Transición energética: Oportunidades de la minería en América Latina

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Las medidas para avanzar hacia una economía baja en carbono destacan la adopción masiva de energías renovables, el aumento de la eficiencia energética y el impulso de la electromovilidad y las tecnologías de almacenamiento, en el marco de la transición energética. Esto abre una ventana de oportunidad para los países mineros de América Latina, dado que las nuevas tecnologías están asociadas con un mayor uso de minerales, lo que hace prever una mayor demanda y también un mayor precio.

En el Estudio Económico de América Latina y el Caribe de 2022, titulado ‘Dinámica y desafíos de la inversión para impulsar una recuperación sostenible e inclusiva’, realizado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), se le dedicó un capítulo a la minería para la transición energética.

Efectivamente, en el capítulo cuarto, titulado ‘Transición energética y desafíos de inversión en las industrias del cobre, el hierro y el litio en países de la región’, se plantean los desafíos de inversión de estas industrias, enfatizando el papel de los denominados factores verdes.

Se estima que en el caso del cobre la demanda podría crecer un 30% al 2030, debido a que este sería un mineral transversalmente utilizado por todas las nuevas tecnologías, con una baja probabilidad de sustitución. En cuanto a la industria del hierro y el acero, existe consenso en que la demanda seguirá aumentando a medida que las economías emergentes se vayan desarrollando y transitando demográficamente de lo rural a lo urbano.

El Estudio resalta que “si bien existen efectos positivos por el lado de la demanda, adecuar la producción a los nuevos estándares ambientales requerirá de grandes esfuerzos de inversión, pues la transición energética empujará al sector minero a modificar sus tecnologías de producción.

“Para aprovechar la ventana de oportunidad que supone el crecimiento de la demanda de minerales y lograr que el sector minero desempeñe un papel protagónico en la estrategia general de desarrollo, los productores deben hacer grandes esfuerzos en materia de inversión a fin de adecuar la capacidad de las empresas para ampliar su producción en un contexto de energías limpias.”

Los esfuerzos que habrá que hacer son significativos y crecen en concordancia con los cambios y restricciones que implique la transformación energética. Además, “las regulaciones deben ir acompañadas de otras políticas que promuevan el cambio tecnológico hacia la descarbonización, impulsando la inversión en investigación y desarrollo, y la preservación del patrimonio ambiental y cultural de la región”, dice la CEPAL.

El Estudio agrega que “con el fin de aprovechar el posible crecimiento de la demanda de minerales y de que el sector minero juegue un papel protagónico en la estrategia de desarrollo, los países productores deben hacer grandes esfuerzos de inversión tendientes a adecuar la capacidad de las empresas para funcionar en un contexto de producción y energías limpias.

“Es necesario adoptar políticas públicas dirigidas a transformar el sector, privilegiando tanto la gestión del impacto de la actividad en la sociedad y el medio ambiente como las consideraciones económicas. Así, los productores mineros de la región deben adecuarse a las nuevas condiciones de mercado que enfrentarán.”

En ese contexto, la competitividad futura del sector en los países de la región estará determinada no solo por factores tradicionales, como las reservas de minerales o las leyes en materia extractiva, sino por los llamados factores verdes. Entre estos cabe mencionar el precio sombra a las emisiones, que está dado por el nivel de ambición de las regulaciones nacionales para enfrentar el cambio climático y la intensidad de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de las tecnologías de producción empleadas. Además, los compradores internacionales de minerales también exigen cada vez más que se cumplan los estándares sociales y ambientales.

“En ese sentido, los esfuerzos en materia de inversión han de ser considerables, pues existe la necesidad de adecuar los patrones de producción a la nueva realidad que impone la transición energética. También deben intensificarse si se quiere sacar provecho a la ventana de oportunidades que se abre con la transición energética para los productores de minerales”, señala el Estudio.

Así, un primer reto que enfrenta la industria minera de la región consiste en captar o mantener la participación en la nueva y mayor demanda mundial de minerales para la transición energética, además de cambiar las formas y tecnologías de producción hacia procesos ambientalmente sostenibles.

Conclusiones

De acuerdo con la CEPAL, los países que tienen más desarrollo de sus reservas de litio, cobre y hierro en la región son Chile, Perú, Brasil, Bolivia y Argentina, y por lo tanto podrían aprovechar las oportunidades que les ofrece la transición energética.

El litio sería el mineral que en términos porcentuales podría presentar el mayor crecimiento relativo, si se tiene en cuenta que parte de niveles de producción relativamente bajos y que se espera un importante incremento de la demanda de baterías de iones de litio, debido a la gran penetración de los automóviles eléctricos. Sin embargo, el litio también presenta muchos riesgos, algunos de los cuales están asociados al posible desarrollo de otras tecnologías que podrían reemplazarlo en la fabricación de baterías.

Por su parte, el cobre cuenta con muy buenas perspectivas, toda vez que su demanda podría crecer un 30% de aquí a 2030. Esto se debe a que es un mineral transversalmente utilizado por todas las nuevas tecnologías, con una baja probabilidad de sustitución.

En cuanto a la industria del hierro y el acero, la literatura no es concluyente sobre su rol en la transición energética. Sin embargo, independientemente de los fundamentos que lideren su demanda, sí hay consenso en que esta seguirá aumentando a medida que los países emergentes se vayan desarrollando y transiten demográficamente de lo rural a lo urbano.

En el estudio no se menciona a Colombia, pero su potencial puede estar en el coque, materia prima para la siderurgia y que cuenta con buena reputación a nivel internacional por su alta calidad y poder calorífico; sin embargo, es uno de los sectores que el gobierno Petro pretende marchitar.

Premian a proveedores sostenibles del sector minero

Con el fin de lograr un ecosistema de abastecimiento sostenible, el Grupo Coquecol llevó a cabo la primera edición del Premio Proveedores con Hechos Sostenibles por una Minería Bien Hecha, donde participaron más de 29 empresas del sector minero e industrial, un espacio que resaltó la implementación de prácticas sociales, ambientales, laborales y éticas de sus organizaciones.

A finales de 2022, el Grupo Coquecol llevó a cabo la primera edición del premio Proveedores con Hechos Sostenibles por una Minería Bien Hecha, un espacio para reconocer los esfuerzos y prácticas de las compañías que aportan a la sostenibilidad.

29 empresas nacionales y regionales de logística, materia prima y suministro hicieron parte de esta primera edición, participando en las 5 categorías: Cadena de Suministro, Gobernanza, Prácticas Laborales, Prácticas Sociales y Prácticas Ambientales, siendo esta última, la que mayor número de inscripciones recibió. Posteriormente, la firma auditora RSM fue la encargada de llevar a cabo el análisis de las postulaciones a partir de los lineamientos establecidos, y los 8 jurados, expertos en sostenibilidad seleccionaron a los 17 ganadores. Estos fueron:

Categoría de Gobernanza: Primer lugar: GECOLSA; segundo Lugar: Suministros Latinoamericanos, tercer Lugar: IMPOCOMA.

Categoría Prácticas Sociales: Primer lugar: SRSS Resources, segundo Lugar: C&C Logistic,tercer Lugar: SANOHA.

Categoría Prácticas Laborales: Primer lugar: Inversiones Quebrada Honda; segundo Lugar: SANOHA, tercer lugar: Sociedad Portuaria Riverport.

Categoría Prácticas Ambientales: Primer lugar: Suministros Latinoamericanos; segundo lugar: Operador Minera Caparrapí; tercer lugar: P3 Carbonera Los Pinos.

Categoría Suministro Responsable: Primer lugar: TRANSER; segundo lugar: Suministros Latinoamericanos.

Premiación especial: Primer lugar: IMPOCOMA; segundo lugar: SANOHA; tercer Lugar: Suministros Latinoamericanos.

“Para el Grupo Coquecol ha sido muy enriquecedor haber contado con la participación de estas 29 compañías, con más 57 postulaciones, lo que demuestra el compromiso creciente por mejorar sus prácticas, ser más eficientes y aportar a los procesos de sostenibilidad de la industria. A través de este proyecto queremos impulsar a los proveedores regionales, quienes hacen parte de nuestras zonas de influencia, a las empresas nacionales y al sector minero e industrial para incorporar la sostenibilidad como herramienta fundamental en el modelo de negocio”, comentó Ricardo Blanco CEO del Grupo Coquecol.

Como parte del reconocimiento, el proveedor cuya iniciativa fue la más destacada recibió un viaje a Canadá, y quienes ocuparon el segundo y tercer lugar serán invitados a los congresos más importantes del sector en 2023. De igual forma, el primer proveedor de cada categoría recibirá un acompañamiento técnico para la aplicación de un plan de sostenibilidad en sus compañías.

“Recibimos el reconocimiento que nos entregó el Grupo Coquecol con mucha alegría porque es el resultado del esfuerzo que hemos hecho por contribuir al cuidado del medio ambiente, y eso demuestra que es posible hacer las cosas bien, hacer una minería bien hecha. Estas iniciativas nos muestran el ejemplo y son estas empresas las que nos ayudan a crecer”, afirma Cristóbal Pérez, gerente General de P3 Carbonera Los Pinos, una de las empresas ganadoras de la categoría de Prácticas Ambientales.

Para darle continuidad a este proceso, los proveedores participantes realizaron la firma de un compromiso, con el cual extienden su deseo de trabajar desde sus organizaciones, de la mano del Grupo Coquecol y del sector, para lograr una minería bien hecha.

Los retos de la economía colombiana

Le tocará maniobrar con mucha habilidad al ministro de Hacienda José Antonio Ocampo para que la economía colombiana evite a toda costa un aterrizaje forzoso.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

La economía colombiana cierra el 2022 con un crecimiento del PIB que supera el 7%, producto del efecto rebote y comienza el 2023 con una marcada tendencia a la desaceleración del ritmo de crecimiento, entrando en barrena.

Después de haber alcanzado un pico de crecimiento del 17.2% en mayo del año pasado, el mismo ha venido perdiendo fuerza e impulso y termina el año en su cuarto menguante. Es así como el crecimiento del PIB en el tercer trimestre de 2022 con respecto al trimestre anterior fue escasamente del 1.6%.

De acuerdo con la previsión del Banco de la República, se espera un crecimiento anémico de la economía, reduciéndose a un exiguo 0,5%, lo cual repercutiría en una sensible reducción del PIB per cápita, toda vez que dicho crecimiento estaría por debajo del crecimiento vegetativo de la población, lo cual sólo se ha dado en Colombia dos veces en los últimos 23 años: durante la recesión económica en 1999 y en 2020 a consecuencia de la crisis pandémica. Y, lógicamente, ello también incidirá en una merma del ingreso y la capacidad adquisitiva de los colombianos en 2023.

Ello será otro lastre con el que tendrá que cargar el crecimiento de la economía, ya que en el último tramo del año anterior el consumo de los hogares ha sido uno de los mayores impulsores del crecimiento del PIB, tanto más en cuanto que se ha visto impactado y de qué manera por la inflación galopante, que en lo corrido del año anterior hasta noviembre se trepó al 12,54%, superando en más de 7 puntos porcentuales la del mismo período del 2021. Esta inflación, que tiene un gran componente importado, sólo se compara con la que se registró hace 23 años. 

La Junta del Banco de la República, en su afán de contener esta escalada alcista de los precios y de paso responder a la seguidilla de aumentos en la tasa de intervención decretada por la Reserva Federal, que ha provocado un éxodo de capitales desde los demás países, incluido Colombia, hacia EEUU, ha venido incrementando la tasa de interés de intervención desde el 3% de un año atrás al 12% con el que cerró el 2022.

Como es obvio, ello se ha traducido en una restricción y encarecimiento del crédito, sin lograr su cometido de contener la inflación. El comportamiento de la Junta del Banco emisor es lo más parecido al perro que da vueltas sobre su propio eje tratando en vano de morderse la cola. En consecuencia, el costo del crédito es el más alto desde 2001.

Con las medidas tomadas el Banco de la República espera que para finales de 2023 la inflación se reduzca hasta el 7% y regrese a su meta de inflación objetivo de 3% en 2024. Lo ha dicho en forma rotunda el ministro de Hacienda José Antonio Ocampo, para el 2023 “en vez de más inflación y tasas de interés, esperamos menos inflación y bajas en las tasas de interés”.

El sector externo se ha visto favorecido por el aumento sin precedentes de los precios de sus dos principales productos de exportación, el carbón y el petróleo, aupados por la crisis energética global que se desató a raíz de la confrontación de los países que integran la OTAN, encabezados por EEUU y Rusia. Y muy seguramente esta tendencia se va a mantener en el curso de este año por el doble efecto de la inercia, de los mayores volúmenes y mejores precios ya negociados de sus exportaciones y de contera por la prolongación del conflicto en Ucrania.

En el caso del petróleo habrá de contribuir a mantener sus precios al alza el anuncio de Putin de no venderle petróleo a los países rivales.

En medio de los vientos cruzados que soplan a nivel internacional y de la incertidumbre que generaron los primeros anuncios de la ministra de Minas y Energía Irene Vélez, de parar en seco la firma de nuevos contratos petroleros y del director de la Agencia Nacional Minera (ANM) de hacer lo propio en minería, llama poderosamente la atención el comportamiento de la inversión extranjera directa (IED) en el sector minero-energético.

Al cierre de octubre pasado el total de la IED creció el 62,8% con respecto al mismo período del año anterior, ascendiendo a la suma nada despreciable de USD 9.491 millones. Según el Banco de la República desde 2015 no se registraba una cifra tan alta como esta. Se destaca el hecho que entre petróleo y minería acaparan el 72% del total de la IED, con USD 6.866 millones, para un incremento del 77,7% con respecto a los primeros diez meses de 2021.

El mayor reto que tiene la economía colombiana para 2023 es sortear los factores desestabilizadores que vienen desde el exterior, que no favorecen la reactivación, largamente aplazada, los cuales se transmiten a través de los vasos comunicantes de la balanza de comercio exterior, en momentos en los que el déficit en la cuenta corriente de la Balanza de Pagos supera el -7%.

Le tocará maniobrar con mucha habilidad al ministro Ocampo para que la economía colombiana evite a toda costa un aterrizaje forzoso.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

Sector automotor podría reducir en 60% las emisiones de su producción

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Según Bain & Company, el uso de material reciclado crecerá del 23 % al 59 %, lo que permitirá reducir la contaminación.

El transporte es el causante del 30% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel global. Sin embargo, de acuerdo con Bain & Company, si la industria automotriz logra adoptar principios de circularidad, podría reducir las emisiones asociadas con los materiales utilizados en la producción de vehículos en un 60% para 2040.

Bain considera que una combinación de reciclaje, uso mejorado de materiales, reutilización y remanufactura de componentes, y escalamiento de nuevos modelos de negocios de movilidad, puede crear una revolución de circularidad en el sector.

“Nuestro análisis encuentra que las empresas automotrices que son pioneras en la transición hacia una reducción de su huella de carbono hacen tres cosas bien: exploran la cadena de valor existente para identificar el potencial para mejorar flujos circulares, combinan estrategias para capturar nuevas oportunidades y escalan el ecosistema para el éxito”, puntualizó Diego Santamaría, socio de Bain & Company en Colombia.

La consultora menciona que el uso de insumos reciclados en la producción del sector tiene potencial para duplicarse en las próximas dos décadas pasando del 23% al 59%, lo que puede resultar en una disminución en la contaminación en comparación con el uso de ‘materiales vírgenes’. Así mismo, los automóviles nuevos también podrían ser reutilizables en un 97%, y aumentar seis veces en el uso de piezas recicladas en las reparaciones podría garantizar vehículos más amigables con el medio ambiente.

“Establecer una mayor circularidad en los procesos de las compañías puede traer beneficios significativos más allá de las reducciones de las emisiones de gases de efecto invernadero, pues se ha demostrado que las estrategias de sostenibilidad mejoran la resiliencia de las cadenas de suministro, reducen los costos de materiales a largo plazo, aumentan los márgenes de ganancia y abren nuevas fuentes de ingresos”, concluyó  Santamaría.

Fuente: Bain & Company

Anuncian el proyecto de hidrógeno verde más grande de América

Más de 4 mil millones de dólares serán invertidos en este megaproyecto que aportará a la descarbonización de importantes sectores. Air Products y AES Corporation serán las propietarias de este proyecto que se espera entre a operar en 2027 y que incluye 1,4 GW de generación de energía eólica y solar.

AES y Air Products anunciaron sus planes de invertir aproximadamente 4 mil millones de dólares en la construcción, propiedad y explotación de una planta de producción de hidrógeno verde en Texas. Este megaproyecto de conversión de energía renovable en hidrógeno incluye aproximadamente 1,4 gigavatios (GW) de generación de energía eólica y solar, junto con una capacidad de electrolización capaz de producir más de 200 toneladas métricas al día de hidrógeno verde, lo que la convierte en la mayor instalación de hidrógeno verde de Estados Unidos y de todo el continente.

La planta, cuyo inicio de operaciones comerciales está previsto para 2027, atenderá la creciente demanda de combustibles con cero emisiones de carbono para la movilidad y otros mercados industriales. La planta producirá una fuente de energía totalmente limpia a gran escala.

Cabe resaltar que, si todo el hidrógeno verde producido allí se utilizara en el mercado de camiones pesados en lugar del diésel, se eliminarían más de 50 millones de toneladas métricas de emisiones de dióxido de carbono (CO2) a lo largo de la vida útil del proyecto, el equivalente a evitar las emisiones de casi cinco mil millones de galones de diésel.

Air Products y AES serán propietarias conjuntas y a partes iguales de los activos de energía renovable y electrolizadores, y Air Products actuará como comprador y comercializador exclusivo del hidrógeno verde en virtud de un contrato de 30 años.

“Este proyecto aprovechará la posición de AES como uno de los mayores desarrolladores de energía renovable en Estados Unidos, y nuestro liderazgo mundial en innovaciones, como los sistemas de almacenamiento de energía y el suministro de energía limpia las 24 horas del día a los centros de datos. Nos complace asociarnos con el líder mundial en hidrógeno, Air Products, para esta planta de hidrógeno verde a gran escala, la primera de su clase en Estados Unidos”, afirmó Andrés Glusky, CEO de AES Corporation.

Ahora que el hidrógeno verde se posiciona como una nueva línea de negocio de AES, la compañía ya tiene proyectos en desarrollo de este carburante en Chile y Brasil, así como está participando en iniciativas de centros de hidrógeno en California y New York.

Fuente: AES Colombia

China inicia la construcción del mayor proyecto energético del mundo

El proyecto Base Kubuqi tendrá una capacidad de 16 GW, de los cuáles 8.000 MW son solares, 4.000 MW de eólica y otros 4.000 MW de carbón.

Por: RAMÓN ROCA*

Hubo un día que Xi Jingping dijo que había que tomarse en serio esto del cambio climático y que había que hacer grandes esfuerzos en la instalación de energías limpias. Y en China se toman en serio las palabras del jefe supremo.

Tanto es así, que en cuestión de meses, China Three Gorges y otras compañías han conseguido iniciar la construcción del que será el mayor proyecto energético del mundo. Se trata del Proyecto Base Kubuqi, que tendrá una capacidad de 16 GW o como les gusta decir a los chinos 16 millones de kilovatios.

Concretamente, el plan de la estatal China Three Gorges es instalar 8.000 MW de energía solar fotovoltaica más 4.000 MW de energía eólica. A ello habría que sumar otros 4.000 MW de energía a carbón con la tecnología más eficiente del mercado.

En octubre de 2021, Xi Jingping anunció que se iba a aprovechar todas las zonas desérticas de China para instalar de forma masiva energía solar fotovoltaica.

En abril de 2022, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma y la Administración Nacional de Energía emitieron el “Plan de Planificación y Diseño para Bases Fotovoltaicas y de Energía Eólica a Gran Escala centrándose en los desiertos, Gobi y áreas desérticas”.

El 3 de agosto de 2022, el proyecto base de Kubuqi se aprobó con éxito y se convirtió en el primero en los grandes desiertos de China.

Cinco meses después ya se ha iniciado la construcción. Unos parámetros que están muy alejados de lo que se ve por Europa.

Las máquinas ya han entrado en el desierto y están ya aplanando el terreno para instalar allí los 16 GW de energía eléctrica.

Echa a andar, pues, el proyecto base Kubuqi, la mayor bestia energética hecha por el hombre.

*Tomado de: elperiodicodelaenergia.com

Uruguay: YPF y Shell se quedaron con dos bloques offshore

La segunda ronda de licitaciones tuvo como ganadoras a la empresa argentina y a la británica en consorcio con APA Corporation, y podrán realizar trabajos en la plataforma marítima uruguaya.

La Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland (ANCAP) adjudicó dos bloques offshore frente a la costa de Uruguay durante la segunda instancia de la Ronda de Licitaciones Abiertas 2022, y las beneficiarias son tres empresas que podrán ampliar la exploración y producción de hidrocarburos en la plataforma marina uruguaya: YPF y el consorcio integrado por Shell y APA Corporation.

Los bloques licitados fueron el OFF-4 y el OFF-5. ANCAP optó por otorgarle el primero al consorcio de Shell, que se presentó a través de su filial BG International junto a APA Exploration LDC, que acercó una oferta por ese bloque.

El OFF-5, por otra parte, quedó en manos de la argentina YPF, que había presentado ofertas por ambos bloques. Las decisiones fueron tomadas por el equipo técnico de la empresa estatal, que tomó como referencia una escala de puntajes y el cumplimiento de todos los requisitos.

Estas adjudicaciones se suman a las que la ANCAP realizó durante la primera mitad de 2022, cuando le otorgó el bloque OFF-6 a APA Corporation, y el OFF-2 y el OFF-7 a Shell. De esta forma, el único bloque de exploración offshore que todavía queda disponible es el tres.

Los trabajos que realizará cada empresa

Según la empresa estatal de Uruguay, la oferta ganadora para el bloque OFF-4 en aguas profundas —que se encuentra inmediato al bloque de exploración en aguas someras OFF-1, adjudicado a Challenger Energy en mayo de 2022— compromete a las empresas británica y estadounidense a realizar trabajos en dicho bloque, inicialmente durante cuatro años, incluyendo la adquisición de sísmica 3D.

En cuanto al bloque OFF-5 de aguas profundas, YPF se comprometió a llevar a cabo un amplio programa de trabajo técnico, también por un período de exploración de petróleo y gas inicial de cuatro años.

La inversión nominal por los trabajos presentados en ambos bloques es de 31 millones de dólares, aunque todavía queda por delante la aprobación formal de las ofertas por parte del Poder Ejecutivo y la firma de los contratos con las compañías ganadoras de cada bloque. Estos establecen que las empresas asumen todos los riesgos, costos y responsabilidades de la actividad, y que dichos costos sólo serán reembolsados en caso de producción comercial.

Fuente: Infoestación.com

La búsqueda del bien

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Con esta columna del director Ejecutivo de Pacto Global Red Colombia, abrimos la nueva sección de ‘Sostenibilidad’, donde a partir de 2023 destacaremos las acciones que en esta materia realicen las empresas del sector de energía.

Por: MAURICIO LÓPEZ*

“Todo arte y toda investigación e, igualmente, toda acción y libre elección parecen tender a algún bien; por esto se ha manifestado, con razón, que el bien es aquello hacia lo que todas las cosas tienden.”

Citando el texto del epígrafe, para Aristóteles hay una natural tendencia al bien para todo incluyendo particularmente al ser humano. Podríamos afirmar que hay un alineamiento definido.

Recientemente, Antonio Dámaso, planteó que la homeóstasis es la fuerza natural que busca asegurar la supervivencia para garantizar un florecimiento constante. Y el ser humano entonces, no solamente es un animal racional, como generalmente fue expuesto en nuestra educación básica, sino también, y con valor, un animal emocional.

Así mismo, también hay un espacio amplio, yo diría que infinito, para la imaginación, la cual gobierna al mundo, como lo indicaba Napoleón, y en concreto, cuando Borges exponía que la imaginación al ser general olvida las diferencias. Y por ello, siguiendo esta misma lógica, Einstein imprime todo un axioma al afirmar que “el verdadero signo de la inteligencia no es el conocimiento sino la imaginación”. En estos contextos, tenemos la tendencia al bien, no solamente desde nuestra condición natural, sino también, racional, emocional e imaginativa.

Frente a esto, hay un asunto especialmente central y es la compasión, que como lo manifiesta McCullough se expresa en “nuestro deseo de ayudar a los demás con miras a ser vistos como personas virtuosas”. Tenemos que cultivar nuestra alma continuamente con espíritu amplio, con cultura que abre nuestros campos de acción, generando confianza para crear círculos virtuosos, cooperando continuamente, renunciando al interés personal.

Por supuesto, no se trata de convertirnos todos hacia un estadio de santidad ni mucho menos. Pero si afrontar nuestro actuar de manera diferente. No se busca la perfección, sino a partir del reconocimiento de nuestra imperfección, mejorar continuamente, aceptar al otro, respetar al otro, aún en plena discusión y debate. En fin, volviendo a la filosofía, saber que hay algo esencial en nuestro ser que nos ayuda a escapar de las arenas movedizas del egoísmo, la desconfianza, la rabia y la violencia y nos empuja hacia una nueva creación conjunta. Esa tendencia a lo bueno debe ser el norte para alcanzar la ataraxia, esa serenidad, como eje central de la existencia.

No se trata en ningún caso de un patrón exclusivamente individual; el ser humano también es sociable, y la garantía del bienestar común, siempre a través de la libre elección, forma parte intrínseca de cualquier actuación. De hecho, en Pacto Global hemos hablado de la suma de enteros positivos, donde la máxima aritmética se potencia, porque no solamente decimos que cuando sumamos dos enteros positivos siempre habrá un entero positivo mayor, sino que la ecuación permite amplificar esa suma no a la restricción de 1 más 1 igual a dos, sino a mucho más que 2. ¿Cuánto más? Lo que cada sumando quiera adicionar, dentro de sus posibilidades y esfuerzos.

Partiendo de esta idea tenemos un terreno abonado. En Pacto Global, con los temas centrales de Derechos Humanos, Estándares Laborales, Medio Ambiente y Lucha contra la Corrupción y los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, tenemos un marco de actuación amplio, concreto, interrelacionado e integral, para consolidar esa tendencia natural de la que hemos hablado.

En el año que terminó, vamos saliendo del terremoto de la Covid, pero no hemos salido totalmente. Quizá hemos aprendido a perderle miedo, asunto no conveniente porque nos lleva al umbral del descuido. Hemos vuelto a niveles económicos y de productividad de antes de la pandemia. Sin embargo, seguimos inmersos en espirales de violencia, señales de desaceleración económica, guerras que empezaron y no tienen visos de terminar y relajación de algunas políticas ambientales, entre otros aspectos.

¿Qué nos espera para el 2023? Dependiendo de la especialidad de cada uno, podemos ver desde nubarrones económicos a estancamientos sociales y uno que otro avance. En Pacto Global somos optimistas por naturaleza. Como se dijo al principio, hay una tendencia hacia el bien, y esta iniciativa de las Naciones Unidas, tiene un guion poderoso para apuntalar el devenir con certezas bien fundadas.  

Las empresas y organizaciones adheridas a Pacto Global, casi 20 mil a nivel mundial y 600 en Colombia, son pilares para apuntalar nuestro camino al Desarrollo Sostenible. Seguiremos trabajando para lograr que el sueño sea una realidad y, sin dejar a nadie atrás, tener un mejor país y ser mejores personas nosotros mismos. Ese es el mensaje para 2023.

*Director Ejecutivo Pacto Global Red Colombia

Perspectivas de la economía global

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La tendencia, tanto de la economía global como de la economía latinoamericana, es de una ralentización del crecimiento en 2023, con todas sus consecuencias en materia de empleo.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

Después de la recesión económica global, de la que no escapó la economía colombiana, se esperaba que 2022 fuera el año de transición, en el curso del cual la economía se repondría, se recuperaría y se reactivaría.

Pero no fue así, porque con los primeros retoños, cuando la economía mundial apenas empezaba a levantar cabeza, su impulso se vio truncado por los tropiezos que tuvo que enfrentar la cadena de valor y de suministros, que se originó con la crisis de los contenedores en China, como secuela de las medidas extremas que se tomaron para combatir la Covid-19. La consecuencia no se hizo esperar, el ritmo de crecimiento de la economía global se ralentizó, tanto más en cuanto que China se ha convertido en la última década en su remolcador.

Luego sobrevendría otro hecho aún más inesperado. Razón tuvo José Manuel Marroquín cuando en su hermosa poesía La perrilla dijo que “es flaca sobre manera toda humana previsión, pues en más de una ocasión sale lo que no se espera”. Nadie esperaba, pues no era previsible, que un delirante Putin se atreviera, contra todo pronóstico, ensoberbecido por su ambición expansionista, a invadir a Ucrania.

Y como lo pudo establecer Isaac Newton en su tercera Ley, “para cada acción hay una reacción igual y en el sentido opuesto”. La OTAN, encabezada por EEUU, reaccionó con drásticas sanciones contra Rusia. Y así se desató una turbulencia que está lejos de amainar.

Y como la política y la economía están inextricablemente correlacionadas, este conflicto frenó el crecimiento, al punto que se ha venido incubando una recesión global que, según el Banco Mundial, podría estallar en 2023, con el agravante de una incontenible espiral inflacionaria, configurándose de esta manera el peor escenario al que el mundo podría verse abocado de una recesión con inflación (estanflación), que no se veía desde 1970.

En su intento por contener este brote inflacionario, los bancos centrales del mundo, empezando por la Reserva Federal de EEUU, han elevado sus tasas de intervención, atizando la inflación y frenando aún más el crecimiento de la economía.

Uno de los factores que más ha contribuido a la inflación es la escalada alcista de los precios de los energéticos, particularmente del petróleo, el carbón y el gas natural y de contera la electricidad, hasta alcanzar niveles históricos.

La crisis ha terminado por fragmentar y compartimentar la globalización, obligando a las grandes potencias a concertar acciones en aras de garantizar su seguridad y soberanía energéticas en riesgo.

Después de crecer su PIB por décadas por encima del 10%, luego de una caída hasta el -2,2% en 2020, China registró un crecimiento de 8,1% en 2021 y hasta el tercer trimestre de 2022 la tasa de crecimiento interanual ha sido de sólo el 3,9%.

Por su parte, la economía de EEUU tuvo un decrecimiento del -3,4% en 2020, el crecimiento del PIB en 2021 fue del 5,7% y para el tercer trimestre de 2022 el crecimiento interanual registrado fue de un anémico 1,9%.

No obstante los nubarrones que presagian una estanflación para 2023, las proyecciones de las Naciones Unidas estiman que después del bajonazo de la economía mundial en 2020 de -3,5%, esta se repuso, pero no con la velocidad esperada, en el 2021, registrando un crecimiento del PIB del 5,5%, pero la perspectiva para 2023 es de un magro crecimiento del 3,5%.

Entre tanto, Latinoamérica, después de una contracción de su economía del orden del – 6,8% en 2020, viéndose compensada con un crecimiento del PIB del 6,9% en 2021, según las previsiones del Banco Mundial, se ve venir una desaceleración del ritmo de crecimiento en 2023, limitándolo, según se espera al 2,5%.

Se puede concluir, entonces, que la tendencia, tanto de la economía global como de la economía latinoamericana, es de una ralentización del crecimiento en 2023, con todas sus consecuencias en materia de empleo.

El gran reto, de cara al 2023, es revertir dicha tendencia, lo cual será asaz difícil mientras el viento que sopla no cambie de dirección.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

Perú: Destinan fondos para masificar uso del gas natural

El Ministerio de Energía y Minas continúa desarrollando acciones para contribuir con la política de masificación de gas natural a nivel nacional.

30 de diciembre de 2022.   El Ministerio de Energía y Minas continúa desarrollando acciones para contribuir con la política de masificación de gas natural a nivel nacional. Para ello, destinará más de 800 millones de soles procedentes del Fondo de Inclusión Social Energético (FISE) para promover el desarrollo de infraestructura y crecimiento de los usuarios de este recurso energético.

Para contribuir al acceso de este servicio público, se destinarán más de 520 millones de soles al programa BonoGas para que más viviendas, pequeñas y medianas empresas, comedores populares y otras intuiciones de índole social, puedan acceder al financiamiento para la construcción de sus instalaciones de gas natural y así gozar de los beneficios de un energético económico, limpio, seguro y vital para la transición energética.

Respecto al sector vehicular, el cual ha tenido un crecimiento significativo en 2022, se ha previsto destinar más de 125 millones al programa Ahorro GNV para la conversión de vehículos particulares y de transporte público, como taxis y buses escolares; permitiéndoles a los conductores hacer uso de un combustible más amigable con el medio ambiente y con un importante ahorro económico de más del 50%.

Asimismo, para continuar con el proceso de Masificación de Gas Natural y expansión de este servicio público en las regiones en el centro y sur, en sierra y selva; se destinará 150 millones de soles para el desarrollo de infraestructura, de manera que hogares, vehículos, comercios e industrias cuenten con este recurso en las regiones de Cusco, Ucayali y Ayacucho.

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