Cali será sede del 5º Summit Internacional de GLP 2026

La ciudad destaca por su posición estratégica y rol clave en la logística y distribución del GLP en el suroccidente del país. El Summit reunirá a líderes y expertos para abordar seguridad energética, regulación e infraestructura del GLP en Colombia y la región.

La Asociación Gremial Colombiana de Comercializadores de Gas (Agremgas) anunció que la quinta edición del Summit Internacional de GLP se llevará a cabo los días 4 y 5 de junio de 2026 en el Hotel Dann Carlton de Cali, una de las ciudades con mayor dinamismo logístico, empresarial y académico del país.

El Summit regresa con una agenda regional e internacional que reunirá a autoridades, expertos, empresas de toda la cadena de valor y representantes de América Latina para abordar los desafíos y oportunidades del GLP en un contexto marcado por la necesidad de garantizar seguridad energética, fortalecer la infraestructura y asegurar el abastecimiento para hogares y sectores productivos.

Cali fue elegida como sede por su posición estratégica en el suroccidente colombiano, su rol clave como corredor logístico para el transporte de combustibles, su creciente ecosistema empresarial y su capacidad para articular academia, industria y gobierno. Este entorno permitirá impulsar un diálogo más amplio sobre sostenibilidad, innovación, regulación y desarrollo territorial en torno al GLP.

Sara Vélez, directora Ejecutiva de Agremgas, destacó:
“Cali es hoy un punto importante para la distribución y operación del GLP, una ciudad con visión empresarial y con un enorme potencial para el desarrollo energético. Para nosotros como gremio es un paso significativo llevar el Summit a una región que impulsa competitividad, conocimiento y nuevas oportunidades para el sector”.

La versión 2026 del Summit Internacional de GLP busca promover el intercambio de experiencias y generar nuevas alianzas para consolidar al GLP como una energía esencial, segura y accesible para millones de familias y actividades económicas en Colombia.

Ecopetrol anunció plan para fortalecer la seguridad energética de Colombia

Ecopetrol presentó la hoja de ruta, con una estrategia integral que busca asegurar el abastecimiento, reducir vulnerabilidades y preparar al país para un futuro con mayores demandas energéticas.

Durante la VIII Cumbre de Petróleo, Gas y Energía, realizada en Cartagena, Ecopetrol presentó una hoja de ruta destinada a reforzar la seguridad energética del país con medidas de corto, mediano y largo plazo.

El presidente de la compañía, Ricardo Roa, aseguró que el mayor desafío de esta administración ha sido “sentar las bases más relevantes para una transición energética que mantenga la sostenibilidad del petróleo y gas”, en un contexto marcado por el aumento de la demanda, condiciones climáticas adversas y presiones sobre el abastecimiento.

La estrategia de la petrolera estatal combina más exploración con mayor disponibilidad de gas natural, un proyecto clave de regasificación en Coveñas y una apuesta creciente por energías renovables, con el objetivo de asegurar un suministro estable y resiliente para hogares, industrias y generación eléctrica.

Gas natural: el eje central de la estrategia 2040

Roa afirmó que “el foco central es el gas”, al exponer los cinco capítulos de la Estrategia 2040 de Ecopetrol. Según el presidente, este energético será “el vector de crecimiento de la transición energética en Colombia”, dada su versatilidad, menor huella de carbono frente a otros combustibles fósiles y su papel como respaldo del sistema eléctrico.

La compañía ha acelerado metas internas para sustituir combustibles líquidos por gas en sus operaciones, avanzar en electrificación y reducir emisiones. Al mismo tiempo, busca reforzar la disponibilidad de gas para el país mediante nuevos proyectos, un mayor ritmo exploratorio y el desarrollo de infraestructura crítica como la regasificación (Buenaventura, Coveñas y La Guajira).

Otro de los mensajes de Roa en Cartagena fue la necesidad de fortalecer la actividad exploratoria. Ecopetrol aumentó su meta anual de pozos: pasó de 10 a 13 para 2025, con una inversión estimada de 328 millones de dólares.

La compañía también ratificó la declaración de comercialidad de cuatro campos, un paso clave que confirma viabilidad técnica y económica y habilita su entrada en la fase de desarrollo. Estos avances, explicó Roa, garantizan recursos adicionales que ayudarán a sostener la oferta de petróleo y gas en los próximos años.

La exploración y la maduración acelerada de descubrimientos recientes buscan reducir la dependencia de importaciones, ampliar la vida útil de las reservas y mejorar la capacidad de respuesta ante picos de demanda o eventos climáticos.

Coveñas refuerza el suministro de gas natural

El anuncio más relevante en materia de GNL fue la habilitación ambiental para avanzar en la instalación de una unidad flotante de regasificación (FSRU por sus siglas en inglés) en Coveñas.

Este proyecto tendrá una capacidad inicial de 100 millones de pies cúbicos por día (MPCD), pero puede llegar a 400 MPCD, y permitirá procesar gas natural licuado importado para cubrir déficits identificados desde hace dos años.

Roa reveló que la compañía recibió cerca de 40 manifestaciones de interés de empresas internacionales para participar en el proyecto, de las cuales 15 ya fueron invitadas a la fase técnica.

Una FSRU en la costa Caribe también facilitaría la diversificación de fuentes y rutas de suministro, reduciendo la vulnerabilidad ante eventos climáticos y variaciones de producción interna.

Renovables y eficiencia: pilares complementarios

Aunque el gas es el núcleo de la estrategia, la compañía también ratificó inversiones en energías renovables. Ecopetrol sumó 1,3 gigavatios entre proyectos solares y eólicos adquiridos recientemente, un movimiento que Roa describió como “una apuesta estratégica alineada con lo que ya hacen las grandes petroleras del mundo”.

El presidente defendió además un plan de eficiencia que proyecta 15 billones de pesos en ahorros en 2025, recursos que permiten liberar capital para inversión estratégica y mejorar la resiliencia financiera.

El presidente de Ecopetrol insistió en que la estabilidad regulatoria, la coordinación entre entidades públicas y privadas y la capacidad de licenciamiento serán fundamentales para ejecutar los proyectos con el ritmo que exige el país.

El portafolio anunciado combina: Más exploración, desarrollo acelerado de campos, regasificación en Coveñas, expansión de renovables, programas de ahorro y eficiencia, y optimización operativa

Si estos componentes avanzan de forma simultánea, Ecopetrol podría reforzar sustancialmente la seguridad energética en los próximos años y contribuir a una transición ordenada, concluyó Roa.

Retos de Colombia para asegurar su soberanía energética

Durante la apertura de la VIII Cumbre de Petróleo, Gas y Energía, en Cartagena, el presidente Ejecutivo de Campetrol, Nelson Castañeda, trazó un panorama retador sobre el futuro energético de Colombia.

En su discurso de apertura, Castañeda lanzó un mensaje central: el país deberá sumar capacidades, inversión y estabilidad institucional si quiere mantener su soberanía energética en las próximas décadas.

El dirigente gremial recordó que el bienestar de millones de colombianos depende de un sistema energético robusto, moderno y seguro. Con esa premisa, invitó a empresas, Gobierno y ciudadanía a “poner los ojos en el futuro energético de Colombia y el corazón en los territorios”.

Según Castañeda, las tendencias globales indican que hacia 2050 la demanda de electricidad aumentará un 70 %. En Colombia, para lograr los niveles de desarrollo que permitirían reducir la pobreza, impulsar el crecimiento y avanzar en digitalización, el consumo energético deberá crecer a una tasa del 5 % anual hasta 2040.

Para dimensionarlo, el consumo per cápita del país —actualmente de 11.700 kWh al año— debería subir a 18.500 kWh en 2030 y alcanzar los 34.000 kWh en 2040, niveles comparables con los de Brasil y España.

Ese incremento sería necesario para cumplir objetivos como:

  • Reducir la pobreza extrema a menos del 3 %.
  • Disminuir la pobreza energética severa por debajo del 2 %.
  • Bajar la inseguridad alimentaria del 25,5 % al 5 %.
  • Impulsar un crecimiento del PIB superior al 5 % anual.

“Un país que se desarrolla necesita consumir más energía”, reiteró el presidente de Campetrol.

Reservas limitadas y señales de alerta

Castañeda puso sobre la mesa datos que muestran la fragilidad del panorama energético actual: Las reservas de petróleo ascienden a 2.035 millones de barriles, con un índice R/P de 7,2 años; mientras que las reservas de gas se ubican en 2.064 gigapiés cúbicos (Gpc), con un R/P de 5,9 años.

A ello se suma una disminución en la actividad operativa: en octubre de 2025 se registraron 30 taladros de perforación y 80 de reacondicionamiento, cifras inferiores a las del año anterior. En perforación, la caída acumulada desde 2022 es del 50 %.

Estas señales, advirtió, reflejan el desafío de sostener la autosuficiencia energética, un logro que Colombia ha mantenido durante cuatro décadas y que marcó un hito desde la primera exportación de crudo Caño Limón, en 1985.

El peso del sector en la economía

Más allá de las cifras de reservas y producción, el presidente de Campetrol recordó que el sector de hidrocarburos sigue siendo clave para el país:

  • Aporta el 31 % de las exportaciones.
  • Representa el 13 % de la inversión extranjera directa.
  • Contribuye con cerca del 9 % de los ingresos del Gobierno nacional.
  • Genera el 68 % de las regalías.

“La energía es la columna vertebral de nuestra economía y de nuestro bienestar”, afirmó.

Frentes clave para asegurar la soberanía energética

Castañeda propuso cuatro iniciativas prioritarias para recuperar el dinamismo de la industria y volver a atraer inversión internacional, siguiendo ejemplos de países como Brasil, Guyana, Estados Unidos y Argentina:

1. Aumentar el factor de recobro

Colombia tiene un promedio de 15,3 %, frente a un estándar mundial del 35 %. Mejorarlo podría extender significativamente la vida útil de los campos.

2. Retomar la exploración y el desarrollo

Varios descubrimientos recientes enfrentan retrasos por temas regulatorios y de seguridad. Desbloquearlos será clave para recuperar la senda exploratoria.

3. Aprovechar el potencial offshore

El país posee 7,4 terapiés cúbicos en recursos de gas natural costa afuera, equivalentes a cuatro veces las reservas probadas actuales.

4. Avanzar en los yacimientos no convencionales

Colombia cuenta con un potencial equivalente a 70 veces sus reservas de gas y cuatro veces las de petróleo.

Estas acciones, dijo Castañeda, requieren un entorno propicio basado en tres pilares: seguridad operativa, seguridad jurídica para la inversión y seguridad institucional, especialmente en procesos de licenciamiento y coordinación entre autoridades.

Para Castañeda, las decisiones que se tomen hoy definirán la Colombia del 2040. Los proyectos que se materialicen en la próxima década dependerán de la capacidad de diálogo, coordinación y visión de largo plazo del sector.

“La Colombia soñada depende de lo que hagamos en esta industria. Sin energía no habrá un país más desarrollado, competitivo, innovador y equitativo”, concluyó Castañeda.

Pobreza energética en Colombia: ¿Cómo va el país?

La tercera edición del Índice Multidimensional de Pobreza Energética (IMPE) revela avances significativos; sin embargo, 1 de cada 6 colombianos sigue siendo pobre energético, lo que hace necesario acelerar las acciones y cerrar las brechas regionales y rurales.

Promigas y su Fundación Promigas presentaron la III edición del Índice Multidimensional de Pobreza Energética (IMPE), una herramienta desarrollada con la firma Inclusión SAS para medir la pobreza energética, entendida como una condición en la que confluyen una acumulación de privaciones que limitan la posibilidad de las personas de realizar actividades esenciales mediadas por el uso de la energía.

En 2023, la pobreza energética en Colombia alcanzaba el 16,1%, equivalente a 8,4 millones de personas. Durante 2024, esta cifra bajó a 15,4%, reflejando que más de 300 mil colombianos superaron esta situación. Pese a este avance, aún hay cerca de 8,1 millones de personas en condición de pobreza energética.

En zonas como Bogotá (1,4%), Quindío (2,9%), Valle del Cauca (3,5%) y Risaralda (4,6%) se presentan bajos niveles de privación energética; mientras que en otros territorios las cifras siguen siendo críticas como en Córdoba (45%), Chocó (52,8%), La Guajira (63,1%) y Vaupés (86,5%), lo que evidencia la urgencia de intervenciones territoriales diferenciadas.
“El IMPE es más que una métrica: es una hoja de ruta para transformar vidas y cerrar brechas históricas; es una carta de navegación para los gobernantes, que les permite identificar rutas posibles para reducir la pobreza energética, balanceando eficiencia y equidad. Alcanzar un dígito en 2030 es posible a través de la implementación de diferentes medidas que reducirían las brechas regionales y rurales a un ritmo acelerado”, afirmó Juan Manuel Rojas, presidente de Promigas.

La hoja de ruta presentada con esta edición del IMPE, plantea 4 acciones clave para acelerar la meta de un dígito de pobreza energética a 2030, reduciendo en cerca de 40% (2,9 millones de personas) el número de pobres energéticos en el país.

Estas acciones son:

  1. Recuperar y ampliar la calidad de la energía eléctrica en aquellas zonas en las que ha desmejorado.
  2. Avanzar en la implementación del Plan Nacional de Sustitución de Leña.
  3. Ampliar la dotación de electrodomésticos básicos y dispositivos para aprender y comunicarse con el fin de aprovechar la energía dentro del hogar.
  4. Garantizar el acceso a la energía eléctrica en todos colegios del país.
“Si alcanzamos la meta de reducir la pobreza energética a un solo dígito para 2030, aún habrá cerca de 5,1 millones de personas viviendo en esta situación en Colombia. Por eso, es urgente implementar desde ahora políticas claras y de largo plazo, ya que el desarrollo no admite atajos”, concluyó Rojas.

Disecaron la iguana de Ecopetrol

Ecopetrol se está debilitando financiera y estructuralmente, lo que implicará mayores costos de endeudamiento y la posibilidad de nuevas degradaciones, si no mejora su producción, flujo de caja y gobierno corporativo.

Por: JUAN ESPINAL*

La joya de la corona de los colombianos, Ecopetrol, no había enfrentado un debilitamiento institucional tan agresivo como el que sufre hoy bajo el gobierno de Gustavo Petro.

Una Junta Directiva politizada ha puesto en riesgo el gobierno corporativo y la credibilidad de la empresa. A esto se suman escándalos por presunta corrupción y tráfico de influencias protagonizados por el señor Ricardo Roa y su pareja, quien muchos consideran el verdadero poder detrás del trono. Y como si fuera poco, la absurda decisión ideológica del gobierno de abandonar la exploración de hidrocarburos y no firmar nuevos contratos ha socavado las bases técnicas y financieras de la empresa.

El deterioro ha sido tan profundo que hasta la emblemática iguana, símbolo de Ecopetrol, parece perder fuerza.

Este ha sido un gobierno incapaz de construir sobre lo construido. Todos los sectores productivos están golpeados por la improvisación y la falta de rigurosidad técnica en la toma de decisiones.

Me preocupa, especialmente, el debilitamiento de la seguridad energética del país. ¿Qué será de Colombia sin hidrocarburos, sin energía, sin minería? Nos están conduciendo hacia una pobreza energética sin precedentes.

Todo indica que la verdadera intención del gobierno es desmantelar Ecopetrol. Prueba de ello es la insistencia en vender la participación del 50% que la empresa tiene en el bloque Permian (Texas), junto a Occidental Petroleum (OXY).

Este activo es actualmente el más rentable del portafolio: produce 115.000 barriles equivalentes por día (el 15% de toda la producción del Grupo Ecopetrol), generando ingresos por $5,2 billones de pesos (alrededor de US$1.253 millones). Además, es el activo con menor huella de carbono en su portafolio. Sin embargo, el sesgo ideológico del gobierno está poniendo en riesgo este pilar estratégico de la empresa.

La continua politización de las decisiones energéticas, el cambio constante de reglas y la inseguridad jurídica están alejando a los inversionistas, con consecuencias graves en términos de rentabilidad, reservas y credibilidad.

La única forma de salvar a Ecopetrol es que el próximo presidente de la República tome la decisión audaz de autorizar el fracking en Colombia. Sólo así podremos estabilizar nuestras reservas probadas de gas natural y petróleo, y aspirar a replicar los modelos exitosos de países como Argentina y Estados Unidos, que pasaron de ser importadores a grandes exportadores de energía. De lo contrario, las cifras lo demuestran: la empresa más querida e importante del país será inviable.

En 2022, Ecopetrol reportó una utilidad neta récord de 33,4 billones de pesos, gracias a precios internacionales favorables, el buen desempeño de sus refinerías y la producción del bloque Permian.

Pero a partir de 2023, comenzó el declive. Las utilidades cayeron a 19,1 billones de pesos, una reducción del 42,8%. En 2024 bajaron aún más, a 14,9 billones (una caída del 21,7% respecto a 2023). Y en 2025, según el balance del tercer trimestre, Ecopetrol ha acumulado apenas 7,5 billones de pesos, lo que representa un desplome del 32% frente al mismo período del año anterior.

Las agencias de riesgo han encendido las alarmas. En 2024, Moody’s degradó la calificación de Ecopetrol de Baa3 a Ba1, sacándola del grado de inversión. Advirtió además que la empresa tendrá flujos de caja negativos hasta 2025.

En 2025, S&P redujo la calificación de BB+ a BB, con perspectiva negativa, debido al aumento de la deuda, una relación deuda/EBITDA superior a 2x y los riesgos en su gobernanza. Fitch, por su parte, cambió la perspectiva de estable a negativa, alertando sobre presiones financieras, riesgo soberano elevado y retrasos operativos.

Las tres calificadoras coinciden: Ecopetrol se está debilitando financiera y estructuralmente, lo que implicará mayores costos de endeudamiento y la posibilidad de nuevas degradaciones si no mejora su producción, flujo de caja y gobierno corporativo.

Sí, hasta con la iguana están acabando en el gobierno Petro.

Hoy más que nunca, urge salvar al país de las garras de la izquierda para poder rescatar a Ecopetrol y garantizar la seguridad energética de todos los colombianos.

*Representante a la Cámara por Antioquia.

Canacol Energy inicia en Canadá proceso de restructuración

Luego de que un tribunal del Centro de Arbitraje y Conciliación de la Cámara de Comercio de Bogotá condenara en primera instancia a Canacol a pagar $22 millones de dólares a VP Ingenergia, la petrolera canadiense solicitó un proceso de reorganización, que busca protección frente a los acreedores. 

La canadiense Canacol Energy y sus subsidiarias solicitaron una orden de protección frente a acreedores ante la Corte de King’s Bench de Alberta, de conformidad con la Companies’ Creditors Arrangement Act (CCAA).

La CCAA es una ley federal en Canadá que permite a las compañías insolventes que califiquen reestructurar sus asuntos bajo la supervisión de la corte, con el objetivo de maximizar el valor para las partes interesadas y preservar las operaciones de la empresa.

Bajo la CCAA, la Compañía continúa operando mientras trabaja en reestructurar sus asuntos. La CCAA está diseñada para facilitar una suspensión de procesos, dando a la compañía estabilidad y un “respiro” frente a las acciones de los acreedores, mientras desarrolla un plan de arreglo o, de otro modo, llevar a cabo su reestructuración. El Monitor es designado por la corte para supervisar el proceso, informar a la corte y actuar como enlace entre las partes interesadas.

Según Canacol, “la decisión de iniciar el procedimiento bajo la CCAA fue adoptada por la Junta Directiva después de una consideración cuidadosa de la situación financiera de la Compañía y una amplia consulta con sus asesores legales y financieros”.

Y es que la Canacol enfrenta una inminente crisis de liquidez derivada de próximos pagos de intereses y capital bajo sus obligaciones de deuda; la decisión arbitral desfavorable en reclamación presentada por VP Ingenergia que da lugar a un laudo arbitral por 22 millones de dólares; una reducción en la producción de gas natural; y un incremento en las cuentas por pagar.

Canacol busca una Orden Inicial que incluye, entre otras cosas, suspensión de procesos en beneficio de la Compañía y sus subsidiarias canadienses, y el nombramiento de KPMG como monitor.

La Compañía también tiene la intención de solicitar el reconocimiento de la Orden Inicial y de sus procedimientos bajo la CCAA en los Estados Unidos conforme al Capítulo 15 del United States Bankruptcy Code, y en Colombia conforme al Título III de la Ley 1116 de 2006.

Finalmente, Canacol anunció que se prevé que la Bolsa de Valores de Toronto y las demás bolsas donde se encuentran listadas las acciones sometan a la Compañía a una revisión para su desliste.

Chevron ha invertido en Colombia más de USD 83 millones en los últimos 5 años

La compañía ha destinado recursos en infraestructura, terminales estratégicas y la red Texaco, que suma más de 550 estaciones de servicio y genera más de 6.500 empleos.

Durante los últimos cinco años, Chevron ha invertido más de USD 83 millones en la modernización de su infraestructura y el fortalecimiento de la red Texaco en Colombia.

Su operación ayuda a garantizar el suministro de combustibles que moviliza a más de 12 millones de motos, 7 millones de vehículos particulares, así como el transporte terrestre de 183 millones de toneladas de carga al año y 56 millones de pasajeros.

Para lograrlo, la compañía cuenta con seis terminales propias, cuatro conjuntas, una planta de lubricantes, distribución de combustibles de aviación y una red robusta que permite responder de manera confiable y segura a las necesidades del mercado.

“En Chevron creemos en Colombia y en su potencial de crecimiento. Por eso, mantenemos una apuesta que se traduce en inversiones concretas, infraestructura sólida y generación de empleo. El combustible asequible, confiable y cada vez más limpio es esencial para lograr la prosperidad económica, la seguridad energética y la protección del medio ambiente”, afirma Alejandro Riveros González, gerente de Asuntos Corporativos para Colombia y Centroamérica.

Como parte de ese compromiso, Chevron ha destinado esfuerzos en fortalecer sus capacidades operativas en diferentes regiones del país invirtiendo aproximadamente 30 millones de dólares, destinados a mejorar la infraestructura de terminales y la optimización de la operación bajo altos estándares de seguridad y eficiencia.

Se realizaron inversiones en la terminal de Buenaventura, única en el Pacífico conectada a la red nacional de poliductos, para lograr mejoras en la operación y dotación de equipos de evaluación de calidad de producto. En Cartagena se invirtió en proyectos de mejoras al equipamiento de seguridad y operaciones.

También se destinaron recursos para la modernización del sistema de carga de la terminal de Medellín; en Bogotá, para reforzar la distribución de combustibles de aviación y la producción de lubricantes de alta calidad; en San Andrés, para implementar la mezcla de etanol y modernizar la flota aeroportuaria; y en Yumbo, en sistemas de distribución y tratamiento de aguas residuales.

Adicionalmente, con el propósito de fortalecer su red de estaciones de servicio Texaco a nivel nacional, Chevron ha realizado en los últimos años inversiones de alrededor de 53 millones de dólares, consolidándose como un socio confiable para el desarrollo, la seguridad energética y la competitividad nacional.

Sudamérica reconfigura su mapa gasífero: una carrera contrarreloj

Argentina tiene el potencial, Brasil la demanda y Bolivia el desafío más urgente. Así se desprende del informe “El gas argentino frente a la transición global extendida”, elaborado por Nicolás Di Sbroiavacca, de la Fundación Bariloche.

El mundo avanza hacia la descarbonización, pero la transición energética está lejos de ser lineal. Mientras las grandes potencias intentan dejar atrás los combustibles fósiles, el gas natural —menos contaminante que el carbón y con capacidad de respaldar a las renovables— se ha convertido en el combustible puente de la próxima década.

En este escenario, Sudamérica atraviesa una transformación profunda en el sector del gas natural: viejos productores entran en declive, nuevos actores emergen con fuerza y otros países buscan capitalizar una ventana de oportunidad que podría cerrarse mucho antes de lo esperado.

Hoy, el mapa gasífero regional vive un reordenamiento histórico donde Argentina, Bolivia y Brasil son los protagonistas. Cada uno enfrenta desafíos radicalmente distintos, con estrategias que reflejan no solo su realidad energética, sino también su capacidad para atraer inversiones, expandir infraestructura y sostener políticas de largo plazo.

Una transición global que redistribuye las cartas

El mercado internacional del gas atraviesa tensiones y reacomodamientos acelerados. La guerra entre Rusia y Ucrania obligó a Europa a reducir su consumo de gas en un 20% y diversificar proveedores a una velocidad inédita. Estados Unidos, Qatar y África Occidental incrementaron sus envíos de GNL, mientras nuevas regiones productoras —como Guyana, Surinam y Namibia— pasaron a un primer plano gracias a descubrimientos millonarios en reservas.

En paralelo, organismos como la Agencia Internacional de la Energía (AIE) coinciden en que, incluso bajo escenarios Net Zero, el gas mantendrá un rol relevante hasta 2040–2050.

El consumo caerá en economías desarrolladas, pero crecerá en Asia y países emergentes donde sigue sustituyendo carbón. En América Latina, la penetración del gas continúa ampliándose, especialmente en Chile, Brasil y Argentina.

Ese contexto abre una ventana de entre 15 y 25 años para monetizar reservas, particularmente en países que cuenten con infraestructura y marcos regulatorios adecuados. Y es allí donde Sudamérica muestra sus contrastes más marcados.

Argentina: de importador crónico a polo exportador

Ningún país de la región vive una transformación tan acelerada como Argentina. Su formación Vaca Muerta —una de las mayores reservas de shale gas del mundo— ya aporta más del 70% de la producción nacional y proyecta un salto exportador sin precedentes.

Con más de 31 terapiés cúbicos (TCF) de reservas certificadas y más de 200 TCF de recursos prospectivos, Argentina se perfila como un proveedor clave de gas por dos vías:

  • Gasoductos regionales hacia Chile, Uruguay y Brasil.
  • Exportación de GNL a mercados globales mediante unidades flotantes (FLNG) y futuras plantas en tierra.

Los planes de Argentina LNG, impulsados por YPF junto a Shell, ENI, PAE y Golar, proyectan producir entre 20 y 30 millones de toneladas métricas por año (MTPA) hacia 2032, con potencial de generar ingresos superiores a los USD 15.000 millones al año.

Pero la oportunidad viene acompañada de una advertencia: las reservas probadas alcanzan para apenas 8 a 20 años según los escenarios de consumo y exportación. Para sostener el crecimiento, el país deberá invertir entre USD 10.000 y 15.000 millones anuales en exploración y desarrollo durante las próximas dos décadas.

El cuello de botella es claro: sin ampliar la infraestructura de transporte y avanzar en nuevos descubrimientos, la transición de Argentina a un actor global del gas podría frenarse abruptamente.

Brasil: potencia energética con una paradoja interna

Brasil es la economía más grande de Sudamérica y uno de los mayores consumidores de gas del continente. Sin embargo, enfrenta una paradoja difícil de resolver: es un país con abundantes recursos offshore —especialmente en el presal— pero con limitaciones para transportar ese gas al continente.

Esto obliga a Brasil a depender de:

  • GNL importado en terminales costeras.
  • Gas boliviano proveniente del GasBol.

Ante el declive de Bolivia y su mayor demanda interna, Brasil ha redoblado su interés en el gas argentino. Ya se concretaron exportaciones piloto desde Vaca Muerta a través de la red boliviana, y la expectativa es que los envíos escalen hasta 30 MMm³/día hacia 2030.

La Empresa de Pesquisa Energética (EPE) incorporó en su Plan Nacional de Infraestructura Gasífera 13 proyectos prioritarios, donde destaca la conexión entre Uruguayana y Triunfo como vía clave para futuros volúmenes argentinos.

Bolivia: del liderazgo histórico a un punto de inflexión

Durante las últimas dos décadas, Bolivia fue el epicentro gasífero regional. Sus exportaciones abastecieron a Brasil y Argentina, generando ingresos estratégicos para su economía. Pero ese liderazgo está en riesgo.

En los últimos diez años, las reservas y la producción bolivianas han mostrado un declive sostenido. Las nuevas exploraciones impulsadas por el Plan de Reactivación del Upstream (PRU) buscan revertir la tendencia y han logrado dos hallazgos relevantes —Remanso-X1 y Mayaya Centro-X1 IE— aunque insuficientes, por ahora, para garantizar un giro estructural.

Consultoras como Wood Mackenzie advierten que, sin descubrimientos significativos, Bolivia podría enfrentar un escenario crítico: tener que importar gas antes de 2030, incluso para abastecer su propio mercado interno.

Además del reto geológico, Bolivia enfrenta desafíos regulatorios. La reforma a la Ley de Hidrocarburos será clave para atraer inversión extranjera y revitalizar su upstream.

Competencia, integración y urgencias

La reconfiguración gasífera sudamericana está impulsada por tres fuerzas principales:

1. Competencia internacional por mercados: Argentina busca posicionarse como proveedor global de GNL, Guyana y Surinam avanzan con proyectos offshore y Brasil compite por atraer inversiones y diversificar su oferta.

2. Integración energética creciente: El interés brasileño en el gas argentino abre una ventana para una red regional más robusta. Chile ya depende de importaciones argentinas en varios períodos del año, mientras Uruguay se beneficia de la flexibilidad del sistema argentino.

3. Necesidad urgente de inversiones: El potencial exportador argentino requiere miles de millones en nuevos gasoductos y plantas de licuefacción. Bolivia necesita capital para sostener su mercado interno. Brasil busca equilibrar importaciones con producción del Presal.

Un puente con fecha de vencimiento

Sudamérica enfrenta una oportunidad histórica en medio de la transición global. La región puede transformarse en un bloque energético competitivo, capaz de abastecer mercados lejanos y fortalecer su integración interna.

Pero la ventana es limitada. El gas seguirá siendo relevante durante los próximos 15 a 25 años, pero el avance de las energías renovables, el hidrógeno y las políticas de descarbonización acelerarán la reducción de su protagonismo.

Conclusiones del Foro Regulatorio Internacional 2025

Colombia necesita una política regulatoria moderna que garantice el gas natural para todos los usuarios.

Con la participación de autoridades del Gobierno Nacional, reguladores, congresistas, expertos internacionales y académicos, concluyó en Bogotá la cuarta edición del Foro Regulatorio Internacional, organizado por la Asociación Colombiana de Gas Natural (NATURGAS) con la Universidad Externado de Colombia, y el apoyo de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH).

El certamen inició con un llamado urgente, liderado por la presidente de Naturgas, Luz Stella Murgas, para acelerar las regulaciones que permitan la exploración de nuevos proyectos, clave para fortalecer la soberanía energética.

Hoy, alrededor del 20% del gas que consume el país es importado y cerca de 8,4 millones de colombianos aún viven en pobreza energética, mientras que campos como Sirius podrían suministrar hasta el 45% del gas que requiere Colombia y ayudaría a cerrar estas brechas, pero a partir de la próxima década. Además, reiteró que el problema del país no es de recursos, sino de decisiones.

Por su parte, los expertos invitados coincidieron en que el gas natural representa cerca del 30% del consumo energético y fue descrito como un motor de transformación económica y social. En este sentido, se resaltó que la exploración sostenible es una obligación para la transición energética, por lo que producir nuestro propio gas significa cuidar el bolsillo de los hogares, proteger a la industria, garantizar energía disponible, confiable y con menores emisiones.

En materia de equidad, se presentaron análisis que muestran los costos de decisiones apresuradas. Durante su intervención, Juan Benavides, investigador de Fedesarrollo, afirmó que el valor presente de sustituir la cocción a gas por estufas de inducción eléctrica en todos los hogares asciende a 18,27 billones de pesos.

Además, cambiar subsidios de gas por subsidios a la electricidad en los estratos más bajos exigiría adicionar cerca de $0,74 billones por año. El mensaje fue que la transición debe ser responsable con el clima, pero también con las finanzas públicas y el bolsillo de los usuarios.

La calidad regulatoria, uno de los ejes protagónicos

Los panelistas coincidieron en que una regulación técnicamente sólida, predecible y adaptable es un pilar de un sector energético confiable. Entre los elementos de una regulación de calidad se destacaron la transparencia y la predictibilidad, la evaluación de impacto y las decisiones basadas en evidencia, con procesos de consulta pública robustos.

El foro también abordó el papel de la inteligencia artificial en la regulación económica, su potencial para mejorar el análisis de datos y la supervisión, y los retos éticos asociados.

En el panel sobre gobernanza institucional y en la conversación sobre la agenda energética del Congreso, se insistió en que la regulación debe ir de la mano de la política pública para tomar las mejores decisiones posibles.

El cierre de la agenda académica estuvo a cargo de Rafael Fajardo, vicepresidente de Operaciones, Regalías y Participaciones de la ANH, quien destacó los avances en la construcción de la Hoja de Ruta de la Transición Energética, un proceso que integra al gas natural como energético relevante para el país, y recalcó la importancia del trabajo articulado entre el Gobierno Nacional, los entes reguladores y la industria, para alcanzar los objetivos trazados.

CCE: Colombia necesita inversión y reformas rápidas para garantizar su energía

Colombia enfrenta un panorama energético complejo, con riesgos de racionamiento si no se toman medidas inmediatas para impulsar nuevos proyectos, agilizar la inversión y fortalecer la seguridad del sistema eléctrico.

La economía de Colombia atraviesa un momento crítico en el sector energético. Según el presidente Ejecutivo de la Cámara Colombiana de la Energía, Jorge Hernando Pedraza, el país se encuentra en un momento de angustia y exige decisiones inmediatas para evitar lo que él califica como “un racionamiento inminente”.

Pedraza analiza los retos estructurales del sistema eléctrico, la urgencia de atraer inversión y los pasos que el próximo gobierno debe dar para garantizar la seguridad energética nacional.

“Vivimos un momento de angustias. Es un sector golpeado y necesita rápidamente que haya un redireccionamiento”, advierte Pedraza, quien señala que el llamado “apagón” no es una amenaza lejana sino una posibilidad real en uno o dos años, si no se corrige la falta de nuevos proyectos de generación frente al consumo creciente. El déficit entre oferta y demanda se agrava día tras día, y la inacción puede traer consecuencias severas para hogares, industrias y la competitividad del país.

Los problemas se dividen en dos categorías: coyunturales y estructurales. Entre los primeros, la presión sobre el sistema actual; entre los segundos, la debilidad del marco institucional, la falta de inversión y los trámites que dilatan la puesta en operación de nuevas fuentes de generación. “Tenemos varios problemas, unos de orden coyuntural, otros de orden estructural… Se avecina un apagón, que prefiero llamarlo racionamiento”, subrayó.

Tres barreras que frenan al sector

Para Pedraza, los tres principales obstáculos que enfrenta el sistema energético colombiano son:

  • Infraestructura insuficiente: La generación, transmisión y distribución requieren actualización y ampliación urgente. La ausencia de nuevos proyectos agrava un déficit que se traduce en vulnerabilidad.
  • Obstáculos ambientales y sociales: Se estima que hay cerca de 65 proyectos liderados por el Gobierno en espera del beneplácito ambiental, junto con demoras en las consultas previas. Esto obliga a demoras excesivas y eleva el riesgo país para los inversionistas.
  • Incertidumbre regulatoria y percepción de riesgo: “Hay uno genérico que es la percepción de inseguridad, de incerteza, de desconfianza país”, afirma Pedraza. Esa percepción inhibe la llegada de capital extranjero que podría acelerar la incorporación de nuevas tecnologías y fuentes.

Frente a estos tres problemas, la Cámara Colombiana de Energía propone una visión optimista: convertir la crisis en oportunidad, incentivando inversión rápida y eficaz que genere retornos importantes y al mismo tiempo fortalezca la seguridad energética del país.

Cambio de rumbo: la hoja de ruta del próximo Gobierno

Pedraza advierte que el nuevo Gobierno tendrá la responsabilidad de actuar con rapidez para frenar la deriva del sector. Propone una legislación de tipo Fast Track, acompañada de regulaciones ágiles que permitan superar los obstáculos ambientales, sociales y regulatorios. Además, subraya la necesidad de atraer inversión extranjera mediante condiciones claras, estables y competitivas.

La diversificación de la matriz energética es otro componente clave: “Proyectos de energía sustentables de energía no convencionales, como la solar y la eólica, que nos permita cumplir las metas de mitigación de huella de carbono”, explica. Pero Pedraza también hace una apuesta pragmática: no descartar las fuentes térmicas o hidráulicas. Colombia depende hoy en 67 % de la generación hídrica y cerca del 30 % es generación térmica, “por lo que un mix equilibrado es indispensable para evitar un apagón que le costaría caro al país”.

Una industria que debe subir el ritmo

La industria eléctrica colombiana se sobrepuso en su momento a la segmentación de la Ley Eléctrica de 1994 (generación, transmisión, comercialización y distribución). Hoy, los clústeres eléctricos en Bogotá-Cundinamarca, Medellín y el Valle del Cauca juegan un papel fundamental en empleo, tributación y desarrollo regional. Pedraza destaca que estas plataformas industriales muestran la dimensión del negocio eléctrico y su potencial.

No obstante, la urgencia exige que la industria acelere su ritmo: “La feria de FISE, realizada en Medellín a mediados de noviembre, con amplia presencia internacional, muestra que Colombia tiene capacidad industrial para generar, transmitir y comercializar, pero debe acelerar el paso”. La infraestructura que hoy existe puede servir de base, pero necesita expansión y adaptación para responder al reto que se presenta.

Finalmente, Jorge Hernando Pedraza hace un llamado: la Cámara Colombiana de la Energía se ofrece como articulador del sector. “Somos un gremio transversal, con varios segmentos dedicados a la prestación de bienes y servicios en toda la cadena del sector”. Este rol de facilitador se vuelve clave para alinear los intereses del Estado, la industria, los servicios y la inversión extranjera, bajo un mismo propósito: asegurar una Colombia con energía confiable, asequible y sostenible.

Las decisiones que se adopten en los próximos 12 a 24 meses definirán si Colombia entra en una etapa de transición energética con ventajas competitivas o enfrenta un racionamiento que impactará a toda la sociedad.

1 … 36 37 38 39 40 … 300