Con gran éxito cerró la VIII Cumbre del Petróleo, Gas y Energía 2025

La VIII Cumbre del Petróleo, Gas y Energía, organizada por ACIEM, ACGGP, ACP y CAMPETROL, cerró destacando la importancia de la innovación, el fortalecimiento institucional y la construcción de consensos para garantizar la seguridad energética del país.

Expertos nacionales e internacionales coincidieron en que Colombia tiene oportunidades reales para avanzar, siempre que integre tecnología, infraestructura, talento técnico y un diálogo responsable con los territories, además de una política pública seria y estable.

La mañana del tercer día estuvo marcada por las conferencias sobre inteligencia artificial aplicadas al sector energético. Javier Burgos, experto en soluciones ambientales, presentó en su charla cómo la IA generativa ya está transformando los procesos de licenciamiento y monitoreo ambiental.

Según Burgos, los modelos de IA reducen hasta en 80% los tiempos de análisis ambiental, agilizan en 50% la elaboración de Estudios de Impacto Ambiental, permiten ahorros operativos del 30% y en personal técnico del 25%. Aseguró que la IA no reemplaza el talento humano: “La calidad del resultado depende de la calidad del equipo experto que guía al modelo”, enfatizó.

En paralelo, Constanza Tapparelli (McKinsey & Company) explicó cómo la IA generativa puede aumentar entre 15% y 40% el valor económico que antes ofrecía la IA tradicional y liberar un potencial de hasta USD 240.000 millones para la industria energética global.

Panel político–económico

El panel de análisis económico con periodistas y analistas invitados subrayó la necesidad de interpretar el contexto político con rigor y datos. Los panelistas coincidieron en que Colombia enfrenta transformaciones profundas, y que la industria energética ha demostrado resiliencia a pesar de la incertidumbre institucional.

Los expertos enfatizaron que: La empresa privada mantiene niveles altos de confianza ciudadana. Según Edelman, el 80% de los colombianos percibe positivamente la actividad petrolera, pero crece la preocupación por la dependencia del gas importado.

Consensos sobre infraestructura y gas

En su intervención, Felipe Bayón, CEO de GeoPark, destacó que la seguridad energética requiere “pensarse como Selección Colombia”, es decir, con visión colectiva y propósito nacional. Recordó que Colombia ha demostrado ser capaz de recuperar autosuficiencia en el pasado y que hoy necesita acelerar proyectos, integrar fuentes diversas y trabajar conjuntamente entre Estado y sector privado.

Por su parte, Karen Schutt, viceministra de energía, insistió en que Colombia no puede depender de una sola planta de regasificación y que el país necesita diversificar su infraestructura de gas. Resaltó que la molécula que el país requiere debe provenir de múltiples fuentes: recobro, pozos existentes, eficiencia energética, nuevas tecnologías y mecanismos de producción que garanticen continuidad y competitividad.

Premios CAMPETROL 2025

En el marco del cierre de la VIII Cumbre del Petróleo, Gas y Energía, Campetrol entregó los Premios de Sostenibilidad 2025, una de las actividades más esperadas del certamen.

Según CAMPETROL, fue una convocatoria histórica, al contar con 55 iniciativas postuladas por 36 compañías afiliadas y 17 proyectos presentados por empresas operadoras, que evidencian el compromiso del sector con la sostenibilidad ambiental, social y de gobernanza.

El presidente ejecutivo de Campetrol, Nelson Castañeda, destacó que este interés creciente demuestra un sector “que innova, que se adaptar y que entiende que la sostenibilidad es parte esencial de la competitividad y el desarrollo del país”. Los ganadores fueron:

Categoría Ambiental — Slacol

  • Ganador: Programa Magneta: Innovación para reducir huella de carbono y optimizar consumo energético en operaciones.
  • Segundo lugar: Guardianes de la vida (Soluxionar)
  • Tercer lugar: Energía limpia que transforma (Anbar Tools)

Categoría Social — Relianz Industrial Solutions

Su Programa Integral de Sostenibilidad “El poder de las futuras generaciones” articula más de 15 iniciativas alineadas con los ODS.

Categoría Gobernanza — SKF

Rodamientos Magnéticos SKF: tecnología de levitación magnética que reduce fricción, mejora eficiencia y moderniza la industria.

Cifras que consolidan a la Cumbre

La VIII Cumbre del Petróleo, Gas y Energía 2025 cerró con cifras históricas, que confirman su consolidación como el evento más importante del sector en Colombia. Participaron 2.449 asistentes, se vincularon 44 empresas patrocinadoras y la muestra comercial alcanzó una de sus versiones más robustas, con 66 empresas expositoras y 77 stands.

Además, el evento desarrolló tres agendas técnicas, una agenda académica y reunió a 130 conferencistas nacionales e internacionales, reflejando la diversidad de voces, conocimientos y visiones que alimentaron el debate sobre el futuro energético del país.

Gremios latinoamericanos se unen para impulsar el GLP en la región

Líderes del GLP de Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, México y Perú oficializarán el Convenio de Colaboración Regional en el Congreso GLP 2025, que se realizará en la capital mexicana el 24 y 25 de noviembre.

Ocho gremios latinoamericanos pertenecientes a la industria del Gas Licuado del Petróleo (GLP) establecerán una alianza estratégica de cooperación regional que promoverá el desarrollo del sector a través del intercambio de experiencias nacionales, la promoción de buenas de buenas prácticas, compartir información, así como la colaboración para la realización de eventos académicos, entre otros.

El Convenio de Colaboración Regional, que se firmará en el marco del Congreso GLP 2025 en México D.F. este 24 y 25 de noviembre, sella una alianza inédita entre las principales asociaciones gremiales del sector del GLP latinoamericano: Asociación Iberoamericana de GLP (AIGLP), Asociación Colombiana del GLP (GASNOVA), Asociación Ecuatoriana de Empresas Comercializadoras de GLP (ASOGAS), Asociación Gremial Colombiana de Comercializadores de Gas (AGREMGAS), Asociación Mexicana de Distribuidores de GLP (AMEXGAS), Cámara de Empresas Argentinas de Gas Licuado (CEGLA), Sindicato Nacional de las Empresas Distribuidoras de GLP (SINDIGAS – Brasil) y Sociedad Peruana de Gas Licuado (SPGL).

“Trabajaremos juntos para enfrentar los desafíos que compartimos en el sector del GLP en nuestros países, como la informalidad, la pobreza energética y la transición hacia energías más limpia; fortaleciendo una red de colaboración que reafirma el papel del GLP como una energía esencial para el desarrollo y el bienestar de América Latina”, señaló Fabricio Duarte, director Ejecutivo de AIGLP, organización que asumirá la vocería oficial del convenio.

El dirigente gremial indicó el acuerdo representa un punto de inflexión y transformación de una industria que busca fortalecer su integración técnica, institucional y regulatoria, y que reconoce que la cooperación es esencial para enfrentar los desafíos energéticos del GLP en la región.

Cada gremio aportará su propia experiencia y contexto: desde la consolidada red de distribución mexicana hasta el inicio de una nueva etapa de crecimiento del mercado colombiano, la innovación tecnológica de Brasil o la búsqueda de formalización del mercado en Perú y Ecuador, la diversidad de realidades se convierte en la mayor fortaleza de esta integración.

El acuerdo permitirá a las entidades gremiales compartir información técnica, estadística y de buenas prácticas, y experiencias regulatorias con miras a un mayor desarrollo sostenible del sector en la región.

Con esta alianza, los gremios firmantes envían un mensaje: Latinoamérica está lista para construir una agenda energética común, donde el GLP se consolide como una herramienta esencial para ampliar el acceso a energía moderna, limpia y segura.

“En una región marcada por la desigualdad y la necesidad de soluciones inmediatas, el GLP emerge como la energía del presente que impulsa el futuro”, finalizó Duarte.

Los hidrocarburos seguirán siendo clave hasta 2050

Los retos de la transición energética marcaron la agenda de la VIII Cumbre de Petróleo, Gas y Energía en Cartagena, donde expertos alertaron que el mundo seguirá demandando hidrocarburos hasta 2050 y que Colombia debe prepararse para ese escenario.

La transición energética dejó de ser una discusión tecnológica para convertirse en el eje que determinará la seguridad económica y energética de Colombia en las próximas décadas. Esa fue la conclusión central que dejó la VIII Cumbre de Petróleo, Gas y Energía realizada en Cartagena, donde panelistas nacionales e internacionales coincidieron en que el país enfrenta retos decisivos en materia de abastecimiento, inversión, señal regulatoria y seguridad energética.

Entre los conferencistas internacionales estuvo Jaime Brito, director Ejecutivo de Refinación y Productos Petrolíferos de OPIS, una de las consultoras de inteligencia energética más influyentes del mundo. Su presentación, centrada en los retos de la transición energética a largo plazo, tuvo un mensaje clave: el escenario global exige realismo, datos y decisiones estratégicas basadas en evidencia, no en escenarios aspiracionales.

“La presentación fue sobre el futuro. Me dio gusto ver que en la Cumbre mostraron una Colombia del 2040 produciendo 1,5 millones de barriles por día. Nosotros coincidimos en ese horizonte: habrá avance en transición energética, pero el mundo seguirá necesitando petróleo y gas hasta 2050 y más allá”, dijo Brito durante una entrevista con la Guía del Gas.

Un mundo que seguirá demandando hidrocarburos

Uno de los puntos más contundentes tuvo que ver con el consumo global de hidrocarburos. Según Brito, el pico de demanda de combustibles tradicionales, gasolina y diésel, llegará, pero no implicará el fin del petróleo. La razón: otros derivados, especialmente la nafta y el GLP, crecerán de forma significativa impulsados por el sector petroquímico.

El experto explicó que incluso las refinerías podrán ajustar su operación para responder a esa demanda sin dejar de ser competitivas. “Una refinería puede reducir producción de gasolina, pero aumentar nafta. La petroquímica la va a necesitar cada vez más, y esa materia prima proviene del petróleo y del gas”.

Los retos de la transición energética, en este contexto, no implican abandonar los hidrocarburos, sino gestionar un equilibrio que permita garantizar energía, competitividad e ingresos públicos, mientras avanza la diversificación.

El impacto real de los vehículos eléctricos ha sido mínimo

Aunque en el debate público se repite la idea que los vehículos eléctricos están transformando el mercado petrolero, Brito entregó un panorama distinto.

Recordó que incluso en Estados Unidos, un país con dos décadas de incentivos a la movilidad limpia, el consumo de gasolina no ha caído de forma estructural. De hecho, aumentó. ¿El motivo? El comportamiento del consumidor.

“Estados Unidos lleva 25 años incentivando carros híbridos y eléctricos, pero el consumo no cayó. El estadounidense promedio decidió comprar vehículos más grandes y pesados. El cambio tecnológico no sustituye automáticamente el comportamiento real del mercado”.

A escala global, señaló que los carros eléctricos representan apenas entre 3% y 4% de la flota total. Pretender que ese porcentaje transformará el mercado petrolero en los próximos años es desconocer la dinámica de adopción tecnológica y los ritmos de renovación vehicular en países emergentes.

¿Es rentable explorar petróleo?

Brito explicó que los precios proyectados del petróleo, entre 62 y 67 dólares por barril para los próximos años, son adecuados para la mayoría de productores. Los costos varían según el tipo de operación, pero incluso los métodos más complejos permiten márgenes.

“Explorar sigue siendo rentable. Un ciclo completo puede requerir costos entre 30 y 50 dólares por barril, pero pozos ya desarrollados pueden operar por 5 o 10 dólares. Mientras el barril esté entre 62 y 67 dólares, los productores tienen buenos resultados”.

Esta proyección tiene implicaciones directas para Colombia: sin explorar ni reponer reservas, la discusión sobre transición se vuelve retórica.

Un sector público-privado fortalecido es clave

Brito destacó que Colombia tiene una ventaja: su ecosistema sectorial. La Cumbre logra reunir en un mismo espacio a empresas privadas, Ecopetrol, la Upme, la ANH, el Ministerio de Energía y compañías globales de análisis y consultoría. No todos los países cuentan con esa articulación.

“He hablado en conferencias en varias partes del mundo y no he visto un evento tan grande que reúna a todos los gremios del sector. Aquí están el Gobierno, la industria, los técnicos, los proveedores y quienes producimos inteligencia de mercado. Es un gremio unido aportando valor”.

El mensaje es claro: la transición energética no podrá enfrentarse sin instituciones fuertes, sin diálogo técnico y sin confianza del inversionista.

Si algo quedó claro en Cartagena es que el país enfrenta una agenda compleja. Los retos de la transición energética no son un tema conceptual, sino un desafío operativo y económico que involucra:

● Reposición de reservas: El país tiene menos de ocho años de autosuficiencia petrolera y cerca de siete en gas. La falta de reposición condiciona la seguridad energética y las finanzas públicas.

● Señal regulatoria: Los inversionistas necesitan reglas claras, estables y técnicas. Los cambios regulatorios improvisados paralizan decisiones cruciales.

● Infraestructura: Colombia requiere ampliaciones en transporte, almacenamiento y refinación si quiere responder al aumento de demanda de nafta y GLP hacia 2050.

● Planeación realista: El país debe evitar escenarios basados en deseos. El diagnóstico global indica que el mundo seguirá requiriendo petróleo y gas en las próximas décadas.

Un evento que reflejó hacia dónde va el sector

La VIII Cumbre de Petróleo y Gas dejó un mensaje contundente: los retos de la transición energética exigen decisiones inmediatas, inversiones de largo plazo y un enfoque pragmático. No se trata de escoger entre petróleo o renovables, sino de administrar un sistema energético que necesita estabilidad mientras avanza hacia nuevas tecnologías.

“Los hidrocarburos seguirán siendo relevantes. El mundo los consumirá más allá de 2050. Colombia tiene que tomar decisiones estratégicas desde ahora y desarrollar cualquier pozo o infraestructura que pueda aportar a ese futuro. El país no puede darse el lujo de frenar su sector energético”, concluyó Brito.

Barómetro Petrolero: percepción de la reputación de la industria

En medio de un momento crítico, los oleoductos ganan posiciones en el ranking de reputación del sector petróleo y gas en Colombia. Ecopetrol se mantiene en el primer lugar, seguido por Hocol y Geopark, que escaló tres posiciones.

En el marco de la VIII Cumbre de Petróleo y Gas, el Barómetro Petrolero presentó el informe de reputación del sector y la segunda edición del Ranking de las Empresas de Petróleo y Gas con Mejor Reputación en Colombia.

El estudio consolida las percepciones de 2.427 ciudadanos, 240 funcionarios de gobierno y 194 directivos de la industria, y permite ver cómo la reputación del sector evoluciona entre quienes viven en los territorios, quienes regulan y quienes operan la actividad.

El apoyo de la opinión pública hacia la industria se mantiene en niveles históricamente altos. El 80% de los colombianos afirma que la industria petrolera es positiva para el país, y el 78% reconoce su papel decisivo en la financiación de los programas sociales y de inversión pública del Estado. A nivel nacional, la narrativa del aporte fiscal y macroeconómico sigue siendo una de las bases más sólidas de legitimidad del sector.

Sin embargo, el Barómetro Petrolero 2025 registró un deterioro en las regiones productoras. El apoyo a que se desarrollen actividades de exploración, producción y transporte en los municipios petroleros cayó de 70% en 2024 a 64% en 2025, impulsado principalmente por la disminución del respaldo en Meta, Tolima y Huila. Este descenso refleja una brecha persistente entre lo que la ciudadanía siente que recibe a nivel local y los aportes que reconoce a nivel nacional: mientras el país ve al sector como una fuente crucial de ingresos para el Estado, en las regiones productoras la percepción del aporte directo en empleo y desarrollo local sigue siendo baja e inconsistente.

Los funcionarios de gobierno muestran una visión más positiva

El estudio muestra una mejor evaluación de las empresas por parte de las autoridades, especialmente en temas de relación con el Estado y gestión ambiental. El 80% de los funcionarios de gobierno afirma que las empresas de petróleo y gas están comprometidas con el cuidado del medio ambiente, el nivel más alto registrado desde que se realiza el estudio. También crece la satisfacción con la comunicación entre empresas y Estado.

No obstante, persisten desafíos en el manejo de regalías, la contribución al desarrollo local y la percepción sobre el cumplimiento de reglas, especialmente entre autoridades ambientales y nacionales.

Directivos: pesimismo persistente y ajustes internos

A pesar de un contexto en el que la opinión pública y varios segmentos del gobierno parecen más favorables, los directivos de las empresas mantienen niveles altos de pesimismo.

  • El 95% considera que el entorno político actual está afectando las decisiones de inversión en exploración y producción de gas.
  • El 31% afirma que la inversión social voluntaria de sus empresas disminuyó durante el último año, mientras otro 34% afirma que se mantuvo igual.

Estos ajustes presupuestales ya están impactando la reputación del sector, especialmente en las zonas donde operan las compañías. Menos inversión social, menos presencia comunitaria y menor actividad comunicacional son factores que se reflejan en la caída del respaldo en algunas regiones productoras.

Una industria que debe apostar por la confianza

Para Jaime Arteaga, director de Arteaga Latam, este es un momento decisivo para el sector: “No sólo la opinión pública, sino también las autoridades y la realidad económica del país muestran señales que la industria de petróleo y gas podría reactivarse con fuerza en el próximo año. Aunque persisten barreras tributarias y de conflictividad social, el pesimismo de los directivos puede profundizar estas dificultades si se traduce en decisiones operacionales que deterioren las condiciones en los territorios. La reputación no es un efecto colateral, es un activo estratégico: la recuperación del sector pasa por cuidar la confianza, fortalecer la presencia local y proyectar optimismo informado sobre el futuro.”

Empresas con mejor reputación

El Ranking de Reputación 2025 destaca el avance de las empresas de oleoductos, que mejoraron su posición frente a los tres grupos de interés medidos. Su desempeño en continuidad operacional, gestión ambiental y relacionamiento territorial fue ampliamente reconocido.

“Sin gas perdemos todos. Pierden las industrias y los hogares”: Frank Pearl

El presidente de la ACP señaló que en 2025 el país ya importa en promedio el 17% de la demanda nacional de gas. Pearl presentó una agenda de crecimiento para el futuro energético de Colombia centrada en adición de fuentes energéticas, crecimiento económico y desarrollo socioambiental.

Durante la VIII Cumbre del Petróleo, Gas y Energía, en Cartagena, Frank Pearl, presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas (ACP), hizo un llamado urgente por el futuro energético del país y planteó una hoja de ruta para retomar el crecimiento del sector, garantizar el abastecimiento de hidrocarburos, asegurar la sostenibilidad y fortalecer la seguridad energética nacional.

De acuerdo con el dirigente gremial, Colombia enfrenta un periodo crítico en materia energética: producción en descenso, exploración en retroceso y aumento en la dependencia de importaciones de gas, así como incremento de la conflictividad social y deterioro del orden público.

Pearl planteó la necesidad de recuperar la autosuficiencia en gas como un desafío prioritario del país. “Sin gas perdemos todos. Pierden las industrias, los hogares. Sin gas perdemos competitividad, confiabilidad eléctrica y seguridad energética. En 2025 ya se ha importado en promedio el 17% de la demanda nacional y el Gestor del Mercado de Gas Natural estima incremento de ese déficit”, aseguró.

Recordó que la reposición de reservas de gas, por ejemplo, ha caído drásticamente: “mientras que hace 15 años reponíamos 13 de cada 10 pies cúbicos del gas que consumíamos, hoy reponemos apenas 0,3 de cada 10”.

Frank Pearl agregó que “en 2024 la inversión en exploración cayó 14% en comparación con 2023, que desde 2022 no se adjudican nuevas áreas, y que, de 282 contratos firmados con la ANH, solo 91 se encuentran en exploración; por ello, la prioridad es incrementar la exploración, garantizar estabilidad fiscal, seguridad jurídica y condiciones de seguridad, entre otros factores, para mejorar la competitividad del país, volver a atraer inversión y así, poder mantener las contribuciones del sector al desarrollo del país”.

De acuerdo con el líder gremial, si no se reactiva la exploración, con las reservas actuales de petróleo, Colombia no podrá mantener la producción que se requiere para garantizar los ingresos del Marco Fiscal de Mediano Plazo, lo que generaría un déficit de 40 billones de pesos entre 2027 y 2035.

Frente a este panorama, planteó una agenda de crecimiento basada en tres pilares:

  • Crecimiento energético: Reactivar la exploración y retomar la asignación de áreas; priorizar el desarrollo de yacimientos no convencionales y el offshore; estabilizar las reglas fiscales, jurídicas y regulatorias; moderar la carga tributaria; y garantizar un licenciamiento ambiental ágil y predecible.
  • Crecimiento económico: Usar la riqueza energética para diversificar la economía regional; fortalecer los encadenamientos productivos; impulsar los fondos de innovación y competitividad; y lograr una mayor capacidad regional para formular proyectos de regalías.
  • Crecimiento social y ambiental: Promover un ordenamiento territorial concertado; impulsar inversión social participativa y verificable; construir proyectos compartidos entre empresas, comunidades y autoridades; y trabajar por una gestión ambiental rigurosa.

El papel de los hidrocarburos en la economía

Frank Pearl hizo énfasis en que el petróleo y el gas continúan siendo pilares para la estabilidad económica del país. Los aportes de la industria —que representaron en 2024 el 16% de la inversión extranjera directa, el 30% de las exportaciones nacionales, el 4% del PIB del país ($70 billones), $43 billones en aportes fiscales, $8,2 billones en regalías y más de 360 mil empleos al año— demuestran que el sector sigue siendo esencial para el desarrollo de Colombia y sus regiones.

Pearl reiteró que la transición energética no debe entenderse como la sustitución inmediata del petróleo y el gas, sino como un proceso de adición de fuentes de energía. En el mundo, recordó, los hidrocarburos seguirán representando más del 50% de la demanda energética global hasta 2050. “El mundo necesitará más de 100 mil millones de barriles de nuevas reservas entre 2030 y 2050”, señaló.

Finalmente, el presidente de la ACP hizo un llamado a que el país defina una hoja de ruta energética a la colombiana entre 2026 – 2050, construida con evidencia técnica, visión de largo plazo y cooperación entre gobiernos, industria y comunidades. Se trata, dijo, de tomar decisiones responsables para asegurar el abastecimiento, impulsar el crecimiento y garantizar una adición energética viable para Colombia. “El sector de hidrocarburos debe ser el motor de crecimiento de Colombia, porque con Energía hay futuro, puntualizó”.

Cali será sede del 5º Summit Internacional de GLP 2026

La ciudad destaca por su posición estratégica y rol clave en la logística y distribución del GLP en el suroccidente del país. El Summit reunirá a líderes y expertos para abordar seguridad energética, regulación e infraestructura del GLP en Colombia y la región.

La Asociación Gremial Colombiana de Comercializadores de Gas (Agremgas) anunció que la quinta edición del Summit Internacional de GLP se llevará a cabo los días 4 y 5 de junio de 2026 en el Hotel Dann Carlton de Cali, una de las ciudades con mayor dinamismo logístico, empresarial y académico del país.

El Summit regresa con una agenda regional e internacional que reunirá a autoridades, expertos, empresas de toda la cadena de valor y representantes de América Latina para abordar los desafíos y oportunidades del GLP en un contexto marcado por la necesidad de garantizar seguridad energética, fortalecer la infraestructura y asegurar el abastecimiento para hogares y sectores productivos.

Cali fue elegida como sede por su posición estratégica en el suroccidente colombiano, su rol clave como corredor logístico para el transporte de combustibles, su creciente ecosistema empresarial y su capacidad para articular academia, industria y gobierno. Este entorno permitirá impulsar un diálogo más amplio sobre sostenibilidad, innovación, regulación y desarrollo territorial en torno al GLP.

Sara Vélez, directora Ejecutiva de Agremgas, destacó:
“Cali es hoy un punto importante para la distribución y operación del GLP, una ciudad con visión empresarial y con un enorme potencial para el desarrollo energético. Para nosotros como gremio es un paso significativo llevar el Summit a una región que impulsa competitividad, conocimiento y nuevas oportunidades para el sector”.

La versión 2026 del Summit Internacional de GLP busca promover el intercambio de experiencias y generar nuevas alianzas para consolidar al GLP como una energía esencial, segura y accesible para millones de familias y actividades económicas en Colombia.

Ecopetrol anunció plan para fortalecer la seguridad energética de Colombia

Ecopetrol presentó la hoja de ruta, con una estrategia integral que busca asegurar el abastecimiento, reducir vulnerabilidades y preparar al país para un futuro con mayores demandas energéticas.

Durante la VIII Cumbre de Petróleo, Gas y Energía, realizada en Cartagena, Ecopetrol presentó una hoja de ruta destinada a reforzar la seguridad energética del país con medidas de corto, mediano y largo plazo.

El presidente de la compañía, Ricardo Roa, aseguró que el mayor desafío de esta administración ha sido “sentar las bases más relevantes para una transición energética que mantenga la sostenibilidad del petróleo y gas”, en un contexto marcado por el aumento de la demanda, condiciones climáticas adversas y presiones sobre el abastecimiento.

La estrategia de la petrolera estatal combina más exploración con mayor disponibilidad de gas natural, un proyecto clave de regasificación en Coveñas y una apuesta creciente por energías renovables, con el objetivo de asegurar un suministro estable y resiliente para hogares, industrias y generación eléctrica.

Gas natural: el eje central de la estrategia 2040

Roa afirmó que “el foco central es el gas”, al exponer los cinco capítulos de la Estrategia 2040 de Ecopetrol. Según el presidente, este energético será “el vector de crecimiento de la transición energética en Colombia”, dada su versatilidad, menor huella de carbono frente a otros combustibles fósiles y su papel como respaldo del sistema eléctrico.

La compañía ha acelerado metas internas para sustituir combustibles líquidos por gas en sus operaciones, avanzar en electrificación y reducir emisiones. Al mismo tiempo, busca reforzar la disponibilidad de gas para el país mediante nuevos proyectos, un mayor ritmo exploratorio y el desarrollo de infraestructura crítica como la regasificación (Buenaventura, Coveñas y La Guajira).

Otro de los mensajes de Roa en Cartagena fue la necesidad de fortalecer la actividad exploratoria. Ecopetrol aumentó su meta anual de pozos: pasó de 10 a 13 para 2025, con una inversión estimada de 328 millones de dólares.

La compañía también ratificó la declaración de comercialidad de cuatro campos, un paso clave que confirma viabilidad técnica y económica y habilita su entrada en la fase de desarrollo. Estos avances, explicó Roa, garantizan recursos adicionales que ayudarán a sostener la oferta de petróleo y gas en los próximos años.

La exploración y la maduración acelerada de descubrimientos recientes buscan reducir la dependencia de importaciones, ampliar la vida útil de las reservas y mejorar la capacidad de respuesta ante picos de demanda o eventos climáticos.

Coveñas refuerza el suministro de gas natural

El anuncio más relevante en materia de GNL fue la habilitación ambiental para avanzar en la instalación de una unidad flotante de regasificación (FSRU por sus siglas en inglés) en Coveñas.

Este proyecto tendrá una capacidad inicial de 100 millones de pies cúbicos por día (MPCD), pero puede llegar a 400 MPCD, y permitirá procesar gas natural licuado importado para cubrir déficits identificados desde hace dos años.

Roa reveló que la compañía recibió cerca de 40 manifestaciones de interés de empresas internacionales para participar en el proyecto, de las cuales 15 ya fueron invitadas a la fase técnica.

Una FSRU en la costa Caribe también facilitaría la diversificación de fuentes y rutas de suministro, reduciendo la vulnerabilidad ante eventos climáticos y variaciones de producción interna.

Renovables y eficiencia: pilares complementarios

Aunque el gas es el núcleo de la estrategia, la compañía también ratificó inversiones en energías renovables. Ecopetrol sumó 1,3 gigavatios entre proyectos solares y eólicos adquiridos recientemente, un movimiento que Roa describió como “una apuesta estratégica alineada con lo que ya hacen las grandes petroleras del mundo”.

El presidente defendió además un plan de eficiencia que proyecta 15 billones de pesos en ahorros en 2025, recursos que permiten liberar capital para inversión estratégica y mejorar la resiliencia financiera.

El presidente de Ecopetrol insistió en que la estabilidad regulatoria, la coordinación entre entidades públicas y privadas y la capacidad de licenciamiento serán fundamentales para ejecutar los proyectos con el ritmo que exige el país.

El portafolio anunciado combina: Más exploración, desarrollo acelerado de campos, regasificación en Coveñas, expansión de renovables, programas de ahorro y eficiencia, y optimización operativa

Si estos componentes avanzan de forma simultánea, Ecopetrol podría reforzar sustancialmente la seguridad energética en los próximos años y contribuir a una transición ordenada, concluyó Roa.

Retos de Colombia para asegurar su soberanía energética

Durante la apertura de la VIII Cumbre de Petróleo, Gas y Energía, en Cartagena, el presidente Ejecutivo de Campetrol, Nelson Castañeda, trazó un panorama retador sobre el futuro energético de Colombia.

En su discurso de apertura, Castañeda lanzó un mensaje central: el país deberá sumar capacidades, inversión y estabilidad institucional si quiere mantener su soberanía energética en las próximas décadas.

El dirigente gremial recordó que el bienestar de millones de colombianos depende de un sistema energético robusto, moderno y seguro. Con esa premisa, invitó a empresas, Gobierno y ciudadanía a “poner los ojos en el futuro energético de Colombia y el corazón en los territorios”.

Según Castañeda, las tendencias globales indican que hacia 2050 la demanda de electricidad aumentará un 70 %. En Colombia, para lograr los niveles de desarrollo que permitirían reducir la pobreza, impulsar el crecimiento y avanzar en digitalización, el consumo energético deberá crecer a una tasa del 5 % anual hasta 2040.

Para dimensionarlo, el consumo per cápita del país —actualmente de 11.700 kWh al año— debería subir a 18.500 kWh en 2030 y alcanzar los 34.000 kWh en 2040, niveles comparables con los de Brasil y España.

Ese incremento sería necesario para cumplir objetivos como:

  • Reducir la pobreza extrema a menos del 3 %.
  • Disminuir la pobreza energética severa por debajo del 2 %.
  • Bajar la inseguridad alimentaria del 25,5 % al 5 %.
  • Impulsar un crecimiento del PIB superior al 5 % anual.

“Un país que se desarrolla necesita consumir más energía”, reiteró el presidente de Campetrol.

Reservas limitadas y señales de alerta

Castañeda puso sobre la mesa datos que muestran la fragilidad del panorama energético actual: Las reservas de petróleo ascienden a 2.035 millones de barriles, con un índice R/P de 7,2 años; mientras que las reservas de gas se ubican en 2.064 gigapiés cúbicos (Gpc), con un R/P de 5,9 años.

A ello se suma una disminución en la actividad operativa: en octubre de 2025 se registraron 30 taladros de perforación y 80 de reacondicionamiento, cifras inferiores a las del año anterior. En perforación, la caída acumulada desde 2022 es del 50 %.

Estas señales, advirtió, reflejan el desafío de sostener la autosuficiencia energética, un logro que Colombia ha mantenido durante cuatro décadas y que marcó un hito desde la primera exportación de crudo Caño Limón, en 1985.

El peso del sector en la economía

Más allá de las cifras de reservas y producción, el presidente de Campetrol recordó que el sector de hidrocarburos sigue siendo clave para el país:

  • Aporta el 31 % de las exportaciones.
  • Representa el 13 % de la inversión extranjera directa.
  • Contribuye con cerca del 9 % de los ingresos del Gobierno nacional.
  • Genera el 68 % de las regalías.

“La energía es la columna vertebral de nuestra economía y de nuestro bienestar”, afirmó.

Frentes clave para asegurar la soberanía energética

Castañeda propuso cuatro iniciativas prioritarias para recuperar el dinamismo de la industria y volver a atraer inversión internacional, siguiendo ejemplos de países como Brasil, Guyana, Estados Unidos y Argentina:

1. Aumentar el factor de recobro

Colombia tiene un promedio de 15,3 %, frente a un estándar mundial del 35 %. Mejorarlo podría extender significativamente la vida útil de los campos.

2. Retomar la exploración y el desarrollo

Varios descubrimientos recientes enfrentan retrasos por temas regulatorios y de seguridad. Desbloquearlos será clave para recuperar la senda exploratoria.

3. Aprovechar el potencial offshore

El país posee 7,4 terapiés cúbicos en recursos de gas natural costa afuera, equivalentes a cuatro veces las reservas probadas actuales.

4. Avanzar en los yacimientos no convencionales

Colombia cuenta con un potencial equivalente a 70 veces sus reservas de gas y cuatro veces las de petróleo.

Estas acciones, dijo Castañeda, requieren un entorno propicio basado en tres pilares: seguridad operativa, seguridad jurídica para la inversión y seguridad institucional, especialmente en procesos de licenciamiento y coordinación entre autoridades.

Para Castañeda, las decisiones que se tomen hoy definirán la Colombia del 2040. Los proyectos que se materialicen en la próxima década dependerán de la capacidad de diálogo, coordinación y visión de largo plazo del sector.

“La Colombia soñada depende de lo que hagamos en esta industria. Sin energía no habrá un país más desarrollado, competitivo, innovador y equitativo”, concluyó Castañeda.

Pobreza energética en Colombia: ¿Cómo va el país?

La tercera edición del Índice Multidimensional de Pobreza Energética (IMPE) revela avances significativos; sin embargo, 1 de cada 6 colombianos sigue siendo pobre energético, lo que hace necesario acelerar las acciones y cerrar las brechas regionales y rurales.

Promigas y su Fundación Promigas presentaron la III edición del Índice Multidimensional de Pobreza Energética (IMPE), una herramienta desarrollada con la firma Inclusión SAS para medir la pobreza energética, entendida como una condición en la que confluyen una acumulación de privaciones que limitan la posibilidad de las personas de realizar actividades esenciales mediadas por el uso de la energía.

En 2023, la pobreza energética en Colombia alcanzaba el 16,1%, equivalente a 8,4 millones de personas. Durante 2024, esta cifra bajó a 15,4%, reflejando que más de 300 mil colombianos superaron esta situación. Pese a este avance, aún hay cerca de 8,1 millones de personas en condición de pobreza energética.

En zonas como Bogotá (1,4%), Quindío (2,9%), Valle del Cauca (3,5%) y Risaralda (4,6%) se presentan bajos niveles de privación energética; mientras que en otros territorios las cifras siguen siendo críticas como en Córdoba (45%), Chocó (52,8%), La Guajira (63,1%) y Vaupés (86,5%), lo que evidencia la urgencia de intervenciones territoriales diferenciadas.
“El IMPE es más que una métrica: es una hoja de ruta para transformar vidas y cerrar brechas históricas; es una carta de navegación para los gobernantes, que les permite identificar rutas posibles para reducir la pobreza energética, balanceando eficiencia y equidad. Alcanzar un dígito en 2030 es posible a través de la implementación de diferentes medidas que reducirían las brechas regionales y rurales a un ritmo acelerado”, afirmó Juan Manuel Rojas, presidente de Promigas.

La hoja de ruta presentada con esta edición del IMPE, plantea 4 acciones clave para acelerar la meta de un dígito de pobreza energética a 2030, reduciendo en cerca de 40% (2,9 millones de personas) el número de pobres energéticos en el país.

Estas acciones son:

  1. Recuperar y ampliar la calidad de la energía eléctrica en aquellas zonas en las que ha desmejorado.
  2. Avanzar en la implementación del Plan Nacional de Sustitución de Leña.
  3. Ampliar la dotación de electrodomésticos básicos y dispositivos para aprender y comunicarse con el fin de aprovechar la energía dentro del hogar.
  4. Garantizar el acceso a la energía eléctrica en todos colegios del país.
“Si alcanzamos la meta de reducir la pobreza energética a un solo dígito para 2030, aún habrá cerca de 5,1 millones de personas viviendo en esta situación en Colombia. Por eso, es urgente implementar desde ahora políticas claras y de largo plazo, ya que el desarrollo no admite atajos”, concluyó Rojas.

Disecaron la iguana de Ecopetrol

Ecopetrol se está debilitando financiera y estructuralmente, lo que implicará mayores costos de endeudamiento y la posibilidad de nuevas degradaciones, si no mejora su producción, flujo de caja y gobierno corporativo.

Por: JUAN ESPINAL*

La joya de la corona de los colombianos, Ecopetrol, no había enfrentado un debilitamiento institucional tan agresivo como el que sufre hoy bajo el gobierno de Gustavo Petro.

Una Junta Directiva politizada ha puesto en riesgo el gobierno corporativo y la credibilidad de la empresa. A esto se suman escándalos por presunta corrupción y tráfico de influencias protagonizados por el señor Ricardo Roa y su pareja, quien muchos consideran el verdadero poder detrás del trono. Y como si fuera poco, la absurda decisión ideológica del gobierno de abandonar la exploración de hidrocarburos y no firmar nuevos contratos ha socavado las bases técnicas y financieras de la empresa.

El deterioro ha sido tan profundo que hasta la emblemática iguana, símbolo de Ecopetrol, parece perder fuerza.

Este ha sido un gobierno incapaz de construir sobre lo construido. Todos los sectores productivos están golpeados por la improvisación y la falta de rigurosidad técnica en la toma de decisiones.

Me preocupa, especialmente, el debilitamiento de la seguridad energética del país. ¿Qué será de Colombia sin hidrocarburos, sin energía, sin minería? Nos están conduciendo hacia una pobreza energética sin precedentes.

Todo indica que la verdadera intención del gobierno es desmantelar Ecopetrol. Prueba de ello es la insistencia en vender la participación del 50% que la empresa tiene en el bloque Permian (Texas), junto a Occidental Petroleum (OXY).

Este activo es actualmente el más rentable del portafolio: produce 115.000 barriles equivalentes por día (el 15% de toda la producción del Grupo Ecopetrol), generando ingresos por $5,2 billones de pesos (alrededor de US$1.253 millones). Además, es el activo con menor huella de carbono en su portafolio. Sin embargo, el sesgo ideológico del gobierno está poniendo en riesgo este pilar estratégico de la empresa.

La continua politización de las decisiones energéticas, el cambio constante de reglas y la inseguridad jurídica están alejando a los inversionistas, con consecuencias graves en términos de rentabilidad, reservas y credibilidad.

La única forma de salvar a Ecopetrol es que el próximo presidente de la República tome la decisión audaz de autorizar el fracking en Colombia. Sólo así podremos estabilizar nuestras reservas probadas de gas natural y petróleo, y aspirar a replicar los modelos exitosos de países como Argentina y Estados Unidos, que pasaron de ser importadores a grandes exportadores de energía. De lo contrario, las cifras lo demuestran: la empresa más querida e importante del país será inviable.

En 2022, Ecopetrol reportó una utilidad neta récord de 33,4 billones de pesos, gracias a precios internacionales favorables, el buen desempeño de sus refinerías y la producción del bloque Permian.

Pero a partir de 2023, comenzó el declive. Las utilidades cayeron a 19,1 billones de pesos, una reducción del 42,8%. En 2024 bajaron aún más, a 14,9 billones (una caída del 21,7% respecto a 2023). Y en 2025, según el balance del tercer trimestre, Ecopetrol ha acumulado apenas 7,5 billones de pesos, lo que representa un desplome del 32% frente al mismo período del año anterior.

Las agencias de riesgo han encendido las alarmas. En 2024, Moody’s degradó la calificación de Ecopetrol de Baa3 a Ba1, sacándola del grado de inversión. Advirtió además que la empresa tendrá flujos de caja negativos hasta 2025.

En 2025, S&P redujo la calificación de BB+ a BB, con perspectiva negativa, debido al aumento de la deuda, una relación deuda/EBITDA superior a 2x y los riesgos en su gobernanza. Fitch, por su parte, cambió la perspectiva de estable a negativa, alertando sobre presiones financieras, riesgo soberano elevado y retrasos operativos.

Las tres calificadoras coinciden: Ecopetrol se está debilitando financiera y estructuralmente, lo que implicará mayores costos de endeudamiento y la posibilidad de nuevas degradaciones si no mejora su producción, flujo de caja y gobierno corporativo.

Sí, hasta con la iguana están acabando en el gobierno Petro.

Hoy más que nunca, urge salvar al país de las garras de la izquierda para poder rescatar a Ecopetrol y garantizar la seguridad energética de todos los colombianos.

*Representante a la Cámara por Antioquia.

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