El des-ordenamiento territorial

La Constitución Política de 1991 consagra el ordenamiento territorial como un eje esencial de la organización del Estado, fundamentado en la descentralización, la autonomía territorial y la distribución de competencias entre la Nación y las entidades territoriales.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

Tanto el artículo 1º como el 287 de la Carta consagran la autonomía de las entidades territoriales, poniéndole coto al aberrante centralismo de la Constitución Política de 1886. Se le dio tanta importancia al territorio y a su abigarrada diversidad, que la Asamblea Nacional Constituyente le consagró el Título XI. Pero, la verdad sea dicha, el Congreso de la República no ha sido capaz de desarrollarlo, al punto que Colombia carece de un ordenamiento de su territorio y, lo que es peor, el Estado está ausente en vastos territorios de la geografía nacional.

En ausencia del ordenamiento del territorio proliferan los conflictos de uso y de ocupación del mismo, amén de la colisión de competencias entre la Nación y las entidades territoriales, debido a los vacíos normativos. Les ha correspondido a las altas cortes pronunciarse para tratar de dirimirlos, pero su jurisprudencia no es suficiente para su trámite y solución.

El Congreso de la República desperdició la oportunidad para avanzar en el propósito de llenar dichos vacíos cuando expidió en volandas la Ley 1454 de 2011, “mediante la cual se dictan normas orgánicas sobre ordenamiento territorial” (LOOT), pues la misma resultó inicua y vacua.

Ello ha dado pábulo para que durante el cuatrienio del presidente Gustavo Petro echara por la calle del medio, dando pasos en falso, de tal modo que con sus decisiones lejos de avanzar en el buen propósito de ordenar el territorio ha dado lugar a un des-ordenamiento del mismo, exacerbando los conflictos y la conflictividad y de contera frenando el desarrollo económico y social del país, al excluir y vetar a la topa tolondra y de manera arbitraria ciertas y determinadas actividades, ignorando la vocación de los territorios, su tradición, a quienes lo habitan y a las propias autoridades territoriales, vulnerando el núcleo esencial del principio de autonomía territorial consagrado en la Constitución Política.

Empecemos por la atrabiliaria expedición por parte del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS) del Decreto 044 de 2024 “por el cual se establecen criterios para declarar y delimitar reservas de recursos naturales de carácter temporalen el marco del ordenamiento minero-ambiental”. Estas reservas “temporales”, hasta por cinco años, impiden la otorgación de nuevos títulos mineros y licencias ambientales para la exploración o explotación de minerales dentro de ellas.

Es el caso también de la creación a su antojo por parte del Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Agricultura de las Áreas de Protección de la Producción Alimentaria (APPA) y las Zonas de Protección de la Producción Alimentaria (ZPPA), amparado en el artículo 32 de la Ley 2294 de 2023 (PND).

Es claro que al arrogarse la competencia por parte del Gobierno Nacional al determinar inconsultamente la delimitación y el uso del territorio está usurpando las competencias propias de los municipios y transgrede los planes de ordenamiento territorial (POT) expedidos por los concejos municipales en ejercicio de las que le confiere la Constitución y la Ley.

Por ello, concuerdo con el procurador Gregorio Eljah en que el artículo 32 del PND representa un “vaciamiento de las competencias de los concejos municipales” y «afecta la autonomía de las entidades territoriales en sus diferentes niveles”, llevándoselas de calle al solicitarle a la Corte Constitucional su declaratoria de inexequibilidad.

En el mismo sentido se pronunció la Contraloría General, advirtiendo que la falta de coordinación interinstitucional puede ocasionar discordancias en la declaratoria de las APPA y las ZPPA por el uso de información desactualizada y no emitida por las instituciones que la aportarían de acuerdo con su misión, falencias que pueden observarse en los documentos de metodología y resultados de su identificación.

So pretexto de “proteger el derecho humano a la alimentación que se encuentran dentro de la frontera agrícola”, este esperpento jurídico ha dado lugar a la proliferación de tales APPA y ZPPA, hasta ahora en 31 municipios, entre ellos 6 en Antioquia, 8 en el Tolima y 9 de 15 municipios de La Guajira, abarcando una extensión total de 197.718 hectáreas, de las cuales 79.800 hectáreas corresponden al sur de La Guajira.

No se trata de un debate menor ni de una simple controversia administrativa. Está en juego la arquitectura misma del Estado descentralizado que el constituyente de 1991 diseñó, en el cual departamentos, distritos y municipios no son meros ejecutores de decisiones centrales, sino verdaderos sujetos de autonomía política, fiscal y administrativa. El ordenamiento del territorio —en aspectos tan sensibles como el uso del suelo, la vocación productiva y la planificación del desarrollo— constituye uno de los pilares de esa autonomía.

Bajo la retórica de la coordinación y la necesidad de una visión nacional, el Ejecutivo ha venido imponiendo criterios, restricciones y condicionamientos que, en la práctica, desdibujan las competencias locales.

Este fenómeno no solo erosiona la descentralización, sino que configura una recentralización de facto, en la que el nivel central sustituye progresivamente la capacidad decisoria de las autoridades territoriales.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

Colgas se alista para apoyar a la industria frente al déficit de gas natural

Mientras el déficit de gas natural podría alcanzar el 39% de la demanda nacional en 2026, Colgas amplía en más de 50% la capacidad del puerto de importación más grande del país y se fija la meta de duplicar sus ventas al sector industrial.

Ante el déficit de gas natural que enfrenta el país y la necesidad de que la industria mantenga su capacidad productiva durante el fenómeno de El Niño, Colgas anunció que cuenta con la disponibilidad de gas licuado del petróleo (GLP) para atender la demanda del sector.

La capacidad es posible gracias a una inversión aproximada de $236.000 millones para 2026, el plan más ambicioso de su historia en el país, con el cual busca fortalecer la seguridad energética y ofrecer una fuente alternativa de abastecimiento energético para las empresas.

Y es que Colombia se acerca a uno de los momentos más exigentes de su historia energética reciente: el déficit de gas natural podría alcanzar el 39% de la demanda nacional en 2026 y el fenómeno de El Niño 2026–2027 reducirá la disponibilidad hídrica para generación eléctrica, presionando aún más la demanda de gas para respaldo térmico.

Anticipando esta situación, la compañía ha invertido en los últimos años en infraestructura. Durante años de planeación anticipada, fortaleció su red de importación, almacenamiento y distribución para poder responder ante un escenario de menor producción nacional de gas natural y GLP que hoy ya es una realidad.

Durante la crisis de abastecimiento de gas natural de los últimos meses, Colgas adecuó su infraestructura para atender a más de 80 industrias adicionales que requerían un energético confiable y competitivo para no detener sus operaciones, en sectores estratégicos como la agroindustria, los alimentos y la minería.

Ese desempeño impulsó un crecimiento superior al 16% del segmento granel en el país durante 2025, un año en el que el consumo nacional de GLP aumentó el 8% hasta alcanzar cerca de 800.000 toneladas.

“La industria colombiana sabe que el GLP no es un plan de contingencia, sino una decisión estratégica de continuidad y eficiencia. Frente a El Niño, nuestro mensaje es claro: la resiliencia energética se construye antes de la crisis, y Colgas tiene el energético, la infraestructura y la experiencia para garantizarla”, afirmó Didier Builes, gerente General de Colgas.

Uno de los ejes centrales delplan de inversión es la ampliación de la terminal de importación de GLP en Cartagena, el puerto de este energético más grande de Colombia. Su capacidad pasará de 21.000 a 32.000 toneladas mensuales, un incremento superior al 50% mediante una inversión de USD 60 millones, de los cuales USD 25 millones se ejecutarán en 2026.

El plan se complementa con la modernización de plantas y flota, la expansión de la red de estaciones de AutoGLP y el crecimiento del negocio de energía solar.

La diferencia estructural frente al gas natural es decisiva en esta coyuntura. Mientras el gas natural depende de gasoductos y plantas de regasificación, el GLP es almacenable y transportable: llega en cilindro o tanque estacionario a cualquier rincón del país, sin redes ni procesos complejos.

Esa flexibilidad operativa y logística articulada con más de 20 plantas de almacenamiento a nivel nacional y la capacidad de compra en mercados internacionales de un grupo multinacional, le permite a Colgas absorber la volatilidad de precios con planeación financiera, sin trasladarla de manera abrupta a sus clientes.

“El GLP es un sustituto técnico directo del gas natural en procesos térmicos, con alto poder calorífico y combustión baja en emisiones, sin necesidad de conexión a gasoducto. Hemos evolucionado de proveedores de producto a socios de eficiencia energética de la industria: la acompañamos con asesoría especializada e incluso combinando GLP con soluciones solares”, agregó Builes

De esta forma, Colgas se convierte en una alternativa para que las empresas eviten regresar a combustibles altamente contaminantes como el diésel, el carbón o el fuel oil, deshaciendo años de avances en reducción de emisiones y comprometiendo metas climáticas ya adquiridas con clientes, inversionistas y mercados.

A esta alternativa se suma el portafolio de autogeneración solar fotovoltaica y eficiencia energética de la compañía, que permite a las empresas complementar o cubrir parte de sus necesidades de electricidad.

Esta unidad cerró 2025 con 14.926 MWh de generación acumulada y proyecta aumentar en 50 % su capacidad instalada durante 2026. “En un contexto de menor disponibilidad de gas natural y de un eventual fenómeno de El Niño, la combinación de GLP para procesos térmicos y energía solar para el consumo eléctrico ofrece a la industria una mayor diversificación de sus fuentes de abastecimiento y reduce su exposición a los riesgos del sistema energético”, explicó Builes.

Nuevas estrategias para fortalecer la confiabilidad del sistema eléctrico

Expertos del sector energético coincidieron en que la Respuesta a la Demanda será una herramienta clave para fortalecer la confiabilidad del sistema eléctrico colombiano.

Colombia enfrenta un panorama energético cada vez más desafiante. El incremento en la demanda de energía, sumado a los efectos del fenómeno de El Niño, ha puesto sobre la mesa la necesidad de implementar estrategias que fortalezcan la confiabilidad del sistema eléctrico, promuevan una gestión más eficiente del consumo energético y se genere mayor flexibilidad energética.

En este contexto y en el marco de RD en Acción, el primer conversatorio de Respuesta a la Demanda liderado por Klik y GreenYellow, dos actores del sector privado, se reunieron para discutir sobre soluciones y herramientas que serán vitales para que el ecosistema energético pueda ayudar, en equipo con los distintos gremios, asociaciones y empresas, a mitigar el impacto

Según, Juan Carlos Bedoya, jefe Asuntos Regulatorios y Empresariales del Ministerio de Minas y Energía, la demanda de energía en ciertas regiones del país como el Caribe o el centro de Antioquia, se ha registrado un crecimiento del 10% intermensual, impulsado por factores como el aumento de las temperaturas asociado al fenómeno de El Niño.

Ante este panorama, se han impulsado iniciativas orientadas a fortalecer la confiabilidad del sistema eléctrico colombiano, entre ellas la implementación de mecanismos como la Respuesta a la Demanda (RD), el desarrollo de sistemas de almacenamiento de energía con baterías, entre otros proyectos que buscan mejorar la gestión y eficiencia del consumo energético.

En este escenario, RD es uno de los mecanismos más relevantes para fortalecer la confiabilidad del sistema eléctrico colombiano, al permitir que los grandes consumidores flexibilicen voluntariamente su consumo en momentos de alta demanda, contribuyendo a la estabilidad de la red y accediendo a incentivos económicos por su participación.

Klik, como uno de los actores que impulsa este mecanismo, ha evidenciado su impacto: durante la implementación de RD en 2024, en contexto de fenómeno de El Niño se gestionaron 23.000 MWh de energía, reduciendo la presión sobre el sistema eléctrico nacional y generando más de tres millones de dólares en ingresos para las empresas participantes en un periodo de tres meses.

Estos resultados reflejan que, además de optimizar el consumo energético, el país requiere continuar impulsando nuevas estrategias que complementen la transición hacia un sistema eléctrico más resiliente y eficiente.

«La energía dejó de ser únicamente un costo para las empresas y hoy representa una oportunidad para aportar a la confiabilidad del sistema eléctrico mientras se generan beneficios económicos. La Respuesta a la Demanda demuestra que es posible fortalecer la seguridad energética del país con una participación más activa de los grandes consumidores», afirmó Esteban Quintana, CEO de Klik.

Ahora bien, entre esas estrategias, el almacenamiento y las soluciones de eficiencia impulsadas por GreenYellow se perfilan como herramientas complementarias, que permiten usar la energía almacenada en los momentos de mayor demanda, reduciendo la presión sobre el sistema eléctrico.

Asimismo, el crecimiento de proyectos de energía solar abre la posibilidad de almacenar los excedentes de generación para utilizarlos cuando el sistema más lo requiera, fortaleciendo la flexibilidad energética e incentivando la participación de más usuarios en la transición hacia un modelo energético más sostenible.

Actualmente, en Colombia estas soluciones de la multinacional francesa, permiten ahorrar cerca de 860 GWh de energía al año y evitar la emisión de aproximadamente 350.000 toneladas de CO₂ anuales a sus clientes, evidenciando el impacto que la innovación tecnológica puede tener en la transición energética del país.

«El almacenamiento energético y la gestión inteligente de la energía serán fundamentales para aprovechar mejor los recursos disponibles y responder a los momentos de mayor demanda. Estas soluciones no solo fortalecen la confiabilidad del sistema eléctrico, sino que también impulsan la descarbonización y sobre todo aceleran la transición hacia un modelo energético más sostenible», aseguró Pilar Reyes, directora General y Comercial de GreenYellow Colombia.

El fortalecimiento del sistema energético colombiano dependerá de la articulación entre el Gobierno, el sector privado, gremios y los usuarios para impulsar mecanismos que respondan a los nuevos desafíos del país.

Herramientas como la Respuesta a la Demanda, el almacenamiento, la integración de energías renovables y el desarrollo de marcos regulatorios que incentiven la participación de nuevos actores, evidencian que el trabajo conjunto será fundamental para garantizar un suministro de energía más confiable en el país.

CEERA propone acciones urgentes para fortalecer la seguridad energética

El Centro de Estudios de la Energía Renovable y el Agua (CEERA) hizo un llamado urgente al Gobierno Nacional para adoptar decisiones que fortalezcan la confiabilidad del sistema eléctrico y la seguridad energética del país, tras conocerse el Boletín 349 de XM, que confirma un escenario de creciente presión sobre la operación del Sistema Interconectado Nacional.

El informe XM revela una convergencia de factores que exige actuar con anticipación. En junio de 2026 la demanda de energía creció 6,49 % frente al mismo mes del año anterior y alcanzó máximos históricos de consumo y potencia. A ello se suma una probabilidad superior al 95 % de consolidación del fenómeno de El Niño, el atraso en la entrada de nueva infraestructura y una red de transmisión cada vez más exigida.

De los 4.475 MW previstos para entrar en operación durante 2026, apenas ha iniciado operación comercial el 7,4 %, mientras cerca del 60 % de los proyectos de transmisión presentan retrasos. Solo entre abril y junio, XM impartió 165 instrucciones de desconexión preventiva de carga para proteger la operación del sistema, que hoy registra 36 restricciones en estado de emergencia y 48 en estado de alerta.

«El principal riesgo para Colombia no es únicamente el fenómeno de El Niño; es enfrentarlo con proyectos que no han logrado entrar en operación y con una infraestructura que no ha crecido al ritmo de la demanda. Todavía estamos a tiempo de actuar, pero esa ventana de oportunidad es cada vez más estrecha», afirmó Catalina Rueda, directora Ejecutiva del CEERA.

Frente a este panorama, CEERA plantea unas acciones concretas para fortalecer la confiabilidad del sistema eléctrico y garantizar la seguridad energética del país.

  1. Recuperar la capacidad de ejecutar la infraestructura energética. Crear una Mesa Nacional para la Seguridad Energética, liderada por la Presidencia de la República, que articule a las entidades del sector para destrabar los proyectos estratégicos de generación y transmisión, resolver los principales cuellos de botella institucionales y acelerar la entrada en operación de la infraestructura que hoy requiere el país.
  2. Garantizar el respaldo operativo del sistema. Asegurar la disponibilidad de combustibles para el parque termoeléctrico ante la alta probabilidad de un fenómeno de El Niño de fuerte intensidad, garantizando el suministro de gas nacional, gas importado, carbón y combustibles líquidos, así como la logística necesaria para respaldar la operación continua de estas plantas durante los meses de mayor exigencia.

3. Impulsar un entorno que acelere la inversión y la expansión de la infraestructura eléctrica. Modernizar las convocatorias de expansión de transmisión para atraer nuevos inversionistas nacionales e internacionales, habilitar plenamente mecanismos como las conexiones compartidas y las fronteras embebidas, y establecer mecanismos ágiles para ejecutar las obras que aún no cuentan con inversionistas, especialmente en las regiones donde XM identifica mayores riesgos para la atención de la demanda.

4. Convertir la seguridad energética en una política de Estado. Formular un Plan Nacional de Seguridad Energética que fortalezca la planeación de largo plazo, incorpore el monitoreo permanente de las condiciones de confiabilidad, promueva la gestión eficiente de la demanda y genere un marco regulatorio que permita acelerar proyectos estratégicos sin disminuir los estándares ambientales y sociales.

En este contexto, las Pequeñas Centrales Hidroeléctricas (PCH) representarían una oportunidad para fortalecer la resiliencia del sistema eléctrico. En ese sentido, piden acelerar la entrada en operación de las PCH que hoy enfrentan retrasos regulatorios, ambientales o administrativos, lo que permitirá incorporar nueva capacidad de generación.

«La seguridad energética no puede seguir dependiendo de respuestas coyunturales. Colombia necesita una política de Estado que garantice la entrada oportuna de nueva infraestructura, promueva la inversión y aproveche todas las tecnologías que aportan confiabilidad al sistema. Esa es la mejor manera de proteger a los usuarios y preparar al país para los desafíos energéticos de la próxima década», concluyó Catalina Rueda.

La erosión del poder de mercado de la OPEP+

En su comentario económico de julio, la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF), hace un balance sobre los resultados de la OPEP+. Aquí el análisis:

La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) nació en 1960 con un propósito claro: permitir que los Estados productores recuperaran el control sobre el precio y la producción de su propio crudo, hasta entonces en manos de un puñado de grandes petroleras occidentales: las Siete Hermanas.

Más de medio siglo después, en un mercado transformado por el auge del petróleo estadounidense, la organización enfrentó un desafío distinto: la pérdida de influencia sobre los precios. Su respuesta fue ampliar la mesa.

A finales de 2016 sumó a un grupo de países productores para conformar la OPEP+, una coalición concebida para restaurar su capacidad de mover el mercado. No obstante, desde ese momento, la participación del bloque en la producción mundial no ha dejado de retroceder.

Cuando se creó la OPEP+, el bloque concentraba el 48% de la producción mundial de crudo. Para diciembre de 2025, diez años después, esa participación había descendido a 42%, una pérdida de más de seis puntos porcentuales explicada por dos factores que actuaron en la misma dirección.

En primer lugar, el crecimiento sostenido de la oferta fuera del bloque, liderado por Estados Unidos y acompañado por Brasil, Guyana y Canadá, países que en conjunto explican buena parte del incremento de la producción mundial proyectada por la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA por sus siglas en inglés).

En segundo lugar, los recortes voluntarios de producción implementados por la propia OPEP+ desde 2022, que alcanzaron cerca de 5,85 millones de barriles diarios en su punto máximo. Si bien esta estrategia buscó sostener los precios internacionales del crudo, también redujo la participación del bloque en el mercado mundial, espacio que fue rápidamente ocupado por productores ajenos al acuerdo. Esta dinámica se refleja al comparar la producción de la OPEP+ con la del resto del mundo.

Aunque en 2017 ambas series partían de niveles similares, con el tiempo comenzaron a divergir. Tras la pandemia de la COVID-19, la producción de los países por fuera del bloque retomó una senda de crecimiento sostenido, mientras que la de la OPEP+ permaneció contenida por los sucesivos recortes de oferta, ampliando progresivamente la brecha entre ambas. El deterioro se acentuó en 2026 como consecuencia del conflicto en Oriente Medio y las disrupciones del tránsito por el Estrecho de Ormuz, que afectaron a los productores del Golfo. Como resultado, la participación de la OPEP+ en la producción mundial cayó de 42 a 36,8% en apenas unos meses. En términos absolutos, la producción del bloque descendió hasta 25,4 millones de barriles diarios en mayo de 2026, su nivel más bajo desde la creación de la OPEP+.

La evolución reciente de la OPEP+ pone de manifiesto la creciente dificultad de influir en un mercado petrolero cada vez más diversificado. La expansión de la producción en países ajenos al acuerdo ha reducido la capacidad del bloque para sostener los precios mediante recortes de oferta sin sacrificar participación de mercado.

Los datos muestran que la OPEP+ enfrenta un dilema cada vez más complejo. Mantener recortes de producción puede contribuir a sostener los precios del petróleo, pero también implica ceder espacio a competidores que no participan del acuerdo. En un mercado con una oferta cada vez más diversificada, preservar el equilibrio entre precio y participación de mercado será uno de los principales retos para el bloque en los próximos años.

“Venta ilegal de combustibles le cuesta más de $2.600 millones a las regiones”: ACP

La comercialización ilegal de combustibles es una problemática creciente en varias regiones del país, particularmente en Norte de Santander, Cesar y Arauca.

Durante 2025, se registraron en Colombia más de 490 válvulas ilícitas conectadas a poliductos para el hurto de combustibles, lo que evidencia la magnitud de este delito.

Solo en enero de 2026, el Ejército Nacional ubicó 11 válvulas ilícitas para el hurto de hidrocarburos en el sur del Cesar, lo que confirma la continuidad de estas prácticas y la presión que ejercen sobre la infraestructura energética del país, además del impacto por los hurtos a carrotanques.

Según reporte de autoridades nacionales, en 2025 se comercializaron ilegalmente más de 27,5 millones de galones, un volumen que equivale aproximadamente al combustible necesario para abastecer durante un año a cerca de 55.000 vehículos particulares.

Esta problemática tiene impacto directo sobre las finanzas territoriales, pues la sobretasa a la gasolina y al ACPM es una de las principales fuentes de financiación de los departamentos y municipios en Colombia

Con base en la proyección de los volúmenes de venta y en las cifras del Sistema de Administración de la Sobretasa al ACPM y a la Gasolina (ASGA) del Ministerio de Hacienda y Crédito Público, en 2025 se registraron 4,8 millones de galones menos en ventas oficiales en la cadena de distribución, que de acuerdo con el valor de sobretasa vigente y el estimado en la caída en las ventas por hurto en los Departamentos de Norte de Santander, Cesar y Arauca refleja una disminución en los recursos recibidos anualmente por concepto de la sobretasa a la gasolina, estimada en $2,6 mil millones.

“El combustible ilegal no solo evade impuestos: le está quitando recursos a las regiones y fortaleciendo redes criminales. Cada galón que se vende por fuera de la legalidad es menos inversión en vías, servicios públicos y desarrollo para los colombianos”, aseguró Frank Pearl, presidente Ejecutivo de la ACP.

Cada galón que se vende de manera ilegal no paga sobretasa ni IVA, lo que significa menos recursos para financiar infraestructura vial, transporte y movilidad, mantenimiento urbano y servicios públicos locales. El impacto es acumulativo, menos recursos para inversión y menor capacidad fiscal para las regiones.

Además del impacto fiscal, la comercialización ilícita afecta el mercado formal, pone en riesgo la sostenibilidad de estaciones de servicio legalmente constituidas e impacta el empleo formal en las regiones. Esta actividad también genera presiones y amenazas sobre los distribuidores que operan dentro de la legalidad.

Riesgos para la seguridad, el ambiente y los usuarios

La comercialización ilícita de combustibles está vinculada a otras actividades ilegales como el narcotráfico y la minería ilegal, y fortalece redes criminales que generan graves afectaciones sociales, económicas y ambientales. A esto se suman riesgos ambientales y de seguridad asociados a la perforación ilegal de poliductos y a la manipulación inadecuada del combustible.

Estas prácticas pueden generar derrames, contaminación de suelos y fuentes hídricas, riesgo de incendios o explosiones y afectaciones a ecosistemas y comunidades cercanas. Además, el combustible comercializado ilegalmente carece de controles de calidad y de mezcla con biocombustibles, lo que puede incrementar la contaminación ambiental.

“Es fundamental proteger al consumidor, que también es expuesto a riesgos de seguridad y a ambientes de criminalidad, además de accidentes y daños en los vehículos, si no se abastece de combustible en estaciones de servicio autorizadas que cumplen con los estándares de calidad, seguridad y tributación establecidas por la ley”, dijo Pearl.

Finalmente, reconoce los esfuerzos que adelantan las autoridades nacionales, regionales y la Fuerza Pública con acciones de control que han permitido mejorar los resultados operacionales y avanzar en una mayor articulación interinstitucional.

Canacol estresa el mercado del gas

Cualquier decisión que ponga en riesgo la continuidad en el suministro de gas natural atenta contra la seguridad energética del país.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

En noviembre de 2025 la empresa canadiense Canacol Energy, que opera en Colombia y es la segunda en importancia después de Ecopetrol como proveedora de gas natural, se declaró en insolvencia ante la Corte del Rey de Alberta, Canadá.

En desarrollo del proceso de reorganización financiera solicitó autorización para “rechazar, rescindir, terminar, total o parcialmente, acuerdos o contratos de cualquier naturaleza”, 19 de los cuales suscritos en Colombia, entre los de suministro y transporte.

El 24 de junio, dicha corte decidió avalar la solicitud, lo cual ha generado preocupación e incertidumbre en Colombia por las consecuencias que se derivarían de hacerse efectiva la providencia.

Para dorar la píldora, Canacol informó que “la corte reconoció las características particulares del mercado colombiano de gas natural y estableció salvaguardas para proteger los usuarios regulados, como hogares, pequeñas empresas”, dejando colgados de la brocha, sin contemplación alguna a los no regulados.

Afirmó, además, que “continuará suministrando gas cuando exista disponibilidad y sea posible hacerlo bajo nuevos acuerdos comerciales viables”, lo cual es inadmisible, de acuerdo con la legislación colombiana y el régimen regulatorio, tratándose de contratos de suministro en firme, no interrumpible.

El incumplimiento de los contratos firmados en Colombia por parte de Canacol conllevaría serios traumatismos para las empresas afectadas, que son su contraparte, dado que no podrían contar con otra fuente de suministro alternativa, ni siquiera con su importación, habida cuenta que la única regasificadora con la que se cuenta (SPEC) está operando al límite de su capacidad.

En términos prácticos, la consecuencia que se derivaría de la entrada en vigor de la decisión de la corte es la alteración y la flagrante contravención del marco regulatorio que rige en Colombia, el cual tiene por objeto garantizar la asignación eficiente, objetiva y sin discriminación de un recurso esencial que es cada vez más escaso.

De paso, se llevaría de calle la confianza inversionista y la seguridad jurídica, en un hecho sin precedentes en el país, defraudando a agentes del mercado que confiaron legítimamente en la existencia y disponibilidad de las cantidades de gas contratadas.

Por lo demás, no se puede perder de vista que cualquier decisión que ponga en riesgo la continuidad en el suministro de gas atenta contra la seguridad energética del país.

El caso más patético es el de Cerro Matoso, empresa que depende del suministro por parte de Canacol del 82% del gas que requiere para la operación de dos de sus hornos, los cuales funcionan de manera continua (24/7) para poder mantener condiciones térmicas permanentes, y cualquier interrupción pone en riesgo la seguridad e integridad de sus equipos y, a su vez, pondría en riesgo más de 2.000 empleos, las divisas que dejaría de recibir el país por la exportación del ferroníquel, afectando de paso la balanza comercial y los ingresos que dejaría de percibir el país por los impuestos que dejaría de recaudar y de contera las regalías que reciben las entidades territoriales también se vería afectadas.

Es de anotar que, con antelación al proceso que se llevó ante la corte canadiense, Canacol venía incumpliendo con sus compromisos de entrega de los volúmenes de gas contratados, que llegaron a representar el 20% de la oferta nacional, llegando a suministra hasta los 200 mmpcd, decayendo hasta sólo 70 mmpcd, el 8% a nivel país y el 50% en la región Caribe.

Cerro Matoso ha visto caer los volúmenes de gas que recibe desde los 16 mmpcd contratados hasta los 10 mmpcd y más recientemente los restringió hasta los 7 mmpcd, 55% del total contratado.

Ello ha obligado a la empresa a reducir su operación en un 25% a partir del 1 de julio, con todas sus implicaciones, entre otras, según Fenalcarbón, la demanda por carbón, que verá reducida en un 50%, al dejar de consumir 90.000 toneladas/año, aproximadamente, que se producen en Córdoba.

Otro impacto colateral de la pretensión de Canacol de terminar anticipadamente los contratos es que exacerba el estrés del mercado del gas en Colombia.

De hecho, dada la incertidumbre que se ha generado en el abastecimiento, los grandes consumidores industriales han bajado su consumo en lo corrido de 2026 en 26%, optando por otros energéticos más seguros como son los combustibles líquidos derivados del petróleo, el GLP, incluso el carbón, lo cual ha significado un retroceso de la Transición Energética. 

Por fortuna, la decisión tomada por la Corte de Alberta, si bien está en firme, no produce efectos inmediatos en Colombia, pues está mediada por la intervención de la Superintendencia de Sociedades, la cual está facultada por la Ley 1116 de 2006 que establece el régimen de insolvencia empresarial en Colombia, la excepción de orden público: “Nada de lo dispuesto en el presente título impedirá que las autoridades colombianas competentes nieguen la adopción de una medida manifiestamente contraria al orden público de la República de Colombia”.

La Superintendencia de Sociedades tiene la última palabra en defensa de la institucionalidad, de la credibilidad y la firmeza de los contratos, de los usuarios y de la seguridad energética del país, que no deben ser ajenos a la Superintendencia de Servicios Públicos y al Ministerio de Minas y Energía.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

Naturgas y Asoenergía llaman a proteger el suministro de gas natural

La Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgas) y la Asociación Colombiana de Grandes Consumidores de Energía Industriales y Comerciales (Asoenergía), hicieron un llamado a las autoridades nacionales para blindar el abastecimiento de gas en Colombia.

El anuncio se realizó tras la decisión emitida por la Corte del King’s Bench de Alberta (Canadá), que autoriza a Canacol Energy a terminar de manera anticipada y unilateral sus contratos de transporte y suministro de gas natural.

No obstante, la reciente decisión judicial sobre Canacol en la Corte de Alberta, Canadá, no implica una terminación automática ni masiva de los contratos de suministro y transporte de gas natural en el país.

La decisión, una vez sea notificada a la Superintendencia de Sociedades en Colombia, activa un proceso interno de validación que implica entre otras, revisar si la misma conlleva una afectación al orden público; es decir, si en caso de afectarse el servicio público de gas natural, se afecta la seguridad, la convivencia y la estabilidad social. Es decir, la ley colombiana prevalece frente a cualquier decisión extranjera y toma tiempo en validarse.

Actualmente, la operación de Canacol es fundamental para Colombia, abasteciendo parte de la demanda de siete departamentos de la Costa Caribe y algunos municipios de Norte de Santander. Esta demanda incluye el suministro para hogares, comercios, industrias y transporte, cuyo volumen comprometido representa cerca del 7,5% del abastecimiento nacional.

Sobre este fallo, Luz Stella Murgas, presidente de Naturgas, aseguró: “Es imperativo acudir a mecanismos que puedan mitigar la incertidumbre jurídica o agrave la declinación de la producción de la compañía en Colombia. Desde Naturgas reiteramos que la terminación de obligaciones contractuales no son la única ni la última opción viable cuando lo que está en juego es la protección del abastecimiento de gas natural sin sacrificar la prestación del servicio, la confianza del sistema y la seguridad energética de los colombianos”.

Por su parte, Asoenergía dimensiona la gravedad de este escenario recordando que Canacol es el segundo productor de gas más grande del país, cubriendo cerca del 35,8% del abastecimiento de la Costa Caribe. El gremio exigió señales claras de estabilidad y confiabilidad en el suministro energético, e instó a la Superintendencia de Sociedades, a la Superintendencia de Servicios Públicos y a la Agencia Nacional de Hidrocarburos para que garanticen el abastecimiento energético del sector productivo del país.

«Para la industria colombiana, la confiabilidad en el suministro de gas natural es una condición indispensable para mantener la producción, el empleo y la competitividad. Cualquier escenario que genere incertidumbre sobre el abastecimiento envía señales negativas a quienes hoy toman decisiones de inversión y pone en riesgo la continuidad de las operaciones. El país no podrá avanzar en políticas de reindustrialización ni fortalecer su capacidad productiva si no se garantiza la seguridad energética», afirmó Silvana Habib Daza, directora Ejecutiva de Asoenergía.

Naturgas y Asoenergía reiteraron su disposición de trabajar de manera articulada con el Gobierno Nacional, la Superintendencia de Sociedades y demás actores del sector para proteger la infraestructura, preservar las reglas de juego y garantizar la confiabilidad del abastecimiento de gas natural para los más de 36 millones de colombianos que dependen de este servicio.

Vanti gradúa a 22 mujeres técnicas para el sector industrial

Veintidos mujeres se graduaron como técnicas en Mantenimiento de Maquinaria Industrial y conforman la segunda cohorte del Semillero de Energía Femenina, una iniciativa de Grupo Vanti en alianza con el SENA.

Con esta nueva generación, el programa completa 64 mujeres graduadas y consolida una ruta que combina formación técnica certificada, sostenimiento económico, desarrollo de habilidades personales, práctica y conexión con oportunidades laborales.

Según el más reciente informe del DANE sobre mercado laboral, la diferencia entre hombres y mujeres en la tasa de ocupación en Colombia fue de 23,6 puntos porcentuales. Este reto también se observa en los oficios técnicos, operativos e industriales en los que Vanti identificó una baja participación femenina.

Durante nueve meses de formación, las participantes reciben un apoyo equivalente al 75 % de un salario mínimo mensual legal vigente y, durante seis meses de práctica, un salario mínimo completo. Este componente busca reducir una de las principales barreras para la permanencia y permitir que las participantes compatibilicen su formación con sus responsabilidades económicas y familiares.

A la certificación técnica del SENA se suma una ruta de formación en liderazgo, inteligencia emocional, marca personal y proyecto de vida, desarrollada con aliados como Mushaisa, Aequales, BeToGrow y la Universidad de La Sabana.

El Grupo Vanti destinó $130 millones al programa entre certificaciones, formación complementaria y dotación de las participantes, además de los recursos correspondientes al apoyo económico durante las etapas lectiva y práctica.

“El Semillero no se trata solo de formar a una mujer en mantenimiento industrial. Se trata de ampliar sus capacidades y sus oportunidades. Cuando una mujer descubre todo lo que es capaz de hacer, no cambia solo su vida: cambia lo que su familia, su comunidad y la industria creen que es posible. Esa es la transformación que estamos impulsando en Vanti”, señaló Rodolfo Anaya, presidente de Grupo Vanti

La primera convocatoria del programa recibió 1.400 postulaciones y graduó a 42 como técnicas en instalaciones para el suministro de gas combustible. Cinco de ellas fueron vinculadas directamente por Vanti y seis fueron contratadas por empresas de su cadena de valor.

Como resultado de esta iniciativa, las mujeres representan actualmente el 9 % del equipo de mantenimiento de Vanti, un espacio en el que anteriormente su participación era prácticamente inexistente.

El programa también ha requerido adecuaciones de infraestructura, dotación especializada y preparación de los equipos técnicos para fortalecer entornos laborales más diversos e incluyentes.

Después de la graduación, las 22 nuevas técnicas participarán en una rueda de talento con empresas del sector, orientada a conectar su formación con oportunidades laborales.

Vanti prepara la tercera cohorte del programa para continuar fortaleciendo la disponibilidad de talento técnico femenino para la industria y su cadena de valor.

TransMilenio adjudicó contrato para la provisión de 269 buses eléctricos

Además de la provisión de la flota, Promesa de Sociedad Futura E-BRT Móvil Provisión S.A.S. diseñará, suministrará, instalará y mantendrá los sistemas de carga eléctrica en el Patio-Portal El Vínculo (Soacha) y el Patio Calle Sexta (Bogotá).

TransMilenio S.A. adjudicó el contrato de concesión para la provisión de 269 buses 100% eléctricos (157 articulados y 112 biarticulados) y su infraestructura de recarga, marcando el inicio de la Fase VI del Sistema, componente troncal del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) de Bogotá.

La Promesa de Sociedad Futura E-BRT Móvil Provisión S.A.S., ganadora del proceso, está integrada por Buses S.A.S. y Transdev Colombia Holding S.A.S., y además de la provisión de los buses, diseñará, suministrará, instalará y mantendrá la infraestructura de recarga eléctrica en el Patio-Portal El Vínculo (Soacha) y el Patio Calle Sexta (Bogotá), así como instalará y mantendrá un sistema de generación fotovoltaico en el Patio-Portal El Vínculo.

Proyección y beneficios

  • Más capacidad: La flota troncal pasará de 2.203 a 2.472 buses, un incremento del 12% en la oferta (50.300 nuevos cupos).
  • Mayor eficiencia: Reducción de 16 horas al año por pasajero en tiempo de viaje.
  • Sostenibilidad: Más de 353.760 toneladas de CO₂ evitadas en 15 años de operación, una reducción equivalente a la que lograrían árboles sembrados en un área 57 veces mayor que el Parque Simón Bolívar.
  • Eficiencia económica: Costo total de propiedad 9% menor y costos de operación 21% más bajos frente a la tecnología a gas natural vehicular (GNV).
  • Integración regional: La nueva flota reforzará la operación en las troncales Avenida 68, Ciudad de Cali y la extensión NQS–Soacha.

Solidez financiera y respaldo institucional

El proyecto de provisión de flota de la Fase VI del Sistema TransMilenio está respaldado por un Convenio de Cofinanciación suscrito entre el Gobierno Nacional, el Distrito Capital y TransMilenio S.A., que garantiza su viabilidad mediante el CONPES 4168 de 2025.

El convenio asciende a $1,5 billones, con aportes del 62,4% de la Nación y 37,6% del Distrito. Es la primera vez que el Gobierno Nacional cofinancia una flota eléctrica para un sistema masivo en Colombia, consolidando un hito en la política de transporte sostenible del país.

Participación

El Distrito Capital fue el mayor beneficiado, pues la participación de tres proponentes (Promesa de Sociedad Futura E-BRT Móvil Provisión S.A.S., Somos Provisión S.A.S. y Estructura Plural ZEMobility Terpel) permitió un proceso competitivo, que reflejó el éxito de una estructuración realizada in house.

Fue un proceso que se decidió mediante la selección de la oferta más beneficiosa para TransMilenio y, con ello, para los usuarios del Sistema.

Los tres proponentes estuvieron respaldados por bancos nacionales para la presentación de sus ofertas, lo que ratifica la confianza del sector financiero en el Distrito y en TransMilenio S.A.

Con la Fase VI, y en el marco de sus 25 años de operación, TransMilenio avanza hacia un sistema más limpio, moderno e incluyente, reafirmando su liderazgo en electromovilidad.

1 … 11 12 13 14 15 … 300