

Luego de que Colombia perdiera la autosuficiencia de gas en diciembre de 2024, salieron a la palestra 14 proyectos de regasificación, y desde entonces la importación de gas natural licuado (GNL) está tomando forma.

Por el momento, tres proyectos son los que están más avanzados: la Regasificadora del Pacífico, con 80 millones de pies cúbicos diarios (MPCD) contratados; Puerto Bahía, con 126 MPCD contratados y una capacidad de 400 MPCD; y Caribe, con 60 MPCD.

El proyecto de La Guajira (TGI), que ya cuenta con la FSU contratada y una capacidad estimada en 400 MPCD, permanece en stand by hasta que se logre comercializar un volumen significativo.

“Hace un año teníamos más incertidumbre. Hoy ya tenemos un camino que nos asegura una molécula desde Buenaventura a partir de noviembre. Además, tenemos el proyecto de Puerto Bahía con Frontera, de 400 millones de pies cúbicos, donde nosotros contratamos parte de esa capacidad”, dijo Byron Triana, vicepresidente de Energías para la Transición de Ecopetrol, durante el Foro de Gas 2026, realizado por el Gestor del Mercado el 30 de julio pasado.

Triana señaló que el otro proyecto de Ecopetrol en Coveñas, de 400 MPCD, ya no tiene sentido, pues con los proyectos que están andando se tendría una capacidad de unos 1.200 MPCD (150% del consumo actual del país), por lo que ahora se concentrarían en la conversión en gasoducto del Oleoducto de Colombia, “que no es únicamente para el offshore y para el abastecimiento con gas propio, sino que garantizar la confiabilidad, lo que nos va a permitir competitividad de todas las fuentes que vamos a tener en la costa Caribe”.

Por su parte, Orlando Cabrales, CEO de Frontera Energy, manifestó que desde que se pensó construir en el país una terminal de regasificación, hace 13 años, Puerto Bahía ya estaba interesada, solo que ese proceso lo ganó SPEC en ese momento.

“Puerto Bahía, desde hace muchos años, ha tenido la posibilidad de desarrollar un terminal de importación de gas. Ahí ha estado el puerto siempre y hace dos años empezamos a trabajar el tema”, dice Cabrales, y agrega:

“Hace año y medio aproximadamente salimos al mercado y ofrecimos lo que podía ser el proyecto de Puerto Bahía, porque podíamos estar muy rápido en el mercado haciendo este proyecto de gas. Primero, porque ya era un puerto consolidado, con una inversión de 650 millones de dólares, licencia ambiental vigente, concesión portuaria vigente, ya estábamos conectados a la Refinería de Cartagena, a través de una tubería de casi ocho kilómetros, y estamos a 300 metros de la estación Mamonal de Promigas, que es el punto de entrada al Sistema Nacional de Transporte”.

El contrato firmado con Ecopetrol para los primeros dos años es por 126 millones de pies cúbicos diarios. Frontera Energy presta el servicio de infraestructura y Ecopetrol se encarga de la comercialización de la molécula, tanto a nivel internacional como a nivel local.

Cabrales señaló que la fecha contractual para entrar en operación es febrero de 2027, pero están trabajando para que pueda entrar antes.

Finalmente, el tercer proyecto que están en construcción es Caribe, en Tolú, con una capacidad inicial de 60 MPCD y que se espera entre a finales de 2026 o comienzos de 2027.

Pese a que la UPME hace planes de expansión, los proyectos nunca se ejecutan en los tiempos esperados. En el pasado, la planta de SPEC no estuvo a tiempo para atender el Niño de 2016.

En esta ocasión la situación es más compleja. Se perdió la autosuficiencia en gas natural, el país ya importa el 35% de la demanda, se aproxima un Niño intenso y la guerra del Golfo Pérsico aumentó los precios internacionales del energético.

En esas circunstancias, hay tres proyectos de regasificación en una carrera contra el tiempo y, seguramente, los demás ya no tendrán un mercado abierto, pues la importación de gas natural ya se está definiendo.

Colombia construirá su primer distrito energético que integra energías renovables

El primer distrito energético de Colombia que integra energía renovable se construirá en Cartagena, en el Hotel Las Américas; producirá 550 toneladas de refrigeración y representará una disminución de aproximadamente 300 toneladas de CO2 al año.

El Programa Distritos Energéticos Colombia (GEDP Colombia) anunció que la empresa E2 Energía Eficiente y el Hotel Las Américas de Cartagena, fueron los ganadores de la convocatoria nacional para desarrollar el primer proyecto demostrativo de integración de energías renovables en un distrito energético en el país, proyecto que se espera entre en operación a mediados de 2027.

En total, cuatro empresas postularon proyectos para esta convocatoria que fue lanzada por GEDP Colombia en marzo de 2026 y que hace parte de la fase 3 del programa.

El proyecto ganador recibirá apoyo económico destinado a la adquisición y contratación de bienes y servicios especializados necesarios para la implementación del distrito energético.

Además, contará con acompañamiento técnico e institucional de GEDP Colombia durante todas las etapas de ejecución, seguimiento permanente al desarrollo del proyecto y articulación con actores nacionales e internacionales para garantizar su implementación y convertirlo en un caso demostrativo.

“Seguimos trabajando en la promoción del mercado de los distritos energéticos en el país, especialmente con esta convocatoria que buscó la integración de energías renovables para seguir aportando a la transición energética de Colombia. Para la selección de este proyecto, nuestro comité evaluador analizó criterios técnicos, ambientales, económicos, de innovación y el potencial de reducción de emisiones, eficiencia energética e integración de energías renovables de cada propuesta, donde el proyecto de E2 Energía Eficiente y Hotel Las Américas fue el que mejor desempeño tuvo”, aseguró Angélica Antolinez, coordinadora Nacional de GEDP Colombia

La empresa E2 Energía Eficiente iniciará la construcción del distrito energético del Hotel Las Américas en el segundo semestre de 2026, y se espera que esté plenamente operativo entre mayo y julio del próximo año.

Este distrito tendrá capacidad para producir hasta 550 toneladas de refrigeración, integrará energía solar como uno de sus energéticos primarios, reducirá la emisión de cerca de 312 toneladas de CO2 al año y proyecta operarse inicialmente hasta por 30 años.

Sobre el programa GEDP Colombia

El Programa de Distritos Energéticos Colombia (GEDP Colombia) fue creado en 2013 bajo el nombre de Distritos Térmicos Colombia, como una iniciativa interinstitucional para impulsar la adopción de estos modelos de climatización a gran escala en el país.

Su éxito ha consolidado al país como un referente internacional en proyectos de este tipo y promovió en 2024-2025 la creación del Programa Global de Distritos Energéticos, que tiene como objetivo aprovechar la experiencia, el conocimiento y las lecciones aprendidas en Colombia para apoyar a otras economías emergentes y países en desarrollo en la creación o aceleración de mercados y modelos de distritos energéticos.

La fase 3 de GEDP Colombia, que está proyectada hasta finales de 2027, busca consolidar a los distritos energéticos como la mejor solución para brindar climatización de manera sostenible en edificios, complejos industriales y urbanizaciones en el país, incorporando para ello el uso de energías renovables.

Confirman nuevo hallazgo de gas natural en el Caribe colombiano

Petrobras y Ecopetrol confirmaron un nuevo descubrimiento de gas natural con la perforación del pozo exploratorio Sandía-1, ubicado en el Bloque GUA-OFF-O en aguas profundas en el offshore colombiano.

El pozo exploratorio Sandía-1 se encuentra aproximadamente a 42 kilómetros de la costa a una profundidad de agua de 1.285 metros y a una distancia de 18 kilómetros de los pozos Sirius-1 (descubridor de gas) y Sirius-2 (delimitador) y de 9 kilómetros del pozo Copoazu-1 (descubridor de gas), reforzando el potencial de gas en esta cuenca del Caribe colombiano.

La perforación del pozo exploratorio Sandía-1 se inició el 12 de junio de 2026 alcanzando su profundidad final el 29 de julio. Los intervalos donde se comprobó la presencia de gas están siendo evaluados detalladamente mediante registros de pozo y posteriormente se llevarán a cabo análisis de laboratorio adicionales.

El proyecto se desarrolla en el marco del Contrato GUA-OFF-0 suscrito con la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), con Petrobras International – Sucursal Colombia como operador, con una participación del 44,4%, y Ecopetrol S.A. con una participación del 55,6%.

Para Ecopetrol, el anuncio de este nuevo descubrimiento confirma el gran potencial de gas que se tiene en el Caribe colombiano y el impacto positivo de la campaña exploratoria adelantada costa afuera, para incrementar la oferta de gas en el país, oferta que estaría en el mercado hacia 2030.

Las consecuencias del negacionismo

Durante más de dos décadas, la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME) y otros organismos técnicos advirtieron que, sin nuevas reservas, mayor actividad exploratoria y la expansión de la infraestructura de transporte e importación, el país terminaría enfrentando un déficit de oferta de gas natural.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

Las advertencias estaban sobre la mesa. Lo que faltó fue voluntad para actuar. La UPME proyectó que el país entraría en una situación de déficit estructural de gas natural alrededor de 2023, si no se incorporaban nuevas fuentes de producción o de importación.

La crisis del gas natural en Colombia no fue un hecho imprevisible. En efecto, el Plan Indicativo de Abastecimiento de Gas Natural 2015-2029, publicado por la UPME en 2015, proyectó que hacia 2023 la oferta nacional sería insuficiente para atender la demanda, por lo que sería necesario contar con infraestructura de importación de gas por la costa Pacífica, además de la planta de regasificación del Caribe.  

Esa proyección fue reiterada y refinada en los posteriores Planes de Abastecimiento de Gas Natural, que identificaron la necesidad de nuevas fuentes de oferta, ampliación de la infraestructura y, eventualmente, mayores importaciones de gas natural licuado (GNL).  

Es más, el Estudio Técnico para el Plan de Abastecimiento de Gas Natural 2023-2038confirma que los problemas de abastecimiento observados durante 2023 respondían a un margen muy estrecho entre oferta y demanda y advierte que, sin nueva producción e infraestructura, los riesgos de desabastecimiento persistirán e incluso se intensificarán hacia finales de la década.  

La peor respuesta frente a un riesgo anunciado es el negacionismo. Cuando la evidencia técnica es sustituida por discursos políticos o convicciones ideológicas, el Estado pierde la capacidad de anticiparse a los problemas.

En el sector energético, el tiempo es un recurso escaso: entre el descubrimiento de un yacimiento y su entrada en producción pueden transcurrir entre cinco y diez años. Cada decisión aplazada se convierte en un problema para el futuro.

Durante la administración del presidente Petro, su política energética errada y errática estuvo marcada por la incertidumbre, sobre todo después de su decisión de descartar la firma de nuevos contratos de exploración y explotación de hidrocarburos, enviando señales contradictorias a los inversionistas. Esta incertidumbre llevó a muchas empresas a recurrir nuevamente al consumo de combustibles líquidos derivados del petróleo, al GLP e incluso al carbón. De allí que el consumo de gas en la industria se ha reducido un 30%, lo cual representa un retroceso de la Transición Energética, de la cual, el gas se considera por parte de la Agencia Internacional de Energía (AIE) como el combustible puente de la misma.

Al propio tiempo, los entonces ministros de Minas y Energía, Irene Vélez y Andrés Camacho, para justificarla, le restaron importancia a las advertencias sobre el deterioro del balance entre oferta y demanda de gas, insistiendo en distintas oportunidades en que el país no enfrentaba un problema estructural de abastecimiento o que este obedecía principalmente a distorsiones del mercado.

Mientras la ministra Vélez afirmaba a pie juntillas, basada en un informe apócrifo de la ANH, que Colombia tenía asegurado el abastecimiento de gas natural hasta el 2042, su sucesor Andrés Camacho adujo en 2023, cuando las empresas comercializadoras lo delataron, que en Colombia no había déficit ni escasez de gas natural, que en su lugar se estaba dando era un acaparamiento del mismo por parte de algunas empresas y, como era obvio, si no había déficit no había necesidad de importar gas para cubrir la demanda esencial. De este modo se perdieron prácticamente tres años para tomar las decisiones requeridas para el montaje de otras plantas regasificadoras y así ampliar la capacidad de importar gas.

Mientras el debate político giraba alrededor de narrativas, la realidad seguía su curso. La producción nacional disminuyó, las reservas continuaron reduciéndose y la demanda mantuvo su crecimiento. El resultado fue el estrechamiento del margen de seguridad del sistema, el incremento de las importaciones de gas natural licuado y mayores costos para los usuarios, la industria y el sector eléctrico.

De allí que sólo se cuenta con una sola planta regasificadora (SPEC en Cartagena), que viene operando al límite de su capacidad, en momentos en los que para enfrentar el fenómeno de El Niño el parque térmico de generación debe operar a full para suplir la energía que dejan de generar las hídricas. Se enfrenta ese cuello de botella, abocando al país a un riesgo inminente de racionamiento del suministro de gas en simultánea con el de energía.

Todo esto se debe a la imprevisión y a la improvisación de las autoridades, lo cual explica que sólo ahora, tardíamente, se están dando los pasos para contar con otras opciones mediante la instalación de nuevas plantas regasificadoras, pero ninguna de ellas estará lista antes de fin de 2026.

La improvisación es costosa; el negacionismo, mucho más. Un gobierno puede equivocarse en sus decisiones, pero resulta particularmente grave cuando desestima las alertas de sus propias instituciones técnicas. La planeación energética no admite voluntarismos. Las moléculas de gas no aparecen por decreto ni responden a discursos. Requieren exploración, inversión, infraestructura y reglas de juego estables.

La seguridad energética constituye un asunto de Estado, no de gobierno. Su preservación exige continuidad en las políticas públicas, respeto por la evidencia técnica y decisiones oportunas. Ignorar las señales de alerta no elimina los riesgos; simplemente traslada sus costos a los ciudadanos y a la economía.

La principal enseñanza de esta crisis es que la realidad termina imponiéndose sobre cualquier relato. El negacionismo puede aplazar las decisiones, pero nunca evita las consecuencias. En materia energética, desconocer la realidad suele ser la forma más costosa de gobernar.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

La infraestructura que Colombia no ve

Necesitamos convertir datos en decisiones; mapas en prevención; recursos en reservas; proyectos en empleo; conocimiento en confianza. Esa es la infraestructura que aún no hemos terminado de construir.

Por: FLOVER RODRÍGUEZ PORTILLO*

Hay una pregunta que me ha acompañado durante los últimos años: ¿Por qué un país que habla todos los días de energía, agua, minería, riesgos naturales, infraestructura y cambio climático casi nunca habla de geociencias?

Quizá porque seguimos viendo la geología como una disciplina especializada, cuando en realidad es una infraestructura pública. Invisible, quizás, pero tan esencial como una carretera, una red eléctrica o un puerto.

Esa fue la reflexión central que compartí en mi conferencia durante el Día ACGGP celebrado en Bogotá el pasado 29 de julio.

Colombia entra en un período decisivo. En los próximos años tendrá que garantizar seguridad energética mientras aumenta la demanda de gas y electricidad; asegurar agua para millones de personas en un contexto de variabilidad climática; aprovechar minerales estratégicos para una economía cada vez más electrificada; adaptarse a amenazas naturales crecientes; e incorporar inteligencia artificial y datos para gestionar mejor el territorio.

Cinco transformaciones distintas. Un mismo fundamento: Comprender el subsuelo.

La discusión nacional suele plantearse como una competencia entre sectores: energía o ambiente, minería o agua, desarrollo o conservación. Pero el subsuelo nos plantea algo diferente: todas esas decisiones ocurren sobre el mismo territorio y dependen, en mayor o menor medida, del mismo conocimiento.

Por eso la verdadera pregunta ya no es cuánto potencial tiene Colombia. La pregunta es cuánto de ese potencial somos capaces de convertir en bienestar.

El ejemplo del gas es ilustrativo. El país posee recursos contingentes que multiplican por 6 veces las reservas probadas. El desafío ya no consiste únicamente en descubrir nuevos recursos. Consiste en convertir el conocimiento existente en proyectos viables, superando barreras técnicas, regulatorias, sociales y comerciales. Lo mismo ocurre con la energía eléctrica: el problema no siempre es la falta de proyectos, sino la dificultad para que entren oportunamente en operación. Ese patrón se repite en muchos otros ámbitos.

Disponemos de mapas geológicos que todavía no orientan suficientes decisiones de ordenamiento territorial. Formamos profesionales altamente calificados que no encuentran suficientes proyectos donde aplicar su conocimiento. Generamos información técnica que llega demasiado tarde, cuando el conflicto social ya comenzó.

No estamos frente a una escasez de conocimiento. Estamos frente a una brecha de conversión.

Necesitamos convertir datos en decisiones; mapas en prevención; recursos en reservas; proyectos en empleo; conocimiento en confianza. Esa es la infraestructura que aún no hemos terminado de construir.

Por eso, desde la Asociación Colombiana de Geólogos y Geofísicos de la Energía propusimos cinco líneas de acción:

  1. Reconocer el subsuelo como un activo estratégico de la Nación
  2. Integrar la información geocientífica para que las entidades decidan sobre una misma base técnica
  3. Construir líneas base públicas antes de que los proyectos lleguen al territorio
  4. Fortalecer la capacidad geocientífica de los municipios mediante la iniciativa #UnGeólogoXMunicipio
  5. Transformar los proyectos del país en oportunidades reales para una nueva generación de profesionales.

Estas propuestas parten de una convicción sencilla: las geociencias no son un fin en sí mismas. Son un instrumento para que Colombia tome mejores decisiones.

También implican un compromiso para quienes ejercemos esta profesión. Durante mucho tiempo hemos hablado en un lenguaje que comprendemos entre colegas, pero que pocas veces logra conectar con quienes toman decisiones o con la ciudadanía.

Si queremos que las geociencias ocupen el lugar que merecen, primero debemos demostrar cómo contribuyen a resolver los problemas cotidianos de las personas: el agua que llega a sus hogares, la estabilidad del territorio donde viven, la energía que consumen, la infraestructura que utilizan y la prevención de los riesgos que enfrentan.

Al final, la pregunta no es cómo hacer más visible la geología. La verdadera pregunta es cómo hacer que Colombia resuelva mejor sus grandes desafíos gracias al conocimiento geocientífico.

Cuando la geología ayuda a garantizar agua, reducir riesgos, fortalecer la seguridad energética, orientar el ordenamiento territorial o impulsar el desarrollo regional, deja de ser invisible. En ese momento, empieza a convertir reservas en decisiones, información en confianza y conocimiento en desarrollo.

Y comienza a convertirse en una de las infraestructuras estratégicas más importantes que tiene un país.

*Director Ejecutivo de la Asociación Colombiana de Geólogos y Geofísicos de la Energía, ACGGP.

Gas: dos proyectos de importación por Puerto Bahía

Puerto Bahía, ubicado en la bahía de Cartagena, busca consolidarse como el principal puerto de importación de moléculas de gas natural licuado (GNL) y gas licuado del petróleo (GLP).

El puerto, que en su momento tuvo una inversión de 650 millones de dólares, tiene las capacidades y la infraestructura para habilitar una terminal de regasificación en muy corto tiempo, su proyecto energético más ambicioso.

De acuerdo con Orlando Cabrales, CEO de Frontera Energy, propietaria del puerto, el proyecto de regasificación ya tiene contratada la unidad flotante de almacenamiento y regasificación (FSRU, por sus siglas en inglés) con una capacidad de 500 millones de pies cúbicos y estaría en operación en febrero de 2027.

Por el momento Frontera tiene un contrato con Ecopetrol para la importación de 126 millones de pies cúbicos diarios (MPCD), por lo que la compañía está buscando nuevos clientes para cubrir la capacidad del buque.

Además, Cabrales señaló que Promigas les aprobó la conexión al Sistema Nacional de Transporte (SNT) en la estación Mamonal, con una capacidad para recibir hasta 400 MPCD, algo así como la mitad del consumo nacional de gas.

Agregó que el puerto ya está conectado con una tubería de 8 kilómetros a la Refinería de Cartagena, que sería el destino del gas importado por Ecopetrol, y desde esta tubería a Mamonal hay una distancia de 300 metros que están construyendo actualmente.

GLP refrigerado

El otro gran proyecto de importación es el de propano con la firma Gasco. Desde marzo de 2026 Frontera viene importando GLP a través de un sistema de barcazas que descargan directamente en los carrotanques.

Por el momento importan unas 3.500 toneladas al mes, pero la capacidad podría llegar hasta 10.00 toneladas mensuales.

Para una segunda etapa, Cabrales dijo que la idea es construir un tanque refrigerado con una capacidad de almacenamiento de 30.000 toneladas, que sería el más grande construido en Colombia.

“Esto nos va a permitir traer barcos más grandes y poder tener un almacenamiento estratégico en el puerto. No habría un tanque de esas dimensiones en Colombia. El de Puerto Bahía sería el primero, pero todavía estamos discutiendo con Gasco para priorizar esa segunda fase”, concluyó Cabrales.

El almacenamiento energético se posiciona como una solución en Latam

La entrada de la regulación, anunciada por el Gobierno Nacional, que incorpora los Sistemas de Almacenamiento de Energía con Baterías (SAEB) al Sistema Interconectado Nacional (SIN) es una medida que permitirá almacenar la energía producida por fuentes renovables para utilizarla cuando más se necesite.

El nombramiento de María Nohemí Arboleda como nueva ministra de Minas y Energía genera expectativas frente a la agilización de proyectos de generación eléctrica incluyendo energías renovables. En este contexto, tecnologías como el almacenamiento de energía mediante baterías cobran un papel cada vez más relevante, al convertirse en una alternativa para fortalecer la estabilidad de la red, mejorar la resiliencia de sectores estratégicos y acelerar la modernización de la infraestructura energética nacional.

Los desafíos que acompañan esta nueva etapa del sector energético evidencian la necesidad de que las empresas con alto consumo de energía adopten soluciones que les permitan anticiparse a posibles presiones sobre el sistema eléctrico.

En ese sentido, aliados estratégicos como Caban Energy impulsan soluciones integradas de almacenamiento energético y generación de energía solar que fortalecen la continuidad operativa, mejoran la eficiencia energética, optimizan los costos de consumo y contribuyen a una infraestructura preparada para los retos del futuro.

Dependiendo de las necesidades energéticas de cada empresa, estas soluciones pueden operar bajo esquemas On-Grid u Off-Grid. En configuraciones On-Grid, los sistemas solares y de almacenamiento trabajan de manera complementaria con la red eléctrica, permitiendo cubrir desde una parte significativa hasta la totalidad de la demanda energética del cliente en determinados periodos.

Por su parte, los sistemas Off-Grid permiten que la generación solar y el almacenamiento suministran el 100% de la energía requerida sin depender de la red eléctrica, una alternativa especialmente valiosa para operaciones ubicadas en zonas remotas o para organizaciones que buscan máxima autonomía energética.

Gracias a esta combinación de tecnologías, las empresas pueden alcanzar ahorros energéticos significativos y, en determinados casos, cercanos al 100% de su consumo proveniente de la red, al tiempo que fortalecen su capacidad de respuesta ante interrupciones o fluctuaciones del sistema eléctrico.

Caban Energy impulsa soluciones de infraestructura energética inteligente en Colombia y Latinoamérica orientadas a fortalecer la continuidad operativa de sectores estratégicos en el país.

 A través de sus modelos Energy as a Service (EaaS) y Battery as a Service (BaaS), Caban Energy facilita a las empresas el acceso a infraestructura energética inteligente, integrando sistemas de almacenamiento mediante baterías y generación solar sin necesidad de inversión inicial.

Estas soluciones fortalecen la continuidad operativa de sectores estratégicos como hospitales, telecomunicaciones, centros de datos e industrias, al tiempo que optimizan costos, incrementan la resiliencia energética y aceleran la transición hacia un modelo más sostenible.

Además de responder a las necesidades actuales del sistema eléctrico, el almacenamiento energético se perfila como una herramienta clave para transformar la forma en que Colombia gestiona y distribuye la energía en el futuro.

Frente a los desafíos que enfrenta el país en materia de abastecimiento energético, fortalecer alternativas que complementen la infraestructura tradicional será fundamental para garantizar mayor estabilidad, eficiencia y continuidad operativa en sectores estratégicos.

Ante el posible racionamiento a finales de 2026 y principios del 2027, este tipo de soluciones cobran aún más relevancia, impulsando la necesidad de que empresas e industrias adopten medidas preventivas antes de que el sistema eléctrico enfrente mayores niveles de presión. 

“Hoy más que nunca es necesario que Colombia fortalezca sus alternativas energéticas y avance hacia modelos más inteligentes que permitan anticiparse a posibles escenarios de presión sobre la red eléctrica. Desde Caban Energy trabajamos para brindar soluciones que ayuden a las empresas a garantizar su continuidad operativa, especialmente en sectores con alta demanda energética, mientras impulsamos una infraestructura más preparada, eficiente y sostenible para el futuro de Colombia”, afirmó Alexandra Rasch, CEO y fundadora de Caban Energy. 

El crecimiento del almacenamiento energético en América Latina continúa posicionándose como una de las principales respuestas frente a los desafíos energéticos, impulsando nuevas inversiones y una mayor adopción de tecnologías enfocadas en sostenibilidad.

El nuevo liderazgo del Ministerio de Minas y Energía se enfrentará con el desafío de fortalecer la confiabilidad del sistema eléctrico colombiano y acelerar la modernización de su infraestructura energética.

Frente a este reto, el almacenamiento energético y la integración de modelos más sostenibles se posicionan como herramientas clave para complementar la generación tradicional, fortalecer la capacidad de respuesta del sistema y brindar a las empresas alternativas que les permitan garantizar su continuidad operativa ante escenarios de mayor presión energética.

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