Confirman nuevo hallazgo de gas natural en el Caribe colombiano

Petrobras y Ecopetrol confirmaron un nuevo descubrimiento de gas natural con la perforación del pozo exploratorio Sandía-1, ubicado en el Bloque GUA-OFF-O en aguas profundas en el offshore colombiano.

El pozo exploratorio Sandía-1 se encuentra aproximadamente a 42 kilómetros de la costa a una profundidad de agua de 1.285 metros y a una distancia de 18 kilómetros de los pozos Sirius-1 (descubridor de gas) y Sirius-2 (delimitador) y de 9 kilómetros del pozo Copoazu-1 (descubridor de gas), reforzando el potencial de gas en esta cuenca del Caribe colombiano.

La perforación del pozo exploratorio Sandía-1 se inició el 12 de junio de 2026 alcanzando su profundidad final el 29 de julio. Los intervalos donde se comprobó la presencia de gas están siendo evaluados detalladamente mediante registros de pozo y posteriormente se llevarán a cabo análisis de laboratorio adicionales.

El proyecto se desarrolla en el marco del Contrato GUA-OFF-0 suscrito con la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), con Petrobras International – Sucursal Colombia como operador, con una participación del 44,4%, y Ecopetrol S.A. con una participación del 55,6%.

Para Ecopetrol, el anuncio de este nuevo descubrimiento confirma el gran potencial de gas que se tiene en el Caribe colombiano y el impacto positivo de la campaña exploratoria adelantada costa afuera, para incrementar la oferta de gas en el país, oferta que estaría en el mercado hacia 2030.

Las consecuencias del negacionismo

Durante más de dos décadas, la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME) y otros organismos técnicos advirtieron que, sin nuevas reservas, mayor actividad exploratoria y la expansión de la infraestructura de transporte e importación, el país terminaría enfrentando un déficit de oferta de gas natural.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

Las advertencias estaban sobre la mesa. Lo que faltó fue voluntad para actuar. La UPME proyectó que el país entraría en una situación de déficit estructural de gas natural alrededor de 2023, si no se incorporaban nuevas fuentes de producción o de importación.

La crisis del gas natural en Colombia no fue un hecho imprevisible. En efecto, el Plan Indicativo de Abastecimiento de Gas Natural 2015-2029, publicado por la UPME en 2015, proyectó que hacia 2023 la oferta nacional sería insuficiente para atender la demanda, por lo que sería necesario contar con infraestructura de importación de gas por la costa Pacífica, además de la planta de regasificación del Caribe.  

Esa proyección fue reiterada y refinada en los posteriores Planes de Abastecimiento de Gas Natural, que identificaron la necesidad de nuevas fuentes de oferta, ampliación de la infraestructura y, eventualmente, mayores importaciones de gas natural licuado (GNL).  

Es más, el Estudio Técnico para el Plan de Abastecimiento de Gas Natural 2023-2038confirma que los problemas de abastecimiento observados durante 2023 respondían a un margen muy estrecho entre oferta y demanda y advierte que, sin nueva producción e infraestructura, los riesgos de desabastecimiento persistirán e incluso se intensificarán hacia finales de la década.  

La peor respuesta frente a un riesgo anunciado es el negacionismo. Cuando la evidencia técnica es sustituida por discursos políticos o convicciones ideológicas, el Estado pierde la capacidad de anticiparse a los problemas.

En el sector energético, el tiempo es un recurso escaso: entre el descubrimiento de un yacimiento y su entrada en producción pueden transcurrir entre cinco y diez años. Cada decisión aplazada se convierte en un problema para el futuro.

Durante la administración del presidente Petro, su política energética errada y errática estuvo marcada por la incertidumbre, sobre todo después de su decisión de descartar la firma de nuevos contratos de exploración y explotación de hidrocarburos, enviando señales contradictorias a los inversionistas. Esta incertidumbre llevó a muchas empresas a recurrir nuevamente al consumo de combustibles líquidos derivados del petróleo, al GLP e incluso al carbón. De allí que el consumo de gas en la industria se ha reducido un 30%, lo cual representa un retroceso de la Transición Energética, de la cual, el gas se considera por parte de la Agencia Internacional de Energía (AIE) como el combustible puente de la misma.

Al propio tiempo, los entonces ministros de Minas y Energía, Irene Vélez y Andrés Camacho, para justificarla, le restaron importancia a las advertencias sobre el deterioro del balance entre oferta y demanda de gas, insistiendo en distintas oportunidades en que el país no enfrentaba un problema estructural de abastecimiento o que este obedecía principalmente a distorsiones del mercado.

Mientras la ministra Vélez afirmaba a pie juntillas, basada en un informe apócrifo de la ANH, que Colombia tenía asegurado el abastecimiento de gas natural hasta el 2042, su sucesor Andrés Camacho adujo en 2023, cuando las empresas comercializadoras lo delataron, que en Colombia no había déficit ni escasez de gas natural, que en su lugar se estaba dando era un acaparamiento del mismo por parte de algunas empresas y, como era obvio, si no había déficit no había necesidad de importar gas para cubrir la demanda esencial. De este modo se perdieron prácticamente tres años para tomar las decisiones requeridas para el montaje de otras plantas regasificadoras y así ampliar la capacidad de importar gas.

Mientras el debate político giraba alrededor de narrativas, la realidad seguía su curso. La producción nacional disminuyó, las reservas continuaron reduciéndose y la demanda mantuvo su crecimiento. El resultado fue el estrechamiento del margen de seguridad del sistema, el incremento de las importaciones de gas natural licuado y mayores costos para los usuarios, la industria y el sector eléctrico.

De allí que sólo se cuenta con una sola planta regasificadora (SPEC en Cartagena), que viene operando al límite de su capacidad, en momentos en los que para enfrentar el fenómeno de El Niño el parque térmico de generación debe operar a full para suplir la energía que dejan de generar las hídricas. Se enfrenta ese cuello de botella, abocando al país a un riesgo inminente de racionamiento del suministro de gas en simultánea con el de energía.

Todo esto se debe a la imprevisión y a la improvisación de las autoridades, lo cual explica que sólo ahora, tardíamente, se están dando los pasos para contar con otras opciones mediante la instalación de nuevas plantas regasificadoras, pero ninguna de ellas estará lista antes de fin de 2026.

La improvisación es costosa; el negacionismo, mucho más. Un gobierno puede equivocarse en sus decisiones, pero resulta particularmente grave cuando desestima las alertas de sus propias instituciones técnicas. La planeación energética no admite voluntarismos. Las moléculas de gas no aparecen por decreto ni responden a discursos. Requieren exploración, inversión, infraestructura y reglas de juego estables.

La seguridad energética constituye un asunto de Estado, no de gobierno. Su preservación exige continuidad en las políticas públicas, respeto por la evidencia técnica y decisiones oportunas. Ignorar las señales de alerta no elimina los riesgos; simplemente traslada sus costos a los ciudadanos y a la economía.

La principal enseñanza de esta crisis es que la realidad termina imponiéndose sobre cualquier relato. El negacionismo puede aplazar las decisiones, pero nunca evita las consecuencias. En materia energética, desconocer la realidad suele ser la forma más costosa de gobernar.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

La infraestructura que Colombia no ve

Necesitamos convertir datos en decisiones; mapas en prevención; recursos en reservas; proyectos en empleo; conocimiento en confianza. Esa es la infraestructura que aún no hemos terminado de construir.

Por: FLOVER RODRÍGUEZ PORTILLO*

Hay una pregunta que me ha acompañado durante los últimos años: ¿Por qué un país que habla todos los días de energía, agua, minería, riesgos naturales, infraestructura y cambio climático casi nunca habla de geociencias?

Quizá porque seguimos viendo la geología como una disciplina especializada, cuando en realidad es una infraestructura pública. Invisible, quizás, pero tan esencial como una carretera, una red eléctrica o un puerto.

Esa fue la reflexión central que compartí en mi conferencia durante el Día ACGGP celebrado en Bogotá el pasado 29 de julio.

Colombia entra en un período decisivo. En los próximos años tendrá que garantizar seguridad energética mientras aumenta la demanda de gas y electricidad; asegurar agua para millones de personas en un contexto de variabilidad climática; aprovechar minerales estratégicos para una economía cada vez más electrificada; adaptarse a amenazas naturales crecientes; e incorporar inteligencia artificial y datos para gestionar mejor el territorio.

Cinco transformaciones distintas. Un mismo fundamento: Comprender el subsuelo.

La discusión nacional suele plantearse como una competencia entre sectores: energía o ambiente, minería o agua, desarrollo o conservación. Pero el subsuelo nos plantea algo diferente: todas esas decisiones ocurren sobre el mismo territorio y dependen, en mayor o menor medida, del mismo conocimiento.

Por eso la verdadera pregunta ya no es cuánto potencial tiene Colombia. La pregunta es cuánto de ese potencial somos capaces de convertir en bienestar.

El ejemplo del gas es ilustrativo. El país posee recursos contingentes que multiplican por 6 veces las reservas probadas. El desafío ya no consiste únicamente en descubrir nuevos recursos. Consiste en convertir el conocimiento existente en proyectos viables, superando barreras técnicas, regulatorias, sociales y comerciales. Lo mismo ocurre con la energía eléctrica: el problema no siempre es la falta de proyectos, sino la dificultad para que entren oportunamente en operación. Ese patrón se repite en muchos otros ámbitos.

Disponemos de mapas geológicos que todavía no orientan suficientes decisiones de ordenamiento territorial. Formamos profesionales altamente calificados que no encuentran suficientes proyectos donde aplicar su conocimiento. Generamos información técnica que llega demasiado tarde, cuando el conflicto social ya comenzó.

No estamos frente a una escasez de conocimiento. Estamos frente a una brecha de conversión.

Necesitamos convertir datos en decisiones; mapas en prevención; recursos en reservas; proyectos en empleo; conocimiento en confianza. Esa es la infraestructura que aún no hemos terminado de construir.

Por eso, desde la Asociación Colombiana de Geólogos y Geofísicos de la Energía propusimos cinco líneas de acción:

  1. Reconocer el subsuelo como un activo estratégico de la Nación
  2. Integrar la información geocientífica para que las entidades decidan sobre una misma base técnica
  3. Construir líneas base públicas antes de que los proyectos lleguen al territorio
  4. Fortalecer la capacidad geocientífica de los municipios mediante la iniciativa #UnGeólogoXMunicipio
  5. Transformar los proyectos del país en oportunidades reales para una nueva generación de profesionales.

Estas propuestas parten de una convicción sencilla: las geociencias no son un fin en sí mismas. Son un instrumento para que Colombia tome mejores decisiones.

También implican un compromiso para quienes ejercemos esta profesión. Durante mucho tiempo hemos hablado en un lenguaje que comprendemos entre colegas, pero que pocas veces logra conectar con quienes toman decisiones o con la ciudadanía.

Si queremos que las geociencias ocupen el lugar que merecen, primero debemos demostrar cómo contribuyen a resolver los problemas cotidianos de las personas: el agua que llega a sus hogares, la estabilidad del territorio donde viven, la energía que consumen, la infraestructura que utilizan y la prevención de los riesgos que enfrentan.

Al final, la pregunta no es cómo hacer más visible la geología. La verdadera pregunta es cómo hacer que Colombia resuelva mejor sus grandes desafíos gracias al conocimiento geocientífico.

Cuando la geología ayuda a garantizar agua, reducir riesgos, fortalecer la seguridad energética, orientar el ordenamiento territorial o impulsar el desarrollo regional, deja de ser invisible. En ese momento, empieza a convertir reservas en decisiones, información en confianza y conocimiento en desarrollo.

Y comienza a convertirse en una de las infraestructuras estratégicas más importantes que tiene un país.

*Director Ejecutivo de la Asociación Colombiana de Geólogos y Geofísicos de la Energía, ACGGP.

Gas: dos proyectos de importación por Puerto Bahía

Puerto Bahía, ubicado en la bahía de Cartagena, busca consolidarse como el principal puerto de importación de moléculas de gas natural licuado (GNL) y gas licuado del petróleo (GLP).

El puerto, que en su momento tuvo una inversión de 650 millones de dólares, tiene las capacidades y la infraestructura para habilitar una terminal de regasificación en muy corto tiempo, su proyecto energético más ambicioso.

De acuerdo con Orlando Cabrales, CEO de Frontera Energy, propietaria del puerto, el proyecto de regasificación ya tiene contratada la unidad flotante de almacenamiento y regasificación (FSRU, por sus siglas en inglés) con una capacidad de 500 millones de pies cúbicos y estaría en operación en febrero de 2027.

Por el momento Frontera tiene un contrato con Ecopetrol para la importación de 126 millones de pies cúbicos diarios (MPCD), por lo que la compañía está buscando nuevos clientes para cubrir la capacidad del buque.

Además, Cabrales señaló que Promigas les aprobó la conexión al Sistema Nacional de Transporte (SNT) en la estación Mamonal, con una capacidad para recibir hasta 400 MPCD, algo así como la mitad del consumo nacional de gas.

Agregó que el puerto ya está conectado con una tubería de 8 kilómetros a la Refinería de Cartagena, que sería el destino del gas importado por Ecopetrol, y desde esta tubería a Mamonal hay una distancia de 300 metros que están construyendo actualmente.

GLP refrigerado

El otro gran proyecto de importación es el de propano con la firma Gasco. Desde marzo de 2026 Frontera viene importando GLP a través de un sistema de barcazas que descargan directamente en los carrotanques.

Por el momento importan unas 3.500 toneladas al mes, pero la capacidad podría llegar hasta 10.00 toneladas mensuales.

Para una segunda etapa, Cabrales dijo que la idea es construir un tanque refrigerado con una capacidad de almacenamiento de 30.000 toneladas, que sería el más grande construido en Colombia.

“Esto nos va a permitir traer barcos más grandes y poder tener un almacenamiento estratégico en el puerto. No habría un tanque de esas dimensiones en Colombia. El de Puerto Bahía sería el primero, pero todavía estamos discutiendo con Gasco para priorizar esa segunda fase”, concluyó Cabrales.

El almacenamiento energético se posiciona como una solución en Latam

La entrada de la regulación, anunciada por el Gobierno Nacional, que incorpora los Sistemas de Almacenamiento de Energía con Baterías (SAEB) al Sistema Interconectado Nacional (SIN) es una medida que permitirá almacenar la energía producida por fuentes renovables para utilizarla cuando más se necesite.

El nombramiento de María Nohemí Arboleda como nueva ministra de Minas y Energía genera expectativas frente a la agilización de proyectos de generación eléctrica incluyendo energías renovables. En este contexto, tecnologías como el almacenamiento de energía mediante baterías cobran un papel cada vez más relevante, al convertirse en una alternativa para fortalecer la estabilidad de la red, mejorar la resiliencia de sectores estratégicos y acelerar la modernización de la infraestructura energética nacional.

Los desafíos que acompañan esta nueva etapa del sector energético evidencian la necesidad de que las empresas con alto consumo de energía adopten soluciones que les permitan anticiparse a posibles presiones sobre el sistema eléctrico.

En ese sentido, aliados estratégicos como Caban Energy impulsan soluciones integradas de almacenamiento energético y generación de energía solar que fortalecen la continuidad operativa, mejoran la eficiencia energética, optimizan los costos de consumo y contribuyen a una infraestructura preparada para los retos del futuro.

Dependiendo de las necesidades energéticas de cada empresa, estas soluciones pueden operar bajo esquemas On-Grid u Off-Grid. En configuraciones On-Grid, los sistemas solares y de almacenamiento trabajan de manera complementaria con la red eléctrica, permitiendo cubrir desde una parte significativa hasta la totalidad de la demanda energética del cliente en determinados periodos.

Por su parte, los sistemas Off-Grid permiten que la generación solar y el almacenamiento suministran el 100% de la energía requerida sin depender de la red eléctrica, una alternativa especialmente valiosa para operaciones ubicadas en zonas remotas o para organizaciones que buscan máxima autonomía energética.

Gracias a esta combinación de tecnologías, las empresas pueden alcanzar ahorros energéticos significativos y, en determinados casos, cercanos al 100% de su consumo proveniente de la red, al tiempo que fortalecen su capacidad de respuesta ante interrupciones o fluctuaciones del sistema eléctrico.

Caban Energy impulsa soluciones de infraestructura energética inteligente en Colombia y Latinoamérica orientadas a fortalecer la continuidad operativa de sectores estratégicos en el país.

 A través de sus modelos Energy as a Service (EaaS) y Battery as a Service (BaaS), Caban Energy facilita a las empresas el acceso a infraestructura energética inteligente, integrando sistemas de almacenamiento mediante baterías y generación solar sin necesidad de inversión inicial.

Estas soluciones fortalecen la continuidad operativa de sectores estratégicos como hospitales, telecomunicaciones, centros de datos e industrias, al tiempo que optimizan costos, incrementan la resiliencia energética y aceleran la transición hacia un modelo más sostenible.

Además de responder a las necesidades actuales del sistema eléctrico, el almacenamiento energético se perfila como una herramienta clave para transformar la forma en que Colombia gestiona y distribuye la energía en el futuro.

Frente a los desafíos que enfrenta el país en materia de abastecimiento energético, fortalecer alternativas que complementen la infraestructura tradicional será fundamental para garantizar mayor estabilidad, eficiencia y continuidad operativa en sectores estratégicos.

Ante el posible racionamiento a finales de 2026 y principios del 2027, este tipo de soluciones cobran aún más relevancia, impulsando la necesidad de que empresas e industrias adopten medidas preventivas antes de que el sistema eléctrico enfrente mayores niveles de presión. 

“Hoy más que nunca es necesario que Colombia fortalezca sus alternativas energéticas y avance hacia modelos más inteligentes que permitan anticiparse a posibles escenarios de presión sobre la red eléctrica. Desde Caban Energy trabajamos para brindar soluciones que ayuden a las empresas a garantizar su continuidad operativa, especialmente en sectores con alta demanda energética, mientras impulsamos una infraestructura más preparada, eficiente y sostenible para el futuro de Colombia”, afirmó Alexandra Rasch, CEO y fundadora de Caban Energy. 

El crecimiento del almacenamiento energético en América Latina continúa posicionándose como una de las principales respuestas frente a los desafíos energéticos, impulsando nuevas inversiones y una mayor adopción de tecnologías enfocadas en sostenibilidad.

El nuevo liderazgo del Ministerio de Minas y Energía se enfrentará con el desafío de fortalecer la confiabilidad del sistema eléctrico colombiano y acelerar la modernización de su infraestructura energética.

Frente a este reto, el almacenamiento energético y la integración de modelos más sostenibles se posicionan como herramientas clave para complementar la generación tradicional, fortalecer la capacidad de respuesta del sistema y brindar a las empresas alternativas que les permitan garantizar su continuidad operativa ante escenarios de mayor presión energética.

Enel Colombia designó a Bruno Riga como su nuevo gerente general

La Junta Directiva de Enel Colombia designó a Bruno Riga como gerente General de Enel Colombia a partir del 20 de agosto de 2026. Asimismo, la Junta agradeció a Francesco Bertoli por su contribución a Colombia.

Bruno Riga es ingeniero aeronáutico de la Universidad de Pisa y cuenta con más de 20 años de trayectoria en el Grupo Enel, donde ha ocupado posiciones directivas en Europa y América Latina.

A lo largo de su carrera ha liderado operaciones y negocios de generación convencional y renovable en mercados como Italia, España, Colombia, Centroamérica, Brasil y México. En Colombia fue responsable de la flota de generación y gerente general de Enel Emgesa; posteriormente, dirigió Enel en Centroamérica así como Enel Green Power en Brasil y, desde 2025, se desempeña como Country Manager de Enel México.

Su experiencia incluye el desarrollo de infraestructura energética y la ejecución de proyectos estratégicos orientados a fortalecer la eficiencia, la confiabilidad y la transición hacia sistemas energéticos más limpios y resilientes.

Con el nombramiento de Bruno Riga, Enel Colombia reafirma su compromiso con un crecimiento sostenible, apoyándose en competencias directivas de alcance global y consolidando la creación de valor en el sector eléctrico.

Enel Colombia supera 1 GW de capacidad solar

Enel Colombia se consolidó como el principal generador fotovoltaico del país, con seis parques solares, entre ellos, Guayepo I y II con 370 MWac, el más grande del país.

Enel Colombia superó la barrera de 1 GW de capacidad solar instalada en corriente alterna, un hito que la consolida como el mayor generador fotovoltaico de Colombia.

El logro llega en un semestre en el que la compañía también fortaleció su papel en la confiabilidad del Sistema Interconectado Nacional y avanzó en la modernización de la red eléctrica de Bogotá y Cundinamarca, justo cuando el país enfrenta el inicio del fenómeno de El Niño y una mayor exigencia sobre el sistema eléctrico.

La compañía está respaldada por un portafolio diversificado de generación hidráulica, solar y térmica capaz de responder en los momentos más críticos del sistema.

En paralelo, ante la llegada del Fenómeno de El Niño, la compañía intensificó el monitoreo del recurso hídrico, los mantenimientos preventivos de sus centrales y las intervenciones sobre la red de distribución, para preservar la disponibilidad de sus activos y la continuidad del servicio.

Estos avances estuvieron acompañados de inversiones por 735.653 millones de pesos y por una evolución favorable de los principales indicadores financieros.

Al cierre de junio, Enel Colombia registró un EBITDA consolidado de 4,08 billones de pesos, un crecimiento del 9,6% frente al mismo período de 2025, y una utilidad neta de 1,85 billones de pesos, superior en 13,9%, resultado de la disciplina en la ejecución de su estrategia.

Generación: mayor capacidad renovable y respaldo para la confiabilidad

Durante el semestre, la compañía fortaleció su contribución a la confiabilidad energética del país al obtener una asignación cercana a 10,8 TWh-año en la subasta de Cargo por Confiabilidad realizada en mayo, equivalente a aproximadamente el 21% del total de las Obligaciones de Energía Firme (OEF) adjudicadas para el período comprendido entre diciembre de 2029 y noviembre de 2030.

En generación solar, la energización progresiva de los 34 subcampos del parque solar Atlántico, actualmente en período de pruebas, permitió a la compañía superar 1GW de capacidad instalada en corriente alterna.

Con seis parques solares de gran escala, cinco de ellos en operación comercial, Enel Colombia representa alrededor del 47% de la capacidad solar instalada y en operación del país.

El portafolio lo integran los parques solares El Paso (68 MWac), La Loma (150 MWac), Fundación (100 MWac), Guayepo I&II (370 MWac), Guayepo III (200 MWac) y Atlántico (180 MWac), con capacidad para atender a más de 4,2 millones de personas.

En Centroamérica, la compañía completó la repotenciación de la Central Hidroeléctrica El Canadá, en Guatemala, una intervención que permitirá incrementar su producción y mejorar el aprovechamiento de un activo renovable estratégico para atender la demanda del país y de sus clientes.

Distribución: infraestructura para el crecimiento

En el marco del programa Enel Corazón de Bogotá y Cundinamarca (donde se adelantan mantenimientos a la infraestructura y trabajos intensivos en las redes eléctricas), durante el primer semestre de 2026 Enel Colombia ejecutó 102 intervenciones preventivas en 38 municipios y zonas de Bogotá y Cundinamarca, con una inversión superior a 11.200 millones de pesos.

Estas acciones, que combinaron trabajos de modernización de la infraestructura eléctrica y gestión forestal, estuvieron orientadas a fortalecer la resiliencia de la red, reducir el riesgo de interrupciones y asegurar la continuidad y confiabilidad del servicio ante los desafíos climáticos.

En línea con el Plan de Expansión Bogotá–Región 2030, Enel Colombia inició la construcción de la Subestación Intexzona, ubicada en el municipio de Cota, que contará con una inversión superior a los 70.000 millones de pesos y una capacidad instalada de 166 MVA, orientada a atender el crecimiento de parques industriales, centros de datos y nuevos usuarios comerciales de la Sabana Occidente.

Paralelamente, con una inversión cercana a los 75.000 millones de pesos, Enel Colombia avanzó en la ampliación de la Subestación Nueva Esperanza, ubicada en el municipio de Soacha, que, a la fecha, completa 90% de ejecución.

El proyecto consiste en el montaje de tres transformadores de última generación, de 120 toneladas cada uno, que duplicarán la capacidad de la Subestación, pasando de 450 a 900 MVA. Esta ampliación es clave para garantizar la estabilidad y la confiabilidad en el suministro de energía, y para el desarrollo residencial e industrial del sur de Bogotá y el centro-oriente de Colombia.

La compañía también avanzó en la modernización de las subestaciones Cayundá y Tocaima, y finalizó la ampliación de la Subestación Paratebueno, que triplicó su capacidad instalada. 

Como parte de su estrategia de electrificación, Enel Colombia modernizó la estación de recarga para vehículos eléctricos de Unicentro, en Bogotá, transformándola en un punto de carga rápida con capacidad para atender hasta diez vehículos simultáneamente.

Energía e infraestructura que transforman territorios

A través del mecanismo de Obras por Impuestos, Enel Colombia inició la instalación de soluciones solares individuales para beneficiar a 106 familias rurales de difícil acceso en Paratebueno, Cundinamarca. Con una inversión superior a 3.000 millones de pesos, llevará energía sostenible a hogares que hasta ahora no contaban con el servicio.

También, como parte de su compromiso con el desarrollo de los territorios, Enel Colombia participa, junto con Bavaria y Parex Resources, en un proyecto de Obras por Impuestos que destinará más de $40.400 millones al mejoramiento de un corredor vial en la región del Guavio, beneficiando a más de 16.000 habitantes de los municipios de Medina, Ubalá y Gachalá.

Además, se realizaron otros aportes de inversión social en los territorios donde la compañía opera, como mejoramientos de infraestructura comunitaria, mejora de vías, construcción de placas huella, fortalecimiento de espacios comunales, contratación de mano de obras y servicios locales.

Asimismo, la compañía destinó 22.491 millones de pesos para financiar la rehabilitación de 5,3 kilómetros de la vía que comunica la Ruta 45 con el centro poblado Guacamayas, en Algeciras, Huila. Una intervención que beneficiará a más de 24.000 habitantes y facilitará la movilidad y comercialización de productos agrícolas.

Vendedores ambulantes reciben capacitación de GASNOVA y el SENA

La Asociación Colombiana de GLP (GASNOVA), el SENA y la compañía Empresas Gasco iniciaron el programa de capacitación de vendedores ambulantes usuarios de cilindros de gas en Bogotá.

En la primera jornada, realizada el pasado 24 de julio, fueron certificados más de 60 vendedores ambulantes, la mayoría mujeres cabeza de familia, adultos mayores, migrantes y jóvenes, que, con estos conocimientos, prestarán un mejor servicio a los bogotanos.

Estas personas fueron certificadas por el SENA en manejo seguro del GLP, manejo seguro y disposición adecuada de residuos, e higiene y manipulación de alimentos.

“Nuestro objetivo es mejorar las condiciones de operación de este sector informal de trabajadores, usuarios del servicio público del GLP en pipeta, que es sustento económico para ellos y sus familias, y en beneficio de la salud y el medio ambiente de la ciudad”, afirmó Alejandro Martínez Villegas, presidente de GASNOVA.

Estos espacios de capacitación contribuyen de manera progresiva al crecimiento de estos emprendedores.

Con una formación adecuada, este sector económico —que agrupa a más de 10.000 vendedores en la capital— estará cada vez mejor preparado para manejar de forma segura tanto los alimentos como el GLP en cilindros, fuente de energía esencial para sus parrillas y fogones.

El futuro del gas natural en Colombia se debatirá en el Foro de Gas 2026

El foro reunirá el 30 de julio a representantes del gobierno, empresas del sector y expertos nacionales e internacionales para analizar el nuevo escenario de abastecimiento de gas natural en Colombia.

¿Qué decisiones debe tomar Colombia para asegurar el abastecimiento de gas natural en los próximos años? La reducción de la oferta nacional y la mayor participación del gas importado han cambiado las condiciones del mercado. Este escenario exige respuestas sobre cómo recuperar la producción, preparar la infraestructura y atender la demanda de los hogares, la industria y la generación eléctrica.

Estas serán las discusiones centrales del Foro de Gas 2026, que se realizará el jueves 30 de julio en el hotel Grand Hyatt de Bogotá.

El encuentro, convocado por el Gestor del Mercado de Gas Natural de la Bolsa Mercantil de Colombia y el Consejo Nacional de Operación de Gas Natural (CNO-Gas), reunirá a representantes del Gobierno, productores, transportadores, generadores, distribuidores y expertos nacionales e internacionales. El propósito es contrastar perspectivas y aportar elementos técnicos para evaluar las posibles respuestas frente al actual panorama del sector.

Uno de los ejes centrales será el nuevo mapa del gas natural licuado (GNL) en las Américas. La discusión examinará los cambios en las rutas de suministro, la influencia de la geopolítica sobre el mercado y las experiencias internacionales que pueden ofrecer elementos para Colombia ante una mayor participación del gas importado. La agenda incluirá la experiencia de España en la planificación y operación de importaciones de gas.

El foro también abordará las posibilidades de ampliar la oferta nacional, los proyectos de infraestructura necesarios para recibir y transportar gas importado, las alternativas de financiación y las condiciones regulatorias que requiere el sector. El análisis considerará las implicaciones para los hogares, la industria, la generación eléctrica y los demás segmentos de la demanda.

“Colombia debe definir una hoja de ruta para garantizar el abastecimiento de gas natural en los próximos años. Esto implica recuperar la producción nacional, preparar la infraestructura para una mayor participación de las importaciones y establecer condiciones regulatorias y financieras que respondan a las necesidades de los hogares, la industria y la generación eléctrica. Las decisiones que se adopten hoy serán determinantes para la seguridad energética del país”, afirmó María Inés Agudelo Valencia, presidente de la Bolsa Mercantil de Colombia.

La agenda contará con la participación de invitados nacionales e internacionales como Diego Rivera Rivota, investigador del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia; Eduardo García, director de Operaciones de Enagás GTS de España; Nicolás Pineda Bernal, gerente sectorial de Recursos Naturales de Bancolombia, y María Claudia Alzate Monroy, directora del Gestor del Mercado de Gas Natural.

Los paneles incluirán a representantes de empresas productoras, Ecopetrol, transportadores, generadores, distribuidores y consumidores. La jornada cerrará con una conversación sobre las decisiones institucionales y empresariales que deberá adoptar Colombia frente al nuevo escenario del abastecimiento, con la participación de delegados de la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME), la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG).

“El Foro de Gas 2026 permitirá contrastar las perspectivas del gobierno, las empresas, los consumidores y los expertos, identificar puntos de acuerdo y precisar los asuntos que aún requieren definición. El propósito es que la discusión técnica se traduzca en conclusiones útiles para las entidades y las empresas que participan en la planeación y operación del mercado de gas natural”, destacó María Claudia Alzate Monroy, directora del Gestor del Mercado de Gas Natural.

Agenda e inscripciones en: https://www.forogascolombia.com/.

El sector energético tiene esperanza

El sector energético vuelve a tener esperanza. Ahora hay que convertir esa esperanza en energía para Colombia.

Por: JUAN ESPINAL*

Hace unos días escribí un hilo en mi cuenta de X advirtiendo que, quien llegara a liderar la cartera de Minas y Energía, no asumiría simplemente la administración de un sector, tendría en sus manos la enorme responsabilidad de garantizar la seguridad energética de todo el país.

Hoy retomo ese mensaje con tranquilidad y esperanza porque la doctora María Nohemí Arboleda conoce el sector, entiende su complejidad y sabe que las decisiones que se tomen durante los próximos años serán determinantes para el futuro económico y energético de Colombia.

Estoy seguro de que la ministra designada enfrentará el reto de un eventual fenómeno de El Niño con determinación y rigor técnico, tomando las decisiones oportunas para reducir el riesgo de un racionamiento o, en el peor escenario, de un apagón.

Vale la pena dimensionar lo que significa esta responsabilidad. Este Ministerio no administra simplemente hidrocarburos, minas y electricidad; de sus decisiones depende buena parte de la vida cotidiana y productiva de cerca de 53 millones de colombianos.

He insistido en que este puede ser uno de los sectores capaces de impulsar un verdadero milagro económico para Colombia. El sector minero-energético tiene el potencial de fortalecer significativamente nuestras exportaciones, generar entre 20 y 25 billones de pesos anuales en regalías y aportar de manera decisiva al crecimiento del PIB.

Necesitamos más generación firme, más hidroeléctricas, más Pequeñas Centrales Hidroeléctricas (PCH) y una expansión real de las redes de transmisión.

Necesitamos también que los proyectos estratégicos no permanezcan durante años atrapados entre trámites interminables, consultas previas sin términos claros y licenciamientos ambientales que no responden a las necesidades del país.

Colombia requiere más infraestructura de la dimensión de Hidroituango, que una vez opere plenamente con sus ocho unidades, tendrá capacidad para aportar cerca del 17% de la demanda eléctrica nacional.

También será urgente resolver la crisis financiera del sector eléctrico. Hay que encontrar una salida definitiva a la situación de Air-e, garantizar una fuente estable de financiación para los subsidios de los estratos 1,2 y 3, atender las obligaciones acumuladas que presionan las finanzas del sistema y fortalecer la sostenibilidad financiera de Afinia.

Ecopetrol, por su parte, necesita una decisión fundamental: sacar la politiquería de su administración y blindarla contra cualquier forma de corrupción. La empresa más importante de los colombianos requiere dirección técnica, disciplina financiera y una estrategia concentrada nuevamente en su negocio esencial.

En minería, el camino también debe ser claro, proteger y dar garantías a quienes trabajan dentro de la legalidad, acelerar la formalización de pequeños y medianos mineros y aplicar todo el peso de la ley contra las organizaciones criminales que extraen minerales ilícitamente, contaminan el medio ambiente y utilizan el oro para financiar economías ilegales.

Desde el Congreso, mi propósito será liderar la conformación de una Bancada Energética que trascienda partidos y permita construir una verdadera política de Estado.

Entre las iniciativas que debemos impulsar están: reconocer el gas natural como energético de transición; establecer reglas claras para la consulta previa; modernizar y agilizar el licenciamiento ambiental; garantizar mayores beneficios para las regiones productoras de petróleo, gas y minerales; construir un marco jurídico y técnico para el aprovechamiento responsable de los yacimientos no convencionales; y reconocer la seguridad energética como un derecho colectivo de los colombianos.

Seguiremos construyendo esta agenda junto con las comunidades, la academia, los trabajadores, los gremios, las empresas y los distintos sectores políticos.

El objetivo debe unirnos: evitar un apagón, recuperar la soberanía y la seguridad energética.

Ministra, si logramos que Colombia vuelva a explorar, producir, transmitir e invertir con confianza y seguridad jurídica, estaremos ante la posibilidad de construir un verdadero milagro energético y económico.

El sector energético vuelve a tener esperanza. Ahora hay que convertir esa esperanza en energía para Colombia.

*Senador de la República del Centro Democrático.

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