En defensa del medio ambiente

Dos días de marzo están destacados por las Naciones Unidas: el 21 como Día mundial forestal, y el 22 como Día mundial del agua, como una forma de llamar la atención y despertar el interés de la comunidad internacional sobre la importancia de la protección de los recursos forestales y del agua.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

27 de marzo de 2022.   Tal declaratoria está entre los antecedentes más importantes de los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) acordados en 2015.

Entre las metas del Objetivo 6 de agua limpia y saneamiento están lograr el acceso universal y equitativo al agua potable, así como también a los servicios de saneamiento e higiene requeridos.

De igual manera, entre las metas del Objetivo 15 referido a la vida de ecosistemas terrestres se cuentan la protección, el restablecimiento y la promoción del uso sostenible de los ecosistemas terrestres, así como un ordenamiento sostenible, delimitación y protección de los bosques, luchas contra el avance de la desertificación, como también detener y revertir la creciente degradación del suelo y la pérdida de la biodiversidad.

Huelga decir que los 17 ODS están alineados con el Acuerdo de París que propende por la descarbonización de la economía.

En 1971 los estados miembro de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) acordaron celebrar el 21 de marzo de cada año el Día mundial forestal. Se trata de destacar y ponderar la importancia de los recursos forestales, los cuales contribuyen a la reproducción y desarrollo sostenible de todas las especies que habitan el globo terráqueo, incluido el ser humano. Tienen la virtud de capturar el CO2 que flota en el medioambiente y libera oxígeno a través de sus estomas, un proceso inverso al de los humanos que inhalan oxígeno y exhalan CO2.

El lema para el Día mundial forestal en 2022 es “consumo y producción sostenibles”. En este sentido, el lema de este año pone el foco en el consumo de madera y concientizar sobre un problema global que en muchos países arrasa con miles de hectáreas de masa forestal cada año.

Se estima por parte de la FAO que cada año más de 130.000 km² de bosques se pierden debido a la deforestación. El caso de Colombia es dramático: entre 2015 y 2016, cuando alcanzó las 179.000 hectáreas,  se incrementó la deforestación  el 44%, en el 2017 se registraron 219.973 hectáreas deforestadas, incrementándose el 23% con respecto al año anterior, y en 2018, según el IDEAM, se alcanzó el pico más elevado con 280.000 hectáreas deforestadas, un 27.2% más con respecto al 2017. En el año 2019 le dieron un respiro, especialmente a la Amazonía, la más depredada, al bajar las áreas deforestadas hasta las 158.894 hectáreas, pero sólo para volver a crecer el 8% en el 2020 con 171.685 hectáreas arrasadas.

Ello contribuye y de qué manera a las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), de tal suerte que la deforestación junto con el cambio de uso del suelo participan con el 33% de las mismas. Por lo tanto, poner coto a la deforestación en Colombia es la mayor y mejor contribución al cumplimiento de la meta que se ha impuesto el país de reducir sus emisiones en un 51% hacia el 2030 y la neutralidad de carbono hacia el 2050.

En 1992, en la Cumbre Río + 20, la Asamblea General de las Naciones Unidas, mediante la Resolución A/Res/47/193 se consagró el 22 de marzo de cada año como el Día mundial del agua, que busca sensibilizar a las autoridades y a la sociedad civil sobre la importancia de la gestión integral del recurso hídrico y su conservación.

Debemos destacar el hecho que la misma Asamblea de las Naciones Unidas, mediante la Resolución 64/292 del 2010, reconoció el derecho humano al agua. Además el objetivo 6 de los ODS se ocupa del agua limpia y el saneamiento.

Este año el mensaje de las Naciones Unidas está enfocado en la reivindicación de la importancia de las aguas subterráneas y su difícil acceso para un gran conglomerado de la población más vulnerable.

En 2021 su campaña a favor del preciado líquido tuvo como eslogan “valoremos el agua”, tanto más en cuanto que está amenazada su disponibilidad por el cambio climático. Ya en 2019 había planteado la necesidad de “no dejar a nadie atrás”, con el cual se envió un mensaje tendiente a asegurar el acceso de agua potable a toda la población, haciendo énfasis en la calidad de la misma. Según Naciones Unidas, 800 mil personas mueren cada año en el mundo por causas asociadas con la carencia del líquido.

Colombia no es ajena a este drama. Al menos 6,2 millones de colombianos consumen agua no apta para el consumo humano. Por ello no es extraño que el 71.6% de las muertes por enfermedad diarreica aguda, que afecta sobre todo a la primera infancia y a los adultos mayores, tiene como factor desencadenante la pésima calidad del agua que ingieren.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

Del carbono, el metano y otros gases de efecto invernadero

Aunque todos los gases de efecto invernadero generan cambio climático, la urgencia manifiesta es reducir el CO2, aunque es altamente deseable reducir también los otros gases.

Por: RICARDO DELGADO CADENA*

25 de marzo de 2022.  En la pasada Conferencia de las Partes (COP 26), la comunidad internacional: 

  1. Reafirmó el objetivo global de mantener el incremento de la temperatura media del planeta muy por debajo de 2°C y de continuar los esfuerzos para que el incremento no supere los 1,5°C con respecto a la era preindustrial; 
  2. ii) Reconoció que para mantener el incremento de la temperatura media global por debajo de 1,5°C es necesario reducir las emisiones de COun 45% con respecto a los niveles de 2010 y alcanzar emisiones netas cero de este gas hacia la mitad del este siglo, y lograr reducciones profundas en los otros gases de efecto invernadero (GEI); 
  3. iii) Invitó a los países a considerar acciones adicionales para reducir al 2030 el 30% de las emisiones de otros gases distintos del CO2, incluyendo el metano (CH4) y, 
  4. iv) Enfatizó la importancia de conservar la naturaleza y los ecosistemas, incluyendo los bosques y los ecosistemas marinos, para que puedan actuar como sumideros de gases de efecto invernadero.

De la decisión anterior (decisión de la COP26), además del objetivo, se plantean varios puntos que merecen ser examinados con mayor detalle: i) el papel del CO2; ii) el papel de los otros gases de efecto invernadero, incluyendo el metano y, iii) el papel de los ecosistemas terrestres y marinos en el logro de los objetivos de estabilización del clima.

En Colombia, los objetivos de mitigación de gases de efecto invernadero y de carbono neutralidad consideran la suma de la totalidad de emisiones de todos los gases.

El cumplimiento de la NDC colombiana no implica, necesariamente, que las emisiones de CO2 en 2030 disminuyan 51% con respecto al escenario base porque la reducción podría lograrse con una mayor mitigación de los otros gases de efecto invernadero diferentes al CO2.

Lo anterior es muy importante porque de acuerdo con el tercer BUR de Colombia, las emisiones netas de GEI de Colombia en 2018 fueron 67.6% CO2, 26.4% metano y el resto fueron otros gases. Del total de estos gases en ese año, el sector energético fue responsable del 44% y 11% del total de CO2 y metano producido en el país, respectivamente.

El promedio histórico de la participación de las emisiones de COpor producción y uso de energía en Colombia ha sido 33.6% y el de metano ha sido 12.3%. El aporte de la energía al total de CO2 emitido en el país hoy es superior al promedio histórico (aún en un año con alta deforestación, como lo fue 2018).

En este orden de ideas, y conectando con las decisiones de la COP y con los análisis de UNEP y del IPCC, siendo que toda reducción de emisiones de gases de efecto invernadero es importante, ¿por qué se hace énfasis (en las decisiones de las COP y los análisis de UNEP y de IPCC) en la urgencia de reducir las emisiones de CO2 con mayor rapidez que las emisiones de los otros gases?

El “Emissions Gap Report” de UNEP hace una diferenciación entre CO2 y los demás GEI: “Se requieren reducciones sostenidas en las emisiones para alcanzar el CO2 neto cero para estabilizar el calentamiento global, mientras que lograr emisiones netas de GEI cero resultará en un pico y luego una disminución en el calentamiento global“.

Si no se logra la carbono neutralidad (CO2 neutro) no hay forma de estabilizar el clima porque el CO2 se acumula por siglos. Si se logra la neutralidad de GEI (CO2eq) se logrará un pico y luego una reducción del calentamiento global.

Consecuentemente, a las partes (países) se les ha pedido que hagan sus aportes de reducción de emisión de todos los gases, pero el objetivo principal es la neutralidad en emisiones de carbono (de dióxido de carbono). De hecho, los requerimientos para fijar los objetivos de carbono neutralidad son, o eran, en principio sobre carbono.

¿Y el metano?

El metano es un problema importante (y su importancia aumenta en la medida en que se nos está acabando el presupuesto de carbono para los objetivos de 2°C y de 1,5°C), pero hay unas razones para que la atención haya enfocado principalmente en el carbono, sobre todo el carbono de combustibles fósiles.

Siendo que todas las fuentes de gases de efecto invernadero son importantes, las emisiones de los fósiles son las que se están añadiendo a la atmósfera y que no estaban en la atmósfera.

Para explicar lo anterior usaremos el ejemplo de las emisiones producidas por la fermentación entérica del ganado. El asunto con el ganado es que para que una vaca pueda emitir metano tiene que haber consumido carbono en forma de alimento. Ese carbono viene de la atmósfera y se fijó por fotosíntesis. Una vez liberado el metano, este permanece en la atmósfera por cerca de 12 años hasta que se degrada o se descompone. La descomposición de ese metano produce CO2 y agua, y ese CO2 fue el que inicialmente ingirió el animal en la biomasa de la que se alimentó. El efecto del metano sobre el calentamiento del planeta es 29,8 veces mayor al del CO2, pero su impacto es limitado en el tiempo (lo que tarda el metano en degradarse: 12 años).

De hecho, recientemente han habido periodos en los que el metano añadido a la atmósfera y el que naturalmente se descompuso estuvieron en niveles similares. Como consecuencia, hubo años (recientemente) en los que no aumentó la concentración de metano en la atmósfera.

En el caso extremo, si hoy y durante una década el hombre dejara de emitir metano, ya no tendríamos problemas adicionales (además del calentamiento producido en esa década y los posibles impactos derivados) con ese gas.

El mismo razonamiento aplica para el metano producido por la disposición final de residuos sólidos y de las aguas residuales, se emite porque la materia orgánica se está descomponiendo, pero esa materia orgánica se formó con carbono que en algún momento (cercano en el tiempo) estuvo en la atmósfera.

Hay un efecto de calentamiento potente durante el periodo en que el metano permanece en la atmósfera, pero todo hace parte de un ciclo. Para que el metano en atmósfera deje de ser un problema, sería necesario alcanzar un punto en el que la tasa de descomposición del metano fuera menor que la tasa de emisión y así el calentamiento causado comenzaría a disminuir. Las reducciones en emisión de metano llevan a menos calentamiento en periodos cortos de tiempo. El problema está en que además del ganado, los residuos y las aguas residuales, hay metano que no estaba en la atmósfera desde hace millones de años: el de las emisiones fugitivas (atrapadas en las profundidades de la tierra) y el que está atrapado en el permafrost.

El caso con el carbono es bien distinto. Aunque tiene un poder de calentamiento global menor que el de los otros gases principales de efecto invernadero, el CO2 no se descompone. Se fija por fotosíntesis o se disuelve en el mar, principalmente.

El proceso de fotosíntesis es neutro en carbono. Al final la biomasa resultante de la fotosíntesis termina descomponiéndose, exceptuando los esos árboles (y plantas) que pueden durar décadas o siglos en pie, el resto de la biomasa se descompone y se renueva constantemente.

Todo el carbono almacenado en la biomasa de las plantas y que se emite cuando se deforesta un área de selva estuvo en la atmósfera “recientemente”. En teoría, sería posible volver a sembrar la selva y al final absorber todo lo emitido por haber deforestado esa área de selva, aunque en la práctica eso no es tan sencillo.

La cantidad de biomasa, fruto de la diversidad biológica y de años de crecimiento no es fácilmente reemplazable (sin incluir los daños ecosistémicos asociados a la deforestación). La realidad eso es mucho más complicada. En el proceso, una parte de carbono termina secuestrado por el suelo.

La otra fuente natural para extraer el CO2 de la atmósfera es mediante la absorción por parte del mar. La superficie del mar interactúa con la atmósfera y parte del CO2 de la atmósfera se disuelve en el océano. El calentamiento del planeta habría sido mucho más rápido sino hubiera sido porque el océano ha estado todo este tiempo disolviendo CO2 y “sacándolo” de la atmósfera. Parte de ese CO2 “disuelto” vuelve a la atmósfera y otra parte se va disolviendo en las capas inferiores del océano donde ya deja de ser un problema, y esto sólo es posible porque el océano es enorme. No tendríamos ningún problema si esa transferencia de carbono de la superficie al fondo del mar fuera rápida, pero no lo es. Pueden pasar siglos desde que el CO2 emitido a la atmósfera llegue al fondo marino y quede almacenado. Una tonelada de carbono en la atmósfera va a estar contribuyendo al calentamiento del planeta durante siglos.

El problema se complica cuando le añadimos a la atmósfera carbono que no estaba en la atmósfera recientemente (en los últimos millones de años): el carbono de los combustibles fósiles. El carbono de la biomasa estaba en la atmósfera y, en teoría, si se restaurara esa biomasa se podría llegar a tener un ciclo cerrado de carbono, pero al usar combustibles fósiles, que han sido y son la base del crecimiento económico del planeta, estamos poniendo en la atmósfera carbono que estaba en la profundidad de la tierra y al océano le puede tomar siglos volver a secuestrar de manera permanente ese carbono. Según el IPCC, “Es inequívoco que la influencia humana ha calentado la atmósfera, el océano y la tierra”.

A pesar de que existen fuentes naturales que producen gases de efecto invernadero, hoy sabemos con absoluta certeza que la acción humana ha causado el aumento de temperatura media global observado.

Además, hay otro carbono que suma; el que está en el suelo y se libera cuando se remueve el suelo o hay deforestación. Pasa mucho tiempo para que el carbono de la atmósfera termine en estado sólido depositado en el suelo, liberarlo implica que va a estar muchos años antes de volver a estar en el suelo, no son sólo los fósiles los que ponen carbono “extra” en la atmósfera.

Por eso es por lo que, aunque hay que atacar todos los gases de efecto invernadero porque todos generan cambio climático, la urgencia manifiesta es reducir el CO2, aunque es altísimamente deseable reducir también los otros gases.

El objetivo de limitar el calentamiento global apunta a evitar cambios profundos en el clima del planeta que lo aleje de las condiciones en las que se han desarrollado las especies actuales (muchas de ellas que sostienen materialmente a los seres humanos), los sistemas productivos y las sociedades humanas. Todos esos sistemas se adaptan a los cambios del entorno.

No sabemos a qué velocidad se pueden adaptar los sistemas sociales y económicos actuales, pero sí sabemos que los animales y las plantas que se han adaptado al medio ambiente cambiante durante millones de años: en un medio ambiente que cambiaba en periodos de millones de años.

El reto con el cambio climático es que los cambios se están dando en espacio de decenas de años (las grandes emisiones de GEI arrancaron desde 1850) y que el planeta, aunque resiliente también tiene unos límites. Por ejemplo, la tasa a la que el océano captura carbono va disminuyendo conforme la concentración de carbono en el agua aumenta y en la medida en que el océano disuelve más carbono, este se va acidificando, modificando aún más las condiciones de los ecosistemas marinos.

Con el metano la humanidad pudo darse el lujo de “procastinar”, pero hoy en día, dado que las emisiones de carbono resultaron tan difíciles de evitar, esos 12 años de metano en la atmósfera empiezan a sumar fuertemente en la ecuación para estabilizar el clima del planeta. De ahí que la decisión 1 de la COP26 invite aumentar la ambición en la disminución de las emisiones de metano.

Reducir el metano en la atmósfera le permitiría al planeta ganar algunos años o disminuir, temporalmente, el nivel del calentamiento global. Pero la compra de tiempo sólo tiene sentido si el planeta es capaz de alcanzar la neutralidad de CO2.

Finalmente, el énfasis que se puso en la decisión 1 de la COP26 a la conservación de la naturaleza y los ecosistemas, incluyendo los bosques y los ecosistemas marinos, tiene que ver con la necesidad de aumentar los sumideros de gases de efecto invernadero.

En todo este enredo, la energía juega un papel central, incluso en Colombia donde no llega a ser la principal fuente de emisiones de GEI, pero en el país, como en resto del mundo, la energía sí es la principal fuente de emisiones de carbono que no estuvo circulando en la atmósfera terrestre en los últimos millones de años.

Todas las emisiones calientan el planeta, pero si no fuera por las adiciones de carbono y metano, que estuvieron fuera de la atmósfera durante millones de años, el problema del cambio climático no sería un problema.

*Investigador del Centro Regional de Estudios de Energía

Colombia avanza en su adhesión a la Agencia Internacional de Energía

La misión de visita técnica de la AIE estará en Colombia hacia finales de abril. Bélgica, Polonia, España y Estados Unidos apoyan acelerar el proceso del ingreso de Colombia a la agencia

24 de marzo 2022.   Colombia finalizó su participación en la Reunión Ministerial de la Agencia Internacional de Energía (AIE), llevada a cabo en París (Francia), resaltando los avances que ha hecho el país para acelerar su proceso de ingreso a la agencia.

Durante el evento, el ministro de Minas y Energía, Diego Mesa, se reunió con el presidente ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, con quien firmó el plan de trabajo 2022-2023 entre Colombia y la Agencia Internacional de Energía.

“Terminamos nuestra participación en la Reunión Ministerial de la Agencia Internacional de Energía, evento en el que participamos por primera vez formalmente como miembros candidatos del organismo. Confirmamos que la misión de visita técnica por parte de la agencia se dará en la última semana de abril y contaremos con una visita oficial por parte de Fatih Birol en los primeros días de mayo”, dijo el ministro Mesa.

El funcionario también resaltó que países como Bélgica, Polonia, España y Estados Unidos apoyaron la solicitud hecha por Colombia de acelerar su proceso para adherirse formalmente a la AIE.

Es importante resaltar que, gracias al ingreso de Colombia a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la Junta de Gobierno de la AIE aceptó en julio de 2021 la solicitud del país de iniciar su proceso formal de adhesión como miembro oficial.

En la actualidad, la AIE cuenta con 30 países miembros y las naciones de Chile, Israel, Islandia y Eslovenia también se encuentran en proceso de adhesión.

En el marco de la Reunión Ministerial de la Agencia Internacional de Energía, precedida por la secretaria de Energía de Estados Unidos, Jennifer Granholm, Mesa sostuvo reuniones con la comisionada de Energía de la Unión Europea, Kadri Simson; el ministro de Recursos Naturales de Canadá, Jonathan Wilkinson; el ministro de Comercio y Energía del Reino Unido, Kwasi Kwarteng; el presidente ejecutivo de EDF, Jean-Bernard Lévy; el presidente global de Enel, Francesco Starace; y el presidente global de Shell, Ben van Beurden, entre otros actores relevantes del sector. En el evento también participó el enviado especial de la Casa Blanca para el cambio climático, John Kerry.

Promigas cerró el 2021 con utilidades por $1,15 billones

Durante 2021, Promigas logró la consolidación del gas natural como el energético de la confiabilidad. En 2022 espera invertir 100 mil millones de pesos en energías limpias y eficientes para avanzar en la ruta hacia la descarbonización de sus negocios.

23 de marzo de 2022.   En su informe anual de gestión, Promigas publicó los logros en su estrategia de sostenibilidad y presentó los desafíos para avanzar hacia la descarbonización propuesta en su estrategia 2030. 

Con una utilidad neta de 1,15 billones de pesos, Promigas superó un año complejo para el sector energético por los rezagos de la pandemia, y se adaptó a las necesidades cambiantes de los mercados, de sus clientes, de sus colaboradores y de las comunidades donde opera en Colombia y Perú.

En 2021 Promigas se consolidó como referente en la región. Standard & Poor’s incluyó a la Compañía en su Anuario de Sostenibilidad de 2021, que reconoce al 15% de las compañías con mejores estrategias medioambientales, sociales y de gobierno corporativo.

Como parte de su objetivo de contribuir a una transición energética gradual y responsable, Promigas abrió nuevos sistemas de autogeneración y cogeneración de energía y se inauguraron varios parques solares finalizando el 2021 con 11,4 MWh operando y 6,10 MWp en construcción.

Así mismo fomentó el transporte de carga ambientalmente amigable con la entrada en operación de más de 100 tractocamiones dedicados a gas natural vehicular (GNV), siendo la flota más grande de vehículos funcionando 100% a gas en Colombia y América Latina, evitando así 3.607 toneladas de emisiones de CO2.

Además, Promigas consolidó varias iniciativas para la protección de la naturaleza en las áreas de influencia de sus proyectos. Con una inversión de $12.000 millones, la Compañía conservó y restauró 185 hectáreas del Bosque Seco Tropical en Bolívar, publicó más de 117.000 datos de diversidad y fauna, y se unió al Programa Nacional de Carbono Neutralidad del Ministerio de Ambiente.

Promigas invertirá en 2022 $100.000 millones en fuentes limpias y eficientes, a fin de reducir la huella de carbono y avanzar en la ruta de descarbonización de sus negocios con gases verdes, como el hidrógeno, al igual que con energía solar fotovoltaica.

De hecho, el pasado 18 de marzo, siguiendo el camino hacia la transición energética, Promigas inauguró en Cartagena su proyecto piloto de Hidrógeno Verde, el primero de este tipo en Colombia y América Latina.

Con este proyecto, la compañía producirá e inyectará hidrógeno, que para muchos es “la energía del futuro”, en su red de distribución de gas natural, reduciendo la huella ambiental de su operación al evitar emisiones de 6 toneladas de CO2 anuales en la primera etapa. 

Energía que impulsa el desarrollo

En 2021, la compañía también trabajó por generar bienestar para el entorno y contribuir al progreso de las regiones donde opera. De hecho, destinó más de $37.000 millones en gestión social para fortalecer el desarrollo en los territorios y retribuir a las más de 200.000 personas en las comunidades de influencia.

Así mismo, en 2021 Promigas superó los 5,4 millones de usuarios de gas natural entre Colombia y Perú, entre ellos 3.684 nuevos beneficiarios del servicio domiciliario con el inicio temprano de operaciones en la Región de Piura, norte de Perú.  

Además, en Colombia facilitó el acceso a servicios públicos y a infraestructura comunitaria (escuelas, canchas, vías y acueductos, entre otras) para mejorar la calidad de vida de las comunidades.

“Para este año queremos seguir a la vanguardia en la transición energética en América Latina, apalancados en la innovación que nos permite renovar productos, operaciones y servicios año tras año. Los logros de 2021 nos obligan a pensar en grande, y con el nuevo plan de inversiones aprobado para 2022, por casi un billón de pesos, queremos consolidar nuestras políticas de sostenibilidad actuales e incursionar en nuevas iniciativas de transición energética que lleven a la compañía al siguiente nivel”, concluyó Juan Manuel Rojas, presidente de Promigas.

Fuente: Promigas  

Acerca del marco legal del hidrógeno en Colombia

Con el objetivo de empezar un proceso de modernización y fortalecimiento del uso de fuentes no convencionales de energía renovable se han expedido unas leyes que, entre otras temáticas, establecen incentivos para que el hidrógeno sea una opción real.

Por: HEMBERTH SUÁREZ LOZANO*

23 de marzo de 2022.  Teniendo en cuenta que el hidrógeno es una fuente que, dependiendo de su método de producción, podría tener un nulo impacto en el medio ambiente, haremos referencia a lo que encontramos en la ley de cambio climático, en la de transición energética y en la de carbono neutro.

En lo que tiene que ver con la transición energética, fue promulgada la Ley 2099 de 2021, que impulsa el desarrollo de fuentes no convencionales de energía, y establece un papel protagónico al hidrógeno, ordenando al gobierno nacional que defina los mecanismos, condiciones e incentivos para promover la innovación, investigación, producción, almacenamiento, distribución y uso de hidrógeno que sea destinado a la prestación de servicio público y, adicionalmente, establece los siguientes elementos para su promoción:

Primero: Establece la inclusión del hidrógeno verde y azul en la aplicación de las disposiciones de la ley 1715 de 2014, la cual ha sido la ley marco general para la promoción del desarrollo de fuentes no convencionales de energía, lo cual, ofrece un paquete adicional de incentivos y apoyos de entidades de orden nacional para las empresas que busquen la utilización de fuentes no convencionales de energía.

Segundo: Ofrece beneficios tributarios especiales en el impuesto de renta, exclusión de IVA, exención de aranceles y depreciación acelerada para la inversión, bienes, equipos y maquinaria destinada a la investigación y uso final del hidrógeno verde y azul, cuyo requisito será la obtención de la certificación de la UPME.

Tercero: Indica que el FENOGE (Fondo de Energías No Convencionales y Gestión Eficientes de la Energía) podrá financiar y/o ejecutar proyectos para el desarrollo del hidrógeno verde, utilizando sus recursos o a través de recursos del Ministerio de Minas y Energía.

Cuarto: Incluye al hidrógeno en la lista de fuentes no convencionales de energía renovable que gozan de la posibilidad de utilizar recursos del Presupuesto General de la Nación y del Sistema General de Regalías para la financiación de los proyectos de generación, distribución y comercialización de dichas fuentes.

En cuanto a la ley de cambio climático, la 1931 de 2018, la misma establece que los municipios son de las entidades responsables en relación con el cumplimiento de las metas de país de adaptación del territorio al cambio climático. Lo que en mi opinión implica el desarrollo de energéticos como el hidrógeno.

Finalmente, la ley de carbono neutralidad, la ley 2169 de 2021, la cual define entre los pilares de la transición la carbono neutralidad, la resiliencia climática y el desarrollo bajo en carbono, está la corresponsabilidad de las entidades públicas del orden nacional, departamental, municipal y distrital, así como de las personas naturales y jurídicas, públicas, privadas y mixtas, en la definición e implementación de metas y medidas en materia de carbono neutralidad, desarrollo bajo en carbono y resiliencia climática.

A partir de estas leyes se tiene el marco para el desarrollo del hidrógeno en Colombia.

En conclusión, el país ha puesto en la mira al hidrógeno como una fuente alternativa de energía, otorgando un marco legal que permita su desarrollo a través de incentivos tributarios y poniendo a su disposición entidades dispuestas a la utilización de sus recursos para su producción y uso efectivo.

*Socio fundador de OGE Legal Services

Ecopetrol será agua neutral al 2045

Las acciones incluyen cero vertimientos, reducción del 66% de captación de agua fresca y la compensación del 34% del consumo de agua remanente. Con Accenture y AWS adelanta la construcción de una plataforma de analítica e inteligencia artificial para gestionar el recurso con eficiencia.

22 de marzo de 2022.   Ecopetrol asumió el compromiso de ser agua neutral al 2045 mediante la reducción en un 66% de la captación de agua fresca para uso industrial en sus operaciones, la eliminación de vertimientos a los cuerpos de agua dulce y la compensación del 34% del consumo de agua restante.

La empresa busca mayor eficiencia operativa en el manejo de este recurso, por eso está comprometida en reducir el volumen requerido para operar, recircularlo en las operaciones, reusar el agua de producción tratada en otros procesos productivos como agrícolas, forestales y/o industriales, y explorar fuentes alternativas de abastecimiento como agua residual, de mar y de acuíferos profundos.

Al tiempo, avanza en la investigación de tratamientos costo eficientes para la mejora de la calidad de los efluentes, el enriquecimiento del agua con nanofertilizantes y el conocimiento de acuíferos profundos que apalanquen la reducción del uso de agua dulce.

Así mismo, en alianza con Accenture y AWS, adelanta la construcción de una plataforma de datos abiertos para la gestión del agua que incorpore capacidades de analítica e inteligencia artificial y almacenamiento en la nube, para apalancar el uso y la gestión eficiente de este recurso en la industria de Oil & Gas.

Por último, realizará la compensación del consumo de agua remanente, a través de iniciativas para la conservación de cuencas hidrográficas y de acciones colectivas para la gestión de la seguridad hídrica.

“Ser agua neutral, significa tener un balance entre el agua que requerimos para operar y las acciones que reducen la presión sobre el recurso y reponen el 100% del consumo en nuestras instalaciones a través de proyectos de compensación en las cuencas hídricas”, indicó Ana Cristina Sánchez, gerente de Gestión Ambiental y Relacionamiento de Ecopetrol.

Al cierre del 2021, la empresa consiguió la recirculación de más de 111 millones de metros cúbicos de agua, lo que equivale al 74% del total requerido para operar.

El año pasado también ejecutó iniciativas que permitieron reducir los volúmenes de captación en cerca de 3,9 millones de metros cúbicos al año, entre las cuales se destacó el proyecto de Campo Casabe, ubicado en Antioquia, que logró la recirculación de la totalidad de sus aguas de producción.

Con relación a los vertimientos, a 2021 eliminó la totalidad de las descargas de los campos de producción Chichimene, Casabe, Llanito, Orito, Tisquirama y Provincia, lo que equivale a 7,4 millones de metros cúbicos al año de aguas de producción tratadas que se dejaron de verter en cuerpos hídricos.

Fuente: Ecopetrol

El mercado mundial del GNV sigue creciendo

Un nuevo estudio de mercado de Global Industry Analysts (GIA) publicó su informe titulado “Vehículos a gas natural – Trayectoria y análisis del mercado global”. El informe presenta nuevas perspectivas sobre oportunidades y desafíos en un mercado post-COVID-19 significativamente transformado. Según el reporte, habrá 32,5 millones de vehículos a gas en todo el mundo para 2026.

21 de marzo de 2022.   En medio de la crisis de la COVID-19, se proyecta que el mercado global del gas natural vehicular (GNV), estimado en 25,2 millones de unidades en 2022, alcance un tamaño de 32,5 millones de unidades para 2026, creciendo a una tasa de crecimiento anual compuesto (CAGR) del 5,9% durante el período de análisis.

Se prevé que los vehículos ligeros, uno de los segmentos analizados en el informe, registren una tasa de crecimiento del 6,1% y alcancen las 31,9 millones de unidades al final del período de análisis. Después de un análisis exhaustivo de las implicaciones comerciales de la pandemia y su crisis económica inducida, el crecimiento en el segmento de camiones de servicio mediano y pesado se reajusta a una CAGR del 5,3 % para el próximo período de 7 años.

En el segmento global de autobuses de servicio mediano y pesado, Estados Unidos, Canadá, Japón, China y Europa impulsarán una CAGR del 4,3%. Estos mercados regionales que representan un tamaño de mercado combinado de 337.400 unidades alcanzarán un tamaño proyectado de 452.900 unidades al cierre del período de análisis. China permanecerá entre los de más rápido crecimiento en este grupo.

Liderado por países como Australia, India y Corea del Sur, se prevé que el mercado de Asia-Pacífico alcance las 400.300 unidades en 2026, mientras que América Latina se expandirá a una CAGR del 4,4% durante el período de análisis.

El mercado del GNV en los Estados Unidos se estima en 172.200 unidades en 2022. Se pronostica que China, la segunda economía más grande del mundo, alcanzará un tamaño de mercado proyectado de 7.400 unidades para 2026, con una CAGR del 6,6% durante el período de análisis.

Entre los otros mercados geográficos destacados se encuentran Japón y Canadá, cada uno de los cuales prevé un crecimiento del 4,3% y el 4,8%, respectivamente. En Europa, se prevé que Alemania crecerá a una CAGR de aproximadamente 5,1%.

En América del Norte, las ventas de vehículos pesados ​​a gas natural se ven reforzadas por las flotas de recolección de basura, las de trasporte público y las de buses escolares, que reemplazan los vehículos más antiguos o agregan más vehículos. En los países de la OCDE, impulsados ​​por una economía favorable en la operación de flotas, se pronostica que el gas natural como combustible de transporte observará el mayor crecimiento.

Fuente: Global Industry Analysts

Reservas y seguridad energética

La invasión rusa en Ucrania y el consecuente choque de oferta de petróleo y gas ha puesto el tema de la seguridad energética en el debate público nuevamente. Daniel Yergin incluso afirma que este choque nos ha despertado de una amnesia colectiva en seguridad energética.

Por: JUAN CAMILO HERRERA*

21 de marzo de 2022.   Cuando se habla de seguridad energética en Colombia, inevitablemente se asocia con la prestación de servicios públicos domiciliarios y el mandato constitucional del estado de intervenir en la prestación de estos y garantizar, entre otros, su “prestación continua e ininterrumpida”.

Esta obligación se traduce, por ejemplo, en el principio de continuidad para el caso de la electricidad y políticas tales como el cargo por confiabilidad que da señales de largo plazo a los agentes a construir y operar recursos de generación necesarios para garantizar la atención de la demanda.

Para el caso del gas natural, esta obligación derivó en los tan mencionados objetivos de política de confiabilidad y seguridad en el abastecimiento que a su vez han derivado en políticas tales como las prioridades de abastecimiento en caso de racionamiento y el plan de abastecimiento de gas natural, entre otros.

Estas políticas de seguridad energética tienen algo en común, y es que están encaminadas únicamente a aumentar la disponibilidad o el acceso a unos recursos (en forma de infraestructura o de reservas del respectivo energético o portador) para atender la demanda en el largo plazo, o en el corto plazo en casos fortuitos y/o de fuerza mayor.

La seguridad energética no es solamente la disponibilidad de recursos, ¿o acaso aquellos países que no tienen recursos fósiles como Japón o Corea tienen menos seguridad energética que otros que si disponen de estos?

El concepto de seguridad energética ha evolucionado hacia la inclusión de otras dimensiones que trascienden a la seguridad en el suministro como único factor, con el fin de responder a los nuevos retos que enfrenta la política energética.

Una de las dimensiones a tener en cuenta para evaluar la seguridad energética es por ejemplo la diversidad. Así como la disponibilidad de recursos aumenta la seguridad energética, la diversidad tanto en la matriz energética como en el número de fuentes de cada energético influye en la seguridad energética.

Así mismo, la diversidad de agentes en los mercados de energía, la diversidad en las tecnologías de transformación de energéticos primarios, y la diversidad en la infraestructura de transporte y su acceso redundan en mayor seguridad energética.

Otra dimensión es lasostenibilidaden la extracción de recursos primarios (y la transformación y uso de estos) y los impactos ambientales que estos generan en el sistema y en el entorno, ya que mayores impactos en los ecosistemas y los sistemas tierra, agua y aire encarecen su extracción, transformación y consumo, disminuye el rendimiento futuro en la extracción de los mismos recursos, obstaculizan su licencia ambiental, e incluso generan impactos permanentes que imposibilitan su existencia. La seguridad energética aumenta cuando el impacto ambiental de un energético o un portador de energía disminuye.

Los precios y su inherente volatilidad es otra dimensión relevante de la seguridad energética. A medida que la variabilidad en los precios de la energía aumenta, las decisiones de largo plazo para los productores y consumidores pueden desincentivar la inversión en nueva infraestructura o disminuir su consumo, aumentar la vulnerabilidad de estos a los choques de precios, dificultando así la disponibilidad del energético en el largo plazo, lo que eventualmente hace más difícil su planeación. Por ende, el nivel de precios (así como sus subsidios) y la volatilidad de los energéticos afectan la seguridad energética.

Igualmente, factores socioculturalesy la aprobación de los ciudadanos a la construcción de infraestructura energética en sus regiones, al uso de ciertas tecnologías y/o energéticos, o a ciertas políticas energéticas, pueden influir en su viabilidad de largo plazo y por ende en la seguridad energética.

Otra dimensiones tales como la tecnología, eficiencia, resiliencia, salud, relaciones internacionales, seguridad nacional, etc. son muy relevantes para la seguridad energética y son ampliamente definidos en la literatura.

Para medir el nivel de seguridad energética de un país, se puede realizar a través de indicadores simples o multidimensionales que reflejen cada uno de los factores mencionados anteriormente, no obstante, los retos de política en los países son idiosincráticos y tienen que adaptarse a las circunstancias propias de cada región.

Y es allí donde recae la importancia del análisis multidimensional. Porque analizar una política de seguridad energética aisladamente desde un solo ángulo, y comparar esta con otros países sin tener en cuenta el contexto puede llevar a conclusiones equívocas. A manera de ejemplo, en el anterior boletín, Tomás González escribió:

“Europa cuenta con importantes reservas de gas por desarrollar que le darían para más o menos 14,5 años si mantuviera las tasas de producción actuales… y si bien estas reservas no le permitirían resolver la totalidad de sus problemas de seguridad energética, sí le ayudarían a mitigar la fuerte vulnerabilidad a la que hoy está sujeta. Sobre todo si además se tiene en cuenta el potencial de yacimientos no convencionales de países como Polonia, Francia o el Reino Unido.”

Si se analiza este problema de seguridad energética únicamente desde la dimensión de la disponibilidad de reservas, cobra sentido el argumento que la solución a este es que Europa explote sus reservas de petróleo y gas incluidos los no convencionales. No obstante, si se introducen otras dimensiones en la conversación, este argumento empieza a ser desafiado. Por ejemplo, si se involucra la dimensión sociocultural y las actitudes del público frente al fracking en el Reino Unido, se encuentra que el 45% del público se opone a esta tecnología mientras que solo un 17% la apoya, lo cual no favorece su explotación.

Aún más, desde la dimensión de tecnología y de eficiencia, medidas más realizables y con menor costo para la sociedad como las que sugiere ECIU de mejorar el aislamiento de un millón de hogares por año e instalar 600.000 bombas de calor al año, reduciría al menos en 20% la demanda de gas y generaría ahorros mensuales de 260 libras por mes en cada hogar del Reino Unido.

En cambio, iniciar la exploración de gas en el mar del norte solamente vería las primeras moléculas hasta el 2026 alcanzando un pico en el 2028 y, lo más relevante, no tendría impacto en los precios por lo que los consumidores seguirían consumiendo gas natural doméstico, pero aún costoso.

La solución a este problema (así como para muchos otros) yace en el medio, involucrando diferentes estrategias de política que consideren las diferentes dimensiones de la seguridad energética. Por ejemplo, la Agencia Internacional de Energía publicó un decálogo para reducir la dependencia de la Unión Europea al gas natural, y este contempla medidas para aumentar el almacenamiento de gas, acelerar la implementación de energéticos y tecnologías sustitutas del gas natural que redunden en la reducción del consumo de gas, proteger a los consumidores de los choques de precios y alentar cambios comportamentales, entre otros.

Y por supuesto, no podemos dejar de lado la política. La primera ministra de Escocia Nicola Sturgeon ha afirmado que el aumento del petróleo y el gas del Mar del Norte no es una solución a corto plazo para la dependencia de Europa de los suministros rusos, y en Whitehall el secretario de Energía y Negocios del Reino Unido Kwasi Kwarteng ha dicho que este problema no es de seguridad en el suministro sino de precios y que si bien apoyan la producción de fósiles en el mar del norte, éste no va a reducir los precios y que la solución de largo plazo es entre otros la diversificación y dejar de consumir gas natural.

¿Y el paralelo con Colombia?

Ciertamente es indiscutible que incrementar la certeza sobre la disponibilidad del gas y su seguridad en el suministro, bien sea nacional y/o importado, es quizá uno de los temas más relevantes en la seguridad energética nacional, pero como se evidenció en el ejemplo anterior, es necesario tener un enfoque multidimensional en la seguridad energética que vaya más allá de las reservas, que tenga en cuenta el contexto del país y sus particularidades, e involucre en cambio sus múltiples dimensiones tecnológica, sociocultural, precios, sostenibilidad, etc.

En conclusión, bienvenido el debate para incrementar la seguridad energética del país, pero evolucionemos en su discusión, involucremos a todo el sistema y sus diferentes energéticos y tecnologías, definamos indicadores multidimensionales que trasciendan criterios simples, y dejemos de gravitar en la discusión alrededor de las reservas como única dimensión de la seguridad energética.

*Investigador del Centro Regional de Estudios Energéticos. Ingeniero mecánico, Magister en economía de la Universidad de los Andes, MSc en economía y políticas de la energía de University College London.

Comienza la era del Hidrógeno en Colombia

Con dos proyectos piloto, lanzados la semana anterior, se da inicio en el país al hidrógeno como una nueva alternativa de energía.

21 de marzo de 2022.   Cartagena fue la ciudad escogida para iniciar los proyecto piloto de producción de Hidrógeno en el país, con miras a iniciar una nueva era para este energético alternativo.

Por un lado, Ecopetrol puso en operación un electrolizador de tecnología Proton Exchange Membrane (PEM, por su acrónimo en inglés) de 50 kilovatios y 270 paneles solares, ubicados en la Refinería de Cartagena, para producir hidrógeno verde. Cabe señalar que Reficar es hoy por hoy el mayor productor de hidrógeno del país, para uso de la refinaría, pero este es gris.

El piloto, que se ejecutará durante los próximos tres meses, utiliza aguas industriales de la refinería para producir diariamente 20 kg de hidrógeno verde de alta pureza (99.99%). La prueba permitirá recopilar información sobre la operación, mantenimiento, confiabilidad y escalabilidad de las tecnologías utilizadas.

El objetivo principal del piloto es evaluar la viabilidad técnica y ambiental, así como el desempeño de la generación de hidrógeno verde en la Refinería de Cartagena. También servirá para conocer el impacto en el uso de insumos como el agua y la potencia eléctrica. El hidrógeno verde producido en el piloto servirá para mejorar la calidad de los combustibles que se producen en la refinería, para lo cual se usa actualmente hidrógeno gris.

El Grupo Ecopetrol avanza en la adquisición de dos sistemas de generación de hidrógeno electrolítico con estaciones de recarga para aplicaciones de movilidad de buses y vehículos. Se tiene previsto que estas iniciativas estén en marcha a comienzos del 2023.

«Hoy somos el mayor productor de hidrógeno en Colombia, lo usamos para producir gasolina y diésel más limpios; sin embargo, queremos ir más allá en nuestro compromiso con la SosTECnibilidad y por eso anunciamos un portafolio robusto de iniciativas que buscan el desarrollo de la industria de este energético en el país, al tiempo que avanzamos en la reducción de la huella de carbono para cumplir con la meta de ser una compañía con cero emisiones netas al 2050”, indicó Felipe Bayón, presidente del Grupo Ecopetrol.

Por su parte, el ministro de Minas y Energía, Diego Mesa, señaló que: “En septiembre del año pasado presentamos la hoja del hidrógeno de cero y bajas emisiones, y tan solo seis meses después ya estamos poniendo en operación los primeros proyectos piloto del hidrógeno verde en el país. Hoy se marca un hito histórico en la transición energética con las primeras moléculas de hidrógeno verde, el energético llamado a descarbonizar las industrias intensivas en energía, y el primer vehículo con celdas de hidrógeno en Colombia. Pero este proyecto de Ecopetrol es solo el comienzo, nuestro objetivo es desarrollar entre 2 y 3 GW de electrólisis para la producción de hidrógeno de cero y bajas emisiones en los próximos 10 años, con inversiones cercanas a los US$5.500 millones y la creación de entre 7.000 y 15.000 empleos”.

El piloto de Promigas

Promigas también se unió a ese propósito y en la “Estación Heroica” de Cartagena montó su proyecto piloto con dos objetivos: producir hidrógeno verde y mezclarlo con gas natural para inyectarlo en la red de gasoductos en la zona de Mamonal.

En la primera fase, la Compañía producirá cerca de 1,574 kilogramos al año de hidrógeno verde que, mezclados con gas natural y dispuestos en la red de distribución energética, permitirá reducir la huella ambiental de la operación al evitar emisiones de 6 toneladas de CO2 al año. 

“Este esfuerzo abre el espacio para caracterizar, modelar y desarrollar investigaciones que generen nuevo conocimiento para la empresa y el entorno en relación con nuevas tecnologías de producción de hidrógeno y su mezcla con gas natural,” afirmó Juan Manuel Rojas, Presidente de Promigas. 

El hidrógeno producido se considera verde porque en su obtención se utiliza la energía eléctrica de una planta solar fotovoltaica nueva, instalada específicamente para atender toda la demanda del proceso de producción de hidrógeno y sus sistemas auxiliares, lo que permite una operación de cero emisiones de gases efecto invernadero. 

El proceso de producción de hidrógeno verde se realiza en un electrolizador, el cual utiliza energía eléctrica para separar los átomos de hidrógeno y oxígeno de las moléculas de agua (H2O). En esta primera fase, el electrolizador estará alimentado por una granja solar de 137 kWp, conformada por 324 paneles fotovoltaicos, y procesará agua proveniente de la red del acueducto de Cartagena. 

La planta piloto está diseñada para ser escalada en cinco fases de, lo que permitiría llegar a producir hasta 15 toneladas de hidrógeno al año, una meta que dependerá de condiciones regulatorias, incentivos a la producción de hidrógeno verde y las condiciones del mercado.

A los treinta años de ‘El apagón’

Recuento del entorno, causas y consecuencias que llevaron al país al recionamiento eléctrico en 1992.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

21 de marzo de 2022.   En 1990, en mi calidad de ministro encargado de Energía en mi discurso de instalación de un congreso latinoamericano de energía en Santa Marta plantee dos tesis que se apartaban de los paradigmas del sector eléctrico por aquellas calendas.

La primera, controvertida para la época: el agua, merced al cambio climático había dejado de ser un bien libre para tornarse en un bien económico, y fui más lejos al sostener que el agua había dejado de ser un recurso renovable. Tesis esta que he venido desarrollando y corroborando con el paso del tiempo.

La segunda, que los planes de expansión de generación eléctrica privilegiaban el mínimo costo al momento de priorizar los proyectos a ejecutar, pero para mí, sin soslayar dicha variable, era mucho más importante el mínimo riesgo y propuse introducir esta otra variable en la ecuación.

Pero, como dice la canción Pedro Navaja de Rubén Blades y Willie Colón, “la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”. No estaba en mis planes aspirar y ser electo senador de la República en 1991 y mucho menos que como miembro de la Comisión V del Senado me correspondería coordinar la subcomisión que investigó las causas del racionamiento del servicio de energía eléctrica, más conocido como ‘El apagón’, el cual fue una verdadera calamidad pública, que se prolongó durante casi un año, desde el 2 de marzo de 1992 hasta el 7 de febrero de 1993. Tuve, además, la responsabilidad de redactar el Informe final de la investigación sobre la crisis eléctrica del país.

Si bien lo que precipitó tan drástica como costosa medida fue el fenómeno de El Niño, pudo más la imprevisión, la improvisación, los errores de cálculo y cómo no, la corrupción. En efecto, a consecuencia de la sequía, que se prolongó mucho más allá de los pronósticos, la más intensa en 37 años según Instituto Colombiano de Hidrología (HIMAT), el nivel de los embalses de las hidroeléctricas llegó a sus mínimos, al punto que el de El Peñol, que era y sigue siendo el de mayor capacidad registró un histórico 20.66%, lo cual se tradujo en una virtual parálisis del parque de generación hídrica con que contaba el país. Y, lo que era más grave, no obstante que la capacidad total instalada de potencia, de 8.335 MW, superaba en un 13% la demanda máxima en horas pico, el 78% de la misma dependía de la hidrología. En el mix de la capacidad instalada de generación el parque térmico apenas si llegaba al 22%, lo cual se constituyó en la gran vulnerabilidad del Sistema Interconectado Nacional (SIN).

Irónicamente, en momentos en los que expertos del sector sostenían que el sector eléctrico estaba “sobre instalado”, se presentó semejante falla.

No sólo en Colombia sino en Latinoamérica había un sesgo en favor de los proyectos hidroeléctricos, por una parte porque se asumía que sus menores costos operativos los hacían más competitivos frente a los térmicos y de contera la banca multilateral, especialmente el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), sólo contaban con líneas de financiamiento para proyectos hidroeléctricos. Ello inducía y sesgaba los planes de expansión, dado que el 100% de la inversión de dichos proyectos corrían por cuenta de la Nación, que terminó endeudándose hasta la coronilla para dotar al país de esta infraestructura.

Además de esa falla en la planeación del sector y la subestimación del costo racionamiento de energía al darle al agua valor cero, al estudiar las causas del racionamiento salieron a flote varias irregularidades, entre ellas la falta de mantenimiento y overhaul de varias de las plantas térmicas, de modo que cuando se les requirió varias de ellas no estaban operativas, el descalabro del proyecto de construcción de la hidroeléctrica de El Guavio, el cual, además de los sobrecostos injustificados, no entró en el tiempo previsto. Y de remate, de manera improvisada e improvidente se importaron en volandas al país dos barcazas generadoras que nunca generaron un solo kilovatio, fue un fiasco total, agravando aún más la situación ya de por sí compleja.

Adelanté sendos debates de control político en el Congreso de la República sobre el particular, de los cuales dio cuenta el exministro de Minas y Energía Guillermo Perry Rubio en el prólogo a mi libro ‘Del racionamiento eléctrico al racionamiento moral’, en los siguientes términos: “El debate sobre El Guavio condujo a que, por primera vez, se llevara a cabo un juicio fiscal y la Contraloría del Distrito exigiera el reintegro de $2.097 millones por parte de los ex gerentes de la Empresa de Energía de Bogotá… Las conclusiones del debate sobre las barcazas se trasladaron a la Comisión de Ética del Senado, la que encontró méritos para solicitar la pérdida de la investidura de uno de los miembros de la propia corporación”.

Por su parte, los organismos de control hicieron su parte, de tal suerte que sus investigaciones en el orden disciplinario y fiscal derivaron en destituciones de los responsables e inhabilidades para ejercer cargos públicos hacia el futuro, debiendo responder por el detrimento patrimonial al que dieron lugar sus actuaciones u omisiones, y la Fiscalía General de la Nación puso a varios de ellos a buen recaudo.  

El presidente de la República Cesar Gaviria Trujillo, a través de una alocución televisiva en horario triple A, le anunció al país las sanciones a quienes reportamos en nuestro Informe como los más responsables de esta pesadilla en que se convirtió para todo los colombianos el racionamiento del fluido eléctrico.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

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