Chevron aumenta inversiones en la isla de San Andrés

Chevron culminará en 2023 inversiones por 2.5 millones de dólares en el terminal de combustibles de San Andrés. Además, invertirá cerca de 3 millones de dólares en los próximos 7 años.

Chevron Colombia anunció la finalización de las adecuaciones de su infraestructura en la terminal de combustibles de San Andrés para responder al requerimiento del Gobierno nacional de proveer un combustible mezclado con etanol en la isla, el cual es más amigable con el medio ambiente. Lo anterior generó inversiones de Chevron en la isla de $1,3 millones de dólares en obras de adecuaciones de tanques y sistemas de bombeo, entre otras.

Adicionalmente, para garantizar la confiabilidad del suministro de combustible de aeronaves y seguir ofreciendo un servicio de óptima calidad, Chevron renovó su flota de refuellers (camiones cisterna para aeronaves), adquiriendo nuevos equipos por valor aproximado de $1,2 millones de dólares.

“Además de las inversiones en obras que se están concluyendo, contamos con un plan de inversiones adicionales de cerca de 3 millones de dólares en los próximos 7 años. Esto garantizará que la isla siga contando con el combustible requerido para suplir las necesidades en los sectores de comercio, aviación y naviero”, afirmó el gerente de operaciones de Chevron Colombia, Juan Afiuni.

Sumado a esto se realizaron inversiones en adquisición de predios para mantener la confiabilidad de operaciones aeroportuarias.

Nuevas inversiones sociales

Con una apuesta de más de 18 años de historia, Chevron, en alianza con la Corporación Juego y Niñez y la Gobernación de San Andrés, ha trabajado por la educación en la Isla, beneficiando anualmente a 2.000 niños del programa de ludoteca.

“En las próximas semanas lanzaremos un nuevo programa educativo con el apoyo de la Corporación Juego y Niñez para implementar una metodología en la que los niños, niñas y adolescentes al jugar, leer, cantar, pintar y explorar, desarrollen habilidades socioemocionales, competencias ciudadanas y creatividad. Además, estrenaremos un proyecto de prevención de violencia para la niñez en la isla”, explicó Alejandro Riveros, encargado de Asuntos Corporativos de Chevron para San Andrés, Providencia y Santa Catalina.

Adicionalmente, la primera semana de mayo se presentará un nuevo proyecto para el fortalecimiento del monitoreo participativo de los arrecifes coralinos en Colombia, mediante el programa de ciencia ciudadana Reef Check. Este se realizará por medio del apadrinamiento de expediciones en Providencia y Santa Catalina.

Este año se fortalecerá también el laboratorio de propagación asexual y sexual de corales con fines de restauración. Además, se trabaja en el aumento de la capacidad técnica para el laboratorio y banco genético, así como en la educación de 1.000 niños de la isla para el cuidado de arrecifes.

Llegaría gas de Vaca Muerta a Brasil a través de gasoductos bolivianos

La petrolera estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) aseguró que el gas natural argentino podría llegar al mercado brasileño a través de Bolivia. Es una alternativa que el gobierno de Luis Arce comienza a considerar frente a una producción doméstica de gas en declive.

Por: NICOLÁS DEZA*

El presidente ejecutivo de YPFB, Armin Dorgathen, explicó que su país tiene los gasoductos para transportar el gas desde Vaca Muerta hasta Brasil.

“Uno de los mayores problemas de Vaca Muerta es el transporte y Bolivia tiene una de las llaves para la solución”, dijo Dorgathen en la Reunión Regional de la Asociación Internacional de Constructores de Pipe Line & Off Shore (IPLOCA) que se realizó en Santa Cruz de la Sierra. En ese caso, se deberían realizar inversiones dirigidas a cambiar el flujo de los ductos y expandir su alcance.

Dorgathen consideró que Vaca Muerta no es una amenaza para el gas boliviano, sino una complementación, según recogió el portal Energía Bolivia. “Hay diferentes empresas que están visualizando la oportunidad de ingresar a Bolivia. La necesidad de gas que existe en el mercado brasileño es creciente, ya sea que el recurso venga de Vaca Muerta o de campos bolivianos o que venga del LNG”, dijo.

Expansión del Gasbol en el sur

Bolivia tiene dificultades para cumplir con sus compromisos de abastecimiento de gas con Brasil y Argentina debido al declive de la producción doméstica. “Tenemos un problema claro con la producción, hay una declinación hace bastante tiempo de nuestros campos que son reservorios naturalmente fracturados”, reconoció el directivo de YPFB.

Consciente del problema, el gobierno boliviano contempla la posibilidad de abrir su infraestructura de gasoductos al gas argentino para que pueda llegar al mercado brasileño. Bolivia abastece de gas a su vecino a través del gasoducto Bolivia-Brasil, también llamado Gasbol, un ducto con una extensión de 3.150 km y una capacidad de transporte de 30 MMmc/d. El tramo del lado boliviano (557 km) es operado por Gas Transboliviano, filial de YPFB, mientras que el tramo del lado brasileño (2.593 km) es operado por TBG.

Del lado brasileño, TBG tiene un proyecto para incrementar la capacidad de transporte en una sección del tramo sur del Gasbol, entre Paulinia y Canoas.

Se espera que la Agencia Nacional de Petróleo (ANP) licite en el primer semestre del año un proyecto para ampliar la capacidad del gasoducto de TBG en hasta 7 MMmc/día en la sección que recorre los estados de Río Grande del Sur y Santa Catarina. La capacidad actual en Río Grande del Sur es de apenas 2,5 MMmc/d.

El objetivo del proyecto es abastecer la demanda deprimida que existe en el extremo sur de Brasil, que podría ser atendida tanto por LNG como por gas boliviano, o directamente argentino si en el futuro el tramo es conectado con la Argentina y se revierte el flujo para llevar gas hasta San Pablo.

Ralentizar el declive

El declive de la producción de gas genera preocupación en Bolivia. El país exportó gas a Brasil y Argentina por un valor de US$3.400 millones en 2022. La perspectiva de un menor ingreso de divisas por exportaciones de gas es uno de los factores que está presionando sobre la política del Banco Central de Bolivia, que está intentando sostener un tipo de cambio fijo con el dólar pese al deterioro de los términos comerciales del país.

En un intento por ralentizar el declive, el gobierno boliviano impulsa a través de YPFB una campaña de perforación en campos maduros y de exploración de nuevos campos. Pero necesitará de socios y capitales internacionales para llevar adelante las inversiones necesarias.

En esa clave se interpreta la reciente visita del ex presidente Evo Morales en Buenos Aires y Neuquén, la capital de Vaca Muerta.

YPFB y la petrolera estatal argentina YPF anunciaron la semana pasada una asociación para perforar el pozo de Charagua X-1 en el departamento boliviano de Santa Cruz, un proyecto con un potencial de producción de 1 TCF y que demandaría una inversión inicial de US$ 50 millones.

“Es un hito importante porque vemos nuevas empresas entrar al país. YPF efectuará su primera operación con YPFB y como empresas hermanas estamos coadyuvando como socios en esta inversión de Charagua X-1 para que se desarrolle de la mejor manera posible”, afirmó Dorgathen.
*Tomado de Econojournal

Enel Green Power y Congsa fortalecen el apiario solar de La Loma

Con este nuevo aliado, Enel Green Power fortalecerá los sistemas agrovoltaicos en el Cesar con el objetivo de demostrar que la generación de energía, las economías locales y la biodiversidad pueden compartir el mismo suelo.

Enel Green Power, línea de negocio de Enel Colombia, y la consultora ambiental CONGSA firmaron un convenio de cooperación para fomentar la producción de las dos unidades apícolas, ubicadas la zona de influencia del proyecto solar La Loma.

Con una inversión superior a los $214 millones de pesos, las compañías sumarán esfuerzos para contribuir con el desarrollo local y económico de la comunidad que se encuentra dentro de la zona de influencia del proyecto fotovoltaico, ubicado en los corregimientos de Potrerillo y La Loma, en el municipio de El Paso, Cesar.

El apiario solar de La Loma cuenta con 11 colmenas que se construyeron en convenio con el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), el cual apoyó el proceso de formación y capacitación sobre la actividad apícola.

Ahora, con la participación de CONSGA, continuarán las actividades de fortalecimiento para las capacidades técnicas y productivas de las unidades apícolas y se espera que, antes de finalizar 2023, se haga la primera extracción de miel de las unidades de producción apícola ‘Miel de la Esperanza’ y ‘Betel’.

“Con la firma de este convenio, aunamos esfuerzos para demostrar que la generación de energía puede apalancar el uso sostenible del suelo, las economías locales y la protección de la biodiversidad. Bajo este programa beneficiaremos a las 17 familias que actualmente adelantan labores en el Apiario Solar de La Loma, al tiempo que contribuiremos con los Objetivos de Desarrollo Sostenible que incentivan el trabajo decente y crecimiento económico, y la protección de bosques y biodiversidad”, aseguró Gian Paolo Daguer, gerente de Sostenibilidad de EnelColombia.

Esta alianza contempla el acompañamiento de expertos que apoyarán el desarrollo del proyecto, la mejora de las unidades productivas, el proceso de extracción; así como la creación de espacios acordes para la actividad apícola.

“Este es el primer proyecto ‘agrovoltaico’ de Enel Green Power, que espera seguir fomentado el desarrollo de proyectos productivos que coexistan con sus parques fotovoltaicos en la región, que permitan el uso de la tierra para la generación de energía limpia, así como la creación de valor compartido con apicultores y agricultores locales”, concluyó Daguer.

La inflación galopante

La pandemia de la Covid 19 en 2020 y las medidas que tomaron los gobiernos para su prevención primero, contención después y por último para su mitigación, condujeron a la peor crisis económica a nivel mundial desde la gran depresión desatada en 1929.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

A causa de la pandemia, la economía global se hundió un -4,3%. Aunque el efecto rebote se tradujo en un crecimiento de la economía mundial del 6,1%, la reactivación se vio ralentizada por la afectación de las cadenas de suministro y la logística, con el consiguiente aumento de los fletes y de los precios de las materias primas, provocados por la crisis de los contenedores.

Cuando apenas brotaban los primeros retoños verdes de la recuperación de la economía se produjo la invasión rusa a Ucrania y esta derivó en una confrontación de los países que integran la OTAN contra el Kremlin.

A raíz de las sanciones impuestas contra el expansionismo de Vladímir Putin, entre las cuales se destaca el embargo de sus ventas de petróleo y gas a la Unión Europea, repercutieron en un alza desmesurada de sus precios, así como los de su sucedáneo, el carbón.

Los altos precios de los energéticos, que alcanzaron niveles históricos, afectaron la cadena alimentaria en sus fases de producción y distribución, debido al encarecimiento de los insumos agrícolas de los cuales Rusia y Ucrania han sido tradicionalmente la gran despensa. Y no era para menos, habida cuenta que este sector absorbe el 30% de la demanda total de energía en el mundo. Ello explica en gran medida la escalada alcista de los precios.

El 2022 estuvo marcado por una inflación galopante a nivel mundial, alcanzando niveles no vistos en los últimos 40 años. En los EEUU alcanzó en diciembre pasado el 7% interanual, cifra récord desde 1982. Entre tanto en la Zona Euro se registró una inflación del 5,1% en enero de este año, la más alta desde que se llevan estadísticas armonizadas (1997).

Como es apenas obvio, Colombia no se podía sustraer de esta megatendencia, dados los vasos comunicantes con la economía global, de la que no se puede desacoplar. Manes de la globalización. De ello se sigue que la inflación en Colombia tiene un gran componente importado, vía precios de los insumos y materias primas y, de contera, la devaluación del peso frente al dólar la atiza.

El Banco de la República, al igual que los demás bancos centrales del mundo, ha venido elevando la tasa de interés de intervención, desde el 3,75% en marzo de 2020 hasta el 13% en marzo de 2023, sin lograr contener la espiral inflacionaria. Esta medida, contraccionista por excelencia, le pone el freno de mano al crecimiento de la economía, al punto que llegó a temerse por una recesión este año.

El año anterior el IPC registró un incremento del 13,12%, la cifra más alta en 21 años, superior en 7,5 puntos porcentuales que la que reportó el DANE para 2021, que fue del 5,62%. Ello, entre otras razones, llevó a la unanimidad entre las centrales obreras, gremios de la producción y el Gobierno Nacional, que integran la Mesa de Concertación Salarial, al reajuste del 16% del salario mínimo para el 2023.

El mayor impacto de la inflación ha sido en los alimentos y en los servicios públicos, especialmente en el de energía, lo cual se explica por las razones anteriormente expuestas.

Llama la atención que las tarifas de los servicios públicos han aumentado por encima de la inflación total. Uno de los factores que lo explican es el rezago tarifario que venían arrastrando las empresas de servicios públicos debido a las medidas de emergencia tomadas durante la pandemia por el gobierno nacional, en virtud de las cuales se congelaron o difirieron las alzas, represándolas, haciéndolas ahora efectivas.

También han influido el incremento en los costos operativos de las empresas trasladándose estos mayores costos en los que incurren a sus usuarios vía tarifas.

Se auguraba que marzo de este año iba a ser el punto de inflexión a partir del cual la inflación iba a empezar a ceder, pero no fue así, se resiste a ceder. Los resultados han sido desalentadores: en marzo el IPC subió 1,05%, superior al 1% en marzo de 2022. La tasa interanual del IPC en marzo de este año se situó en 13,34%, el más alto desde 1999 cuando se registró el 13,51%, que contrasta con el 8,53% a marzo de 2022, 4,81 puntos porcentuales por encima de este.

Por fortuna, aunque los alimentos y los servicios públicos siguen siendo los que más han jalonado  la inflación en los últimos 12 meses, como lo advierte la directora del DANE Piedad Urdinola, en cuanto a los alimentos y bebidas no alcohólicas que “desde enero de 2021 se venía con un crecimiento constante en la inflación, en marzo se registró un cambio de tendencia” y empezó a ceder terreno, amortiguándose su carestía. Ello es tanto más importante en la medida que el incremento del costo de la canasta familiar afecta especialmente a los más vulnerables, pues, debido a su menguado poder adquisitivo, son quienes gastan un mayor porcentaje de sus ingresos en dichos renglones.

Por su parte, el ministro de Hacienda José Antonio Ocampo, después de celebrar que la tendencia alcista de inflación de alimentos esté revirtiéndose, exhortó a los empresarios a través de su cuenta de Twitter para que “ayuden a moderar la inflación de productos industriales y de servicios”.

Este llamado es pertinente, si se tiene en cuenta que mientras los precios de los rubros de alimentos y bebidas no alcohólicas subieron el 0,91% en marzo, por debajo de la variación mensual del IPC, el servicio de electricidad, en cambio, subió 1,62%, por encima del mismo. No obstante, el primero sigue punteando el IPC con una tasa interanual del 21,81% seguido de cerca por el segundo con el 19,77%.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

Comunicar la sostenibilidad para liderar y enseñar

Desde Pacto Global hay una convicción profunda que el trabajo en alianzas permite potenciar los resultados que las diferentes empresas y organizaciones realizan para consolidar sus accionar integral en lo ambiental, en lo social y en lo económico, a partir de su interacción constante con los grupos de interés: clientes, empleados, accionistas, proveedores y la comunidad en general.

Por: MAURICIO LÓPEZ*

Comunicar lo que se hace, en especial desde la óptica de la sostenibilidad, con las dimensiones económica, social y ambiental, permite generar el clima de confianza entre las partes, y servir de ejemplo especial para su réplica y estimular a que cada día más empresas y organizaciones se apropien de estos temas y crear un ecosistema sostenible en pleno crecimiento, tanto en número como en convicción.

La comunicación de la sostenibilidad puede tomar muchas formas, desde informes anuales y comunicados de prensa hasta redes sociales y programas de responsabilidad social corporativa. Para ello debe proporcionar información precisa y completa sobre su desempeño ambiental, social y económico, y que se enfoque en los temas más importantes para los grupos de interés.

Implica, además, conocer a sus grupos de interés y adaptar la comunicación a sus necesidades y expectativas. Así mismo, debe ser efectiva, utilizando una variedad de canales de comunicación, incluyendo redes sociales, informes anuales y comunicados de prensa, para llegar a una audiencia más amplia.

Igualmente, debe tener un enfoque colaborativo, trabajando con otras organizaciones, incluidas ONG, gobiernos y grupos comunitarios, para abordar los desafíos de sostenibilidad de manera más efectiva. Finalmente, debe medir y evaluar el impacto de sus iniciativas de sostenibilidad y comunicar los resultados.

Particularmente, en Pacto Global existe La Comunicación de Progreso (CoP por su nombre en inglés “Communication on Progress”). Nada más acertado que este nombre, porque indica que la sostenibilidad no es una meta sino un camino, y que al comunicar lo que se está haciendo sirve de ejemplo y guía para otros.

En Pacto Global también se resaltan los DIEZ PRINCIPIOS relacionados con Derechos Humanos, Estándares Laborales, Medio Ambiente y Lucha contra la Corrupción.

Desde la última revisión del CoP en 2010, por parte del UN Global Compact, el panorama de reportes ha evolucionado con un número creciente de marcos de información e iniciativas, incluyendo la Plataforma de Acción ‘Reportando sobre los ODS’, co-liderada por el UN Global Compact.

La demanda por información ambiental, social y de gobierno corporativo, confiable y consistente, se ha incrementado significativamente durante la última década por parte de diferentes públicos de interés entre los que se incluyen el Gobierno, inversores y la Sociedad Civil.

En paralelo, una revisión de la ONU encargada por su Secretario General reveló la necesidad de responsabilizar más a las empresas y recomendó realizar cambios en el requisito del CoP para reconocer mejor el liderazgo empresarial, en sostenibilidad y en el impacto en los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La estrategia 2021 – 2023 del UN Global Compact también hace un llamado para tener empresas más responsables.

En ese contexto, se ha formulado un cambio en la Comunicación de Progreso, Nueva-COP- proporcionando un marco para que las empresas pongan en práctica los Diez Principios y demuestren anualmente el desempeño a las partes interesadas de manera coherente y armonizada (integra los estándares de informes existentes).

También, las empresas pueden identificar brechas y establecer metas que las ayudarán a mejorar el desempeño año tras año para mantenerse al tanto de sus compromisos de sostenibilidad. Al ser digital on-line, la plataforma integra esta guía y permite la visualización de datos y comparar el progreso con el de sus pares con acceso a una de las mayores fuentes de datos comparables de sostenibilidad corporativa.

El cuestionario on line contempla un paquete de preguntas centradas en 5 áreas relacionadas con los Diez Principios y los Objetivos de Desarrollo Sostenible: Gobernanza, Derechos Humanos, Estándares Laborales, Medioambiente y Lucha contra la corrupción.Además se puede complementar con archivos adjuntos, como por ejemplo el informe de sustentabilidad de la empresa.

Ahora bien, lo que se busca con esta Nueva COP es simplificar y hacer más sencilla la presentación, independientemente de que después una empresa u organización decida hacer un informe con diagramación especial. Se busca simplicidad y facilidad con un costo menor.

En resumen, la comunicación de la sostenibilidad es clave para construir relaciones sólidas y duraderas con los grupos de interés y demostrar un compromiso serio y una apuesta consistente y constante por un mundo mejor.

*Director Ejecutivo Pacto Global Red Colombia

Colombia: Potencial del hidrógeno en la transición energética

Colombia se ha consolidado como uno de los países con mayor progreso en materia de transición energética, posicionándose en los primeros lugares del Índice de Transición Energética del Foro Económico Mundial para América Latina y el Caribe.

Con la llegada de un nuevo gobierno, el Ministerio de Minas y Energía planea definir una estrategia para una transición energética justa, que busca tener en cuenta a las comunidades y regiones, además de reducir la dependencia por los hidrocarburos y el carbón de una manera acelerada.

Desde diferentes sectores del país, especialmente desde el sector de la producción y comercialización de energía, se han venido presentando tensiones debido a las declaraciones expuestas por el ministerio, precedidas por el plan de transición energética justa, con respecto a la suspensión de nuevos contratos de exploración de gas y petróleo y por la falta de claridad en cuanto a las cifras de las reservas de hidrocarburos.

La guiadelgas.com dialogó con Luis Carlos Parra, consultor de Hinicio, firma de consultoría especializada en energías renovables e hidrógeno, para entender mejor esta coyuntura ante los nuevos planes de transición energética.

¿Cuál es su percepción con respecto al desarrollo de la transición energética en Colombia?

Colombia ha sido uno de los países de América Latina que mayores avances ha logrado en materia de transición energética. Esto se ve reflejado en la implementación de políticas públicas que cimientan su proyección a largo plazo. Entre ellas, la expedición de la Ley 2099, que busca promover la transición energética y fortalecer el marco regulatorio sobre las Fuentes No Convencionales de Energía Renovable, e introducir al hidrógeno verde y azul en el marco de estas FNCER.

También, por la implementación de subastas de energía renovable; la reglamentación de la producción de hidrógeno de cero y bajas emisiones y el uso de la geotermia; el desarrollo de hojas de ruta en energía eólica costa afuera y la hoja de ruta del hidrógeno. Lo anterior respaldado con proyectos relevantes para el desarrollo de esta industria como la presentación del primer bus a hidrógeno para el transporte público en Bogotá, el proyecto piloto de mezcla de hidrógeno con gas natural y la utilización de hidrógeno verde en la refinería de Cartagena.

Estos avances han permitido que Colombia cuente con bases sólidas para promover esta transición, reconocimiento global como actor relevante en la discusión e interés por parte de organismos internacionales para invertir en proyectos de energías renovables, hidrógeno y otros vectores energéticos.

En la actualidad, veo que esa disposición sigue presente, quizás de una manera más acelerada.

¿Qué piensa sobre el Plan de Transición Energética Justa que se está planteando para los próximos años?

Me parece interesante que este plan no solo comprende la sustitución progresiva de la demanda de combustibles fósiles y una mayor eficiencia energética, sino también tiene en cuenta los impactos y oportunidades sociales asociados.

Es relevante tener en cuenta a las comunidades durante este proceso, comprendiendo sus necesidades y entendiendo que es importante que las mismas aprendan sobre estas nuevas tecnologías, tanto para la generación de empleo como para el crecimiento económico local.

Una transición energética justa no solo debe considerar la descarbonización como único objetivo, sino también contemplar aspectos de seguridad y equidad energética que permitan alcanzar un acceso universal, confiable y asequible a la energía por parte de toda la población. En otras palabras, la sostenibilidad debe ser vista como como un conjunto socioeconómico y ambiental.

¿Qué rol cumple el hidrógeno frente a estos planes de transición energética?

El hidrógeno es protagónico en la transición energética de Colombia por dos puntos principales. El primero es que este vector energético nos permitirá descarbonizar los nichos industriales donde el uso de electricidad es difícil de implementar, es muy costoso o simplemente es imposible de hacer. Por ejemplo, el transporte aéreo, algunos segmentos del sector marítimo, el transporte de carga de largas distancias o incluso el transporte masivo de personas, entre otros.

Por otro lado, Colombia goza de una posición privilegiada, no solo dotándola de recursos energéticos ideales para la producción del hidrógeno verde, sino también para conectar con los mercados que proyectan ser los más demandantes de este vector y sus derivados a nivel mundial.

De esta manera, el país no solo recibiría un beneficio interno en cuanto al cumplimiento de sus metas de descarbonización, sino también podría ayudar a otros países a conseguir sus propias metas. Colombia podría ser proveedor de hidrógeno verde de otros países que no cuentan con los recursos suficientes para su producción.

Es arriesgado decir que las exportaciones del hidrógeno verde sustituirían las exportaciones del petróleo o el carbón, sin embargo, en la medida que el país logre cerrar acuerdos de cooperación internacional y con ello poner su hidrógeno verde en los mercados más demandantes, la dependencia de la economía nacional podría desligarse paulatinamente de los combustibles fósiles y lograr una transición hacia una economía descarbonizada sin poner en riesgo las finanzas nacionales.

¿Por qué se está hablando de incertidumbre?

Siempre se ha hablado de que las reservas de gas natural varían de entre 6 a 8 años. Aunque esta cifra se actualiza en función de las exploraciones que se desarrollan en el país, el desconocimiento o dudas que hay sobre estas reservas en la actualidad y las declaraciones con respecto a no otorgar nuevos contratos para la exploración de hidrocarburos, son uno de los factores que ha generado incertidumbre en el mercado, sobre todo en un país donde el gas natural es parte importante de la matriz energética.

¿Cuáles oportunidades surgen de la transición energética en Colombia?

Colombia tiene la capacidad de estar entre los primeros cinco países del mundo que producirían hidrógeno renovable más barato a largo plazo, según la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) en su reporte “Global Hydrogen Trade to Meet the 1.5°C Climate Goal: Green Hydrogen Cost and Potential” de 2022.

En parte, esto se deriva por los recursos energéticos renovables con los que cuenta el país, razón por la cual es importante señalar que la electrificación de la economía colombiana, a través del uso de las energías renovables, también es una oportunidad potencial para Colombia y su transición energética.

En otros aspectos menos técnicos, el despliegue de toda la infraestructura requerida para producir la energía y los vectores energéticos requerirá de personas que la diseñen, construyan y operen, incurriendo así en la necesidad de personal capacitado para su despliegue. Esto significa que habrá generación de conocimiento, empleo y conciencia colectiva ante una oportunidad de explorar recursos que anteriormente no eran explorados.

Por último, la transición energética también implicaría una apuesta hacia la soberanía energética y alimentaria del país, pues el desarrollo de estas tecnologías disminuiría la dependencia hacia los combustibles fósiles y la volatilidad en el precio de estos, y podría, a través de la producción local de amoniaco y fertilizantes de bajas emisiones, reducir el impacto de variaciones de precios internacionales en estos commodities.

Colombia ahora depende de las exportaciones de petróleo, pero este combustible va a ser cada vez menos usado en el mundo y esto también es una oportunidad para que las empresas del sector minero y de hidrocarburos diversifiquen sus actividades en las décadas por venir.

¿Y en cuanto a desafíos?

Tenemos importantes desafíos de infraestructura. Por ejemplo, ante nuestras metas de descarbonización y producción de hidrógeno para exportación y consumo local planteadas hacia 2030-2040, ¿cómo hacemos para desarrollar infraestructura de captura y transporte (terrestre y marítimo) de hidrógeno y sus derivados, en un tiempo récord que permita exportar estos vectores energéticos y/o usarlos como parte de nuestro consumo interno?

Retos como estos, especialmente en regiones que tienen mayor accesibilidad a recursos naturales, pero menos desarrollo de infraestructura, son urgentes. Por ejemplo, en La Guajira hay excelentes recursos solares y eólicos, pero todavía no hay redes eléctricas robustas que permitan el transporte de esta energía hasta los centros de demanda, permitiendo el mejor aprovechamiento del potencial energético de la región. En este sentido resulta clave que el desarrollo de las tecnologías y la construcción de capacidades se fortalezca rápidamente.

Para ampliar esta información, Hinicio llevará a cabo el webinar: Hidrógeno verde y la coyuntura de la transición energética justa en Colombia, en el cual se discutirán los cambios, retos y nuevas perspectivas de las energías renovables y el hidrógeno ante los planes actuales de transición energética.

Mónica Gasca, directora de Hidrógeno Colombia; Martha Cobo, decana de la Universidad de La Sabana, y Emanuel Ramírez, coordinador Líder Técnio de Hidrógeno en FENOGE, serán parte de esta discusión.

Inscripciones en: https://register.gotowebinar.com/register/5048157380393622618?source=Website

Canacol Energy reporta aumento de utilidades y reservas al cierre de 2022

El balance para la petrolera canadiense al cierre del año es de una utilidad neta de 147 millones de dólares y reservas 2P de 652 billones de pies cúbicos de gas equivalentes (Bcfe).

La primera empresa productora de gas natural independiente en Colombia, y la segunda después del Grupo Ecopetrol, siguió fortaleciendo su presencia en el sector de hidrocarburos en el país, y finalizado el 2022 registró aumentos tanto en utilidades como en reservas.

Efectivamente, la Corporación obtuvo una utilidad neta de 147,3 millones de dólares, en comparación con una utilidad neta de USD$15,2 millones en 2021: El resultado, según la misma compañía, es atribuible principalmente al reconocimiento de recuperación de impuestos por USD$135,5 millones durante el último trimestre como resultado de la reestructuración corporativa, con la transferencia de sus activos de Esperanza y VIM-21 desde una subsidiaria de su propiedad a otra.

Por su parte, las reservas Probadas + Probables (2P) de gas natural convencional y crudo ligero/mediano aumentaron 7,5% en comparación con 2021, totalizando 652 billones de pies cúbicos estándares equivalentes (Bcfe) al 31 de diciembre de 2022, con un valor antes de impuestos de USD$1,9 billones.

En consecuencia, las reservas tuvieron un reemplazo de 169%, basado en las adiciones del año calendario 2022 de reservas de gas natural convencional y crudo ligero/mediano de 79,5 Bcf y 5,7 millones de barriles (MMBbls), respectivamente, para un total de 112 Bcfe.

Ravi Sharma, COO de Canacol Energy comentó: «Nos complace reportar nuestras reservas de fin de año 2022. Logramos un Índice de Reemplazo de Reserva 2P de 169%, demostrando un crecimiento orgánico tanto en nuestra área núcleo tradicional en la Cuenca del Valle Inferior del Magdalena, como en una nueva área de foco en la Cuenca del Valle Medio del Magdalena.

“Durante la última década hemos adicionado más de 880 Bcf de reservas de gas natural convencional 2P provenientes del éxito en 35 de los 41 pozos de exploración perforados, lo que resulta en una tasa de crecimiento anual compuesta del 22% en las reservas de gas natural 2P.”

Durante el 2022 la Corporación registró aumentos en ciertas categorías de reservas como resultado de los descubrimientos en los pozos Alboka, Claxon, Saxofón y Manchego en el bloque VIM5, Canaflecha-2 en el bloque Esperanza, Carambolo y Cornamusa en el bloque VIM21, Chímela (crudo) en el bloque

VMM45, Dividivi en el bloque VIM33, y Chinú en el bloque SSJN7. Todas las adiciones mencionadas se encuentran en la cuenca del Valle Inferior del Magdalena, excepto Chímela que se encuentra en la cuenca del Valle Medio del Magdalena.

Las revisiones técnicas positivas se asociaron principalmente con Clarinete, Pandereta y Sikú en el bloque VIM5, San Marcos en el bloque Esperanza y Aguas Vivas en VIM21. Las revisiones técnicas negativas se asociaron principalmente con Chirimía en el bloque VIM5 y Toronja en el bloque VIM21.

Para el resto de 2023, Canacol Energy se enfocará en los siguientes objetivos:

1) La perforación de hasta 10 pozos de exploración y avanzada en un programa dirigido a un índice de reemplazo de reservas 2P de más del 200%,

2) La adquisición de 282 kilómetros cuadrados de sísmica 3D en el bloque VIM-5, para ampliar el inventario de prospectos de exploración,

3) Avanzar en el proyecto del gasoducto de Jobo a Medellín, que agregará 100 MMcfpd de nuevas ventas de gas al interior del país a fines de 2024, lo que permitirá a Canacol aumentar las ventas de gas a más de 300 MMcfpd,

4) Continuar retornando capital a los accionistas en forma de dividendos y recompras de acciones, y

5) Fortalecer la estrategia ambiental, social y de gobierno con el objetivo de mejorar la clasificación de la Corporación en varios índices de sostenibilidad.

“Con nuestra campaña de perforación de 2023 enfocada en la exploración y un portafolio de 178 prospectos y leads potenciales identificados, que contienen recursos prospectivos medios de gas natural sin riesgo de 20,5 trillones de pies cúbicos, según nuestro informe de recursos independiente de 2021, anticipamos muchos años más de exploración exitosa”, concluyó Sharma.

Cuál es la vigencia del concepto de conexión expedido por la UPME

La validez que tiene el concepto de asignación de capacidad expedido por la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME) inicia desde el momento en que la entidad emite el concepto con asignación de capacidad, hasta el momento en el que se ha verificado y aceptado que el desarrollador del proyecto ha cumplido con documentos y acciones tendientes a mantener su vigencia.

Por: HEMBERTH SUÁREZ LOZANO*

Los documentos y acciones del proceso son las siguientes:

  • Aprobación de la garantía: Que el interesado haya constituido la(s) garantía(s) o haya hecho entrega de la(s) debida(s) copia(s) de la aprobación de la(s) garantía(s) ajustada(s) respecto a su prorroga o actualización del valor de la cobertura, según lo establecido por la CREG.
  • Curva S: Que el interesado haya presentado la Curva S y sus debidos ajustes (si fuere necesario).
  • Contrato de conexión: En caso que se haya suscrito contrato, el interesado deberá cargar en la Ventanilla Única la copia firmada del contrato de conexión perfeccionado, donde se incluya la información respectiva que coincida con lo dispuesto en el concepto de conexión.
  • Informes de Seguimiento: El interesado deberá entregar los Informes de Seguimiento (por cumplimiento de la fecha de los hitos de la Curva S e Intermedio de seguimiento de la Curva S) de la ejecución del proyecto en los plazos previstos, donde se evidencia el estado de avance del proyecto, su comparación con la Curva S de referencia, así como las explicaciones respectivas.

Cuando el desarrollador del proyecto de generación no entregue y/o cargue los anteriores documentos en la Ventanilla Única, ni ejecute las actuaciones descritas anteriormente, se expone a la pérdida de la vigencia del concepto de conexión.

De igual manera, perderá la capacidad asignada, si el ASIC informa a la UPME que una planta de generación que se haya retirado temporalmente o renovado sus instalaciones no reingresa oportunamente al mercado mayorista en la fecha prevista en la autorización respectiva.

Finalmente, según la Resolución CREG 075 de 2021, la asignación de capacidad de transporte, tendrá plenos efectos a partir del momento de puesta en operación del proyecto, y hará parte inherente de él, mientras se encuentre en operación.

*Socio fundador de OGE Legal Services

La inseguridad alimentaria

En concepto de la FAO, la seguridad alimentaria es lo más fundamental de las necesidades y de los derechos humanos.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

Según la definición de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), se entiende por seguridad alimentaria “cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico, social y económico a los alimentos suficientes, inocuos y nutritivos que satisfagan sus necesidades energéticas diarias y preferencias alimentarias para llevar una vida sana y activa”.

La seguridad alimentaria consta de tres elementos esenciales: el primero es la disponibilidad de los alimentos, el segundo el acceso a los mismos y tercero la estabilidad o sustentabilidad, entendida esta como la garantía del primero y el segundo a lo largo del tiempo.

Como lo veremos, la seguridad alimentaria, más que un problema de disponibilidad de alimentos es un problema de acceso a los mismos y este está determinado por el nivel de ingresos, el cual a su vez está correlacionado con el empleo.

Al contrario, la inseguridad alimentaria en los hogares es una condición en la que sus integrantes no tienen acceso satisfactorio a la comida, que está fuera de su alcance, lo cual deriva en la malnutrición, la desnutrición y el hambre.

En casos extremos, se considera severa cuando para paliar la falta de ingesta alimentaria se recurre al rebusque, vendiendo enseres para procurársela.

Entre las principales causas de este drama humano se distinguen aquellas de carácter estructural, entre las que se destacan la pobreza monetaria, el desempleo, la informalidad y la violencia, las cuales en no pocos casos se padece la sumatoria de ellas.

En cuanto a las causas coyunturales merecen mencionarse el cambio climático, la inflación, pandemias como la Covid 19 y eventos geopolíticos como el conflicto en Ucrania, que provocó la escasez de alimentos e insumos agrícolas (úrea, fertilizantes, abonos nitrogenados, etc), con la consiguiente especulación y la espiral alcista de sus precios.

Como lo anotó el ex director de investigaciones del FMI Pierre Gourichas, “los precios de la energía y de los alimentos están muy relacionados”, tanto más cuanto la mecanización de la agricultura torna esta cada vez más intensiva en consumo de energía y advirtió que “la situación crítica de estos aspectos no constituye un problema transitorio”.

Y la pavorosa crisis alimentaria actual ha terminado por darle la razón. De ello se sigue la gran sensibilidad de los precios de los alimentos a cualquier cambio, generalmente al alza, de los energéticos, exacerbada por la afectación de las cadenas de suministros y el transporte a consecuencia de la crisis pandémica.

Así ha ocurrido históricamente, y no es para menos, pues se estima que cerca del 30% de la demanda total mundial de energía se relaciona con los sistemas alimentarios en las fases de producción, distribución y acceso.

De modo que las fallas en el sector energético, como la que se ha presentado recientemente en la Unión Europea, repercute en la cadena alimentaria, afectando no sólo la seguridad sino también la soberanía alimentaria.

Los avances en las técnicas de control de la natalidad y la tecnología aplicada a la agricultura y a la producción de alimentos obligaron a replantear la hipótesis catastrofista del demógrafo británico Thomas Malthus, según la cual mientras la población crecía de manera exponencial la producción de alimentos crecía en una progresión aritmética, lo cual abocaría a la humanidad a una hambruna sin remedio.

Si bien es cierto que el crecimiento de la población venía acelerándose, en las últimas décadas se ralentizó.

Tomando como referencia el primer año de nuestra Era, cuando la población mundial era de sólo 250 millones de habitantes, sólo hacia el 1650 se duplicó para alcanzar los 500 millones, 150 años después se duplicó para alcanzar la cifra que alarmó a Malthus. Y así sucesivamente hasta alcanzar su punto de inflexión en el año 2000 cuando se triplicó la población, registrando la cifra de los 6.144 millones de habitantes.

No obstante, después del crecimiento de la población a un ritmo del 2% anual hasta las postrimerías de los años sesenta, dicha tasa de crecimiento ha disminuido sensiblemente hasta situarse en 1,35%. Y las proyecciones para el período 2025 a 2030 vaticinan un crecimiento de la población del 0,8% anual.

Por ello, la presión poblacional y su demanda por alimentos se viene relajando con el paso de los años, mientras la capacidad, así como la productividad y el potencial de producción de alimentos avanza vertiginosamente gracias a la creciente mecanización y tecnificación de la agricultura, cubriendo la demanda de mercados globales.

Lamentablemente, 349 millones de personas en 79 países enfrentan una inseguridad alimentaria aguda, frente a los 287 millones en 2021 y 200 millones más con respecto a los niveles previos a la pandemia de la Covid – 19.  Pero, al establecer la causa de ello, se concluye fácilmente que el problema más que en la disponibilidad de los alimentos está en el acceso a los mismos, que tiene que ver, como ya lo vimos, en el desempleo, la falta de ingresos y el bajo poder adquisitivo, la pobreza y la desigualdad, que son lacras sociales que laceran a los más vulnerables.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

En julio se adjudicaría la planta de regasificación del Pacífico

En diálogo con la guiadelgas.com, el director de la UPME habla sobre los proyectos de expansión prioritarios en gas natural y electricidad, para darles seguridad a estos sistemas energéticos.

Carlos Adrián Correa, director de la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), cree que la segunda convocatoria para la planta de regasificación del Pacífico y el gasoducto Buenaventura-Yumbo, no saldrá desierta y que, en consecuencia, se estaría adjudicando a mediados de julio próximo.

La afirmación la hace soportado en que la ampliación de tres meses para presentar propuestas fue solicitada por los mismos interesados, y además la UPME redujo la capacidad de almacenamiento de 200.000 a 170.000 metros cúbicos, lo que ha despertado interés en los inversionistas.

Por otro lado, además de la interconexión de los dos sistemas de transporte de gas natural, el de la Costa y el Interior, Correa considera que otros proyectos prioritarios para el sistema es la bidireccionalidad Barranquilla-Ballena y el cierre del anillo Jobo-Medellín, identificados en el Plan de Abastecimiento de Gas.

En el tema de líquidos, la UPME identificó otro proyecto importante: el poliducto Yumbo-Pasto, que solucionaría en un futuro próximo temas de confiabilidad y abastecimiento para el sur del país.

“Estamos a la espera de que la CREG defina las reglas para ese proyecto, pero creo que va a solucionar el suministro de combustibles líquidos: jet fuel, GLP, gasolina y diésel para esa zona del país, que como ya vimos con el tema del cierre de vías, tiene dificultades de transporte y sufre bastante”, dijo Correa.

Cambiar el chip en la planeación en electricidad

De acuerdo con el funcionario, hay aprobados 23.900 Mw para conexión, pero el cuello de botella del sector eléctrico está en la falta de redes de transmisión.

“Efectivamente, el refuerzo en las redes de transmisión se ha hecho históricamente tratando de seguir la demanda y tratando de ir, si se quiere, en un segundo plano hacia la expansión del parque de generación.

“Lo que nosotros estamos viendo es que, primero, hay que cambiar el chip en la manera en que se planea la transmisión, nos toca ser más anticipativos, porque ya vimos que por falta de transmisión muchos proyectos no pueden tener acceso a puntos de conexión.

“Entonces, por un lado, un cambio de chip en la planeación y, en segundo lugar, desde la UPME tenemos mapeado los proyectos más urgentes, el Ministerio también, hay inclusive una gerencia interministerial que se llama Gerencia Guajira, y nosotros dese la Unidad por supuesto nuestra labor esa sí diaria es hacer seguimiento a los proyectos de transmisión y tratar de determinar qué se puede hacer para impulsarlos y que lleguen a feliz término”, señala el funcionario.

Dentro de esos proyectos prioritarios en transmisión, Correa señala a Colectora-Cuestecitas y las líneas que se desprenden hasta La Loma y El Copey, pues esos proyectos permitirían evacuar una capacidad importante de generación en La Guajira, más o menos unos 1.050 Mw.

Otros proyectos están asociados a la zona Centro Oriente: Chivor Norte-Bacatá y Sogamoso Norte-Nueva Esperanza, que para la UPME son prioritarios porque permitirían aumentar la confiabilidad en la zona donde Bogotá representa una carga importante.

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