Cuánto cuesta la transición energética a nivel global

El cero neto de emisiones de carbono para 2050 requerirá un rápido aumento de la inversión en la transición energética durante los próximos treinta años, estimada en 173 billones de dólares.

21 de julio de 2021.   Lograr las cero emisiones netas de carbono para 2050 requerirá hasta USD$173 billones en inversiones en la transición energética, de acuerdo con el New Energy Outlook 2021 (NEO) de BloombergNEF (BNEF), la más reciente edición de su análisis anual de escenarios a largo plazo sobre el futuro de la economía energética.

El NEO de BNEF describe tres escenarios: Verde, Rojo y Gris, y cada uno logra cero emisiones netas basándose en una combinación de tecnologías.

La transición energética requiere inversiones sustanciales en infraestructura, con un capital que se aleje de los combustibles fósiles y fluya hacia la energía limpia y otras soluciones climáticas. A pesar de la incertidumbre en torno al costo total de cada escenario propuesto en el NEO, BNEF estima que la inversión en suministro de energía e infraestructura sumará entre 92 billones y 173 billones de dólares en los próximos treinta años. Se necesitará una inversión anual de más del doble para lograrlo, aumentando alrededor de USD$1,7 billones por año hoy, a un monto promedio entre 3,1 billones y 5,8 billones de dólares por año durante las próximas tres décadas.

«Los gastos de capital necesarios para lograr cero emisiones netas crearán enormes oportunidades para inversionistas, instituciones financieras y el sector privado, y a la vez crearán muchos nuevos empleos en la economía verde», dijo Jon Moore, director general de BNEF.

La energía renovable y la electrificación son los pilares de la transición energética y deben acelerarse de inmediato, mientras que el hidrógeno, la captura de carbono y las nuevas plantas nucleares modulares son herramientas emergentes que deberían ser implementadas lo antes posible. Los próximos nueve años serán cruciales para encaminarse a limitar las crecientes temperaturas conforme al Acuerdo de París, y requieren una rápida duplicación de la inversión anual actual de USD$1,7 billones en el sistema de energía.

Una parte central del análisis de BNEF es construir presupuestos de emisiones por sector para lograr cero emisiones netas en 2050 con una transición ordenada.

Loa análisis demuestran que, para alcanzar cero emisiones netas en 2050, las emisiones mundiales relacionadas con la energía deben caer un 30% por debajo de los niveles de 2019 para 2030, y un 75% para 2040. Se trata de un presupuesto que implica una reducción del 3,2% cada año hasta 2030 y una rápida reversión de las tendencias recientes: las emisiones aumentaron un 0,9% anual de 2015 a 2020. 

Durante la próxima década, el sector de energía necesita maximizar el progreso, reduciendo las emisiones en un 57% para 2030 desde los niveles de 2019, y luego en un 89% para 2040. Sin embargo, cada sector de la economía energética necesita reducir las emisiones de manera abrupta para lograr cero emisiones netas.

Las emisiones de transporte por carretera deben caer un 11% para 2030, luego bajar más rápido durante la década de 2030 para alcanzar un 80% en 2040, por debajo de los niveles de 2019. Para lograr estas reducciones drásticas de emisiones acorde con una trayectoria a largo plazo hacia cero emisiones netas durante esta década, se deberán implementar en cada sector tecnologías de reducción disponibles comercialmente.

Más de tres cuartos del esfuerzo por reducir las emisiones en los próximos nueve años recae en el sector de energía y en una implementación más rápida de energía eólica y solar fotovoltaica. Otro 14% se logra con un mayor uso de electricidad en el transporte, en calefacción para edificios y en la provisión de calor a baja temperatura en la industria. Un aumento en el reciclaje de acero, aluminio y plásticos representa una caída del 2% en las emisiones; una mayor eficiencia de construcción, el 0,5%; y el crecimiento de la bioenergía para transporte marítimo y combustibles de aviación sostenibles, otro 2%. Este periodo también requiere poner a prueba y ampliar nueva tecnología para la descarbonización profunda después de 2030.

«No hay tiempo que perder. Si el mundo quiere lograr o acercarse al cero neto a mediados del siglo, necesitamos acelerar la implementación de las soluciones de bajo carbono que tenemos esta década, lo que significa aún más energía eólica, solar, baterías y vehículos eléctricos, así como bombas de calor para edificios, reciclaje y mayor uso de electricidad en la industria, y redirigir los biocombustibles al transporte marítimo y la aviación», dijo el economista principal de BNEF, Seb Henbest.

Específicamente, hay que alcanzar los siguientes hitos para 2030 para estar encaminados hacia el cero neto a mediados del siglo:

  • Añadir 505 gigavatios de nueva energía eólica cada año hasta 2030 (5,2 veces el total de 2020)
  • Añadir 455 gigavatios de energía solar fotovoltaica cada año hasta 2030 (3,2 veces el total de 2020)
  • Añadir 245 gigavatios-hora de baterías cada año hasta 2030 (26 veces el total de 2020)
  • Añadir 35 millones vehículos eléctricos en las carreteras cada año hasta 2030 (11 veces el total de 2020)
  • Combustibles de aviación sostenibles conforman el 18% del combustible de aviones en 2030
  • Aumentar el volumen reciclado de aluminio a un 67%, acero 44% y plásticos 149% para 2030 a partir de los niveles de 2019
  • Implementar 18 millones de bombas de calor cada año hasta 2030
  • Aumentar el uso de electricidad para la calefacción a temperaturas más bajas en la industria a un 71% desde los niveles de 2019 para 2030
  • Reducir en 72% la generación de energía a carbón de los niveles de 2019 para 2030, y retirar hasta alrededor del 70%, o 1.417 gigavatios, de capacidad de energía a carbón para 2030

Alrededor del 83% de la energía primaria proviene actualmente de combustibles fósiles, mientras que la energía eólica y solar fotovoltaica representan el 1,3%. En el Escenario Verde de BNEF, que prioriza la electricidad limpia y el hidrógeno verde, la energía eólica y solar crecen al 15% de la energía primaria en 2030, y al 70% en 2050. En cambio, los combustibles fósiles caen alrededor del 7% anual y representan sólo el 10% de la oferta para 2050.

En el Escenario Rojo, que prioriza la producción nuclear de hidrógeno, el combustible nuclear constituye un enorme 66% de la energía primaria en 2050, en comparación con un 5% en la actualidad. En contraste, el Escenario Gris de BNEF, que supone que el uso generalizado de captura y almacenamiento de carbono significa que se siguen usando el carbón y gas, los combustibles fósiles caen solo el 2% anual, al 52% del suministro de energía primaria en 2050, con un 26% de crecimiento de la energía eólica y fotovoltaica.

Suministro de energía primaria en 2020 y por escenario del NEO en 2050
Suministro de energía primaria en 2020 y por escenario del NEO en 2050

La electrificación desempeña un papel importante. En todos los escenarios, el uso de electricidad en la industria, el transporte y los edificios aumenta su participación en la energía final total a poco menos del 50% en 2050, desde un 19% hoy. Como resultado, la generación de electricidad es de casi 62.200 teravatios-hora para 2050 en el Escenario gris de BNEF, más del doble del total de 2019.

Pero en el Escenario Verde, que supone que la electricidad también se usa para producir grandes cantidades de hidrógeno, la generación de energía vuelve a ser el doble de grande, más de 121.500 teravatios-hora o aproximadamente 4,5 veces los niveles de 2019. Esto se divide entre la producción de hidrógeno verde, que toma el 49%, y el 51% que se consume directamente en la economía de uso final.

Las reducciones de emisiones en el sector de la energía son impulsadas predominantemente por LAS nuevas energías eólica y solar, que proporcionan entre el 59% y el 65% de los recortes en los escenarios de BNEF. Esto requiere una gran intensificación. Mientras que los primeros 1.000 gigavatios de energía eólica y fotovoltaica tardaron veinte años en implementarse, alcanzar cero emisiones netas en el Escenario Verde requiere que se implementen un promedio de alrededor de 1.400 gigavatios de energía renovable cada año durante las próximas tres décadas.

En el Escenario Verde, la oportunidad de mercado para las energías renovables es sorprendente:

  • Eólica: 25 teravatios en 2050, o un promedio de 816 gigavatios instalados por año hasta 2050
  • Solar: 20 teravatios en 2050, o un promedio de 632 gigavatios instalados por año hasta 2050
  • Baterías: 7,7 teravatios-hora en 2050, o un promedio de 257 gigavatios-hora instalados por año
  • Las energías renovables variables representan el 54% de la generación de electricidad en 2030, luego el 78% en 2040 y el 84% en 2050.

«La transición energética es intrínsecamente incierta», dijo Matthias Kimmel, jefe de economía energética de BNEF. «Es por eso que hemos modelado tres trayectorias hacia el cero neto este año. El hidrógeno, la energía nuclear y la captura de carbono podrían ser muy importantes para ayudar al mundo a alcanzar el cero neto, y cada una de estas tecnologías debe desarrollarse y ponerse en el mercado en la próxima década para aprovechar su potencial».

El hidrógeno debe ampliarse rápidamente desde su reducida base actual, pero la magnitud del papel que desempeñaría varía ampliamente según el escenario. La nueva demanda del hidrógeno en 2050 es de solo 190 millones de toneladas métricas en el Escenario Gris de BNEF, en comparación con 1.318 millones de toneladas en el Escenario Verde, en el cual aumenta a alrededor del 22% del consumo total final de energía, en comparación con menos del 0,002% de hoy.

El hidrógeno tiene muchas aplicaciones como un portador de energía y para la reducción de emisiones con el fin de ayudar a cumplir con el objetivo de cero emisiones netas en cada escenario, ya sea desplazando la combustión de combustibles fósiles en la industria, edificios y transporte, o complementando las energías renovables para ayudar a satisfacer la demanda estacional en el sector de energía.

Las tecnologías de captura y almacenamiento de carbono, o CCS por su sigla en inglés, se pueden aplicar en una variedad de procesos que emiten dióxido de carbono, incluyendo generación de energía y producción de aluminio, acero y cemento.

El uso generalizado de CCS captura más de 174 gigatoneladas de dióxido de carbono en el panorama hasta 2050, en el Escenario Gris de BNEF. En este escenario, que supone que se siguen usando el carbón y gas, la demanda de combustibles fósiles disminuye un 2% anual, pero aún representa un 52% de la energía primaria en 2050.

En el Escenario Rojo de BNEF, que prioriza la energía nuclear, hay 7.080 gigavatios de capacidad nuclear para 2050. Se trata de alrededor de 19 veces la capacidad de energía nuclear instalada a nivel mundial hoy. Poco menos de la mitad se usa para generar electricidad en la economía de uso final, en la cual los reactores más pequeños y modulares complementan las energías renovables. El resto se compone de plantas nucleares dedicadas, las cuales generan electrolizadores que producen el llamado «hidrógeno rojo». Este renacimiento nuclear impulsa la captación de combustible nuclear, que eventualmente domina el suministro de energía primaria, lo que constituye el 44% en 2040 y dos tercios en 2050.

Se ve una disminución significativa en la demanda de combustibles fósiles durante los próximos 30 años en todos los escenarios, según el análisis de BNEF. Los Escenarios Verde y Rojo demuestran que la demanda de carbón, petróleo y gas para la combustión cae a cero para 2050, reemplazada por energías renovables, electricidad e hidrógeno.

A los combustibles fósiles les va mejor en el Escenario Gris, en el cual el CCS ofrece un camino a seguir para el carbón en la generación de energía y la industria, e invierte parte de la disminución que se observa en el gas desde 2030. Sin embargo, no ofrece mucho apoyo para el petróleo, que se usa predominantemente en el transporte, en el cual apenas figura el CCS.

Un resumen ejecutivo y más detalles sobre el informe New Energy Outlook 2021 de BNEF puede obtenerse en el siguiente enlace: https://about.bnef.com/new-energy-outlook/.

Fuente: BloombergNEF

Latinoamérica en el contexto global del GLP

El GLP es el rey de los combustibles en América Latina, pero los recientes altos precios mundiales hacen que los gobiernos evalúen la intervención del mercado.

Por: ADRIÁN CALCANEO y FERNANDO COVAS*

21 de julio de 2021.   Si bien el gas licuado del petróleo (GLP) tiene una posición muy destacada en América Latina, debido a su uso diario entre los hogares, representa una porción relativamente pequeña del mercado global, con 27 millones de toneladas métricas por año (9% de la demanda global), de un mercado total de más de 300 millones de toneladas métricas. 

A diferencia de otros grandes mercados desarrollados, la demanda de América Latina es impulsada por clientes residenciales y comerciales, que consumen alrededor del 80% del GLP de la región. 

En comparación, la demanda global residencial y comercial representa el 50% de la demanda mundial de GLP, mientras que la química representa el 24%. Esta división relativa es similar en China, donde el sector residencial y comercial representan el 49% del mercado y los productos químicos el 30%. En los Estados Unidos, residencial y comercial es una porción más pequeña del mercado, el 29%.

Estados Unidos es autosuficiente en butano, pero tiene escasez de propano. Los sectores residencial y comercial consumen casi el 75% de la demanda total de propano de América Latina, y el GLP vendido en la región es principalmente una mezcla de propano pesado. Como resultado, la región en su conjunto es susceptible a los movimientos del mercado global de propano.

En perspectiva, la planta promedio de deshidrogenación de propano (PDH) en China usa un promedio de 0,8 millones de toneladas métricas por año de propano, mientras que el cracker más grande usa alrededor de 2,2 millones de toneladas métricas por año. Perú, Argentina, Chile y Venezuela usan un promedio de 1 millón de toneladas métricas por año de propano. 

Por lo tanto, la importancia de la demanda residencial y comercial en América Latina le ha dado al GLP un papel mucho más importante en las finanzas del consumidor, y en el discurso político mucho más grande que en la mayoría de los mercados globales.

El importante papel de las petroquímicas en el mercado del GLP (y del propano, específicamente) tiene un efecto dominó en la oferta y la demanda mundiales. 

Como se mencionó, las plantas petroquímicas consumen grandes cantidades de GLP, por lo que cuando las nuevas plantas entran en funcionamiento o las existentes aumentan el uso del GLP como materia prima, la demanda global aumenta significativamente. 

En otras palabras, la demanda de productos químicos aumenta en «trozos» y puede afectar el precio global del GLP que podría destinarse a uso residencial y comercial. 

El impacto del consumo de las petroquímicas en China en los mercados mundiales de propano y butano, y su espectacular crecimiento durante los últimos cinco años, es fundamental para comprender la posición de América Latina como aceptante de precios, ya que los países de la región utilizan el Mont Belvieu como precio de referencia.

Mont Belvieu (en la costa del Golfo de EE. UU.) es el centro de los líquidos del gas natural (LGN) en los Estados Unidos, ya que la mayor parte de la infraestructura midstream se encuentra en esa área, incluidas las terminales de exportación. 

Además, durante los últimos 15 años Estados Unidos ha sido el principal exportador de GLP a América Latina y el mundo. Como resultado, Mont Belvieu sirve como precio de referencia para la región. 

La dinámica de la oferta y la demanda en los mercados globales de GLP que afectan los precios de Mont Belvieu tiene un efecto directo en los precios de entrega en América Latina. 

Los precios de entrega son el punto de partida para el precio del GLP que los consumidores residenciales, comerciales, industriales y químicos terminan pagando. Estos se componen del precio de Mont Belvieu, los gastos de transporte y las tarifas de terminal. Así, los precios de entrega en América Latina han aumentado junto con los precios de Mont Belvieu en los últimos meses.

Volatilidad reciente del precio global del GLP

Los precios del GLP están vinculados principalmente a los precios del petróleo crudo. Con la reciente convulsión en los mercados de energía, los precios globales han experimentado volatilidad, lo que refleja una combinación de factores, como una oferta reducida en los Estados Unidos y otras partes del mundo, una demanda débil que aumentó más rápido que el crecimiento de la oferta (en gran parte debido a la demanda de cracker) y bajos inventarios. 

Específicamente, en los Estados Unidos los productores upstream han estado ejerciendo disciplina de capital para satisfacer las demandas de los inversionistas. Esto significa que el dinero que de otro modo se reinvertiría en el negocio (mediante la perforación de más pozos y el aumento de la producción), se está utilizando para proporcionar beneficios a los inversores.

En consecuencia, la demanda ha aumentado, pero la oferta no, lo que ha provocado un aumento de los precios del petróleo y, por tanto, precios más altos del propano y el butano. 

También han estado en juego otros factores agravantes, específicamente dentro del mercado del GLP. La producción de propano se ha mantenido estable, mientras que la demanda está creciendo tanto para el consumo interno de EE. UU. como para las exportaciones.

Por ejemplo, se espera que China requerirá entre 4 y 5 millones de toneladas métricas adicionales de propano, en su mayoría provenientes de los Estados Unidos. Esto es un poco más que el consumo de propano de Brasil en 2020 (3,7 millones de toneladas métricas). Estos problemas de oferta y demanda han llevado a los niveles más bajos de inventarios (muy por debajo del promedio de cinco años), ejerciendo una mayor presión sobre los precios.

Los precios del propano cayeron desde un máximo estacional en el primer trimestre de 2021, pero el bajo inventario y las fuertes exportaciones respaldarán los precios más altos durante el verano. Se espera y precios más altos durante el resto del año, a medida que los mercados lidiarán con la creación de inventarios y las exportaciones a Asia. Esperamos que la demanda asiática de propano se mantenga fuerte, particularmente de China.

El butano, por su parte, ha experimentado un repunte similar. Los precios normales del butano cayeron con una disminución en la demanda de mezcla en el primer trimestre de 2021. Sin embargo, se espera que la demanda aumente a principios del próximo año, impulsando los precios al alza.

Impactos en el mercado de GLP latinoamericano

Como resultado, debido a la dinámica de oferta y demanda destacada anteriormente, durante los últimos meses los precios de entrega del propano y butano han aumentado en todos los países de América Latina a la par con Mont Belvieu. 

Debido a que el propano y el butano son productos cada vez más globales, las fluctuaciones de precios resuenan en todo el mundo y América Latina no es una excepción. 

Para agravar el problema, algunos países de América Latina han experimentado un aumento (o disminución) adicional en los precios debido a los tipos de cambio de moneda. Un peso chileno más fuerte, por ejemplo, ha ayudado a reducir el impacto de los aumentos mundiales del precio del propano, aumentando los precios fronterizos en un 50% en relación con los aumentos del 149% en Mont Belvieu. Por otro lado, países como Brasil y Argentina, donde la moneda nacional se ha debilitado frente al dólar estadounidense, han visto un mayor aumento en los precios del GLP (72% y 77%, respectivamente). 

Se espera que los precios disminuyan menos del 5% durante el próximo año, pero se ubicarán por encima de los promedios de 2019 y 2020.

Dado que la mayor parte de la región, y la mayoría de los distribuidores, obtiene GLP de Estados Unidos, los efectos de los aumentos y disminuciones de los precios globales afectarán de manera similar a todos los países y sectores. 

Ciertamente no ayuda que los costos de servicios públicos de los hogares latinoamericanos (GLP en este caso) aumenten significativamente en medio de una pandemia y de amplios desafíos económicos. Una comparación de los precios del propano de Mont Belvieu muestra la estrecha relación con las tasas de inflación en los mercados clave de América Latina. 

Por diversas razones, la percepción pública a menudo está desconectada de las realidades del mercado. A medida que los precios del GLP han aumentado en América Latina, también lo ha hecho la especulación sobre posibles irregularidades o problemas estructurales con el mercado del GLP. 

Chile, Brasil y Colombia, por ejemplo, están discutiendo posibles investigaciones de colusión y acciones regulatorias destinadas a abordar estos problemas. En el caso de Chile, el Congreso Nacional ordenó una investigación sobre posible colusión entre las tres principales distribuidoras de GLP que pudo haber provocado el aumento de precios. 

En Brasil y Colombia, los reguladores están reflexionando sobre la regulación o estabilización de precios. En México, un senador propuso que el organismo regulador establezca un precio máximo para el GLP.

La amenaza de intervención en el mercado del GLP por parte de los actores políticos de la región es bastante real. Es posible la participación regulatoria en forma de un tope en los precios minoristas, un fondo de estabilización y ajustes a la fórmula de fijación de precios. 

En una región con gran necesidad de infraestructura adicional, cualquier modificación del precio real de un producto básico disuadirá la inversión adicional en logística e infraestructura y podría reducir la calidad general del servicio. 

Más aún, las intervenciones de precios se han probado antes con resultados menos que estelares. Por nombrar algunos, Perú abandonó recientemente su fondo de estabilización debido a efectos negativos en las finanzas públicas, Ecuador continúa con un precio fuertemente subsidiado que le cuesta al gobierno miles de millones de dólares al año, y los distribuidores de GLP de Argentina exigen un aumento.

La pandemia aumentó la visibilidad del GLP para muchos gobiernos de América Latina y los altos precios recientes están tentando a los políticos a intervenir. Por eso, es importante que se mantengan los fundamentos del mercado y que cualquier regulación propuesta alinee los suministros disponibles con los sumideros de demanda en la región.

*Fuente: IHS Markit Energy

En 2020 EE.UU. se mantuvo como el mayor productor de petróleo y gas

En 2020, se produjo más petróleo y gas natural en Estados Unidos que en cualquier otro país (una tendencia que comenzó en 2014), a pesar de las caídas interanuales desde la producción récord en 2019.

Por: JOSÉ A. ROCA

21 de julio de 2021.   La producción de petróleo y gas natural de EE.UU. en 2020 totalizó 66,9 billones de unidades térmicas británicas (quads), superando los 45,5 quads de Rusia y los 26,5 quads de producción de petróleo y gas natural de Arabia Saudita.

La producción de petróleo y gas natural cayó en los tres países en 2020 tras una rápida disminución de la demanda durante la pandemia de la Covid-19 y las consiguientes caídas de los precios del petróleo crudo, particularmente en el primer trimestre.

Arabia Saudita y Rusia acordaron reducir su producción de petróleo crudo como parte de un acuerdo OPEP +, pero en los Estados Unidos, la reducción de la producción fue en gran parte el resultado de una caída inducida por los precios en las inversiones petroleras ajustadas y, en menor medida, cortes no planificados.

La producción de petróleo incluye varios tipos de combustibles líquidos, incluido el petróleo crudo y el condensado, los líquidos de las plantas de gas natural (NGPL) y el betún.

La producción de petróleo de EE.UU. disminuyó de 31,8 quads en 2019 a 30,4 quads en 2020. El petróleo crudo y el condensado representaron la mayor parte de la disminución, con 1,9 quads. En contraste, la producción de NGPL en 2020 creció en 0.4 quads, impulsada por un aumento en el consumo interno y en las exportaciones de etano.

Las disminuciones en la demanda impulsadas por la Covid-19 afectaron mucho menos la producción de gas natural. En Rusia, la producción de gas natural cayó en respuesta a temperaturas más suaves de lo normal durante el invierno 2020-2021 y al aumento de la generación de electricidad renovable en la UE. La producción de gas natural en Rusia cayó 2,1 quads, casi igual a su caída de 2,3 quads en la producción de petróleo.

Tomado de elperiodicodelaenergia.com

Enel X le apuesta a la movilidad eléctrica empresarial

El nuevo servicio de Enel X, línea de negocio de Enel-Codensa, les permite a las empresas e instituciones alquilar la infraestructura y los equipos para recargar su flota de vehículos eléctricos, sin necesidad de hacer gastos en términos de equipos y otros (Capex).

21 de julio de 2021.   Enel X, línea de negocio de Enel-Codensa, lanzó un nuevo servicio con el que busca eliminar una de las grandes barreras a las que se enfrentan las empresas que desean incursionar en la movilidad eléctrica: los costos asociados a la construcción e instalación de los puntos de recarga.

Se trata de Charging as a Service, un modelo de negocio con el que las organizaciones pagan por el servicio de recarga  para la operación de su flota de vehículos eléctricos (VE), sin la necesidad de hacer gastos en Capex.

De esta forma, únicamente deben asumir los costos de la Unidad de Recarga Vehicular (UVR), es decir, los kilovatios-hora consumidos mensualmente para cargar los vehículos cero emisiones, más el IVA del 19% asociado a la misma actividad.

“Desde Enel X estamos comprometidos con la masificación de la movilidad eléctrica en Colombia, y el sector empresarial juega un rol indispensable en esta misión. El modelo de Charging as a Service es el mismo que implementamos con TransMilenio para el proyecto de los patios eléctricos del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP), pero adaptado a una pequeña y mediana escala para los clientes B2B y B2G. Con estas soluciones innovadoras esperamos derrumbar las barreras de la Transición Energética para que todos puedan sumarse al desarrollo sostenible de las ciudades”, aseguró Carlos Mario Restrepo, responsable de Enel X Colombia.

Además de la selección e instalación de los cargadores para cualquier tipo de vehículo eléctrico (autos, vanes, camiones, camionetas y buses), Enel X se encarga de todo el proceso requerido para su funcionamiento; desde las adecuaciones de las redes eléctricas, hasta la provisión de energía y la consecución del espacio físico en donde estarán ubicados los puntos de recarga. De igual forma, puede gestionar el servicio de seguridad y mantenimiento de la estación, así como cualquier solicitud de software y hardware para la gestión de la recarga.

Con la experiencia del Grupo Enel en movilidad eléctrica buscamos ofrecerles a nuestros clientes un servicio personalizado 360 que se adapte a las necesidades de su negocio. De esta forma, les brindamos un acompañamiento durante todo el proceso, convirtiéndonos en facilitadores de la transformación tecnológica para gestionar su operación de una forma más inteligente”, agregó Restrepo.

Finalmente, las empresas podrán tener información de primera mano sobre la carga y el consumo de energía de su flota eléctrica para calcular las emisiones de CO2 evitadas con la misma, un beneficio que se suma al ahorro energético del 43% que proporciona esta tecnología en comparación con el uso de combustibles fósiles.

El bioGLP genera hasta 80% menos de emisiones contaminantes

Según un nuevo estudio encargado por Primagas, una empresa española de distribución de GLP y gas natural, el bioGLP emite hasta un 80% menos de CO2 que el autogás convencional, la gasolina o el diésel.

21 de julio de 2021.   El análisis, realizado en los últimos meses por la consultora independiente CE Delft, ha concluido que el bioGLP reduce la huella de carbono de los vehículos entre un 47-78% frente al GLP convencional, entre un 55-81% frente a la gasolina y entre un 50-79% en comparación con el diésel. Estos porcentajes varían principalmente en función de la materia prima con la que se produce cada biocombustible.

Estos resultados se han obtenido tras estudiar las emisiones de un vehículo tras recorrer 100 kilómetros. Un vehículo que consume bioGLP emite entre 4,35 y 10,43 kilogramos de CO2 equivalente cada 100 kilómetros. Por su parte, el Autogás convencional libera 19,71 kg CO2-eq./100km, mientras que la gasolina emite 23,28 kg CO2-eq./100km y el diésel 20,81 kg CO2-eq./100km.

Estas diferencias se hacen notablemente más evidentes si se tiene en cuenta que un automovilista español recorre una media de 12.500 kilómetros al año. Con este indicador se observa que las emisiones de CO2 para esta distancia por año se pueden contrarrestar con la plantación de entre 32 y 78 árboles en el caso de bioGLP. En el caso de la gasolina, debería compensarse con 175 árboles al año.

“La electrificación no es la única solución como se suele pensar, cada vez hay más opciones al alcance de la gran mayoría de ciudadanos. Utilizarlos todos es lo que nos permite avanzar rápidamente hacia una sociedad cada vez más limpia ”, dijo el director de Operaciones de Primagas Xavier Martínez. 

“El autogás, y en concreto el bioGLP, es uno de los mejores combustibles para la transición energética que se está produciendo en España”, concluyó Martínez.

Shell construirá un oleoducto de 105 kilómetros en Vaca Muerta

A partir de la obra, se aliviará el cuello de botella del transporte de crudo que se produce en la región neuquina.

Por: JULIA MAESTRI

20 de julio de 2021.   La petrolera angloholandesa Shell quiere aumentar su producción de petróleo en Vaca Muerta. Por ese motivo, anunció que avanzará en la construcción de un oleoducto que se extenderá por 105 kilómetros y que evacuará el crudo desde su área Sierras Blancas a la localidad de Allen, en Río Negro.

Según se informó, la obra le requerirá a la empresa una inversión total que ronda los 80 millones de dólares y se dio a conocer un mes después de que Shell pusiera en funcionamiento la segunda planta de procesamiento de petróleo y gas en la cuenca neuquina, a partir de la cual busca triplicar su producción diaria.

El nuevo oleoducto tendrá 16 pulgadas de diámetro y se estima que podría alcanzar una capacidad de transporte de hasta 120 mil barriles de petróleo por día. Su extensión superior a los 100 kilómetros permitirá conectar el bloque de producción de Shell ubicado en Sierras Blancas, en San Patricio del Chañar, hasta Allen, localidad rionegrina ubicada a 20 kilómetros de Neuquén capital.

Shell estudia la posibilidad de construir una nueva planta de procesamiento, similar a la que ya inauguraron en junio. 

Detalles de la obra

En ese sentido, el gerente de Operaciones de Shell Argentina, Santiago Regis, afirmó que la construcción durará año y medio, y que requerirá una gran cantidad de mano de obra, así como componentes locales.

Por su parte, se detalló que Techint y la neuquina Ingeniería SIMA serán los contratistas que llevarán a cabo la construcción del oleoducto, seleccionados tras una licitación.

Shell quiere ampliar su producción a 42.000 barriles diarios. Se calcula que el oleoducto de Shell entrará en operaciones el último trimestre de 2022 y que formará parte de un proyecto integral para todas las operaciones de la empresa en Sierras Blancas, Cruz de Lorena y Coirón Amargo Sur Oeste. También podrán contratar la utilización de este operadoras terceras, lo que significará un alivio para el cuello de botella que se produce en la evacuación del petróleo de Vaca Muerta.

Fuente: Minuto Neuquén

Perú impulsa el uso del gas natural en el transporte pesado y la industria

A través de la publicación del Decreto Supremo 016-2021-EM, el Ministerio de Energía y Minas (Minem) aprobó la norma que permitirá dar mayor impulso a la comercialización del GNL en los sectores del transporte pesado e industrial.

19 de julio de 2021.   El Minem facultó a los establecimientos de venta al público de combustibles a contar con elementos y equipos de licuefacción, lo que les permitirá vender gas natural licuado (GNL) para el transporte urbano, interprovincial y de carga.

De igual manera, la norma permite que las empresas e industrias como mineras, agroindustrias y otras, puedan usar el gas natural para sus procesos productivos en sus instalaciones, lo que reforzará el cambio de la matriz energética y la reducción de la dependencia del petróleo como fuente de energía.

Por otro lado, a través de la Resolución Viceministerial N° 018-2021- MINEM/VMH, se aprobó el procedimiento para ejecutar un programa de cambio de motor a gas natural de tecnología Euro V o superior, mediante un financiamiento que permite la devolución del crédito en un plazo máximo de 5 años y sin intereses. Este programa está dirigido a vehículos pesados que usan diésel.

Con estas acciones, el Minem garantiza su compromiso de avanzar en la masificación del gas natural y promover el cambio de la matriz energética nacional por combustibles más limpios, siguiendo la Política Energética Nacional del Perú 2010-2040.

Fuente: Minem

La movida de Glencore en El Cerrejón

La multinacional suiza Glencore acordó adquirir las acciones de sus socios BH Billiton y la Anglo American, haciéndose al control total del complejo carbonífero El Cerrejón en La Guajira, segundo productor y exportador de carbón térmico después de Drumond, empresa que opera en Cesar.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

19 de julio de 2021.   La operación conllevará la compra del 66.6% de las acciones del consorcio que hoy están en manos de sus partners BH Billiton y Anglo American. Esta transacción, según los despachos de prensa internacionales, le implicaría a Glencore un desembolso de US $588 millones, aproximadamente. 

El año anterior el carbón térmico experimentó una caída en el precio, que llegó a cotizarse a US $33 la tonelada, precio que no se veía desde 2004, y en la producción, que pasó de 25,8 millones de toneladas en 2019 a 13,6 millones de toneladas en 2020 en El Cerrejón y de 32,7 millones de toneladas a 29,6 millones de toneladas para Drumond, en medio de la recesión económica mundial y la contracción de los mercados.

La proyección que tienen las dos empresas para 2021 es la de producir 26,3 millones y entre 31,5 y 33 millones de toneladas, respectivamente, en momentos en los que se ha producido un rebote de los precios y los futuros del carbón de alta calidad, como los de Colombia, subieron hasta los US $118 la tonelada, el nivel más alto desde 2012.

Esta movida por parte de Glencore no deja de causar perplejidad y confusión, después que determinó recientemente devolverle a la Agencia Nacional Minera (ANM) los títulos mineros de las minas de Calenturitas y la Jagua en el Cesar, las cuales venían siendo operadas por su filial Prodeco. Tanto más en cuanto que desde 2017 anunció su “renuncia al carbón” y en su lugar “dar prioridad a sus inversiones para producir materias primas para la Transición Energética”.

Desde el año anterior era un rumor a voces que las tres empresas socias de El Cerrejón se aprestaban a desinvertir en la actividad extractiva de carbón, dado su compromiso con el Acuerdo de París encaminado hacia la descarbonización de la economía global y así poder combatir eficazmente el cambio climático. ¿Cómo explicar, entonces, este paso aparentemente contradictorio que está dando Glencore?

En mi concepto, cuando esta multinacional afirma que “asumir el control total de la mina es la mejor decisión”, la cual tomó no sin antes estudiar “cuidadosamente todas las opciones” para respetar sus compromisos incluidos dentro del Acuerdo de París sobre el clima, está mandando un mensaje subliminal.

Glencore la tiene clara. Se trata de la filigrana de una movida estratégica de un repliegue táctico de la actividad carbonífera y evitar así una desbandada, protegiendo de paso los intereses de sus accionistas.

Según el consejero Delegado de Glencore Iván Glasenberg, “vender nuestros activos en combustibles fósiles y pasar el problema a otro no es la solución y no reducirá las emisiones” de gases de efecto invernadero (GEI). Reafirma, además, el propósito de la multinacional de una retirada y un manejo del portafolio de sus inversiones en combustibles fósiles de una manera “responsable y también consistente para cumplir los objetivos del Acuerdo de París”

La verdad es que para Glencore es mejor negocio comprarle a sus socios su participación para después salir a vender la totalidad de las acciones que vender sólo las suyas, dado que para quien las adquiera el mayor atractivo es hacerse al control de la operación, que no lo da el 33.3% que hoy tiene a su haber Glencore.

Entre tanto, advertidos como estamos de que la industria del carbón tiene sus días contados, no nos podemos dejar deslumbrar por los destellos de los altos precios actuales del carbón, que serán flor de un día.

Tenemos que seguir preparándonos para la transición hacia las fuentes no convencionales de energías renovables (FNCER), en las cuales Colombia tiene un enorme potencial. Concomitantemente se debe avanzar en la estrategia de transformación productiva para diversificar la economía y de esta manera reducir la dependencia de la actividad extractiva, única forma de alcanzar un mayor crecimiento del PIB sostenible en el tiempo.

El riesgo que entraña la actual coyuntura de precios altos de los commodities, es que termine siendo un somnífero que lleve a bajar la guardia y a caer prisioneros de la autocomplacencia, lo que a la larga le pasaría factura al país.

No quiero hacer de aguafiestas, pero como dijo el economista John Maynard Keynes “el valor social de la critica consiste en prevenir los errores y no en predecir desastres”.

Advertir no es jugar a cumplir el inefable papel de Casandra, la de la guerra de Troya.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

Cummins testea un motor de combustión interna a hidrógeno

La prueba de concepto se basa en el liderazgo tecnológico en aplicaciones de combustibles gaseosos y en tren motriz de Cummins para crear nuevas soluciones que ayuden a los clientes a satisfacer las necesidades energéticas y ambientales.

15 de julio de 2021.   Cummins Inc. comenzó a probar un motor de combustión interna de hidrógeno. Luego de estas pruebas, la compañía planea evaluar el motor en una variedad de aplicaciones on y off road, apoyando sus esfuerzos para acelerar la descarbonización de los vehículos comerciales.

“Estamos felices con el potencial del motor a hidrógeno para reducir las emisiones y ofrecer potencia y rendimiento a los clientes. Estamos utilizando todas las plataformas de motores nuevas equipadas con las últimas tecnologías para optimizar la densidad de potencia, reducir la fricción y mejorar la eficiencia térmica, lo que nos permite evitar las limitaciones de rendimiento típicas y los compromisos de eficiencia asociados con la conversión a hidrógeno de motores a gas natural o diésel. Somos optimistas acerca de llevar esta solución al mercado”, dijo Srikanth Padmanabhan, presidente del segmento de motores de Cummins.

“El programa de motores a hidrógeno puede potencialmente expandir las opciones tecnológicas disponibles para lograr un sector de transporte más sostenible, complementando nuestras capacidades en pilas de combustible de hidrógeno, baterías eléctricas y sistemas de propulsión con gas natural renovable”, dijo por su parte Jonathon White, vicepresidente de ingeniería comercial de motores.

Los motores a hidrógeno ofrecen a los fabricantes de equipos originales y a los usuarios finales el beneficio de la adaptabilidad al continuar utilizando líneas de transmisión mecánicas familiares con la integración de vehículos y equipos que refleja la de los trenes motrices actuales mientras continúa brindando la potencia y la capacidad para satisfacer las necesidades de la aplicación.

Además, pueden usar hidrógeno verde, producido por electrolizadores fabricados por Cummins, que emiten emisiones de CO2 casi nulas a través del tubo de escape y niveles casi nulos de NOx.

Cummins está invirtiendo en una variedad de tecnologías para respaldar el transporte basado en hidrógeno, incluidos motores, celdas de combustible, electrolizadores y tanques de almacenamiento. La alta densidad energética del hidrógeno permite un almacenamiento de gas a bordo fácilmente integrado sin comprometer la carga útil del vehículo ni la autonomía.

Fuente: Cummins

Argentina: YPF incrementó en 126% la producción de shale gas en Vaca Muerta

En el primer semestre de 2021, la empresa estatal argentina se convirtió en la operadora de mayor actividad.

15 de julio de 2021.   Pablo Iuliano, vicepresidente de Upstream (exploración y producción) No Convencional de YPF, dijo que la compañía incrementó un 126% la producción de shale gas en Vaca Muerta durante el primer semestre, convirtiéndose en la operadora que mayor actividad en 2021.

“Hemos crecido un 126% en la producción de shale gas entre enero y junio, lo que es un logro muy importante de YPF, que puso todo su compromiso para lograr esta performance en Vaca Muerta”, señaló Iuliano en una jornada virtual sobre Energía organizada por el diario Río Negro.

Además, resaltó el trabajo que comenzó a fines de 2020 con el relanzamiento de la actividad, que permitió poner los equipos en marcha e iniciar el proceso de producción, particularmente a partir de los incentivos del Plan Gas.

“De la mano del Plan Gas, pudimos poner en el mercado casi 33 millones de metros cúbicos, que están apalancados con la producción no convencional”, añadió el vicepresidente de YPF.

En ese sentido, añadió que de una producción de 5 millones de metros cúbicos de shale gas, se pasó a los actuales 12 millones. En tanto al escenario exportador en materia de hidrocarburos, recordó que la empresa argentina “lleva adelante un plan de negocios que tiene por objetivo generar un volumen de producción de petróleo sostenible para poder vender. Y para hacerlo, primero, tenemos que lograr los mismos niveles de eficiencia de nuestros competidores”.

El crecimiento del nivel de actividad en Vaca Muerta también fue un punto a comentar: “Llevamos varios meses con más de 400 etapas de fractura, y debemos continuar con ese ritmo de perforación de pozos para mejorar la competitividad”.

Por último, subrayó la importancia de los incentivos que beneficiarán al sector una vez sancionado el proyecto de ley de Hidrocarburos. “La ley de fomento de inversiones es fundamental y seguramente será útil para toda la industria ya que genera condiciones sustentables. Me pone contento que tanto Energía, el gobierno nacional y los gobiernos provinciales puedan ver con claridad la oportunidad que ofrece Vaca Muerta”, concluyó.

Fuente: Ámbito

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