Propuestas del CREE para evitar el colapso energético

La crisis energética fue uno de los temas que abordaron seis centros de pensamiento para proponer salidas al país de cara al próximo cuatrienio: 2026-2030, con motivo de la Asamblea General de ANIF el pasado 6 de noviembre. El CREE fue el encargado de la energía.  

“El próximo presidente de Colombia no va a poder gobernar si no empieza a resolver los temas de energía de manera decidida”. Con esa frase, el director del Centro Regional de Estudios de Energía (CREE), Tomás González, abrió su intervención en la Asamblea de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF). Su mensaje fue claro: la energía no es un asunto técnico o de especialistas, sino el pulso que mantiene vivo el sistema económico y social del país.

“La energía es la sangre del sistema económico”, insistió González ante empresarios y banqueros. Sin energía no hay crecimiento, ni empleo, ni ingresos fiscales que sostengan el gasto social. Solo en los años 2022 y 2023 —recordó—, el sector de petróleo, gas y carbón aportó alrededor de 3,5 puntos del PIB en impuestos, dividendos y regalías: casi la mitad del déficit fiscal. “Por eso necesitamos que la energía sea fuerte, dinámica y organizada”, subrayó.

Una crisis que avanza en silencio

El panorama que trazó González dista mucho de ser alentador. Según el director del CREE, Colombia está entrando en una crisis energética silenciosa, producto de una insuficiente oferta frente a una demanda que no deja de crecer. “Nos estamos comiendo las reservas del sistema eléctrico”, advirtió. Si el país enfrenta condiciones de hidrología crítica, en 2028 podría no estar garantizado el abastecimiento de energía, según proyecciones de XM, el operador del mercado.

Por el lado de la generación, los proyectos avanzan a paso lento: apenas se construye una cuarta parte de la capacidad que debería entrar al sistema; y en transmisión, los retrasos promedio rondan los cuatro años y medio.

A este déficit físico se suma un problema financiero que amenaza con desbordarse: una deuda acumulada de unos 6 billones de pesos en el sector eléctrico, entre subsidios pendientes, alivios de pandemia sin pagar y obligaciones de entidades públicas. “Eso equivale a dos años de ingresos de los comercializadores. Tenemos una bomba de tiempo financiera que no hemos desactivado”, alertó.

Y la situación del gas natural no es mejor. “Nos dormimos en los laureles”, admitió González. Las reservas nacionales se agotaron sin que se repusieran a tiempo, y para 2026, la oferta local solo cubrirá el 70% de la demanda esencial, es decir, la de hogares, pequeños comercios e industrias.

Riesgos que frenan la inversión

Para el exministro de Minas y Energía, las causas de esta parálisis energética se dividen en dos grandes frentes: los riesgos de entorno y los riesgos regulatorios.

El primero tiene que ver con los cuellos de botella que enfrentan los proyectos energéticos en Colombia: conflictos con comunidades, demoras en licencias, trámites ambientales interminables y una falta de acompañamiento institucional. “En los proyectos solares, solo el 25% del tiempo se dedica a la construcción; el resto se va en permisos, estudios y temas de tierras”, explicó.

El segundo frente, quizás más grave, es el deterioro de las señales regulatorias. González criticó la falta de independencia en la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG), que lleva años sin una composición completa y estable. “No es una CREG independiente; muchos de sus comisionados han sido subordinados del Gobierno”, afirmó.

Esa inestabilidad, sumada a intervenciones directas del gobierno nacional, como los techos de precios en la bolsa de energía, ha erosionado la confianza de los inversionistas. “Si las señales son incorrectas y el acompañamiento deficiente, la inversión no llega, y los proyectos se atrasan. Eso es exactamente lo que estamos viendo hoy”.

Tres pasos para corregir el rumbo

Pese al diagnóstico sombrío, González presentó tres medidas concretas para evitar un colapso energético y recuperar la confianza de los inversionistas.

  1. Reconstruir las instituciones técnicas.
    “En los primeros diez días del nuevo gobierno hay que nombrar una CREG completa, técnica e independiente”, planteó. El objetivo: devolver la credibilidad al regulador y garantizar decisiones basadas en criterios técnicos, no políticos.
  2. Reactivar los “Pines” para destrabar proyectos.
    González propuso recuperar el modelo de los Proyectos de Interés Nacional Estratégico (Pines), que en el pasado permitió hacer seguimiento de alto nivel a las obras más importantes en energía e infraestructura. “Era un espacio con metas claras, compromisos y gerencia; eso tenemos que retomarlo”, dijo.
  3. Resolver la crisis financiera dentro del sector.
    Según el CREE, eliminar el subsidio al diésel sería suficiente para cubrir las deudas acumuladas del sistema eléctrico. “Subir el precio del diésel liberaría unos 8 billones de pesos anuales, según cálculos del propio Gobierno. Con eso se puede pagar la deuda, financiar inversiones en acceso y apoyar a los transportadores más afectados”, explicó González.

Energía para gobernar

Las cifras y advertencias del CREE son una llamada de atención para el país y, sobre todo, para quienes aspiran a gobernarlo. González fue enfático en que ningún presidente podrá ejecutar su plan de desarrollo si no resuelve antes la crisis energética.

La magnitud de la tarea es enorme: entre generación y transmisión, Colombia necesitará inversiones cercanas a 70 mil millones de dólares de aquí a 2040. Un esfuerzo imposible sin la participación del sector privado. “Tenemos que ponerle tapete rojo a la inversión”, resumió.

El mensaje del CREE fue un recordatorio de que el tiempo se agota. Resolver los problemas del sector no es solo una cuestión técnica, sino una condición política y económica para la gobernabilidad.

Si las advertencias de González se ignoran, el próximo gobierno podría empezar su mandato con la peor de las herencias: un país sin energía suficiente para sostener su desarrollo.

La Bolsa Mercantil creció en ingresos y utilidades al cierre del tercer trimestre

El ebitda creció 72 % y el retorno sobre el capital llegó a 44 %. El Registro de Facturas y el Mercado de Compras Públicas impulsaron los resultados del trimestre.

La Bolsa Mercantil de Colombia cerró el tercer trimestre de 2025 con un crecimiento de 36 % en los ingresos operacionales frente al mismo periodo de 2024, al pasar de $68.392 millones a $93.241 millones, mientras que la utilidad neta aumentó 70 %, de $17.617 millones a $29.881 millones.

El ebitda ascendió a $50.991 millones, con un incremento interanual de 72 %. El margen neto se ubicó en 32 % y el retorno sobre el capital (ROE) en 44 %, frente al 29 % de 2024. Los gastos operacionales crecieron 11 %, llegando a $45.698 millones.

“El resultado del tercer trimestre ratifica que nuestra estrategia genera valor a los accionistas y apoya el desarrollo empresarial.  Refleja la confianza del mercado en nuestros productos que conectan oportunidades y movilizan recursos donde más se necesitan”, afirmó María Inés Agudelo Valencia, presidente de la Bolsa Mercantil.

Este resultado estuvo asociado con el comportamiento de los principales mercados y un dinamismo creciente de los productos de financiación no bancaria. El Registro de Facturas generó ingresos por $57.947 millones, un 37 % superior frente a 2024.

El Mercado de Compras Públicas, que permite a las entidades públicas adquirir bienes y servicios bajo la modalidad de selección abreviada por bolsa de productos, registró ingresos por $22.083 millones, un crecimiento del 59 %, con un volumen negociado de $2,47 billones, 81 % superior frente a 2024.

Financiación no bancaria

El volumen transado en Atra-e, el único mercado bursátil de facturas electrónicas del país, creado en 2024, creció quince veces, pasando de $4.044 millones a $59.274 millones.

“A través de Atra-e, se ha movilizado liquidez a proveedores que acceden a una fuente de financiación que comienza a generar interés como alternativa para financiar capital de trabajo”, explicó Agudelo. 

Las Órdenes Irrevocables de Giro y el SIMM (registro de cesión de derechos económicos) sumaron ingresos por $2.663 millones, 89 % superiores frente a 2024. El valor registrado pasó de $305.388 millones a $484.449 millones.

Estos productos ampliaron las oportunidades de financiación no bancaria para proveedores y contratistas, bajo los estándares que da ser una operación bursátil y trazabilidad de pagos entre sector público, privado e inversionistas. 

En materia de mercados energéticos, la CREG renovó la designación de la Bolsa Mercantil como Gestor del Mercado de Gas Natural, garantizando la continuidad de esta función dentro del marco regulatorio vigente.

La Bolsa ejerce este rol desde hace más de una década, recopilando, centralizando y publicando la información operativa del sector para optimizar el uso de la infraestructura y brindar mayor visibilidad al mercado.  

“El desempeño de la Bolsa en 2025 reafirma su posición como la única bolsa de productos y servicios del país, con un modelo de crecimiento sólido y sostenible. La diversificación ha fortalecido su estabilidad y la confianza del mercado”, concluyó María Inés Agudelo Valencia durante la presentación de resultados. 

ACGGP: Colombia requiere una política de Estado en materia minero energética

Colombia necesita entender su potencial minero energético, conocer el subsuelo, y plantearse cómo en el largo plazo va a aprovechar esos recursos y hacer que sean fuente de bienestar para todos los colombianos.

Siempre se ha dicho que Colombia es un país privilegiado, tanto por su ubicación geoestratégica como por sus recursos naturales. Infortunadamente, el desconocimiento y el desaprovechamiento de esas ventajas también ha sido una constante histórica.

Las decisiones en materia minero energética tomadas desde la desinformación, la política y la ideología han llevado a que el subsuelo del país esté poco explorado, con lo cual los recursos de que dispone no han sido fuente de riqueza y desarrollo.

Por el contrario, en los últimos años, el mundo se ha embarcado en la transición energética y en una carrera por obtener tierras raras y minerales estratégicos, fundamentales en la actual revolución tecnológica.

“Estamos en un momento histórico, en el que las decisiones que tomemos van a ser fundamentales para nuestro bienestar, así que lo mejor es que tengamos la mejor información posible para tomar las mejores decisiones, y en eso nosotros jugamos un papel y ofrecemos todo nuestro concurso”, dice Jaime Checa, presidente de la Junta Directiva de la Asociación Colombiana de Geólogos y Geocientíficos de la Energía (ACGGP).

Checa agrega que Colombia tiene una condición muy especial que no la tienen muchos países. Tiene hidrocarburos, y por su historia geológica de tener la cordillera de Los Andes, también existe un potencial para minerales de todo tipo.

Además, en términos de energía, tiene posibilidades geotérmicas, en agua y en recursos renovables, como viento y sol, así que es un país que tiene una riqueza enorme en términos de posibilidades de generación de energía. El tema ha cobrado una importancia estratégica hoy en día, porque el paso a fuentes de energía más limpias demandan una gran cantidad de minerales.

“Creo que Colombia necesita entender su potencial, de conocer el subsuelo, y de plantearse cómo en el largo plazo va a aprovechar esos recursos y hacer que sean fuente de bienestar para todos los colombianos.

“El país que tenga hoy en día la seguridad de acceder a ciertos minerales, por ejemplo, aquellos con los que se fabrican los chips, aquellos que permiten que funcionen los grandes complejos de inteligencia artificial, aquellos que permiten que funcionen los aparatos de comunicaciones como los celulares, pues tiene un poder inmenso”, agrega Checa.

Para el dirigente gremial, Colombia tiene ese tipo de minerales, que suelen estar en áreas relativamente remotas, por lo que el país tiene el reto de llevar la institucionalidad a esos lugares y hacer explotaciones ordenadas y bajo las normas.

En ese sentido, señala que el trazado de políticas minero energéticas es un tema de largo aliento. “Uno necesita tomar decisiones y armar planes de largo plazo que sean robustos, que sean compartidos, pero sobre todo que sean basadas en la técnica, en el conocimiento científico, y creo que ha faltado eso, y no sólo en Colombia, sino en el mundo, donde se han tomado decisiones un poco con el sentimiento o con la pasión o con la ideología, en vez de tomar las decisiones con base en criterios técnicos”.

Al respecto señala como el mundo se propuso hacer una transición energética relativamente rápida, pensando que en 20 años iba a dejar de necesitar los combustibles fósiles, que no necesitaba explorar, y hoy en día se dio cuenta que no era así.

Por ejemplo, Europa tuvo que echar para atrás y se está viendo cómo las grandes empresas petroleras están volviendo a la exploración, porque faltó aterrizaje a las ideas de la transición.

“Hoy en día lo que ve el mundo, y lo que debería estar viendo Colombia, es que la transición debe ocurrir, sí, pero con una gradualidad razonable, ese tema nos lleva a que los fósiles tengan un papel todavía muy preponderante y sea apalancador de la transición.

“Así que, yo creo que el país necesita retomar esa discusión, necesita repensar lo que se ha estado haciendo en estos últimos años y volver a construir un plan de largo plazo en el que todos creamos y que pueda, sobre todo, sobrevivir a los gobiernos. Este no es un tema de un gobierno, sino es un tema de Estado, de país, a dónde queremos llegar y que cada gobierno cumpla su parte”, dice Jaime Checa.

Finalmente, señala que en eventos como la próxima Cumbre de Petróleo, Gas y Energía, que se realizará en Cartagena del 19 al 21 de noviembre, se convoca a toda la industria y a todos los actores para construir ese plan, “basados en cosas concretas, ver lo que está pasando en el mundo, aprender de las experiencias y tratar de construir un futuro conjunto por el que todos podamos empujar”.

Enel conectó el servicio eléctrico a más de 560 familias en Ciudad Bolívar

Durante la jornada de energización, que involucró a más de 34 cuadrillas y 100 trabajadores en terreno, Enel invirtió más de $1.350 millones de los cerca de $9.000 que ha destinado para la conexión de 2.000 usuarios en la ciudad en 2025.

Enel Colombia habilitó la conexión provisional de más de 560 familias en los barrios Verbenal y El Triunfo, en Ciudad Bolívar, como parte de su iniciativa ‘Energía segura para todos’.

Estas comunidades, identificadas en coordinación con la Alcaldía Local y la Secretaría del Hábitat de Bogotá, no contaban con acceso regular al servicio eléctrico y presentaban condiciones de riesgo, ya sea por infraestructura que no cumplía con los estándares técnicos establecidos o por ubicarse en zonas desconectadas.

Con esta estrategia se busca mitigar los peligros asociados a las conexiones ilegales y prevenir accidentes, pérdidas humanas y otros eventos derivados de instalaciones no seguras.

La Compañía destinó más de $1.350 millones, desplegó 34 cuadrillas —incluyendo grúas y móviles de inspección— y movilizó a más de 100 personas en terreno para avanzar en la normalización del servicio eléctrico.

Además, durante varias semanas, dispuso un equipo de atención móvil para responder a las solicitudes de los nuevos clientes y de la comunidad, y ejecutó labores de instalación de postes, tendido de red y equipos de medida. Posterior a la energización, se realizarán seguimientos para garantizar la atención de requerimientos asociados al inicio del proceso de facturación.

Como resultado de estas acciones, en 2025 se han normalizado más de 1.000 usuarios para su conexión formal al servicio de energía eléctrica, y se espera cerrar el año con 2.000 conexiones completadas, mediante una inversión superior a los $9.100 millones.

Gracias a esta iniciativa, en los últimos 12 años se ha logrado beneficiar a aproximadamente 14 mil clientes en más de 200 zonas vulnerables de Bogotá y Cundinamarca, lo que se traduce en la mitigación de riesgos eléctricos y mejoras en la calidad de vida vinculada al servicio de energía.

Asegurar la energía para todos: hoja de ruta hacia la sostenibilidad

Colombia enfrenta una doble presión: la necesidad de avanzar en la transición energética sin comprometer la estabilidad fiscal, y el rezago en cobertura eléctrica con altos costos sociales.

Por: ANIF

En el marco del proyecto Colombia Progresa 2630, el Centro Regional de Estudios de Energía (CREE) desarrolló el eje estratégico “Asegurar la energía para todos”, un componente para garantizar la sostenibilidad y equidad del desarrollo nacional.

Este eje busca consolidar una política energética integral que equilibre la seguridad en el suministro, la competitividad, la sostenibilidad fiscal, la eficiencia en el consumo y la mitigación del impacto ambiental.

De acuerdo con el CREE, los objetivos de política energética en Colombia se deberían estructurar en torno a seis pilares: seguridad en el suministro, sostenibilidad fiscal, impacto ambiental, pobreza energética, eficiencia en el consumo y competitividad.

Hoy, las prioridades de política se concentran en los primeros cuatro; en este contexto, la agenda pública debe enfocarse en fortalecer la inversión en infraestructura, acelerar la expansión de proyectos de generación y transmisión, y rediseñar los incentivos regulatorios y fiscales que permitan financiar una transición energética ordenada y sostenible.

En ese plano, Colombia enfrenta el gran desafío de una transición energética que debe avanzar en armonía con la estabilidad fiscal.

Durante décadas, los ingresos provenientes del sector de hidrocarburos han sido un pilar de las finanzas públicas, reflejando una alta dependencia de los recursos no renovables, que además representan el 56% de las divisas del país. Esta dependencia genera vulnerabilidad macroeconómica ante los ciclos internacionales de precios.

En un contexto de menor inversión, mayores restricciones regulatorias y creciente incertidumbre, la caída en la producción energética ya se traduce en un deterioro de las cuentas fiscales, lo que obliga a repensar cómo financiar la transición sin desestabilizar el balance macroeconómico.

A esta complejidad se suma un rezago social y estructural en cobertura energética. Aunque Colombia ha avanzado en electrificación, el número de viviendas sin acceso al servicio creció de 400.000 a cerca de 1 millón.

Según el CREE, la pobreza energética afecta a más de 8 millones de colombianos, con impactos directos sobre los ingresos y el bienestar: los hogares del decil más pobre con energía ganan hasta cuatro veces más que aquellos sin acceso. Este déficit evidencia la necesidad de fortalecer la inversión en infraestructura eléctrica, ya sea mediante microrredes, soluciones individuales o la ampliación del Sistema Interconectado Nacional (SIN).

En paralelo, el país enfrenta una inminente crisis de suministro eléctrico, pues la alta dependencia de la generación hidráulica expone al sistema a riesgos climáticos. Esta situación ha derivado en un incremento del 68% en los precios de electricidad, gas y combustibles desde la pandemia, afectando la competitividad industrial y el poder adquisitivo de los hogares, especialmente en la región Caribe.

Ante este panorama, el CREE plantea una agenda estructural que articula medidas de corto, mediano y largo plazo. En primer lugar, se proponen subastas de nivel de servicio para avanzar hacia la cobertura universal, empaquetando zonas sin energía y definiendo estándares de calidad diferenciados según su ubicación y potencial de uso productivo. Esto permitiría acelerar la inclusión energética con criterios de eficiencia y menor dependencia de subsidios permanentes.

En segundo lugar, enfatiza la urgencia de recuperar las señales correctas de inversión en el sector, mediante la estabilidad regulatoria, la promoción de nuevos jugadores y la agilizaciónde licencias ambientales y consultas previas.

Por último, en el frente fiscal, se propone sanear financieramente el sistema mediante la liberación gradual del precio del diésel, lo que generaría recursos adicionales para destinar a subsidios, acceso universal y modernización de redes.

Esta iniciativa fue presentada en la Asamblea General de ANIF el pasado 6 de noviembre en Bogotá, como parte de la hoja de ruta de Colombia Progresa 2630, una guía para dinamizar la economía.

Energía nuclear: una necesidad para Colombia

Colombia debe decirle sí a la energía nuclear. No es una tecnología nueva ni experimental; es una solución probada, segura y necesaria para el futuro energético, científico y económico de nuestro país.

Por: JUAN ESPINAL*

Con una votación unánime, la Cámara de Representantes aprobó en segundo debate el Proyecto de Ley que busca crear la Agencia Nacional de Seguridad Nuclear. Este es un paso trascendental para el país: se abre un debate largamente postergado, quizás por temor o falta de audacia.

Colombia cuenta con el talento técnico y científico necesario para avanzar en este camino. No podemos quedarnos atrás. En América Latina, países como Argentina, México, Perú, Bolivia y Venezuela ya están apostando por el desarrollo nuclear. Aunque Colombia no parte desde cero, necesitamos un marco normativo claro, moderno y visionario.

Esta iniciativa no responde a colores políticos ni a sesgos ideológicos. Es una propuesta respaldada por diversos sectores, que busca consolidar y expandir el uso pacífico de la tecnología nuclear en áreas clave como la salud, el medio ambiente y la industria.

Actualmente, el sector nuclear en Colombia genera cerca de 45.000 empleos y representa el 0,25% del PIB, lo que equivale a unos 3,6 billones de pesos anuales. Con esta ley, la economía nacional se beneficiará significativamente en los próximos cinco años, gracias al fortalecimiento de capacidades en medicina nuclear, investigación ambiental e innovación industrial, aumentando así nuestra competitividad en la región.

Lamentablemente, la energía nuclear ha sido estigmatizada, como también lo ha sido el fracking, por debates ideológicos desinformados. Hoy estamos dando un debate técnico, responsable y necesario. El uso seguro y pacífico de la energía nuclear, regulado bajo estándares internacionales, es clave para sentar las bases de una Colombia con soberanía científica, capacidad tecnológica y visión de futuro.

La creación de la Agencia Nacional de Seguridad Nuclear (ANSN) es el primer paso regulatorio esencial. Esta entidad garantizará un control eficaz y seguro, promoverá la cooperación internacional y posicionará a Colombia como líder regional en el uso responsable de esta tecnología.

Los beneficios son tangibles, en salud, más de 30.000 pacientes con cáncer se beneficiarían con mayor acceso a tratamientos y la producción nacional de radiofármacos reduciría costos y tiempos de espera. En el ámbito ambiental, la tecnología nuclear permitiría monitorear fuentes de agua dulce, detectar contaminantes y garantizar su uso sostenible, mediante técnicas como la hidrología isotópica.

La industria también saldrá fortalecida. Aplicaciones nucleares como la esterilización de productos, el control de calidad en manufactura y el desarrollo de nuevos materiales elevarán la productividad de sectores como alimentos, textiles y químicos. En agricultura, las tecnologías nucleares permiten mejorar la conservación de alimentos, desarrollar nuevos cultivos, aumentar la exportación y fortalecer la seguridad alimentaria mediante técnicas avanzadas para el control de plagas, así como la protección del suelo y el agua.

Y mientras tanto, el país enfrenta la amenaza de un apagón y un evidente retroceso en la llamada transición energética. Esta ley sienta bases sólidas para prepararnos frente a un eventual desarrollo de la núcleo-electricidad. Aunque el Plan Energético Nacional (PEN) proyecta explorar esta alternativa a partir del año 2035, este marco legal define desde ya la estructura institucional necesaria para garantizar que, cuando llegue el momento, Colombia esté lista para incluir la energía nuclear en su matriz energética, con una autoridad reguladora independiente y un marco normativo robusto.

No olvidemos que la energía nuclear es la fuente más limpia a nivel mundial. Actualmente, genera el 10% de la electricidad global. Países como Canadá llevan más de 50 años utilizándola de manera segura, y Francia produce con ella más del 70% de su energía.

Colombia debe decirle sí a la energía nuclear. No es una tecnología nueva ni experimental; es una solución probada, segura y necesaria para el futuro energético, científico y económico de nuestro país.

*Representante a la Cámara por Antioquia.

NG Energy acelera producción de gas en La Guajira y Córdoba

La empresa NG Energy avanza a paso firme para incrementar su producción de gas natural en el país, con proyectos estratégicos en bloques de La Guajira y Córdoba.

En una entrevista con Valora Analitik, el CEO de NG Energy, Jorge Fonseca, reveló que la firma proyecta alcanzar una producción combinada de 120 millones de pies cúbicos diarios (MPCD) para finales de 2026, sumando diferentes frentes de operación activa y en desarrollo.

En el bloque María Conchita, ubicado en La Guajira, NG Energy está finalizando la perforación del pozo Aruchara-4, que podría aportar entre 10 y 13 MPCD de gas por día. Con ello, el bloque espera alcanzar una producción total de entre 26 y 27 MPCD de aquí al cierre de 2025.
Fonseca subraya que el reto no es solo extraer el gas, sino también contar con la capacidad de transporte y procesamiento adecuada para llevarlo al mercado nacional.

En ese sentido, la empresa ya cuenta con un gasoducto conectado con Transportadora de Gas Internacional (TGI) y una planta ampliada con capacidad para manejar hasta 30 MPCD.

Una vez confirmado el éxito del pozo Aruchara-4, NG Energy planifica iniciar un “workover” entre diciembre y enero, y posteriormente la perforación de Aruchara-5.

Bloque Sinu-9 (Córdoba)

En el departamento de Córdoba, el bloque Sinu-9 representa otro eje clave de crecimiento para la empresa. Actualmente dispone de un gasoducto con capacidad para 30 MPCD y dos plantas de tratamiento capaces de procesar hasta 60 MPCD.

Fonseca explica que para fines de diciembre se adicionarán 10 MPCD más de capacidad, y para el primer trimestre de 2026 se espera tener “la segunda línea completamente conectada”, lo que permitirá manejar en total hasta 60 MPCD.

Por ahora, los pozos Brujo-1X y Mágico-1X están aportando entre 25 y 26 MPCD de producción en este bloque, y la perforación del próximo pozo, Hechicero, está programada entre finales de noviembre y principios de diciembre.

Más allá de las operaciones inmediatas, NG Energy también mira hacia adelante. En La Guajira, el bloque Tiburón está en etapa exploratoria. Según Fonseca, está ubicado en una misma línea geológica que formaciones vecinas ya productivas, Chuchupa y Ballena en Colombia, y La Perla en Venezuela, lo que le genera expectativas para iniciar actividades exploratorias hacia finales de 2026.

En cuanto al panorama energético del país, el ejecutivo advierte que Colombia enfrenta un déficit estructural de gas, pues muchos de los campos más viejos están ya en declinación de producción. La única manera de revertir esta tendencia, afirma, es con nuevos descubrimientos y desarrollos. “El país necesita abrir nuevas rondas y hacerlas más competitivas… hoy las inversiones se están yendo a países como Argentina, Brasil o Guyana”.

Para respaldar su expansión, NG Energy destinará en Colombia US$150 millones procedentes de la venta de participaciones en la francesa Maurel & Prom. Estos recursos se usarán en el bloque Sinu-9, en la perforación de seis nuevos pozos y en la ampliación de infraestructura.

“Todo ese dinero se queda en el país para fortalecer la producción nacional de gas y mitigar el desfase entre oferta y demanda”, subrayó Fonseca.

¿Qué tanto puede mover la aguja?

El plan combinado de los bloques María Conchita y Sinu-9 apunta a 120 MPCD de producción bruta al cierre de 2026. Si se cumple el programa, su impacto será relevante en un mercado que busca mayor autosuficiencia y menores importaciones de gas.

En un contexto en que muchos campos tradicionales declinan, y donde la competencia global por capitales petroleros/gasíferos se intensifica, la empresa busca moverse con agilidad. La apuesta de NG Energy se alinea con las demandas crecientes de Colombia por asegurar su suministro de gas, una fuente clave de energía de transición.

Al enfatizar la necesidad de nuevas rondas de exploración más competitivas, Fonseca pone el foco en el entorno regulatorio y de mercado, aludiendo a que Colombia debe adaptarse para seguir siendo atractiva. Esto tiene implicaciones para las políticas energéticas del país, la regulación y los incentivos para la inversión.

Con su estrategia en marcha, NG Energy se posiciona como uno de los actores clave dentro del sector de gas en Colombia: combinando producción, exploración, infraestructura e impacto local. Su éxito dependerá de que los pozos perforados, las plantas ampliadas y los ductos instalados funcionen de acuerdo al cronograma.

Arranca la comercialización del gas natural de Sirius

Ecopetrol y Petrobras Sucursal Colombia anunciaron la formalización del esquema de Comercialización Conjunta para la venta temprana de la producción de gas del campo Sirius, que forma parte del Contrato GUA-OFF-0, costa afuera en el Caribe colombiano.

El mecanismo de comercialización conjunta busca garantizar la asignación eficiente, pública y objetiva del gas natural proveniente del campo Sirius.

Del total de la producción esperada del campo, estimada en 470 millones de pies cúbicos diarios (MPCD), Ecopetrol y Petrobras acordaron la comercialización temprana de hasta 249 MPCD (cerca del 25% de la demanda nacional), para un periodo de hasta seis (6) años, bajo la modalidad de Contrato Firme Sujeto a Condiciones, establecida en la regulación y normativa vigente (Decreto 1467).

El esquema de comercialización es: 113 GBTUD a seis años; 86 GBTUD a cinco años, y 50 GBTUD a tres años.

Las compañías estiman concluir el proceso de Comercialización Conjunta, con la firma de contratos de venta de gas, a más tardar el 12 de diciembre de 2025.

Según declaraciones de Ricardo Roa, presidente de Ecopetrol, este gas saldría con un costo inferior al 40% respecto del gas importado en los últimos años.

La fórmula para calcular el precio del gas de Sirius es una variable atada a la cotización Henry Hub más una constante.

El inicio de producción del campo Sirius, con fecha estimada en 2030, está condicionado a la obtención de las licencias y permisos requeridos por las autoridades competentes y al cumplimiento de los hitos de aprobación del proyecto de desarrollo.

En ese sentido, Alcindo Moritz, presidente de Petrobras Colombia, dijo que es posible que se adicionen más consultas a las actuales 120 comunidades, pero que eso no retrasaría el cronograma del proyecto.

El desarrollo y puesta en operación de Sirius, incluida su conexión al Sistema Nacional de Transporte, avanzan conforme a la normatividad vigente y a la disponibilidad de la infraestructura requerida.

Entre las condiciones técnicas del campo, se construirá un gasoducto submarino de 117 kilómetros, entre los pozos, frente a la costa del Magdalena, y la estación Ballena, en La Guajira, que tiene una capacidad de procesamiento de 530 MPCD.

Según Moritz, el campo tendrá cuatro pozos productores y no tendrá equipos flotantes, por lo que no habrá contaminación visual ni de ruido.  

La información y los documentos con las bases del proceso y el mecanismo de asignación que se implementarán para la Comercialización Conjunta están disponibles en los portales:

Las competencias que necesitan los partners IT para sobresalir en el mercado

La irrupción de la inteligencia artificial, la necesidad de mayor eficiencia energética y el compromiso con la sostenibilidad están a la orden del día. Hoy, los socios que combinan conocimiento técnico, visión consultiva y certificaciones especializadas se posicionan como piezas clave para acelerar la transición hacia infraestructuras digitales más resilientes, eficientes y sostenibles en América Latina.

En un entorno empresarial definido por la inteligencia artificial, la automatización y la sostenibilidad, los partners tecnológicos se enfrentan a una transformación profunda. Ya no basta con ofrecer soluciones; hoy, la clave está en desarrollar nuevas competencias que les permitan anticiparse al cambio, integrar tecnologías emergentes y convertirse en verdaderos asesores estratégicos para sus clientes.

La rápida adopción de IA, la transición energética y la digitalización industrial están reconfigurando el mercado latinoamericano. Según IDC, más del 60%de las empresas en la región acelerarán la automatización de sus operaciones para 2026, y más del 45% busca partners que integren soluciones basadas en IA y eficiencia energética.

Pero el reto no es solo técnico, también es cultural: adaptarse a un modelo de negocio más consultivo, sostenible y centrado en el cliente.

De distribuidores a aliados estratégicos

El canal ha dejado de ser un simple intermediario entre fabricante y cliente para convertirse en un socio estratégico que impulsa la transformación digital. Hoy, los partners tienen la responsabilidad de entender a fondo los retos de negocio de sus clientes y acompañarlos en la integración de soluciones que conecten la infraestructura física, el software y los servicios de gestión.

El modelo tradicional de distribución ya no es suficiente. Las empresas buscan aliados que no solo vendan tecnología, sino que diseñen estrategias de eficiencia energética, automatización y sostenibilidad adaptadas a cada entorno.

“El éxito de los partners ya no se mide solo en ventas, sino en su capacidad para generar impacto sostenible. Quienes comprendan las necesidades del cliente, integren la tecnología de manera inteligente y apuesten por la formación continua, serán los líderes del nuevo ecosistema digital”, afirma Natalia Mora, IT Channel Manager SAM de Secure Power – Schneider Electric.

De acuerdo con IDC, el 80% de los partners a nivel global ya ha invertido en fortalecer sus credenciales de sostenibilidad, respondiendo a la creciente demanda de los clientes por prácticas responsables y medibles.

Además, más del 55% de las empresas europeas integran criterios de sostenibilidad (KPIs) en sus procesos de selección de partners, lo que demuestra que la sostenibilidad se ha convertido en un diferenciador competitivo y un requisito para crecer en mercados maduros.

En este sentido, los partners que más destacan son aquellos capaces de ofrecer asesoría consultiva, identificar oportunidades de ahorro energético y apoyar a sus clientes en la reducción de emisiones. Además, las alianzas más exitosas se construyen sobre esquemas de colaboración estrecha con los fabricantes, donde el intercambio de datos, la coinnovación y la especialización sectorial son claves para generar valor a largo plazo.

Competencias técnicas y digitales para una nueva era

En un entorno dominado por la inteligencia artificial, el edge computing y la automatización, y las competencias técnicas se han convertido en el principal motor del crecimiento del canal. La formación continua en ciberseguridad, gestión energética y eficiencia operativa permite a los partners adaptarse a entornos híbridos y sostenibles, al tiempo que responden a la demanda de soluciones integradas para infraestructuras digitales críticas.

En Latinoamérica, Schneider Electric aporta mediante su programa global EcoXpert, una red exclusiva de partners certificados que integran la electrificación, la automatización y la digitalización para ofrecer soluciones sostenibles de alto impacto.

A través de este programa, los aliados acceden a formación técnica continua, certificaciones especializadas por segmento —como Power Continuity, Critical Infrastructure, Precision Cooling y DCIM—, y herramientas digitales que potencian su crecimiento comercial y su rol como consultores de sostenibilidad.

En la región SAM, el programa se ha convertido en un motor de profesionalización del canal, generando sinergias entre distribuidores, integradores y especialistas en servicios, y consolidando una comunidad de partners preparados para los retos del mercado digital.

El valor de la sostenibilidad y la eficiencia energética

El reporte de IDC Worldwide Sustainability/ESG 2024 Predictions menciona que para 2026, el 60% de las grandes organizaciones exigirán una estrategia de neutralidad de carbono como parte de sus procesos de compra. Esto significa que la sostenibilidad dejó de ser un compromiso reputacional para convertirse en un motor de competitividad y rentabilidad.

No se trata solo de ofrecer soluciones de bajo consumo, sino de asesorar estratégicamente sobre la gestión de la energía, la descarbonización y la integración de tecnologías digitales que permitan medir, optimizar y reportar resultados.

En este contexto, las alianzas con fabricantes que cuentan con un portafolio integral de eficiencia energética, software de gestión y soluciones IoT, como los que promueve el ecosistema de Schneider Electric, permiten a los partners posicionarse como consultores de sostenibilidad, capaces de ayudar a las organizaciones a reducir costos operativos y su huella ambiental al mismo tiempo.

Los próximos años marcarán la diferencia entre quienes se limitan a vender tecnología y quienes impulsan soluciones que transforman industrias completas.

Con el programa EcoXpert y la incorporación de nuevas certificaciones enfocadas en infraestructuras críticas, IA aplicada a la gestión energética y soluciones de edge computing, Schneider Electric eleva el estándar de especialización del canal en la región.

Enel Colombia acelera la transición energética con 400 MW solares y nuevas subestaciones

Con 400 MW solares en construcción, subestaciones estratégicas en marcha y una expansión sostenida de su base de clientes, Enel Colombia refuerza su papel como actor clave de la transición energética en el país.

Enel Colombia continúa su trabajo en la transición energética del país, con inversiones que fortalecen la infraestructura eléctrica y amplían la generación con fuentes renovables.

Durante los primeros nueve meses de 2025, la compañía destinó más de 1,9 billones de pesos a proyectos que buscan mejorar la calidad y confiabilidad del servicio, impulsar la movilidad eléctrica y contribuir al desarrollo sostenible de las regiones donde opera.

El impulso inversor se refleja en los resultados financieros: entre enero y septiembre, Enel Colombia registró un EBITDA consolidado de 5,7 billones de pesos y una utilidad neta de 2,56 billones, respaldadas por un modelo de negocio que combina crecimiento y sostenibilidad.

Avances en energía solar y modernización hidroeléctrica

Uno de los hitos del trimestre fue la entrada en fase de pruebas del Parque Solar Guayepo III, que recientemente inyectó su primer kilovatio al Sistema Interconectado Nacional. Con un avance del 76% y una inversión superior a 920.000 millones de pesos, este complejo de 180 MWac reúne más de 450.000 paneles solares y ha generado 1.650 empleos durante su construcción.

En paralelo, avanza el Parque Solar Atlántico, también de 180 MWac, que ya alcanza un 68% de ejecución y una inversión estimada de 832.000 millones de pesos. En conjunto, ambos proyectos suman 360 MWac de capacidad solar y refuerzan la apuesta de Enel por diversificar la matriz energética colombiana.

Gracias a estos desarrollos, Enel Colombia se mantiene como el principal generador de energía solar del país, con una producción acumulada de 1,1 TWh entre enero y septiembre, equivalente al 35% de la generación solar nacional.

Además de su expansión en renovables, la compañía avanza en la modernización de las hidroeléctricas Paraíso y La Guaca, con una inversión cercana a 40.000 millones de pesos destinada a reforzar la confiabilidad del suministro eléctrico de Bogotá y el oriente del país. Estas centrales, con una capacidad conjunta de 600 MW, aportan cerca del 3% de la demanda nacional.

Durante el periodo también se concretó la venta del proyecto eólico Windpeshi a Ecopetrol, tras el cumplimiento de las condiciones contractuales, mediante el traspaso del 100% de la sociedad Wind Autogeneración S.A.S.

Al cierre de septiembre, Enel Colombia ocupó la segunda posición entre los generadores de energía del país, con una participación del 19,3% en capacidad instalada neta y del 20,2% en energía entregada al Sistema Interconectado Nacional. Su generación total en los primeros nueve meses del año ascendió a 12.688 GWh, impulsada por condiciones hidrológicas favorables y el crecimiento de la energía solar.

Infraestructura eléctrica para la movilidad sostenible

En el frente de distribución e infraestructura, Enel Colombia ha realizado inversiones en subestaciones eléctricas que acompañan el desarrollo urbano y la movilidad sostenible.

En el tercer trimestre de 2025, la compañía inauguró la Subestación Tren de Occidente, en Facatativá, con una inversión cercana a 75.000 millones de pesos. Esta infraestructura será el primer punto de conexión del RegioTram de Occidente, el sistema de transporte masivo 100% eléctrico que movilizará a unos 130.000 pasajeros diarios y beneficiará a más de 226.000 habitantes de la Sabana Occidente. Diseñada con tecnología digital y automatización avanzada, la subestación garantiza energía confiable y segura para la movilidad eléctrica y el desarrollo regional.

A la par, Enel avanza en la finalización de dos proyectos estratégicos para Bogotá: la Subestación Porvenir, cuya entrada en operación está prevista para noviembre, y la Subestación Montevideo, que concluirá en diciembre. Ambas serán fundamentales para la Primera Línea del Metro de Bogotá y el propio RegioTram, además de mejorar la calidad del servicio en localidades como Bosa, Puente Aranda y Teusaquillo.

También continúa la construcción de la Subestación Bochica, en Gachancipá, dentro del plan Bogotá Región 2030. Su puesta en marcha, prevista para finales de 2025, atenderá el crecimiento industrial de la zona y reforzará la confiabilidad del suministro eléctrico en el norte de Cundinamarca.

Además, en coordinación con el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), la empresa adelanta obras eléctricas preventivas para proyectos viales como la Avenida 68 y la Autopista Norte, con el objetivo de garantizar la disponibilidad de redes y minimizar afectaciones durante las obras civiles.

En el ámbito regional, Enel da continuidad a la modernización del sistema eléctrico de Cundinamarca con la construcción de las Líneas de Alta Tensión La Guaca–Colegio 1 y 2, que beneficiarán a más de 73.000 habitantes de los municipios de La Mesa, Tena y El Colegio, mejorando la calidad y continuidad del servicio.

Con estos avances, Enel Colombia superó los cuatro millones de clientes en el país, consolidándose como el principal operador de distribución eléctrica. La compañía también reportó mejoras en los indicadores de calidad del servicio: redujo en 7,9% el SAIDI (duración promedio de interrupciones) y en 13,8% el SAIFI (frecuencia de interrupciones), reflejando una mayor eficiencia operativa y confiabilidad del sistema.

En el ámbito internacional, Enel Green Power Panamá entregó Certificados Internacionales de Energía Renovable (I-REC) a nueve empresas líderes, equivalentes a más de 144.000 MWh, impulsando la trazabilidad de la energía limpia en la región.

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