Cenit financiará 50% de tarifas de transporte por dos meses

Productores podrán pagar solo el 50% de las tarifas durante mayo y junio, y el restante 50% se financiará con dos meses de gracia. El alivio no está sujeto a la condición de volúmenes mínimos o a determinado precio del petróleo.

29 de abril de 2020.   Con el propósito de mitigar el impacto de la crisis derivada del abrupto descenso de los precios del crudo y de la pandemia de la covid-19 en las compañías productoras de petróleo que operan en Colombia, Cenit Transporte y Logística de Hidrocarburos S.A.S. y sus filiales financiarán hasta el 50% de la tarifa de transporte de crudo por oleoductos durante los meses de mayo y junio de 2020, con un periodo de gracia de dos meses.

La medida, que está en el marco de la regulación existente, implica que los productores pagarían la mitad de la tarifa durante mayo y junio, luego tendrán un periodo de gracia durante julio y agosto, e iniciarán el pago de la otra mitad a partir de septiembre de 2020. La ayuda no está sujeta a la condición de volúmenes mínimos facturados o a un determinado precio del petróleo.

 “Aun cuando esta coyuntura también impacta al segmento midstream por cuenta de los menores volúmenes transportados a través de los sistemas por la baja en la demanda, estamos convencidos de que es necesario apoyar a los productores y remitentes en general con iniciativas de financiación para que la industria de hidrocarburos de Colombia siga siendo un apalancador del desarrollo económico y social del país”, dijo Héctor Manosalva Rojas, presidente de Cenit, empresa que forma parte del Grupo Ecopetrol.

No obstante el plazo para el pago, los productores independientes habían solicitado en días pasados una intervención del Gobierno para reducir en 60% las tarifas de transporte, toda vez que estas representan en promedio el 45% de los costos de operación.

Un estudio de competitividad de diciembre de 2019, contratado por la Agencia Nacional de Hidrocarburos, concluye que «las tarifas de transporte restan significativamente la competitividad de Colombia para atraer inversión en Exploración y Producción.» Y agrega que las tarifas son exorbitantes y afectan seriamente la viabilidad de campos pequeños, menores a diez millones de barriles.

Las nuevas condiciones comerciales aplican para Oleoducto Central S.A. (OCENSA), Oleoducto de Colombia S.A. (ODC) y Oleoducto de los Llanos Orientales, S.A. (ODL), filiales de Cenit.

El presidente de Cenit dijo que esta medida es un alivio adicional a las propuestas que se hicieron previamente a comienzos de abril, cuando se ofrecieron descuentos comerciales en la tarifa de transporte, los cuales continúa vigente para aquellos remitentes que eligieron esta alternativa.

Para que las facilidades de pago sean aplicables, es necesario que el remitente suscriba los acuerdos comerciales correspondientes.

Gasnova reitera la importancia de reemplazar el consumo de leña por GLP

El 29 de abril se conmemora el ‘Día mundial del árbol’, fecha que busca concientizar a la opinión pública sobre la necesidad de proteger las superficies arbóreas y promover la siembra de árboles en diferentes lugares, como medida para frenar los efectos del cambio climático y la tala indiscriminada de bosques.

29 de abril de 2020.   Tal como afirma Alejandro Martínez Villegas, presidente de la Asociación Colombiana del GLP (Gasnova), “el consumo de leña para ser utilizada en la cocción de alimentos no solamente contribuye a la deforestación sino también al aumento de enfermedades respiratorias, por ser uno de los principales factores de contaminación intramural”.

El gas LP (GLP), comúnmente conocido como gas propano, es utilizado por más de 13 millones de colombianos en el 95% del territorio nacional (1.050 municipios) y es el combustible más competitivo para reemplazar la leña. Tiene grandes ventajas, particularmente para la gente más pobre en las ciudades y para quienes viven en zonas rurales.

Este servicio público domiciliario presenta sus mayores consumos en los departamentos de Antioquia, Cundinamarca, Nariño, Bogotá y Valle del Cauca, entre otras razones, porque la gente más pobre no tiene para pagar las acometidas ni los cargos mínimos mensuales del gas natural por redes, mientras que con el cilindro prepagan y administran su consumo del combustible.

Frente al consumo de leña y la necesidad de reemplazarla por GLP, el país cuenta con experiencias desde el 2013, cuando por primera vez se otorgaron subsidios al consumo del GLP en lo que se denominó el ‘Plan piloto de subsidios al GLP en cilindros’, actualmente en 7 departamentos: Cauca, Nariño, Putumayo, Caquetá, San Andrés islas, Amazonas y Vaupés, que hoy gozan de un subsidio del 50 y 40 por ciento del consumo mensual de subsistencia, para las familias de estratos 1 y 2, respectivamente.

“Se calcula que son más de 342.464 hogares beneficiados. En una auditoría al Plan Piloto, contratada por el Gobierno, se estimó que el 31 por ciento de estas familias beneficiadas, antes de acceder a este subsidio utilizaban para cocinar: leña, carbón y cocinol”, afirma Martínez Villegas, y aclara que este porcentaje bajó del 31 al 1,18 por ciento. “Es claro que beneficia la salud de los usuarios y contribuye a la protección del medio ambiente, pues este subsidio contribuye a la reducción de la deforestación”, agregó.

Un serio problema de salud pública

Según cálculos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el mundo hay 64 millones de personas que padecen enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), de las cuales mueren 3 millones al año. Para 2030, este problema de salud pública se constituirá en la tercera causa de mortalidad, según datos estimados por la misma entidad internacional.

En Colombia hay 1’774.000 familias que usan fogones abiertos para cocinar alimentos, hervir agua o calentar el ambiente, alimentados por combustibles sólidos como leña o carbón, según la más reciente Encuesta Nacional de Calidad de Vida del DANE de 2018. 

Cifras del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (2015) sostienen que el uso de leña como fuente energética para cocinar produce en Colombia aproximadamente 1.000 muertes anuales; y el Banco Mundial calculó, en 2014, que Colombia destina $1,1 billones para atender los impactos en la salud asociados a la contaminación del aire en sitios cerrados, producida principalmente por el uso de este combustible sólido.

El fantasma de la recesión económica

Análisis de la actual coyuntura de recesión económica ocasionada por un débil crecimiento y precipitada por la pandemia del coronavirus. De dónde venimos y para dónde vamos.

Por: AMYLKAR ACOSTA MEDINA*

28 de abril de 2020.   Un fantasma recorre el mundo. La recesión económica que sigue a la pandemia del Covid-19, dado que, como lo sostiene el director del CEDE de la Universidad de los Andes Hernando Zuleta, “el impacto de la emergencia económica sigue, como la epidemia misma, una curva exponencial: si no hacemos nada para evitarlo, la pérdida de empleos y tejido empresarial empezará pronto y se multiplicará rápido”.

De allí que al tiempo que hay que empeñarse en aplanar la curva de contagio del coronavirus, hay que hacer lo propio con la curva de la tasa de desempleo, de la pobreza y la del número de empresas que colapsan bajo el peso de la crisis.

Así las cosas, se impone la necesidad de recurrir a la caja de herramientas en salud y economía de la que disponemos, en el entendido que no se puede poner a salvo la salud sino se pone a salvo la economía y viceversa. Tratar de contraponer la salud y la economía es un falso dilema, la una no sobrevive sin la otra. Como lo advierte el escritor Cristo García, “cuanto hay que preservar, priorizar, anteponer a cualquier otra razón, sin por eso relegar en el desván de los esfuerzos a la economía y al aparato productivo, es la vida y la salud de los humanos, pues de ellas dependen la economía, los sistemas políticos y el mercado.”

En suma, la actual crisis por la que atraviesa el país y el mundo tiene tres aristas, la de la salud, la de la economía y la social, imbricadas, interrelacionadas entre sí, de modo tal que la una sigue la suerte de las otras.

El premio Nobel de Economía Amartya Sen lo ejemplifica muy bien: “Si bien la presencia del virus mata gente, la ausencia de sustento también lo hace”. Dicho de otra manera, sin vida no hay economía, y la plata para salvar vidas sale de la economía, son dos variables de una misma ecuación.

Estamos en medio de una encrucijada en la que, como lo dice el más reciente Informe del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU, “están en juego muchas vidas y muchos medios de subsistencia perdidos”. Y añade que “el Covid–19 es potencialmente catastrófico para millones de personas que ya están pendiendo de un hilo” por la falta de empleo e ingreso.

De dónde venimos

Siempre es bueno dar un vistazo hacia atrás, para saber de dónde venimos, porque, como lo afirma Humberto Eco, “si uno se entera de lo que ha pasado, muchas veces entiende lo que puede suceder”. A la hora de analizar la coyuntura actual, sobre todo en lo atinente al desempeño de las desastradas economía y las finanzas públicas, la línea del menor esfuerzo es endilgarle la causa y sus consecuencias a la pandemia del Covid-19.

Pero, esta no es más que una cortina de humo, habida consideración que la economía global no había terminado de reponerse de la crisis financiera de los años 2008 y 2009. Entre tanto, las economías de Latinoamérica estaban en plena resaca después de embriagarse con el largo ciclo de precios altos de los commodities, entre 2003 y 2012, para los productos mineros, y entre 2003 y 2014 para el petróleo. De allí que, después de muchos años durante los cuales el promedio de crecimiento de la economía de la región se situaba por encima del crecimiento promedio de la economía global, se invirtieron los papeles y desde entonces su crecimiento ha estado por debajo de dicho nivel.

Mientras se navegaba con el viento a favor se logró bajar los deplorables índices de pobreza en la región. En Colombia, particularmente para el 2003 casi el 59% de las personas encuestadas se percibían pobres, mientras que en 2016 este porcentaje disminuyó al 39,6%. Pero, como lo que por agua viene por agua se va, esta tendencia se revirtió al pasar del 26.9% en 2017 al 27% en 2018, 190.000 habitantes cayeron en la trampa de la pobreza.

Ocurrió lo mismo con el coeficiente GINI, que mide el grado de concentración del ingreso, el cual después de descender desde 0.54 en 2014 a 0.51 en 2017, en 2018 volvió y subió al 0.52. Además, un logro muy importante como fue que el porcentaje de clase media, 31%, superara el porcentaje de pobreza, el 40% de ella se tornó vulnerable, con un pie en la clase media y el otro pie en la pobreza.

En buena medida este retroceso en los indicadores sociales se debió a la desaceleración del crecimiento de la economía, pasando del 6.9% en 2011 al 3.3% en 2019. Además, después de ostentar un crecimiento potencial del 4.5% en 2012, a poco andar cayó al 3.5% y de allí no se ha podido levantar, con el agravante que ya completamos 5 años consecutivos donde el crecimiento del PIB ha estado por debajo de este menguado crecimiento potencial. Pese a la promesa de catapultar las exportaciones merced a los tratados de libre comercio (TLC), que se firmaron a tontas y a locas, el déficit en la cuenta corriente de la Balanza de Pagos pasó de -3.3% en 2013 a – 4.3% en 2019.

Y, para rematar, el desempleo, después de 6 años con un índice de un solo dígito, desde el 2019 regresó a los dos dígitos, con un desempleo del 10.5%, al cual se vino a sumar una informalidad laboral del orden del 47%.

Según el DANE, de los más de 22 millones de personas ocupadas al cierre de 2019, el 42.4% de ellos (9.4 millones) se clasificaban como trabajadores por cuenta propia y de estos, según ANIF, 2.5 millones pueden considerarse como profesionales independientes. Es muy diciente que en Colombia más del 90% de las empresas se clasifican como micros, pequeñas y medianas empresas (Mipymes).

El menor crecimiento de la economía y el pésimo desempeño del sector externo han terminado por afectar las finanzas públicas, con el agravante que las sucesivas reformas tributarias no han hecho más que erosionar la base impositiva y diezmar el recaudo, de modo que la participación de este en el PIB a duras penas llegaba en 2016 a 15.7% del PIB, en contraste con el 19.2% del PIB del gasto público. Esta brecha de casi 4 puntos porcentuales se agiganta sin remedio dado que, según la Ley de Wagner, el gasto público tiende a crecer con el tiempo y el tamaño del Estado, tanto en términos absolutos como en proporción del PIB, dado que cada día debe asumir mayores responsabilidades. Ello explica el déficit fiscal estructural crónico que acusa la Nación, el cual pasó de -1.8% del PIB en 2014 a -2.5% en 2019.

Es de anotar que, de acuerdo con la CEPAL, el recaudo de impuestos en Colombia como proporción del PIB en 2018 se situó en 18.8%, inferior al promedio de la región que es del 22.8% y muy por debajo del promedio de la OCDE que registra el 34.2%.

A contrapelo de ello, en concepto del ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla, “para cumplir la Ley (léase Regla fiscal), deberán efectuar un ajuste fiscal de 1.4% del PIB entre 2018 y 2019. Esto que suena manejable, equivale de hecho a un choque entre 7.5% y 10% del tamaño del Gobierno en Colombia”. Ello es a todas luces impracticable, máxime cuando con la Ley de Financiamiento primero y la Ley de Crecimiento después, en lugar de arbitrarle mayores recursos a la Nación, se asumió un costo fiscal que bordea los $10 billones. Tanto más si se tiene en cuenta la inflexibilidad que acusa el Presupuesto General de la Nación que supera el 85%.

Ante esta encrucijada, el ministro Carrasquilla ha recurrido a la treta de hacer pasar el gasto corriente por financiamiento mediante la expedición a troche y moche de TES para comprar deuda con deuda y financiar gasto, maquillando las cifras fiscales, las que han perdido credibilidad, tal como lo han manifestado los expertos y las firmas calificadoras de riesgo, y exponiendo al país a la pérdida de la calificación inversionista de la deuda soberana de la Nación. De hecho, dos de las más importantes firmas calificadoras de riesgo, S&P Ratings y Fitch, ya le rebajaron la nota, que está a sólo un escalón de perder la calificación inversionista. Con esta práctica nada ortodoxa, elevó peligrosamente la deuda pública al cierre de 2019, según el Plan Financiero del Ministerio de Hacienda, hasta el 51.2%.

Las tensiones en el seno de la Comisión Consultiva de la Regla Fiscal llevaron a que uno de sus integrantes renunciara por considerar que “la Regla fiscal se ha vuelto inocua…El Gobierno cambió la forma de contabilizar el déficit fiscal y está pagando obligaciones con emisión de TES. Esto hace que esos pagos no se vean reflejados en mayores déficits, pero sí engordan la deuda”. Dicho y hecho.

Ahora, cuando el ministro Carrasquilla dice que “este será uno de los peores años, si no el peor, de nuestra historia económica”, no puede atribuírsele en un todo a la pandemia, esta lo que ha hecho es exacerbar la crisis de la economía y las finanzas públicas que ya se venía incubando.

Es más, lo que venía haciendo crisis es el modelo económico que desde los años 90 se impuso en Colombia, siguiendo el recetario del neoliberalismo, aupado por el fatídico y fracasado Consenso de Washington, que siempre tuvo más de Washington que de consenso. Este propugnaba por un Estado ausente, por un Estado distante, que no interfiriera las leyes del mercado, por ello su Decálogo contemplaba la desregulación de la actividad económica como paradigma. Se trata del capitalismo salvaje.

En el caso particular de Colombia, las cifras son tozudas. Durante los diez años siguientes a la adopción de este modelo en las postrimerías de la administración Barco, el crecimiento promedio del PIB fue de 2.5%, la más baja de todo el siglo XX, 50% de la tasa de crecimiento en la década anterior, con el tan execrado modelo “cepalino”.

Después de semejante fiasco, no es extraño que se hubiera reconocido por parte de los heliotropos del Consenso de Washington, encabezados por el mismísimo John Williamson, su padre putativo, en la Cumbre que tuvo lugar en Barcelona en 2004, “los mediocres resultados de las reformas diseñadas para alcanzar un crecimiento económico sostenible en muchas regiones del mundo. La persistencia – y a menudo empeoramiento – de una distribución de la riqueza y de la renta altamente desigual en muchos países en desarrollo”.

Concluyeron, además, en dicha Cumbre, que “no existe una única política económica que pueda garantizar un crecimiento sostenido… Los países deberían tener la libertad de diseñar políticas adaptadas a sus circunstancias específicas… La prioridad es identificar las restricciones que más dificultan el crecimiento y superarlas mediante políticas microeconómicas y macroeconómicas adecuadas”.

Esto mismo reconoce, aunque tardíamente, el ex viceministro de Hacienda y ex director de la DIAN Juan Ricardo Ortega, quien después de haberse declarado como “un neoliberal sin corazón”, ahora acepta que “tenemos que rectificar las reformas propuestas, como la apertura económica, las privatizaciones, la desregulación y la reducción de impuestos, pues son mal percibidas… La ilusión de que el mercado solito iba a acelerar el crecimiento económico, la generación de empleo y la innovación, no resultó cierta para nuestros países… Toca generar conciencia sobre cómo los costos del progreso los están soportando los más vulnerables y el sistema no está siendo justo”. Claro que él podrá repetir con Churchill que “a menudo me he tenido que comer mis palabras y he descubierto que eran una dieta equilibrada”.

En dónde estamos

La pandemia del Covid-19 se propagó rápidamente por el mundo, y las medidas que se vieron forzados a tomar los distintos países para tratar de atenderla y contenerla causaron una abrupta interrupción de los flujos comerciales, interrumpió la operatividad de las cadenas de valor, así como los suministros y la movilidad a nivel global. Esta provocó una virtual parálisis de la economía, del comercio internacional y una estampida de los capitales golondrina, especialmente desde los países en desarrollo.

De manera que, la confluencia de la pandemia y el freno del crecimiento de la economía global sorprende a esta con muy bajas defensas y por ello mismo muy propensa al contagio. El crecimiento de la economía global en 2019 fue de 2.9% y se pronosticaba un crecimiento del 3.3% para 2020.

Por su parte la economía latinoamericana, después de haber crecido en promedio 2% durante el auge minero-energético (2000–2013), en 2019 el crecimiento estuvo en terreno negativo con –0.6%. La previsión para 2020 del crecimiento de la economía regional por parte del FMI mostraba un ligero repunte de 1.6%. Ahora, según la secretaria Ejecutiva de la CEPAL Alicia Bárcena, Latinoamérica está “ante el principio de una profunda recesión. Estamos ante la caída de crecimiento más fuerte que ha tenido la región”.

La economía colombiana, después de cuatro años de ralentización del crecimiento, bajando desde 6.9% en 2011 hasta tocar fondo en 2017 con un crecimiento de 1.4%, rebotó en 2018 con un crecimiento de 2.5% y de 3.3% en 2019, con una meta de crecimiento del 3.7% para 2020. Se prevé un agravamiento del déficit en Cuenta corriente de la Balanza de pagos a consecuencia de la caída tanto de los precios como de los volúmenes exportados de petróleo y carbón. Además, el turismo, que había alcanzado cifras record en 2019, US$6.420 millones, posicionándose en el segundo renglón como generador de divisas, después del petróleo (US$12.900 millones) y por encima del carbón (US$5.600 millones), fue el primero y el más golpeado por esta crisis.

Otra fuente importante generadora de divisas que ingresan al país son las remesas de los colombianos residentes en el exterior, que también se han visto afectadas, a tal punto que se proyecta una caída desde el récord registrado en 2019 de US$6.744 millones a la horquilla entre US$2.023 y US$3.034 millones.

De otra parte, según la más reciente Encuesta de Opinión Empresarial de Fedesarrollo, tanto el Índice de confianza industrial como la comercial registraron en marzo de este año mínimos históricos de -35% y -30.8%, respectivamente. En cuanto al Índice de confianza del consumidor, este registró en marzo -23.8%, perdiendo 12.5 puntos porcentuales con respecto al mes anterior. Y no hay que perder de vista que, como lo afirma el presidente de ANIF Mauricio Santamaría, “cuando el consumo de los hogares empieza a caer el PIB también lo hace inmediatamente, porque eso se transmite a otros sectores; entonces los negocios dejan de vender y tienen que recortar empleos. Eso se convierte en una espiral que es manejable hasta cierto punto, pero se puede convertir en una recesión de la que es casi imposible salir y de la que cuesta mucho tiempo recuperarse”.

Para dónde vamos
La perspectiva de la economía a nivel global es sombría y desde luego a nivel regional y nacional. La pandemia la ha puesto a prueba, tanto más en cuanto que su contención al tiempo que afecta los ingresos del sector público y privado, demanda ingentes recursos que sólo el Estado puede proporcionar. El Ministerio de Hacienda pronostica una caída de $10 billones en el recaudo esperado para 2020 de $148 billones. Como afirma el ex presidente de Uruguay José Mojica, “sólo ahora se han dado cuenta de que el Estado es imprescindible”, sobre todo en las actuales circunstancias, en las que deberá impedir a toda costa que la iliquidez en la economía se torne en insolvencia y la recesión en depresión.

Bien ha dicho el ministro Carrasquilla que “la crisis económica que atraviesa el país implica, de una parte, mucho más gasto público para atender los desafíos en salud pública, los humanitarios y los de iliquidez empresarial; pero también implica mucho menos ingresos públicos, como consecuencia del frenazo económico que tiene el manejo de la pandemia. Esto significa mucha más deuda y es una deuda que tenemos que pagar una vez superemos esta tragedia”.

Según el ex presidente de ANIF Sergio Clavijo, la deuda pública estará “bordeando el 56% del PIB tras financiar déficits arriba del 4% del PIB en 2020–2021 y teniendo que reembolsar los recursos del FAE y el FONPET”.

El ministro Carrasquilla se vio precisado a convocar de urgencia el Comité consultivo de la Regla fiscal, para que este le diera su visto bueno a una mayor flexibilización de la meta del déficit fiscal de 2020, el cual se acordó revisar desde el -2.2% ($22 billones) previsto hasta el -4.9%, asumiendo un decrecimiento de la economía del -1.6%. Ello daría un margen de gasto adicional de $28 billones, los cuales son a todas luces insuficientes, ya que los recursos provenientes de endeudamiento interno para el Fondo de Mitigación de la Emergencia (FOME) suman $25.2 billones y $9.8 billones con la banca comercial a través de los títulos de solidaridad, los cuales superan dicho margen. No obstante, como lo sostiene el director del FMI para el Hemisferio Occidental Alejandro Werner “se han cumplido las condiciones necesarias para activar el artículo 6 de la regla fiscal que permite gastos contracíclicos adicionales por dos años bajo la Regla. Incluso, si esto no fuera suficiente, también existe una Cláusula de escape bajo la Regla fiscal que podría activarse en circunstancias extraordinarias fuera de control del Gobierno”.

Ello puede llegar a representar un hueco fiscal en 2020 que, según Corficolombiana, oscilaría entre 4.2% y 5.1% del PIB; para ANIF del 5%, y para Fedesarrollo entre 4.7% y 5.7%, cálculo que puede resultar optimista si se prolonga la pandemia. La Facultad de Economía de la Universidad de los Andes va más lejos y asegura que el efecto combinado del gasto adicional no previsto y la caída en el ingreso podrían llevar el déficit al 8% del PIB, lo cual se traduciría en un incremento de la relación deuda pública/PIB del 51.2% a cerca del 60%. No se le pueden, entonces, endosar todas nuestras dolamas al coronavirus.

Hacia dónde vamos

El ministro Carrasquilla dice que “la economía, obviamente, no va a crecer el 3.7% que estimamos en el Plan financiero redactado antes de la pandemia. La tasa de crecimiento será negativa y lo será en grado muy importante. Nuestro cálculo preliminar está entre -1.5% y – 2%”[1]. Todo indica que el Ministro se está quedando corto por exceso de optimismo, pues según las proyecciones del FMI el PIB en 2020 tendrá una baja en su crecimiento de –2.4%, por su parte la CEPAL prevé una contracción del PIB de –2.6%. Fedesarrollo es más pesimista y pronostica una baja del crecimiento que se situaría en el rango –2.7% a –7.9% en 2020, y peor le iría a la tasa de desempleo que podría alcanzar el 16%, en el escenario más optimista y 20.5% en el más pesimista. Y, como lo sostiene el director del Observatorio del Mercado de Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Externado de Colombia, el economista Stéfano Farné, “muchas familias terminarán en la pobreza porque la informalidad era su alternativa de empleo”. Según el columnista Ricardo Ávila, de continuar con la parálisis actual, “haría desaparecer más de diez millones de empleos con consecuencias devastadoras sobre un vasto segmento de la población”.

Y no es para menos, dado que según la desoladora Declaración reciente del FMI la caída del PIB mundial sería de –3%, la cual podría llegar a –8% si se prolonga la pandemia o se presenta una nueva ola de contagios. Refiriéndose a Latinoamérica, la CEPAL sostiene que “a diferencia de 2008, esta no es una crisis financiera, sino de personas, producción y bienestar”, y después de haber previsto un crecimiento del PIB de la región para el 2020 de 1.3 ahora prevé un descenso de –1.8%, pero que podría llegar a ser -4% “o incluso más”. Entre tanto el FMI considera que a Latinoamérica le puede ir peor y por ello pronostica una caída de la actividad económica de –5.2%, la peor recesión de su historia.

Queda en el campo de la futurología saber cómo y cuándo vamos a salir de este pandemónium. En este momento todo es incertidumbre, todavía es muy temprano para hacer balances o proyecciones, de allí que no sepamos ni podemos predecir si la recuperación de la economía global, la de la región y la de Colombia tomará forma de V, saliendo rápidamente del fondo, W con recaída, U con una lenta recuperación o L después de un largo letargo.

Corolario

Varias son las conclusiones que podemos colegir luego de analizar y examinar los antecedentes y las consecuencias que se pueden derivar de la actual crisis, la cual no tiene precedentes en la historia moderna, empezando porque la globalización como la conocemos va a cambiar y con ella van a cambiar muchos de sus paradigmas. Nuevas reglas en las relaciones comerciales entre los países, los hábitos de consumo van a cambiar y la economía digital terminará por imponerse. Como afirma Paul Valery, “el futuro ya no es lo que era” antes de esta pandemia.

En una cita afortunada del ex secretario del Departamento de Estado de EEUU Henry Kissinger que nos trae el analista Moisés Naím, nos dice que “estamos viviendo un cambio de épocas… El reto histórico para los líderes de hoy es gestionar la crisis al mismo tiempo que construyen el futuro. Su fracaso en esta tarea puede incendiar el mundo”.

El gran historiador israelí y autor de la obra 21 lecciones para el siglo XXI Yuval Noah Harari, dice que “las decisiones que los gobiernos y las personas adopten ahora van a determinar el escenario de los años que vienen…No solamente en lo que tiene que ver con la salud, sino también con la economía, la política y la cultura”.

Pero, también advierte: “sea quien sea a quien elijamos para gobernar en los próximos años tendrá la capacidad de revertir lo que se decida ahora… Pronto un nuevo orden emergerá y se solidificará y, por lo tanto, el momento de influir en la dirección de la historia es este”. Así de claro.

Coincido con la secretaria Ejecutiva de la CEPAL Alicia Bárcena cuando anuncia que “estamos ante un cambio de época, de paradigma. Tenemos que cambiar nuestro modelo de desarrollo”, porque el ya anquilosado modelo económico neoliberal fracasó, porque el Estado, tan denostado por sus turiferarios, vuelve con más fuerza a cumplir su rol de gestor y promotor de un desarrollo sostenido e incluyente. Dijo Bertolt Brecht que “la crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y cuando lo nuevo no acaba de nacer”, y en esas estamos.

Devendrá una nueva normalidad, puesto que, como lo dice la escritora Isabel Allende “nuestros sistemas políticos y económicos han caducado” y otro sistema político y económico vendrá a ocupar su lugar. Como el huevo de la serpiente de Ingmar, su membrana transparente lo delata. No podemos permitir que se perpetúe un modelo económico y social en donde, como lo afirma el ex presidente de Uruguay José Mojica, “la economía crece, pero concentra mucho más de lo que crece”. Esta distopía le debe ceder el paso a la utopía realizable de una economía solidaria, resiliente frente al cambio climático, diversificada, signada por el bienestar, la equidad y la inclusión social.

En Colombia llegó la hora, por fuerza de las circunstancias, de repensar y replantear el modelo económico al que se han aferrado unos tras otros los gobiernos, sobre todo en las últimas tres décadas, durante las cuales, al igual que en los demás países de Latinoamérica, según lo acota Alicia Bárcena, “nos convertimos en exportadores de materias primas, volvimos a esquemas que creíamos superados” y remata diciendo, “así nos será muy difícil dar sostenibilidad a nuestro crecimiento”.

En esa misma línea, elForo Económico Mundial (FEM) llama la atención sobre el hecho que “Colombia hace parte del grupo de países que debe capitalizar su amplia disponibilidad de recursos energéticos para que, de manera sostenible, pueda maximizar los retornos de la industria y apoyar una mayor diversificación de la economía”. Para ello se requiere que la diversificación de la economía sea una política de Estadode largo aliento, que garantice su continuidad en el tiempo y el espacio.

Rematamos con esta frase de Gabriel García Márquez que, como todas las suyas, ilumina con su lucidez y perspicacia: “Nuestra virtud mayor es la creatividad y, sin embargo, no hemos hecho más que vivir de doctrinas recalentadas y guerras ajenas.” Entonces, seamos creativos. ¿Por qué no darnos nuestro propio modelo, que responda a nuestra realidad y expectativas?

*Exministro de Minas y Energía y miembro de número de la ACCE.


Ayudas de la industria de gas natural suman más de $92 mil millones

Las empresas afiliadas a Naturgas seguirán anunciando en las próximas semanas más ayudas para los colombianos.

28 de abril de 2020.   La Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgas) anunció que la totalidad de aportes y donaciones que sus afiliados han realizado para ayudar en la mitigación de los impactos del coronavirus suman más de $92.000 millones.

A través de donaciones en especie, donaciones de empleados, aportes a hospitales, a programas sociales de alcaldías y gobernaciones, y entregas de mercados a población vulnerable, las empresas asociadas a Naturgas mantienen su compromiso con el país.

“Sumamos $92.200 millones para ayudar a los colombianos y a los gobiernos locales en esta coyuntura. Empresas productoras, transportadoras y distribuidoras han colaborado con el aumento de la capacidad de la red hospitalaria, con la compra de camas de cuidados intensivos, respiradores y dotación de bioseguridad médica.  Además, se han hecho donaciones en especie, desde galones de gasolina y gas natural para transportar alimentos, hasta mercados en barrios vulnerables”, dijo Orlando Cabrales Segovia, presidente de Naturgas.

Algunos de los aportes

  • Grupo Ecopetrol ha realizado aportes dirigidos principalmente a población en Bogotá, Magdalena Medio, Santander, Norte de Santander, Arauca, Casanare, Meta, Neiva, Putumayo y Caribe, con énfasis en Cartagena, Santa Marta, Coveñas y La Guajira.
  • Por su parte, Drummond ha enfocado sus esfuerzos en llevar 13 mil mercados a municipios de Cesar y Magdalena; 1.4 millones de litros de agua a través de carro tanques para 35 barrios en el César, y 3.500 implementos médicos para siete municipios del César.
  • Canacol y la Fundación Entretejiendo han hecho aportes para beneficiar a 10.500 familias en condición de pobreza extrema, ubicadas en 154 veredas y 23 cabildos de Córdoba y Sucre. Adicionalmente, ha realizado donaciones a la Fundación Proyecto Unión y la Fundación Ces Waldorf, ubicadas en la localidad de Ciudad Bolívar, en la ciudad de Bogotá.
  • Frontera Energy activó la estrategia de ayuda humanitaria con la entregará kits de prevención en Casanare, Sucre, Putumayo y Meta, incluyendo comunidades indígenas.
  • La empresa Hocol ha realizado entregas de más de 5 mil kits alimentarios en Córdoba, Bolívar, Tolima, Meta, Huila y Sucre. Además, kits de salud para los centros de salud de Tesalia y Paicol (Huila), y en Puerto Gaitán (Meta).
  • El grupo Promigas con sus empresas TransmetanoPromiorienteSurtigasGases de OccidenteCompañía Energética de Occidente, Quavii y Gases del Norte del Perú realizaron aportes para el fortalecimiento del sistema de salud de las regiones donde operan, y para ayudas humanitarias a las comunidades.
  • Además, colaboradores de la empresa TGI hicieron una donación al programa Bogotá solidaria en Casa.
  • EPM entregó aportes que se usarán para la compra de camas de cuidados intensivos, ventiladores, monitores de signos vitales, desfibriladores, electrocardiógrafos y una central de monitoreo para dotar la Unidad de Cuidados Intensivos de la IPS Universitaria
  • Gases del Caribe ayudó en la compra de respiradores de la unidad de cuidados intensivos de la Fundación Hospital Universidad del Norte, y dotación de bioseguridad médica para su personal, en Atlántico, Magdalena y Cesar. Además, le están llegando bonos redimibles en supermercados a familias de estrato 1 de poblaciones priorizadas por índices de vulnerabilidad.
  • La empresa Vanti entregó mil mercados a familias afectadas, y participó en la donatón organizada por la alcaldía de Bogotá.
  • Terpel donó cerca de 34.000 galones de Acpm, 5.000 galones de gasolina corriente y 6.000 m3 de gas natural vehicular para lograr transportar 108.000 toneladas de alimentos a las poblaciones más vulnerables del país.
  • Sociedad Portuaria El Cayao está entregando ayudas humanitarias en las comunidades afrodescendientes que se encuentran en su área de influencia. Hasta el momento se han entregado 800 ayudas y se tienen previstas 1.600.
  • Llano Gas ha realizado donaciones de mercados con la Alcaldía de Villavicencio y la Gobernación del Meta, así como donaciones de material de salubridad para la Policía Nacional. Adicionalmente, con la alcaldía se están apoyando las conexiones de gas en los fogones comunitarios y se han hecho aportes en combustible para rutas de Héroes de la salud

Otras empresas afiliadas a Naturgas anunciarán en las próximas semanas más ayudas para los colombianos.

Promigas reinicia obras de construcción de gasoductos en la Costa

Las obras son necesarias para finalizar la red de gasoductos en la costa Caribe.

28 de abril de 2020.   Promigas reinició obras de construcción implementando los protocolos de protección y bioseguridad necesarios para brindar la seguridad a sus trabajadores y contratistas, para ampliar y fortalecer la infraestructura de gas natural existente en la Costa Caribe.

Los principales proyectos que se reinician son: construcción del gasoducto Paiva-Caracolí de 20 pulgadas, gasoducto Mamonal-Paiva de 20 pulgadas y el cambio de tubería de 20 pulgadas de la calle 40 en Riohacha. Los dos primeros en su fase de finalización.

Durante el cese de actividades constructivas, Promigas se solidarizó con los cerca de 1.300 empleados de los contratistas de estas obras que no pudieron trabajar debido al aislamiento obligatorio.

Promigas está haciendo todo el esfuerzo necesario para que nuestros trabajadores se cuiden junto con sus familias y hoy más que nunca, reconocemos el valioso aporte de cada uno para llevar el gas natural a los rincones de nuestras áreas de influencia, prestando un servicio seguro y confiable al país”, aseguró Eric Flesch, presidente de Promigas.

Ecopetrol colocó bonos de deuda pública por US$2.000 millones

La transacción busca anticipar eventuales necesidades de caja asociadas a un deterioro en las condiciones de mercado y brindar flexibilidad en el desarrollo de la estrategia empresarial.

27 de abril de 2020.   Ecopetrol S.A. informó que, con base en la autorización expedida por el Ministerio de Hacienda y Crédito Público mediante Resolución 1038 del 24 de abril de 2020, realizó la emisión y colocación de Bonos de Deuda Pública Externa en el mercado internacional de capitales, por un valor de 2.000 millones de dólares.

El libro de la emisión alcanzó un valor de más de USD 5.000 millones, que equivale a 2,5 veces lo ofrecido, y la participación de más de 250 inversionistas de Estados Unidos, Europa, Asia y América Latina.

La transacción busca anticipar eventuales necesidades de caja asociadas a un deterioro en las condiciones de mercado, brindar flexibilidad en el desarrollo de la estrategia empresarial y ratifica la confianza de los inversionistas en el futuro de Ecopetrol.

“A la fecha, con base en la información disponible y las proyecciones financieras vigentes, no se estiman necesidades adicionales de endeudamiento para el año en curso”, anunció la empresa a través de un comunicado.

Consumo de gas natural creció y se sitúa en 700 GBTUD

Finalizada la semana santa, tres de los segmentos que jalonaron el crecimiento fueron el residencial, que pasó de consumir 136 GBTUD a 164 GBTUD (21% superior), las termoeléctricas que incrementaron su consumo de 148 GBTUD a 171 GBTUD (variación de 16%) y la industria que pasó de 172 GBTUD a 200 GBUTD, con una variación de 16%.

26 abril de 2020.   Durante la semana del 13 al 19 de abril se registró un mayor consumo de gas natural, el cual se ubicó en 700 GBTUD, lo que equivale a un incremento de 7% respecto al consumo de la semana inmediatamente anterior.

De acuerdo con las cifras de operación diaria suministradas por los participantes del mercado al Gestor del Mercado de Gas Natural de la BMC, durante la semana del 13 al 19 de abril, frente a la semana inmediatamente anterior (semana santa), los incrementos del consumo por segmentos fueron: industria: 16%, comercio: 10%, residencial: 21% y el segmento de gas natural vehicular: 14%.

“Vale la pena recordar que de la lectura de la operación del mercado de gas natural no se puede deducir el equilibrio entre la oferta y la demanda del gas en tiempo real, por la posibilidad de tener inventarios en los sistemas de transporte y, en ese sentido, difiere de la operación del mercado eléctrico”, mencionó Andrés Pesca Ayala, vicepresidente de Mercados Energéticos de la Bolsa Mercantil.

Y agregó, “observando la demanda nacional durante las últimas semanas, se percibe que el descenso pudiera haber tocado piso durante semana santa y posiblemente la demanda durante la emergencia sanitaria se mantenga en el orden de 700 GBTUD. Continuaremos monitoreando el mercado para reportar su evolución en las semanas siguientes”.

La Bolsa Mercantil de Colombia como Gestor del Mercado de Gas Natural y su equipo están conectados 24/7 para entregar información de primera mano a las empresas del sector y al Gobierno Nacional, siendo la fuente oficial e independiente del mercado de gas natural.

Transición energética, motor de la recuperación económica post Covid-19

El secretario Técnico del WEC Colombia, Daniel Díaz, hace una evaluación de la gran encuesta global del Consejo Mundial de Energía (WEC por su sigla en inglés) sobre el impacto de la Covid19 en el sector energético.

Por: DANIEL DÍAZ*

24 de abril de 2020.   Tal como lo plantea la presentación del estudio, en el que participaron compañías energéticas de 53 países, incluido Colombia, “es importante mirar más allá de la urgencia inmediata y evaluar las implicaciones actuales de la crisis para evitar el pensamiento en blanco y negro o los lentes color rosa. El futuro no va a ser todo pesimismo, y la esperanza realista es un plan de acción.”

El Consejo Mundial de Energía Colombia (WEC Colombia) tiene en estos momentos 76 afiliados entre empresas, academia y organizaciones del sector, por lo que la herramienta de análisis de la oficina mundial constituye una carta de navegación para ayudar al sector energético del país a manejar mejor la crisis y navegar en un futuro incierto con los mejores elementos de juicio.

Desde luego, la gran pregunta que circula hoy en el sector energético mundial es ¿Cómo podemos salir del choque Covid-19 como una sociedad más resistente y continuar acelerando una transición energética global exitosa?  

Pues bien, lo primero es que al igual que lo direcciona nuestra organización global, en WEC Colombia ya estamos analizando estos escenarios y evaluando las implicaciones, tanto las inmediatas como las de largo plazo de la crisis en nuestros sistemas energéticos, incluida la perspectiva de la transición energética.

Replicando el mensaje global, la transición energética es imprescindible y humanizar este acto es más que obligatorio.

Sobre los resultados de la gran encuesta global nada mejor que contar con una herramienta seria y realista, que permite a los asociados del WEC Colombia no pisar terrenos movedizos a la hora de realizar la nueva planeación que implica esta inédita e inesperada coyuntura generada por la Covid19.

Datos clave de la encuesta global

Según las respuestas iniciales de la gran encuesta global del consejo Mundial de Energía, estos son algunos de los datos clave:

  • La mayoría de los encuestados no esperan volver a la normalidad rápidamente después de la interrupción máxima.
  • Un promedio del 44% en todas las regiones espera que la recuperación de la normalidad demore hasta 6 meses, y el 27% espera más de un año.
  • Además, entre los encuestados en América Latina y el Caribe, 25% prevén que no habrá un retorno a los negocios como de costumbre, sino que necesitarán adaptarse a una «nueva normalidad».
  • En todas las regiones, los principales impactos a largo plazo (> 1 año) en el sistema energético se consideran cambios en los patrones de demanda de electricidad (aumentos en el uso de electricidad residencial, disminuciones en el uso industrial y menores cargas de demanda diaria).
  • Se esperan cambios en la combinación de suministro, incluida una disminución del consumo de carbón y petróleo, un impacto en los contratos de gas de pago o interrupciones de la cadena de suministro, así como retrasos en los proyectos de construcción de plantas renovables.
  • Como la crisis afecta todas las actividades, se espera que haya beneficios en todas las regiones en forma de reducción de la contaminación y el consumo masivo.
  • Sin embargo, hay opiniones divididas sobre las perspectivas de descarbonización de los sistemas energéticos dentro de las regiones.
  • Algunos encuestados anticipan una posible demora a medida que los gobiernos responden a las presiones para reiniciar el crecimiento al revertir la acción sobre los objetivos climáticos.
  • Otros anticipan que la crisis acelerará la descarbonización a medida que los gobiernos aumenten la inversión directa en los sistemas energéticos.
  • Habrá una ‘nueva normalidad’ y el sector energético debe estar allí al frente para apoyar a todos sectores económicos y sociales.

*Secretario Técnico del WEC Colombia.

Medidas tomadas por Vanti sobre el servicio de gas natural en cuarentena

Durante la cuarentena sigue prestando el servicio de manera continua y eficiente y ha realizado más de 14.000 mil reconexiones del servicio.

24 de abril de 2020.   Con el propósito de aliviar la economía de los hogares, comercios y en general de los usuarios del servicio de gas natural en esta cuarentena, Vanti desarrolló una serie de medidas que van desde los pagos diferidos y la financiación de las facturas, hasta nuevos canales de atención, así como la instalación del servicio a centros hospitalarios y la solidaridad con las familias de sus contratistas, aliados, estudiantes y familias en general. Las medidas son las siguientes:

Diferimiento del pago de la factura: Para los clientes que tengan dificultades de los estratos 1 y 2 se les difiere el pago a 36 meses, con financiación automática y sin interés; por su parte a los estratos 3 y 4 se les realiza a 24 meses con financiación automática e intereses bajos más la inflación; y para los estratos 5, 6 y comerciales se difiere a 12 meses, con acuerdo de pago e interés.

Descuento: A los clientes de los estratos 1 y 2 que paguen la factura emitida se le hará un descuento del 10% durante la cuarentena, antes de las fechas de vencimiento establecidas. El descuento aplica sobre el valor no subsidiado del consumo básico, es decir lo consumido por encima de los 20 metros cúbicos que están subsidiados por el Gobierno.

Reconexión del servicio: Hasta ahora se han realizado 11.686 reconexiones en Bogotá y sus alrededores, 905 en los municipios del altiplano Cundiboyacense, 628 en Bucaramanga y el Área Metropolitana y en los municipios del sur del Cesar 796, para clientes que tenían suspendido el servicio.

Canales de atención: Para todas las consultas y solicitudes se adaptaron líneas de atención y medios virtuales. Para Vanti es el 3078121; para Gas Natural Cundiboyacense, el 018000 942 794; para Gasoriente, el 018000 942 794; la página web www.grupovanti.com (con el botón de pagos PSE, para duplicados y envío de factura por correo electrónico, mantenimientos o arreglos de la instalación) y en redes sociales Facebook, Twitter e Instagram: @grupovanti.

Medios de pago: Vanti tiene disponible el botón de pagos PSE en su página web; además de los canales virtuales de los bancos para pagos de la factura previa inscripción, y en Baloto, Efecty, Jumbo, Éxito, Surtimax, Carulla y Móvil Red. Para efectuar el pago no se requiere la factura física, solo indicar el número de cuenta o referencia de pago.

Entrega de la factura: Se está entregando normalmente a todos los clientes, pero en caso de no recibirla la puede solicitar a través de los canales virtuales y líneas de atención al cliente.

Lectura de los medidores: A partir del 22 de abril se están realizando las correspondientes lecturas; donde no se permita la operación se promedia el consumo de los últimos 6 meses anteriores, más los demás ítems de transporte y operación. En los casos en que el inmueble esté desocupado, el cliente puede reportar la lectura a través de los canales de atención o enviar una fotografía a las redes sociales, indicando nombre, número de cuenta y correo electrónico.

Consumo de gas natural durante la cuarentena: Se garantiza el servicio continuo y se sigue facturando normalmente pues de ello depende la sostenibilidad del servicio. Se mantiene la operación normal para todos los hogares, comercios, industrias y la movilidad con gas natural vehicular.

Revisión Periódica Obligatoria: Se suspendió su realización durante el período de cuarentena y sólo se hace a los clientes que tengan el servicio suspendido y visitas de asistencia técnica cuando se presentan fugas, con sus respectivas reparaciones.

Emergencias: Durante la cuarentena se han recibido 15.391 llamadas en la línea de Atención de Emergencias 164, las cuales se han dado en el menor tiempo posible, siguiendo los protocolos de seguridad.

Conexión a Centros Hospitalarios: Se atendió la solicitud de conexión del servicio de gas natural para el Hospital Local de Tunja, ubicado en el barrio San Antonio; la Clínica Medplus en el occidente de Bogotá; y la del Hospital Nuestra Señora del Tránsito, en el municipio de Tocancipá.

Solidaridad con clientes y aliados: Con el propósito de ayudar y vivir el compromiso de la solidaridad con las familias de contratistas y aliados que están pasando por un momento difícil, Vanti hizo entrega de mil bonos de mercado por un valor de 200 mil pesos cada uno. Igualmente, se entregó 44 equipos de cómputo a la Universidad Nacional para estudiantes de bajos recursos económicos; y también participó en la donaton de Bogotá Solidaria con 100 millones de pesos.

Protocolos de seguridad: Vanti se encuentra desarrollando algunas actividades para garantizar el suministro de gas natural; por ello desde el inicio de la cuarentena sigue estrictamente los protocolos de seguridad establecidos por el Gobierno para desarrollar los trabajos.

Finalmente, Rodolfo Anaya Abello, presidente de Vanti afirmó que “estamos atentos a los anuncios del Gobierno Nacional y local, para cumplir con la normativa que se promulgue, en aras de buscar el bienestar general de la población y poner en marcha su inmediata aplicación. En momentos en los que todos debemos estar más en casa, Vanti ratifica su compromiso con la prestación del servicio de gas natural, como empresa responsable y consciente de la situación que estamos viviendo, la cual nos afecta a todos por igual.”

Capacitación a autoridades regionales para combatir ilegalidad en el GLP

Gasnova ofreció capacitación a las autoridades del departamento de La Guajira en temas normativos y regulatorios del sector del gas LP (GLP), con el fin de identificar, prevenir y sancionar conductas de ilegalidad y contrabando en la distribución y comercialización de este servicio público domiciliario.

23 de abril de 2020.   En el webinar ‘Normativa vs. ilegalidad en el GLP’, ofrecido por la Asociación Colombiana del GLP (Gasnova) a autoridades guajiras, se hizo énfasis en la identificación y tipificación de las acciones ilegales en el sector del gas LP (GLP) como: contrabando, transporte ilegal del GLP, hurto de cilindros, llenaderos (parqueaderos y carrotanques que envasan cilindros de forma fraudulenta y peligrosa para los usuarios) y venta ilegal de cilindros, así como los carteles del gas que funcionan en poblaciones fronterizas de este departamento, como Maicao, Uribia y Fonseca.

A la capacitación virtual fueron invitados funcionarios de la División de Gestión y Control Operativo de La Guajira, unidad de la Policía Nacional bajo la dirección del Mayor Luis Miguel Quintero, a la DIAN, la Fiscalía, la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios (SSPD) y la Policía Judicial.

Durante la actual cuarentena decretada por el Gobierno Nacional, se utilizaron las herramientas tecnológicas para continuar trabajando desde Gasnova mediante pedagogía para ayudar a combatir la ilegalidad en el negocio del GLP en diferentes regiones del país. “Dictamos talleres de capacitación a las autoridades, usuarios y entes de control en temas de regulación del GLP, para que unos y otros identifiquen las conductas tipificadas como ilegales dentro de la cadena de distribución y comercialización de este servicio público domiciliario”, afirmó el presidente de Gasnova, Alejandro Martínez Villegas.

Contrabando de GLP

En el departamento de La Guajira las autoridades han detectado rutas habituales de contrabando de GLP procedente de Venezuela, en los municipios de Uribia, Maicao y en el corredor vial entre Maicao-Fonseca con llegada a Valledupar (Cesar). Cabe resaltar que el contrabando de GLP es un peligro para los usuarios, ya que los cilindros venezolanos están en mal estado y sin mantenimiento, así como el reenvase de GLP a otro cilindro en lugares no adecuados son un riesgo para la comunidad en general.

“Agradecemos que las autoridades sigan comprometidas en la lucha contra el contrabando, realizando operativos en las vías, en los puestos de control y en los llenaderos ilegales como lo han venido haciendo. A la Fiscalía le hacemos un llamado para judicializar a los contrabandistas que sean sorprendidos y, finalmente, a la DIAN, para que realice la incautación y destrucción de los cilindros de contrabando”, agregó el presidente de Gasnova.

Martínez Villegas informó que las empresas legales de GLP en Colombia han puesto en circulación casi 10 millones de cilindros gracias a una inversión de más de $500.000 millones de pesos. No obstante, debido a la ilegalidad, aproximadamente el 20% de estos cilindros están extraviados.

En La Guajira se consumen 228.300 kilogramos de GLP por año, que benefician a 42.633 hogares de este departamento –es decir, 136.426 personas aproximadamente–.

Lucha contra la ilegalidad

Como resultado de las actividades de pedagogía y asesoramiento que Gasnova ofreció en 2019 en diversas regiones del país, se produjeron resultados certeros en la lucha contra la ilegalidad que tanto afecta al sector del GLP: 225 operativos, 9.759 cilindros recuperados, 54 llenaderos intervenidos y 17 vehículos inmovilizados.

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