Quién es el nuevo ministro de Minas y Energía

El ingeniero eléctrico y magíster en Energías Renovables Omar Andrés Camacho Morales el nuevo ministro de Minas y Energía del Gobierno de Gustavo Petro.

Según información publicada por la revista Cambio, Camacho estaba desempeñándose como asesor del Ministerio de Minas y Energía y su hoja de vida había sido publicada para ser presidente de la Agencia Nacional de Hidrocarburos.

El mismo medio reveló que su hoja de vida en Función Pública destaca su labor como docente en la Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Además, trabajó como contratista y asesor en la Cámara de Representantes de mayo de 2019 a enero de 2022.

Camacho es un ingeniero eléctrico, licenciado en Física y cuenta con un magíster en Administración de la Energía y sus Fuentes Renovables en la Universidad de Monterrey.

En el 2018 por medio del Partido Comunes, el ingeniero de 42 años se postuló a la Cámara de Representantes en Bogotá. También fue secretario general de la Federación de Estudiantes Universitarios de Colombia (FEU).

El nuevo ministro, pues, presenta, dos facetas, la del técnico, que no tenía la anterior ministra Irene Vélez, y la política, como activista.

Camacho llega a una cartera maltrecha, que requiere atender varios frentes que están pendientes: Entre ellos, definir la nueva ruta de la transición energética -una bandera del actual gobierno-, atender la inminente llegada del Fenómeno de El Niño, definir en propiedad a los comisionados de la Comisión Reguladora de Energía y Gas (CREG), el nombramiento en propiedad del presidente de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, y definir el rumbo que tendrá el Servicio Geológico Colombiano, entidad encargada de la prospección de los recursos minero energéticos del país.   

“El AutoGLP se consolida como el combustible de la transición energética”: GASNOVA 

La Asociación Colombiana del GLP (GASNOVA) realizará el 5° Congreso Internacional del GLP el 23 y 24 de agosto en Bogotá. En el evento, que reunirá a empresarios y líderes de la industria mundial del Gas LP, se dará una mirada a los avances en el uso del AutoGLP y NautiGLP.

En el 5º Congreso Internacional del GLP – GASNOVA, cuyo eslogan es “Gas LP, energía limpia hoy y mañana”, se dará una mirada al papel del Gas LP en la transición energética, con la participación de 48 conferencistas, panelistas y moderadores, que son referentes de los sectores energético y del Gas LP. 

Una de las sesiones que hace parte de la agenda académica es “AutoGLP y NautiGLP: avances a nivel mundial”, donde participarán Jovan Pastor Portocarrero (Gerente general de PRIMAXGAS S.A., Perú), Jorge Eduardo Martínez (Director de Movilidad, Colgas, Colombia), Giovanni Vaschetti (Área Manager, Tomasetto Achille, Colombia), Isleany Angulo Quiñones (Coordinadora del Grupo de Gas Combustible, Ministerio de Minas y Energía, Colombia), Alfonso Ibarra (Gerente de Gestión GNV, Terpel, Colombia) y el periodista colombiano Ricardo Galán (director de Libreta de Apuntes).  

En este panel se analizará por qué el AutoGLP y el NautiGLP (Gas LP vehicular y para embarcaciones) se consolidan como los combustibles alternativos más utilizados a nivel mundial en los sectores automotriz y náutico ─después de la gasolina y el diésel─, con más de 28 millones de automóviles, una infraestructura de 81 mil estaciones de servicio y un consumo total anual de 25 millones de toneladas de GLP.   

Como gremio del Gas LP en Colombia, GASNOVA y sus empresas afiliadas le apuestan a las energías limpias como modelo sostenible para alcanzar la transición energética. “En ese sentido, el AutoGLP se consolida como una solución inmediata y eficiente para cumplir con este propósito”, opina Alejandro Martínez Villegas, presidente del gremio. 

Para Didier Builes, gerente General de Colgas, a la fecha se han realizado exitosamente 580 conversiones de vehículos en Cartagena y Medellín, lo cual ha permitido comprobar los beneficios y atributos de este nuevo energético en el país. Por su parte, El-Laythy Safa, gerente General de Montagas, el AutoGLP es una solución económica, eficiente y ecológica que aporta al desarrollo y movilidad de Colombia y sus regiones. 

De acuerdo con la World LPG Association, el AutoGLP es un combustible que a nivel mundial es utilizado por 28’349.214 automotores, y se consolida como uno de los combustibles más importantes para la transición energética, al tener 81% menos material particulado y 21% menos CO2 que la gasolina; y 74% menos material particulado y 81% menos NOx (óxidos de nitrógeno) que el diésel. 

Para el presidente de GASNOVA, en el 5° Congreso Internacional del GLP se ratificará el compromiso de la industria del GLP como alternativa energética para los sectores residencial, comercial e industrial, utilizada por 12 millones de colombianos en el 95% del territorio nacional.  

“También dejaremos en claro por qué el GLP es el combustible de la gente, una solución energética para los colombianos que viven en las zonas más apartadas del país y requieren de un combustible limpio para reemplazar el consumo de la leña que tantas enfermedades causa en los usuarios”, concluye Martínez. 

Más información del 5°Congreso Internacional del GLP – GASNOVA en: https://www.gasnova.co/5o-congreso-internacional-del-glp/

El riesgo inminente de un racionamiento de energía

Cunde la incertidumbre y el desconcierto en el sector eléctrico y, desde luego, entre los usuarios del servicio, después del pronunciamiento de XM, operadora del sistema interconectado y administradora del mercado de energía mayorista de Colombia, alertando sobre el riesgo inminente de un racionamiento eléctrico.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

Según XM, “las redes de transmisión regional presentan agotamiento en múltiples zonas del país, especialmente en la Costa Atlántica y Chocó”. Ello, advierte, “ha dado lugar a que en algunas zonas del país se opere la infraestructura de transmisión cerca de los límites de seguridad de la red… es alta la probabilidad de no poder atender completamente la demanda de los usuarios”.

Dicho en román paladino, los usuarios de la región Caribe y Chocó vienen siendo objeto de “cortes de energía puntuales para conservar los niveles de seguridad y confiabilidad en la prestación del servicio”, especialmente durante los picos de demanda.

Admite, además, que la sobrecarga de la frágil red de transmisión nacional (RTN) y regional (RTR) viene “dando lugar a desconexiones continuas de demanda”, sin que los usuarios se hayan percatado de ello.

En un segundo comunicado de XM, apenas cuatro días después, fue más lejos al afirmar que, a consecuencia del “agotamiento de las redes de transmisión” se había visto precisada a declarar “en estado de emergencia algunas subestaciones eléctricas”. Reconoce, además, que “el servicio de energía eléctrica no se está prestando con la calidad, seguridad y confiabilidad definida en la normatividad vigente”.

Y son peores sus presagios, al advertir que “la demanda no atendida que se viene programando en la región Caribe como consecuencia del agotamiento en la red de transmisión regional podrá incrementarse en la medida en que crezca la demanda de energía en dicha zona”.

Y cómo no va a crecer la demanda con temperaturas que, según el IDEAM, en lo que va corrido del mes de julio, han marcado en ciudades como Santa Marta y Riohacha 38º C. Podemos decir que, si con el primer comunicado de XM se emite una alerta amarilla, con el segundo la alerta ya es de color naranja.

El Consejo Nacional de Operaciones (CNO) del sector eléctrico se había anticipado a plantearle a la entonces ministra de Minas y Energía Irene Vélez, en misiva enviada el 18 de mayo, los “riesgos identificados para la operación del Sistema Interconectado Nacional (SIN)”. En la misma se le puso de manifiesto que se venía “racionando por el agotamiento de la red” y continúa diciendo que “la situación descrita para CCM se tornaría aún más crítica ante la indisponibilidad de cualquiera de las unidades de generación de la planta Termoguajira. Deja en claro el CNO que “muchas de las restricciones identificadas a la fecha no tienen definida obras para eliminarlas o reducirlas”.

Y después de indicar que “algunos de los riesgos identificados en las mencionadas áreas eléctricas están originados por los retrasos de la expansión”, sugirió a la ministra “un plan de choque para el Caribe” y que se sepa el CNO no obtuvo respuesta.

Huelga decir que ese Plan de choque no es otro que el Plan5Caribe que formulamos a nuestro paso por el Ministerio de Minas y Energía, que buscaba corregir el atraso histórico de las inversiones que ha debido hacer Electricaribe y no las hizo. Por ello, me atrevo a decir que el percance que enfrenta la región Caribe en este frente no es más que el coletazo de Electricaribe.

En uno de los apartes de su respuesta a XM la UPME admite, sin sonrojarse, como confesión de parte, que “las situaciones descritas sobre el agotamiento de red en algunas zonas del país, son de público conocimiento desde hace más de una década… Dichas situaciones han llevado, desde hace ya varios años, a riesgos y materialización de cortes de energía que sufren de manera particular las zonas más vulneradas históricamente, tales como las áreas de la Costa y el Pacífico colombiano”.

Además, manifiesta su coincidencia con XM “en la necesidad de expansión del Sistema de Transmisión Nacional”, que es su responsabilidad y no lo ha hecho. Prueba de ello es su incumplimiento del Plan Quinquenal Indicativo de Expansión y Cobertura correspondiente al período 2018 – 2023, y el hecho de que el año anterior no se abriera una sola convocatoria para proyectos de infraestructura eléctrica.

Lo más grave es que los atrasos en la ejecución de los proyectos, muchos de los cuales superan los 8 años, no se limitan a los de transmisión de la energía, se extiende a los de generación. De allí el estrés al que está sometido el SIN, debido a que mientras la demanda promedio en el país en un día ordinario es de 225 GWHD la oferta de energía firme a duras penas llega a los 222 GWHD. Está, como afirma la presidente de ASOENERGÍA Sandra Fonseca en un “equilibrio inestable en el balance oferta – demanda existente”.

Los días y meses por venir serán críticos y el racionamiento en ciernes será mayor, porque se tendrá que sortear el impacto del fenómeno de El Niño con estas falencias que tornan más vulnerable y menos resiliente al SIN.

Estamos sobre el tiempo y no se avizora una solución en el corto ni en el mediano plazo, porque cualquier proyecto emergente que se decida ejecutar no tardara menos de dos años en ser operativo.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

Colombia le apuesta a la producción de biogás y biometano

Colombia cuenta con un futuro prometedor para el biogás y el biometano, no obstante, su fortalecimiento necesitará de la reglamentación y flexibilización de parámetros que faciliten su desarrollo, lo que permitirá que las inversiones puedan realizarse y así definir una hoja de ruta para masificar su producción.

De acuerdo con el estudio ‘Estimación del potencial de conversión a biogás de la biomasa en Colombia’ realizado por la Universidad Nacional de Colombia y la UPME, así como los datos de empresas del sector, los departamentos con mayor disponibilidad de biogás son Antioquia, Cundinamarca, Valle del Cauca, Meta, Santander, Casanare, Cesar, Atlántico, Bolívar, Risaralda y Cauca.

De hecho, de acuerdo con el mismo estudio, el potencial de generación de biogás a partir de las biomasas residuales priorizadas en estos departamentos corresponde a 10.447 Terajulios/año (9.894.669 MBTU), lo cual equivale al 8% de la energía suplida por el gas natural en el 2012.

Para la Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgas) estos datos representan una oportunidad viable y sostenible para la producción de energía en zonas rurales y urbanas, mejorando la calidad de vida de los colombianos a la vez que descarboniza su cadena de valor.

Gracias al potencial de biomasa residual disponible generada en diferentes procesos productivos en el país, se abre el camino para impulsar la diversificación de las fuentes de energía mediante el uso de energéticos renovables como el hidrógeno, el biogás y el biometano, como aliados para materializar la transición energética y la carbono neutralidad en 2050”, asegura Luz Stella Murgas, presidente de Naturgas.

Entre los sectores que impulsan el desarrollo biogás se destacan el de la caña de azúcar, líder en la producción de bioenergía en Colombia, gracias al aprovechamiento del bagazo de la caña como combustible para sus calderas y la producción de etanol, el cual se mezcla con gasolina y posteriormente se suministra al sector transporte. A la fecha cuatro ingenios cuentan con plantas para tratar sus efluentes, con una capacidad aproximada de 7.480 toneladas/día.

Por otra parte, la industria de la palma de aceite produce biogás a partir de la digestión anaerobia de aguas residuales de plantas extractoras de aceite de palma y se caracteriza por su alto contenido de metano (50% a 60%), que permite redirigirlo a la generación térmica o eléctrica. Actualmente, su producción alcanza 133 millones de metros cúbicos/años, para una generación eléctrica de 60 MW.

En el sector porcicultor, este energético es producido con la ayuda de residuos orgánicos (porcinaza), por medio de biodigestores tipo bolsa y Taiwán, que procesan un flujo de 1.200 toneladas de efluentes por día, con una producción de 600 m3/h de biogás al 63% de metano, para una generación de 576.000 KW/mes.

También se han encontrado otras iniciativas en el sector agroindustrial, cuyas cadenas de producción tienen relación con la agricultura, un ejemplo de ello son la industria cervecera y láctea, donde han adelantado procesos de aprovechamiento de materia orgánica, donde se utilizan 1.935 m3/día de biogás y desarrollan tecnologías de purificación, produciendo 400 m3 por hora con 60% de contenido de metano.

El biometano se ha consolidado como un complemento ideal del gas natural que se abre paso en el país. Tal como se anunció durante el Congreso Naturgas 2023, EPM utilizará el biogás generado en la PTAR San Francisco para mejorarlo a biometano e inyectarlo en la red para uso domiciliario, aprovechando 600.000 m3 de gas renovable, equivalente a la atención de 10.000 hogares, operación que iniciaría en agosto próximo.

ENEL vende su participación en Termocartagena

A partir del 1 de diciembre de 2023, la Central Térmica Cartagena pasará a ser operada y administrada por la sociedad SMN Termocartagena S.A.S. Enel Colombia continuará enfocándose en el desarrollo e incorporación de proyectos de energías renovables no convencionales.

Enel Colombia y SMN Termocartagena firmaron un acuerdo de compraventa de la Central Térmica Cartagena (Termocartagena) y del 100% de la participación de la Sociedad Portuaria Central Cartagena S.A., concesionaria de los Permisos Portuarios necesarios para la operación de la Central.

El acuerdo empezará a regir a partir del 1 de diciembre de 2023, fecha desde la cual el grupo SMN asumirá la administración y operación de esta planta generadora de energía.

Esta central termoeléctrica, ubicada en Mamonal, área industrial de Cartagena, cuenta con una capacidad instalada de 203 megavatios (MW) y genera energía mediante el uso de gas y/o combustible líquido. 

La venta de la Central Térmica Cartagena responde a la estrategia de Enel Colombia de enfocar sus esfuerzos en el desarrollo de proyectos renovables no convencionales, en especial en la región Caribe, territorio con gran potencial; para contribuir a la diversificación de la matriz energética colombiana.

A su vez, el nuevo propietario propenderá por la continuidad de la operación de la planta en pro de la seguridad energética del país, con estándares técnicos y sostenibles, tal como la transición energética nacional lo demanda.

Actualmente, Enel Colombia, a través de su línea de negocio Enel Green Power, construye en la zona norte del país alrededor de 800 megavatios (MW) de energía renovable no convencional en los departamentos del Cesar, Magdalena y Atlántico, que representan una inversión de más de 2,5 billones de pesos. Este portafolio está compuesto por el parque solar La Loma, la extensión de El Paso solar, Guayepo I & II, el parque solar en construcción más grande de Colombia; y el parque solar Fundación, uno de los 11 proyectos adjudicados en la última subasta de contratos de largo plazo.

EEUU invertirá más de US$233 millones en GNV

NGVAmerica anunció que la administración del presidente Joe Biden ha otorgado más de US$233,76 millones a proyectos de autobuses de GNC en todo Estados Unidos.

NGVAmerica anunció que la administración del presidente Joe Biden ha otorgado más de US$233,76 millones a proyectos de autobuses de gas natural comprimido (GNC) en todo Estados Unidos.

Otros US$44,37 millones se destinaron a agencias de tránsito, donde al menos una parte se gastará en colectivos e infraestructura de gas vehicular.

La financiación es parte de un anuncio más amplio realizado esta semana por el programa de concesión de subvenciones de bajas y cero emisiones de la Administración Federal de Tránsito para el año fiscal 2023.

En este marco, Sun Tran en la Ciudad de Tucson (AZ) recibirá US$21.49 millones; Dallas Area Rapid Transit (TX) US$103 millones; la Autoridad de Tránsito Metropolitano del Condado de Harris (TX) US$40.4 millones; la Autoridad de Tránsito de Utah más de US$17 millones; y el condado de Loudon, VA US$13,88 millones.

Este programa ha demostrado ser un factor importante para ayudar a las agencias de tránsito a mejorar sus flotas de autobuses para implementar vehículos más limpios y menos contaminantes.

Con la priorización adicional de la administración Biden de abordar el cambio climático y las preocupaciones de justicia ambiental asociadas, el despliegue rápido y generalizado de unidades asequibles e impactantes debe incluir todas las tecnologías calificadas como comercialmente disponibles en la actualidad.

El camino de la Inteligencia Artificial en el sector energético

Gracias a los modelos predictivos a través de los cuales funciona la IA, es posible optimizar los recursos energéticos y los recursos económicos invertidos en proyectos. El principal avance en Colombia es el CONPES 3975 de 2019, que incluye la “Política Nacional para la Transformación Digital e Inteligencia Artificial.”

Una de las industrias en que la Inteligencia Artificial (IA) puede tener mayor asiento es en generación de energías renovables (proyectos FNCER), ya que se ha identificado que contribuye a agilizar los procesos necesarios para su desarrollo, construcción y operación. Dicha incorporación es necesaria atendiendo al llamado de comunidades científicas sobre la necesidad de acelerar la transición energética con el fin de combatir el cambio climático.

Pero cabe preguntarse: ¿qué tan lejos estamos de lograr implementar un marco regulatorio que permita aplicar la IA en el sector energético, sin poner en peligro la seguridad de los datos personales y demás riesgos que la IA conlleva?

De acuerdo con la asociada de la firma Mendoza, Carolina Vargas, “en Colombia, el principal avance para la incorporación de la IA es el CONPES 3975 de 2019 que incluye la “Política Nacional para la Transformación Digital e Inteligencia Artificial”. Esta política incorporó un plan de acción dirigido a disminuir las barreras que impiden la implementación de tecnologías digitales en el sector privado y público en Colombia; crear instituciones habilitantes para la innovación digital; fortalecer las competencias del capital humano para afrontar las tecnologías; y, desarrollar condiciones habilitantes en la preparación para los cambios económicos y sociales que conlleva la IA”.

A partir de esto, la Misión de Expertos de IA llevó a cabo dos proyectos: el Policy Lab: Laboratorio de Políticas Públicas en IA; y la Plataforma de Empoderamiento: AprendeIA. Además, se desarrollaron varios documentos: un marco ético de implementación de IA, la conceptualización de la economía de intercambio de datos, el diseño de los Regulatory Sandboxes y Beaches (también relevante en temas de hidrógeno) y un modelo de gobernanza.

“Sin embargo, aún hay un gran camino por recorrer en la industria energética, aunque llama la atención que en el capítulo de sostenibilidad y protección del medio ambiente del documento de Diagnóstico elaborado por esta Misión, se hace especial hincapié en el rol de la IA en la gestión las redes descentralizadas inteligentes que puedan optimizar el uso de energía, equilibrando las necesidades de suministro y demanda de electricidad en tiempo real, así como en el apoyo a los sistemas de energía con bajas emisiones de carbono integrándolo con fuentes de energía renovable y eficiencia energética”, explica la experta.

Beneficios para el sector

Gracias a los modelos predictivos a través de los cuales funciona la IA, es posible optimizar los recursos energéticos y los recursos económicos invertidos en Proyectos FNCE y llegar a reducir los costos de mantenimiento y funcionamiento de los equipos, identificando preventivamente problemas, y ajustando automáticamente los sistemas para mejorar su rendimiento (e.g. la gestión de redes inteligentes, mantenimiento predictivo, optimización y maximización del almacenamiento de energía, paneles solares y turbinas eólicas).

Más allá de los asuntos técnicos en los cuales se puede emplear la IA, estos sistemas predictivos pueden ayudar, incluso, a analizar la bancabilidad de un proyecto de energía renovable en proceso de financiación y en la valoración que hace una compañía en los derivados necesarios para proteger dichos proyectos.

“Desde algunas escuelas en Nueva York y compañías como Samsung, hasta estados completos como Italia, han tomado medidas restrictivas para el uso de la inteligencia artificial (IA) por razones de protección de datos personales. Sin embargo, es indiscutible que a pesar de la resistencia que se pueda presentar, el uso cada vez más cotidiano de las tecnologías de la cuarta revolución industrial es un hecho, y el desafío que las mismas representan para el ente regulador es ineludible”, concluye la asociada Carolina Vargas.

La inseguridad alimentaria en Colombia

Según  el director del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas para Colombia, Carlos Scaramella, “en Colombia el 30% de la población se encuentra en una situación de inseguridad alimentaria moderada o severa, es decir, 15,5 millones de personas no tienen acceso a alimentación adecuada y tienen dificultades para cubrir sus necesidades básicas.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

La seguridad alimentaria consta de tres elementos esenciales: el primero es la disponibilidad de los alimentos, el segundo el acceso a los mismos y tercero la estabilidad o sustentabilidad, entendida esta como la garantía del primero y el segundo a lo largo del tiempo.

La seguridad alimentaria, más que un problema de disponibilidad de alimentos es un problema de acceso a los mismos, y este está determinado por el nivel de ingresos, el cual a su vez está correlacionado con el empleo.

Según  el director del Programa Mundial de Alimentos(PMA)de las Naciones Unidas para Colombia Carlos Scaramella, “en Colombia el 30% de la población se encuentra en una situación de inseguridad alimentaria moderada o severa, es decir, 15,5 millones de personas no tienen acceso a alimentación adecuada y tienen dificultades para cubrir sus necesidades básicas, por lo que deben recurrir a estrategias de consumo insostenibles y enfrentar condiciones de escasez de alimentos, hambre y malnutrición”.

Aquí hagamos una digresión para subrayar el hecho de que la soberanía alimentaria de Colombia es muy precaria, habida cuenta que el 35% de los alimentos que se consumen en el país son importados y los que se producen internamente tienen una alta dependencia de la importación de insumos agropecuarios.

Y lo más grave es que esa dependencia es creciente: de 700 mil toneladas de alimentos que se importaron en 1991 se pasó a importar 14 millones de toneladas en 2022. En ello ha influido mucho la apertura hacia adentro que se decretó por aquellas calendas en la administración de Cesar Gaviria (1990 – 1994), que llevó a reducir el área sembrada entre 1990 a 1999 en 936.255 hectáreas (25%). Esta situación se agravó con la negociación atolondrada de los tratados de libre comercio (TLC), dejando desguarnecido el campo colombiano. 

Al desagregar las cifras se observa que los departamentos con mayor prevalencia de los altos índices de inseguridad alimentaria son los de la región Caribe, encabezados por Córdoba (70%), Sucre (63%), Cesar (55%), Bolívar (51%) y La Guajira (50%).

Las dos regiones en las que se concentra el mayor número de hogares en condición de inseguridad alimentaria son el Caribe y el Pacífico, con el 40% en promedio. No es coincidencia que sean estas dos regiones las que registran los más altos índices de pobreza, desempleo e informalidad laboral. Ello en razón de que el desempleo y la informalidad se traducen en la precariedad del ingreso y esta afecta el poder adquisitivo y en consecuencia el acceso a los alimentos.

La violencia, los conflictos sociales y sus secuelas, como el desplazamiento forzado y el confinamiento, también han contribuido a exacerbar la inseguridad alimentaria, la desnutrición y el hambre en el país.

El cincuenta por ciento de los hogares que han sido víctimas del conflicto armado padecen inseguridad alimentaria, en contraste con el promedio del 28% de aquellos que no lo han padecido. Lo propio puede afirmarse de los migrantes, que en una proporción que oscila entre el 52% y el 73% se ven afectados por la inseguridad alimentaria y de contera también en tratándose de las etnias indígenas y afrodescendientes.

La tendencia de esta tragedia humanitaria es hacia el agravamiento, dada la constatación de que el 35% de los hogares en Colombia disminuyeron sus ingresos en los últimos 12 meses, que casi la mitad de estos (46%) tienen ingresos por debajo de la línea de pobreza nacional, al tiempo que el 51% de las familias tuvieron que reducir el tamaño de las porciones de alimentos y otro 42% el número de comidas al día.

Según la última medición de la Encuesta Pulso Social del DANE, en diciembre de 2022 el 73,5% de los hogares colombianos (6,2 millones) comen en promedio 3 veces al día, 15,4 puntos porcentuales por debajo de diciembre de 2019.

De hecho, según el mismo Informe del PMA, en Colombia el 40% de la población consume dos o menos comidas al día, más de la mitad de los hogares tuvo que reducir la porción de las comidas y el 67% de los hogares tuvo que utilizar una estrategia para afrontar el hambre.

El colmo de esta preocupante situación es que la inseguridad alimentaria, la malnutrición, la desnutrición y el hambre en Colombia se han ensañado con la niñez. Según datos del Instituto Nacional de Salud (INS) en 2022 se presentaron 21.337 casos de desnutrición aguda en menores de 5 años y 309 niños murieron a consecuencia de la desnutrición, 111 más que los registrados en 2021.

La afectación de la niñez por la inseguridad alimentaria, la desnutrición, la malnutrición y el hambre es más preocupante en cuanto que en esta etapa, los primeros mil días de existencia de la niñez son críticos, lo que se haga o se deje de hacer durante esta fase de su crecimiento es decisivo para su formación y desarrollo posterior, de ello debemos ser conscientes.

El mayor desarrollo del cerebro, del lenguaje, de la motricidad y del pensamiento abstracto que caracteriza al ser humano se dan justo en esta etapa, que es irrepetible. Lo que se quiera hacer después, tratando de suplir lo que se dejó de hacer ya es demasiado tarde, el daño está hecho.

Según la Fundación Éxito, “los estudios evidencian que un niño con desnutrición crónica antes de los 5 años puede tener en la edad adulta 14 puntos menos de coeficiente intelectual, 5 años menos de educación y 54% menos de salario que uno que no padeció la enfermedad. En otras palabras, será un adulto con grandes desventajas.

Así empieza y se perpetúa la desigualdad de trayectoria.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

Más del 90% de clientes ha realizado la revisión del gas en el centro del país

La Revisión Periódica es la inspección obligatoria a la instalación interna de gas natural en inmuebles ordenada por la ley colombiana y regulada por la CREG, la cual se debe realizar cada cinco años para garantizar la seguridad de los clientes.

Del total de 270.522 clientes de Vanti y sus filiales que debían realizar la Revisión Periódica Obligatoria de gas natural en el primer semestre de 2023, 247.951 han cumplido con esta obligación quinquenal, lo que representa cerca del 92% de usuarios.

La mayor parte de clientes que tenían que realizar la Revisión Obligatoria de Gas Natural en las zonas donde opera Vanti se ubicaban en Bogotá, La Calera, La Mesa, Anapoima, Viotá, El Rosal, Soacha y Sibaté, los cuales ascendieron a 186.466, de los cuales 172.147 cumplieron con esta obligación (92,5%) y 14.319 están pendientes.

Asimismo, los clientes del altiplano cundiboyacense atendidos por Gas Natural Cundiboyacense que tenían que realizarla durante el primer semestre de 2023 fueron 36.903, de los cuales 34.120 (92%) cumplieron con esta obligación, quedando pendientes 2.783.

Por su parte, 37.220 clientes de Bucaramanga y su área metropolitana, Barrancabermeja y otros municipios del departamento de Santander atendidos por Gas Natural del Oriente (Gasoriente) que tenían que realizar su RPO durante el primer semestre de 2023, de los cuales 33.636 (92,5%) cumplieron con esta obligación, y aún están pendientes 3.584.

De igual forma, los clientes del sur del Cesar atendidos por Gasnacer que tenían que realizarla durante el primer semestre de 2023 eran 9.933, de los cuales 8.048 (81%) cumplieron con esta obligación y están pendientes 1.885.

Hacer la Revisión Periódica de las instalaciones internas de gas natural y sus gasodomésticos es responsabilidad de los usuarios del servicio, de acuerdo con la regulación expedida por la CREG y el Ministerio de Minas y Energía.

La Revisión Periódica de gas natural es la que se hace obligatoriamente cada 5 años a la instalación interna de la casa, apartamento o local comercial y el usuario es quien elige con quién hacerla. Para ello, pueden acudir a Vanti o escoger libremente cualquier Organismo de Inspección Acreditado (OIA) certificado por el Organismo Nacional de Acreditación de Colombia (ONAC).

La invitación es a no dejarse engañar y a verificar que en la página de internet de la ONAC la empresa que ofrezca el servicio esté acreditada y cuente con el correspondiente certificado.

Desafortunadamente, existen empresas que se hacen pasar por contratistas de Vanti, por lo cual se debe verificar en las líneas de atención y recordar que ninguno contratista está facultado para cobrar en efectiva.

Siempre de debe verificar la fecha máxima para realizar la revisión en el recuadro que aparece en la parte inferior de la factura.

Colombia se rezaga en Transición Energética

Ya lo habíamos dicho, que Colombia estaba en el radar de la Transición Energética a nivel global en un lugar muy destacado y se había convertido en un polo de atracción de las inversiones en proyectos para generar energía a partir de fuentes no convencionales y renovables (FNCER).

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

El interés por las energías renovables en el país surgió gracias al impulso que les dio primero la Ley 1715 de 2014, posteriormente la Ley 2099 de julio de 2021 y el Documento CONPES 4075 de 2022, que vinieron a reforzar y a ampliar el espectro de los beneficios de la Ley anterior a las energías renovables.

La ejecución de los proyectos de parques eólicos en La Guajira, que fueron asignados en las tres subastas que tuvieron lugar entre 2019 y 2020, la primera de Obligaciones de Energía Firme (OEF) del cargo por confiabilidad y las dos últimas convergentes, que comprometen 2.400 MW de potencia, llegándose a acuerdos de compra – venta de energía entre generadores y comercializadores a 15 años, auguraban un auge de las FNCER para ser integradas a la matriz energética, diversificándola aún más e imprimiéndole una gran resiliencia frente al cambio climático.

Pero luego este boom se frenó y estancó, la ejecución de los proyectos ha estado  empantanada y la entrada en operación de los mismos al Sistema Interconectado Nacional (SIN) se atrasa debido a la conflictividad social que se le ha interpuesto, especialmente a causa de los desencuentros con las comunidades indígenas asentadas en el área de influencia de los mismos, en desarrollo de las consultas previas, que son de obligatorio cumplimiento, dado que su instalación tienen lugar en territorios ancestrales. 

Lo que temíamos, a raíz de estos inconvenientes, ha ocurrido. En el último reporte del Foro Económico Mundial (FEM), que se acaba de revelar, Colombia, junto con Chile, se rezaga, pasando de la casilla 25 en 2020 a la 29 en 2021 y a la 39 en 2022, entre 120 naciones evaluadas.

Colombia, después de estar en lote puntero en Latinoamérica, ocupando el tercer lugar en materia de Transición Energética, sólo detrás de Uruguay y Costa Rica, ahora está en un sexto lugar, superado por Brasil, Uruguay, Costa Rica, Chile y Paraguay, países que le han venido sacando ventaja. Colombia quedó a 5,4 puntos de Brasil, que es el país que encabeza el pelotón en la región.

Es de anotar que este Índice evalúa el grado de preparación y aprestamiento de cada país para avanzar en la Transición Energética, así como la eficacia de los sistemas energéticos nacionales. 

No fue un buen mensaje a este respecto el aplazamiento de la Hoja de Ruta de la Transición Energética hasta febrero de 2023, después que se anunció en noviembre pasado en la COP 27 que se daría a conocer en mayo de este año.

No obstante que en materia regulatoria le va bien a Colombia, al obtener una calificación de 65,2, en cambio pasa raspando en estabilidad política al obtener 3,58 en un rango de 1 a 7. Un aspecto que pudo haber influido en este mediocre resultado, que puede estar influido por el cambio de las métricas de evaluación en la que se introdujeron dos ítems en los que le va muy mal a Colombia.

En innovación, por ejemplo, obtiene el puntaje más bajo (28) y en seguridad energética la castiga la baja resiliencia en el suministro de gas natural, que le merece una calificación de cero.

El hecho cierto es que, a pesar de los reiterados anuncios y de los buenos propósitos del actual gobierno respecto a la Transición Energética, al corte del mes de junio de este año Colombia sólo contaba con algo más de 400 MW de energía solar – fotovoltaica, que representa a duras penas el 2,1% de la matriz de generación y pare de contar, mientras en generación de energía eólica está todavía en cero. 

Ojalá el pacto suscrito entre el Gobierno, las empresas y las comunidades, al destrabar la marcha de los proyectos, contribuya a recuperar el terreno perdido.

Empero, como afirma José Vicente Zapata, partner en Holland & Knight, “no basta con un pacto” para destrabar todos los proyectos de energía eólica en La Guajira, pues “se sigue creyendo erradamente que la suscripción de pactos y la expedición de decretos y resoluciones materializarán la Transición Energética. Nada más alejado de la realidad”. 

Pactos como este, diría yo, son necesarios, pero no suficientes, por ello coincido con él cuando dice que “mientras las normas y decisiones sigan siendo teóricas y dilatadas continuaremos cayendo en el Índice de Transición Energética del Foro Económico Mundial”. 

Mirando otros indicadores y su desempeño en los últimos tres años, cabe destacar que el mismo ha dejado mucho qué desear, especialmente en variables como en el de la intensidad energética (cantidad requerida por unidad de producción) y el comportamiento de las emisiones de CO2 (gramos de dióxido de carbono) provenientes de la generación de electricidad. Se salva la variable que da cuenta de la participación de la electricidad en la demanda final de energía, que cerró en verde, ¡gracias a Dios!

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

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