Industria colombiana no tiene asegurado abastecimiento de gas: Asoenergía

En la instalación del Congreso de Asoenergía, Diego Jaramillo, presidente del Consejo Directivo del gremio dijo que “pese a que los Usuarios No Regulados cuentan con contratos en firme, son una demanda constante y de una magnitud importante, no tienen asegurado su abastecimiento de gas, pues están en la primera en la fila de suspensión del servicio en un racionamiento por fallas en el suministro.

La Asociación Colombiana de Grandes Consumidores de Energía Industriales y Comerciales (Asoenergía), advirtió sobre los graves riesgos que tiene el sector industrial del país porque no tienen asegurado el abastecimiento de gas natural desde diciembre de 2024 y los años siguientes.

Así lo aseguró Diego Jaramillo, presidente del Consejo Directivo de Asoenergía, en la instalación del Congreso de la agremiación: “Satisfacción y respuesta en la Gestión Integral de la Demanda de los Usuarios de Energía”.

Para la agremiación, pese a que los Usuarios No Regulados cuentan con contratos en firme, son una demanda constante y de una magnitud importante, no tiene asegurado su abastecimiento pues se encuentran en la primera en la fila de suspensión del servicio en un eventual racionamiento o escasez de oferta.

Por tal razón, Jaramillo solicitó al Ministerio de Minas y Energía transparentar y evaluar claramente la producción total de gas en el país, es decir, “la producción fiscalizada que incluye no solamente la oferta de gas para comercialización, sino igualmente la producción que se dedica a reinyección y a consumo interno de las operaciones de producción petrolera; donde –dijo- creemos hay espacio suficiente para que sí se optimiza, pueda lograrse atender la demanda sin racionamientos”.

El dirigente gremial advirtió que “estamos afrontando en este momento una coyuntura compleja, que representa una amenaza importante en la continuidad de la prestación del servicio de gas natural, particularmente para la industria”.

Recalcó que las principales conclusiones del estudio Riesgos de Abastecimiento y Comercialización de Gas Natural para los Usuarios Industriales No Regulados, contratado por Asoenergía, revela que de no tomar las medidas necesarias afrontaremos un déficit estructural en el futuro cercano y próximo.

“Toda la demanda es absolutamente indispensable, no solamente la denominada Demanda Esencial, pues según la responsabilidad que le atañe al gobierno nacional, toda la demanda debiera tener asegurado su abastecimiento, más allá de la autosuficiencia energética”, puntualizó.

Calidad de la energía en declive

Por otro lado, Jaramillo aseguró que una piedra en el zapato en la industrialización del país tiene que ver con la caída en la calidad del servicio de energía eléctrica. “Cuando hablamos de calidad de energía eléctrica, estamos hablando tanto de la continuidad del servicio, como de la frecuencia de los eventos que afectan el servicio, como de la calidad de la potencia entregada que, como es obvio y lo muestran claramente las conclusiones del estudio, es lo que más afecta a los usuarios No Regulados de la industria del país”.

“Una de las principales conclusiones del estudio es que se debe exigir la integralidad en cuanto a la calidad de la energía que se consideró dentro de la fórmula tarifaria en Distribución, según los mismos objetivos y aprobaciones de los ingresos, aplicando la Resolución 15 del 2018, que aceptó los planes de inversión y acciones para asegurar calidad, planes de los cuales hoy no tenemos ninguna referencia de cumplimiento o de impacto en la demanda.”

Colombia se apaga

El gobierno del cambio, que vendió la transición energética como uno de sus pilares de política pública, tiene al sector al borde del apagón financiero y físico, llevando, de paso, al país a la pérdida de la seguridad energética.

Las voces de alarma que se lanzaron desde hace ya un par de años no fueron escuchadas y se están convirtiendo en realidad. Así como Cuba y Venezuela sufren la falta crónica de energía y combustibles, Colombia está al límite de sus recursos energéticos y a finales de 2024 comenzará a escasear el gas natural y, si no se toman medidas, algunas zonas del país tendrán racionamientos de energía por la quiebra de empresas comercializadoras y distribuidoras.

Este es el panorama desolador que dibujaron los principales gremios que prestan los servicios públicos de energía y gas en el país.

“Después del de 1992, luego de 30 años, estamos ad portas de un apagón” y “luego de 45 de la revolución del gas natural, que es modelo a nivel internacional, perdimos la autosuficiencia y estamos abocados a la importación de gas, a merced de los precios internacionales”, fueron las frases que se escucharon en la rueda de prensa conjunta convocada por Andesco, Acolgen, Andeg, Asocodis, Naturgas y Ser Colombia.

“Nos anticipamos a los hechos para que no se afecten los usuarios. Así como anunciamos el apagón financiero ahora nos anticipamos a un apagón físico”, dijo Camilo Sánchez, presidente de la Asociación Nacional de Empresas de Servicios Públicos y Comunicaciones (Andesco).

Y es que para 2025 se estima que el margen entre la oferta y la demanda de energía eléctrica será de solo un uno por ciento, lo que no da lugar a que se presenten fallas en algún eslabón de la cadena o que alguna planta entre a mantenimiento, pues se tendría que acudir a los cortes programados, que es el eufemismo para denominar los racionamientos.

Pero el apagón financiero está más latente que nunca. Las empresas distribuidoras están al borde de la quiebra, pues el gobierno les adeuda más de 7 billones de pesos, cuando los ingresos brutos de estas empresas en un año apenas llegan a la mitad, 3,5 billones.

José Camilo Manzur, presidente de la Asociación Colombiana de Distribuidores de Energía Eléctrica (Asocodis), dijo que esas deudas corresponden al reconocimiento de subsidios por $2,5 billones, la llamada “opción tarifaria” por $4 billones y cerca de $1 billón que les adeudan entidades oficiales.

Sin ese flujo de caja, las empresas distribuidoras no tendrían cómo pagar la energía que le compran a las generadoras, lo que podría desencadenar una crisis de todo el sistema eléctrico.

Además, Manzur señaló que cada mes que pasa equivale a $330 mil millones en subsidios que el gobierno debe girar, sumado a que no se ha cumplido la promesa hecha por el presidente Petro en mayo pasado de asumir la deuda de la opción tarifaria. “Las distribuidoras siempre hemos financiado al gobierno con los subsidios, pero hoy estamos al límite, por eso necesitamos que el gobierno pague para que no se apague el servicio”, dijo el dirigente gremial.

En respuesta a los reclamos de los gremios, el Ministerio de Minas y Energía expresó en un comunicado que “hemos cumplido como cartera con nuestras responsabilidades frente a los subsidios para estratos 1, 2 y 3, emitiendo las resoluciones correspondientes para que el Ministerio de Hacienda y Crédito Público gire los recursos. En ese sentido, a la fecha se han pagado 2,91 billones de pesos en subsidios de energía y 485 mil millones de pesos en subsidios de gas para los estratos señalados.”

Al respecto, el ministro de Hacienda y Crédito Público, Ricardo Bonilla, expresó que “las empresas ya debieron haber hecho la solicitud al Ministerio de Minas y Energía, y esta entidad debe estar tramitando en caja esa bolsa. Yo entiendo que esto siempre se paga acumulado, no mes a mes. Entonces, desde ese punto de vista hay que revisar en qué va el proceso de caja”.

Esto con respecto a los subsidios, porque para la opción tarifaria, recordó que el trámite se está haciendo a través de la ley de financiamiento o reforma tributaria, que ya hace trámite en el Congreso de la República.

Pero los gremios lo que piden al presidente Petro es que se saque de ese proyecto de ley y se haga una de un solo artículo con llamado de urgencia, para que se les pueda desembolsar prontamente esos recursos a las distribuidoras, antes de que se apaguen.

Las térmicas no se apagan

Por otro lado, contrario a lo que quiere el presidente de acabar con el parque térmico de generación, este sector fue el que evitó que en el pasado fenómeno de El Niño el país no se apagara, como lo viene haciendo desde hace 30 años.

Efectivamente, en el momento más crítico, en abril de 2024, el parque térmico generó a pleno entregando al mercado un pico de 120 GW hora día de energía, con un consumo de gas entre importado y nacional de 650 millones de pies cúbicos diarios (MPCD), que equivalen a cerca del 60% del consumo de gas de todo el país.

Pero la emergencia no está superada. Dado que los embalses no se han recuperado debido a que el fenómeno de La Niña no ha llegado con la fuerza esperado, las térmicas han seguido generando para ahorrar agua y tratar de que a finales de año los embalses estén entre el 65 y el 70% para afrontar el ‘verano eléctrico’, durante los meses secos de entre diciembre y abril.

Efectivamente, al momento de escribir esta nota, mediados de octubre de 2024, el parque térmico aporta 90 GW hora día, de los cuales 45 Gwhd son con gas importado, 30 Gwhd con carbón y 15 Gwhd con gas local.

Por eso, Edwin Cruz, vicepresidente de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (ANDEG), hizo un llamado al Gobierno a tener preparada la logística de entrega de combustibles para las térmicas: gas, carbón y líquidos, y la importancia de asegurar el capital de trabajo y el flujo de caja para que las distribuidoras puedan pagar la energía a las generadoras y estas puedan comprar el combustible.

Cuando se pierde la soberanía

Ante la caída consistente de reservas de gas natural en los últimos quince años, la falta de hallazgos importantes y la negativa del Gobierno Petro a firmar nuevos contratos de exploración, finalmente el país llegó a la situación en que la producción nacional no es suficiente para atender la demanda.

Así quedó evidenciado en el reciente fenómeno de El Niño, cuando la planta de regasificación de SPEC operó a plena capacidad, y las importaciones de gas se volvieron más frecuentes.

De aquí en adelante el país requerirá del gas importado, no solo para atender la demanda del parque térmico de la costa Caribe sino para otros usos, como el residencial, comercial e industrial.

Por eso, Luz Stella Murgas, presidente de la Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgas), le solicitó al Presidente la firma de un decreto que tiene hace más de un mes en el escritorio y que permite la comercialización para otros usos diferentes al térmico del gas importado que ingresa por la planta de Cartagena.

El llamado es de urgencia, toda vez que el primero de diciembre próximo se vencen los contratos de gas y los productores han señalado que no tienen molécula para poner en el mercado, por lo que el déficit estimado desde finales de este año será del 12%, unos 120 MPCD, pero para 2025 será del 30%, unos 300 MPCD, lo que llevará al país a depender en buena parte del gas importado. “Después de 45 años, perdimos la soberanía energética”, concluyó Murgas.

Las renovables tampoco despegan

Contrario a lo que podría pensarse que el gobierno del cambio apoyara las energías alternativas frente a su narrativa anti extractivista, Alexandra Hernández, presidente de Ser-Colombia señaló demoras en los trámites de permisos y licencias, falta de apoyo del Gobierno y desestímulo a la inversión ante los anuncios de intervenir los precios de la energía en bolsa.

Si bien a la fecha hay instalados 2.200 Mw de capacidad solar, Hernández dijo que se requiere triplicar esa capacidad para poder atender las necesidades de los colombianos y evitar el déficit que el Gobierno nacional estima será estructural a partir de 2027.  

Por eso, hizo un llamado a la acción, pues para 2025 está proyectado que entren en operación unos 35 proyectos solares con una capacidad de 1.500 Mw, pero de estos solo tres están listos para iniciar construcción el próximo año y los otros 32 tiene más de 50 trámites por resolver, por lo que en su mayoría están por fuera de los tiempos normativos, algunos con retrasos de más de dos años.

Para destrabar esos proyectos, Hernández llamó a la articulación de las entidades gubernamentales desde el más alto nivel, que sea liderada por la Casa de Nariño, pues si se cumplieran los tiempos de trámites establecidos los tiempos se reducirían a la mitad.

Por último, Hernández hizo un llamado a la estabilidad y seguridad jurídica, pues este sector es muy sensible a las señales regulatorias, y anuncios sobre la intervención del mercado lo afectan severamente.

“Al poner un techo al precio de bolsa para las energías renovables deja sin la posibilidad de tener cierre financiero a proyectos por cerca de 3.300 Mw que están buscando contratos de largo plazo y que ya están con obligaciones. Con ese proyecto de norma que está en discusión se encuentran en riesgo de morir eso proyectos, de quedarse sin la financiación de los bancos”, dijo.

Finalmente, Natalia Gutiérrez, presidente de la Asociación Colombiana de Empresas Generadoras (Acolgen), dijo que el gobierno debe implementar ya la estrategia de ahorro de energía e hizo un llamado a reaccionar en el muy corto plazo con medidas regulatorias que den señales de ahorro y en el mediano, y en el largo plazo dar las señales de política pública para que se dé la expansión del parque de generación.

“Estamos en una situación en la que nunca habíamos estado en los últimos 30 años. Este es un apagón autoinfligido y el tiempo se está acabando”, concluyó Gutiérrez.

La crisis energética tiene nombre: Gustavo Petro

La seguridad física de un Estado es esencial para garantizar el orden público y la protección de los ciudadanos. Pero igual de crucial es asegurar la estabilidad energética, que brinda tranquilidad a los hogares colombianos y sustenta la economía.

Por: JUAN ESPINAL*

Hace treinta y dos años nuestro país sufrió un apagón que trajo consigo enormes pérdidas económicas. Millones de ciudadanos no tienen idea de lo que significó enfrentar aquel caos: restricciones en la educación, fallas en los servicios de salud y serios obstáculos para la producción industrial.

En Bogotá el apagón llegó a durar 9 horas diarias; en la costa Caribe, 10, y en San Andrés, hasta 18 horas. Fue un golpe devastador al progreso y bienestar de la sociedad.

Hoy, enfrentamos una nueva crisis energética, esta vez fruto de las pésimas decisiones del gobierno de Gustavo Petro.

El debilitamiento de nuestra matriz energética podría pasarnos factura en los próximos dos o tres años. La inseguridad jurídica, producto de la inestabilidad institucional de la CREG, la suspensión de 32 contratos, y la falta de nuevos acuerdos de hidrocarburos han reducido la oferta de gas y petróleo, de los cuales solo tenemos reservas probadas para los próximos 6,2 y 7 años, respectivamente.

Además, el ataque directo a los generadores de energía agrava la situación. Es lamentable que, cuando ya éramos un modelo de estabilidad energética en la región y a nivel global, estemos retrocediendo.

A pesar de todo, esta semana se anunció una buena noticia: el descubrimiento de la reserva de gas Sirius (antes Uchuva), que podría abastecernos durante 20 años. Este proyecto costa afuera fue impulsado en el gobierno del presidente Álvaro Uribe, cuando en 2003 se creó la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y en 2006 se adjudicó el Bloque Tayrona a Exxon. El campo ha sido desarrollado en alianza con Ecopetrol y otras compañías privadas.

En 2017, durante el gobierno de Juan Manuel Santos, se perforó el pozo exploratorio de Uchuva-1, y en el de Iván Duque se confirmó la existencia de esta gran reserva, que ahora anuncia el gobierno de Petro. Sin embargo, en lugar de celebrar este logro, Petro lo condenó, sugiriendo que Ecopetrol debería enfocarse en la inteligencia artificial, aunque hace unos meses decía que debía concentrarse en proyectos solares y eólicos.

No todo es tan positivo como lo pinta el presidente de Ecopetrol. Aún quedan en el aire temas como la Consulta Previa, asuntos ambientales y el transporte del gas al complejo de Ballena para su distribución en el país.

Además, el gas de Sirius no estará disponible antes de 2029, lo que significa que tendremos que importar gas para asegurar el suministro de los 37 millones de colombianos que dependen de este recurso. Esto, inevitablemente, elevará las tarifas en un 28%, afectando especialmente a los estratos 1, 2 y 3.

Es evidente la ruptura institucional. No hay coordinación entre el Ministerio de Minas, Ecopetrol y la ANH. Pero quien sí está tomando decisiones –aunque erróneas– es la ministra de Ambiente, que detuvo, de manera abrupta y bajo argumentos ideológicos, la licencia ambiental del proyecto Kómodo 1.

La crisis no espera. Si el gobierno no actúa con rapidez y de forma técnica, nos enfrentaremos a un desabastecimiento crítico de gas, sumado a la crisis eléctrica, que nos obliga a depender cada vez más de las termoeléctricas, cuya producción ha pasado de 80 a 100 gigavatios para aliviar la presión sobre las hidroeléctricas.

En resumen, lo único que nos queda es resistir. Han pasado 26 meses desde que inició este gobierno “del cambio”, pero el cambio ha sido en reversa. Quedan 22 meses para que termine esta “horrible noche”.

El 7 de agosto de 2026, el nuevo presidente tendrá que tomar decisiones audaces para recuperar la estabilidad del sector minero-energético y avanzar hacia una transición energética de la mano de la seguridad energética.

*Representante de la Cámara.

El NautiGLP beneficia a pescadores de Tumaco

El proyecto “NautiGLP – Pacífico Sostenible” no solo mejora la calidad de vida de los pescadores de Tumaco al incrementar sus ingresos, sino que también fortalece la formalización del gremio, asegurando que las embarcaciones cumplan con las normativas técnicas y de seguridad.

La compañía Montagas, afiliada a la Asociación Colombiana del GLP (GASNOVA), en alianza con el Fondo de Energías No Convencionales y Gestión Eficiente de la Energía (FENOGE), presentó los resultados del Proyecto “NautiGLP – Pacífico Sostenible” que ha logrado la conversión de 59 embarcaciones de pesca artesanal, reemplazando los motores a gasolina por motores que funcionan con Gas LP.

Los pescadores artesanales de Tumaco ahora disfrutan de motores más eficientes, económicos y amigables con el entorno ambiental en el que hacen su actividad pesquera. Este cambio ha permitido una reducción del 40% en los costos de combustible, lo que representa un aumento significativo en sus ingresos.

Además, la transición a motores a GLP ha permitido reducir las emisiones de gases contaminantes, con una disminución estimada de 180 toneladas de CO2 anuales. Este aporte no solo beneficia a la lucha contra el cambio climático, sino que también contribuye a la protección de los ecosistemas marinos de la región.

La compañía nariñense Montagas ha sido pieza clave en la ejecución de este proyecto social, gracias a su experiencia como proveedor de soluciones energéticas en el sur de Colombia. Montagas no solo ha asegurado la adecuada instalación y mantenimiento de los nuevos motores a NautiGLP, sino que también ha capacitado a los pescadores en el uso eficiente y seguro de esta tecnología. Esto garantiza que las comunidades pesqueras continúen beneficiándose de esta iniciativa.

El proyecto “NautiGLP – Pacífico Sostenible” es una iniciativa transformadora para Tumaco. No solo mejora la calidad de vida de los pescadores al incrementar sus ingresos, sino que también fortalece la formalización del gremio, asegurando que las embarcaciones cumplan con las normativas técnicas y de seguridad. Este esfuerzo promueve un modelo de desarrollo más equitativo y sostenible en la región.

El evento de presentación de resultados de “NautiGLP – Pacífico Sostenible” se llevó a cabo el 5 de octubre en el muelle flotante La Tagüera en Tumaco (Nariño), y contó con la presencia de Ángela Álvarez, directora Ejecutiva del FENOGE; El-Laythy Safa, gerente General de Montagas; Liz Ospina, representante del Ministerio de Minas y Energía; Hugo Mesa, capitán de Fragata de la DIMAR, y Teresa Alejandra Das Neves, alcaldesa encargada de Tumaco.

El petróleo sigue siendo el rey

Todos los países signatarios del Acuerdo de París contrajeron el compromiso de reducir sus emisiones en un porcentaje, en el caso de Colombia en un 51%, hacia 2030, considerado la meta volante para alcanzar la carbono-neutralidad en 2050.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

Luego de la Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21) en 2015 y la firma del Acuerdo de París, el petróleo quedó en el lado equivocado de la historia, dado que su consumo y el de sus derivados constituyen la principal fuente de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) causantes del cambio climático.

Con razón, la ex secretaria de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), Christiana Figueres, sentenció: “hay que agradecerles a los hidrocarburos por lo que han hecho de la economía de Colombia, porque este país no sería lo que es si no fuera por la exportación de carbón y petróleo. Por esta razón no se pueden meter dentro de la cajita de los diablos y satanizarlos. Sin embargo, llegó la hora de reconocer que es una actividad que tuvo su momento de sol, pero hoy ya está en el atardecer y tenemos que, prudentemente buscarle alternativas rápidas”. No cabe, entonces, la menor duda de que los hidrocarburos tendrán menos futuro que pasado.

Todos los países signatarios del Acuerdo de París contrajeron el compromiso de reducir sus emisiones en un porcentaje, en el caso de Colombia en un 51%, hacia el 2030, considerado como la meta volante para alcanzar la carbono-neutralidad en 2050.

Pero la COP 26 tuvo el cuidado de establecer que la responsabilidad adquirida por cada país, aunque es común es diferenciada. Y tal como quedó consignado en la Declaración final de la COP 28, que tuvo lugar el año anterior en Dubai, se le pide a las partes que contribuyan “con una lista de acciones climáticas, de acuerdo con sus circunstancias nacionales” y “acelerar la transición energética sostenible, asequible y inclusiva, teniendo en cuenta los diferentes puntos de partida, circunstancias y vías nacionales”. Esto, para significar que cada país se debe dar su propia hoja de ruta para la Transición Energética.

No obstante, el actual gobierno de Gustavo Petro se ha dejado llevar por el voluntarismo renunciando prematuramente a los hidrocarburos, dándole la espalda, cuando el resto del mundo se limita a tomar distancia.

Tanto la ex ministra de Minas y Energía Irene Vélez como el ministro actual Andrés Camacho han sido categóricos y reiterativos al afirmar que durante este cuatrienio no se firmarán nuevos contratos de exploración y producción de hidrocarburos.

En la COP 28, el presidente Petro fue más lejos aún, al firmar el Tratado de no Proliferación de Combustibles Fósiles, paso en falso que compromete a Colombia no sólo a no firmar nuevos contratos sino a frenar en seco tanto la actividad exploratoria como la producción de hidrocarburos. El Tratado dispone, según lo remarcó el mismo presidente Petro, “cero exploración nueva y cero proyecto de explotación nueva en el mundo”.

Declaraciones como estas han desalentado la actividad de las empresas petroleras en Colombia. Según la Cámara Colombiana de Bienes y Servicios de Petrolero, Gas y Energía (CAMPETROL), en 2023 se perforaron sólo 51 pozos exploratorios, representando una caída del 45,2% con relación a los 93 perforados en 2022.

También se vio afectado el número de pozos en desarrollo, los cuales cayeron 9,1%, al alcanzar no más de 597 pozos en 2023. Así mismo se contrajo la actividad sísmica 2D equivalente, limitándose a los 1.367 kilómetros, 28,2% menos que el año anterior. Finalmente, en diciembre de 2023 se reportaron, en todo el territorio nacional, 117 taladros activos en total, para una disminución del 23,5% respecto al mismo mes de 2022.

Mientras tanto, lo que denotan los registros en el resto del mundo es una febril actividad de las empresas petroleras. La Agencia Internacional de Energía (AIE) afirma que en 2022 la producción mundial de crudo se incrementó el 5,4%, superando la tasa de crecimiento de 1,6% en 2021 y la media del intervalo 2010 – 2019 de la prepandemia, de 1,3%, jalonada por la reactivación de la economía global y en un contexto de ajuste progresivo de la oferta de crudo por parte de la OPEP+.

Y según su más reciente pronóstico, la oferta de crudo subirá 1,5 millones de barriles al día hasta alcanzar un nuevo máximo histórico de 103,5 MMBD en 2024, después de los 102 MMBD en 2023.

A ello contribuirán el récord de producción de EEUU, que supera la de Arabia Saudita, ubicándose en el primer lugar entre los productores; Brasil, que tiene entre sus planes pasar de producir 3,7 MMBD actualmente a 5,4 MMBD en 2028, para convertirse en el cuarto productor mundial de crudo; Canadá, y la revelación en la que se ha convertido Guyana, que ya produce 600.000 barriles y a poco andar, alcanzará la producción de 1 MMBD.

Dicho de otra manera, el petróleo que deje de producir Colombia no le hará falta al mundo y como lo afirmó Sergio Cabrales, experto de la Universidad de Los Andes, “dejar de firmar nuevos contratos de exploración y producción no tiene ningún efecto en la reducción de CO2 a nivel global”, como lo cree el Gobierno pensando con el deseo.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

Y el gas brotó en Cartagena

Se comienza a despejar el horizonte de abastecimiento de gas natural para Colombia. Importantes anuncios durante la VII Cumbre del Petróleo, Gas y Energía.

Por: MARTÍN ROSAS

En el sector de hidrocarburos hay un viejo chiste según el cual, ante las dificultades de obtener contratos en firme de gas natural, las moléculas siempre aparecían durante el Congreso de Naturgas, pero esto no ha sucedido en las últimas ediciones del certamen.

Por el contrario, durante la VII Cumbre de Petróleo y Gas, que se realizó entre el primero y el 3 de octubre pasados en Cartagena, el gas brotó por múltiples fuentes.

La gran noticia la dio Rogeiro Soares, gerente General de Activos Exploratorios de Petrobras, empresa socia de Ecopetrol y operadora en el campo Tayrona en el offshore del Caribe colombiano, al confirmar reservas de gas por 6,1 terapiés cúbicos (TPC), esto es casi tres veces las reservas actuales de 2,3 TPC con que cuenta el país, lo que implicaría pasar de los seis años actuales de autosuficiencia a cerca de 20 años.

Se estima que este gas podría estar en tierra entre 2029 y 2030, pero debe sortear primero algunos escollos. El primero es solucionar el lío judicial interpuesto por una tutela macondiana que ordena no solo parar las operaciones de exploración sino cambiarles el nombre a los pozos, pues no se le pidió autorización de uso del lenguaje a una comunidad indígena del Magdalena. Por eso ahora no se llama Uchuva-2 sino Sirius.

El segundo es la construcción de un gasoducto submarino de 117 kilómetros que conecte el campo con el Sistema Nacional de Transporte (SNT), para lo cual debe superar consultas previas con 116 comunidades certificadas por el Ministerio de Interior. Y, finalmente, la perforación de cuatro pozos de producción.

Acuerdo Promigas-Cenit

Otra gran noticia para solucionar los déficits de gas que se vienen a partir del 2025 la dio Ecopetrol, al anunciar que, a través de su filial de transporte de hidrocarburos Cenit, acordó con Promigas evaluar conjuntamente una nueva conexión entre las fuentes de gas de la Costa y el Interior del país, aprovechando infraestructura de transporte de crudo existente.

La iniciativa busca reconvertir el Oleoducto Central en gasoducto, para conectar las fuentes de gas de la costa Caribe con la estación de Vasconia, en el Magdalena Medio, lo que cerraría un anillo con dos fuentes de gas para el interior del país.

El proyecto se realizaría por etapas y contempla la construcción de un gasoducto de 15 kilómetros entre la estación Jobo, en Córdoba, y el kilómetro 90 del Oleoducto Central, y de este punto hasta Vasconia hacer la reconversión del tubo en un tramo de 393 kilómetros.

El volumen de gas que se tiene estimado movilizar es de entre 150 y 180 millones de pies cúbicos diarios (MPCD) iniciales y hasta un máximo de 445 MPCD, con inversiones que van desde los 180 millones de dólares hasta los mil millones si se realizan todas las etapas.

Esta infraestructura transportaría inicialmente el gas de los campos ubicados en las cuencas del Valle Inferior del Magdalena y Sinú-San Jacinto, luego el gas que eventualmente se importe por la costa y, finalmente, en una posterior etapa, el gas de los desarrollos del offshore en el Caribe sur.

Juan Manuel Rojas, presidente de Promigas, dijo que la primera fase del proyecto se puede agilizar para que entre en funcionamiento en el segundo semestre de 2026 pues, en primer lugar, no requiere el trámite de derecho de vía que ya tiene el oleoducto, y solo se debe trabajar de la mano con las autoridades para las licencias ambientales y las consultas con las comunidades.

Rojas agregó que Promigas actuaría como operador de la infraestructura y como comercializador de la molécula y señaló que el departamento más beneficiado sería Antioquia, pues se recorta el recorrido del gas, que hoy debe ir del sur de la costa hasta La Guajira y luego hasta el Magdalena Medio, lo que hará que se reduzca la tarifa para los usuarios.

Abastecimiento de corto plazo

A partir de 2025 Colombia tendrá déficits de gas. Por eso, el presidente de la Asociación Colombiana de Petróleo y Gas (ACP), Frank Pearl, anunció que se está trabajando junto con la Agencia Nacional de Hidrocarburos para destrabar contingencias en 18 campos que, en el corto plazo, unos 18 meses, podrían liberar unos 200 MPCD al mercado.   

Finalmente, el presidente de Ecopetrol Ricardo Roa Barragán dijo que, ante el faltante inmediato de gas, el país debe recurrir a las importaciones y por eso la empresa está evaluando nueve proyectos, tres en el Pacífico y seis en el Caribe.

De esos proyectos, que se definirán en noviembre, Roa dijo que los más viables son uno en Buenaventura para montar una facilidad de regasificación con capacidad entre 50 y 60 MPCD, y el otro es traer un buque regasificador para anclarlo a la plataforma de Chuchupa, que atenderían la demanda de aquí al 2029, mientras entran en producción los campos del offshre.

Con estos proyectos para el corto y el mediano plazo, el país comienza a despejar el horizonte de suministro de gas natural. Un gas que, inicialmente, brotó en Cartagena.

Bolsa Mercantil propone mecanismo que aliviaría las tarifas de energía

A través del mecanismo de contratación de suministro de energía que ofrece Conexión Energética S.A.S., los distribuidores podrán contar con precios estables y competitivos de energía que aliviarían el bolsillo de los colombianos.

La Bolsa Mercantil de Colombia (BMC), a través de su filial Conexión Energética, desarrolló un mecanismo para la contratación de suministro de energía que permitirá a los distribuidores contar con precios estables, evitando así que los usuarios paguen por la volatilidad de los precios en la bolsa de energía.

De acuerdo con la información publicada por el operador del mercado, el precio de escasez de la energía despachada esta semana alcanzó $932 por kW hora en la bolsa de energía, mientras que el despacho de contratos para el último período disponible se ubicó en $306 por kWh. Esto demuestra que lo más conveniente para los consumidores es que las empresas distribuidoras puedan acceder a la contratación de energía.

Ante la crítica situación que afecta especialmente a los usuarios de la costa Caribe, María Inés Agudelo Valencia, presidente de la Bolsa Mercantil de Colombia, comentó: “Esto se hubiera podido evitar si el mecanismo que hemos propuesto desde 2019 hubiera estado operando, y que aún se encuentra en estudio y aprobación por parte de la Comisión de Regulación de Energía y Gas”. Recordó que “los mejores precios que se logren en este mecanismo se pueden transferir a la tarifa de los usuarios lo más pronto posible”.

El mecanismo propuesto por la BMC promueve la incorporación de nuevas plantas de generación, incluyendo fuentes no convencionales de energía renovable como solar y eólica, que podrán suscribir contratos de venta de energía a largo plazo (mayores a 10 años), logrando así su viabilidad financiera.

Asimismo, permite a todos los operadores, incluyendo los de la costa Caribe, acceder en igualdad de condiciones a la energía, logrando los mismos niveles de contratación y precios que en otras regiones del país.

Agudelo Valencia concluyó: “El mecanismo operado por Conexión Energética es anónimo y estandarizado, lo que garantiza la transparencia y equidad en las transacciones. Además, ya está en operación para el mercado no regulado, lo que significa que podremos comenzar a suscribir contratos tan pronto como la CREG emita la autorización esperada”.

La CREG expide nuevas medidas para asegurar el abastecimiento de electricidad

La Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) tomó medidas regulatorias, buscando garantizar un suministro confiable y estable de energía, incluso en momentos de alta demanda y bajos aportes hídricos en el Sistema Interconectado Nacional.

La primera medida para apoyar la recuperación de los embalses consiste en establecer reglas para que los usuarios puedan ofertar, de manera transitoria, desconexiones de demanda en el mercado de energía.

Estas reglas comenzaron a aplicarse desde el 27 de septiembre, permitiendo que los usuarios, a través de su comercializador, ofrezcan la cantidad de energía que reducirán cada día de la semana siguiente.

Este procedimiento se repetirá hasta el 2 de noviembre de 2024, con posibilidad de extenderlo un mes más, mientras la Comisión concluye los análisis del mecanismo propuesto en el Proyecto de Resolución 701 054 de 2024, que tiene vocación de permanencia.

La segunda acción de la CREG es facilitar la activación de mecanismos complementarios para asegurar la confiabilidad del suministro de energía.

Estos mecanismos están diseñados para apoyar la recuperación de los embalses mediante la activación de generación térmica, que los modelos energéticos del operador del sistema identifican como necesaria y eficiente.

Este conjunto de reglas, creado en 2014, se ha actualizado varias veces para asegurar un suministro de energía confiable. En línea con ello, la CREG y el Ministerio de Minas y Energía activaron el mecanismo para el sostenimiento de la confiabilidad energética en el marco de la Resolución CREG 026 de 2014, teniendo en cuenta los informes realizados por el Centro Nacional de Despacho y el Consejo Nacional de Operación.

También, para mejorar la disponibilidad de energía, se aprovechará la capacidad de las plantas de generación que aún no están registradas en el mercado, mediante la implementación de procedimientos rápidos, por medio de la aplicación de la Resolución CREG 101 053 de 2024.

Esto permitirá utilizar fuentes de energía adicionales, distintas a las hidroeléctricas con embalse, facilitando que estas últimas conserven más agua.

Además, se simplificarán los requisitos técnicos para las plantas que están próximas a operar, de modo que puedan aportar su energía disponible de forma segura, sin afectar la estabilidad del sistema eléctrico.

Simultáneamente a las medidas para incrementar la oferta de energía, se busca que los grandes usuarios conectados al Sistema de Transmisión Nacional optimicen su consumo. Esto se logra flexibilizando el compromiso mínimo de consumo que estos usuarios tienen con la red, el cual está respaldado por una garantía. Al reducir su consumo de energía, se disminuye la presión sobre el sistema y la necesidad de generar más energía. Esta reducción en la demanda también ayuda a conservar más recursos hídricos en los embalses.

Mediante la Resolución CREG 101 052 de 2024 se dan instrucciones para la actualización técnica de variables clave utilizadas para medir los niveles de los embalses y su estado de operación.

Esta actualización permite, por ejemplo, identificar cuáles embalses deben ser priorizados para conservar agua y usarse en el futuro, o cuáles están cerca de su nivel mínimo que garantiza la entrega de energía de las plantas hidráulicas sin comprometer su operación.

El director de la CREG, Antonio Jiménez, afirmó: «Con estas medidas esperamos elevar el nivel de los embalses por encima de la senda de referencia para garantizar un abastecimiento confiable de energía durante el próximo verano».

‘Está comenzando una crisis energética’: Contralor

El Contralor General de la República hizo un fuerte llamado al Gobierno para que en su política de transición energética no marchite el sector minero energético, poniendo en riesgo las finanzas de la Nación y la seguridad energética.  

Durante la VII Cumbre del Petróleo, Gas y Energía, el Contralor General de la República, Carlos Hernán Rodríguez, dijo que “hemos advertido que hay una confluencia de alarmas en distintos sectores: hidrocarburos, gas, electricidad y esto nos permite afirmar que en estos momentos está comenzando una crisis energética., la cual se continuará agravando y que de no solucionarse prontamente significará mayor gasto fiscal.”

“No debemos olvidar que la sangre de la economía es el flujo de energía, que se utiliza para todas las actividades productivas y no podemos permitir que Colombia se detenga en su desarrollo por lo indicado”, advirtió el funcionario.

Y es que Rodríguez señaló que, por un lado, está la disminución de reservas de gas y se tiene poco tiempo para encontrar nuevas reservas, problema que es agravado ante la renuencia a contratar exploración en nuevas áreas petroleras, ante la demora en el desarrollo de nueva infraestructura de transporte, la falta de estímulos a la producción de gas y petróleo y al dolor de cabeza que representa el licenciamiento ambiental y la consulta previa, que se han constituido en barreras difíciles de superar para los proyectos energéticos del país.

Por otro lado, el Contralor advirtió que la entidad ya había detectado que el suministro de combustibles en el país (Gasolina, ACPM y Jet Fuel) ha venido estresándose, pues la producción nacional está rozando los niveles de la demanda. De hecho, se están importando para suplir faltantes, especialmente en gasolina.

“Si miramos los planes a futuro no hay proyectos importantes de refinación que amplíen la capacidad de producción del país y por lo tanto la pérdida de autosuficiencia en combustibles es inevitable”, dijo.

También, se preguntó si el país enfrenta un nuevo apagón. “Entre los atrasos en nuevos proyectos de generación, la escasez creciente de gas, la necesidad de intervención de empresas como Air-E, los apagones de la Refinería de Cartagena y los proyectos de transmisión con problemas, puede pensarse que si hay riesgos que requieren atención y solución pronta y cuidadosa.”

En ese sentido, dijo que “sin duda, es necesario ampliar la oferta de energía en todos los frentes en el menor tiempo y es posible que el gobierno tenga que sacrificar parte de su agenda, como lo es un rápido tránsito a energías renovables, para evitar que el país enfrente una delicada situación energética. Transición si, sin poner en riesgo el desarrollo del país, la seguridad y soberanía energética.”

Finanzas en riesgo

El Contralor también llamó la atención sobre la afectación que tendrán las finanzas públicas si se reducen los ingresos por concepto de regalías minero energéticas.

“El país actualmente cuenta con autosuficiencia de petróleo y gas, pero esta se está agotando rápidamente y no parece existir el incentivo apropiado para continuar siendo un país que produce sus propios energéticos”, dijo Rodríguez.

Y agregó que “tenemos pocos años para revertir la tendencia de agotamiento de reservas, especialmente de gas, que sigue cayendo en la medida en que no se incorporen nuevos hallazgos.

“Es equivocado considerar a las empresas petroleras como sujetos con disponibilidad económica ilimitada, a los cuales se les puede pedir de todo como está ocurriendo actualmente, lo que se evidencia en los trámites de consulta previa, en donde se evidencia las diferencias entre lo que el ciudadano común cree que puede hacer una petrolera y lo que realmente esta puede otorgar”.

Redondeando su intervención, el Contralor concluyó que la intención de la Contraloría es mostrar cómo las regalías no son un tema aislado y que está fuertemente atado a la Seguridad Energética del país. “Sin esta no hay regalías y eventualmente tampoco ingresos para el sistema general de participaciones”, concluyó Rodríguez.

Geólogos hacen propuestas al Gobierno para garantizar la seguridad energética

En la Cumbre de Petróleo, Gas y Energía, la Asociación Colombiana de Geólogos y Geofísicos de la Energía propone cinco estrategias para acelerar la exploración en el país.

La Asociación Colombiana de Geólogos y Geofísicos de la Energía (ACGGP) le propone al Gobierno Nacional una serie de estrategias para garantizar la seguridad energética del país, lo que permitirá aumentar las reservas de gas y petróleo en Colombia.

Estas medidas se centran en el trabajo pedagógico con las comunidades, la optimización de la infraestructura para el transporte y almacenamiento de gas, aceleración de la exploración de gas Offshore y Onshore y la revisión de regulación del mercado de gas en el país, entre otros puntos.

La ACGGP manifestó su preocupación por la suspensión de contratos vigentes, según lo reportado por la ANH. Además, señaló las demoras en la coordinación entre entidades gubernamentales para la emisión de licencias ambientales, así como en los procesos de consulta previa. Frente a estas situaciones, la Asociación plantea las siguientes propuestas:

Medidas inmediatas (6 meses a 1 año)

Fortalecer el diálogo Social, la articulación institucional y las consultas previas:

Según la Dirección Nacional de Consulta Previa del Ministerio de Interior, 116 comunidades son sujetas de consulta previa, solo para construir el ducto para conectar el Proyecto Sirius (antes Uchuva) hasta la costa. La ACGGP espera que el Gobierno Nacional agilice y articule los procesos interinstitucionales para avanzar en este proyecto, clave para la seguridad energética del país.

Por otra parte, es necesario que las consultas previas tengan un componente de pedagogía regional para las comunidades, en el que sepan cómo el proyecto va a beneficiarlos y cómo es el manejo de los recursos energéticos. Es fundamental que el Gobierno Nacional implemente planes de atención enfocados en mejorar la calidad de vida de las comunidades que lo necesiten.

Optimización de la infraestructura para el transporte y distribución de energéticos: 

Es fundamental no solo aumentar las reservas de gas y petróleo, sino también fortalecer la infraestructura de transporte y distribución. El Gobierno Nacional debe realizar una evaluación exhaustiva e implementar estrategias que promuevan la inversión en el sector, involucrando tanto a las empresas como a las entidades gubernamentales en la creación de un plan de desarrollo conjunto.

Liberar información técnica que contribuya a la prospección de gas y petróleo

Las entidades del Gobierno deberían liberar la información sísmica, los registros y las imágenes que alguna vez fueron confidenciales en el marco de contratos con empresas de hidrocarburos, esto con el fin de incentivar el conocimiento geológico de las regiones.  Esta información debe estar disponible para la consulta de todos los colombianos. Además, es clave fortalecer la investigación de las áreas de geofísica y petrofísica, especialmente en la prospección de gas.

Medidas a corto plazo (1 a 3 años)

Acelerar la exploración Onshore y Offshore:

La inversión en conocimiento e incentivar el uso de tecnologías más avanzadas para la extracción en aguas profundas es esencial, ya que esto permitirá que la exploración tenga mayor éxito en las operaciones realizadas (Caso Noruega <800m Resistividad). Técnicas de adquisición: retar los diseños de los tendidos (ANH debería levantar información). Levantar cubos 3D con la nueva tecnología (más canales)

Actualización de los Planes de Ordenamiento Territorial:   

En Colombia, el 90% de los instrumentos de ordenamiento territorial no están actualizados o no están vigentes. Si Colombia quiere avanzar hacia la transición energética justa requiere una planificación territorial alineada al conocimiento y gestión de los territorios. Los POT actualizados pueden facilitar la instalación de infraestructuras necesarias como parques eólicos y paneles solares, así como la exploración de hidrocarburos y recursos hídricos.

Finalmente, la Asociación Colombiana de Geólogos y Geofísicos de la Energía señaló que se mantiene a disposición del Gobierno Nacional para implementar estas propuestas, trabajando desde la pedagogía regional y con aportes técnicos especializados que garanticen la seguridad energética del país.

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